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Fallos DIPr

El documento analiza varios casos judiciales relacionados con la competencia de los tribunales en asuntos de divorcio y medidas cautelares, destacando la importancia del domicilio conyugal y la protección de los derechos de las partes involucradas. En particular, se menciona el caso de Vlasov, donde la Corte Suprema reafirma que el último domicilio conyugal es el punto de conexión para determinar la jurisdicción, y el caso de Aguinda Zalazar, donde se confirma la ejecución de medidas cautelares dictadas por un juez ecuatoriano en Argentina. Estos casos ilustran la aplicación de normas internacionales y la búsqueda de justicia en contextos de conflicto de jurisdicción.
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Fallos DIPr

El documento analiza varios casos judiciales relacionados con la competencia de los tribunales en asuntos de divorcio y medidas cautelares, destacando la importancia del domicilio conyugal y la protección de los derechos de las partes involucradas. En particular, se menciona el caso de Vlasov, donde la Corte Suprema reafirma que el último domicilio conyugal es el punto de conexión para determinar la jurisdicción, y el caso de Aguinda Zalazar, donde se confirma la ejecución de medidas cautelares dictadas por un juez ecuatoriano en Argentina. Estos casos ilustran la aplicación de normas internacionales y la búsqueda de justicia en contextos de conflicto de jurisdicción.
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“Cavura de Vlasov, E. c. Vlasov, A. s/divorcio y separación de bienes”.

(25/03/1960)
Marco jurídico de la época: Art 104 de la ley de matrimonio 2393: las acciones de divorcio y nulidad de
matrimonio deberán intentarse en el domicilio de los cónyuges. Si el marido no tuviere su domicilio en
la República, la acción podrá ser intentada ante el juez del último domicilio que hubiera tenido en ella, si
el matrimonio se hubiese celebrado en la República.
Art 90 inc. 9 (antiguo CCyCN): el domicilio legal es el lugar donde la ley presume, sin admitir prueba
en contra, que una persona reside de una manera permanente para el ejercicio de sus derechos y
cumplimietno de sus obligaciones, aunque de hecho no esté allí presente. La mujer casada tiene el
domicilio de su marido aun cuando se halle en otro lugar con licencia suya. La que se halle separada de
su marido por autoridad competente conserva el domicilio de éste, si no se ha creado otro. La viuda
conserva el que tuvo su marido, mientras no se establezca en otra parte.
El Cod. de Vélez también entendía por domicilio conyugal el domicilio del marido.
Hechos: La actora demandó a su esposo por divorcio y separación de bienes, invocando las causales de
abandono voluntario y malicioso del hogar, adulterio e injurias graves.
El matrimonio se había celebrado en Rumania en 1925 y en 1941 establecieron su domicilio conyugal
en la ciudad de BsAs. Afirmó asimismo que el demandado hizo su último viaje a Europa en 1952, y que
desde entonces no regresó a Buenos Aires, ni se comunicó en forma alguna con ella hasta unos días
antes de iniciarse la demanda, aclarando que el abandono del hogar puede computarse a partir de
marzo de 1953.
El esposo opuso excepción dilatoria de incompetencia de los tribunales argentinos para entender en la
demanda sosteniendo que él había constituido domicilio real en Génova (Italia) con base en los arts 140
de la Ley de Matrimonio y 90 del CC.
1° instancia: rechaza la excepción de incompetencia.
La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal admitió la excepción de
incompetencia de jurisdicción y revocó por tanto la sentencia de 1° instancia.
En este sentido, se entendió de la jurisprudencia de la Corte que correspondía también a la Corte
Suprema la decisión de otros conflictos insolubles entre jueces. Esta tiene establecido
reiteradamente y desde antiguo (Fallos, t. 242, p. 507 y sus citas) que son competentes para
conocer en el juicio de divorcio los jueces del último domicilio conyugal anterior a la separación de
los esposos. Se trata del último lugar de efectiva convivencia indiscutida de los cónyuges, sin que
importe a los fines de la competencia la calificación de su separación y, menos aún, la oportunidad
en que sobrevino a ella el quebrantamiento definitivo de la armonía conyugal.
En consecuencia, no interesa, en el sub lite, precisar si la separación quedó consumada a fines de enero
de 1952, cuando el marido emprendió el viaje del que no regresaría, sino ocasionalmente, y por pocos
días, después de iniciado el juicio de divorcio, o si aquélla quedó consumada, más tarde, como
consecuencia de un hecho posterior, que el a quo sitúa en 1954, cuando el marido había adquirido un
nuevo domicilio. Lo importante es que, en este último, no convivió con su mujer; que desde fines de
enero de 1952 no hay domicilio compartido; y que el último, al que corresponde esta calificación, es el
que tenían establecido en esta Capital, desde 1941.

