Costas
Costas
Escuela de Derecho
Derecho Procesal Civil l 7
. COD. 6469
7 de feb. de 25
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Tabla de contenido
INTRODUCCIÓN................................................................................................... 4
Las Costas........................................................................................................... 5
I.I. Criterios y Finalidad.................................................................................... 7
I.II Exenciones............................................................................................... 8
I.III Condena en casos de pluralidad subjetiva............................................10
I.III. Gastos y Honorario.................................................................................. 12
IV. Garantías.................................................................................................. 19
CLASIFICACION DE LAS COSTAS........................................................................22
IV La tasación de costas.................................................................................... 23
IV.I Pago de Honorarios.................................................................................. 23
IV.II Fijación de honorarios............................................................................. 24
IV.III Solicitud conjunta de fijación de honorarios...........................................26
IV.IV Incidentes de cobro de honorarios de abogado, de rendición de cuentas
y responsabilidad profesional........................................................................26
VI. Fundamentación legal.................................................................................. 27
Conclusiones..................................................................................................... 28
Recomendación................................................................................................. 30
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INTRODUCCIÓN
Las costas procesales se constituyen por ser un elemento fundamental dentro de los
procesos judiciales al ser representantes de los gastos dinerarios que surgen como
consecuencia directa de toda actividad jurisdiccional. Nuestro ordenamiento jurídico regula
desde el articulo 73 hasta el numeral 76, normativa en la cual se establecen los criterios
para su imposición, exenciones y procedimientos relaciones con su proceso de tasación.
Dentro de este análisis encontramos contenido relevante debido a su gran impacto en los
principios fundamentales como el acceso a la justicia y la igual procesal. Su finalidad no
solo se limita a la indemnización de los gastos a la parte vencedora, sino que también tiene
como objeto evitar a toda costa litigios temerarios y así fomentar el uso responsable de los
recursos que nos brinda el sistema judicial. En el mismo orden de ideas, el principio de
causalidad se establece como fundamento para la imposición de costas, determinando que
lo debe asumir quien haya provocado de forma innecesaria la prolongación del proceso.
Nuestro trabajo estudia la manera en la cual se regulan las costas procesales en Costa Rica
así considerando tanto su dimensión doctrinal tanto como su aplicación práctica.
Abordamos aspectos como la distinción entre gastos y costas, los supuestos de exención
parcial o total, la codena en casos de que exista pluralidad subjetiva y el papel de las
garantías en este ámbito. Además, analizamos jurisprudencia de importancia para nuestro
tema que nos ha impulsado a interpretar y aplicar la norma procesal, permitiéndonos hacer
una compresión integra del tema.
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Tenemos como objetivo con este trabajo ofrecer una visión crítica y actualizada sobre las
costas, haciendo visible desde como nacieron hasta su función como mecanismo de justicia
compensatoria y su incidencia en la dinámica procesal, asimismo pretendiendo poder
identificar esos desafíos que enfrenta su regulación dentro del marco del Derecho Procesal
Civil Costarricense y propone reflexiones que contribuyan a nuestro sistema para así forjar
un sistema judicial más justo y eficiente
Las Costas
En un principio la doctrina no supo distinguir la diferencia entre el concepto de gastos y
costos, aunque se consideraba que ambos términos se designaban a una misma institución
procesal, cuales eran la totalidad de desembolsos económicos que las partes dentro de un
proceso judicial debían realizar para así satisfacerse.
Por otra parte, se pudo generar la distinción entre gastos y costas procesales, finalmente se
caracterizó el concepto de gastos como algo genérico, el cual abarca la totalidad de los
desembolsos económicos que se realicen a fin de lograr la tutela que se le solicita al órgano
jurisdiccional. En otro orden de ideas, dentro de este mismo conjunto de expensas se
desglosa un concepto más exclusivo dando nombre a las costas procesales que estas, son
los gastos que se realizan de manera individual y que son presentados con una mayor
vinculación a un determinado proceso.
(Muñoz González 1981: 27) Clasifico como gastos extra- procesales a “Dispendios que
realizan las partes fuera del proceso a fin de asegurar el éxito de sus pretensiones” así
mismo otros doctrinarios como (Moreno Catena 1993: 810) conceptualizo el termino de
gastos como “Concepto general comprensivo de todas las expensas de muy variada
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naturaleza que han de realizar los litigantes con ocasión de la actividad procesal y que
encuentran en ella una causa de producción inmediata o mediata”
Por discrepancia, los gastos procesales serán aquellos que se producen dentro del litigio que
estos pueden ir desde los honorarios de letrados y derechos de procuradores, pasando por
retribución de peritos y testigos, gastos de material de oficina, gastos de desplazamiento,
fotocopias, sellos. Muchos de los estudiosos, dentro de esta categoría integran las tasas
judiciales.
Y filtrando aún más, dentro de todos estos tipos de gastos que se han calificado como
generados o causados por la existencia de un determinado proceso judicial, los cuales se
han venido designado como costas procesales, las cuales serán aquellas que puedan ser
recuperadas por la parte que ha obtenido a su favor la condena en costas.
Muñoz Gonzales menciona que las costas son gastos que se relacionan con el desarrollo del
proceso, las cuales constituyen una especie dentro del género de los desembolsos
económicos que produce el proceso, y que dichas costas reconocen al proceso como una
causa mediata y directa de su producción. Muñoz los caracteriza como:
- Causalidad: refiriéndose a las costas procesales que surgen dentro del proceso, las
cuales son las que tienen una relación directa con litigio, en otras palabras, son la
consecuencia directa del proceso, entre ellos se puede nombrar los honorarios de
letrados, peritos…etc.
- Necesidad: hace énfasis a los que son inevitables para que sea posible el desarrollo
del proceso judicial. Por lo que, no cualquier gasto realizado por alguna de las
partes será considerado como costa procesal, sino solamente aquellos que son de
relevancia para garantizar el ejercicio del derecho de acción o defensa.
