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Bloque 3

El documento aborda la formación y expansión de la Monarquía Hispánica entre 1474 y 1700, destacando la unión dinástica de los Reyes Católicos, la exploración y colonización de América, y los reinados de los Austrias. Se describen las principales políticas internas y externas, así como los conflictos y crisis que enfrentó España, incluyendo la Guerra de Sucesión y la Paz de Utrecht. A pesar de los problemas económicos y sociales, este periodo también fue un Siglo de Oro cultural, con importantes contribuciones en literatura y arte.

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El documento aborda la formación y expansión de la Monarquía Hispánica entre 1474 y 1700, destacando la unión dinástica de los Reyes Católicos, la exploración y colonización de América, y los reinados de los Austrias. Se describen las principales políticas internas y externas, así como los conflictos y crisis que enfrentó España, incluyendo la Guerra de Sucesión y la Paz de Utrecht. A pesar de los problemas económicos y sociales, este periodo también fue un Siglo de Oro cultural, con importantes contribuciones en literatura y arte.

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Bloque 3

La formación de la Monarquía Hispánica y su expansión


mundial (1474-1700)

3.1 LOS REYES CATÓLICOS: UNIÓN DINÁSTICA E INSTITUCIONES DE GOBIERNO. LA


GUERRA DE GRANADA
A finales del siglo XV se produjo la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón con al matrimonio de
Isabel I (1474-1504), reina de Castilla, y Fernando II (1479-1516), rey de Aragón tras la muerte de Juan II. En el
Tratado de los Toros de Guisando (1468), Enrique IV designó a Juana de Trastámara (la Beltraneja) como
heredera. La guerra sucesoria estalló a la muerte del rey en 1474 entre Juana (apoyada por parte de la nobleza
castellana, Portugal y Francia) e Isabel (apoyada por la Corona de Aragón y parte de la nobleza castellana.
Finalmente, triunfaron Isabel y Fernando en la batalla de Toro (1476). La paz con Portugal se firmó en el Tratado
de Alcáçovas-Toledo (1479-1480), donde se reconocía a Isabel como reina de Castilla.
Esta unión matrimonial se convirtió en unión dinástica, pero no administrativa e institucional, ya que cada reino
mantuvo sus instituciones, hacienda, moneda, legislación y aduanas, como se estipulaba en la Concordia de
Segovia (1479). Isabel y Fernando fueron reyes de forma efectiva cada uno en su reino y actuaron como
consortes en el otro.
La Inquisición fue la única institución común en ambas coronas, que velaba por la ortodoxia de la fe católica. Las
Cortes aprobaban nuevos subsidios y juraban al heredero al trono. Se crearon los Consejos, con funciones
legislativas que dependían de la monarquía, destacaron el Consejo Real de Castilla y el Consejo de Aragón. Los
secretarios reales eran la conexión entre los consejos y los reyes. En las ciudades el Corregidor era el
representante de los monarcas. Las Audiencias impartían justicia en nombre del rey. Se creó la Santa
Hermandad, que velaba por la seguridad en los caminos y concejos. En la Corona de Aragón y Navarra destaca el
Virrey.
La guerra de Granada. Tras la derrota musulmana en las Navas de Tolosa (1212) solo quedó la taifa nazarí de
Granada. Isabel I de Castilla buscó la unificación territorial bajo el cristianismo. Forjó un ejército profesional,
independiente de la nobleza y formado por los tercios reales. Granada estaba inmersa en una guerra civil entre
el rey, Muley Hacén, su hermano (El Zagal) y el heredero al trono, Boabdil, quien finalmente se impuso. En 1492,
se tomó Granada con la entrada de Isabel I. Inicialmente se mostró tolerancia hacia las costumbres locales, y se
produjo una repoblación mayoritariamente castellana para impulsar la uniformidad social del reino.

