Nefrologia
Nefrologia
Código de Materia
Apellidos Y Nombres
estudiante Nefrología Urología
Aguilar Rodriguez Sadith Jaqueline 61844 B A
Chavarria Andrea Alejandra 62044 B C
Chuchón Sicha Thalia Milagros 52929 C
Leon Figueroa Franz Eddu 83583 A B
Autores Masco Laura Noemi 100416 A B
Roque Yana Claudia Alejandra 77174 B C
Salazar Barreto Yuly Nancy 78683 A B
Vega Ramos Alex 93159 A
Villca Queso Maria Angela 63704 B A
Yana Gonza Gabriela 67885 B C
Fecha 15/06/2024
Carrera Medicina
Docente Dr. Juan Carlos Machicao Aguirre
Periodo Académico I – 2024 (Noveno Semestre)
Subsede La Paz
AGRADECIMIENTO
Primeramente, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a Dios, por brindarnos
la fortaleza, la sabiduría y la perseverancia necesarias para llevar a cabo este trabajo. Sin Su guía
y bendiciones, no habría sido posible completar este trabajo.
Deseamos agradecer sinceramente a nuestro asesor, el Dr. Juan Carlos Machicao Aguirre, cuya
dedicación, paciencia, conocimiento y apoyo constante fueron cruciales para la realización de
este trabajo, sin sus palabras y correcciones precisas no hubiésemos podido lograr llegar a esta
instancia tan anhelada. Sus valiosos consejos, su orientación precisa y su dedicación
incondicional nos ayudaron a superar cada obstáculo y a mejorar significativamente. Gracias por
su guía y todos sus consejos, los llevaremos grabados para siempre en nuestras memorias y
futura profesión.
A nuestras familias, nuestro pilar fundamental, quienes nos han apoyado en cada paso de nuestra
vida. A nuestros padres, por su amor incondicional, su sacrificio y por inculcarnos los valores del
esfuerzo y la dedicación. A nuestros hermanos, por su constante aliento y por creer en nosotros
en todo momento.
A todos ustedes, nuestro más sincero agradecimiento. Cada logro no es solo nuestro, sino
también de todos aquellos que nos acompañaron y apoyaron a lo largo de este recorrido.
2
DEDICATORIA
Dedicamos este trabajo con todo nuestro corazón a nuestras familias, quienes han sido nuestro
pilar fundamental a lo largo de esta travesía académica. A nuestros padres, por su amor
incondicional, su sacrificio y por inculcarnos los valores del esfuerzo, la perseverancia y la
dedicación. A nuestros hermanos, por su constante aliento, por creer en nosotros en todo
momento y por ser una fuente continua de inspiración y apoyo. Sin su comprensión y ánimo, esto
no habría sido posible.
También queremos dedicar este trabajo a nuestro querido asesor, el Dr. Juan Carlos Machicao
Aguirre. Su paciencia, guía y sabiduría han sido esenciales para la realización de este trabajo. Su
dedicación y compromiso con nuestro aprendizaje nos han inspirado a superar cada desafío y a
esforzarnos por alcanzar la excelencia. Agradecemos profundamente su disposición para
compartir sus conocimientos y su tiempo, ayudándonos a crecer tanto académica como
personalmente.
Finalmente, dedicamos este trabajo a nuestros amigos y compañeros de clase. A aquellos que
compartieron con nosotros largas horas de estudio y esfuerzo, que nos brindaron su apoyo
emocional y que hicieron de este camino una experiencia enriquecedora y memorable. Su
amistad, consejos y ánimos fueron vitales para mantenernos enfocados y motivados.
A todos ustedes, dedicamos este trabajo con profunda gratitud y reconocimiento. Cada uno de
ustedes ha jugado un papel crucial en la realización de este trabajo y en nuestra formación como
profesionales y como personas.
3
RESUMEN
En relación con el caso clínico, una paciente de 42 años con antecedentes de hipertensión arterial
y hernia inguinal presenta síntomas de insuficiencia renal crónica, incluyendo oliguria, anorexia,
vómitos posprandiales, disnea, astenia y cansancio fácil. Los signos vitales muestran una presión
arterial elevada (210/180 mmHg) y otros indicadores de estrés fisiológico. Se le diagnostica
insuficiencia renal crónica y se inicia un tratamiento que incluye hemodiálisis, medicamentos
antihipertensivos como losartán, amlodipino y carvedilol, y cuidados para controlar el equilibrio
hidroelectrolítico y otros aspectos de su salud.
4
ABSTRACT
The incidence of end-stage renal failure due to nephroangiosclerosis and diabetic nephropathy
has increased in recent years, despite better control of blood pressure (BP), which is why figures
equal to or less than 130/85 mmHg are currently required to stop or slow down its progression.
Nephroangiosclerosis is most commonly associated with essential arterial hypertension (HBP),
with the involvement of medium and small arteries, the specific lesion at the kidney level,
generally accompanied by ischemic glomeruli. It can be manifested by renal failure (IR) or
proteinuria, both of which are powerful risk factors for death from cardiovascular causes.
