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Constructivismo

El documento aborda el constructivismo como una teoría del aprendizaje que enfatiza la construcción activa del conocimiento por parte del alumno a través de la interacción con su entorno. Se detalla su aplicación en el contexto educativo del colegio Siglo XXI, incluyendo metodologías constructivistas, la importancia de las etapas evolutivas del alumno y conceptos clave como la Zona de Desarrollo Próximo y el aprendizaje significativo. Además, se reflexiona sobre la necesidad de un enfoque equilibrado entre autonomía y sobreprotección en el proceso educativo.
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Constructivismo

El documento aborda el constructivismo como una teoría del aprendizaje que enfatiza la construcción activa del conocimiento por parte del alumno a través de la interacción con su entorno. Se detalla su aplicación en el contexto educativo del colegio Siglo XXI, incluyendo metodologías constructivistas, la importancia de las etapas evolutivas del alumno y conceptos clave como la Zona de Desarrollo Próximo y el aprendizaje significativo. Además, se reflexiona sobre la necesidad de un enfoque equilibrado entre autonomía y sobreprotección en el proceso educativo.
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Documento sobre Constructivismo

Índice
1.​ ¿Por qué es necesario este documento?
2.​ ¿Pero entonces... ¿Qué es el constructivismo?
3.​ Un poquito de teoría… pero solo un poquito
○​ 3.1 Estadios evolutivos del alumno
○​ 3.2 Zonas de desarrollo próximo y andamiaje
○​ 3.3. Aprendizaje por descubrimiento y Aprendizaje significativo
○​ 3.4. La asamblea
4.​ El constructivismo en nuestro centro: ¿Por qué hacemos lo que hacemos en el Siglo XXI?
○​ 4.1: Metodologías constructivistas
○​ 4.2 Nuevos retos y tensiones en cada momento
○​ 4.3 El proceso de evaluación

5. El constructivismo por etapas: adaptándonos a cada momento

6. Unas reflexión final: Autonomía vs Sobreprotección


1. ¿Por qué es necesario este documento?
Este documento surge como resultado de un proceso de reflexión iniciado en el claustro del
colegio Siglo XXI durante el curso 21-22. El objetivo es articular y compartir las conclusiones
de ese proceso, que incluyó la actualización de los documentos oficiales del centro,
proporcionando un marco teórico y práctico sobre el constructivismo y su aplicación en el
contexto educativo del colegio.

Este proceso de reflexión se ha desarrollado a lo largo de varios cursos:


●​ Curso 21-22: Curso de 110 horas teóricas para todo el claustro sobre el constructivismo
y su relación con la LOMLOE.
●​ Curso 22-23: Puesta en común y reflexión sobre la aplicación del constructivismo en las
dinámicas y metodologías propias de cada etapa.
●​ Curso 23-24: Revisión y actualización de programaciones didácticas y herramientas de
evaluación.
●​ Curso 24-25: Revisión y actualización de la documentación oficial del centro a la nueva
normativa, siguiendo las conclusiones y acuerdos de cursos anteriores.
Este periodo de reflexión y búsqueda de un lenguaje común es crucial, ya que el
constructivismo impregna las últimas leyes educativas, especialmente la LOMLOE. La
LOMLOE adopta el constructivismo para que el alumnado construya activamente su
aprendizaje a partir de su entorno y experiencias. Este enfoque pedagógico valora la
diversidad, adapta la enseñanza y utiliza situaciones de aprendizaje que activan el
conocimiento previo, promoviendo así la metacognición.

2. Pero entonces... ¿Qué es el constructivismo?


El constructivismo, es una teoría psicológica y filosófica, desarrollada a lo largo del siglo
XX,que describe cómo las personas construyen su conocimiento y comprensión del mundo. A
diferencia de las teorías que ven el conocimiento como algo que se transmite pasivamente de
un individuo a otro, el constructivismo afirma que cada persona crea activamente su
propio conocimiento a través de sus interacciones con el entorno.

Uno de los errores más comunes es asociar el constructivismo a una metodología concreta,
por ejemplo, el aprendizaje basado en proyectos. El constructivismo es una teoría del
aprendizaje, no una metodología de enseñanza. Esto significa que describe cómo ocurre
el aprendizaje, pero no prescribe un conjunto específico de pasos o técnicas para enseñarlo.
En otras palabras, el constructivismo nos dice que el aprendizaje es un proceso activo de
construcción de significado, pero no nos dice qué actividades específicas debemos usar en el
aula.

Las metodologías, por otro lado, son enfoques sistemáticos que se basan en una teoría
concreta. El constructivismo es una teoría sobre cómo aprendemos, y existen muchas
metodologías que se basan en los principios constructivistas. Con ejemplos concretos:
●​ Teoría: El constructivismo enfatiza la importancia de la interacción social en el
aprendizaje.
●​ Metodología: El aprendizaje colaborativo. Esta metodología enfatiza el papel de la
interacción social en el aprendizaje. El alumnado trabaja en grupos para lograr un
objetivo común, lo que fomenta la colaboración, la comunicación y la construcción
conjunta del conocimiento que recoge el constructivismo.
Más adelante incidiremos en las metodologías y cómo aplican enfoques constructivistas y
cómo se priorizan atendiendo a la etapa evolutiva del alumnado, pero volviendo al
constructivismo como teoría del aprendizaje, debemos destacar algunas ideas clave que
debe recoger la práctica educativa en las aulas:
●​ Aprendizaje activo: El alumnado debe participar activamente en el proceso de
aprendizaje, en lugar de ser receptor pasivo de información.
●​ Construcción del conocimiento: El conocimiento no se transmite directamente de un
profesor a un estudiante, sino que es construido por el propio estudiante a través de sus
experiencias.
●​ Importancia del contexto: El aprendizaje está influenciado por el contexto en el que se
produce, incluyendo las creencias, experiencias y conocimientos previos del alumnado
●​ Aprendizaje social: La interacción social con otros juega un papel crucial en el proceso
de aprendizaje.
●​ Importancia de la etapa evolutiva del alumno: El proceso de enseñanza y aprendizaje
debe adaptarse a las diferentes etapas del desarrollo del alumnado. Cada etapa se
caracteriza por formas distintas de pensar, comprender el mundo e interactuar con él.
Los educadores deben tener en cuenta estas diferencias para diseñar experiencias de
aprendizaje que sean apropiadas para el nivel de desarrollo del alumnado y que les
permitan construir nuevos conocimientos de manera efectiva.
●​ Rol del profesor: El profesor actúa como un facilitador o guía, apoyando al alumnado en
su proceso de construcción del conocimiento generando situaciones de aprendizaje a
partir del currículo aprovechando el contexto social de cada momento.

