Privatizacion
Privatizacion
ENLAEXPERIENCIAOBRERA
Daniela Stricker
Hacia fines de los ‘80, el Estado y el establishment pusieron en pie una estrate-
gia de vaciamiento de las empresas públicas y de hacerlas aparecer como
ineficientes, y sobre esta base, propugnaron por su privatización. A partir de
aquí comenzó a circular en la opinión pública, medios de comunicación y
ámbitos académicos la idea de que el Estado no era capaz de solventar el buen
funcionamiento de las empresas de servicios que dependían de él hasta ese
momento, tales como: ferrocarriles, teléfonos, agua, luz, gas, petróleo, trans-
porte aéreo, astilleros, correos, etc. Se decía que eran deficitarias, lo que lleva-
ba a la imposibilidad de realizar inversiones para renovar la tecnología. Ese fue
el discurso utilizado por las cúpulas empresariales y políticas, con apoyo de
los sectores sindicales, para justificar la concesión de los servicios públicos a
manos privadas.
Un ejemplo es la privatización por concesión del transporte de pasajeros
del área metropolitana1.
Desde el Proyecto de Investigación “Los Trabajadores en la Argentina
Actual (Encuesta Obrera)” analizamos el servicio de subterráneos de la Ciu-
dad de Buenos Aires, empresa que fue concesionada en el año 1994 al Gru-
po Roggio, Metrovías SA, para indagar hasta qué punto se superaron aque-
llos aspectos que la privatización criticó, en cuanto a avances tecnológicos,
condiciones de trabajo más seguras, mayor calidad del transporte, entre otras
cuestiones.
Creemos que, en general, estos servicios de los que el Estado ha dejado
de hacerse cargo, salvo por los subsidios que les entrega, significan millones de
1
Decreto para los procesos de privatización por concesión de la explotación de los servicios de
transporte de pasajeros del área metropolitana:
“(…) visto que el actual estado de declinación del mencionado transporte, reflejado en el des-
censo de los niveles de confiabilidad de las operaciones y la consiguiente pérdida de usuarios, no es sino,
en su mayor parte, el resultado negativo de la falta o insuficiencia de renovación de bienes de capital a
lo largo de muchos años a esta parte.
Que en esta situación, la mencionada reestructuración, con participación del sector privado,
deberá estar orientada a la mejor atención del usuario con incentivos para incrementar la demanda y la
eficiencia en la utilización de los recursos, de modo de lograr niveles crecientes en la renovación de los
bienes de capital sin necesidad de incrementar los ingresos genuinos, y de esta manera, establecer un
sistema capaz de proporcionar servicios ferroviarios eficientes con niveles adecuados de frecuencias, de
tiempos de viaje, de confiabilidad, de confort y de seguridad”.
60 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
PARTEI
ORGANIZACIÓN
En principio, todos los trabajadores encuestados pertenecen al mismo
Convenio Colectivo de Trabajo firmado entre la empresa Metrovías y la Unión
Tranviaria Automotor (UTA) en el año 1994. Actualmente este convenio de-
termina, entre otras cuestiones, la jornada laboral de 6 horas.
Entre los trabajadores de subterráneo podemos distinguir básicamente 3
sectores según las distintas tareas: Boleterías, Tráfico y Talleres. Estos grupos
trabajan en forma colectiva para que el servicio pueda ser utilizado tal como lo
recibe el usuario; decimos entonces que los distintos sectores están en coope-
ración unos con otros, pero cada uno realiza una tarea en particular, y las
diferencias se dan principalmente en la organización espacial, en el tipo de
elementos que utilizan, en la forma de trabajar –individualmente o en equi-
pos–, en la cantidad y calidad del tiempo de descanso, entre otras.
En el sector Boleterías, trabajan aproximadamente 570 personas2, de las
cuales el 48% son varones y el 51% son mujeres, cumpliendo tareas como
boleteros/as, o asistentes de productos y servicios; algunos trabajan en un puesto
y turno fijos, otros son volantes o rotativos.