In relation to the clinical case, a 42-year-old patient with a history of high blood pressure and
inguinal hernia presents symptoms of chronic renal failure, including oliguria, anorexia,
postprandial vomiting, dyspnea, asthenia, and easy fatigue. Vital signs show elevated blood
pressure (210/180 mmHg) and other indicators of physiological stress. He is diagnosed with
chronic kidney failure and is started on treatment that includes hemodialysis, antihypertensive
medications such as losartan, amlodipine, and carvedilol, and nursing care to control his water-
electrolyte balance and other aspects of his health.
This case exemplifies the relationship between uncontrolled high blood pressure and the
development of serious kidney complications such as chronic kidney failure. Comprehensive
patient management includes both pharmacological and non-pharmacological interventions,
highlighting the importance of a multidisciplinary approach to effectively address these complex
medical conditions.
5
Índice General
1. INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................9
1.1. Definición.........................................................................................................................9
1.2. Etiología .........................................................................................................................10
1.3. Factores de riesgo...........................................................................................................10
1.4 Epidemiologia .................................................................................................................11
1.5. Patogenia........................................................................................................................12
1.6. Fisiopatología.................................................................................................................13
1.7. Signos y Síntomas..........................................................................................................13
1.8. Diagnostico ....................................................................................................................14
Historia clínica: .................................................................................................................14
Pruebas de laboratorio:......................................................................................................15
Antecedentes médicos.......................................................................................................16
Síntomas:...........................................................................................................................16
1.9. Tratamiento ....................................................................................................................20
Modificación del estilo de vida.........................................................................................20
Objetivo de tratamiento de la PA (JNC-8)........................................................................21
Manejo Farmacológico .....................................................................................................23
2.10 Diferencia de la Hipertensión Americana de la Europea..............................................26
Diferencias significativas de guías europeas (2018) respecto a las americanas (2017)....28
2. CASO CLÍNICO...................................................................................................................33
3. DISCUSIÓN .........................................................................................................................40
4. CONCLUSIÓN.....................................................................................................................45
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS..................................................................................46
6
Índice de Tablas
Tabla 1. Principales diferencias entre Guías Europeas y Americanas...................................28
Tabla 2. Resumen Principales diferencias entre Guias Europeas y Americanas...................29
Tabla 3. Resumen de los umbrales de tratamiento para la PA medida en consulta...............30
Tabla 4. Resumen Principales diferencias entre Guias Europeas y Americanas...................30
Tabla 5. Elección de fármacos...............................................................................................31
Tabla 6. Hipertensión en comorbilidades ..............................................................................31
Tabla 7. EXÁMENES DE LABORATORIO........................................................................36
7
Índice de Figuras
8
1. INTRODUCCIÓN
El riñón juega un doble papel en la hipertensión arterial: es tanto víctima como villano. Por un
lado, puede ser afectado por el aumento de la presión arterial, lo que causa daño a los pequeños
vasos sanguíneos renales y eventualmente conduce a la pérdida de la función renal. Por otro
lado, el riñón también puede contribuir al desarrollo y progresión de la hipertensión, ya que la
enfermedad renal crónica puede aumentar la presión arterial. (1)
La enfermedad renal crónica se diagnostica cuando la tasa de filtración glomerular desciende por
debajo de un cierto umbral durante un período prolongado. La presencia de cantidades anormales
de albúmina en la orina, conocida como macro albuminuria o microalbuminuria, también puede
indicar daño renal. (1)
Aunque las complicaciones cardiovasculares son las más comunes y temidas de la hipertensión,
esta también es una de las principales causas de enfermedad renal terminal que requiere diálisis.
La incidencia de hipertensión se relaciona directamente con la disminución de la función renal, y
hay una correlación entre los niveles de presión arterial y el deterioro de la función renal, así
como el riesgo de desarrollar enfermedad renal terminal. (1)
1.1. Definición
9
intersticial y atrofia tubular." (3)
Es así que el artículo define a la nefroangioesclerosis como el daño a los vasos sanguíneos
renales que es causado por la hipertensión arterial crónica, con características histológicas
específicas. (3)
1.2. Etiología
Entre los factores que favorecen el daño renal en el paciente hipertenso tenemos:
10
Dislipidemia
Tabaquismo
Anemia
Aumento de proteína C reactiva
Obesidad y síndrome metabólico
Mas de 50 años de edad
Hipertensión arterial grado III
Patrón circadiano non-dipper de la presión arterial (1)
En un estudio llevado a cabo en el Policlínico Jimmy Hirzel de Bayamo durante el año 2016, se
realizó una investigación observacional y analítica de casos y controles en pacientes hipertensos.
La muestra consistió en 90 casos y 180 controles. Los resultados obtenidos revelaron que, entre
los factores demográficos, la edad igual o superior a 65 años duplicó el riesgo de desarrollar
nefropatía hipertensiva. Por otro lado, se identificó que el control inadecuado de la hipertensión
fue el factor hemodinámico más relevante asociado al desarrollo de esta enfermedad renal.