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- Imputabilidad: es decir, el pago de las costas que debe ser asumido normalmente
por las partes involucradas en el proceso, se recurre al principio de equidad y
reparación a favor del vencedor dado a que la parte vencida debe asumir la
responsabilidad de resarcirle los costos procesales que se generaron durante el
proceso.
La legislación desde el año 2015 nuestro Procesal Civil de Costa Rica misma que
derogó la Ley de Cobro Judicial del año 2007 y la Ley de Monitorio Arrendaticio del
año 2016 las cuales obligan al pago de costas, a todo aquel vencido en la finalización de
todo proceso legal con ciertos acontecimientos que eximen al obligado a cumplir con
esa repercusión económica dentro de la actividad procesal. Dichas normas
conceptualizan las costas como una indemnización al tiempo que se involucró durante
el procedimiento judicial.
Para esto el estudio Gutiérrez Zarza conceptualiza la condena en costas como “un
pronunciamiento jurisdiccional, contenido en una sentencia o auto, en el que junto a la
decisión sobre las pretensiones formuladas por las partes se condena a una de ellas al
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cumplimiento de la obligación de reembolsar a la contraria las costas devengadas como
consecuencia del proceso habido entre ambas”
Se comprende que la resolución que fue emitida por el órgano jurisdiccional dentro de una
sentencia, que además de resolver sobre el fondo del litigio y las pretensiones de las partes,
se comparece una condena en costas, esta misma le impone a una de las partes que va a
resultar vencida la obligación de liquidar los gastos que incurrieron durante el proceso.
I.II Exenciones
Entonces es de nuestro interés conocer que es lo que implementa esta justificación
económica dentro del marco de un sistema judicial, el cual puede ser apañado a partir
de la teoría del mismo costo del litigio, dado a que el pago de las costas busca lo que es
prevenir la presentación de demandas que van en contra de la responsabilidad procesal.
Esto abraza el uso efectivo de los recursos que ofrece un sistema judicial, quien asegura
que las disputas legítimas sean resueltas.
Asimismo, esto se alinea con la idea de que quienes actúan en defensa de sus derechos
no deberían verse penalizados económicamente por el resultado del proceso, pero
nuestra legislación permite excluir al vencido de esta responsabilidad cuando:
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2. El fallo admita defensas de importancia invocadas por el vencido, que modifiquen
sustancialmente lo pretendido: Si durante el procedimiento el Tribunal admite
defensas de valor significativo las cuales son presentadas por la parte vencida, esta
acción podría influir en la decisión del tribunal sobre la responsabilidad económica.
La demanda que sea presentada con argumentos sólidos que cambien la perspectiva
del caso, se podrá alegar que su responsabilidad económica debe ser reconsiderada.
5. Un quinto punto mencionado por Jorge Alberto López Gonzales (2027) en el que trae a
colación que en el caso de no haber condena en costas, cada parte asumirá las costas
que haya originado y ambas partes compartirán las costas colectivas.
La norma costarricense establece una manera en la que los órganos jurisdiccionales pueden
eximir a la parte que le corresponda resarcir los gastos generados. Este articulo responde a
ciertos criterios definidos por el legislador, con el propósito de garantizar un equilibrio en
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las distribuciones de los gastos procesales y así evitando que el acceso a la justicia que nos
brinda nuestra legislación se vea obstaculizada por el temor a la condena en costas que se
dicte de manera desproporcionada. Con consiguiente, las disposiciones normativas
contemplan circunstancias excepcionales que justifican la nulidad del pago, siendo estas
como la existencia de deudas razonables sobre la aplicación del derecho, la complejidad del
asunto en proceso o la incurrencia de motivos de interés públicos que justifiquen la
tramitación del proceso sin alguna condena a costas. Así también puede hablarse sobre la
buena fe procesal de la parte vencida porque así se evitan las sanciones limitaciones en la
economía de las partes, en casos donde su actuar no haya sido abusiva ni temeraria.
De esta manera se llega a la conclusión del tema con la idea de que este tipo de regulación
tiene como objetivo armonizar el principio de indemnización de los gastos incurridos por la
parte vencedora con la protección de quienes, pese a haber litigado sin ser vencedores, su
forma de actuar ha sido siempre apegada a la ley de manera justificada dentro del marco del
litigio jurídico.
Este punto implica que, al resolver un caso, el juez no solo deberá considerar el resultado
del litigio, sino también quienes incurrirán en la extinción de la deuda procesal. Con base a
esto nos introducimos a la seguridad que la carga de las costas se reparta de una manera
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equitativa entre quienes hicieron parte, específicamente si hay más de dos involucrados y
que hayan tenido distintos niveles de participación y responsabilidad durante el proceso
De igual manera, la resolución emitida por el tribunal puede ser apelada dentro de un
proceso de menor cuantía según lo establece el Código Procesal Civil (2026, art. 67.3.24)
Aprueben o imprueben la liquidación de intereses o costas, y de mayor cuantía si esta lo
permite cuando los autos que se dicten sobre incidentes o aspectos que no excedan la suma
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prevista para menor cuantía carecerán de recurso de apelación, tal como lo señala nuestro
Código Procesal Civil (2026, art. 63.3, parte final).
Dentro de este conjunto de dispendios se desglosó después un concepto más restringido que
recibiría el nombre de costas procesales, y que serían aquellos gastos individualizados que
presentan una mayor vinculación con un proceso determinado.
