LUIS BENEDICTO HERRERA DÍAZ
Magistrado ponente
SL3501-2022
Radicación n.° 92207
Acta 27
Bogotá, D. C., diecisiete (17) de agosto de dos mil
veintidós (2022).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
THOMAS ALBERTO DI SANTO MOLINA, contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, el 29 de enero de 2021, en el
proceso que instauró el recurrente contra la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES –
COLPENSIONES.
AUTO
Se reconoce personería a la doctora María Alejandra
Ríos Henao, identificada con cédula de ciudadanía n.°
42.160.619 y tarjeta profesional n.° 296.412 del CSJ, como
apoderada de Colpensiones, para los efectos y en los
términos del poder que le fue conferido.
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I. ANTECEDENTES
Thomas Alberto Di Santo Molina persiguió mediante
demanda laboral ordinaria, que se declare que tiene derecho
a la pensión de vejez establecida en el artículo 33 de la Ley
100 de 1993; que para determinar el monto de la pensión
debe darse aplicación a los artículos 21 y 34 de la Ley 100 de
1993; que Colpensiones incurrió en errores aritméticos al
momento de liquidar la pensión, estableciendo de forma
incorrecta el ingreso base de liquidación, la tasa de
reemplazo y el valor de la pensión; que el ingreso base de
liquidación determinado con el promedio de los diez (10)
últimos años equivale a la suma de $11.265.308,25; que la
tasa de remplazo que corresponde aplicar es del 80%, en
atención al total de semanas cotizadas; que el valor de la
pensión equivale a la suma de $9.012.247,00, a partir del 15
de enero de 2019, fecha en la cual cumplió los 62 años de
edad; que Colpensiones adeuda como retroactivo el valor de
las diferencias que resulten entre la pensión reconocida
inicialmente y la pensión que se ordene reliquidar.
Como consecuencia de lo anterior, que se condene a
Colpensiones a reliquidar la pensión de vejez conforme al
ingreso base de liquidación y la tasa de remplazo solicitada;
al pago de las mesadas pensionales causadas entre el 15 de
enero de 2019 al 28 de febrero del mismo año; al pago de la
pensión de vejez a partir del 15 de enero de 2019, en cuantía
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de $9.012.247,00, correspondiente al 80% del IBL; al pago
de las diferencias pensionales que resulten de la
reliquidación de la pensión, a partir del 15 de enero de 2019;
a la indexación de las diferencias pensionales adeudadas,
desde que se han debido pagar y hasta que se haga efectivo
el pago; al pago de los intereses moratorios consagrados en
el artículo 141 de la Ley 100 de 1993; a las agencias y costas
procesales y lo ultra y extra petita.
Fundamentó sus pretensiones, básicamente, en que: i)
nació el 15 de enero de 1957; ii) acreditó un total de 2.125.29
semanas cotizadas; iii) por resolución SUB 39176 del 14 de
febrero de 2019, Colpensiones le reconoció una pensión de
vejez en cuantía inicial de $7.866.758, a partir del 1 de marzo
de 2019, con fundamento en el artículo 33 de la Ley 100 de
1993; iv) la pensión se debe reconocer a partir del 15 de enero
de 2019, fecha en la cual acreditó los requisitos de edad y
semanas de cotización; v) el monto de la pensión debe ser
equivalente al 80% del IBL y no al 74.09% como le fue
reconocido; vi) el 6 de marzo de 2016 presentó el recurso de
reposición y en subsidio de apelación contra la resolución
SUB 39176 del 14 de febrero de 2019, en atención al ingreso
base de liquidación y la tasa de remplazo; vii) Colpensiones
resolvió negativamente los recursos de reposición y
apelación; y viii) la demandada le adeuda las mesadas
pensionales causadas entre el 15 de enero y el 28 de febrero
de 2019.
Al dar respuesta a la demanda, la parte accionada se
opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos, aceptó la
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fecha de nacimiento del actor; el número de semanas
cotizadas; el reconocimiento de la pensión de vejez; el ingreso
base de liquidación; la tasa de reemplazo del 74.09%; los
recursos de reposición y apelación interpuestos contra la
resolución SUB-39176 de 2019; la respuesta negativa a los
mismos; los demás dijo que no eran ciertos. Propuso las
excepciones de presunción de legalidad de los actos
administrativos; cobro de lo no debido; buena fe; no
configuración del derecho al pago, ni de indexación o reajuste
alguno; no configuración del derecho al pago de intereses
moratorios, ni indemnización moratoria; prescripción;
compensación; no procedencia al pago de costas en
instituciones administradoras de seguridad social del orden
público; y la innominada o genérica.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Veintidós Laboral del Circuito de Bogotá, al
que correspondió el trámite de la primera instancia,
mediante fallo de 9 de octubre de 2020 (fl. 87), resolvió:
PRIMERO: DECLARAR que el señor THOMAS ALBERTO DI
SANTO MOLINA con cédula No.19.347.713, tiene derecho a
reconocimiento de la pensión de vejez conforme a la ley 100 de
1993, modificada por la ley 797 de 2003, a partir del 15 de enero
de 2019, en cuantía de $8.212.722, en 13 mesadas pensionales
conforme a lo expuesto en la parte motiva de esta sentencia.
SEGUNDO: CONDENAR a la ADMINISTRADORA COLOMBIANA
DE PENSIONES – COLPENSIONES a pagar al señor THOMAS
ALBERTO DI SANTO MOLINA con cédula No. 19.347.713, el
retroactivo causado desde el 15 de enero de 2019 y las diferencias
de las mesadas reconocidas y las aquí calculadas, teniendo en
cuanta las siguientes cuantías:
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a) 15/01/2019 – 31/12/2019 $8.207.722
b) 01/01/2020 – 30/09/2020 $8.519.615,01
TERCERO: CONDENAR a la ADMINISTRADORA COLOMBIANA
DE PENSIONES – COLPENSIONES a reconocer y pagar a favor
de la parte actora los intereses moratorios causados desde el 17
de mayo de 2019 sobre la totalidad de las mesadas causadas
desde el 15 de enero de 2019 y hasta el 28 de febrero de 2019 y,
a partir de allí, únicamente respecto de las diferencias generadas
entre el valor pagado y el aquí reconocido hasta el momento en
el que se realice el pago efectivo conforme lo motivado.
CUARTO: AUTORIZAR a la demandada a descontar el valor
correspondiente por concepto de aportes para salud, conforme a
lo motivado.
QUINTO: DECLARAR no probadas las excepciones propuestas
por Colpensiones.
SEXTO: CONDENAR en costas en esta instancia, fíjense como
agencias en derecho la suma de 1SMMLV a cargo de la parte
demandada. Por secretaría efectúese la liquidación en el
momento oportuno.
SÉPTIMO: En caso de no ser apelada por la parte demandada
CONSÚLTESE la presente decisión a favor de Colpensiones ante
el superior inmediato, en los términos del artículo 69 del Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá, al resolver el recurso de apelación
interpuesto por la parte demandante y Colpensiones y el
grado jurisdiccional de consulta surtido a favor de esta
última, mediante fallo de 29 de enero de 2021(fls. 108 a 113),
resolvió:
PRIMERO: REVOCAR el ordinal PRIMERO de la sentencia de
primera instancia, conforme lo expuesto.
SEGUNDO: REVOCAR PARCIALMENTE el ordinal SEGUNDO del
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fallo apelado y consultado, para en su lugar CONDENAR a
COLPENSIONES a pagar al demandante únicamente por
retroactivo de mesadas pensionales del 15 de enero al 28 de
febrero del 2019 la suma de $11.800.137.