Además, se destacó que la presencia de microalbuminuria y niveles elevados de ácido úrico
fueron los marcadores biológicos más significativos en esta población estudiada. (4)
1.4 Epidemiologia
La nefropatía vascular, junto con la nefropatía diabética, es una de las principales causas de
aumento en la incidencia y prevalencia de la insuficiencia renal terminal tratada con diálisis y
trasplante. Estudios sugieren que la nefropatía isquémica podría ser responsable de entre el 6% y
el 22% de los casos de insuficiencia renal terminal. En Estados Unidos, se estima que la
enfermedad renal vascular subyace en un 26% de los casos de diálisis, mientras que en Europa
afecta al 16,4%. En España, esta enfermedad representa aproximadamente el 19% de los casos
de tratamiento renal sustitutivo. (5)
En etapas más tempranas de la enfermedad renal, la nefropatía vascular puede tener un impacto
aún mayor. Un estudio en España encontró que la nefropatía vascular fue la principal causa de
insuficiencia renal en el 38,4% de los casos atendidos en consultas externas de nefrología. Este
fenómeno puede atribuirse al envejecimiento de la población y la alta prevalencia de hipertensión
11
arterial en personas de edad avanzada. Además, se ha observado que aproximadamente el 36,1%
de los pacientes con hipertensión arterial esencial en atención primaria presentan algún grado de
insuficiencia renal, definido como un filtrado glomerular estimado inferior a 60 ml/min/1,73 m2.
(5)
1.5. Patogenia
La nefropatía hipertensiva se refiere los cambios patológicos renales que ocurren debido a la
presencia prolongada de hipertensión arterial.
Como resultado de la elevación de la presión arterial se acumula en los riñones material hialino
(amorfo y homogéneo) especialmente en las paredes de las arterias y las arteriolas haciendo que
sus paredes sean más gruesas y la luz del vaso más angosta (arterioesclerosis hialina) y
consecuentemente: la isquemia produce atrofia tubular en el riñón, fibrosis intersticial,
alteraciones glomerulares (6)
Glomérulo:
Engrosamiento de la cápsula de Bowman
Fibrosis que inicia en el polo vascular
Fibrosis periglomerular
Hialinización glomerular (6)
Vasos sanguíneos:
Tardíamente las arteriolas muestras hialinizacion elástica
Depósito de lípidos
Reduplicación y fibrosis subendotelial
12
En las arterias interlobulares hipertrofia e hiperplasia con fibrosis de la arteriola con
depósito hialino que afecta a todo el perímetro del vaso. (6)
1.6. Fisiopatología
Retención de Na y H2O
13
Nefroesclerosis hipertensiva maligna:
1.8. Diagnostico
Historia clínica: El médico recopilará información sobre los síntomas del paciente, como
hipertensión arterial crónica, edema (hinchazón), disminución de la producción de orina, fatiga,
entre otros. También se investigará sobre antecedentes familiares de enfermedad renal,
enfermedades sistémicas como la diabetes mellitus o enfermedades del colágeno, y el uso de
medicamentos que puedan afectar la función renal.
El médico recopilará información sobre los síntomas del paciente, como hipertensión arterial
crónica, edema (hinchazón), disminución de la producción de orina, fatiga, entre otros. También
se investigará sobre antecedentes familiares de enfermedad renal, enfermedades sistémicas como
la diabetes mellitus o enfermedades del colágeno, y el uso de medicamentos que puedan afectar
la función renal.
Examen físico: Se realizará un examen físico completo para detectar signos de hipertensión
arterial (como presión arterial elevada, cambios en los vasos sanguíneos o soplos en las arterias
renales) y para evaluar la presencia de otros signos de enfermedad renal (como edema, palidez
cutánea, etc.).
14
Pruebas de laboratorio: Se pueden realizar análisis de sangre para medir la función renal
(creatinina sérica, urea, ácido úrico, etc.), electrolitos (sodio, potasio, etc.) y pruebas de función
hepática. También se pueden realizar análisis de orina para detectar la presencia de proteínas,
glóbulos rojos, glóbulos blancos, cilindros y otras anomalías que puedan sugerir daño renal.
Electrolitos: Se pueden medir los niveles de sodio, potasio, calcio y otros electrolitos en sangre
para evaluar el equilibrio electrolítico, que puede verse afectado por la función renal
comprometida.
Ácido úrico: Los niveles elevados de ácido úrico en sangre pueden ser un signo de disfunción
renal.
Glucosa en sangre: La diabetes es una causa común de enfermedad renal, por lo que se pueden
realizar pruebas para detectar niveles elevados de glucosa en sangre.
Perfil lipídico: Se pueden medir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre para evaluar el
riesgo cardiovascular, que puede estar aumentado en pacientes con nefropatía por hipertensión
arterial.
15
Análisis de orina: Además de la proteína, se pueden buscar otros indicadores de daño renal en el
análisis de orina, como sangre, glóbulos blancos, glóbulos rojos y cilindros.
Estudios de imagen: Se pueden realizar estudios de imagen como ecografía renal, tomografía
computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para evaluar el tamaño y la forma de los
riñones, identificar anomalías estructurales y evaluar la circulación sanguínea renal.
Biopsia renal: En algunos casos, puede ser necesaria una biopsia renal para obtener una muestra
de tejido renal y examinarla bajo un microscopio para determinar la causa subyacente del daño
renal.
