¿Qué es la sismorresistencia?
Se dice que una edificación es sismorresistente cuando se diseña y construye con una adecuada
configuración estructural, con componentes de dimensiones apropiadas y materiales con una
proporción y resistencia suficientes para soportar la acción de las fuerzas causadas por sismos
frecuentes. Aun cuando se diseñe y construya una edificación cumpliendo con todos los
requisitos que indican las normas de diseño y construcción sismo resistente, siempre existe la
posibilidad de que se presente un terremoto aún más fuerte que los que han sido previstos y que
deben ser resistidos por la edificación sin que ocurran daños. Por esta razón no existen edificios
totalmente sismorresistentes. Sin embargo, la sismorresistencia es una propiedad o capacidad
que se dota a la edificación con el fin de proteger la vida y las personas de quienes la ocupan.
Aunque se presenten daños, en el caso de un sismo muy fuerte, una edificación sismorresistente
no colapsará y contribuirá a que no haya pérdidas de vidas y pérdida total de la propiedad.
¿Cómo se hace una estructura sismorresistente?
En la actualidad, la proyección y construcción de estructuras sismorresistentes se han
convertido en una prioridad en muchas regiones del mundo, especialmente en aquellas
ubicadas en zonas de alta actividad sísmica. La resistencia de los edificios a los sismos
es fundamental para garantizar la seguridad de las personas que los habitan o trabajan
en ellos. En este artículo, descubriremos cómo construir un edificio sismorresistente de
forma segura, económica y con un buen diseño arquitectónico.
La construcción de estructuras sismorresistentes no solo es importante en zonas de alta
actividad sísmica, sino que también puede ser beneficiosa en áreas con una baja
actividad sísmica. La implementación de técnicas de construcción ante sismos puede
mejorar la resistencia de los edificios y reducir los daños causados por otros fenómenos
naturales, como los fuertes vientos o las inundaciones.
Elementos clave de las construcciones sismorresistentes
Para construir un edificio sismorresistente, es importante tener en cuenta varios
elementos clave. Uno de ellos es el diseño arquitectónico, que debe estar pensado en
configuraciones que sean capaces de resistir las fuerzas generadas por los sismos.
Además, es necesario realizar un cálculo estructural preciso para determinar la
resistencia y la estabilidad del edificio. Otro elemento importante es que la estructura
cuente con ductilidad, que permite que los elementos dispuestos para tal fin, sufran un
daño controlado tal que las estructuras puedan deformarse, pero no derrumbarse,
durante una sacudida sísmica.
¿Qué es una construcción sismorresistente y cuáles son los materiales que se
utilizan en este tipo de obra?
Las construcciones sismorresistentes son aquellas que están diseñadas y construidas
para resistir los efectos de los sismos. Para lograrlo, se utilizan materiales y técnicas
específicas que aumentan la resistencia de los edificios. Algunos de los materiales más
comunes en la construcción sismorresistente son el acero estructural, el hormigón
armado y las estructuras de madera laminada.
¿Cómo funciona un diseño sismorresistente?
El diseño sismorresistente se basa en la capacidad de disipación de energía de los
materiales utilizados en la construcción. Los edificios sismorresistentes están diseñados
para deformarse de manera controlada durante un terremoto, disipando la energía
liberada por el movimiento sísmico. Esto se logra a través de la utilización de elementos
estructurales dúctiles, de acuerdo al sistema sismorresistente elegido.
¿Qué elementos y características definen la estructura sismorresistente de un
edificio?
La estructura sismorresistente de un edificio se compone de varios elementos y
características que aumentan su resistencia a los terremotos. Algunos de ellos son:
pórticos resistentes a momento, muros estructurales de corte, arriostramientos laterales
concéntricos o excéntricos, entre otros.