TERCERO: REVOCAR PARCIALMENTE el ordinal TERCERO, en
relación con el pago de intereses moratorios por diferencias de
mesadas pensionales, precisando se CONDENA únicamente al
pago de intereses moratorios a partir del 17 de mayo del 2019 y
hasta la fecha en que se realice el pago efectivo del retroactivo
pensional generado por las mesadas causadas del 15 de enero al
28 de febrero del 2019
CUARTO: CONFIRMAR en lo demás la sentencia apelada y
consultada.
QUINTO: SIN COSTAS en esta instancia.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el Tribunal
consideró como fundamento de su decisión, que no era
materia de discusión el reconocimiento de la pensión vejez
con fundamento en la Ley 100 de 1993, modificada por la Ley
797 de 2003, a partir del 1 de marzo de 2019, teniendo en
cuanta 2.125 semanas de cotización, calculada con base en
un IBL de $10.617.840, al que le fue aplicado una tasa de
remplazo 74.09%, para una pensión inicial de
$7.866.758,00.
Agregó que el demandante cumplió 62 años el 15 de
enero de 2019, pues nació el mismo día y mes del año 1957;
que realizó su última cotización en diciembre de 2018, según
reporte de semanas allegado por Colpensiones (fl.98); que
solicitó el reconocimiento de la pensión el 16 de enero de
2019, no obstante, la encartada reconoció el derecho a corte
de nómina (01/03/2019), por no encontrarse registrada la
novedad de retiro.
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la Ley 100 de 1993 establecía que la pensión no podía
superar el 80% del IBL y, en ese orden, «solo podrán ser
válidas hasta máximo 1800 semanas en total, es decir, solo
se pueden adicionar 500 semanas a las 1300 exigidas por la
Ley, en aras de obtener la tasa de remplazo teniendo en
cuenta la fórmula decreciente señalada en la citada norma»; a
continuación citó pasajes de la sentencia CSJ SL3207-2020.
Aseguró que el IBL obtenido en la liquidación efectuada,
con el apoyo del grupo liquidador creado por el Consejo
Superior de la Judicatura, ascendió a la suma de
$10.613.516,99 y, la tasa de reemplazo, al 74.09%, por lo
tanto, «De este modo y contrario a lo referido por la parte
actora en su apelación, la TASA DE REEMPLAZO que se debe
aplicar al actor es del 74.09%, igual a la tenida en cuenta por
Colpensiones (ver fls. 23 y 31 vto) y no del 80%, pues como se
señaló, únicamente se pueden tomar 500 semanas
adicionales a las 1300».
Esgrimió que conforme al IBL y la tasa de reemplazo, el
valor de la primera mesada pensional para el año 2019
ascendía a la suma de $7.863.742,51, «cifra inferior a la
otorgada por la pasiva que lo fue de $7.866.758 (ver fl.23)».
Aseveró que al haber establecido Colpensiones la tasa
de reemplazo con base en el artículo 34 de la Ley 100 de
1993, «no puede hallar prosperidad a los anhelos del señor
THOMAS ALBERTO DI SANTO MOLINA»; así mismo, señaló
que la pensión obtenida es inferior a la determinada por el
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Sostuvo que al haber sido reconocida la pensión con
fundamento en la Ley 100 de 1993, resultaba aplicable el
artículo 17, modificado por el artículo 4, de la Ley 797 de
2003, el cual señala que: “La obligación de cotizar cesa al
momento en que el afiliado reúna los requisitos para acceder
a la pensión mínima de vejez, o cuando el afiliado se pensione
por invalidez o anticipadamente”.
Precisado lo anterior, sostuvo que, si bien, el retiro era
necesario para el disfrute de la pensión, la jurisprudencia de
la Corte Suprema de Justicia había determinado el deber de
examinar las circunstancias especiales que rodean cada caso
con el fin de establecer la fecha de la desafiliación, tal como
se indicó en la sentencia CSJ SL5603-2016.
Aseveró que en armonía con la jurisprudencia citada, al
margen de que se encuentre o no registrada al novedad del
retiro, «o de la data en que se puso en conocimiento a la
encartada», el reconocimiento pensional procedía desde el 15
de enero de 2019, «atendiendo que para tal calenda cumplió
la edad requerida y había dejado de cotizar desde el año 2018
acreditando para ese momento 2.125.29 semanas (fl.93 vto),
esto es, superaba las 1300 requeridas por la precitada Ley
100 con su modificación, confirmándose en este punto la
decisión del a quo».
Manifestó, con relación al anhelo del demandante para
que la pensión se reliquide aplicando una tasa de reemplazo
del 80%, que para la Sala aun cuando el actor contaba con
2.125 semanas cotizadas para el año 2018, el artículo 34 de
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Juez de primer grado, por lo tanto, «habrá de revocarse en
ese aspecto la sentencia de primera instancia».
Asentó que los intereses moratorios contemplados en el
artículo 141 de la Ley 100 de 1993 están previstos para la
mora en el pago de las mesadas pensionales en el marco del
sistema general de pensiones, razón por la cual, al no
haberse reconocido el derecho desde que el actor cumplió la
edad exigida (15/01/2019), no obstante la entidad
demandada haberla otorgado dentro de los 4 meses
siguientes a la reclamación, «lo cierto es que no lo hizo desde
la data en que el promotor del litigio adquirió el estatus, por
ende resulta acertada su condena».
Agregó que como la reclamación de la pensión se
presentó el 16 de enero de 2019, procedía el pago de los
intereses moratorios a partir del 17 de mayo de 2019 y hasta
la fecha en que se realice el pago del retroactivo pensional,
calculados sobre las mesadas causadas entre el 15 de enero
y el 28 de febrero del 2019, arrojando una suma de
$11.800.137, conforme a la liquidación efectuada.
Precisó que la excepción de prescripción propuesta por
Colpensiones no operó conforme al término trienal para su
aplicación, pues la pensión se reconoció por resolución SUB-
39176 del 14 de febrero de 2019 y los intereses moratorios
se solicitaron mediante los recursos de reposición y en
subsidio el de apelación, los cuales fueron resueltos por
resolución SUB-72252 del 23 de marzo de 2019, notificada
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el 15 de abril de ese mismo año, acudiendo a la jurisdicción
el 26 de julio de 2019.
Por último, estimó que los descuentos por salud
efectuados por Colpensiones resultaban pertinentes,
conforme a lo establecido por el artículo 40 del Decreto 692
de 1994, reglamentario de la Ley 100 de 1993.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por el demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende el recurrente que la Corte case parcialmente
la sentencia recurrida, «en cuanto ABSOLVIÓ a la
demandada, de las pretensiones relacionadas con declarar,
que la tasa de reemplazo debe ser del 80% y por ende, que la
pensión debe ser reliquidada», para que, en sede de instancia:
[…] se proceda a DECLARAR, que la tasa de reemplazo a aplicar,
es del 80%, y como consecuencia de ello, condene a la
reliquidación de la mesada pensional y teniendo en cuenta dicho
porcentaje de tasa de reemplazo, ordene el pago de la diferencia
existente entre la mesada pensional reconocida y la que ha
debido reconocerse, los intereses moratorios por dicha diferencia
y CONFIRME los demás aspectos de la sentencia de primera
instancia, con las modificaciones introducidas por el Tribunal,
esto es, la condena al pago del retroactivo pensional, por el
periodo comprendido entre el quince (15) de enero de 2019 al
veintiocho (28) de febrero de 2019, y los intereses moratorios.