Además consideró su intervención a fin de controlar la garantía de defensa en juicio comprometida.


CSJN resolvió: En mérito a lo expuesto se consideró que la sentencia apelada, al negar competencia
a la justicia del país para conocer en esta causa, viene a resultar frustránea de la garantía de los
jueces naturales y que, por tanto, corresponde revocar declarando que el presente juicio es de la
competencia de la justicia de la Capital Federal.

La Corte hace una conjetura. Dice que la Sra. Vlasov quedaría en situación de vulnerabilidad ya que no
vivió en ninguno de esos países y que lo más probable es que los jueces de esos países se declaren
incompetentes por no tener ningun vínculo con las partes.

Tambien hace referencia a la edad de las partes, siendo el demandado de edad bastante avanzada y
que para el final del caso podrían estar muertos. Se aparta de las normas positivas de la Denegación de
Incompetencia y se acerca a la idea internacional del debido proceso. Es por eso que decide entonces
que el último domicilio conyugal es el de última convivencia de la pareja. Siendo así, definió este
domicilio como el ultimo lugar de efectiva convivencia indiscutida de los conyuges. Tal reestructuración
normativa permitió respetar el “foro de necesidad”, introduciendo esta figura y entendiendo al domicilio
conyugal como el punto de conexion. Foro de necesidad- Art 2602.

“Z.C.Z c/ X. D W”. (1/12/2006)

Hechos: la actora, quien expresa que tuvo una relación de pareja con el Sr. W., de cuya unión nació el
menor W. D. W. Z. en agosto del año 2001, cuando ambos tenían su domicilio en la Capital Federal de
la República Argentina. Luego de varias y serias desaveniencias de la pareja, la Sra. Z. decide radicarse
en Mendoza junto a su hijo, donde vivió más de un año, sin el Sr. W., que quedó en Buenos Aires.

A mediados del año 2002, aparece el Sr. W. en Mendoza, proponiendo a la Sra. Z. viajar a China por el
lapso de un mes a fin que sus padres, que viven en la Ciudad de Anhui Wuhu, Provincia de Shangai,
pudieran conocer al nieto W. Comprometiéndose a limar las rispideces de la pareja, y que, al regreso de
China, se trasladarían a vivir a Mendoza, donde ya tenían su domicilio la madre y el niño. Asimismo, el
Sr. W. realizaría en China contactos para importar, en un futuro, productos de dicho origen a nuestro
país. Con esa intención, es que se trasladan las tres personas, padre, madre y W., a Buenos Aires para
realizar los trámites de pasaporte y visas; siendo emitido el pasaporte del niño con fecha 23 de agosto
de 2002. Ante la eventualidad de tener que viajar separados, los progenitores otorgaron autorización
para que el menor W. D. W. Z. saliera del territorio del país y regresara al país de residencia (República
Argentina), cuantas veces fuera necesario, solo o acompañado, con cualquiera de sus progenitores, o
con otra persona, a cualquier país del mundo y hasta la mayoría de edad.

Expresa la actora que emprendieron viaje a China con visa de turista con validez por tres meses, el día 6
de enero del 2003. Que la Sra. Z. y el menor W. viajaron con pasaporte argentino, ya que ambos son
argentinos nativos y el Sr. W. viajó también con pasaporte argentino, ya que es argentino naturalizado.

Cuando llegó la época de regresar a la Argentina, conforme lo acordado y cumplido el mes de visita, el
Sr. W. le pidió a la Sra. Z., se quedaran un tiempo más porque su madre estaba enferma y tal vez no
volvería a verla. Intertanto, la relación de pareja se fue tornando cada vez más difícil, lo que hacía que
una violencia insoportable agobiara a la Sra.Z., quien en una discusión recibió de su esposo la amenaza
que no regresaría más a la Argentina, advirtiendo ésta que el hombre le había retenido su pasaporte y
el de su hijo.

