Economía,educación y sociedad
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Introducción
La ODS 14: Vida submarina forma parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible
adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 como parte de la
Agenda 2030. Este objetivo busca conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los
mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.
Los océanos cubren más del 70% de la superficie del planeta, regulan el clima, generan la
mayor parte del oxígeno que respiramos y proporcionan alimentos, empleo y medios de
vida a millones de personas. Sin embargo, enfrentan amenazas crecientes como la
contaminación, la sobrepesca, la acidificación del océano y la pérdida de biodiversidad
marina.
El ODS 14 reconoce que un uso sostenible de los ecosistemas marinos es esencial para
garantizar un futuro saludable tanto para los seres humanos como para el planeta. Entre
sus metas se encuentran la reducción significativa de la contaminación marina, la
protección de los ecosistemas costeros y marinos, y la regulación eficaz de la pesca para
restaurar las poblaciones de peces.
El cumplimiento de este objetivo requiere la cooperación internacional, el compromiso de
los gobiernos, el sector privado, las comunidades científicas y la sociedad civil, así como el
respeto por los derechos de las comunidades costeras y pesqueras.
¿En qué consiste el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14?
Vivimos en un planeta azul, con océanos y mares que cubren más del 70% de la superficie
de la Tierra. Estos son esenciales para el planeta y el bienestar de la población, regulan el
clima, generan la mayor parte del oxígeno que se respira y proporcionan recursos
naturales y alimentos. También sirven como base para gran parte de la economía mundial,
apoyando sectores como el turismo, la pesca o el transporte marítimo internacional, y
empleando a millones de personas. Asimismo, los océanos son fundamentales para
contrarrestar los efectos del cambio climático, ya que actúan como reguladores del clima
absorbiendo el calor atmosférico, además desde 1980 han absorbido entre el 20 y el 30%
de las emisiones de dióxido de carbono generadas por el ser humano.
A pesar de su importancia, los océanos se enfrentan a amenazas sin precedentes, debido a
la actividad humana. El aumento de las emisiones de carbono de las últimas décadas ha
generado, además del incremento del nivel del mar, una acumulación de calor en los
océanos y un aumento de su acidificación lo que impacta sobre la biosfera marina,
poniendo en peligro la seguridad alimentaria al verse afectada la pesca y la acuicultura. La
contaminación, la destrucción del hábitat y la sobreexplotación de los recursos oceánicos
contribuyen también a agravar la disponibilidad de los recursos marinos y costeros.
A medida que la acidez del océano aumenta, su capacidad de absorber el CO2 de la
atmósfera disminuye, lo que obstaculiza el efecto del océano en la moderación del cambio
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climático. Al ritmo actual de emisiones de CO2, se prevé que la acidez aumentará de 100 al
150% a finales de este siglo.
Muchos ecosistemas costeros que se están viendo afectados por estos cambios, incluidos
los arrecifes de coral, manglares, marismas, pastos marinos y humedales, actúan como un
amortiguador natural contra los fenómenos meteorológicos extremos protegiendo la
erosión costera y albergan gran parte de la biodiversidad del planeta. Los últimos estudios
advierten que de seguir aumentado la temperatura del planeta más del 90% de los
arrecifes de coral están en riesgo de desaparecer en las próximas décadas. Un estudio del
IPCC apunta a que cualquier grado de calentamiento adicional, provocaría que los eventos
más extremos que ocurrían una vez por siglo en el pasado como las tormentas intensas, se
intensificarán en muchas regiones, poniendo en riesgo de inundación a muchas ciudades
costeras bajas y pequeñas islas.
METAS:
Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los
recursos marinos:
El Objetivo 14 pretende conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los
recursos marinos. La existencia humana y la vida en la Tierra dependen de unos océanos y
mares sanos.
Los océanos son intrínsecos a nuestra vida en la Tierra. Cubren tres cuartas partes de la
superficie terrestre, contienen el 97 % del agua de la Tierra y representan el 99 % del
espacio vital del planeta por volumen.
Proporcionan recursos naturales clave como alimentos, medicinas, biocombustibles y otros
productos; ayudan a descomponer y eliminar los residuos y a reducir la contaminación; y
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sus ecosistemas costeros contribuyen a reducir los daños causados por las tormentas.
También constituyen el mayor sumidero de carbono del planeta.
La contaminación marina está alcanzando niveles extremos. Más de 17 millones de
toneladas métricas contaminaban el océano en 2021, cifra que se duplicará o triplicará
para el año 2040, lo que resulta preocupante. El plástico es el tipo de desecho marino más
dañino.
En la actualidad, el pH medio del océano es de 8,1, aproximadamente un 30 % más ácido
que en la época preindustrial. La acidificación de los océanos amenaza la supervivencia de
la vida marina, perturba la cadena alimentaria y socava tanto los servicios vitales que
prestan los océanos como nuestra propia seguridad alimentaria.
La gestión responsable de este vital recurso mundial es una de las claves de un futuro
sostenible. Esto implica aumentar la financiación de la ciencia oceánica, intensificar los
esfuerzos de conservación, y cambiar con urgencia el rumbo del cambio climático para
salvaguardar el mayor ecosistema del planeta. Los esfuerzos actuales para proteger los
océanos no responden aún a la urgente necesidad de salvaguardar este vasto, aunque
frágil, recurso.
¿Por qué?
Los océanos son el soporte vital de nuestro planeta y regulan el sistema climático mundial.
Constituyen el mayor ecosistema del mundo, albergan casi un millón de especies conocidas
y presentan un enorme potencial científico sin explotar.