3.2 EXPLORACIÓN, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE AMÉRICA (DESDE 1492 Y DURANTE


EL SIGLO XVI).
El descubrimiento de América. Desde inicios del siglo XV, castellanos y portugueses competían por encontrar
una nueva ruta a Oriente, tras el cierre de la ruta de la seda con la caída de Constantinopla ( 1453). Cristóbal
Colón propuso llegar a las Indias por poniente. Fue rechazado por Portugal y los RRCC, pero finalmente consiguió
el favor de la reina Isabel.
El 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, donde los RRCC nombraron a Colón Almirante
Mayor y Virrey, y acordaron que recibiría un 10% de las riquezas encontradas. Colón zarpó del puerto de Palos
con tres naves (la Pinta, la Niña y la Santa María) el 3 de agosto de 1492, acompañado de los hermanos Pinzón.
Tuvo que sofocar intentos de motín y se agotaron sus previsiones. El 12 de octubre de 1492 Rodrigo de Triana

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gritaba “Tierra” desde la Pinta y desembarcaron en las Bahamas. Murió en 1506, desconociendo su gran
descubrimiento.
Las tierras descubiertas por Colón fueron asignadas a la Corona de Castilla, generando disputas con Portugal
sobre los límites de exploración. El conflicto se resolvió en el Tratado de Tordesillas (1494), donde se estableció
el meridiano a 370 millas al oeste de las islas de Cabo Verde como línea divisora, al oeste para los castellanos y
el este (incluyendo Brasil) para los portugueses.
La exploración se divide en tres etapas. En la 1ª etapa (1492-1519), Ponce de León conquista Puerto Rico y
Florida, y Núñez de Balboa descubre el océano Pacífico. En la 2ª etapa (1519-1533), Hernán Cortés conquista el
imperio azteca (México) tras su victoria en Otumba; y Pizarro y Almagro, en su busca de El Dorado, ocupan la
capital del imperio inca, Cuzco. En la 3ª etapa (1533-1571) Orellana recorre el Amazonas, y, tras la primera
vuelta al mundo de Magallanes-Elcano, Legazpi conquista las Filipinas.
La colonización provocó una significativa reducción de la población indígena. Mediante los repartimientos, se
asignaba al colono un terreno junto con un lote de indígenas para trabajarlo. Con las Leyes de Burgos (1512) se
puso en práctica la encomienda, donde un encomendero explotaba un territorio de forma feudal. Otro sistema
fue la mita (obligación de una comunidad de enviar trabajadores a las explotaciones coloniales). Las minas eran
una regalía de la Corona, que las cedía a los mineros con el pago del quinto real.

3.3 LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVI. POLÍTICA INTERIOR Y EXTERIOR.


Carlos I (1516-1556), hijo de Juana I de Castilla y Felipe I El Hermoso, nació en Gante. Heredó las Coronas de
Castilla y Aragón de sus abuelos maternos, los Reyes Católicos. De su abuelo paterno, Maximiliano I, recibió
Austria y la posibilidad de ser emperador de Alemania, convirtiéndose en 1519 en Carlos V de Alemania. De su
abuela paterna, María de Borgoña, heredó los Países Bajos, el Franco Condado y el Ducado de Borgoña.
Carlos I se enfrentó en Castilla a la guerra de las Comunidades en 1520. Los comuneros, liderados por Padilla,
Bravo y Maldonado, fueron derrotados en la batalla de Villalar (1521). Se enfrentó en Valencia a las Germanías,
donde los artesanos y la burguesía se levantaron contra la nobleza, pero el poder real los derrotó en 1522.
Además, Carlos I consolidó el sistema polisinodial añadiendo los consejos de Estado, Hacienda, y de Indias.
Los conflictos externos fueron: contra Francia en Pavía (1525); contra el Imperio turco, conquistando Túnez; y
contra la Liga de Smalkalda (coalición de príncipes alemanes protestantes) en la batalla de Mühlberg (1547).
Firmó la Paz de Augsburgo en 1555, que permitía a los príncipes alemanes elegir entre la religión católica y la
luterana.
Felipe II (1556-1598), hijo de Carlos I, heredó todos los territorios de su padre excepto la corona Imperial y
Austria. Estableció la capital en Madrid en 1561. Se casó cuatro veces, destacando María I Tudor, reina de
Inglaterra, y Ana de Austria, madre de Felipe III.
Siguió el modelo de consejos, añadiendo los de Italia, Portugal y Flandes. Se consolidó el papel de los
secretarios. Los Virreyes siguieron manteniendo su papel y aparecieron los Gobernadores en Países Bajos y
Milán.
Los principales conflictos internos fueron la insurrección de los moriscos granadinos (1568-1570), los asesinatos
y corrupción del secretario real Antonio Pérez, y la sublevación aragonesa al saltarse Felipe sus fueros.
Los principales conflictos externos fueron, contra Francia, a la que derrotó en la batalla de San Quintín y con la
que firmó la paz de Cateau-Cambrésis (1559); contra el expansionismo turco, logrando la victoria en la batalla de
Lepanto (1571); la lucha contra el protestantismo tras la rebelión de los Países Bajos, donde se declararon
independientes; e Inglaterra, donde Felipe envió la Armada Invencible, que fracasó. El mayor éxito de Felipe II

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fue la incorporación de Portugal a la Monarquía Hispánica; tras la muerte del rey don Sebastián, Felipe, tras una
guerra civil, fue declarado rey en las Cortes de Tomar (1581).