3. Un poquito de teoría… pero solo un poquito


El constructivismo tiene raíces que se remontan al siglo XVIII con el trabajo del filósofo
Giambattista Vico, pero fue en el siglo XX cuando figuras como Jean Piaget y Lev Vygotsky
desarrollaron teorías más influyentes que dieron forma a la comprensión moderna del
constructivismo. Existen numerosos autores que han ido desarrollando y perfeccionando esta
teoría, pero creemos importante destacar:
●​ Jean Piaget (1896-1980): Desarrolló la teoría del desarrollo cognitivo, que describe
cómo los niños construyen su comprensión del mundo a través de etapas de desarrollo.
Piaget habló de conceptos como esquemas, asimilación y acomodación.
●​ Lev Vygotsky (1896-1934): Propuso la teoría sociocultural, que enfatiza el papel de la
interacción social y el contexto cultural en el desarrollo cognitivo. Su concepto de la Zona
de Desarrollo Próximo (ZDP) es fundamental en el constructivismo.
●​ Jerome Bruner (1915-2016): Promovió el aprendizaje por descubrimiento y la
importancia del andamiaje en el proceso de aprendizaje.
●​ David Ausubel (1918-2008): Enfatizó la importancia del aprendizaje significativo, donde
los nuevos conocimientos se relacionan con los conocimientos previos del alumno.
●​ Celestin Freinet (1896-1966): Aunque no se le considera un constructivista "puro",
desarrolló técnicas pedagógicas que promueven la expresión libre, la cooperación y el
aprendizaje a través de la acción y la experimentación, propuestas pedagógicas que son
afines a las teorías constructivistas del aprendizaje.
Por último, es importante mencionar a César Coll Salvador (1951-2021). Es el autor
español que más significativamente ha contribuido al desarrollo, la difusión y la
aplicación del constructivismo en el ámbito educativo en España.

Sus aportaciones han sido fundamentales en varios aspectos:


●​ Aplicación al currículo: Fue una figura clave en la reforma educativa española de los
años 90, donde el constructivismo se convirtió en el marco teórico fundamental para el
diseño curricular. Su obra influyó directamente en la concepción de los objetivos, los
contenidos, la metodología y la evaluación.
●​ Desarrollo de la teoría del aprendizaje significativo: Aunque David Ausubel fue el
precursor, Coll profundizó y contextualizó la teoría del aprendizaje significativo,
destacando la importancia de la activación de los conocimientos previos del alumno y la
construcción de puentes entre lo que ya sabe y lo nuevo que aprende.
●​ Formación del profesorado: Su trabajo ha tenido un impacto significativo en la
formación inicial y permanente del profesorado, ayudando a los docentes a comprender
y aplicar los principios constructivistas en su práctica pedagógica.
A continuación, desarrollaremos de forma concreta algunos conceptos importantes que
aporta el constructivismo y cómo se aplican en la actualidad.

3.1. Estadios evolutivos del alumno

El constructivismo, influenciado en gran medida por la teoría del desarrollo cognitivo


de Piaget, ve al alumno como un agente activo en su propio proceso de aprendizaje,
que pasa por una serie de etapas evolutivas. Estas etapas se caracterizan por formas
distintas de pensar y comprender el mundo. En cada etapa, el alumnado construye
sobre sus conocimientos y experiencias previas para desarrollar estructuras mentales
más complejas. Por ejemplo:
●​ Entre los 3 y 6 años, los niños comienzan a usar el lenguaje de manera más
compleja y a desarrollar el pensamiento simbólico, lo que les permite participar en
el juego de simulación y representar el mundo a través de dibujos y otras formas
de expresión.
●​ Entre los 6 y 9 años, los niños adquieren la capacidad de pensar de manera más
lógica sobre objetos y eventos concretos. Pueden entender conceptos como la
conservación (que la cantidad de algo permanece igual aunque cambie su
apariencia) y pueden clasificar objetos en función de múltiples dimensiones.
●​ Entre los 9 y 12 años, los niños pueden pensar de manera aún más lógica y
organizada, y pueden empezar a considerar la perspectiva de otros. También
pueden empezar a entender conceptos abstractos, como la justicia y la equidad.
●​ Entre los 12 y 16 años, los adolescentes desarrollan la capacidad de pensar de
manera abstracta y de razonar hipotéticamente. Pueden considerar posibilidades
y pensar sobre el futuro, y pueden empezar a desarrollar un sentido de identidad
y valores personales.
La neurociencia actual, matiza estos estadios de la teoría de Piaget. Se confirma
que el desarrollo del cerebro ocurre en etapas y que estas se correlacionan con las
capacidades cognitivas concretas. Sin embargo, la neurociencia también muestra que
el desarrollo no es tan estricto por etapas como lo planteó Piaget. Hay una mayor
variabilidad individual y plasticidad cerebral de lo que se pensaba lo que se plasma en
la diversidad en las aulas. Las experiencias tempranas y el entorno social juegan un
papel crucial en la configuración del cerebro y pueden acelerar o retrasar el desarrollo
de ciertas habilidades cognitivas. Esto refuerza la idea constructivista de que el
aprendizaje es un proceso activo y contextualizado.