Atento el tiempo transcurrido, y la proximidad del vencimiento de las visas, la Sra. Z. se dirigió al
Consulado Argentino a fin de solicitar asesoramiento, para poder salir de China ella junto a su hijo. Pero
allí le respondieron que el niño no podría dejar el país sin la autorización paterna. ​
Al fin, W. le dice a su pareja que debía irse a trabajar a Japón a fin de proporcionarle la suma de USD
15.000, y que bajo esa condición la dejaría regresar junto a su hijo al país natal de ambos, es decir, que
prácticamente "le estaba vendiendo" la posibilidad de viajar, su libertad. La señora cumple con su
trabajo en Japón, quedando el niño al cuidado de los suegros, logrando reunir la suma de USD
11.632,74, que envía a W. por transferencia a través de Sumitomo Mitsui Banking Corporation de
Kawasaki, y al comunicarse telefónicamente con su pareja, el mismo le responde que debía trabajar seis
meses más en Japón. ​
Al fin, la Sra. Z. regresa a China a reencontrarse con su hijo, y allí su pareja no dá razones satisfactorias
respecto al destino que había dado al dinero por ella ganado y transferido. El hombre, irritado por su
presencia, se retira del domicilio de sus padres, y hasta el día de hoy, se desconoce su paradero. Luego
de diversas consultas a Migraciones de China y Consulado Argentino en China, sin obtener respuesta
favorable para poder regresar con el niño a su país, la Sra. Z. viaja a la Argentina en el año 2004,
dejando al niño, indocumentado, con sus abuelos paternos, ya que el padre no estaba junto a ellos.

Aquí toma noticia que el Sr. [Link]ía viviendo en la Ciudad de Mar del Plata, lo busca en dicha Ciudad,
no dando con su paradero. Es decir, que W., aparentemente, habría estado en la Argentina, pero en
ningún momento se interesó por el regreso de su hijo, ni de su pareja al país natal de estos últimos. ​
En el año 2004, la actora regresa a China, retira al niño de la casa de los abuelos paternos, e inicia
nueva vida junto a Markus Sonermo, ciudadano sueco que había conocido en Japón, quien le brindó
apoyo, y decidió trasladarse a Shangai, a fin de estar los tres juntos.

Se presenta ante la justicia China, no pueden intervenir porque son todos argentinos (cuando deja a su
hijo con los abuelos y se viene para Argentina para que le den una respuesta). Se toma el precedente
Vlasov y se aplica el foro de necesidad. Al haberse declarado incompetente la justicia china y no
encontrando en nuestro derecho positivo normas que atribuyan competencia a los tribunales
argentinos, se produciría un conflicto negativo de competencia, dejando sin solución el caso. El padre
estaba en el país, se fugó a Mar del Plata, se lo podía notificar y respetar la defensa en juicio. Conexión
con el país. Se resuelve ordenar a las autoridades consulares argentinas en Shanghái, China, que
expidan a favor del niño, pasaporte provisorio, al sólo efecto de regresar a la República.

“Lamas, Emilio Luis c. Banco Mercantil del Río de la Plata Montevideo” (15/03/68)
Hechos: La controversia surge cuando el Dr. Lamas (con domicilio en Buenos Aires) demanda ante el
Juzgado Comercial de Capital Federal al Banco Mercantil del Río de la Plata (de la ciudad de
Montevideo, por el cobro de una suma de dinero. El nombrado banco autorizó al Dr. A gestionar, ante
YPF (con sede en Buenos Aires), la aceptación de un préstamo de U$S 30.000.000 por parte de dicha
empresa, ofrecido por un grupo de capitalistas de Estados Unidos al Banco Mercantil. Se le prometía al
Dr. Lamas una comisión del 3% sobre el importe total del préstamo, una vez que la gestión finalizara
(se aceptara el préstamo, la oferta), monto el cual no fue entregado al banco mercantil opone excepción
de incompetencia de los tribunales argentinos, basado en el Tratado de Montevideo (1940), la cual es
desestimada por el Juez, pero no así por la Cámara, motivando esto al recurso extraordinario solicitado
por la parte actora, que se declara procedente.
Solución: La Corte no le atribuye el alcance que la demandada interpreta al art 42 (contratos celebrados
por correspondencia se rige por la ley del lugar del cual partió la oferta). Es por eso que se define que el
caso sea tratado por los tribunales argentinos, puesto que los efectos típicos de la obligación debían
producirse en Buenos Aires, ya que se halla la sede de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (empresa la
cual aceptó el préstamo), ante quién se diligenció el contrato de mandato, que llevó a cabo la parte
actora, y cuya contraprestación no abonada es causa del conflicto.
Importante, criterios atributivos de jurisdicción: Se busca que derecho se aplica y ahí sabes que juez
tiene jurisdicción. El fallo Lamas permite saber quién es el juez competente fuera del domicilio del
demandado. En el caso no convenía porque el domicilio del demandado era Uruguayo, pero si la ley
aplicable. Podes elegir según la conveniencia.
Régimen patrimonial: foro internacional del patrimonio, el juez competente es el del lugar dónde estén
situados los inmuebles.
Autonomía de la voluntad: las partes pueden elegir un juez o tribunal arbitral. El acuerdo de elección
del foro es distinto a la prórroga de jurisdicción. Cuando las partes acuerdan ante cualquier conflicto el
juez competente es de tal país. En cambio, en la prórroga no hay acuerdo sino que el que inicia la acción
decide iniciarlo ante un juez qué no sería normalmente el competente, si la parte demandada contesta y
no lo deniega, es una aceptación tácita de la prórroga.
El acuerdo es durante la vigencia del contrato, antes o cuando hay conflicto.
Forum causae: atribuye el conocimiento de la causa a los jueces del país cuyo derecho, según las
normas del conflicto del foro, resulta aplicable para resolver el fondo del asunto. Lo adopta el tratado
de Montevideo en su Art 56.