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Con tal propósito formula dos cargos por la causal
primera de casación, con réplica, que la Corte estudiará
conjuntamente, por estar dirigidos por la misma vía, ser
complementarios y buscar el mismo propósito.
VI. CARGO PRIMERO
Acusa la sentencia de violar por la vía directa, en la
modalidad de interpretación errónea, el artículo 34 de la Ley
100 de 1993, modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de
2003.
En la demostración del cargo expresa que, para el
Tribunal, el monto de la pensión de vejez establecido por el
artículo 34 de la Ley 100 de 1993 no puede superar el 80%
del ingreso base de liquidación y, en ese orden, «solo podrán
ser válidas, hasta máximo 1,800 semanas en total, es decir,
que solo se pueden adicionar 500 semanas a las 1300
exigidas por la ley, en aras de obtener la tasa de reemplazo,
teniendo en cuenta la fórmula decreciente señalada en la
citada norma».
Asevera que el Tribunal interpretó erróneamente el
artículo 34 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo
10 de la Ley 797 de 2003, por los siguientes motivos:
El inciso final del Artículo 34 de la Ley 100 de 1993, modificado
por el Artículo 10 de la Ley 797 de 2003, indica:
“El valor total de la pensión no podrá ser superior al ochenta
(80%) del ingreso base de liquidación, ni inferior a la pensión
mínima.” (negrillas impuestas)
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La anterior disposición, señala que el tope máximo de la tasa de
reemplazo es del 80%, sin establecer una restricción diferente,
para ascender a dicho porcentaje.
Ni el Artículo 34 de la Ley 100 de 1993, con sus modificaciones,
ni ninguna otra norma vigente, establece un tope máximo de
cotización de 1800 semanas, para los afiliados al Régimen de
Prima Media con Prestación Definida y, por ende, no es posible,
imponer dicho límite.
Ahora bien, los anteriores argumentos, deben acompasarse e
interpretarse armónicamente, con el Segundo cargo, con el que
se refuerza el por qué, es este el sentido de la norma, y no el dado
por el Tribunal.
VII. CARGO SEGUNDO
Acusa la sentencia de violar por la vía directa, en la
modalidad de falta de aplicación, los «artículos 17 de la Ley
100 de 1993, modificado por el artículo 4 de la Ley 797 de
2003, 13 de la Ley 100 de 1993 y 53 de la Constitución
Política».
En la sustentación del cargo manifiesta que el artículo
17 de la Ley 100 de 1993 establece la obligación de cotizar
hasta el lleno de los requisitos para adquirir el derecho a la
pensión mínima de vejez, por tanto, «dichas cotizaciones
obligatorias, deben tenerse en cuenta y, por ende, significar
un beneficio para el pensionado».
Asegura que desconocer las semanas cotizadas
adicionales a las primeras 1.800, al establecer la tasa de
reemplazo en la liquidación de la pensión, es imponer una
restricción que «no se encuentra contenida en ninguna norma
y que, por ende, no puede ser aplicada a modo de
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interpretación normativa»; además, agrega que si la voluntad
del legislador hubiera sido limitar el número máximo de
semanas de cotización, «así lo hubiera señalado de manera
expresa en la legislación, caso en el cual, ninguna
administradora de fondos de pensiones, estaría habilitada
para recibir cotizaciones, por encima de las 1800 semanas».
Plantea que una de las características del sistema
general de pensiones consagrada en el artículo 13 de la Ley
100 de 1993, literal g) es, precisamente, la que establece que,
«para el reconocimiento de las pensiones y prestaciones
contempladas en los regímenes se tendrá en cuenta la suma
de las semanas cotizadas a cualesquiera de ellos», de donde
se desprende que no solo no existe un tope para las
cotizaciones, «sino que encontramos norma expresa, que
indica que todas las cotizaciones, deben ser sumadas, es
decir, tenidas en cuenta, para el reconocimiento de las
prestaciones».
Sostiene que el artículo 53 de la Constitución Política
establece el principio de favorabilidad y el principio in dubio
pro-operario, por lo que, «ante una norma que genere dudas
en su interpretación, y para resolver la misma debemos acoger
la que resulte más favorable al trabajador, afiliado o
pensionado»; para luego advertir que los dos incisos finales
del artículo 34 de la Ley 100 de 1993, modificado por el
artículo 10 de la Ley 797 de 2003, presentan dudas en su
interpretación.
Finalmente, esboza su entendimiento del contenido del
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artículo 34 de la Ley 100 de 1993, en los siguientes términos:
Se observa que la norma, referente a la obtención de la Tasa de
Remplazo Final, no establece de forma clara, el porqué, si el
máximo porcentaje de Tasa posible es 80%, este no se puede
alcanzar, si la Tasa de Remplazo Inicial, es inferior al 65%.
Adicional a ello, indica “El valor total de la pensión no podrá
ser superior al ochenta (80%) del ingreso base de
liquidación, ni inferior a la pensión mínima.”
Las dudas en la interpretación de la norma, deben ser resueltas
a favor del afiliado, por disposición Constitucional. En ese orden
de ideas, debe interpretarse y darse prevalencia y alcance, a la
expresión “El valor total de la pensión no podrá ser superior
al ochenta (80%) del ingreso base de liquidación, ni inferior a
la pensión mínima.”, en el entendido de que no existe restricción
alguna, para acceder a dicho porcentaje, a partir de los
incrementos de 1.5% por cada 50 semanas adicionales a las
1300, sin un límite del 15%, como tasa de reemplazo adicional.
Nótese que para el caso del afiliado, la tasa de reemplazo inicial
o de arranque, la cual, según la norma “será un porcentaje que
oscilará entre el 65 y el 55%”, dio como resultado, según lo
dispuso el Tribunal en su sentencia, un 59,09%, por las primera
1300 semanas de cotización.
Ahora, el demandante cotizó, un total de 2.125 semanas, es decir
825 semanas adicionales a las 1300, las cuales, divididas en
paquetes de 50, nos arroja 16, guarismo, que al multiplicar por
1,5%, arroja 24%. Aun así, el Tribunal consideró, que solo era
posible, otorgar un máximo de 15% de tasa de reemplazo
adicional, ya que solo tuvo en cuenta 1800 semanas (500
adicionales a las 1300), el cual, sumado a la tasa de arranque
(59,09%), arrojó como resultado un 74,09%.
Veamos porqué, la norma (Artículo 34 de la Ley 100 de 1993,
modificado por el Artículo 10 de la Ley 797 de 2003) genera duda
en su aplicación e interpretación:
1. Porque, si bien establece que “por cada cincuenta (50) semanas
adicionales a las mínimas requeridas, el porcentaje se
incrementará en un 1.5% del ingreso base de liquidación,
llegando a un monto máximo de pensión entre el 80 y el
70.5% de dicho ingreso, en forma decreciente en función del
nivel de ingresos de cotización” matemáticamente, el afiliado,
cuya tasa de reemplazo, arranque en un 55% (por las primera
1300 semanas) y cuente con semanas adicionales, para alcanzar
una tasa de reemplazo adicional y superior al 15%, solo podrá
llegar a un máximo del 70% (suma de 55% más 15%) y nunca al
70,5% que establece la norma. En ese sentido, no se entiende,
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matemáticamente, como está construida la formula, para, en el
caso planteado, poder llegar a ese 70,5%, lo cual, no sería
posible.