Comprender esta progresión es crucial para que el profesorado pueda diseñar


experiencias de aprendizaje apropiadas para el desarrollo que permitan al alumnado
construir nuevos conocimientos de manera efectiva.

3.2. Zonas de desarrollo próximo y andamiaje


La Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), un concepto introducido por Lev Vygotsky, es la
distancia entre lo que un alumno/a puede hacer por sí solo y lo que puede lograr con la
guía o colaboración de un compañero/a más capacitado o un profesor/a. El
constructivismo enfatiza la importancia de la ZDP en el proceso de aprendizaje.

El andamiaje es un concepto estrechamente relacionado con la ZDP. Se refiere al


apoyo temporal que se proporciona a un alumno para ayudarle a realizar una tarea
que está más allá de sus capacidades inmediatas. Este apoyo puede adoptar muchas
formas, como proporcionar instrucciones claras, modelar la tarea, ofrecer
retroalimentación, hacer preguntas que guíen al alumno o dividir la tarea en pasos más
pequeños y manejables.

A medida que el alumno adquiere más competencia, el andamiaje se retira


gradualmente hasta que puede realizar la tarea de forma independiente. El andamiaje
es una herramienta esencial para facilitar el aprendizaje dentro de la ZDP, ya que
permite a los estudiantes construir sobre sus conocimientos actuales y alcanzar
niveles más altos de comprensión y habilidad.
Esta teoría justifica y argumenta las tensiones necesarias que se producen en el
proceso de enseñanza y aprendizaje, ya que las ZDP proponen salir de la zona de
confort, de forma controlada y ajustada a las etapas evolutivas, para generar
situaciones que no pueden resolver por sí solos, abriendo nuevos retos y necesidad de
generar nuevas formas de resolverlos.

3.3. Aprendizaje por descubrimiento vs. Aprendizaje significativo


El constructivismo apoya ambos tipos de aprendizaje:
●​ Aprendizaje por descubrimiento: El alumnado explora y descubre
conceptos por sí mismos a través de la experimentación y la resolución de
problemas. Bruner abogó por este enfoque.
●​ Aprendizaje significativo: El alumnado relaciona nueva información con
sus conocimientos y experiencias previas, haciéndola relevante y personal.
David Ausubel destacó la importancia de este tipo de aprendizaje.
El constructivismo valora el aprendizaje por descubrimiento, ya que fomenta la
exploración activa y el pensamiento crítico, pero enfatiza el aprendizaje significativo,
donde el alumnado puede conectar nueva información con lo que ya sabe, haciendo
que el aprendizaje sea más profundo y duradero. La aplicación real de estas teorías en
el aula justifica en muchas ocasiones diferentes formas de abordar las dinámicas en el
aula en función de las edades:
●​ Hasta los 8 años: Aprendizaje por descubrimiento: Durante los
primeros años de vida, los niños se encuentran en las etapas
sensoriomotora y preoperacional del desarrollo cognitivo según Piaget. En
estas etapas, su pensamiento está ligado a la acción y la percepción
directa. El aprendizaje por descubrimiento, que implica la exploración
activa y la manipulación de objetos, se alinea perfectamente con estas
características. Permite a los niños construir su conocimiento a través de
la experiencia directa, lo cual es fundamental para el desarrollo de
esquemas mentales básicos. Jerome Bruner, con su énfasis en el
aprendizaje activo y el descubrimiento, también apoya este enfoque en las
primeras etapas.
●​ A partir de los 8 años : Aprendizaje significativo: Alrededor de los 8
años, los niños entran en la etapa de las operaciones concretas, donde su
pensamiento se vuelve más lógico y organizado. Aunque la experiencia
sigue siendo importante, ahora son capaces de comprender relaciones
más abstractas y pueden relacionar nueva información con conocimientos
previos de manera más efectiva. David Ausubel argumenta que el
aprendizaje significativo ocurre cuando los estudiantes pueden conectar
nueva información con conceptos existentes en su estructura cognitiva.
Esta capacidad se desarrolla gradualmente a medida que los niños
maduran cognitivamente, siendo más efectiva a partir de los 8 años.
En resumen, el aprendizaje por descubrimiento es más efectivo en las primeras etapas
del desarrollo porque se alinea con la forma en que los niños pequeños construyen el
conocimiento a través de la acción y la experiencia directa. A medida que los niños
maduran cognitivamente y desarrollan la capacidad de pensar de manera más
abstracta, el aprendizaje significativo se vuelve más efectivo porque pueden relacionar
la nueva información con sus conocimientos previos de manera más efectiva.

Además, el aprendizaje significativo es necesario para poder abordar en etapas


superiores, a partir de los 12 años, conceptos técnicos y teóricos más complejos
y evitar construcciones erróneas. Esta idea es parte de las críticas y el debate
entre Bruner y Ausubel donde este último insiste en la necesidad de instrucción
explícita para asegurar la correcta integración de los nuevos conocimientos en
la estructura cognitiva del alumno.

3.4. Aprendizaje Social


El aprendizaje social, un concepto clave dentro del constructivismo, se refiere al
proceso mediante el cual los individuos adquieren conocimientos, habilidades, valores
y actitudes a través de la interacción con otros en un contexto social. Vygotsky, con su
teoría sociocultural, destacó la importancia de la interacción social en el desarrollo
cognitivo. Según Vygotsky, el aprendizaje no es un proceso individual, sino que está
profundamente influenciado por el entorno social y las interacciones con otros
individuos más capacitados (pares, adultos, etc.).