“Aguinda Zalazar c ChevronCorporation s medidas precautorias” (04/06/2013)


La sala de feria de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó la sentencia del juez de
primera instancia, que había dado curso al exhorto librado por un juez ecuatoriano y, en consecuencia,
había ordenado el cumplimiento en nuestro país del embargo dictado por la suma de U$S
[Link] sobre bienes que pertenecen a Chevron Argentina SRL
El tribunal evaluó la procedencia de la rogatoria en los términos de la Convención Interamericana sobre
Cumplimiento de Medidas Cautelares (en adelante, "CIDIP II''). Sostuvo que esa convención restringe
las atribuciones del tribunal argentino para revisar una medida decretada por un juez extranjero. En ese
acotado margen, concluyó que en este caso los sujetos afectados por la medida no lograron acreditar la
existencia de motivos que ameriten rechazar su cumplimiento en nuestro país. En particular, y en cuanto
aquí resulta pertinente, sostuvo que no hubo una afectación del derecho de defensa de los recurrentes
en tanto éstos tuvieron oportunidad de manifestarse en estas actuaciones y en el proceso principal.
Contra esa decisión, Chevron Argentina SRL, Norberto Priú SRL, CDC ApS y CDHC ApS interpusieron
recurso extraordinario federal, que fue concedido únicamente en cuanto se refiere a la interpretación de
normas federales. La denegación parcial ameritó la presentación del correspondiente recurso de queja.
En su apelación extraordinaria, los recurrentes alegan que la medida dispuesta por el juez ecuatoriano
vulnera en forma manifiesta el orden público argentino y, en consecuencia, la sentencia apelada en
cuanto dispuso su cumplimiento en nuestro país contraría el artículo 12 de la CIDIP II, que es una norma
de carácter federal.
Concretamente afirman que la medida procura la ejecución de una sentencia extranjera obtenida en
un proceso judicial viciado por fraude, extorsión y cohecho, en el cual las sociedades argentinas y
danesas –aquí apelantes y cuyos activos han sido embargados- no fueron parte ni fueron
condenadas, por lo que no pudieron ejercer su derecho de defensa en juicio.
Se agravian de que se embarguen sus bienes sin haberles dado oportunidad de defenderse en el
proceso ecuatoriano en que se condenó a un sujeto jurídico distinto.
Por otro lado, aducen que el tribunal omitió tratar cuestiones conducentes oportunamente planteadas y
prescindió de constancias agregadas a la causa, que demuestran la afectación de su derecho de
defensa y el carácter fraudulento de la sentencia y del proceso llevado a cabo ante la jurisdicción
ecuatoriana
Los recurrentes denuncian que la vigencia de la medida durante la tramitación del proceso afecta
gravemente intereses esenciales de la Nación, por lo que peticionan que la Corte Suprema declare
formalmente admisible la queja y suspenda el embargo.
El recurso extraordinario es admisible en cuanto cuestiona la inteligencia de la convención aprobada por
nuestro país a través de la ley 22.921, que es una norma de carácter federal. A su vez, los agravios
expuestos en el recurso de queja son idóneos para habilitar la competencia extraordinaria del Tribunal
en virtud de la doctrina sobre arbitrariedad de sentencias. Esos agravios están inescindiblemente
relacionados con las cuestiones federales planteadas, por lo que corresponde tratarlos de forma
conjunta con ellas.
Sin embargo, no se encuentra controvertido que en la República de Ecuador se llevó a cabo un juicio
contra la sociedad estadounidense Chevron Corporation, en el que ésta fue condenada al pago de una
suma de U$S [Link]. En cumplimiento de esa condena y a los efectos de asegurar su
ejecución, el juez ecuatoriano ordenó embargar bienes que no pertenecen a ChevronCorporation, sino a
sujetos jurídicos distintos, a saber, Chevron Argentina SRL, Ing. Norberto Priú SRL, CDC ApS y CDHC
ApS. Sobre la base de las vinculaciones societarias existentes, el juez ecuatoriano extendió los efectos
de la condena al patrimonio de sujetos distintos del demandado y condenado.
En este contexto, la controversia que la Corte Suprema debe resolver requiere determinar si esa
decisión afecta nuestro orden público en los términos del artículo 12 de la CIDIP II.
En este contexto fáctico, cabe recordar que el derecho de defensa en juicio, que reconoce el artículo
18 de nuestra Constitución, integra el orden público argentino en tanto que es uno de los principios
esenciales sobre los que se asienta nuestro ordenamiento jurídico. En el marco del reconocimiento de
decisiones extranjeras, el ejercicio del derecho de defensa exige que haya existido para las partes del
proceso extranjero la posibilidad de comparecer y de exponer sus argumentos, ofrecer y producir
prueba, ser notificados de la decisión y tener la posibilidad de recurrirla. Tales son los contenidos
mínimos de la garantía del debido proceso (artículo 18 de la Constitución Nacional) y esos contenidos
integran el orden público local.
De hecho, todas las normas que regulan el reconocimiento extraterritorial de sentencias extranjeras
requieren expresamente que se haya garantizado el derecho de defensa en la jurisdicción foránea
(artículo 517, inciso 2, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación; Convención Interamericana sobre
Eficacia Extraterritorial de las Sentencias y Laudos Arbitrales Extranjeros; Tratado de Derecho Procesal
Internacional de Montevideo de 1889; Tratado de Derecho Procesal Internacional de Montevideo de
1940; Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial Internacional; Convención de Nueva York
sobre el Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras; Protocolo de Cooperación
y Asistencia Jurisdiccional en Materia Civil, Comercial, Laboral y Administrativa; entre otros).