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Como ejemplos característicos de la diferenciación quien como gastos extraprocesales los
“dispendios que realizan las partes fuera del proceso a fin de asegurar el éxito de sus
pretensiones”. el gastos “es un concepto general, comprensivo de todas las expensas de
muy variada naturaleza que han de realizar los litigantes con ocasión de la actividad
procesal y que encuentran en ella su causa de producción inmediata o mediata”. Así que se
podrían incluir las actividades previas a la iniciación de la actividad procesal, como pueden
ser los estudios anteriores a la presentación de la demanda o las consultas en oficinas o
registros públicos, o incluso determinadas actividades desarrolladas durante el transcurso
de un procedimiento aunque no especialmente unidas a éste: gastos precisos para la
obtención de documentos, dictámenes jurídicos o periciales, informes, consultas,
investigaciones privadas, y el largo catálogo de actuaciones que las partes puedan practicar
para asegurarse una mejor defensa de sus intereses, y en definitiva para la obtención de una
resolución judicial favorable.
Por contraposición, los gastos procesales propiamente dichos serán aquellos que se causan
dentro del litigio, que pueden ir desde los honorarios de abogados y derechos de
procuradores, pasando por retribución de peritos y testigos, gastos de material de oficina,
gastos de desplazamientos, fotocopias, etc. Hay quien integra también en esta categoría las
tasas judiciales. Y depurando aún más, dentro de esta maraña de gastos que se han
caracterizado como generados o causados por la existencia de un proceso determinado, los
que se han venido a designar con el término jurídico costas procesales serán únicamente
aquéllos que pueden ser recuperados por la parte que ha obtenido a su favor la condena en
costas. La determinación de éstas y su tasación es el objeto del presente trabajo.
La regulación sobre los honorarios de ejecutores, peritos y otros auxiliares judiciales por
parte de la Corte Suprema de Justicia es crucial para garantizar la imparcialidad y la ética
en la administración de justicia en Costa Rica.
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En el proceso civil y comercial, se ventilan conflictos de carácter patrimonial y como
consecuencia la actividad que se despliega implica erogaciones económicas para las partes
e intervinientes. Hay que dar garantías. Devenga honorarios entre otros, los abogados, los
peritos, los intérpretes y los ejecutores. Normalmente hay que cubrir gastos del traslado de
jueces de especies fiscales, fotocopias, certificaciones entre otros.
Todo eso es lo que la doctrina y los códigos procesales denominan y se conocen como
repercusión económica de la actividad procesal y las mismas se regulan con muchos
detalles para evitar cualquier abuso.
El código procesal civil establece una serie de reglas de principio: ningún servidor judicial
podrá recibir remuneración o restitución de las partes por el desempeño de su función. Tal
disposición se entiende perfectamente tratándose de servidores judiciales que son los
empleados o funcionarios del poder judicial.
Permitir que además del salario reciban remuneración o restitución, es abrir el camino a la
corrupción. No obstante, el legislador tiene conciencia de que en ciertos supuestos es
indispensable que los funcionarios o empleados judiciales se les pague el transporte, el
hospedaje e incluso la alimentación para la realización de actuaciones judiciales. Tomando
en cuenta que los tribunales se pueden desplazar a cualquier lugar del país para la vigencia
del principio de inmediación en tal caso, el tribunal debe de fijar un monto prudencial y
prevenir su depósito a las partes antes de la actuación judicial con indicaciones expresas de
la cantidad correspondiente a cada empleado o funcionario judicial.
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Cuando hablamos de los auxiliares judiciales externos, que no son empleados judiciales,
como los ejecutares, peritos y otros auxiliares judiciales se dispone que la Corte Suprema
de Justicia reglamentará lo relativo a sus honorarios. antes de avanzar debemos también
abarcar el tema de dieta y gastos de testigo.
Podemos ejemplificar los empleos judiciales existen otros que son casuales u ocasionales,
es decir, personas a las que se les pide colaboración cuando la ley exige la presencia de
testigos para ciertos actos. Los testigos que lo son por razón de su oficio de empleado
judicial no devengan honorarios, porque reciben un salario. A los testigos de asistencia que
no son por razón de su oficio, se les debe pagar una dieta y además, se les debe de cubrir
los gastos que su colaboración implique.
testigo declarante es aquella persona que, por su conocimiento directo de los hechos, es
llamada a declarar en un proceso judicial. Este testigo tiene información relevante que
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puede contribuir a esclarecer los hechos del caso. Se le requiere que cuente lo que ha visto,
oído o experimentado en relación con los hechos que son materia de litigio. En este caso, su
declaración puede influir directamente en la resolución del juicio.
testigo asistente, por otro lado, es aquel que, aunque no está involucrado directamente en
los hechos en disputa, se presenta para dar apoyo a una parte en el proceso judicial. Este
testigo no tiene información directa sobre los hechos en sí, pero su rol puede ser el de
ayudar a confirmar detalles, aportar información sobre el carácter de las personas
involucradas, o incluso asistir con detalles que no sean directamente relacionados con los
hechos, pero que puedan ser útiles para el caso.
Los honorarios del abogado, tal como lo expresa el código, con las excepciones
establecidas por ley, le pertenecen al artículo 76.1 del código procesal civil. Y cuando el
código dice, con las excepciones establecidas por ley, se refiere al supuesto en las que las
partes sea abogada y haya actuado personalmente. En ese caso, tiene derecho a los
honorarios. Durante mucho tiempo se entendió que honorarios del abogado y cotas
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personales eran lo mismo, lo que era incorrecto. Honorarios del abogado son los
estipendios que el cliente tiene que pagarle a su abogado. Las costas personales son lo la
parte contraria tiene que pagarle a quién ganó el litigio, por lo que la parte que ganó el
pleito tuvo que pagarle a su abogado. Aunque es una ficción que no se puede generalizar, lo
normal es que el cliente, al momento de la sentencia ya le haya pagado al abogado todo lo
correspondiente a sus honorarios o por lo menos una buena parte.
Desde esa perspectiva, al principio, las cosas personales son las partes, no del abogado. eso
no impide que la parte. En pago de sus honorarios le solicite al tribunal que las cosas
personales se le entreguen al abogado. En síntesis, los honorarios del abogado pertenecen a
este, las cosas personales no.