Al momento de la encuesta, la red de subterráneos cuenta con 71 esta-
ciones con sus respectivas boleterías3. Este sector tiene la característica de que
los trabajadores están dispersos a lo largo y ancho de toda la Capital Federal.
Las boleterías son cuartos pequeños, y la mayoría de ellos dispone de aire
acondicionado, dispenser de agua mineral, caja fuerte y demás elementos de
trabajo; cuentan con 1, 2 ó 3 ventanillas (según la ubicación de la estación),
2
Los datos de la cantidad de trabajadores por sector corresponden al mes de junio de 2004.
3
Las estaciones están distribuidas de la siguiente manera: Línea A: 15; Línea B: 15; Línea C: 9;
Línea D: 17; Línea E: 15.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 61
con un empleado por cada una, cuyo tiempo de descanso dura 30 minutos.
Los trabajadores del sector realizan su tarea individualmente, y no tienen con-
tacto entre sí, salvo aquellos que comparten puesto y horario.
En el sector de Tráfico4 trabajan 715 personas, de las cuales el 8% son
mujeres. Se realizan diferentes tareas; los conductores manejan los trenes a lo
largo de todo el recorrido, y vuelven a la estación terminal; por lo general
realizan tres “vueltas”, tras las cuales tienen su descanso, que dura entre 1 y ½
y 2 horas. Trabajan en forma conjunta con los guardas, quienes abren y cierran
las puertas del tren. Conductores y guardas son responsables de la unidad en
la misma medida, y la conducen desde pequeñas cabinas. Durante el recorri-
do, guardas y conductores no tienen contacto con otros trabajadores, pero sí
en los extremos de línea y en su tiempo de descanso. Existen además algunos
conductores con más experiencia, especializados, que pertenecen a una cate-
goría superior, los maniobristas. También forman parte de este sector los ope-
radores de señales o “señaleros”, cuya tarea consiste en operar las señales de
tránsito sin las cuales los trenes no pueden salir; lo hacen desde las cabinas de
señales.
Los trabajadores enmarcados en el sector Talleres, aproximadamente
625 empleados varones, realizan tareas muy heterogéneas; están divididos
entre talleres de instalaciones fijas (mantenimiento de estaciones)5 y talleres
de instalaciones rodantes (mantenimiento de trenes). En el primer caso, los
trabajadores se trasladan de una estación a otra según donde haya algo que
reparar, cubriendo las 24 hs. repartidas en 4 turnos. En el segundo caso, hay
talleres subterráneos, por ejemplo Rancagua, Constitución, Canning, Mariano
Acosta; y otros sobre la superficie, como Polvorines, Medalla Milagrosa. El
ámbito laboral, sobre todo en los talleres de instalaciones rodantes, permite
que trabajen todos juntos, concentrados.
Para analizar los cambios en la organización del trabajo a lo largo de los
últimos años es clave tomar en cuenta la antigüedad. Esta variable está presen-
te y atraviesa toda nuestra investigación. Del total de trabajadores del subte-
rráneo, diferenciamos tres grupos: 1) aquellos que ingresaron cuando la em-
presa era estatal (11,4%); 2) aquellos que entraron a partir de 1994 cuando se
dio la concesión a Metrovías (60,2%); y 3) los que ingresaron recientemente
desde fin del año es 2003 hasta hoy (25,0%).
4
Incluyendo trabajadores del Pre Metro.
5
La gerencia de instalaciones fijas tiene distintas áreas dedicadas al mantenimiento preventivo y
correctivo, éstas son: vías (revisores de vías, Máquinas Placer, reparación de máquinas en Once);
señalistas; mantenimiento de estaciones (Florida); servicio auxiliar (mecánicos, escaleras, bombas y
electricidad en Catedral); taller Medalla, almacén Medalla, obras civiles Medalla (estación Medalla
Milagrosa); línea de contacto y cable; energía; telefonía; molinetes; laboratorio (Lacroze y Polvorín).