Los océanos y la pesca siguen cubriendo las necesidades económicas, sociales y
medioambientales de la población mundial. A pesar de lo importante que es proteger los
océanos, décadas de explotación irresponsable de los recursos han provocado un nivel
alarmante de degradación.
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Entonces, ¿cuál es el problema?
Los océanos absorben alrededor del 23 % de las emisiones anuales de CO2 generadas por
la actividad humana y contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático. Además,
absorben el 90 % del exceso de calor causado por el cambio climático. El calentamiento de
los océanos está alcanzando niveles récord, lo que provoca olas de calor marinas
generalizadas, amenaza sus ricos ecosistemas y destruye los arrecifes de coral de todo el
mundo.
El aumento de los niveles de residuos en los océanos del mundo también supone un
importante impacto medioambiental y económico. Se calcula que cada año llegan a los
mares y océanos entre 5 y 12 millones de toneladas métricas de plástico, con un coste
aproximado de 13.000 millones de dólares anuales, entre los que se incluyen los costes de
limpieza y las pérdidas financieras sufridas por la pesca y otras industrias. Cerca del 89 %
de los residuos plásticos encontrados en el fondo de los océanos son artículos de un solo
uso, como bolsas de plástico.
Cerca del 80 % del turismo se concentra en zonas costeras. Se calcula que la industria del
turismo marítimo y costero genera 134.000 millones de dólares al año y, en algunos países,
esta industria representa ya más de un tercio de la mano de obra.
De no gestionarse de manera responsable, el turismo puede suponer una grave amenaza
para los recursos naturales de los que depende, así como para la cultura e industria
locales.
¿Qué relación tienen los océanos con nuestra salud?
La salud de los océanos está intrínsecamente ligada a la nuestra. La biodiversidad marina
ofrece oportunidades muy importantes para la industria farmacéutica.
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Además, el sector de la pesca marítima da empleo a 57 millones de personas en todo el
mundo y constituye la principal fuente de proteínas de más del 50 % de la población de
países menos desarrollados.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
Para garantizar el desarrollo sostenible de las zonas de alta mar y de aguas profundas y
proteger los hábitats más vulnerables, se necesita una mayor cooperación internacional.
Para conservar la biodiversidad y garantizar un futuro sostenible al sector de la pesca,
deben establecerse sistemas de gestión completos, eficaces y equitativos de áreas
protegidas por el Estado.
Un ejemplo es el Acuerdo de Diversidad Biológica más allá de la Jurisdicción Nacional de
2023, que proporciona un marco legal para todas las actividades en los océanos y mares.
A nivel local, al comprar productos o consumir alimentos procedentes de los océanos,
deberíamos tomar decisiones respetuosas con los mismos y consumir solamente lo que
necesitamos. Reducir nuestro consumo de plástico es fundamental.
Metas del objetivo 14:
14.1 De aquí a 2025, prevenir y reducir significativamente la contaminación marina de todo
tipo, en particular la producida por actividades realizadas en tierra, incluidos los detritos
marinos y la polución por nutrientes
14.2 De aquí a 2020, gestionar y proteger sosteniblemente los ecosistemas marinos y
costeros para evitar efectos adversos importantes, incluso fortaleciendo su
resiliencia, y adoptar medidas para restaurarlos a fin de restablecer la salud y la
productividad de los océanos
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14.3 Minimizar y abordar los efectos de la acidificación de los océanos, incluso
mediante una mayor cooperación científica a todos los niveles
14.4 De aquí a 2020, reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la
pesca excesiva, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y las prácticas
pesqueras destructivas, y aplicar planes de gestión con fundamento científico a fin
de restablecer las poblaciones de peces en el plazo más breve posible, al menos
alcanzando niveles que puedan producir el máximo rendimiento sostenible de
acuerdo con sus características biológicas
14.5 De aquí a 2020, conservar al menos el 10% de las zonas costeras y marinas, de
conformidad con las leyes nacionales y el derecho internacional y sobre la base de la
mejor información científica disponible
14.6 De aquí a 2020, prohibir ciertas formas de subvenciones a la pesca que
contribuyen a la sobrecapacidad y la pesca excesiva, eliminar las subvenciones que
contribuyen a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y abstenerse de
introducir nuevas subvenciones de esa índole, reconociendo que la negociación
sobre las subvenciones a la pesca en el marco de la Organización Mundial del
Comercio debe incluir un trato especial y diferenciado, apropiado y efectivo para los
países en desarrollo y los países menos adelantados ¹
14.7 De aquí a 2030, aumentar los beneficios económicos que los pequeños Estados
insulares en desarrollo y los países menos adelantados obtienen del uso sostenible
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de los recursos marinos, en particular mediante la gestión sostenible de la pesca, la
acuicultura y el turismo
14.a Aumentar los conocimientos científicos, desarrollar la capacidad de
investigación y transferir tecnología marina, teniendo en cuenta los Criterios y
Directrices para la Transferencia de Tecnología Marina de la Comisión Oceanográfica
Intergubernamental, a fin de mejorar la salud de los océanos y potenciar la
contribución de la biodiversidad marina al desarrollo de los países en desarrollo, en
particular los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos
adelantados
14.b Facilitar el acceso de los pescadores artesanales a los recursos marinos y los
mercados
14.c Mejorar la conservación y el uso sostenible de los océanos y sus recursos
aplicando el derecho internacional reflejado en la Convención de las Naciones Unidas
sobre el Derecho del Mar, que constituye el marco jurídico para la conservación y la
utilización sostenible de los océanos y sus recursos, como se recuerda en el párrafo
158 del documento “El futuro que queremos”.
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Bibliografía:
1. [Link]
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2. [Link]