El diagnóstico de nefropatía por hipertensión arterial se basa en la combinación de hallazgos
clínicos, resultados de pruebas de laboratorio y estudios de imagen. Es importante realizar un
diagnóstico preciso para guiar el tratamiento y prevenir la progresión de la enfermedad renal.
La historia clínica es fundamental para el diagnóstico de nefropatía por hipertensión arterial.
Aquí te detallo los aspectos clave que un médico podría explorar durante la evaluación:
Antecedentes médicos
Síntomas:
Edema (hinchazón): La acumulación de líquido en los tejidos, especialmente en las piernas, los
pies, el abdomen o alrededor de los ojos, puede ser un síntoma de nefropatía hipertensiva
16
avanzada.
17
Medicamentos y suplementos: Se revisará la lista de medicamentos y suplementos que el
paciente esté tomando, ya que algunos medicamentos pueden afectar la función renal o
interactuar con los tratamientos para la hipertensión arterial.
Historia dietética: Se puede preguntar sobre los hábitos alimenticios del paciente, especialmente
en lo que respecta al consumo de sodio y proteínas, ya que una dieta alta en sodio puede
empeorar la hipertensión y el daño renal.
Historia social: Se explorarán los hábitos de consumo de alcohol y drogas ilícitas, así como la
exposición a toxinas ambientales que puedan afectar la función renal.
Examen físico: Se realizará un examen físico completo para detectar signos de hipertensión
arterial (como presión arterial elevada, cambios en los vasos sanguíneos o soplos en las arterias
renales) y para evaluar la presencia de otros signos de enfermedad renal (como edema, palidez
cutánea, etc.).
Pruebas de laboratorio: Se pueden realizar análisis de sangre para medir la función renal
(creatinina sérica, urea, ácido úrico, etc.), electrolitos (sodio, potasio, etc.) y pruebas de función
hepática. También se pueden realizar análisis de orina para detectar la presencia de proteínas,
glóbulos rojos, glóbulos blancos, cilindros y otras anomalías que puedan sugerir daño renal.
Estudios de imagen: Se pueden realizar estudios de imagen como ecografía renal, tomografía
computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para evaluar el tamaño y la forma de los
riñones, identificar anomalías estructurales y evaluar la circulación sanguínea renal.
Ecografía renal: La ecografía es una técnica de imagen no invasiva que utiliza ondas de
sonido para crear imágenes de los riñones. Permite evaluar el tamaño, la forma, la estructura y la
vascularización de los riñones, así como identificar posibles anomalías, como quistes, tumores u
obstrucciones.
18
Tomografía computarizada (TC) abdominal: La TC abdominal proporciona imágenes detalladas
de los riñones y otras estructuras abdominales. Puede detectar cambios en el tamaño y la forma
de los riñones, así como calcular el volumen renal. También es útil para identificar lesiones,
calcular la densidad de los tejidos y evaluar la circulación sanguínea renal.
Resonancia magnética (RM) renal: La RM utiliza campos magnéticos y ondas de radio para
producir imágenes detalladas de los riñones y los vasos sanguíneos. Es especialmente útil para
evaluar la vascularización renal y detectar anomalías estructurales o funcionales, como estenosis
de las arterias renales.
Angiografía por TC o RM: Estos estudios de imagen permiten evaluar la circulación sanguínea
en los riñones y detectar posibles estenosis o bloqueos en las arterias renales, que pueden
contribuir a la hipertensión arterial y al daño renal.
Gammagrafía renal: La gammagrafía renal es una técnica de imagen nuclear que utiliza
trazadores radiactivos para evaluar la función renal y la circulación sanguínea. Puede ayudar a
determinar la función relativa de cada riñón y detectar obstrucciones o malformaciones.
Urografía intravenosa (IVU): La IVU es un estudio de imagen que utiliza rayos X y un medio de
contraste para visualizar los riñones, los uréteres y la vejiga. Puede detectar anomalías
estructurales, obstrucciones o trastornos del flujo urinario.
Biopsia renal: En algunos casos, puede ser necesaria una biopsia renal para obtener una muestra
de tejido renal y examinarla bajo un microscopio para determinar la causa subyacente del daño
renal.
Confirmación diagnóstica: La biopsia renal puede ayudar a confirmar el diagnóstico de
nefropatía por hipertensión arterial al proporcionar evidencia directa de daño renal relacionado
con la hipertensión. Esto puede ser especialmente útil en casos atípicos o cuando existen otras
enfermedades renales concurrentes que complican el diagnóstico.
Evaluación de la gravedad del daño: La biopsia renal puede proporcionar información sobre la
gravedad del daño renal y la extensión de la enfermedad. Esto puede ser importante para
determinar el pronóstico del paciente y guiar el tratamiento.
Identificación de otras enfermedades: A veces, la nefropatía por hipertensión arterial puede
coexistir con otras enfermedades renales o sistémicas. La biopsia renal puede ayudar a identificar
estas condiciones concurrentes, lo que puede tener implicaciones importantes para el manejo
19
clínico.