“Solá, Jorge Vicente s. sucesión ab intestato” – CNCIV. - SALA G - 05/08/94


Hechos: J.V.S. contrajo matrimonio con S.A.D. el 19/6/74 en esta ciudad de Buenos Aires. El 3/7/80
J.V.S. se casó nuevamente, esta vez con M.C.F., en la República del Paraguay. El 16/2/79 se declaró por
la Justicia Civil argentina el divorcio no dirimente de los cónyuges S. y D., en proceso tramitado por el
entonces vigente art. 67 bis ley 2393, norma agregada por la ley 17711. El 4/5/89 el Juzgado
interviniente en esas actuaciones convirtió en vincular el anterior divorcio.
J.V.S. falleció el 26/1/94 en Santa Rosa de Calamuchita, Prov. de Córdoba, República Argentina.
Promovieron el trámite sucesorio M.C.F. el 8/2/94, invocando calidad de cónyuge, y E.D.S. el 11/2/94
invocando calidad de sobrino. Ambos afirman que el último domicilio del causante estuvo en esta
ciudad. No se ha denunciado la existencia de descendientes ni ascendientes.
En tales condiciones, resulta de aplicación el Tratado de Derecho Civil Internacional de Montevideo de
1940, aprobado por el decreto ley 7771/56 -en el que las Repúblicas del Paraguay y Argentina son
partes contratantes- que, en su art. 13 sujeta la validez del matrimonio a la ley del lugar en donde se
celebre, y a su vez, faculta a los Estados signatarios a no reconocer el matrimonio que se hubiere
celebrado en uno de ellos cuando se halle viciado de alguno de los impedimentos allí enumerados,
entre ellos, el matrimonio anterior no disuelto legalmente (inc. e).
Al tiempo de la celebración en Paraguay del matrimonio de J.V.S. con M.C.F. (3/7/80), la autoridad
judicial argentina había dictado el divorcio del primer matrimonio del causante, en los términos del art.
67 bis ley 2393. Ello significa que el derecho del domicilio conyugal no había disuelto el vínculo al
tiempo de la celebración de la segunda unión. De la partida del segundo matrimonio acompañada en
estos autos no surge si el Sr. S. se declaró soltero o divorciado ante la autoridad habilitada para la
celebración de los matrimonios en el Paraguay. Sea que en el país vecino se haya considerado,
equivocadamente, que el llamado divorcio por la ley 2393 permitía recuperar la aptitud nupcial o, lo
que es más probable, se haya ignorado, por ocultamiento del contrayente, la existencia de un vínculo
anterior no disuelto legalmente, lo cierto es que Paraguay tampoco admite la bigamia. Sin embargo, la
validez de este segundo matrimonio celebrado en el Paraguay no fue atacada en vida del causante y,
probablemente, se ha consolidado, pues el derecho interno en cuyo seno se ha constituido, esa
situación jurídica no admite -al igual que el derecho interno argentino- la acción de nulidad sino con
limitaciones (art. 188 CC. paraguayo)
Que en el sub lite lo que se trata de verificar según el derecho internacional privado argentino es la
satisfacción de los recaudos de validez de una situación creada en el extranjero y que es llamada a
desplegar efectos en el foro. Este examen debe efectuarse según las disposiciones del Tratado de
Montevideo de Derecho Civil Internacional de 1940 que, en el caso de matrimonio celebrado en otro
país contratante con impedimento de ligamen, no impone a los otros países contratantes la obligación
internacional de desconocerle validez sino que deja librado al orden público internacional del Estado
requerido la decisión sobre la reacción que más convenga al espíritu de su legislación.​
Que el art. 4º del Protocolo adicional al Tratado establece que las leyes de los demás Estados jamás
serán aplicadas contra las instituciones políticas, las leyes de orden público o las buenas costumbres
del lugar del proceso. Ello significa que la Argentina puede desconocer o reconocer validez a la
segunda unión, según los imperativos del orden público internacional del foro, y en ambos supuestos
actuará en fiel cumplimiento del Tratado.
Que en este orden de ideas, cabe señalar que el orden público internacional no es un concepto
inmutable y definitivo sino esencialmente variable, pues expresa los principios esenciales que
sustentan la organización jurídica de una comunidad dada, y su contenido depende en gran medida
de las opiniones y creencias que prevalecen en cada momento en un estado determinado. De allí
que la confrontación debe hacerse con un criterio de actualidad, noción que es ampliamente recibida
en el derecho comparado. En virtud del criterio de actualidad del orden público internacional, el
orden jurídico argentino carece de interés actual en reaccionar frente a un matrimonio celebrado en
el extranjero que es invocado en el foro en virtud de los derechos sucesorios reclamados por la
cónyuge supérstite. De las consideraciones precedentes, cabe reconocer a la recurrente legitimación
para iniciar la sucesión del causante (art. 3545 CC. y 699 CPr.).