Periódico Desde el Subte Nº 2, julio de 2005.
62 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
6
Ésta fue: 1973/80: jornada de 8 horas; 1981/84: jornada de 7 horas; 1985/93: jornada de 6
horas; 1994/03: jornada de 8 horas; 2003 en adelante: jornada de 6 horas.
7
Para más detalles acerca de la insalubridad y la jornada laboral de 6 horas ver en esta misma
publicación el artículo de Rouspil, Celeste, “Un repaso por los últimos treinta años...”.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 63
consiguen la jornada de 6 horas a fin de ese año para los sectores de Talleres y
Tráfico, y en abril de 2004 para Boleterías, aunque no ha sido sancionada aún
la ley de Insalubridad.
Otro cambio es el de la feminización del trabajo. Cuando la empresa era
estatal contaba casi en su totalidad con población masculina, salvo algunos
puestos en Boleterías. A partir de la privatización ingresan al plantel muchas
mujeres, llegando a ocupar el 52% de estos puestos. Junto con ellas fueron
incorporados jóvenes. Este proceso es parte de una modificación en la compo-
sición interna de los trabajadores ya que la empresa supone que contratar a
sectores con menos experiencia, como en este caso jóvenes y mujeres, le posi-
bilita una mayor disposición a aceptar sus condiciones de trabajo, y más sen-
sibles a la aplicación de medidas flexibilizadoras.
Pero las mujeres del subte, no conformes con esta imposición, reagrupa-
ron fuerzas y pusieron en pie una comisión de mujeres independiente de la
empresa. Dieron una importante lucha y consiguieron ascender de categoría,
pasar de Boleterías a Tráfico, accediendo a los puestos de guardas y conducto-
ras, hecho inédito en la historia del subte. Además de tener una delegada en el
cuerpo de delegados en distintos períodos8, desde esta comisión las mujeres
luchan por la igualdad de derechos y condiciones laborales respecto a sus
compañeros varones.
Por último, uno de los elementos más importantes es la creación de em-
presas tercerizadas. De acuerdo al convenio de Subterráneos de Buenos Aires
de 1975, el plantel del subte contaba con 4.070 trabajadores; más adelante,
con los cambios que implicó la privatización, el incremento de la jornada
laboral y los “retiros voluntarios”, el plantel llegó a ser de 1.600 trabajadores
en 1994. Paralelamente se fueron creando empresas tercerizadas, que llegaron
a agrupar a más de 1.000 trabajadores no incluidos en el convenio de trabajo
de Metrovías-UTA, sino en convenios con otros sindicatos, con desfavorables
condiciones de trabajo, mayor carga horaria y menor salario. Hablamos de
“creación” de empresas ya que en su mayoría pertenecían al Grupo Roggio, al
igual que Metrovías. De esta forma, los trabajadores del subte estaban bajo la
misma patronal, pero fragmentados y flexibilizados.
En los años 2005 y 2006 estos trabajadores dieron importantes luchas y
consiguieron, en primer lugar, el pase al convenio con UTA y, entre enero y
marzo de 2007, el traspaso a la empresa Metrovías9.
Aun así, el subterráneo funciona con menos empleados que hace 30 años,
aunque el servicio cuenta con más kilómetros de vías, más estaciones, mayor
frecuencia de trenes. Inclusive, cuando en 2003 se redujo la jornada laboral a 6
8
Para más detalles acerca de las mujeres en el Cuerpo de Delegados, ver ídem nota 7.
9
Ver en esta edición el artículo de Collado, A. y Stricker, D., “La lucha contra el trabajo precario”.