2. Porque, si bien establece la norma que “llegando a un monto
máximo de pensión entre el 80 y el 70.5% de dicho ingreso,
en forma decreciente en función del nivel de ingresos de
cotización”. El mismo párrafo, a continuación del punto
seguido, establece “El valor total de la pensión no podrá ser
superior al ochenta (80%) del ingreso base de liquidación”,
generando duda, respecto a que, para el caso planteado
anteriormente (afiliado que arranca con una tasa del 55% por las
1300 semanas), se pueda acceder a un máximo del 70,5% O del
80%.
3. Porque la norma, en el mismo párrafo, estableció DOS montos
máximos, uno del 70,5% y otro del 80%, generando duda,
respecto a cuál de estos dos porcentajes, deben aplicarse, para
aquellos afiliados, que, por sus cotizaciones, adicionales a las
1300 semanas, pueden lograr tasas de reemplazo, que superen
el 70,5%.
VIII. RÉPLICA
En la réplica Colpensiones transcribe los artículos 12 y
20 del acuerdo 049 de 1990, 36 de la Ley 100 de 1993 y
parágrafo 4 transitorio del Acto Legislativo 01 de 2005, para
luego manifestar lo siguiente:
Por lo anterior, la solicitud de reliquidación de la mesada
pensional teniendo en cuenta una tasa de reemplazo del 80%
conforme a lo establecido en el artículo 34 de la Ley 100 de 1993
modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de 2003, se torna
improcedente, en razón a que si bien es cierto el recurrente
acredita 2125 semanas cotizadas para el año 2018, el monto de
la pensión no puede superar el 80% del IBL y en ese orden solo
podrán ser validas hasta un máximo de 1800 semanas en total,
es decir, solo se pueden adicionar 500 semanas a las 1300
exigidas por la ley.
IX. CONSIDERACIONES
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Dada la senda escogida, no es objeto de discusión que:
i) Colpensiones reconoció al actor la pensión de vejez con
fundamento en el artículo 33 de la Ley 100 de 1993,
modificado por el artículo 9 de la Ley 797 de 2003; ii) que
acredita un total de 2.125 semanas cotizadas; y iii) que la
prestación inicial fue calculada con un IBL de $10.617.840,
al cual se le aplicó una tasa de reemplazo 74.09%, para una
pensión inicial de $7.866.758,00.
Le corresponde a la Sala discernir si se equivocó el
Tribunal al denegar la reliquidación solicitada, bajo el
entendido de que el artículo 34 de la Ley 100 de 1993,
modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de 2003, no
permite incrementar la tasa de reemplazo con semanas
cotizadas adicionales a las primeras 1800, es decir, que para
incrementar el monto de la pensión de vejez sólo es posible
contabilizar hasta un número máximo de 500 semanas
cotizadas adicionales a las mínimas (1300) exigidas para esta
prestación.
En efecto, el precepto con el cual se establece el monto
de la pensión de vejez es el artículo 34 de la Ley 100 de 1993,
modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de 2003:
El monto mensual de la pensión de vejez, correspondiente a las
primeras 1.000 semanas de cotización, será equivalente al 65%
del ingreso base de liquidación. Por cada 50 semanas adicionales
a las 1.000 hasta las 1.200 semanas, este porcentaje se
incrementará en un 2%, llegando a este tiempo de cotización al
73% del ingreso base de liquidación. Por cada 50 semanas
adicionales a las 1.200 hasta las 1.400, este porcentaje se
incrementará en 3% en lugar del 2%, hasta completar un monto
máximo del 85% del ingreso base de liquidación.
SCLAJPT-10 V.00
16
Radicación n.° 92207
El valor total de la pensión no podrá ser superior al 85% del
ingreso base de liquidación, ni inferior a la pensión mínima de
que trata el artículo siguiente.
A partir del 1o. de enero del año 2004 se aplicarán las siguientes
reglas:
El monto mensual de la pensión correspondiente al número de
semanas mínimas de cotización requeridas, será del equivalente
al 65%, del ingreso base de liquidación de los afiliados. Dicho
porcentaje se calculará de acuerdo con la fórmula siguiente:
r = 65.50 - 0.50 s, donde:
r = porcentaje del ingreso de liquidación.
s = número de salarios mínimos legales mensuales vigentes.
A partir del 2004, el monto mensual de la pensión de vejez será
un porcentaje que oscilará entre el 65 y el 55% del ingreso base
de liquidación de los afiliados, en forma decreciente en función
de su nivel de ingresos calculado con base en la fórmula
señalada. El 1o. de enero del año 2005 el número de semanas se
incrementará en 50 semanas. Adicionalmente, el 1o. de enero de
2006 se incrementarán en 25 semanas cada año hasta llegar a
1.300 semanas en el año 2015.
A partir del 2005, por cada cincuenta (50) semanas adicionales a
las mínimas requeridas, el porcentaje se incrementará en un
1.5% del ingreso base de liquidación, llegando a un monto
máximo de pensión entre el 80 y el 70.5% de dicho ingreso, en
forma decreciente en función del nivel de ingresos de cotización,
calculado con base en la fórmula establecida en el presente
artículo. El valor total de la pensión no podrá ser superior al
ochenta (80%) del ingreso base de liquidación, ni inferior a la
pensión mínima.
Se recuerda, el argumento del Tribunal para denegar la
solicitud de reliquidación de la pensión de vejez con una tasa
de reemplazo del 80%, no obstante que el actor cotizó un total
de 2.125 semanas, consistió en que «solo podrán ser válidas
hasta máximo 1800 semanas en total, es decir, solo se pueden
adicionar 500 semanas a las 1300 exigidas por la Ley, en aras
de obtener la tasa de remplazo teniendo en cuanta la fórmula
decreciente señalada en la citada norma»
SCLAJPT-10 V.00
17
Radicación n.° 92207
Así las cosas, el citado artículo 34 contiene dos
elementos estructurales para establecer el monto de la
pensión de vejez: i) una fórmula decreciente para calcular la
tasa de reemplazo; y ii) un incremento de esa tasa de
reemplazo por semanas de cotización adicionales a las
mínimas, hasta llegar a un monto máximo de pensión entre
el 80% y el 70.5% del IBL, en forma decreciente en función
del nivel de ingresos, calculado con base en la misma
fórmula.
De la misma manera, el precepto señala que «[…] El
valor total de la pensión no podrá ser superior al ochenta (80%)
del ingreso base de liquidación, ni inferior a la pensión
mínima».
Pues bien, para determinar el porcentaje de la
pensión de vejez, debe utilizarse la fórmula r = 65.50 - 0.50
s, donde ‘r’ es igual al porcentaje del ingreso de liquidación y
‘s’ al número de salarios mínimos legales mensuales vigentes,
por lo tanto, la tasa de reemplazo es el resultado de restarle
a 65.50 los salarios mínimos contenidos en el IBL en cada
caso; de esa forma, la tasa de reemplazo es decreciente en
función del ingreso base de liquidación del afiliado: a mayor
ingreso base de liquidación menor será la tasa de reemplazo
y, por el contrario, a menor ingreso mayor será la tasa
indicada.