El monto de los honorarios se puede fijar por convenio entre abogados y su cliente. En este
caso, nada obsta para que se tomen en cuenta otros aspectos, dependiendo de las
circunstancias del caso: peligrosidad, exceso de desplazamientos, prestigios profesionales
entre otros.
En todo caso, porque lo dice expresamente la ley, hay que tomar en consideración,
fundamentalmente, el trabajo que implica el caso, el estado de litigio y de trascendencia
económica del proceso artículo 76.1 El parámetro indispensable para fijar el monto de los
honorarios del abogado, es la Ley Orgánica del Colegio de Abogados y Abogadas
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correspondiente al 28 de octubre de 1941. Que remite al decreto de honorarios de abogados
y notarios vigente. Dicho decreto de honorarios establece un monto mínimo que pueden
cobrar los profesionales. La idea es eliminar cualquier vestigio de competencia desleal
entre profesionales.
ley de Honorarios:
La Ley N.º 13, Ley Orgánica del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica,
aprobada el 28 de octubre de 1941, establece el marco normativo para la regulación del
ejercicio de la abogacía en el país. Esta ley define las normas de funcionamiento de la
institución encargada de velar por la ética profesional, la capacitación permanente y la
defensa de los derechos e intereses de sus miembros.
Objetivo de la Ley:
La Ley del Colegio de Abogados y Abogadas tiene como objetivo principal regular la
profesión legal, promoviendo la ética y la conducta responsable entre sus miembros. Se
busca asegurar que los abogados actúen con probidad y que la justicia sea administrada de
manera eficaz, en virtud de contribuir al bienestar de la sociedad.
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Prohibición de Remuneración Directa
Ningún servidor judicial puede percibir remuneración o retribución de las partes por su
función. Esto es clave para preservar la imparcialidad de los funcionarios judiciales y evitar
conflictos de intereses. Esta norma refuerza que el trabajo de servidores judiciales es un
deber público y que deben actuar en función del interés de la justica: Al prohibir este tipo
de remuneraciones, se busca fomentar la confianza de la ciudadanía en el sistema judicial,
lo cual es crucial para el estado de derecho
IV. Garantías
El nuevo Código Procesal Civil retoma principios esenciales que ya estaban presentes en la
versión de 1990, la cual fue derogada en 1997 debido a un error legislativo que nunca fue
corregido.
El Código Procesal Civil (2016, art. 75) dispone que, en ausencia de una normativa
expresa, el tribunal determinará de manera prudente el monto de la garantía, considerando
la naturaleza y la magnitud de lo que se busca asegurar. Es decir, que cuando se sea
necesario fijar el valor de alguna garantía dentro de un proceso judicial y no exista norma
en la cual se establezca, el tribunal facultado tiene el poder de decidirlo y que para poder
hacerlo debe valorar de forma razonable las particularidades del caso, en otras palabras, el
tipo de derecho o interés que se quiere proteger y su importancia económica o jurídica.
Durante mucho tiempo, uno de los aspectos más complejos en el ámbito jurisdiccional fue
determinar cuáles garantías eran admisibles. Se debatió extensamente si el listado de estas
garantías que se establecían en el código debía interpretarse de manera taxativa o si admitía
la inclusión de otros tipos. Se debatía sobre la admisibilidad de las cédulas hipotecarias y si
era necesaria la valoración del inmueble, si la garantía real debía estar inscrita, si los
certificados de depósito a plazo tenían que provenir de un banco estatal e incluso cuáles
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debían ser los requisitos que cumpliera una hipoteca común para ser aceptada como
garantía.
Nuestro Código Procesal Civil establece que la garantía puede consistir en dinero, cheques
certificados, certificados que inversión, hipotecas, pólizas y garantía bancarias o de
instituciones bancarias. Siguiendo la misma idea, el Tribunal facultado para poder admitir
la garantía, debe terminar su idoneidad y la solvencia del emisor, es decir;
En otro orden de ideas, el código no permite la emisión de garantías que posean plazos de
caducidad automática o que, por sus condiciones o términos, hagan difícil su cobro. El
Tribunal debe deliberar lo necesario para que se mantenga la garantía por el tiempo que la
vigencia sea imprescindible, en otras palabras, este exige garantías que subsistan durante la
pendencia del proceso.
Como último punto, exige que la garantía no podrá ser en ningún caso mayor a un año de
plazo; es decir, esta garantía debe ser exigible en un plazo mínimo de un año y si
transcurrido ese plazo el proceso no ha terminado, se debe proceder a su revalidación o
sustitución. En cuanto a la garantía hipotecaria solo se admitirá cuando sea de primer grado
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y sobre bienes inscritos (75.pá.2). Los requisitos para presentar una hipoteca como garantía
son:
1. Presentar un avalúo del inmueble, el cual debe estar realizado por un profesional
idóneo y demostrar que el bien está libre de gravámenes y anotaciones. Porque así
se garantiza la salud del bien y que no tenga un valor real y que tampoco este
compuesto de vicios como deudas previas
2. El avalúo que se presente debe detallar la ubicación, la extensión y la naturaleza de
inmueble, es decir, debe especificar su fin, si es terreno de fin comercial o no, y una
relación de todo lo que exista en él, ya sean edificaciones, mejoras o construcciones
adicionales, dado a que esto último influye en el valor del bien.
3. La hipoteca debe estar inscrita a nombre del juzgado correspondiente, lo que
significa que el tribunal será el beneficiario de la garantía en caso de que se deba
ejecutar. Además, la hipoteca debe tener una cláusula de convencimiento
condicionado, lo que implica que su ejecución dependerá de que ocurra el evento
específico que se busca garantizar el incumplimiento de una obligación. Finalmente,
debe establecerse un interés de mora igual a la tasa básica pasiva vigente en el
Sistema Bancario Nacional al momento de constituir la hipoteca, lo que define el
interés que se aplicará si hay retraso en el cumplimiento de la obligación
garantizada.