Planificación del tratamiento: La información obtenida de la biopsia renal puede ayudar a
orientar el tratamiento y la gestión de los pacientes con nefropatía por hipertensión arterial,
especialmente en casos donde el tratamiento médico no produce los resultados esperados.
El diagnóstico de nefropatía por hipertensión arterial se basa en la combinación de hallazgos
clínicos, resultados de pruebas de laboratorio y estudios de imagen. Es importante realizar un
diagnóstico preciso para guiar el tratamiento y prevenir la progresión de la enfermedad renal.
1.9. Tratamiento
Fomentar la modificación del estilo de vida en pacientes con ERC para reducir PA y
mejorar cardiovascular a largo plazo y otros resultados:
Peso saludable (índice de masa corporal de 20 a 25).
Reducción de la ingesta de sal < 90 mmol (< 2 g) Por sodio diario (correspondiente a 5g
de cloruro de sodio) salvo este contraindicado
Se recomienda la realización de un programa de ejercicios compatibles con la salud
cardiovascular y la tolerancia, con el objetivo durante al menos 30 minutos 5 veces a la
semana.
Se aconseja limitar el consumo de alcohol a no más de 2 bebidas estándar por día para los
hombres y no más de una bebida estándar por día para las mujeres. (10)
20
Iniciar tratamiento si PAD ≥ 90 mmHg
Iniciar tratamiento si PAS ≥140 mmHg
Objetivo es mantener una PAS < 140 mmHg (grado E)
Objetivo es mantener una PAD < 90 mmHg (grado E para 18 a 29 años) y (grado A
para 30- 59 años)
4. Pacientes ≥ 18 años + DM
Iniciar tratamiento si PAS ≥140 mmHg o PAD ≥ 90 mmHg
Objetivo es mantener una PAS < 140 mmHg y PAD <90 mmHg (grado E) (11)
21
Si no se consigue el objetivo: aumentar la dosis de la primera droga o adicionar otro
antihipertensivo.
Si no se logra el objetivo con 2 drogas: agregar una tercera droga
No usar IECAS Y ARA - II juntos.
Referir al especialista en hipertensión si no se logra conseguir el objetivo con lo antes
mencionado o si se presenta alguna complicación. (10)
Fuente: James PA, Oparil S, Carter BL, et al. Evidence based-guideline for the management of
high blood pressure in adult.
Figura 2. Otros factores de riesgo
22
Fuente: James PA, Oparil S, Carter BL, et al. Evidence based-guideline for the management of
high blood pressure in adult.
Manejo Farmacológico
23
Fuente: James PA, Oparil S, Carter BL, et al. Evidence based-guideline for the management of
high blood pressure in adult.
24
Fuente: James PA, Oparil S, Carter BL, et al. Evidence based-guideline for the management of
high blood pressure in adult.
25
Fuente: James PA, Oparil S, Carter BL, et al. Evidence based-guideline for the management of
high blood pressure in adult.
Cabe destacar que algunas de las recomendaciones propuestas por la Sociedad Europea de
Cardiología (ESC) y las Guías de la Sociedad Europea de Hipertensión (ESH) no están en
armonía con las publicadas por el panel de expertos de hipertensión estadounidense. (11)
26
Existen diferencias importantes entre las pautas en la clasificación de los niveles de presión
arterial y la definición de los objetivos del tratamiento. El diagnóstico de hipertensión comienza
a 140/90 mmHg para las Guías europeas y en valores de 130/80 mmHg para las de EE. UU. (11)
Aunque hay un acuerdo entre los comités de orientación con respecto a los pacientes con PA
≥140 / 90 mmHg, que deben tratarse a cualquier nivel de riesgo CV, las recomendaciones
difieren para los pacientes con PA sistólica / diastólica entre 130/80 y 139 / 89 mmHg. (11)
Además, las guías europeas introdujeron el concepto de «límites de seguridad», que consiste en
que los umbrales de PA no deben superarse hacia niveles más bajos (120 mmHg para la edad
<65 años, 130 mmHg para las personas mayores) debido al temor a eventos adversos importantes
asociados con tratamiento excesivo. (11)
Tales discrepancias pueden tener un impacto en las actitudes del tratamiento y la incidencia de
los resultados y en conclusión, los autores subrayan que, en lugar de fijar objetivos y límites
rígidos de la PA, el tratamiento moderno de la hipertensión debe apuntar a lograr en cada
paciente un equilibrio óptimo entre la reducción intensiva de la PA y la seguridad del
tratamiento. (11)
Son categóricos en considerar que el uso de umbrales de diagnóstico bajos y dianas terapéuticas
intensivas, como lo sugieren las Guías ACC / AHA, están respaldados por pruebas sólidas y son
seguros para el uso clínico. (11)
Por el contrario, consideran que las recomendaciones europeas indican que la presión arterial
sistólica no debe disminuirse a <130 mmHg en pacientes ≥65 años y <120 mmHg en los
pacientes de <65 años («límites de seguridad»), e indican que tales recomendaciones parecen
depender de una interpretación sesgada de los resultados de los ensayos clínicos. (11)
Algunos metaanálisis bien hechos mostraron que una mayor reducción de la PA sistólica se
asocia con un mayor beneficio en el resultado sin evidencia de un efecto de curva en J. (11)
27
número 1 y el número 2, respectivamente, como los más eficaces para prevenir el accidente
cerebrovascular y el infarto de miocardio. (11)
A la inversa, los objetivos de PA sistólica <140 mmHg y <150 mmHg se clasificaron como # 1 y
# 2, respectivamente, por seguridad.
En general, un objetivo de PA sistólica <130 mmHg logró el mejor equilibrio entre eficacia y
seguridad.