En esa línea, la fórmula decreciente contiene dos
variables: i) “r” que es un porcentaje (65.50); y ii) “s” que
corresponde al número de salarios mínimos contenidos en el
SCLAJPT-10 V.00
18
Radicación n.° 92207
ingreso base de liquidación del afiliado. Para explicar con un
ejemplo la fórmula, se toman los componentes de la
liquidación de la pensión que sirvió de fundamento a la
decisión del Tribunal, así:
El ingreso base de liquidación se estableció en la suma
de $10.613.516,99; al dividir el IBL en salarios mínimos de
la época ($828.116), se obtiene el resultado 12,82 SMLMV; al
multiplicar 12,82 SMLMV por el factor 0,50 se obtiene 6,41
salarios mínimos; y al aplicar la fórmula el resultado es el
siguiente:
Fórmula: r = 65.50 - 0.50 s
Resultado: r = 65.50 – 6,41 = 59,09
De lo anterior se desprende que al actor le corresponde
una tasa de reemplazo del 59,09% del ingreso base de
liquidación, la cual se encuentra dentro del rango inicial o de
partida que oscila entre el 65% y el 55% del ingreso base de
liquidación, «A partir del 2004, el monto mensual de la pensión
de vejez será un porcentaje que oscilará entre el 65 y el 55%
del ingreso base de liquidación de los afiliados, en forma
decreciente en función de su nivel de ingresos calculado con
base en la fórmula señalada».
El segundo elemento para determinar el monto de la
pensión de vejez corresponde al incremento del porcentaje o
tasa de reemplazo por semanas de cotización adicionales a
las mínimas requeridas para la pensión de vejez (1300), hasta
SCLAJPT-10 V.00
19
Radicación n.° 92207
llegar al monto máximo, como lo prevé la norma: «A partir del
2005, por cada cincuenta (50) semanas adicionales a las
mínimas requeridas, el porcentaje se incrementará en un 1.5%
del ingreso base de liquidación, llegando a un monto máximo
de pensión entre el 80 y el 70.5% de dicho ingreso, en forma
decreciente en función del nivel de ingresos de cotización,
calculado con base en la fórmula establecida en el presente
artículo».
Dentro de este contexto, el primer paso para el análisis
a fin de evaluar el verdadero alcance del precepto en estudio,
implica indagar si lo pretendido por la norma es limitar el
incremento de la tasa de reemplazo a un porcentaje máximo
alcanzado con 500 semanas cotizadas adicionales a las 1300,
es decir, para un total de 1800 semanas válidas y, de esta
manera, impedir que se pueda alcanzar el monto máximo de
la pensión establecido como regla general en el 80% del
ingreso base de liquidación -- con excepción de los de salario
mínimo a quienes se les garantiza un 100% del ingreso base
de liquidación--.
Al respecto, conforme al artículo 34 citado, el monto
mensual de la pensión de vejez que se obtiene con el mínimo
de semanas requeridas corresponde a un porcentaje que
oscila entre el 65% y el 55% del ingreso base de liquidación
en cada caso, en forma decreciente, en función de su nivel de
ingresos calculado con base en la fórmula señalada. Así, la
tasa de reemplazo inicial del 65% se obtiene cuando el
ingreso base de liquidación es equivalente a un salario
SCLAJPT-10 V.00
20
Radicación n.° 92207
mínimo, siendo por lo tanto el valor de “s” igual a 1 SMLMV.
Veamos la fórmula:
Fórmula: r = 65.50 - 0.50 s
(0.50 X 1=0.5)
Resultado: r = 65.50 – 0.50 = 65
De esta manera, el valor de la pensión se halla al aplicar
al ingreso base de liquidación una tasa de reemplazo
calculada con base en la fórmula decreciente señalada, lo que
constituye una innovación introducida por el Ley 797 de
2003, ya que, básicamente, se pasa de una tasa de reemplazo
fija del 65%, como se estableció en la normativa original --
Ley 100 de 1993--, a hacerlo con una tasa variable entre el
65% y el 55%, calculada en función del nivel de ingresos de
cotización.
En ese sentido, parece claro que la intención del
legislador también ha sido la de desincentivar al interesado
para que aumente de forma fraudulenta el ingreso base de
cotización sin guardar correspondencia con los ingresos
efectivamente percibidos, pues la regla, se itera, es que: a
mayor ingreso base de liquidación menor será la tasa de
reemplazo y, por el contrario, a menor ingreso mayor será la
tasa indicada.
SCLAJPT-10 V.00
21
Radicación n.° 92207
Ahora bien, quien pretenda incrementar la tasa de
reemplazo inicial del 65%, debe entonces cotizar 500
semanas adicionales para alcanzar el monto máximo del
80%, como se refleja en la siguiente tabla:
Semanas Salarios mínimos Tasa de
cotizadas reemplazo
1.300 1 65.0%
1.350 1 66.5%
1.400 1 68.0%
1.450 1 69.5%
1.500 1 71.0%
1.550 1 72.5%
1.600 1 74.0%
1.650 1 75.5%
1.700 1 77.0%
1.750 1 78.5%
1.800 1 80.0%
Lo anterior indica que cuando la tasa de reemplazo
corresponde al 65%, entonces son 500 semanas adicionales
las que se necesitan para llegar al máximo del 80%. No
obstante, en este caso, como la tasa de reemplazo del 65% se
obtiene cuando el ingreso base de liquidación es equivalente
a un salario mínimo, el monto deberá ser ajustado al 100%
de este salario, con el fin de asegurar que se cumpla el
mandato del artículo 35 de la Ley 100 de 1993.
SCLAJPT-10 V.00
22
Radicación n.° 92207
Así mismo, la norma también contempla un monto
máximo de pensión entre el 80 y el 70.5% del ingreso base
de liquidación, en forma decreciente en función del nivel de
ingresos de cotización, calculado con base en la fórmula
indicada, sin embargo, la parte final del mencionado artículo
34 de forma expresa enfatiza en que, “El valor total de la
pensión no podrá ser superior al ochenta (80%) del ingreso
base de liquidación”, pero en este caso, sin indicar rango
alguno de oscilación.
Ahora bien, para la Corte lo lógico es, como lo señaló el
legislador, calcular el monto inicial de la pensión conforme a
la tasa de reemplazo variable en función del nivel de ingresos
de cotización, de suerte que, el monto máximo es
directamente proporcional al número de cotizaciones
adicionales a las mínimas requeridas, es decir, la tasa de
reemplazo pende del nivel de ingresos del afiliado y del monto
máximo del número de semanas cotizadas; no obstante, las
cotizaciones efectuadas a partir del porcentaje máximo del
80% no se computan, ni procede su devolución, en virtud del
principio de solidaridad, expresado en ese tope porcentual
sobre el límite de salarios mínimos a los que puede llegar el
monto de la prestación pensional otorgada por el Sistema
General de Pensiones de la Ley 100 de 1993, con las reformas
y adiciones legales ya enunciadas.
En efecto, la fórmula decreciente estableció que para
determinar la tasa de reemplazo se resta a 65.50 los salarios
mínimos contenidos en el IBL en cada caso, por tanto, si se
vuelve a utilizar ésta para calcular el monto máximo de la
SCLAJPT-10 V.00
23
Radicación n.° 92207
pensión, se estaría tomando el nivel de ingresos de cotización
para disminuir o castigar dos veces el monto de la pensión,
lo cual no tiene justificación alguna, pues con la fórmula se
pretende desincentivar el aumento injustificado del ingreso
base de cotización, pero en manera alguna limitar el número
de semanas necesario para alcanzar el monto máximo de la
pensión establecido por la misma norma, salvo la del tope
legal ahora vigente de 25 SMMLV.