“Mandl, Federico A.M.., s/sucesión”. - CNCIV.- SALA C- 06/04/82.


(Fraude a la ley. Sucesión testamentaria. Domicilio del causante fijado en el extranjero, pocos meses
después de enterarse del padecimiento de una grave enfermedad. Cambio de nacionalidad.
Otorgamiento de testamento en Austria. Desheredación. Expansión espacial. Contracción temporal.
Requerimiento de prueba fehaciente del derecho extranjero. Casado 5 veces, deja todo a la 5ta)
La declaración en diciembre de 1976, la constancia de pasaporte argentino renovado, en el sentido de
que su domicilio se hallaba en esta República y que se dirigía a una residencia temporaria en Austria,
contrastan con la actitud asumida con posterioridad al momento en que cayó gravemente enfermo aquí
en Buenos Aires en marzo de 1977 y se trasladó a Austria, intentando cambiar de domicilio y de
nacionalidad. Para apreciar el motivo que pudo haber generado ese cambio de actitud corresponde
examinar los elementos de juicio aportados al proceso.
Por otra parte cabe recordar que los hijos del causante al oponerse a la incompetencia articulada,
mencionan a la incidentista como "quinta cónyuge" de su padre. Esos mismos hijos a fs. 386 vta.
expresan que su padre, casado en terceras nupcias, instaló su hogar conyugal en la República
Argentina en 1940. En el otrosí digo de fs. 259 vta./260, se presenta Herta Wrany de Schneider
Werthal –madre de quienes iniciaron este proceso sucesorio y esposa del causante- y manifiesta que
tomó conocimiento de la iniciación de la sucesión de su cónyuge, del cual se divorció, habiendo sido
declarada la culpa de ambos por lo que expresa que no toma intervención en este proceso ni debe
figurar en la declaratoria de herederos. Esos hechos permiten comprender el alcance de la cláusula 7ª
del mencionado testamento. En la traducción, a fs. 332 vta., dice: "Ciertas partes ponen en duda la
validez de matrimonios posteriores que he contraído, y también la legitimidad de algunos de mis
descendientes. Es únicamente por precaución que fijo que todas las disposiciones a favor de mi esposa
M. y en favor de los descendientes nombrados en 3) tienen validez aun para el caso inesperado que mi
matrimonio con M. sea declarado nulo…". Esa situación familiar del testador y la circunstancia de haber
instituido como única heredera a aquélla, pudiendo afectar el régimen sucesorio vigente en nuestro país
(ver además cláusulas del testamento, fs. 332 y vta.), ante lo prescripto por los arts. 3283 y 3284 del
Código Civil, llevan a la convicción de que el causante tomó en consideración cuál era la legislación
sucesoria más conveniente a sus propósitos y actuó en consecuencia, utilizando voluntariamente la
regla de conflicto y modificando los puntos de conexión que aquélla impone.
El art. 3283 dispone que el derecho sucesorio al patrimonio del difunto es regido por el derecho local
del domicilio que el difunto tenía a su muerte, sean los sucesores nacionales o extranjeros. El art. 3284
establece también la jurisdicción del juez del último domicilio del causante.
La gravedad del estado de salud y la particular situación familiar del causante examinada
precedentemente, en especial lo expresado en el testamento, hacen presumir su propósito de eludir las
normas imperativas de la República mediante el cambio de nacionalidad y de domicilio intentados poco
tiempo antes de su muerte.
A juicio del tribunal las constancias examinadas precedentemente permiten concluir que el causante
pretendía conseguir mediante el cambio de nacionalidad y de domicilio, colocarse bajo un régimen
jurídico sucesorio más ventajoso para determinadas personas en perjuicio de otras, con lo cual
procuraba también privar de imperatividad a las leyes de la Nación.
La utilización voluntaria de los puntos de conexión de la norma indirecta con la intención de aludir la
aplicación de las normas imperativas de la República, priva de efectos al cambio de nacionalidad y de
domicilio intentados, por lo que debe considerarse como último domicilio del causante al ubicado en
esta Capital Federal, que ya fuera declarado por el juez a fs. 68 de este proceso, con lo cual adquieren
en el caso plena vigencia las normas contempladas por los arts. 3283 y 3284 del Código Civil, y en
consecuencia la sucesión debe tramitar por ante el juez de esta jurisdicción y regirse por nuestro
derecho sucesorio.
Por las consideraciones precedentes, de conformidad con lo dictaminado por el fiscal y asesor de
menores de Cámara, se resuelve confirmar la resolución de fs. 558 con el alcance señalado, esto es,
declarando la competencia del juez de esta jurisdicción para conocer de este proceso, y que la sucesión
debe regirse por nuestro derecho sucesorio. Con costas a la apelante (art. 69, Código Procesal).- J. H.
Alterini. A. Durañona y Vedia. S. Cifuentes.