Por lo tanto, en lugar de fijar objetivos rígidos de PA, el verdadero desafío en un manejo
moderno de la hipertensión debería ser el mejor equilibrio posible entre la máxima reducción de
la PA alcanzable y la tolerancia del tratamiento en cada paciente.
El concepto de «cuanto más bajo sea la TA, mejor, condicionado a la tolerabilidad del
tratamiento» debería impulsar el enfoque clínico de los pacientes hipertensos. (11)
1. La primera es sobre cómo diagnosticar para tratar a pacientes con HTA. Esta diferencia
determinará qué tan agresivos deben ser los médicos en bajar las cifras. (12,13)
28
cambio lleva implícito que muchos pacientes que antes no eran hipertensos ahora sí lo sean. No
obstante, los propios autores señalaron que este cambio no determinaría necesariamente un
aumento muy marcado en la prescripción de fármacos antihipertensivos, ya que la mayoría de los
nuevos hipertensos probablemente tengan un riesgo cardiovascular bajo, y por ende su umbral
para inicio del tratamiento farmacológico seguirá entonces siendo 140/90 mmHg, y no 130/80
mmHg. Siendo hipertensos estadio 1 deben ser tratados con cambio de estilo de vida y muy
pocos con fármacos. Para los europeos, este enorme grupo de pacientes que están en el límite
deben recibir indicaciones sobre el cambio del estilo de vida para disminuir el riesgo, pero de
ninguna manera ser llamados “hipertensos” y menos recibir medicación excepto en algunas
comorbilidades. La idea americana de llevar a los pacientes añosos a un valor de 130 mmHg es
para los europeos demasiado agresivo. Sin embargo, aunque europeos y americanos difieren en
el valor de diagnóstico, se asemejan después en el valor a obtener con la intervención…
¿Entonces no es sin embargo… lo mismo? (12,13)
3.- Elección de monoterapia inicial frente a terapia combinada:
Guías AHA/ACC, recomiendan un objetivo menor a 130/80 en toda edad cronológica, pero al
iniciar tratamiento antihipertensivo coincidirán en usar 2 fármacos. (Tabla 2)
29
Fuente: European Heart Journal ESC/ESH GUIDELINES. 2018
30
Fuente: European Heart Journal ESC/ESH GUIDELINES. 2018
EN SÍNTESIS
Sí coinciden en algo ambas guías: Es el énfasis en los cambios del estilo de vida (dejar el
cigarrillo, disminuir el consumo de sal, moderar el consumo de alcohol, más ejercicio y mantener
31
un peso adecuado). Todas estas medidas son fundamentales, aunque igualmente la mayoría de
los pacientes necesitará de medicación farmacológica y quienes aplican a fármacos serán
finalmente similares en ambas guías. (12,13)
32
2. CASO CLÍNICO
Paciente de sexo femenino de 42 años de edad, hipertensa hace 6 años ingresa al área
hospitalaria por obstrucción de catéter peritoneal de 4 años que se hacía atender en clínica
privada, y con antecedente de hernia la refirieron al Hospital Dr. Abel Gilberth Ponton , pero,
por falta de serología aplazan el cambio de modalidad al paso 5 días sin dializar es ingresada de
urgencia dialítica presentando anorexia, vomito postprandial, disnea respiratoria, astenia
severa, cansancio fácil que se acompaña con disnea al esfuerzo.
SIGNOS VITALES
Temperatura: 37°c
Tensión arterial: 210/180
Pulso:97
SPO2:93%
Frecuencia respiratoria:30
Peso: 45kg
Talla:1.48cm
EXAMEN FÍSICO
DATOS DE IDENTIFICACIÓN:
Paciente de 42 años de edad, separada, procedente de Bucay
APP: Hipertensión, Hernia inguinal
APF: Madre diabética
DIAGNOSTICO MEDICO
33
Insuficiencia renal crónica más hipertensión arterial. La paciente ingresa al área de observación
clina en emergencia para ser tratada por sus complicaciones de IRC y ser dializada de
emergencia.
PATRÓN DE NUTRICIÓN
A la paciente se le prescribe restricción de líquidos, dieta hipo sódica, baja en proteínas, sal y
fosforo.
PATRÓN DE ACTIVIDAD/REPOSO
La paciente no trabaja realiza sus quehaceres domésticos con cuidado ya que presenta cansancio
fácil.
PATRÓN AUTOPERCEPCIÓN
Paciente con autoestima alta sabiendo que padece la enfermedad está optimista.
PATRÓN DE RELACIONES
34
Paciente separada vive con sus hijos, amable con las demás personas y familiares.
PATRÓN DE SEXUALIDAD
Paciente de sexo femenino con 3 partos.