No puede perderse de vista que, en un régimen de
pensiones basado en cotizaciones contributivas, como lo es
el establecido por la Ley 100 de 1993, la cotización se
encuentra atada a la actividad laboral desarrollada por el
afiliado, bien sea como trabajador dependiente o como
independiente, así, aquella es consecuencia directa del
trabajo humano que cuenta con una especial protección
constitucional, en consecuencia, no existe razón lógica
alguna, en criterio de la Corte, que permita la exclusión de
las semanas posteriores a las primeras 500 adicionales a las
mínimas, necesarias para alcanzar el monto máximo de la
pensión, pues ello, sin duda, vulnera el derecho fundamental
al trabajo.
Así las cosas, los afiliados que obtienen una tasa de
reemplazo inicial inferior al 65% pueden incrementar el
porcentaje con semanas adicionales a las mínimas
requeridas, hasta llegar al monto máximo del 80% del ingreso
base de liquidación, pues, de lo contrario, la norma no
surtiría ningún efecto, ya que con sólo 500 semanas
SCLAJPT-10 V.00
24
Radicación n.° 92207
adicionales no se alcanza el monto del 80% del ingreso base
de liquidación, que es el máximo que permite la norma.
Por otro lado, nótese que el incremento de la tasa de
reemplazo en un 1.5% del ingreso base de liquidación, por
cada 50 semanas adicionales a las mínimas requeridas,
corresponde a una forma de estimular el trabajo productivo,
como valor fundante del Estado Social de Derecho, dado que
el trabajo “es ciertamente un derecho humano (Artículo 25)
pero también constituye, al mismo nivel del respeto o la
dignidad humana, un principio o elemento fundamental del
nuevo orden estatal. Cuando el Constituyente de 1991 decidió
garantizar un orden político, económico y social justo e hizo del
trabajo requisito indispensable del Estado, quiso significar con
ello que la materia laboral, en sus diversas manifestaciones,
no puede estar ausente de la construcción de la nueva
legalidad” (CC C-542-1992).
El Sistema General de Pensiones consagró la pensión
de vejez con la finalidad de sustituir la renta o salario que
percibe el afiliado al momento del retiro laboral y, por ello, el
artículo 18 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo
5 de la Ley 797 de 2003, establece que: “En todo caso, el
monto de la cotización mantendrá siempre una relación directa
y proporcional al monto de la pensión”.
Ahora, desde la perspectiva de la regulación de la
pensión de vejez, la concepción de la idea se basa en que el
monto máximo porcentual de la prestación puede ser
limitado en un régimen de aseguramiento social, como lo es
SCLAJPT-10 V.00
25
Radicación n.° 92207
el contemplado por el Título II, Capítulo I, de la Ley 100 de
1993, definido como un régimen solidario de prestación
definida, en el cual los afiliados de mayores ingresos se
solidarizan con aquellos de ingresos menores, a través de las
aportaciones que realizan en un fondo común de naturaleza
pública para garantizar el pago de las pensiones, señalando
los montos mínimos y máximos para su reconocimiento, para
lo cual el legislador estableció varios mecanismos con la
finalidad de evitar pensiones excesivas que puedan poner en
riesgo la sostenibilidad financiera del sistema y, de esta
manera, contribuir a la búsqueda de la realización de la
solidaridad como principio fundamental de la seguridad
social contenido en el artículo 48 Constitución Política que,
a su vez, fue desarrollado por el literal c) del artículo 2 de la
Ley 100 de 1993, al definirlo como: “la práctica de la mutua
ayuda entre las personas, las generaciones, los sectores
económicos, las regiones y las comunidades bajo el principio
del más fuerte hacia el más débil”.
De esa suerte, con la expedición de la Ley 100 de 1993
se conservó la tradición de los límites mínimos y máximos
para el reconocimiento de las pensiones, al disponer esta
normativa que el monto mínimo mensual para la pensión de
vejez no podía ser inferior al valor del salario mínimo legal
mensual vigente (art.35), ni superior a 20 SMLMV, el cual
posteriormente fue incrementado en 25 SMLMV por la Ley
797 de 2003 (art. 18) y por el Acto Legislativo 01 de 2005,
que en el parágrafo 1° dispuso que: “A partir del 31 de julio
de 2010, no podrán causarse pensiones superiores a
SCLAJPT-10 V.00
26
Radicación n.° 92207
veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes,
con cargo a recursos de naturaleza pública”.
En tal sentido, esta Sala en sentencia CSJ SL, 11 mar.
2009, rad. 31588, memorada en providencia CSJ SL, 24 ene.
2012, rad. 40944, indicó que:
[…] para un mayor entendimiento, esta Corporación estima
necesario hacer un recuento normativo de los topes mínimos y
máximos de las pensiones, así:
En un comienzo la Ley 4ª de 1976 consagró en su artículo 2°,
que las pensiones de jubilación, invalidez, vejez y sobrevivientes,
de los sectores públicos, oficial, semioficial, en todos sus órdenes,
y en el sector privado, así como las que paga el Instituto
Colombiano de los Seguros Sociales, “no podrán ser inferiores al
salario mínimo mensual más alto, ni superiores a 22 veces este
mismo salario”.
Posteriormente la Ley 71 de 1988 artículo 2°, entró a modificar
esos topes mínimo y máximo, para lo cual señaló que “Ninguna
pensión podrá ser inferior al salario mínimo legal mensual, ni
exceder de quince (15) veces dicho salario; salvo lo previsto en
convenciones colectivas, pactos colectivos y laudos arbitrales.
PARAGRAFO. El límite máximo de las pensiones, sólo será
aplicable a las que se causen a partir de la vigencia de la presente
ley”.
Luego la Ley 100 de 1993 en su artículo 18 parágrafo 3°, eliminó
el límite máximo de los 15 salarios mínimos legales, al establecer
que “Cuando el Gobierno Nacional limite la base de cotización a
veinte (20) salarios mínimos, el monto de las pensiones en el
régimen de prima media con prestación definida no podrá ser
superior a dicho valor”, limitación que el ejecutivo llevó a cabo
con la expedición del Decreto 314 de 1994 en cuyo artículo 2° se
determinó que “En desarrollo del parágrafo tercero del artículo
18 de la Ley 100 de 1993, el monto de las pensiones de vejez, de
invalidez y de sobrevivientes, para los afiliados al régimen
solidario de prima media con prestación definida, no podrá ser
superior a veinte (20) salarios mínimos legales mensuales”.
Igualmente, el artículo 35 de la citada Ley 100, ratificó el tope
mínimo al estipular que “El monto mensual de la pensión mínima
de vejez o jubilación no podrá ser inferior al valor del salario
mínimo legal mensual vigente”, y adicionalmente en su parágrafo
consagró que “Las pensiones de jubilación reconocidas con
SCLAJPT-10 V.00
27
Radicación n.° 92207
posterioridad a la vigencia de la Ley 4ª de 1992 no estarán
sujetas al límite establecido por el artículo 2° de la Ley 71 de
1988, que por esta ley se modifica, (salvo en los regímenes e
instituciones excepcionadas en el artículo 279 de esta ley)”
(resalta la Sala), donde el texto entre paréntesis fue declarado
inexequible por la Corte Constitucional mediante sentencia C-
089 del 26 de febrero de 1997.