64 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
LOSCAMBIOSPORSECTOR
Al preguntar en Boleterías si su tarea sufrió cambios a partir de la incor-
poración de nueva tecnología, la mitad de los trabajadores responde que sí y la
otra mitad que no. Esto se debe a que, del total de boleteros encuestados, el
44,0% ingresó a subterráneos en el año 1994 a partir de la privatización (Ver
cuadro “Incorporación de nueva tecnología según tarea agrupada”), mientras
que el 47,4% restante ingresó desde fines de 2003 en adelante, tras la recu-
peración de la jornada de 6 horas y la creación de nuevos puestos10. Según el
10
No hemos encuestado boleteros/as que trabajen desde la época de Subterráneos de Buenos
Aires, como corresponde proporcionalmente a la muestra, ya que los que ingresaron en aquella época y
todavía se encuentran trabajando son menos de 10 en este sector.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 65
11
El proceso de renovación del sistema de señales comenzó con la Línea D, pero quedó trunco.
Posteriormente comenzó la obra en la Línea B que, aún con ciertas complicaciones, funcionó. Luego, en
paralelo con el tramo final de la obra, se empezó con la Línea E, finalizándose hacia el año 2000. Con la
crisis de 2001 se paralizaron las obras hasta el año 2004, cuando se comenzó nuevamente a trabajar en
la Línea D. Actualmente se comenzó en la Línea A, pero no están finalizadas las obras. La Línea C sólo está
en planes.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 67
12
Ver en esta edición el artículo de Collado, A. y Stricker, D., “La lucha contra el trabajo precario”.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 69
CONDICIONESDETRABAJO
El aspecto sobre el cual nos vamos a centrar en este apartado hace refe-
rencia a la organización e intensidad con que el trabajador realiza su tarea: los
ritmos de trabajo, la forma de control por parte de la empresa, las medidas de
seguridad, la cantidad de tareas que realizan, la interacción con el público, la
insalubridad (es decir, la exposición a altos ruidos, a poca luz, a ambientes muy
pequeños y cerrados, lo que conlleva enfermedades a mediano o largo plazo).
Decíamos que otro de los argumentos de las privatizaciones fue que las
condiciones laborales mejorarían. Si bien en el subte fueron modificándose,
en algunos sectores fue para mejor y en otros, no. Veamos qué responden los
trabajadores según la tarea y sus características.
CONDICIONESDETRABAJOPORSECTOR
La tarea de boleteros y asistentes consiste en la atención al público y
venta de pasajes, recarga de tarjeta subtepass, y venta de productos varios. El
42,2% de los boleteros/as plantea que en el último año sus tareas se han
incrementado, ya que antes consistía sólo en la venta de cospeles, mientras
que ahora se han agregado las tarjetas magnéticas y los kioscos “multifunción”
en muchas de las estaciones. “Hay más productos para vender y falta perso-
nal”, dicen. A pesar de la tecnología de avanzada para la venta de pasajes (el
69,7% plantea que actualmente los elementos que se utilizan en las boleterías
son digitales), como observamos en el apartado anterior, ningún encuestado
plantea que esto facilite su tarea; por el contrario, el 35,6% opina que los
70 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
ritmos de trabajo a los que está sometido son excesivos; esta cifra es superior a
la que presentan los otros sectores, que en general consideran que los ritmos
de trabajo son adecuados, y puede tener su explicación en el hecho de que
boleterías es el único sector que tiene contacto directo con el público para
vender pasajes, responder dudas, atender reclamos y quejas; el ritmo se lo
impone la empresa que no incorpora más personal en las estaciones que, por
su ubicación, son más concurridas.
En Talleres, la mayoría de los trabajadores considera a las condiciones de
trabajo como un problema laboral (79,5%)13. Sobre todo hacen referencia a la
falta de inversión de la empresa en nueva maquinaria y repuestos para las más
antiguas; son muy conscientes de que muchas veces las formaciones salen a
cumplir el servicio en condiciones que están lejos de ser las óptimas. Si bien la
mayoría opina que durante el último año sus tareas se mantuvieron igual, un
importante 27,3% opina que se incrementaron, y asocian este incremento a
“polivalencia funcional, extensión de líneas, aumento de averías por falta de
inversión en mantenimiento, la maquinaria es vieja y requiere mayor manteni-
miento, falta personal”.