Manuela Rosas de [Link], 12/05/69

(Matrimonio celebrado en Argentina. Divorcio no vincular. Ley 2.393. Segundo matrimonio en


México. Desconocimiento de efectos en el país. Fraude a la ley. Beneficios previsionales. Rechazo).
Considerando: Que la sentencia de fs. 26 reconoce derecho a pensión a favor de la actora, casada en
segundas nupcias en Méjico con un afiliado a la Caja Nacional de Previsión para Trabajadores
Independientes, a pesar de hallarse entonces vigente su matrimonio anterior celebrado en la Argentina.
Contra ese pronunciamiento interpone recurso extraordinario el Consejo Nacional de Previsión Social, el
que procede porque, no obstante discutirse la validez de semejante matrimonio en nuestro país, lo cual
entraña un problema de derecho común, él guarda íntima y directa vinculación con la norma federal
discutida, que es el art. 25, inc. a), de la ley 14.397, en cuanto acuerda derecho a pensión a la viuda del
afiliado.
Que la actora contrajo matrimonio en Méjico con éste el 6 de setiembre de 1960, siendo ella divorciada
y él viudo (partida de fs. 5). Antes se había casado en la Ciudad de Avellaneda, Provincia de Buenos
Aires, con fecha 3 de setiembre de 1938 (partida de fs. 12).
Que se plantea entonces el problema relativo a la validez en nuestro país de un matrimonio celebrado
en el extranjero, a pesar de mantenerse el vínculo resultante de otro anterior contraído en la República.
Que el a quo sentenció en el sentido de que el matrimonio celebrado en Méjico en las circunstancias
aludidas debe considerarse válido, hasta tanto se declare su nulidad por tribunal competente; de
manera que, no puesta en movimiento la acción tendiente a obtener tal declaración, la peticionante de
autos debe considerarse viuda, a los efectos de obtener el beneficio previsional que gestiona.
Que esta Corte entiende, en cambio, que, sin necesidad de obtener la nulidad del matrimonio celebrado
en el extranjero en las condiciones señaladas, las autoridades nacionales tienen facultad para
desconocerle valor dentro del territorio de la República. El acto de que se trata incluso puede ser
válido según las leyes del país donde se celebró, al que no cabe imponer el régimen jurídico
argentino, sin afectar elementales principios de soberanía; pero ello no significa que nuestro país
deba aceptar la extraterritorialidad de un acto tal, si él se opone a sustanciales principio de orden
público interno e internacional, según nuestro derecho positivo. Que no es dudoso que tal es lo que
ocurre en el caso de autos, porque, según el art. 7 de la Ley de Matrimonio Civil n° 2393, la
disolución del matrimonio celebrado en la Argentina sólo puede tener lugar según las leyes del país
y, aunque se realizara conforme a las leyes de otro distinto, ello no autoriza a ninguno de los
esposos a contraer nuevas nupcias. No se podría pretender aplicar la ley extranjera en un supuesto
como el contemplado porque no hay duda que ella es incompatible con el espíritu de nuestra
legislación civil.
Que, aunque los tratados sobre derecho civil de Montevideo no sean aplicables al caso, por no ser
signataria de ellos la República de Méjico, estima el Tribunal que sus principios, a los que adhirió
nuestro país, coinciden con los de derecho internacional privado expuestos en los considerandos
anteriores. En efecto: ellos someten la existencia y validez del matrimonio a la ley del lugar de su
celebración, pero permiten a los estados signatarios no reconocer los viciados por ciertos
impedimentos, entre los que se cita el de ligamen. Es decir que un país que mantiene la indisolubilidad
del vínculo matrimonial, como el nuestro, puede negarse a reconocer el celebrado en el extranjero,
cuando uno de los cónyuges se casó en la Argentina, si el matrimonio aquí celebrado subsiste (arts. 11
del Tratado de 1889 y 13 del de 1940). Se trata de un antecedente que coincide con la interpretación
de esta Corte.
Que, en las condiciones expuestas, como no se discute que la actora casó en Méjico a pesar de no estar
disuelto su matrimonio anterior celebrado en la Argentina, aunque fuera divorciada, según dice la
partida de aquél país y resulta de la nota marginal aludida en la de Avellaneda, es evidente que realizó
a sabiendas un acto en abierto fraude contra la ley argentina, por lo que mal puede ampararse en el
mismo para asumir, a los efectos previsionales, el carácter de viuda de su segundo esposo. Cabe
agregar que ella no alude para nada a la nulidad del primer matrimonio.
Por ello, y lo dictaminado por el Señor Procurador General, se revoca la sentencia apelada, en cuanto
fue materia de recurso extraordinario. E. A. Ortiz Basualdo. M. A. Risolía. L. C. Cabral. J. F. Bidau.