Y finalmente el artículo 5° de la Ley 797 de 2003, que modificó el
inciso 4° y parágrafo del artículo 18 de la Ley 100 de 1993, fijó el
límite de la base de cotización en veinticinco (25) salarios
mínimos legales mensuales vigentes para los trabajadores del
sector público y privado, y consecuentemente aumentó a ese
número de salarios el tope máximo de las pensiones; lo cual está
en armonía con lo regulado en el artículo 1° del Acto Legislativo
No. 01 de 2005 que estableció en su parágrafo 1° que “A partir
del 31 de julio de 2010, no podrán causarse pensiones superiores
a veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes,
con cargo a recursos de naturaleza pública”.
Así mismo, se recuerda, la normativa consagró un tope
a la base de cotización en veinte (20) salarios mínimos legales
mensuales vigentes, que la Ley 797 de 2003 incrementó a
veinticinco (25) SMLMV. También estableció que cuando se
devenguen mensualmente más de veinticinco (25) salarios
mínimos legales mensuales vigentes la base de cotización
será reglamentada por el Gobierno Nacional y podrá ser
hasta de cuarenta y cinco (45) salarios mínimos legales
mensuales vigentes para garantizar pensiones hasta de
veinticinco (25) SMLMV.
Con relación a la base máxima de cotización, la Corte
Constitucional en sentencia CC C-1054-2004 explicó que,
Ahora bien, el artículo 18 de la Ley 100 de 1993, en la nueva
redacción introducida por el artículo 5° de la Ley 797 de 2003,
que ahora se examina, se ubica en el Título I de “Disposiciones
Generales” del Sistema de Seguridad Social en Pensiones que
regula dicha Ley 100, por lo cual el tope fijado a la base salarial
de cotización se aplica en los dos subsistemas previstos: el de
prima media con prestación definida que administra el Instituto
de Seguros sociales, y el de ahorro individual con solidaridad que
SCLAJPT-10 V.00
28
Radicación n.° 92207
administran los fondos privados de pensiones. Sin embargo, es
necesario tener presente que este tope salarial al que se refiere la
norma acusada se aplica para efectos de liquidar la cotización
obligatoria a pensiones en ambos subsistemas, pero que en el
régimen el ahorro individual con solidaridad los afiliados pueden
cotizar, periódica u ocasionalmente, valores superiores a los
límites mínimos establecidos como cotización obligatoria, con el
fin de incrementar los saldos de sus cuentas individuales de
ahorro pensional, para optar por una pensión mayor o un retiro
anticipado.1
4.3.2 De lo anterior se deduce que, en principio, la cotización
obligatoria es directamente proporcional al salario. Es decir, a
mayor salario, mayor cotización. Sin embargo, esta regla general
sólo opera hasta el tope de los veinticinco SLMM. De este límite
para arriba, la cotización se mantiene estática, es decir, es igual
sin importar que el trabajador devengue mayores salarios o
perciba mayores ingresos. 2
La cotización obligatoria también es directamente proporcional al
monto de la pensión. Sin embargo, como excepción a esta regla
general, en el rango que va entre los veinticinco y los cuarenta y
cinco SLMM, y previa reglamentación del Gobierno Nacional,
cabrían cotizaciones sobre bases salariales superiores a
veinticinco salarios mínimos, para garantizar pensiones que en
todo caso no podrían exceder de veinticinco SLMM3.
La anterior reglamentación de la base de cotización obligatoria
para pensiones y del correlativo monto futuro de las mesadas
comporta elementos de solidaridad: en efecto, dado que no toda
la cotización mensual se utiliza para conformar el ahorro con el
que se pagará la propia pensión, sino que parte de ese aporte se
destina a alimentar los distintos mecanismos de solidaridad del
sistema que antes fueron comentados, es claro que quienes más
ingresos laborales perciben, contribuyen en mayor cuantía a
dichos mecanismos. Además, la ley prevé la posibilidad de que
quienes reciban salarios o ingresos entre los veinticinco y los
cuarenta y cinco SLMM legales coticen con base en salarios
superiores a veinticinco SLMM que, sin embargo, no darán lugar
a pensiones superiores a este mismo monto. En este evento,
rompiendo el principio de proporcionalidad entre la cotización y
1
Ley 100 de 1993, artículo 62.
2
Dado que mediante el Decreto 510 de 2003 el Gobierno Nacional reglamentó el inciso
5° del artículo 5° de la Ley 797 de 2003 precisando que en todos los casos la base de
cotización será como máximo veinticinco salarios mínimos, actualmente no opera la
posibilidad de liquidar la cotización sobre bases salariales superiores a dicho monto.
No obstante, el Gobierno podría variar esta reglamentación para autorizar topes
máximos de la base de cotización que podrían llegar hasta los cuarenta y cinco SLMM.
3
Hoy en día, en virtud de lo dispuesto por el artículo 3° del Decreto 510 de 2003 no
existe esa posibilidad, pero el Gobierno podría modificar el tope del salario base de
cotización, sin sobrepasar el límite de los 45 SLMM.
SCLAJPT-10 V.00
29
Radicación n.° 92207
la pensión, la ley permite un claro mecanismo de solidaridad
entre personas.4
[…]
En efecto, en virtud de lo dispuesto por la disposición acusada,
es decir el inciso 5° del artículo 5° de la Ley 797 de 2003,
actualmente reglamentado por el artículo 3° del Decreto 510 de
2003, aquellos trabajadores con salarios o ingresos laborales por
encima del tope legal máximo no cotizan con fundamento en lo
que realmente devengan, sino que lo hacen como si sólo
obtuvieran aquel tope, a pesar de que reciben más. Por lo
anterior, una parte de sus ingresos no es tenida en cuenta para
efectos del alimentar los mecanismos de solidaridad pensional
previstos en la Ley, tales como el Fondo de Solidaridad Pensional
o el Fondo de Garantía de Pensión Mínima, y además, como lo
denuncia el actor, acaban contribuyendo a estos mecanismos en
igualdad de condiciones que aquellos trabajadores que obtienen
sólo el tope legalmente fijado, de manera que, porcentualmente,
apoyan de menor manera que aquellos los aludidos mecanismos
de colaboración solidaria previstos en el sistema. Por ejemplo, un
trabajador que perciba 25 SLMM (hoy en día equivalentes a ocho
millones novecientos cincuenta mil pesos m/cte ($8´950.000)
actualmente cotizará con base en una tasa básica del 14.5%, lo
cual arroja una contribución mensual de un millón doscientos
noventa y siete mil setecientos cincuenta pesos M/te
($1´297.757); mientras que un trabajador que reciba 50 SLMM
(diecisiete millones novecientos mil pesos ($17´900.000) cotizará
mensualmente el mismo millón doscientos noventa y siete mil
setecientos cincuenta pesos M/te ($1´297.757), de manera que
la cotización efectiva acaba siendo de un 7.25% del salario
devengado, y no del 14.5% como es la norma general para los
trabajadores que no superan el tope legal.
Lo anterior denota la voluntad del legislador por
imponer una mayor base de cotización para los ingresos más
altos, pero restringiendo el límite máximo de la pensión a 25
salarios mínimos legales mensuales vigentes con el fin de
evitar desigualdades e inequidades en el reconocimiento de
las pensiones que, a su vez, puedan afectar la viabilidad del
sistema.
4
No obstante, actualmente tal mecanismo de solidaridad no opera, pues, como se dijo,
la Reglamentación del Gobierno Nacional prevé, en todos los casos, un tope máximo
de 25 SLMM al salario base de cotización, para garantizar pensiones futuras de este
mismo monto.