Por otra parte, el 84% opina que los ritmos a los que está sometido son
adecuados (sólo el 9% los considera excesivos). Estos trabajadores no tienen
presión ni contacto con los usuarios, y tampoco hay máquinas que les mar-
quen el ritmo; ellos cumplen su horario, dentro del cual realizan el trabajo
indicado por los supervisores, que no siempre es el mismo.
En el sector Tráfico, en general los trabajadores plantean que sus tareas
no se han incrementado, mientras que un 27,4% opina que han disminuido.
Si bien la mayor parte de ellos considera que los ritmos de trabajo a los que
está sometido son adecuados (69,4%), podemos decir que la intensidad de su
trabajo es alta, dado que es mucha la responsabilidad de conducir un tren
cargado de vidas de pasajeros, y le dan mucha importancia a la necesidad de
viajar en formaciones modernas, que les garanticen mayor seguridad. Por eso,
estos trabajadores en su mayoría ven bien el sistema de señales y control de
velocidad ATP. No obstante, un 95,9% de los encuestados ve las condiciones
de trabajo actuales como un problema laboral.
Ahora bien, así como el trabajo es un proceso colectivo, el conocimiento
de las condiciones a las que son sometidos también lo es. Este conocimiento se
va desarrollando día a día a través del intercambio de experiencias, en largas
charlas entre compañeros, mates de por medio. Parece algo obvio y cotidiano
que los trabajadores conversen entre sí. Muchos lo hacen en su tiempo de
descanso, sin embargo, no todos los sectores tienen las mismas posibilidades
13
En el último año, un grupo de trabajadores de este sector ha puesto en pie una Comisión de
Higiene y Salubridad, desde la cual enfrentar este problema.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 71
de hacerlo. Veamos qué respuestas nos dan los encuestados cuando les pre-
guntamos sobre “¿qué hacen en su tiempo de descanso?”.
En Boleterías, la mayoría responde “salir a la superficie, ver el sol, comer
e ir al baño”, necesidades básicas. En menor medida mencionan dispersarse
con compañeros; esto se debe a que, a este sector, a diferencia de Tráfico y
Talleres (que tienen salas de estar para los trabajadores) la empresa no les
proporciona ninguno de estos ámbitos donde puedan compartir con sus com-
pañeros. Sus salas de trabajo son de 2 por 4 metros, por eso en el descanso
buscan “salir”. Son los únicos que, de tan aislados y encerrados, llegan a res-
ponder que en el descanso “no se puede hacer nada”.
En el sector Tráfico, el 27,4% responde salir a la superficie, comer o ir al
baño; mientras que el 46,6% elige actividades que se compartan con sus compa-
ñeros, desde charlar, tomar mates, ver televisión, jugar al metegol y a las cartas.
En el caso de Talleres, también comparten estas salas de estar para los
momentos de descanso además de compartir en general el ámbito de trabajo.
En cuanto a lo que hacen, la mayoría responde comer, tomar mates, charlar
con sus compañeros.
Las salas de estar son una conquista de los trabajadores, parte de la lucha
por mejorar las condiciones laborales. Tanto en Tráfico como en Talleres, esos
lugares de descanso son apropiados por los trabajadores convirtiéndolos en
ámbitos propicios para la interacción entre compañeros, la transmisión “de
generación en generación” de la tradición del trabajador de subterráneo, el
intercambio de percepciones acerca del trabajo. Aparentemente, estos aspec-
tos se perderían para los trabajadores de Boleterías por la soledad en que se
realizan tanto el trabajo como el descanso, pero como veremos, esta transmi-
sión se da por múltiples vías.