3.4 LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII. POLÍTICA INTERIOR Y EXTERIOR


El siglo XVII fue una época de decadencia para la Monarquía Hispánica por la pérdida de la hegemonía en
Europa y una profunda crisis interna.
Felipe III (1598-1621) inauguró el sistema de valimiento con el duque de Lerma, que aprovechó su poder para
enriquecerse. Consiguió la neutralidad con las paces con las Provincias Unidas, Francia e Inglaterra; y expulsó a
los moriscos, provocando un impacto negativo en la demografía y la agricultura. Fue sustituido por el duque de
Uceda,
El valido de Felipe IV (1621-1665), el conde-duque de Olivares, centralizó el gobierno bajo el modelo
administrativo castellano (El Gran Memorial) e ideó la Unión de Armas, para que los territorios de la corona
aportasen dinero, armas y hombres a la Guerra de los Treinta Años. Esta política centralizadora provocó la crisis
de 1640. En el Corpus de Sangre (7 de junio de 1640), una concentración popular atacó a autoridades,
asesinando al virrey, el marqués de Santa Coloma. Algunos nobles catalanes enviaron emisarios al cardenal
Richelieu, proponiendo a Luis XIII de Francia como conde de Barcelona. Portugal se independizó en 1668.
La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) enfrentó al emperador austríaco apoyado por España, contra
Provincias Unidas, Inglaterra, etc., que se alinearon con los príncipes protestantes y la Francia católica. El bando
de los Austrias tuvo victorias como la toma de Breda (1625), pero la derrota naval de las Dunas (1639) y la
derrota de los tercios en Rocroi (1643) condujeron a la derrota definitiva de España.
La paz de Westfalia (1648) puso fin a la Guerra de los Treinta Años y España se limitó a firmarla con las
Provincias Unidas, a las que reconoció su independencia. El Tratado de los Pirineos (1659), puso fin a la guerra
con Francia, y España cedió el Rosellón y la Cerdaña, algunas plazas en los Países Bajos y ventajas comerciales.
Carlos II (1665-1700) fue el último monarca de la casa de Austria. Su incapacidad mostró la relevancia de los
validos en su reinado: Nithard, Valenzuela, don Juan José de Austria, el duque de Medinaceli y el conde de
Oropesa. Carlos II mantuvo cuatro guerras contra la Francia de Luis XIV. En las paces de Aquisgrán (1668) y
Nimega (1678) se perdieron territorios en la frontera flamenca, pero en la última contienda, España contó con la
ayuda de Austria, Inglaterra, Holanda y Suecia, logrando imponerse al rey francés. La paz de Ryswick (1697)
permitió a España recuperar Luxemburgo, algunas ciudades de Flandes y la zona catalana invadida por Luis XIV.
Carlos II murió sin descendencia, provocando en España una guerra de Sucesión.

3.5 SOCIEDAD, ECONOMÍA Y CULTURA DE LOS XVI Y XVII


La sociedad española durante los siglos XVI y XVII estaba marcada por una fuerte estratificación social. En la
cúspide se encontraba la nobleza y la alta burguesía, seguidas por la baja nobleza, clero y la baja burguesía. En la
base de la sociedad se encontraban los campesinos y los trabajadores asalariados.
La economía estaba dominada por la agricultura. España poseía vastas tierras agrícolas, donde producía trigo,
cebada, aceitunas y uvas. La actividad ganadera se especializaba en la cría de ovejas. Además, el descubrimiento
de América y la colonización de los territorios proporcionaron a España enormes riquezas debido al oro y la
plata. Sin embargo, a finales del siglo XVI, la economía española comenzó a decaer debido a la disminución de
las riquezas provenientes de América, la inflación, la mala gestión económica y las guerras en Europa que
implicaban altos costos para el Estado.

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El siglo XVII fue conocido como el Siglo de Oro, debido a su gran riqueza cultural. En la literatura destacaron
Miguel de Cervantes con su obra Don Quijote de la Mancha, así como la obra teatral de Lope de Vega y Calderón
de la Barca. También hubo un gran desarrollo en la pintura, con artistas como Diego Velázquez y El Greco.
En resumen, los siglos XVI y XVII en España fueron un período de grandes cambios sociales, económicos y
culturales. Sin embargo, el país también enfrentó problemas financieros y debilitamiento en su posición
internacional. Aun así, la rica producción literaria y artística de este periodo ha dejado un legado duradero en la
cultura española.