Caso viuda Maltesa. Un matrimonio anglo maltés se había casado en malta pero no celebraron ningún
acuerdo sobre el régimen de los bienes. El marido compra un bien en Francia y falleció allá. Se abre la
situación ante el juez francés, pero en ese momento no se reconocían derechos hereditarios al cónyuge
supérstite en Francia. La esposa igualmente se presenta en el sucesorio reclamando el derecho de
usufructo sobre 1/4 de los bienes del marido ya que se le reconocía el derecho maltés.
El juez debe resolver si ese derecho que reclama la viuda entraría dentro de lo que, dentro de su
ordenamiento jurídico, es una sucesión o ver si corresponde al régimen patrimonial matrimonial (debe
calificar y encuadrarlo) este caso, el juez determinó que el derecho de usufructo era un problema de
régimen patrimonial/matrimonial y no sucesorio.
Una vez calificado, recién ahí se busca el derecho aplicable (en su propio ordenamiento jurídico) a ese
encuadre jurídico realizado.

Caso letras de Tennessee: letras de cambio en Estados Unidos libradas en Tennessee. Luego, hay un
incumplimiento de pago e intervino el juez de Alemania, partiendo del problema de que al iniciarse el
juicio se planteó que la causa ya había prescrito.
Este juez determinó que:
- El derecho procesal se rige por el derecho propio (alemán).
- El derecho material se rige por el derecho extranjero ([Link] en este caso).
Ambos consideraban que había plazo de prescripción, pero reguladas en distintos institutos de su
normativa.
Lo calificó como un tema de derecho material cambiario, por tanto, determinó que no prescriben por el
derecho extranjero (donde no había norma de prescripción). Se consideró totalmente injusta la
imprescriptibilidad.

Caso Forgo: Forgo era bávaro, de muy pequeño fue llevado por su madre a Pau, en Francia. Era hijo
extramatrimonial. En Francia su madre contrae matrimonio. Forgo crece, se casa y su esposa fallece sin
tener hijos. Más tarde muere él, dejando una cuantiosa herencia constituida por bienes muebles. Se
abre la sucesión en Francia, se presentan a reclamar derechos hereditarios su madre y esposo, el Fisco
francés y unos parientes colaterales que vivían en Baviera, invocando el derecho privado bávaro que les
reconocía derechos hereditarios a falta de descendientes. El juez francés toma en cuenta su DIPr que
indicaba como aplicable el derecho del último domicilio de derecho, que consideraba que Forgo
conservaba en Baviera, por lo que hay una remisión al derecho bávaro. Va al derecho internacional
privado bávaro que lo reenvía a su propio derecho ya que disponía que la sucesión se rige por el
derecho del domicilio de hecho, entonces aplica derecho privado francés considerando la herencia
vacante.

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