Entonces, de las respuestas obtenidas en cuanto a las condiciones labora-
les, hallamos que los sectores Tráfico y Talleres, donde la tarea es más especia-
lizada y, particularmente en Talleres, donde se requieren más estudios y un
conocimiento específico (el 20,4% responde que trabaja en el área que estu-
dió), y aún se conserva la especialización en el puesto de trabajo, son los secto-
res más conscientes de que las condiciones laborales no son óptimas y las
consideran un problema laboral. Aquí la empresa no pudo eliminar ciertas
conquistas en lo que se refiere a ritmos de trabajo y estructura de lugares de
descanso, aunque sí pudo extender la jornada laboral (durante 10 años) y se
centró en lograr un mayor control a través de supervisores.
Sin embargo en Boleterías, espacio de atención al cliente/usuario, es donde
la empresa intentó implementar la mayor modificación a partir de la
privatización, así como en la tercerización de otros sectores: seguridad, limpie-
za, comunicación, etc. Y logró llevar más hasta el final su ofensiva, pues aun-
que no haya podido imponer las máquinas expendedoras, sí consiguió en ese
72 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
PARTE II
En la primera parte de este trabajo planteamos que los trabajadores ejer-
cen cierto “control” de su trabajo a través de su organización, luchas, progra-
ma, etc.
A partir de aquí intentaremos profundizar cómo se ubican los encuestados
en el proceso de trabajo, es decir, cómo se ven ellos, trabajadores, compañeros,
en relación a la patronal y los supervisores.
Sabemos que el sector Boleterías es el más joven, que no denuncia las
condiciones de trabajo pero es el más afectado por el incremento de tareas y
ritmos de trabajo más altos, el que trabaja en condiciones casi de encierro.
Y sabemos que los sectores Tráfico y Talleres, que tienen mayor cantidad
de trabajadores con más antigüedad y experiencia, trabajan con mayor contac-
to entre compañeros y comparten espacios comunes, son más conscientes de
las condiciones laborales.
Nos preguntamos qué relación hay entre la conciencia que los trabajado-
res tienen de las condiciones en que trabajan y el grado de participación en las
luchas por mejorar esas condiciones.
PARTICIPACIÓNENLASLUCHAS
Al preguntar a los trabajadores si hubo alguna lucha en su lugar de tra-
bajo en los últimos años la mayoría de ellos responde que sí. Pero al averiguar
si participaron de la misma, obtuvimos las respuestas del siguiente cuadro.
Las luchas que los trabajadores mencionan son las previas a enero de
2005; en julio/noviembre de 2003 y abril de 2004. Ambas tenían como ob-
jetivo lograr la reducción de la jornada laboral a 6 horas, y en 2004 también se
levantó la consigna contra la implementación de las máquinas expendedoras.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 73
14
En este momento, en el marco de la renovación del convenio con UTA ya vencido, los trabajado-
res están dando una lucha para que se implemente, entre otras cuestiones, la Bolsa de Trabajo controlada
por los trabajadores, para impedir que sean solamente la patronal y el sindicato quienes ingresen personal
al subterráneo.
74 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
mismo tiempo que los enfrenta a un “otro”, en este caso la patronal. ¿En qué
medida se da este enfrentamiento?
En el siguiente apartado intentamos profundizar si este nivel de participa-
ción en luchas por mejores condiciones laborales implica que los trabajadores
diferencian su posición en el proceso de trabajo de la posición de la patronal.
OPINIÓNSOBRELAPATRONAL
Al preguntar a los encuestados: “¿cómo se asegura la patronal que usted
cumpla con su tarea?”, la mayoría de ellos responde: con los supervisores.
Aparentemente saben que los supervisores cumplen una función de control
para la empresa.
Ahora bien, casi un 70% dice que su opinión del supervisor es buena. Si
les preguntamos por qué, responden en un 42% porque cumplen bien con su
trabajo y reconocen el de sus supervisados, manteniendo una buena relación
con éstos. No hay grandes diferencias en las respuestas por sector. Podemos
inferir que hay una naturalización de la relación humana entre los roles del
que realiza la tarea y de aquel que la supervisa para que cumpla los objetivos de
la empresa.