En caso de que, por alguna circunstancia, la garantía corra el riesgo de perder su eficacia,
ya sea por el vencimiento del plazo u otra causa, el tribunal ordenará su renovación o
sustitución. De no cumplirse con esta disposición, podrá proceder de inmediato a su
ejecución o dejar sin efecto las medidas o beneficios que dicha garantía respalda (art. 75,
párr. 2).
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Para finalizar la investigación de lo que son las garantías, Jorge Alberto López Gonzales
(2017. Pág.500) nos da a conocer que mediante ley 7709 del 20 de octubre de 1997, se
derogaron ciertos artículos los cuales se referían a las garantías de costas porque estas ya
venían siendo cuestionadas en el sentido constitucional, pero olvidaron el dato de
importancia que, las garantías no solo hacen referencia a las costas por error, sin embargo,
nuestro código Procesal Civil recupera lo fundamental para así tutelar de manera eficiente
el derecho del vencedor de ser resarcido por los gastos que incurrieron en el proceso
Las ultimas mencionadas hacen referencia a los gastos que cada parte debe asumir
independientemente del resultado del juicio como los honorarios de su abogado y demás
gastos particulares, estos no son reembolsables por la parte vencida y están vinculadas por
los derechos y obligaciones de las partes del proceso.
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En Costa Rica las costas personales son una sub – categoría dentro del concepto general de
las costas del proceso las cuales ya conocemos que estas abarcan los gastos que debe
asumir la parte vencida. Las diversas normas procesales vigentes en el derecho
costarricense, en las distintas materias establecen que el fallo el cual pone fin al proceso
debe incluir de manera obligatoria el debido pronunciamiento sobre las costas. Tal
pronunciamiento es imperativo y podría ser de oficio, lo que en otras palabras es que el juez
está en la obligación de resolver dicho aspecto sin recurrir a la necesidad que sea solicitado
por las partes. (Tribunal de Casación Penal de San José, Resolución N° 00366-2010).
IV La tasación de costas
Es aquel ejercicio que efectúa el Letrado o Letrada de la Administración de Justicia o
tribunal para cuantificar aquellos conceptos que tienen connotación de costas procesales, y
que deben ser satisfechas por la parte vencida en el juicio, incidencia o recurso. Esta
obligación al pago de las costas será en su detrimento para satisfacerlas a aquélla que ha
resultado vencedora del juicio, incidencia o recurso.
Puede ocurrir que el obligado a su pago las satisfaga sin necesidad de intervención del
órgano que dictó la resolución (pago extrajudicial), o, por el contrario, puede ocurrir que se
haga necesaria la intervención del órgano judicial para su análisis, determinación y
cuantificación.
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reducir sus honorarios cuando el resultado del asunto fuere adverso a los intereses de su
patrocinado.
Este puede hacer medio diferentes tipos como los términos acordados entre las partes, por
medio de una cuota litis o aplicando el arancel.
Cuando las partes han suscrito un convenio de servicios profesionales en el que se establece
la cantidad y los porcentajes con los que se cubrirá el pago de los servicios, deben sujetarse
a lo pactado, ya que el contrato tiene fuerza de ley entre los contratantes. En estos casos, no
procede el cálculo de honorarios conforme a las reglas de porcentaje del Arancel, en virtud
de que las partes acordaron el medio de retribución que el mismo arancel contempla como
excluyente del pago por arancel.
La legislación costarricense establece de manera clara y especifica que el pago de los
honorarios le pertenece exclusivamente al letrado cuando este haya actuado personalmente
tendrá derecho a estos.
Nuestro ordenamiento brinda de igual manera el Convenio de Cuota Litis, esta viene siendo
una modalidad de fijación contractual donde entre abogado y cliente acuerdan que de lo que
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se obtenga, el abogado recibirá un porcentaje. Jorge Alberto López Gonzales (2027) explica
que este tipo de procedimiento se veía con malos ojos ante la doctrina antigua por el interés
personal que se mostraba y que era asumido por el letrado y el que este estuviera decretado
como una acción licita era una de las más grandes preocupaciones dentro de esta doctrina
antigua. Por esta razón, menciona López que se cree que el código comienza diciendo que
es licito mientras no sobrepase el 50% de lo que en total se obtenga en el correspondiente
proceso, así establecido en el artículo 76.5 del Código Procesal Civil Costarricense, en el
caso en que el profesional supedite el cobro de sus emolumentos al triunfo de la demanda u
otro resultado favorable que las partes determinen, es decir, el pago de estos honorarios
estará dependiendo del éxito que tenga la sentencia.
En otro orden de ideas, para que este convenio sea válido debe ser por escrito y en el
disponer el modo de sobre el cómo se hará la repartición y la sumisión de los gastos,
garantías o los resultados desfavorables del proceso. Cabe aclarar que nuestro ordenamiento
anula cualquier acuerdo que sea otorgado al abogado con beneficios excesivos, inclusive si
fueses a través de terceros, dado a que su objetivo como norma es regular las relaciones
contractuales y evitar abusos en esta relación con el cliente. Así también, será inadmisible
cualquier cesión de derechos que tengan como propósito que alguien ejerza el ejercicio del
derecho sin contar con el correspondiente letrado.
En caso de una renuncia sin justa justificación del abogado este no podrá exigir
indemnización de lo ya realizado anteriormente. Si el letrado es separado del caso por una
causa legal, material o por decisión unilateral del cliente antes de que finalice el proceso, el
abogado tendrá derecho a una retribución proporcional a su aporte en el resultado favorable
que se obtuvo, dicho pago será calculado cuando se defina la situación jurídica de la que
dependía el honorario. En el supuesto donde se encuentran más de dos abogados, sus
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obligaciones y honorarios se distribuirán según lo hayan pactado y en el desistimiento de
uno de los profesionales no extingue el contrato salvo lo contrario pactado.