La asamblea (el corro en las etapas infantiles), como práctica pedagógica, se alinea
perfectamente con los principios del aprendizaje social. Autores como Celestin Freinet
destacaron el valor de la asamblea como un espacio donde los niños pueden
expresarse libremente, intercambiar ideas y tomar decisiones y llegar a acuerdos de
forma colectiva. Proporciona un espacio estructurado donde el alumnado puede
interactuar entre sí, compartir sus ideas, debatir, colaborar y construir conocimiento
de manera conjunta. En la asamblea, los estudiantes no solo aprenden de la figura del
profesor, sino también de sus compañeros, lo que enriquece el proceso de aprendizaje
y fomenta el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas.

Además, la asamblea promueve un sentido de comunidad y pertenencia en el aula, lo


que a su vez favorece un clima de confianza y respeto mutuo, elementos esenciales
para un aprendizaje social efectivo. Al participar en la asamblea, el alumnado aprende
a escuchar diferentes perspectivas, a expresar sus propias ideas de manera clara y
respetuosa, y a construir acuerdos a través del diálogo y la negociación.

En resumen, el aprendizaje social subraya la importancia de la interacción social en el


proceso de aprendizaje, y la asamblea se presenta como una herramienta pedagógica
eficaz para facilitar este tipo de aprendizaje en el aula.

4.​ El constructivismo en nuestro centro: ¿Por qué hacemos lo que hacemos en el


Siglo XXI?
En este apartado, trataremos de explicar algunas cuestiones que en general generan dudas
en la comunidad educativa desde una perspectiva constructivista y favorecer futuros debates
constructivos desde un lenguaje común y no sobre conceptos erróneos de la práctica
docente.

4.1 Metodologías constructivistas

Es necesario empezar haciendo una reflexión sobre la importancia de que nuestro


centro no se define por una única metodología, sino que somos eclécticos y debemos
salirnos del error común de que el constructivismo es trabajar por proyectos y
que el alumnado elija el tema a desarrollar. Nuestro centro Siglo XXI tiene una
identidad muy clara, y un ideario muy marcado, pero no podemos encasillarnos en una
única metodología, ya que eso nos alejaría de la realidad del aula y de las
individualidades de nuestro alumnado.

Lo importante, por tanto, no es qué hacemos, sino cómo lo hacemos. Y es aquí


donde entra el constructivismo, como marco teórico que da sentido a nuestra práctica
educativa.

Pero, ¿qué caracteriza a una metodología constructivista?


●​ Parte de los conocimientos previos del alumno.
●​ Promueve el aprendizaje significativo.
●​ Fomenta la participación activa del alumno.
●​ Favorece la interacción social y el trabajo colaborativo.
●​ Respeta los diferentes ritmos de aprendizaje.
●​ Ofrece un andamiaje adecuado a las necesidades de cada alumno.

En definitiva, una metodología constructivista es aquella que pone al alumno en el


centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, y que le proporciona las herramientas
necesarias para construir su propio conocimiento de forma autónoma y significativa.
En ese sentido podemos destacar como base común en todas las etapas:

●​ Aprendizaje colaborativo o cooperativo: Ambas formas de trabajar en el


aula se basan en la creación de pequeños grupos de trabajo donde el
alumnado colabora para alcanzar metas comunes y el profesor actúa
como facilitador, guiando el proceso y proporcionando apoyo cuando sea
necesario. Si bien en el colaborativo los estudiantes trabajan juntos,
compartiendo ideas y recursos para alcanzar un objetivo común, en el
cooperativo, a diferencia del aprendizaje colaborativo, se centra en la
estructura del grupo y en la asignación de roles específicos a cada
miembro.

●​ Centros de interés: Los temas de estudio se conectan con los intereses


del propio alumnado, lo que aumenta su motivación y compromiso con el
aprendizaje. En ocasiones se confunde con que elijan el tema a estudiar, lo
cual es un error. En cada edad, estos centros de interés se pueden
desarrollar de forma diferente.
Desde los centros de interés se deben recoger temas aportados por el
alumnado al inicio del curso, o en cada trimestre, y luego desde la
programación docente decidir cómo abordarlo (proyectos, sesiones de
expertos, búsqueda de información y desarrollo de trabajo en equipos,
etc.), integrándose con el currículo y contenidos que se deben impartir en
cada nivel educativo. En edades tempranas (hasta los 8 años), es
frecuente que los temas surjan directamente de los intereses del
alumnado. A partir de los 8-9 años, se busca integrar sus intereses dentro
de los temas curriculares. Por ejemplo, al estudiar la Edad Media, se
pueden explorar los intereses del alumnado relacionados con este periodo
de la historia.

●​ Instrucción explícita: La instrucción explícita, desde una perspectiva


constructivista, se centra en conectar el nuevo conocimiento con los
conocimientos previos del alumno, promoviendo así un aprendizaje
significativo. El profesor actúa como guía, pero también fomenta la
reflexión y el debate, permitiendo a los alumnos construir su propia
comprensión del tema. Se enfatiza la importancia de la interacción social y
la colaboración entre los alumnos para enriquecer el proceso de
aprendizaje.​

En ese sentido, es un error pensar que la “clase magistral”, más común a
partir de los 12 años, no es constructivista. Desde un enfoque
constructivista, esta exposición no se limita a la transmisión de datos, sino
que se utiliza para proporcionar un marco conceptual, plantear preguntas
que guíen la reflexión del alumnado. Al combinar la exposición con la
experimentación, se puede crear un entorno de aprendizaje más rico y
estimulante que promueva la construcción del conocimiento de manera
significativa.
4.3. Nuevos retos: tensiones y agobios
La experiencia de trabajar nuevos retos que nos sacan de la zona de confort, tal y
como promueve las zonas de desarrollo próximo (ZDP), no solo impulsa el aprendizaje
cognitivo, sino que también tiene un impacto significativo en el desarrollo
socioemocional del alumnado, fortaleciendo la gestión de la frustración y la autonomía
personal que tanto promueve nuestro centro.