Al preguntar al trabajador si le gustaría ser supervisor, del total de
encuestados sólo el 27,8% responde que sí; al preguntar por qué le gustaría
responden: en primer lugar, porque se siente capacitado para hacer cumplir
las tareas a los demás, en segundo lugar porque es un mejor sueldo y, en
menor medida, por el gusto de progresar en la empresa.
La mayoría, 71%, responde que no le gustaría. Para saber qué expresa
esta mayoría, profundizamos y preguntamos por qué no le gustaría ser super-
visor, obteniendo las respuestas que presentamos en el siguiente cuadro.
En su mayoría los trabajadores encuestados consideran que no están capa-
citados para realizar esta tarea, algunos hacen referencia a que no tienen carácter
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 75
lo que expresa que ve con más claridad que los supervisores están para cuidar los
intereses de la empresa, y no los ven como “compañeros”.
Cuando les preguntamos “¿qué los diferencia a usted y sus compañeros de
los patrones o empleadores?” obtenemos las respuestas del siguiente cuadro.
15
“Hacia fin de año Alberto Fernández reasignó una partida cercana a los 300 millones de pesos
para reforzar la subvención de las líneas urbanas. (…) Transporte Metropolitano, línea Roca, se lleva
101.176.081 millones; Belgrano Sur, 17,813 millones; Metrovías, 30,704; Ferrovías (Belgrano Norte),
39,94 millones y TBA, 75 millones. Pero a ese pago retroactivo se suma un ajuste mensual en la subven-
ción a cobrar desde este mes, que llega a 3,2 millones para la línea Roca, 677 mil pesos para el Belgrano
Sur, 1,4 millón para Metrovías, 1,4 millón para Ferrovías y 2,3 millones para TBA”. “Con tantos
subsidios, los trenes son casi estatales”, Página 12, Suplemento economía, 31 de enero de 2007.
16
Existe una discusión teórica dentro de la tradición marxista acerca de si en los servicios de
transporte se extrae plusvalía o no. Al respecto puede leerse: Bach, Paula: “El ‘sector servicios’ y la
circulación del capital: una hipótesis”. Y Lamelas Paz, Gabriela: “¿Es productivo el trabajo en los
78 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
CONCLUSIONES
En este trabajo intentamos abordar cómo los trabajadores visualizan los
cambios que se produjeron en la organización del trabajo en el subterráneo
después de 12 años de haber sido privatizado.
Planteamos que en la década de los ‘90 la política privatizadora fue parte
del plan neoliberal aplicado desde el Estado (no sólo en Argentina sino en
toda América Latina), y que implementó medidas como la convertibilidad
(paridad cambiaria sobrevaluada), apertura económica, reforma laboral, etc.
En ese marco, la “flexibilización laboral” produjo una transformación en
el mundo del trabajo, por la que se han dado procesos de “reorganización” de
la actividad productiva mediante nuevas formas de explotación de la fuerza de
trabajo, como la polivalencia, aumento de la intensidad del trabajo, expulsión
de trabajadores en sectores de baja productividad, etc. De esta forma, quedó
configurado en Argentina un nuevo mapa del mundo del trabajo, en el que
disminuyó la cantidad de trabajadores en el sector industrial tradicional, y
creció su participación en los servicios.
Desde los últimos años de la década del ‘80, la estrategia del Estado y
grupos empresarios fue la de mostrar a las empresas estatales de servicios como
ineficientes; instalaron en la opinión pública discusiones acerca de los proble-
mas que atravesaban, e impusieron el discurso privatizador. Uno de los argu-
mentos fue que la tecnología iba a ser beneficiosa para usuarios y trabajadores,
ya que superaría esa situación deficitaria.
Nos preguntamos, en el subterráneo, hasta qué punto mejoraron el ser-
vicio y las condiciones de trabajo a partir de su concesión a un grupo privado.
Comenzamos mostrando cómo se organiza el trabajo, básicamente en 3
sectores: Boleterías, Tráfico y Talleres, y cómo la organización de cada sector
fue cambiando en función de los intereses de la empresa, en tensión con los de
los trabajadores.