En conclusión, la construcción sismorresistente es fundamental para garantizar la
seguridad de los edificios en zonas de alta actividad sísmica. A través de un adecuado
análisis, diseño y detallado estructural, y el uso de técnicas y materiales específicos, es
posible construir edificios seguros y resistentes a los terremotos. No dudes en apostar por
la construcción sismorresistente y contribuir así a la seguridad y bienestar de las
personas.
Principios de la sismorresistencia
Forma regular
La geometría de la edificación debe ser sencilla en planta y en elevación. Las formas
complejas, irregulares o asimétricas causan un mal comportamiento cuando la edificación
es sacudida por un sismo. Una geometría irregular favorece que la estructura sufra
torsión o que intente girar en forma desordenada. La falta de uniformidad facilita que en
algunas esquinas se presenten intensas concentraciones de fuerza, que pueden ser
difíciles de resistir.
Bajo peso
Cuanto más liviana sea la edificación menor será la fuerza que tendrá que soportar
cuando ocurre un terremoto. Grandes masas o pesos se mueven con mayor severidad al
ser sacudidas por un sismo y, por lo tanto, la exigencia de la fuerza actuante será mayor
sobre los componentes de la edificación. Cuando la cubierta de una edificación es muy
pesada, por ejemplo, ésta se moverá como un péndulo invertido causando esfuerzos
tensiones muy severas en los elementos sobre los cuales está soportada.
Mayor rigidez
Es deseable que la estructura
se deforme poco cuando se
mueve ante la acción de un
sismo. Una estructura flexible o
poco sólida al deformarse
exageradamente favorece que
se presenten daños en paredes
o divisiones no estructurales,
acabados arquitectónicos e
instalaciones que usualmente
son elementos frágiles que no
soportan mayores distorsiones
Buena estabilidad
Las edificaciones deben ser firmes y conservar el equilibrio cuando son sometidas a las
vibraciones de un terremoto. Estructuras poco sólidas e inestables se pueden volcar o
deslizar en caso de una cimentación deficiente. La falta de estabilidad y rigidez favorece
que edificaciones vecinas se golpeen en forma perjudicial si no existe una suficiente
separación entre ellas.
Suelo firme y buena cimentación
La cimentación debe ser competente para trasmitir con seguridad el peso de la
edificación al suelo. También, es deseable que el material del suelo sea duro y
resistente. Los suelos blandos amplifican las ondas sísmicas y facilitan asentamientos
nocivos en la cimentación que pueden afectar la estructura y facilitar el daño en caso de
sismo.
Estructura apropiada
Para que una edificación
soporte un terremoto su
estructura debe ser sólida,
simétrica, uniforme, continua o
bien conectada. Cambios
bruscos de sus dimensiones, de
su rigidez, falta de continuidad,
una configuración estructural
desordenada o voladizos
excesivos facilitan la
concentración de fuerzas
nocivas, torsiones y
deformaciones que pueden
causar graves daños o el
colapso de la edificación.
Materiales competentes
Los materiales deben ser de buena calidad para garantizar una adecuada resistencia y
capacidad de la estructura para absorber y disipar la energía que el sismo le otorga a la
edificación cuando se sacude. Materiales frágiles, poco resistentes, con discontinuidades
se rompen fácilmente ante la acción de un terremoto. Muros o paredes de tapia de tierra
o adobe, de ladrillo o bloque sin refuerzo, sin vigas y columnas, son muy peligrosos.
Capacidad de disipar energía
Una estructura debe ser capaz de soportar deformaciones en sus componentes sin que
se dañen gravemente o se degrade su resistencia. Cuando una estructura no es dúctil y
tenaz se rompe fácilmente al iniciarse su deformación por la acción sísmica. Al
degradarse su rigidez y resistencia pierde su estabilidad y puede colapsar súbitamente.
Fijación de acabados e instalaciones
Los componentes no estructurales como tabiques divisorios, acabados arquitectónicos,
fachadas, ventanas, e instalaciones deben estar bien adheridos o conectados y no deben
interaccionar con la estructura. Si no están bien conectados se desprenderán fácilmente
en caso de un sismo.