3.6 LA GUERRA DE SUCESIÓN. LA PAZ DE UTRECHT. LOS PACTOS DE FAMILIA


Al morir Carlos II sin hijos comenzó la Guerra de Sucesión (1700) entre el francés borbón Felipe de Anjou (nieto
de Luis XIV), apoyado por Francia, y el archiduque Carlos de Habsburgo (hijo del emperador de Austria), apoyado
por Austria, Gran Bretaña, Holanda, Portugal, Prusia y Saboya para evitar la unión entre España y Francia. Se
produjo una guerra civil, Castilla se posicionó con Felipe, mientras que Valencia, Aragón y Cataluña lo hicieron
con Carlos, por miedo a perder sus fueros. La batalla de Almansa (1707) decantó la guerra al bando francés.
Cuando el archiduque heredó el trono de Austria, Gran Bretaña y Holanda le retiraron su apoyo para evitar su
reinado en España y Austria.
Sistema de Utrecht. Las paces de Utrecht (1713) y Rastatt (1714) reconocieron a Felipe V (1700-1746) como rey
de España, obligándolo a renunciar a la corona francesa. España perdió Nápoles y Cerdeña a favor de Austria,
Sicilia para Saboya, y Países Bajos y Milanesado se independizaron. Además, cedió a Gran Bretaña: Gibraltar,
Menorca y privilegios como el navío de permiso (comercio con la América española) y el asiento de negros
(monopolio sobre el tráfico de esclavos).
Incumplimiento Utrecht. Felipe V enviudó de Mª Luisa de Saboya (madre de Luis I y Fernando VI), y se casó con
Isabel de Farnesio (madre de Carlos III y del infante don Felipe). Esta deseaba recuperar las posesiones de Italia
para sus hijos, por lo que ordenó a su consejero, el cardenal Alberoni, atacar Cerdeña y Sicilia. Esto provocó la
Cuádruple Alianza de Francia, Austria, Gran Bretaña y Holanda contra España. El conflicto acabó con el Tratado
de Cambrai (1724), retirando a España de las posesiones italianas y marcando la caída de Alberoni.
Posteriormente, Austria renunció a los territorios italianos, recayendo en los hijos de los reyes: Carlos III recibió
Nápoles y Sicilia, y su hermano Felipe recibió Toscana, Parma y Piacenza.
Pactos de Familia. Felipe V firmó dos alianzas familiares con Francia, en 1733 y 1743, que involucraron a España
en las guerras de sucesiones de Polonia y Austria. España derrotó a Inglaterra en la Guerra del Asiento, en el
Caribe. Fernando VI puso fin al Segundo Pacto de Familia, desarrollando una política de neutralidad. Carlos III
promovió el Tercer Pacto de Familia (1761) con Francia, actuando contra Inglaterra en la Guerra de los Siete
Años (1756-1763), donde se perdió la Florida, por lo que Francia dio la Luisiana a España. Posteriormente,
España actuó junto a Francia en la Guerra de Independencia de EE.UU. (1775-1783), recuperando la Florida,
pero no Gibraltar.

3.7 LA NUEVA MONARQUÍA BORBÓNICA. LOS DECRETOS DE NUEVA PLANTA. MODELO DE


ESTADO Y ALCANCE DE LAS REFORMAS
Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V (1700-1746) inauguró la dinastía borbónica. En 1724 dejó el trono a su hijo
Luis, pero al morir ocho meses después, Felipe V retomó el poder. Fernando VI (1746-1759) continuó la
centralización administrativa, reorganizó la Hacienda y fortaleció la armada. Desarrolló una política de paz y
neutralidad de la mano de sus secretarios el Marqués de la Ensenada y José de Carvajal. Casó con Bárbara de