La "tensión" productiva que se genera al trabajar en la ZDP es fundamental para el


desarrollo de la gestión de la frustración. Cuando el alumnado se enfrenta a tareas
que están ligeramente más allá de sus capacidades inmediatas, inevitablemente
experimenta momentos de dificultad e incluso frustración. Sin embargo, el apoyo
estratégico y el andamiaje proporcionado por el profesor/a o los compañeros/as les
enseñan a:
●​ Identificar y comprender la frustración: Reconocer la emoción como una señal de
que se están enfrentando a un desafío que requiere esfuerzo y nuevas
estrategias.
●​ Desarrollar estrategias de afrontamiento: Aprender a perseverar, a buscar
diferentes enfoques, a pedir ayuda de manera efectiva y a dividir tareas
complejas en pasos más pequeños y manejables.
●​ Tolerar la incertidumbre y el error: Entender que el error es una parte natural del
proceso de aprendizaje y que de él se pueden extraer lecciones valiosas.
●​ Experimentar la satisfacción del logro: La superación exitosa de un desafío dentro
de la ZDP genera una profunda sensación de logro y competencia, lo que a su vez
fortalece la resiliencia y la capacidad para afrontar futuras dificultades.
Paralelamente, trabajar dentro de la ZDP fomenta la autonomía personal de las
siguientes maneras:
●​ Desarrollo de la autoeficacia: Al experimentar cómo el esfuerzo y la búsqueda de
estrategias conducen al éxito con un apoyo adecuado, los estudiantes desarrollan
una mayor confianza en sus propias capacidades para aprender y resolver
problemas de forma independiente en el futuro.
●​ Toma de decisiones y responsabilidad: A medida que se les permite participar
activamente en la resolución de los retos dentro de su ZDP, el alumnado aprende
a tomar decisiones sobre cómo abordar las tareas y asumereas y asumen la
responsabilidad de su propio proceso de aprendizaje.
●​ Autorregulación del aprendizaje: La experiencia de trabajar con apoyo dentro de
la ZDP les enseña a identificar sus propias necesidades de aprendizaje, a buscar
los recursos adecuados y a monitorear su propio progreso.
●​ Independencia gradual: A medida que las habilidades y la comprensión se
desarrollan dentro de la ZDP, el andamiaje se retira gradualmente, permitiendo a
los estudiantes realizar tareas similares de manera más independiente,
fortaleciendo su autonomía.
La comprensión de la "tensión" productiva en el aprendizaje constructivista y la
necesidad de superar desafíos para un crecimiento significativo nos permite
normalizar los "agobios" que surgen en ciertas transiciones educativas y sociales
clave. En lugar de verlos como algo negativo a evitar a toda costa, podemos
entenderlos como parte inherente y necesaria del proceso de desarrollo y aprendizaje.
Así a modo de ejemplo podemos anticipar y normalizar

■​ Desarrollo de Autonomía y seguridad (3-6 años)​

La "Tensión": La primera separación prolongada de la familia y la


inmersión en un entorno desconocido con nuevas rutinas y figuras
adultas puede generar incertidumbre en los niños/as y sus familias.

Normalización: Este "agobio" es una parte normal de la adaptación a un
nuevo lugar y a nuevas personas. Se les ayuda a entender que el colegio
es un lugar seguro y divertido, donde aprenderán y harán nuevos
amigos, y que sus familias siempre regresarán. El andamiaje se
proporciona a través la creación de rutinas predecibles, en fomentar la
autonomía a través de pequeñas responsabilidades, y el
establecimiento de vínculos afectivos con todos los maestros/as (no
solo las figuras de tutoría), transformando la tensión inicial en una
oportunidad para desarrollar la seguridad en sí mismos y la capacidad
de aceptar la separación temporal y buscar ayuda en su entorno
cercano.

■​ Lectoescritura (6-7 años):​


La "Tensión": El paso de la oralidad a la representación escrita y la
decodificación requiere un esfuerzo cognitivo considerable. Los niños
se enfrentan a nuevas reglas, símbolos abstractos y la coordinación
motora fina. Es natural que experimenten frustración al principio,
sientan que no avanzan o se comparen con otros.​

Normalización: Podemos explicar que este "agobio" es una señal de que


su cerebro está trabajando intensamente para establecer nuevas
conexiones. Al igual que aprender a montar en bicicleta requiere caídas
y esfuerzo, aprender a leer y escribir implica superar obstáculos
iniciales. El apoyo del maestro y la familia (andamiaje) es crucial para
ofrecer estrategias, paciencia y celebrar los pequeños avances,
transformando la tensión en un motor de aprendizaje.
■​ Amigos y Amigas (8-9 años):​

La "Tensión": La consolidación de las relaciones entre iguales se vuelve


central. Los niños experimentan la complejidad de la amistad, la
necesidad de pertenecer al grupo, la gestión de conflictos, la
negociación y, a veces, el rechazo. Esto puede generar ansiedad,
inseguridad o sentimientos de exclusión.​

Normalización: Podemos explicar que aprender a relacionarse es una


habilidad social fundamental que requiere práctica y superar desafíos.
Los "agobios" son oportunidades para aprender sobre la empatía, la
comunicación asertiva, la resolución de conflictos y la comprensión de
las diferentes perspectivas. El rol del adulto es guiar estas interacciones,
ofrecer modelos positivos y ayudarles a desarrollar estrategias sociales,
sin evitarles las fricciones necesarias para el aprendizaje social.

■​ Pruebas “Examenes” y Estudio (10-12 años):​

"Tensión": La formalización de la evaluación y la exigencia de organizar


el estudio introducen nuevas presiones. Los niños deben aprender a
gestionar el tiempo, priorizar tareas, recordar información y enfrentarse
a la evaluación de su desempeño. Esto puede generar estrés y
ansiedad.​

Normalización: Podemos explicar que este tipo de pruebas son una


forma más de mostrar lo que han aprendido (no la única) y que el
estudio es una herramienta para consolidar el conocimiento. El "agobio"
puede ser una señal de que están asumiendo nuevas responsabilidades
y desarrollando habilidades de organización y autoevaluación. El apoyo
se centra en enseñar estrategias de estudio efectivas, gestión del
tiempo, técnicas de relajación y en reenfocar esta evaluación como una
oportunidad de aprendizaje en lugar de una amenaza.