PATRÓN CONFORT
Paciente estable ya que su familia siempre está presente.
CRECIMIENTO DESARROLLO
Según la edad.
35
Tabla 7. EXÁMENES DE LABORATORIO
Valores normales
Lipasa en suero 19.00u/l 13-60
Amilasa en suero 140.00 u/l * 28-100
Calcio en suero 9.60 mg/dl 8.60- 10
Magnesio en suero 2.30 mg/ dl 1.8-2.4
Sodio en suero 136.0 meq/ l 136-145
Potasio en suero 4.50 meq/l 3.5-5.1
Cloro en suero 91 meq/l 98-107
Fuente: Información de datos reales facilitado por el Hospital Dr. Abel Gilberth Pontón en el área de
nefrología.
Valor normal
Hemoglobina 10 g/dl Mujeres: 12 a 16
g/dL
Hombres: 14 a 18
g/dL
Hematocrito 40% 37- 47%
Glicemia 70 mg/dl 70-99mg/dl
Urea 45mg/dl * 10-40mg/dl
Creatinina 1.3mg/dl * 0.6-1.2 mg/dl
Albumina 6.0g/l * 3.4-5.4g/l
Ácido úrico 7mg/dl * 2.4-6.0 mg/dl
TGO 20u/dl 15-37u/dl
TGP 35u/dl 30-65 u/dl
amonio 47u/dl * 15-45u/dl
Plaquetas 150.000 150.000
Fuente: Información de datos reales facilitado por el Hospital Dr. Abel Gilberth Pontón en el área de
nefrología
AUTORA: CASTRO CASTRO MARIA JOSE
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Hemoglobina 10 g/dl Mujeres: 12 a 16 g/dL
Hombres: 14 a 18 g/dL
Leucocitos 12 /mm3 * 4-10
Linfocitos 5 /mm3 * 1-4
Neutrófilos 8 /mm3 * 2-7.5
Monocitos 0,72 /mm3 0-99.99
Eosinófilos 0,11 /mm3 * 0-0,5
Basófilos 0,03 /mm3 * 0-0,2
Eritrocitos 6 /mm3 * 3,8-5,8
FUENTE: Información de datos reales facilitado por el Hospital Dr. Abel Gilberth Pontón en el área de nefrología.
AUTORA: CASTRO CASTRO MARIA JOSE
En la valoración que se le realizo a la paciente nos dio a conocer que es hipertensa desde hace 6
años mediante la valoración desencadenando una falla renal, en la cual lleva 4 años
realizándose diálisis peritoneal, por obstrucción del catéter es ingresada de urgencia en el
hospital Dr. Abel Gilberth Ponton presentando sintomatologías graves, se le realizo un cambio
de modalidad a hemodiálisis 3 veces por semana dando una mejoría favorable.
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TRATAMIENTO
CUIDADOS
Balance hidroelectrolítico
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INDICACIONES DE LAS RAZONES CIENTÍFICAS DE LAS ACCIONES DE LA
SALUD, CONSIDERANDO VALORES NORMALES
Dada las condiciones inestables de los exámenes realizados el alza de los valores de urea,
creatinina y ácido úrico más la hipertensión arterial desde hace 6 años de la paciente a causa de
esto conlleva a una falla renal diagnosticándose insuficiencia renal crónica.
SEGUIMIENTO
OBSERVACIONES
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3. DISCUSIÓN
La nefropatía hipertensiva es una condición compleja que requiere un abordaje cuidadoso tanto
en su diagnóstico como en su tratamiento. En nuestra discusión, podemos explorar varios
aspectos clave de esta enfermedad, incluyendo su patogenia, los desafíos en su diagnóstico, las
opciones terapéuticas disponibles y las implicaciones para la práctica clínica.
En términos de tratamiento, hay un énfasis en la modificación del estilo de vida, que incluye la
adopción de una dieta baja en sodio, la actividad física regular y la abstención de tabaco y
alcohol. Además, se discuten las opciones farmacológicas disponibles, con consideraciones
específicas para la selección de antihipertensivos basadas en la edad, la raza y la presencia de
comorbilidades.
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La ERC está en aumento, lo confirman la Organización Panamericana de la Salud, la
Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Latinoamericana de Nefrología. Estas
organizaciones llaman a prevenir la enfermedad, considerada un trastorno incurable que afecta a
cerca del 10 % de la población mundial.
Es claro que la elevada prevalencia de HTA esencial de los diabéticos tipo II ya va a estar
incidiendo negativamente en la función renal, en caso de instalarse posteriormente una nefropatía
diabética. Se analizó la progresión de la IR en D II hipertensos sin nefropatía clínica y vieron que
la evolución de la IR era más rápida en los DII con microalbuminuria y se relacionaba
negativamente con la presión arterial diastólica más elevada de este grupo.
Los resultados expuestos sugieren que el control estricto de la PA, además de la glicemia, es de
importancia en el tratamiento de los diabéticos tipo II.
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Se realizó comparaciones bibliográficas de las fuentes consultadas las cuales concuerdan con los
resultados teóricos, con lo reportado por Dres. Zhang de revista Pickle Med, Freddy Contreras de
la Revista Médica Scielo, Manuel Velasco de la Revista Médica Ozakidetza.