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Braganza, pero no tuvo descendencia. Tras su muerte, su hermano Carlos, que reinaba en Nápoles y Sicilia, reinó
en España como Carlos III (1759-1788).
Felipe V, inspirado en el modelo administrativo francés centralizado, aplicó los Decretos de Nueva Planta ya
durante la Guerra de Sucesión. Estos impusieron en la Corona de Aragón el modelo legislativo castellano, con
una reorganización administrativa en toda España. Los decretos fueron: Aragón-Valencia (1707), Mallorca (1715)
y Cataluña (1716). El País Vasco y Navarra conservaron sus fueros, al mantenerse fieles a Felipe V durante la
Guerra de Sucesión. El castellano se impuso como idioma obligatorio.
Modelo de Estado y alcance de las reformas. La monarquía autoritaria de los Austrias, en la que el rey
respetaba la legislación de cada reino, dejó paso al modelo absolutista centralizado de Luis XIV, que defendía la
idea del origen divino de la legitimidad monárquica. Las Cortes vieron reducidas sus convocatorias y
desaparecieron los virreyes, salvo en Navarra, que los sustituyeron los Capitanes Generales. Los Consejos se
suprimieron y perdieron importancia, salvo el Consejo Real, que se ocupaba de legislar. Se mantuvieron las
Audiencias como órganos judiciales. Los secretarios gestionarían los asuntos del reino, acabando con el sistema
polisinodial de los Austrias. Existían 5 secretarías: Estado, Guerra, Hacienda, Gracia y Justicia y Marina e Indias. El
régimen fiscal se perfeccionó con la contribución única, buscando recaudar una cantidad fija por reino.

3.8 LAS REFORMAS BORBÓNICAS EN LOS VIRREINATOS AMERICANOS


Las reformas borbónicas en los virreinatos americanos fueron una serie de medidas implementadas por la
monarquía española durante el siglo XVIII con el objetivo de reestructurar y fortalecer su dominio sobre sus
colonias en América.
En cuanto a la reorganización administrativa, se crearon nuevos virreinatos en América, como el de Nuevo
Reino de Granada y el de Río de la Plata, con el fin de descentralizar el poder y facilitar la administración de las
colonias. Se fortaleció el poder monárquico aumentando la autoridad en las colonias (se limitó la autonomía de
los virreyes y el poder de los cabildos y se intensificó el control sobre la burocracia colonial). Se promovió el libre
comercio y la producción en las colonias, además de la explotación de los recursos naturales de América y los
monopolios comerciales. Se implementaron medidas para modernizar la agricultura, como introducción de
nuevos cultivos y técnicas. Se estableció un sistema tributario más eficiente, introduciendo el impuesto de
alcabala, que gravaba las ventas y transacciones, y se reforzaron las aduanas para controlar el comercio.
Además, se reformó el sistema educativo con nuevas instituciones, como la Real Universidad de San Felipe en
Chile, con el fin de formar una élite colonial más educada y leal a la Corona.
Las reformas borbónicas generaron tensiones en los virreinatos americanos, ya que muchos colonos
consideraban que se imponían medidas de control excesivo por parte de la monarquía española. Estas tensiones
contribuyeron al descontento y a los movimientos de independencia en América a fines del siglo XVIII y
principios del siglo XIX.

3.9 SOCIEDAD, ECONOMÍA Y CULTURA DEL SIGLO XVIII


Sociedad. Durante el siglo XVIII, la sociedad española estaba dividida en tres estamentos: la nobleza, el clero y el
pueblo. La nobleza tenía privilegios y poder político, y el clero tenía exenciones fiscales e influencia política. La
burguesía adinerada pudo comprar títulos nobiliarios, lo que les permitió ascender en el estamento social. La
población también experimentó un crecimiento demográfico, a pesar de las dificultades económicas y sociales.
Economía. España sufrió una decadencia económica durante el siglo XVIII, conocida como el "declive español",
debido, en parte, a la pérdida de las colonias americanas, que eran una fuente importante de ingresos para el

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país. Además, destacó la mala gestión de los recursos y las altas tasas de impuestos. A pesar de esto, Carlos III
llevó a cabo importantes reformas económicas, como la modernización de la agricultura y la introducción de la
Ley de Libre Comercio, que promovía la actividad económica y el comercio.
Cultura. En el siglo XVIII, España vivió un período de desarrollo cultural e intelectual conocido como el "Siglo de
las Luces". El pensamiento ilustrado europeo llegó a España, y se promovió la educación y la difusión de
conocimientos científicos y racionales. Destacaron importantes figuras intelectuales en literatura (Voltaire,
Rousseau, Montesquieu), filosofía (Immanuel Kant, David Hume) y ciencias (Carl Linnaeus, Benjamin Franklin).
En España, destacaron escritores como Gaspar Melchor de Jovellanos, Benito Jerónimo Feijoo y José Cadalso,
quienes se convirtieron en referentes del pensamiento ilustrado en el país.

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