El Código Procesal Civil habla sobre un contrato mixto licito donde se fundamenta que el
abogado recibirá su honorario de dos formas: una de ellas es de manera fija, es decir que no
dependa del resultado de la sentencia, por lo que, si el resultado fuese favorable o lo
contrario, el profesional siempre será indemnizado y la otra forma es de una parte
condicionada, de la cual se hablaba antes, ya que se condiciona la retribución al profesional
al resultado del proceso. Todo lo anterior acogiéndose al principio de la libertad contractual.
Se agrega que la parte de los honorarios correspondientes al letrado no puede ser
embargada por deudas de quien contrata, lo señalado para proteger y garantizar su derecho
a cobrar su honorario. Asimismo, el cliente no tiene la facultad ni el derecho de negociar,
transigir o de renunciar de mamera unilateral los honorarios que corresponden por ley al
letrado.
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IV.IV Incidentes de cobro de honorarios de abogado,
de rendición de cuentas y responsabilidad profesional
En Costa Rica, tanto los abogados como los clientes tienen la facultad de recurrir a la vía
incidental. Este es el mecanismo legal que permite a los letrados reclamar la indemnización
de sus honorarios profesionales adeudados por sus clientes. De manera recíproca, los
clientes pueden utilizar la vía incidental para exigir a sus abogados la rendición de cuentas
o para reclamar por la responsabilidad profesional en que estos puedan haber incurrido.
Es crucial tener en cuenta que, bajo pena de caducidad, tanto el incidente de cobro de
honorarios como el de rendición de cuentas o responsabilidad profesional deben presentarse
dentro del año siguiente a la separación del abogado o la terminación del proceso. Este
plazo perentorio subraya la importancia de actuar con prontitud en la reclamación de los
derechos correspondientes.
El incidente se sustancia en pieza separada dentro del mismo proceso principal, sin
suspender su tramitación. Esto significa que el litigio principal continúa su curso normal
mientras se resuelve el incidente de cobro de honorarios o rendición de cuentas. Una vez
presentado el incidente, la parte incidentada tiene la posibilidad de hacer valer sus derechos
mediante la presentación de una reconvención. La resolución final que se dicte en el
incidente determinará las obligaciones de cada una de las partes y la compensación que
corresponda, adquiriendo el efecto de cosa juzgada material. Esta resolución solo es
impugnable mediante el recurso de apelación.
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que se decida lo contrario por las circunstancias del caso. Esto implica una clara
respuesta a la distribución de cargas económicas, premiando así a quienes resultan
victoriosos en su litigio.
2. Artículo 74 – Honorarios y Gastos: Acoge el principio de legalidad en cuanto este
establece de forma clara que las costas procesales se tasan según los criterios
establecidos en la ley. Esto involucra la necesidad de documentar y justificar los
gastos generados durante el proceso, lo que hace que las partes tengan claridad
sobre lo que se considere económicamente capaz de ser indemnizado.
3. Artículo 75 – Garantía: Regula el monto de la garantía según su idoneidad y
solvencia, cabe recalcar que se admitirán garantías en dinero, cheques, certificados,
hipotecas y pólizas, pero rechazando aquellas con caducidad automática o difícil cobro.
Cuando se habla de garantías se habla de plazos a la vez, estas contaran con un año de
vigencia. En cuanto a las garantías hipotecarias deben ser de primer grado, es decir, que el
valor de la propiedad debe cubrir más del 50% del valor adicional al monto establecido,
sobre bienes inscritos, con avalúo profesional y sin gravámenes. La hipoteca será a nombre
del juzgado, con vencimiento condicionado y un interés de mora según la tasa básica
pasiva. Si la garantía pierde eficacia, deberá renovarse o sustituirse.
4. Artículo 76 - Ejecución de las Costas: Este artículo permite a la parte vencedora
solicitar la ejecución de las costas anotadas en la sentencia. Esto implica que, tras un
fallo favorable, el litigante puede exigir el pago de las costas y los honorarios
fijados, convirtiéndolos en una exigencia legal que debe ser cumplida.
5. la Ley Orgánica del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica
El presente Arancel tiene por objeto establecer el monto y formas de pago de los
honorarios de los Abogados y los Notarios por la prestación de sus servicios, de
acuerdo a las disposiciones del presente Reglamento
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Conclusiones.
Las costas procesales representan una gran importancia en cuanto al acceso a la justicia: El
conjunto normativo que regula dichas costas, se encuentra definido en los artículos 73 a 76
del Código Procesal Civil, enfatiza la función de las costas no solo como un mecanismo de
reembolso por los gastos incurridos en un proceso judicial, sino también como una
herramienta destinada a disuadir litigios abusivos. En el mismo se promueve la utilización
eficaz de los recursos del sistema judicial, coincidiendo con los principios de equidad
procesal y acceso justo a la justicia.
Nos deja en claro las diferenciaciones entre gastos y costas procesales, que comúnmente se
incurre en confusión se ha conseguido delimitar una distinción evidente entre "gastos" y
"costas", donde los primeros abarcan todos los desembolsos imprescindibles para realizar
un litigio, mientras que las costas son los gastos más concretos y directamente relacionados
con el procedimiento. Esta clasificación permite que se realice una evaluación más exacta y
equitativa de los gastos relacionados con la actividad jurisdiccional, asegurando que
solamente se reembolsarán los costos prudente y estrictamente relevantes. El legislador deja
en claro y prevé la opción de liberar a las partes de abonar costos si han procedido de buena
fe, lo que demuestra un enfoque positivo hacia la equidad en el acceso a la justicia. Este
principio es esencial para garantizar que las partes no enfrenten sanciones económicas si su
conducta en el litigio fue razonable y legítima, fomentando así un sistema más equitativo y
respaldado por la ética procesal.