Según los estudios de diagnóstico de laboratorio se muestra un incremento de albumina y acido
úrico, los cuales son indicativos de nefropatía, los valores elevados de ambas variables
manifiestan hipertrofia glomerular, pero si se trabajan en reducir estos valores puede prevenirse
la progresión de la disfunción renal terminal, ya que la hiperuricemia es un factor de riesgo para
desarrollar nefropatía hipertensiva.
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determinación de albuminuria sigue siendo poco solicitada, solamente 1 de cada 6 pacientes
atendidos en la Atención Primaria es correctamente estratificado. El incremento de la albúmina
en orina es un marcador difuso de daño vascular e inflamación sistémica, en la HTA causa
activación del sistema renina angiotensina, alteraciones glomerulares y de función tubular. La
cuantificación de albúmina en pacientes con HTA, de acuerdo con los resultados obtenidos,
pondría de manifiesto que los pacientes presentan daño renal y vascular temprano y que podrían
beneficiarse de unas correctas medidas preventivas y terapéuticas. Se plantea que existen
antecedentes de que el control estricto de las cifras de presión arterial puede repercutir
favorablemente evitando la aparición de microalbuminuria y, por tanto, previniendo la
nefropatía, asimismo, disminuye significativamente los desenlaces fatales por enfermedad
cardiovascular y cerebrovascular. El mismo estudio concluyó que con los hallazgos descritos
podría plantearse el ajuste del tratamiento con base en las cifras tensionales del paciente. En un
estudio realizado en nuestra provincia en el que se evaluó la albuminuria con similares fines al
presente estudio, se encontró que la albuminuria fue identificada como predictora de nefropatía
hipertensiva (OR: 2,246; IC de 95 %: 2,003 - 2,979) e índice C: 0,885 (IC de 95 %: 0,820 -
0,951). La presente investigación recomienda la identificación precoz de factores de riesgo de
ERC, la determinación y correlación de las cifras de filtrado glomerular y albuminuria, el
seguimiento regular y programado de los pacientes con moderado y alto riesgo identificado, así
como la modificación de estilos de vida a saludables y la adherencia óptima al tratamiento
antihipertensivo. Los resultados expuestos en esta investigación apoyan el basamento teórico
práctico de la albuminuria, como factor predictor de enfermedad renal crónica en pacientes con
hipertensión arterial de la Atención Primaria de Salud. Dada su sencillez, disponibilidad, bajo
costo y por formar parte de los exámenes complementarios de rutina que se realizan a los
pacientes con HTA, ratifican aún más su aplicación potencial en la estratificación precoz del
daño renal
En relación con el tratamiento al margen del manejo correcto de las complicaciones asociadas
a la nefropatía hipertensiva, es fundamental el manejo estricto de la PA. Inicialmente, es
necesario un manejo agresivo de las cifras de PA, intentando alcanzar una PA diastólicas
inferiores a 100 mmHg en 2-6 horas, para lo cual incluso es preciso el empleo de medicación
intravenosa como labetalol o calvedilol, amlodipino mencionados en el caso clínico. Sin
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embargo, dada la implicación del eje renina-angiotensina-aldosterona en la fisiopatogénesis de la
hipertensión, los fármacos de elección son los antagonistas de los receptores de la angiotensina II
y los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina, independientemente del grado
de afectación renal que presente el paciente. Esto no contraindica el empleo de cualquier otro
fármaco hipotensor, puesto que lo fundamental es normalizar la PA del paciente. De tal manera
que la supervivencia de los pacientes tratados adecuadamente es del 70 %.
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4. CONCLUSIÓN
La hipertensión es una entidad caracterizada por cifras de tensión arterial elevadas, retinopatía
hipertensiva y afectación de órgano diana, siendo el más frecuentemente afectado el riñón en un
50 % de los casos.
El caso clínico que describimos debutó como Insuficiencia renal crónica de causa
Hipertensiva y muestra todas las peculiaridades clínicas de esta patología. Para su diagnóstico
fue preciso la realización de pruebas de laboratorio, donde se observó la presencia de los datos
inestables como el alza de los valores de urea, creatinina y ácido úrico más la hipertensión
arterial. Pese al tratamiento adecuado, con control de las cifras de tensión arterial, la
insuficiencia renal fue irreversible, algo que ocurre en el 20 % de los casos, siendo preciso el
inicio de tratamiento renal sustitutivo.
La fisiopatología que genera las cifras muy elevadas de PA, al margen de las causas primarias
de hipertensión descritas anteriormente en el presente trabajo, parece involucrar al eje renina-
angiotensina-aldosterona. A su vez, la lesión de los órganos diana está relacionada con las
lesiones vasculares sobre la microcirculación sistémica, que generan procesos isquémicos de
mayor o menor magnitud. Esa isquemia, a nivel de la microcirculación renal, genera una
sobreproducción de renina como mecanismo protector para asegurar la perfusión del riñón, con
el consecuente efecto negativo sobre la PA.
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5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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correcta?. Medicina interna México. 2018
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