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Adolescencia

La serie británica 'Adolescencia', estrenada en marzo de 2025, ha tenido un gran éxito con 96,7 millones de visualizaciones y ha generado intensos debates sobre sus temas. A través de una narrativa sencilla y una realización técnica innovadora, la serie explora la complejidad de la adolescencia y las dinámicas sociales actuales, evitando establecer culpabilidades. A lo largo de sus cuatro episodios, se plantea la necesidad de entender a los jóvenes en un mundo cambiante, promoviendo una reflexión sobre la crianza y el impacto de las redes sociales en sus vidas.

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Adolescencia

La serie británica 'Adolescencia', estrenada en marzo de 2025, ha tenido un gran éxito con 96,7 millones de visualizaciones y ha generado intensos debates sobre sus temas. A través de una narrativa sencilla y una realización técnica innovadora, la serie explora la complejidad de la adolescencia y las dinámicas sociales actuales, evitando establecer culpabilidades. A lo largo de sus cuatro episodios, se plantea la necesidad de entender a los jóvenes en un mundo cambiante, promoviendo una reflexión sobre la crianza y el impacto de las redes sociales en sus vidas.

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Adolescencia/Jack Thorne, Stephen Graham/2025.

Serie británica de cuatro episodios de aproximadamente una hora cada uno estrenada en
marzo de este año. Desde su lanzamiento (por streamig) hasta el momento obtuvo un
rotundo éxito con 96,7 millones de visualizaciones. Ha ocupado sostenidamente los
comentarios en redes y programas de diversas plataformas. Ha sido objeto de discusión y
análisis por parte de destacados especialistas en los temas que trata y objeto de debate en
distintos foros digitales. Una muy buena serie de múltiples lecturas posibles. Y donde como
casi ocurre con cualquier hecho cultural de magnitud relevante el mismo se ha trasformado en
un campo de disputa.

La serie cuenta con una excelente realización. Está filmada en planos secuencia que, más allá
del logro técnico, potencia lo abordado en cada capítulo. Las tomas continuas establecen
tensiones, saturan el espacio narrativo entre los personajes, lleva al límite las emociones. La
forma es un hallazgo y su vez una rareza.

Relato simple, sin excesos, ni adornos. A cada capítulo no se le puede agregar ni sacar nada.
Todo está en su justa medida. Lo mejor de la serie es que no establece culpabilidades. Algo
inusual para estos tiempos, donde las series se transforman repetidamente en mensajes
declarativos, sobre todo porque las mismas están pensadas desde lógicas muy homogéneas.
Ellas son realizadas a partir de moldes prestablecidos que las coloca como parte de lo peor de
la reproductibilidad técnica.

Jamie un adolescente –de clase media- de trece años es acusado de asesinar a su compañera
de escuela Katie. La policía va a su casa de madrugada y lo detiene en un operativo policial casi
como si fuera un narcotraficante o un asesino serial. Posteriormente lo llevan a la estación de
policía, le brindan todo lo necesario, comida y un asistente social que lo acompañará si él lo
desea durante todo el proceso. No hay violencia explícita. Hay violencia en la forma que el
sistema de protección despliega sus recursos para tramitar el castigo. La seria muestra que se
puede punir con pocos recursos o con recursos desmesurados, con todas las herramientas o
sin ninguna. Aunque la pregunta siempre estriba en el mismo lugar: ¿podemos evitar el dolor
al que pudo haberlo producido?

La policía tiene grandes pruebas de que es él. Concurre a la escuela para entrevistar a
compañeros y profesores. Al hacerlo con compañeros, los policías demuestran su incapacidad
para entender las culturas juveniles en tiempos de redes sociales y las amplificaciones que por
medio de ellas se dan de determinados movimientos. Asimismo la serie remarca la dificultad y
el alejamiento de los profesores de los universos complejos que los adolescentes tienen que
transitar en el presente. Las instituciones educativas, además de precarizar laboralmente a los
profesores, son omisas en construir espacios seguros para narrar los problemas y abordar los
conflictos que atañen a la vida de los mismos. Esta carencia del mundo adulto otorga un lugar
de privilegio a las redes sociales como espacio de regulación de los vínculos. En tiempos de
espectacularización de la intimidad, los relatos sin un otro, vuelven autorreferenciales nuestras
subjetividades. La exterioridad se vuelve una amenaza y la exacerbación del yo una constante.

Jamie y sus amigos están ligados a la “machosfera” (foro en línea que promueve la misoginia y
ataca al feminismo) y a la cultura incels. Los incels son hombres que culpan a las mujeres de no
poder encontrar una pareja sexual. Jamie ve la oportunidad en Katie para conseguir una novia
-aunque el menciona que no le gusta- y decide verla. Su padre ante la acusación, lo apoya, y lo
acompaña, Jamie siempre niega los hechos, hasta que comunica que quiere modificar su
testimonio. Eso desata en el padre un proceso de cuestionamiento sobre su vínculo con su
hijo. Establece las similitudes y diferencias con su infancia, abre un lugar para pensar las
distancias y los silencios entre ellos. La serie -de forma inteligente- va desarrollando el impactó
del supuesto delito en diferentes áreas. En cada una de ellas va dejando granadas sin
espoletas. Muestra pero no juzga.

Por último sostiene en los cuatro capítulos un clima muy uniforme. Tiene actuaciones muy
destacadas, Jamie y el padre, entre otras. Y cuenta con un excelente guion.

La serie devela las dificultades que tenemos para pensar las crianzas en un mundo que
continuamente tiende a dejar de ser a una velocidad de reacción nuclear. Necesitamos
construir otros tiempos con los adolescentes. Producir afectos posibles para tiempos de vidas
sin deseos y un futuro convertido en amenaza. Pero sobre todo necesitamos que se les
entienda, desde sus complejidades actuales, dejando de lado la pulsión punitiva.

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