La modalidad de concesión del servicio implica que la inversión en el
mismo sigue por cuenta del Estado, mientras que la empresa viene a gestio-
narlo. A partir del momento de la privatización, las obras más importantes
realizadas en el subte se llevaron a cabo con los subsidios estatales.
Entonces, es real que hubo implementación de tecnología de avanzada,
que significa mayor calidad del servicio y, en algunos casos, facilita las tareas a
los trabajadores. Pero esto se realizó, no por inversión de Metrovías sino con
fondos estatales, fondos públicos; la empresa aparece haciendo usufructo de
esa tecnología en función de incrementar la productividad.
Junto a estas innovaciones se tomaron una serie de medidas sobre el
personal, que fue reducido en su cantidad, y fragmentado en una serie de
empresas creadas para mantener un sector importante de trabajadores con
80 EXPERIENCIASSUBTERRÁNEASEncuestaObrera
menor costo laboral, y esto también forma parte del objetivo de la empresa de
reducir costos y aumentar sus ganancias.
Por parte de los trabajadores, la tecnología es utilizada y bien recibida
sólo en los sectores en que ésta ayuda y hace más seguro el trabajo (Tráfico y
Talleres). Pero, en un porcentaje no menor, la tecnología causa rechazo debido
a que pone en riesgo los puestos de trabajo (boleteros, guardas, operadores de
señales), y los trabajadores han resistido a su implementación. En algunos
sectores, principalmente en los Talleres, siguen siendo candentes los reclamos
de renovación tecnológica entre las reivindicaciones de los trabajadores.
Luego observamos cómo la conciencia de las condiciones en que se desa-
rrollan las tareas no tiene relación directa con la participación en las luchas, ni
con su ubicación en el proceso de trabajo.
El sector Tráfico aparece como el más consciente de que las condiciones
en que trabajan no son buenas, y es el que tiene más experiencia de luchas
dentro del subte, ya que muchos trabajadores han ascendido desde Boleterías.
Además es el sector que posee la fuerza de parar el servicio inmediatamente.
Por estos motivos son los trabajadores que han estado al frente de las últimas
luchas por recuperar las 6 horas de trabajo y por mejorar las condiciones labo-
rales, con una participación casi total.
El sector Boleterías resultó el más afectado por la ofensiva flexibilizadora
de la empresa, incremento de tareas y de la intensidad del trabajo, a partir de
lo cual un porcentaje alto de trabajadores dice sentirse explotado. Y, aunque
en su mayoría son jóvenes y sin mucha experiencia en la empresa, han sido
parte de las principales luchas.
En el sector Talleres la ofensiva patronal pasa más encubierta ya que hay
nuevas tareas producto de la innovación tecnológica, que deberían haber sido
absorbidas por personal de dicho sector, pero fueron adjudicadas a trabajado-
res tercerizados, o contratados por fuera de convenio. Por otro lado, es el sector
en que permanece la mayor cantidad de empleados con más antigüedad, mu-
chos de ellos conservando sus oficios obreros, y formando parte de la tradición
del trabajador de subterráneo. Si bien han tenido un alto grado de participa-
ción en la luchas de los últimos años por mejoras en las condiciones laborales,
es el sector que tiene más aspiraciones de progresar dentro la empresa, lo cual
es legítimo así como el ascenso de categoría, pero muchos de ellos lo plantean
en forma individual, o desde su capacidad personal.
A partir de las luchas que los trabajadores dieron por recuperar conquis-
tas históricas, mejorar las condiciones de trabajo, aumento de salarios, etc., de
manera particular en cada sector, podemos decir que hay una relativa concien-
cia anticapitalista en el subte; observamos que los trabajadores cuestionan la
explotación del servicio por parte de un grupo económico y enfrentan sus
principales medidas.
Daniela StrickerMPRIVATIZACIÓN: CONSECUENCIASYCAMBIOS 81