■​ Rebeldía y Cuestionamiento (13-14 años):​

Tensión: La adolescencia temprana trae consigo la búsqueda de


identidad, la necesidad de autonomía y el cuestionamiento de las
normas adultas. Esto puede generar conflictos familiares y sociales,
confusión sobre su lugar en el mundo y una sensación de "no encajar".

Normalización: Podemos explicar que esta etapa es un momento de
exploración y definición personal, donde es natural cuestionar las
normas y buscar sus propios valores. El "agobio" refleja el esfuerzo por
encontrar su propia voz e identidad. El rol del adulto es ofrecer un
espacio seguro para el diálogo, establecer límites claros pero flexibles,
fomentar el pensamiento crítico y guiarles en la construcción de una
identidad autónoma y responsable, sin reprimir la tensión necesaria
para su desarrollo.​
El constructivismo nos enseña que el aprendizaje y el desarrollo son
procesos activos que implican superar desequilibrios y construir nuevas
comprensiones.

Los "agobios" en estas transiciones son manifestaciones de esos desequilibrios. Al


entenderlos desde esta perspectiva, podemos:
■​ Validar las emociones: Reconocer que sentir frustración, ansiedad o
confusión es normal en estos procesos.
■​ Fomentar la resiliencia: En lugar de evitar la tensión, ayuda a los
alumnos a desarrollar estrategias para afrontarla y superarla.
■​ Promover la autonomía: Ofrecer el andamiaje necesario para que
puedan encontrar sus propias soluciones y aprender de sus
experiencias.
■​ Recontextualizar el "fracaso": Ver los errores no como algo negativo,
sino como oportunidades de aprendizaje y crecimiento.

En definitiva, El profesorado de nuestro centro debe enmarcar estos hitos en cada


etapa curso y anticiparse a las tensiones que se produzcan para abordar, junto a las
familias, los "agobios" como parte natural del proceso de aprendizaje y desarrollo, y al
proporcionar el apoyo adecuado para navegarlos, no solo para impulsar el aprendizaje
cognitivo sino para también cultivar habilidades socioemocionales esenciales como la
gestión de la frustración y la autonomía personal.

Al enfrentarse a retos significativos con el apoyo adecuado, el alumnado aprende a


perseverar ante la dificultad, a confiar en sus propias capacidades y a tomar un papel
más activo y responsable en su propio proceso de aprendizaje.

Esta combinación de desarrollo cognitivo y socioemocional les prepara a los para


afrontar con éxito desafíos futuros tanto dentro como fuera del ámbito académico,
pero es crucial, sin embargo, que este proceso se ajuste cuidadosamente a la
edad y al nivel de desarrollo de cada estudiante para evitar la sobreprotección,
que puede inhibir el crecimiento, o la exposición a decisiones o situaciones que
no son suyas o para las que aún no están preparados.

4.4 El proceso de evaluación

La evaluación, desde un enfoque constructivista, es un proceso continuo y formativo


que busca comprender cómo los estudiantes construyen su conocimiento y cómo
pueden mejorar su aprendizaje.

Características de la evaluación constructivista:


●​ Continua y formativa: Se realiza a lo largo de todo el proceso de
enseñanza-aprendizaje, no solo al final. Su objetivo principal es proporcionar
retroalimentación a los estudiantes para que puedan ajustar y mejorar su
aprendizaje.
●​ Diversificada: Utiliza una variedad de instrumentos y técnicas para evaluar
diferentes aspectos del aprendizaje, como la comprensión conceptual, la
aplicación de conocimientos, la resolución de problemas, la creatividad, la
colaboración, etc.
●​ Contextualizada: Se centra en tareas y actividades que son relevantes y
significativas para los estudiantes, conectando el aprendizaje con situaciones del
mundo real.
●​ Participativa: Involucra a los estudiantes en el proceso de evaluación,
fomentando la reflexión sobre su propio aprendizaje y el desarrollo de la
metacognición.
●​ Criterial: Se basa en criterios de evaluación claros y explícitos, que permiten a los
estudiantes saber qué se espera de ellos y cómo se va a valorar su trabajo.
Instrumentos y técnicas de evaluación:

Algunos de los instrumentos y técnicas de evaluación que se pueden utilizar desde un


enfoque constructivista son:
●​ Observación directa
●​ Análisis de producciones de los estudiantes (trabajos escritos, proyectos,
presentaciones, etc.)
●​ Pruebas escritas y/u orales
●​ Diarios de aprendizaje
●​ Portafolios
●​ Rúbricas
●​ Autoevaluación y coevaluación
●​ Entrevistas
●​ Debates
●​ Mapas conceptuales
●​ Solución de problemas
Introducir el concepto de prueba y/o examen a partir de 5º de Primaria:

A partir de 5º de Primaria, se introduce de forma gradual el concepto de prueba o


examen, no como una herramienta de medición memorística, sino como una forma de
evaluar la capacidad de los estudiantes para aplicar sus conocimientos y habilidades
en un contexto específico.