SCLAJPT-10 V.00
30
Radicación n.° 92207
Como quedó visto, la Ley 100 de 1993, modificada por
la Ley 797 de 2003 y el Acto Legislativo 01 de 2005,
adoptaron unas reglas con el propósito de evitar distorsiones
en el monto de las pensiones que reconoce el régimen de
prima media con prestación definida, así: i) una tasa de
reemplazo para la pensión de vejez calculada con una
fórmula decreciente en función del nivel de ingresos de
cotización; ii) un incremento del monto de la pensión en
función del número de semanas cotizadas, adicionales a las
mínimas requeridas; iii) un monto máximo de la pensión de
vejez, que no podrá ser superior al 80% del ingreso base de
liquidación; iv) un límite a la base de cotización de 25 salarios
mínimos legales, sin perjuicio del aumento hasta de 45
smlmv; y v) la prohibición de pensiones superiores a
veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Además, con el artículo 21 de la Ley 100 de 1993 se
pasó de calcular el ingreso base de liquidación para los
afiliados al ISS sobre un promedio de los salarios respecto de
los cuales se cotizaban las últimas 100 semanas y en el
sector público de lo que se devengaba en el último año, a
hacerlo con el promedio de lo cotizado durante los últimos 10
años anteriores al reconocimiento pensional, o del todo el
tiempo si éste fuere superior, con la finalidad de evitar
manipulación o fraude en el aumento desmedido en la base
de cotización, sin correspondencia con los ingresos
realmente percibidos para acceder a mejores prestaciones del
sistema.
SCLAJPT-10 V.00
31
Radicación n.° 92207
En ese contexto, queda evidenciada la trasgresión
impartida por el Tribunal al artículo 34 de la Ley 100 de
1993, modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de 2003, lo
que le impidió comprender que el precepto contempla un
monto máximo de la pensión de vejez del 80% del ingreso
base de liquidación, sin consideración al número de semanas
necesario para alcanzar ese tope, pues ello se obtiene de la
fórmula general sobre la equivalencia de semanas de
cotización a los puntos adicionales a los límites mínimos de
la pensión.
En estas condiciones, dada la prosperidad del primer
cargo la Sala se releva de estudiar el segundo, por lo que se
casará la sentencia confutada y, por ello, no hay lugar a la
imposición de costas.
Para mejor proveer y decidir en instancia lo que en
derecho corresponda, se ordenará que por Secretaría se oficie
a:
1-. La ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE
PENSIONES - COLPENSIONES, para que en el término de
quince (15) días hábiles se sirva remitir con destino a este
proceso, la historia laboral detallada y actualizada a la fecha,
en donde figure el total del tiempo cotizado, el ingreso base
de cotización y la fecha de retiro correspondiente al
demandante señor THOMAS ALBERTO DI SANTO MOLINA,
identificado con cédula de ciudadanía n.° 19.347.713.
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Radicación n.° 92207
Recibida la respuesta, por Secretaría se dará traslado a
las partes por tres (3) días, conforme con lo dispuesto por el
artículo 110 del CGP, vencido el cual ingresará nuevamente
el expediente al Despacho para proferir la sentencia que
corresponda.
X. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia
dictada el veintinueve (29) de enero de dos mil veintiuno
(2021) por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, dentro del proceso ordinario laboral seguido por
THOMAS ALBERTO DI SANTO MOLINA contra la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES –
COLPENSIONES, en cuanto absolvió a la demandada de
reliquidar la pensión de vejez, teniendo en cuanta el monto
máximo del 80% del ingreso base de liquidación consagrado
en el artículo 34 de la Ley 100 de 1993, modificado por el
artículo 10 de la Ley 797 de 2003.
Para mejor proveer y decidir en instancia lo que en
derecho corresponda, se ordenará que por Secretaría se oficie
a:
1-. La ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE
PENSIONES - COLPENSIONES, para que en el término de
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 92207
quince (15) días hábiles, se sirva remitir con destino a este
proceso, la historia laboral detallada y actualizada a la fecha,
en donde figure el total del tiempo cotizado, el ingreso base
de cotización y la fecha de retiro correspondiente al
demandante señor THOMAS ALBERTO DI SANTO MOLINA,
identificado con cédula de ciudadanía n.° 19.347.713.
Recibida la respuesta, por Secretaría se dará traslado a
las partes por tres (3) días, conforme con lo dispuesto por el
artículo 110 del CGP, vencido el cual ingresará nuevamente
el expediente al Despacho para proferir la sentencia que
corresponda.
Sin costas en casación.
Notifíquese, publíquese y cúmplase.
Presidente de la Sala
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Radicación n.° 92207
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ACLARACIÓN DE VOTO
Demandante: Thomas Alberto Di Santo Molina
Demandado: Colpensiones
Radicación: 92207
Magistrado Ponente: Luis Benedicto Herrera Diaz
Con el acostumbrado respeto a mis compañeros de Sala y tal
como lo expresé en la sesión en la que se debatió el asunto, manifiesto
que aclaro mi voto en el presente caso, pues si bien estoy de acuerdo
con la decisión, según la cual cuando un afiliado obtiene una tasa de
reemplazo inicial inferior al 65% del ingreso base de liquidación -IBL-
en virtud de la fórmula decreciente que establece el artículo artículo 34
de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de
2003, es posible contabilizar sin límite las semanas de cotización
adicionales a las mínimas para alcanzar una tasa de reemplazo máxima
del 80% del -IBL-, advierto necesario aclarar un aspecto que, de no
hacerlo, puede pasar desapercibido.
Me refiero, en particular, a que en la decisión se afirma que la
Sala arribó a tal conclusión porque «no existe razón lógica alguna que
permita la exclusión» de las semanas cotizadas con posterioridad a las
mínimas requeridas para lograr aquel porcentaje. A mi juicio, esta
premisa parte de que la interpretación del artículo 34 de la Ley 100 de
1993, modificado por el artículo 10 de la Ley 797 de 2003, también
permite extraer aquella posibilidad, a la par de la que reconoce que no
es posible excluir semanas o imponer un límite de aportes cuantificable
para el IBL, que fue la tesis que finalmente se acogió y que apoyé.
Radicación n.° 92207
En el anterior contexto, la Sala debió admitir que existían por lo
menos dos interpretaciones sólidas y razonables, de modo que debía
acudirse al principio de favorabilidad.
Nótese que la Corte ha sido consistente en señalar que los jueces
tienen el deber de interpretar los enunciados normativos conforme a
los principios de la hermenéutica jurídica laboral, entre los que se
encuentra el de favorabilidad que está consagrado en la Constitución
Política -artículo 53- y la ley sustantiva laboral -artículo 21 Código
Sustantivo del Trabajo-, según el cual cuando la fuente normativa
admita dos o más interpretaciones jurídicamente sólidas y razonables,
o exista duda sobre la aplicación de normas vigentes de trabajo, los
jueces están obligados a inclinarse por la que sea más conveniente para
el trabajador.
Sin embargo, la Sala no reconoció expresamente la aplicación de
ese principio, aun cuando sin duda tuvo lugar en el plexo de
argumentos jurídicos que respaldaron la tesis del proyecto, por lo
menos de forma implícita como lo expliqué. Además, de haberlo hecho
habría sido totalmente concordante con el ataque propuesto en el
segundo cargo, que de modo acertado refirió la pertinencia de dicho
postulado constitucional en este asunto.
Dejo así planteadas las razones de mi aclaración de voto.
Fecha ut supra.