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En cuanto a los honorarios de los abogados y su regulación: con un marco normativo
definido para la determinación de honorarios de abogados es esencial para preservar la
integridad y la transparencia en el sistema judicial. Es de suma relevancia ya que es la
adecuada fijación de los honorarios, no ser así puede afectar la accesibilidad de los
servicios legales para la población, así como en la percepción que se tiene acerca de la
justicia como un servicio equitativo. Logar evitar el abuso por ofrecer los servicios
profesionales.
Recomendación
Recomendamos un fomento de métodos alternativos de resolución de conflictos. Se debe
promover el uso de la mediación y otros métodos alternativos de resolución de conflictos
como una forma de reducir la carga económica que implican los litigios tradicionales. Al
ofrecer alternativas al litigio, se podría no solo reducir el coste total del proceso para las
partes involucradas, sino también mejorar la eficiencia del sistema judicial, aliviando la
carga procesal a los Tribunales y a los funcionarios judiciales involucrados en ellos.
29
Vocablo
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7. Impugnación de gastos: Cuestionamiento de la valoración de los gastos y costas
procesales la cual es realizada por el juez o tribunal en un caso judicial.
8. Honorarios: Los honorarios son el pago que recibe un profesional por ofrecer sus
servicios. A diferencia de un salario, que es un ingreso regular y fijo para los
empleados, los honorarios son fijados individualmente para cada servicio prestado.
Para los abogados, los honorarios pueden definirse por consulta, representación en
un juicio, asesoría legal o redacción de documentos legales. Deben de seguir
regulaciones con el cobro de este.
9. Retribución: La retribución es el pago o compensación que una persona recibe a
cambio de su trabajo o servicios ofrecidos. Puede presentarse de varias maneras,
como salarios, comisiones, bonos, incentivos o beneficios adicionales. En un
sentido más amplio, se puede referir a cualquier tipo de premio o reconocimiento
por un esfuerzo, ya sea económico o no.
10. Arancel: El arancel es un costo o lista de precios establecidos por una autoridad
adecuada para regular el precio de ciertos servicios. En el ámbito legal, los
aranceles se aplican generalmente a los honorarios de abogados, notarios y otros
especialistas del derecho. También pueden hacer referencia a impuestos o tasas que
deben pagarse al Estado por ciertos trámites. Por ejemplo, en muchos países, los
aranceles notariales indican cuánto debe abonar una persona por la certificación de
documentos o la firma de un contrato ante un notario.
11. Normativa: La normativa es el grupo de reglas, leyes y disposiciones que regulan
un área o actividad específica. Puede abarcar leyes, decretos, reglamentos,
decisiones administrativas y cualquier otro tipo de disposición obligatoria. Su
propósito es crear un marco legal para asegurar el orden y la seguridad jurídica en
diversos campos. La normativa puede ser de ámbito nacional, regional o local, y
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tiende a cambiar o actualizarse conforme evolucionan las necesidades de la
sociedad.
12. Decreto ejecutivo: es una norma legal creada por el poder ejecutivo (presidente,
primer ministro o gobierno) con la intención de regular o aplicar una regla de
inmediato. Se usa en casos donde es necesario tomar decisiones sin la intervención
del poder legislativo, aunque su validez y alcance pueden ser revisados por un
tribunal o el parlamento. Los decretos ejecutivos pueden tratar temas como la
ejecución de políticas públicas, la regulación de sectores específicos o la
declaración de emergencias.
13. Notario: El notario es un experto en leyes que tiene la capacidad de autenticar
documentos y actos legales. Su principal trabajo es verificar la veracidad de firmas,
documentos, contratos, testamentos y otros actos legales, asegurando su validez y
legalidad. Los documentos que un notario expida tienen un alto nivel de certeza
legal y pueden ser usados como prueba en juicios o ante instituciones oficiales.
14. Tarifa: es el costo fijado por un servicio, bien o actividad. Puede ser establecido
libremente por quien ofrece el servicio o regulado por leyes del gobierno. En el
ámbito legal, las tarifas pueden referirse a los honorarios de abogados, los cargos de
los notarios o los gastos de ciertos procesos judiciales. Estas también se aplican en
otras áreas, donde los precios pueden estar sujetos a regulaciones estatales para
asegurar la accesibilidad y la competencia justa.
15. Referencia: En el campo legal, puede referirse a decisiones judiciales previas,
teorías, leyes relevantes o normas que guían la interpretación y aplicación de la ley..
En términos generales, la referencia es un punto de comparación que ayuda a
evaluar y tomar decisiones informadas.
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16. Remuneración: La remuneración es el conjunto de pagos e incentivos que una
persona recibe por su trabajo. Puede incluir un salario fijo, comisiones por ventas,
bonificaciones por rendimiento, participación en beneficios, y otros componentes.
muchas veces está sujeta a leyes laborales que establecen mínimos obligatorios para
asegurar condiciones justas de trabajo.
17. Tribunal Contencioso Administrativo: El Tribunal Contencioso Administrativo es
un órgano judicial encargado de solucionar conflictos entre ciudadanos y la
administración pública. Su función es revisar la legalidad de las decisiones
administrativas hechas por el Estado y determinar si estas se ajustan a la normativa
actual. Este tribunal protege los derechos de los ciudadanos contra posibles abusos,
arbitrariedades o errores de la administración pública, asegurando que el poder del
Estado actúe de acuerdo con la ley.
18. Código Notarial: El Código Notarial es el conjunto de normas que regulan la
función notarial. Establece los requisitos para ser notario, las competencias y
responsabilidades de estos profesionales, así como los procedimientos que se deben
seguir para certificar documentos y actos legales. También indica las sanciones que
se aplican si no se cumplen las normas, garantizando así la seguridad jurídica en los
trámites notariales.
19. Ley: Una ley es una norma jurídica obligatoria que es aprobada por un órgano
legislativo y que regula la conducta de las personas en una sociedad. Su propósito es
asegurar el orden, la justicia y la seguridad jurídica, estableciendo derechos y
deberes para ciudadanos e instituciones. Las leyes pueden abarcar diversas áreas,
como el derecho penal, civil, laboral y administrativo, y su incumplimiento puede
llevar a sanciones legales.
