LA REVELACION DE DIOS
Históricamente, las dos vías por las cuales Dios ha iniciado la
revelación de Sí mismo se han denominado revelación general
y revelación especial. La revelación general comprende todo lo que
Dios ha revelado en el mundo que nos rodea, aun al
hombre; mientras que la revelación especial incluye los varios medios
que El usó para comunicar Su mensaje en lo que fue
codificado en la Biblia. Algunas veces la revelación general es
denominada teología natural y la revelación especial, teología
revelada. Pero, por supuesto, lo que es revelado en la naturaleza
también es teología revelada. Algunos escritores usan
la clasificación de prelapsaria (antes de la caída) para la revelación
general y postlapsaria o sóterica (de la salvación) para
la revelación especial. Pero ambas, la revelación general y la especial
son (a) de Dios y (b) tocante a Dios.
En este capítulo discutiremos mayormente la revelación general,
dejando otros aspectos de la doctrina de la revelación
para la Sección III. La revelación general provee evidencias de la
existencia de Dios. La especial, por otro lado, da por
sentada Su existencia.
I. LAS CARACTERISTICAS
DE LA REVELACION NATURAL
La revelación general es exactamente eso—general. Es general en su
alcance; es decir, ella alcanza a todas las personas
(Mateo 5:45; Hechos 14:17). Es general en su geografía; es decir
abarca la tierra entera (Salmo 19:2). Es general en su
metodología; es decir, emplea medios universales como el calor del sol
(vv. 4–6) y la conciencia humana (Romanos 2:14–
15). Simplemente porque es una revelación que así afecta a todas las
personas dondequiera que estén y dondequiera que
hayan vivido, ella puede traer luz y verdad a todos; o, si se rechaza,
trae condenación.