Este formato de prueba , en este sentido, debe ser:


●​ Significativo: Debe estar relacionado con los contenidos y objetivos de
aprendizaje trabajados en el aula, y debe plantearse como una tarea relevante y
con sentido para los estudiantes.
●​ Comprensivo: Debe evaluar la comprensión de los conceptos fundamentales, la
capacidad de relacionarlos y aplicarlos, y no solo la memorización de información.
●​ Variado: Debe incluir diferentes tipos de preguntas y actividades que permitan a
los estudiantes demostrar su aprendizaje de diversas maneras (preguntas
abiertas, preguntas de opción múltiple, resolución de problemas, análisis de
casos, etc.).
●​ Con retroalimentación: Los resultados del examen deben ser utilizados para
proporcionar retroalimentación a los estudiantes sobre sus fortalezas y áreas de
mejora, y para orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje posterior.
La aparición progresiva de este concepto lleva también asociado la necesidad de
empezar a abordar el estudio y la gestión del tiempo. La percepción del alumno de
una formalización de la evaluación y la exigencia de organizar el estudio introducen
nuevas tensiones que debemos acompañar desde la tranquilidad para que puedan
aprender a gestionar el tiempo, priorizar tareas, recordar información y enfrentarse a
la evaluación de su desempeño.

Las pruebas o exámenes son una forma de mostrar lo que han aprendido y que el
estudio es una herramienta para consolidar el conocimiento. El "agobio" puede ser
una señal de que están asumiendo nuevas responsabilidades y desarrollando
habilidades de organización y autoevaluación. El apoyo se centra en enseñar
estrategias de estudio efectivas, gestión del tiempo, técnicas de relajación y en
reenfocar la evaluación como una oportunidad de aprendizaje en lugar de una
amenaza.
5. El constructivismo por etapas: adaptándonos a cada momento

-​ De 3 años hasta 2º de Primaria (Énfasis en el Aprendizaje por


Descubrimiento):

En esta etapa, la enseñanza constructivista se centra en aprovechar la


curiosidad innata y los intereses inmediatos de los niños como motor principal
del aprendizaje. El descubrimiento es la metodología predominante, ya que los
niños construyen su comprensión del mundo a través de la exploración activa y
la interacción sensorial.
●​ Intereses como punto de partida: Los temas y actividades se eligen a
menudo en función de lo que capta la atención de los niños: animales,
juegos, la naturaleza, las relaciones sociales cercanas. Estos intereses se
convierten en el contexto para introducir aprendizajes básicos.
●​ Integración de aprendizajes básicos a través del descubrimiento: Los
conceptos fundamentales (números, letras, formas, colores, relaciones
causa-efecto) se exploran de manera lúdica y práctica dentro de los
contextos que interesan a los niños.
●​ Rol del docente como facilitador y guía: El maestro observa los intereses
de los niños, proporciona materiales y entornos estimulantes, plantea
preguntas abiertas que fomentan la exploración y el descubrimiento, y
ofrece un andamiaje suave para ayudarles a superar pequeños desafíos
dentro de su ZDP. La "tensión" productiva se genera al presentar retos
ligeramente superiores a su capacidad actual, pero dentro de un contexto
motivador.
●​ Gestión de aprendizajes básicos no inmediatos: Incluso temas que no
surgen directamente del interés inicial se pueden introducir conectándolos
con lo que sí les interesa o presentándolos de forma novedosa y atractiva
a través del juego y la exploración. La clave está en hacerlos relevantes y
tangibles para su mundo.

-​ De 3º a 5º de Primaria (Transición entre Aprendizaje por Descubrimiento


y Aprendizaje Significativo)

En este período, los alumnos comienzan a desarrollar la capacidad de pensar


de manera más abstracta, lo que permite una transición gradual desde el
aprendizaje basado puramente en el descubrimiento hacia un enfoque que
incorpora cada vez más el aprendizaje significativo. Si bien la exploración y la
experimentación siguen siendo importantes, se introduce un mayor énfasis en
la conexión de los nuevos conocimientos con los conocimientos previos de los
alumnos, así como en la aplicación de estos conocimientos en contextos más
amplios.
●​ Desarrollo de la capacidad de abstracción: Los alumnos en este rango de
edad comienzan a ser capaces de pensar más allá de lo concreto y lo
inmediato, lo que les permite comprender conceptos más abstractos y
establecer relaciones entre ideas.
●​ Conexión con conocimientos previos: Se anima a los alumnos a reflexionar
sobre lo que ya saben y a utilizar ese conocimiento como base para
construir una comprensión de los nuevos conceptos. Se les plantea
preguntas que les llevan a conectar lo nuevo con lo viejo, y se les anima a
buscar ejemplos y analogías que les ayuden a relacionar la información.
●​ Aplicación en contextos más amplios: Se busca que los alumnos no solo
adquieran conocimientos, sino que también sean capaces de aplicarlos en
diferentes situaciones y contextos. Se les propone actividades que les
exigen utilizar lo que han aprendido para resolver problemas, tomar
decisiones o crear productos.
●​ Mayor protagonismo del alumno: El profesor sigue actuando como
facilitador, pero los alumnos asumen un papel más activo en su propio
aprendizaje. Se lesanima a formular sus propias preguntas, a buscar sus
propias respuestas y a compartir sus ideas con sus compañeros.
●​ Equilibrio entre descubrimiento y explicación: Se sigue valorando el
aprendizaje a través de la experiencia y la exploración, pero se reconoce
también la importancia de la explicación y la instrucción directa para
ayudar a los alumnos a comprender conceptos más complejos.

-​ De 6º a 4º de la ESO (Énfasis en el Aprendizaje Significativo):