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20. Sentencia: La sentencia es la decisión formal emitida por un juez o tribunal al
finalizar un proceso legal. En ella se resuelve el conflicto planteado por las partes,
estableciendo derechos, obligaciones o sanciones. Puede ser condenatoria,
absolutoria o mixta, dependiendo del caso. Además, una sentencia puede ser apelada
si alguna de las partes no está conforme, y en algunos casos, puede sentar
precedentes que influyan en futuras decisiones judiciales.
21. Obligatoriedad: La obligatoriedad es la característica de aquello que debe
cumplirse de forma obligatoria. Puede aplicarse a leyes, normas, contratos o
acuerdos que imponen deberes a personas o entidades. Su incumplimiento puede
llevar a sanciones, multas o consecuencias legales.
22. Garantía: dentro del proceso civil se refiere a un mecanismo o instrumento de
protección o seguridad para garantizar el cumplimiento de las obligaciones, así
protegiendo los derechos de las partes involucradas.
23. Avalúo: actividad mediante el cual se estudia un bien para así poder determinarle
un valor, ya sea mueble o inmueble.
24. Cuantía: hace referencia al valor de dinero que se relaciona con un asunto, proceso
o contrato, el cual tendrá que verificarse de acuerdo con su competencia.
25. Procedimiento incidental: modalidad procesal que se integra dentro de un proceso
principal para así resolver lo accesorio que, si bien no constituyen el objeto central
del litigio, pero son necesarias para una resolución pronta y cumplida.
26. Procesos Judiciales: mecanismo formal mediante el cual resuelve los conflictos en
el ámbito legal, esto así garantiza que la administración de justicia que realice de
manera ordenada, trasparente y conforme a las normas de nuestra legislación.
27. Expensas: menciona los gastos y costos que se generen durante la tramitación de un
proceso judicial.
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28. Exenciones: liberación de una obligación, carga o impuesto que requiere cumplir
según la ley o una norma establecida.
29. Accionante: nos referimos a la parte que inicia una acción o demanda judicial, es la
persona física o jurídica que, al considerarse vulnerado en algún derecho o
interesado en obtener una tutela judicial, promueve el proceso ante el órgano
jurisdiccional competente.
30. Demandado: parte de un proceso a la que se le direcciona una acción judicial y que
al recibir la demanda debe responder y defenderse adecuadamente ante las
alegaciones que se le atribuyen.
31. Profesional: se le llama a quien ha recibido una formación especializada y a quien
posee conocimientos teóricos y prácticos necesarios para desempeñar una actividad
laboral en un área determinada.
32. Hipoteca: es un derecho real de garantía el cual se constituye sobre un bien
inmueble para asegurar el cumplimiento de una obligación, generalmente el pago de
alguna deuda.
33. Costas personales: se refiere a los honorarios y gastos en los que incurre cada parte
por la contratación de su defensa, peritos privados o todo lo que amerite un
procedimiento judicial.
34. Incidentes: es algo accesorio que surge dentro de un juicio y que deben resolverse
antes o durante el desarrollo del procedimiento principal.
35. Tasación: entiéndase como la valoración económica de un bien, daño o derecho,
realizada por un experto o perito con el objeto de determinar su precio o cuantía en
un proceso judicial.
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36. Cuota litis: el acuerdo entre un profesional del derecho y su cliente mediante el
cual los honorarios del letrado son determinados como un porcentaje sobre el monto
que el cliente obtenga en caso de vencer.
37. Doctrina: en nuestro ámbito, siendo este el jurídico, es el conjunto de estudios,
interpretaciones y opiniones elaboradas por juristas, académicos y especialistas en
derecho sobre normas y principios.
38. Imputabilidad procesal: conocer la capacidad legal y todo lo que amerite de una
persona para ser parte de un proceso judicial y asumir las consecuencias jurídicas de
sus actos dentro del procedimiento.
39. Causalidad procesal: se establece que es la relación de la conducta que se esta
debatiendo en un proceso judicial y las consecuencias de esta misma.
40. Necesidad procesal: situaciones en las que el proceso judicial se convierte en el
único medio legítimo y adecuado para resolver un conflicto o garantizar el ejercicio
de un derecho.
41. Erogación: salida de recursos financieros, motivada por el compromiso de
liquidación de algún bien o servicio recibido o por algún otro concepto.
42. Obstar: significa impedir, ser un obstáculo o estar en contradicción con algo
ANEXOS
Resolución N° 02924-2022 de las 9:15 horas del 9 de febrero emitido por la Sala
Constitucional
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de violación al derecho de acceso a la justicia y a la salud, en el cual se discute la
procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios en un recurso de amparo por la
vulnerabilidad causada ante el derecho de la salud.
Ante esto, se presenta un recurso de amparo fue presento contra la CCSS ante la negación
de la aplicación de la tercera dosis contra el COVID-19 a una persona adulta mayor por el
extravío de su carnet de vacunación.
BIBLIOGRAFIA
Caballenas de Torres, Guillermo. Diccionario jurídico elemental- 19a. Ed. - Buenos Aires –
Heliasta, 2008
López Gonzales, Jorge Alberto. Derecho procesal civil: con índice temático por articulo y
espacio para anotaciones / Jorge Alberto López Gonzales – Ia. ed. - San José, Costa Rica:
Editorial Juricentro, 2026
Martínez González, M., & Pedrosa Preciado, L. (2013). Manual práctico sobre la tasación
de costas procesales (3ª ed.). Ediciones Experiencia
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Lopez Gonzales, Jorge Alberto. Curso de derecho procesal civil costarricense I: según el
nuevo código (parte general) / Jorge Alberto López Gonzales - 1°. Ed.- San José, C.R.:
EDINexo, 2017.
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