A medida que los alumnos maduran, la enseñanza constructivista evoluciona


hacia un mayor énfasis en el aprendizaje significativo, donde la conexión con
conocimientos previos, intereses más elaborados y la relevancia personal se
vuelven cruciales.
●​ Intereses más profundos y diversificados: Los adolescentes desarrollan
intereses más específicos y a menudo relacionados con su identidad, sus
aspiraciones futuras, temas sociales, la tecnología o la cultura popular. La
enseñanza busca conectar los aprendizajes básicos con estos intereses
más complejos.
●​ Construcción de significado y relevancia: Los aprendizajes básicos
(ciencias, matemáticas, lenguaje, historia) se abordan mostrando su
conexión con los intereses de los adolescentes y su relevancia para
comprender el mundo que les rodea y sus propias vidas. Por ejemplo: El
interés por los videojuegos puede vincularse con la programación, el
diseño, la narrativa o el análisis estratégico. Las preocupaciones sociales
pueden ser el contexto para aprender sobre historia, geografía, economía
y habilidades de argumentación y debate etc…
●​ Rol del docente como mediador y conector: El maestro actúa como un
mediador que ayuda a los estudiantes a establecer conexiones entre la
nueva información y sus conocimientos previos e intereses. Facilita la
construcción de significado a través de la reflexión, el debate, la
investigación y la aplicación de los aprendizajes en contextos relevantes. El
andamiaje se centra en guiar el pensamiento abstracto y la resolución de
problemas complejos dentro de la ZDP del adolescente.
●​ Abordaje de aprendizajes básicos no siempre atractivos: Incluso aquellos
aprendizajes que no coinciden directamente con los intereses de los
adolescentes se abordan mostrando su importancia para objetivos a largo
plazo, para comprender temas que sí les interesan en profundidad, o para
desarrollar habilidades transferibles (pensamiento crítico, resolución de
problemas, comunicación). Se busca generar una motivación intrínseca
basada en la comprensión de la utilidad y la relevancia. La "tensión"
productiva se crea al desafiar su pensamiento y animarlos a aplicar sus
conocimientos de nuevas maneras.
●​ Consivencia y sociedad: Esta etapa el constructivismo se muestra con
mayor potencia en la parte mas social. La toma de decisiones grupales
desde las aulas, la canalización de la queja siguiendo procesos
democráticos, la resolución de conflictos aplicando medidas acordadas en
el centro, los intereses gestionados desde el compromiso y espacios
personales (recreos, salidas etc…) son unicas en esta etapa y muestran la
parte social del constructivismo
La evolución de la enseñanza constructivista, desde la infancia hasta la
adolescencia, implica un cambio en el enfoque de los intereses del alumno y la
metodología predominante. En las primeras etapas, se aprovechan los
intereses inmediatos y la exploración para introducir aprendizajes básicos a
través del descubrimiento. En la adolescencia, se busca conectar intereses más
elaborados con aprendizajes básicos a través de la construcción de significado
y la relevancia personal. En ambas etapas, la ZDP y el andamiaje son
herramientas clave para desafiar a los alumnos y apoyar su progreso,
generando una "tensión" productiva que impulsa el aprendizaje y el desarrollo
de la autonomía. El objetivo final es formar aprendices motivados, capaces de
conectar el aprendizaje con sus vidas y de encontrar valor incluso en aquellos
conocimientos que inicialmente no les resultan atractivos

6. Unas reflexión final: Autonomía vs Sobreprotección

La tendencia actual que se percibe desde el claustro es que la sociedad actual genera en
ocasiones una sobreprotección del alumnado, que si bien nace de un genuino deseo de
bienestar y seguridad para ellos/as, , podría estar, sin darnos cuenta, erosionando los
cimientos del aprendizaje significativo. Al intentar blindarlos de cualquier situacion de
frustración o dificultad, podríamos estar privándolos de las "tensiones" educativas que son,
paradójicamente, esenciales para un aprendizaje profundo y duradero.

El constructivismo como hemos visto, nos recuerda que aprender implica un proceso de
desequilibrio y reequilibrio cognitivo. Cuando nos enfrentamos a un desafío que no podemos
resolver con nuestros esquemas mentales actuales, se genera una necesidad de buscar
nuevas estrategias, de conectar ideas de formas diferentes viendo lo que nos rodea, de
cuestionar nuestras propias comprensiones y, finalmente, construir un conocimiento más
sólido y significativo.

Sin embargo, la sobreprotección a menudo se traduce en una evitación sistemática de estas


tensiones necesarias. Se allanan los caminos en exceso, se resuelven los problemas antes de
que tengan la oportunidad de enfrentarlos, se minimizan los errores y se evitan las
consecuencias naturales de sus acciones. En este entorno, ¿dónde queda espacio para la
frustración constructiva que impulsa la búsqueda de soluciones? ¿Cómo se desarrolla la
resiliencia si nunca se experimenta la necesidad de superar un obstáculo?

El aprendizaje significativo crece cuando se enfrentan a retos auténticos, relevantes para su


mundo y que requieren un esfuerzo genuino. Estos retos, inherentemente, conlleva la
posibilidad de cometer errores, de sentirse confundido o incluso frustrado. Pero es
precisamente en la superación de estas dificultades, con el apoyo adecuado (el andamiaje
necesario), donde el aprendizaje se vuelve profundo y personal. El alumnado no solo adquiere
un conocimiento, sino que también desarrolla habilidades de resolución de problemas,
pensamiento crítico, perseverancia y autonomía.

Una "burbuja protectora" excesiva puede generar alumnos que:


●​ Evitan el riesgo y la incertidumbre: Temen enfrentarse a tareas desafiantes por
miedo al fracaso, perdiendo oportunidades valiosas de aprendizaje.
●​ Desarrollan una baja tolerancia a la frustración: Se rinden fácilmente ante el
primer obstáculo, sin haber desarrollado estrategias para superarlo.
●​ Muestran menor autonomía: Han aprendido a depender de la intervención adulta
para resolver sus problemas, limitando su capacidad de iniciativa y autogestión.
●​ Pueden percibir el aprendizaje como algo puramente placentero y exento de
esfuerzo: Lo que dificulta la adaptación a los desafíos inherentes al aprendizaje
más avanzado y a la vida adulta.
En conclusión, si bien el amor y el cuidado son pilares fundamentales de la crianza, debemos
reflexionar sobre si nuestra tendencia a sobreproteger a nuestros hijos e hijas no está,
paradójicamente, obstaculizando su desarrollo. Permitirles experimentar las "tensiones"
educativas y sociales necesarias, ofreciéndoles el apoyo adecuado para superarlas, es un
acto de confianza en su potencial y una inversión en su futuro

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