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Macedonio Fernández

Macedonio Fernández (1874-1952) fue un influyente escritor argentino que exploró la metafísica y la literatura como un medio para cuestionar la realidad y la existencia. Su obra, caracterizada por el uso del humor y la ironía, desafía las convenciones narrativas tradicionales y busca provocar una experiencia directa de la realidad en el lector. A través de su innovadora poética, Fernández influyó en autores como Jorge Luis Borges, quien reconoció su impacto en la literatura argentina.

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Macedonio Fernández (1874-1952) fue un influyente escritor argentino que exploró la metafísica y la literatura como un medio para cuestionar la realidad y la existencia. Su obra, caracterizada por el uso del humor y la ironía, desafía las convenciones narrativas tradicionales y busca provocar una experiencia directa de la realidad en el lector. A través de su innovadora poética, Fernández influyó en autores como Jorge Luis Borges, quien reconoció su impacto en la literatura argentina.

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MACEDONIO FERNÁNDEZ

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Biografía

Macedonio Fernández nació el 1 de junio de 1874 en Buenos Aires, Argentina. Fue hijo de
Macedonio Fernández, abogado, estanciero y militar, y de Rosa del Mazo Aguilar Ramos. En 1887
cursó sus estudios en el Colegio Nacional Central (hoy Colegio Nacional de Buenos Aires).
Durante 1891 y 1892, Fernández publicó en diversos periódicos relatos, y una serie de
páginas costumbristas incluidas más tarde en Papeles antiguos, el primer volumen de sus Obras
completas. Asimismo, durante esos años publicó crónicas para el periódico El Progreso, y estudió
Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires, donde fue compañero y amigo de
Jorge Guillermo Borges —quien sería el padre de Jorge Luis Borges—.
En 1897 la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires le otorgó el título de
doctor en jurisprudencia por una tesis titulada De las personas, que aún a día de hoy permanece
inédita. Asimismo, publicó relatos en La Montaña, el diario socialista dirigido por Leopoldo Lugones y
José Ingenieros. En 1898 recibió su diploma de abogado y, en 1901, contrajo matrimonio con Elena
de Obieta, con quien tuvo cuatro hijos (Macedonio, Adolfo, Jorge y Elena Fernández).
Publica en 1904 algunos poemas en la revista Martín Fierro (que no hay que confundir con la
revista vanguardista del mismo nombre publicada durante los años 20 y en la que tendrá un papel
muy activo). En 1907 publica un trabajo sobre psicología titulado "Ensayo de una nueva teoría de la
psiquis" en el que opone al enfoque fisiológico y positivista de esta disciplina (sostenido en aquel
momento en Argentina por José Ingenieros), un enfoque puramente psicológico o espiritual. Al
menos un testimonio escrito indica que en esa misma época Macedonio Fernández aspiraba a la
obtención de un puesto en la enseñanza, probablemente en psicología o en filosofía, tal vez similar al
que ejercía su amigo Jorge Guillermo Borges, profesor de psicología en el Instituto de Lenguas Vivas
en ese entonces. Es en ese artículo que Macedonio Fernández hace público, con evidente orgullo, un
intercambio epistolar con su admirado William James. En 1910 obtiene el cargo de fiscal en el
Juzgado Letrado de la ciudad de Posadas, en la provincia de Misiones, que desempeña durante
algunos años.
En 1920 muere su esposa. Los hijos quedan al cuidado de abuelos y tías. Abandona la
profesión de abogado. Cuando Jorge Luis Borges vuelve de Europa en 1921 redescubre a Macedonio,
con quien comienza una prolongada amistad. Borges, hacia 1960, dicta -ya ciego- un breve y
sustancioso prólogo para una antología de Macedonio. Allí se nos dice que ninguna persona lo
impresionó tanto como él: "Hombre que no se cansaba de ocultar, antes que mostrar, su inteligencia
proverbial. Macedonio prefería el tono de consulta modesta antes que el dictamen pontificador. Su
tono habitual era el del ánimo perplejo. Lo caracterizaba la veneración de Cervantes, una cierta
divinidad, para él. Detestaba todo aparato erudito, que entendía como una manera de eludir el
pensamiento personal. De esta manera su actividad mental era incesante. Vivía desinteresado de las
críticas ajenas, de confirmaciones o refutaciones exteriores. Con desparpajo y no cuestionada
generosidad, atribuía su propia inteligencia a todos los hombres. Poseía la veneración supersticiosa
de todo lo argentino. Y ejecutaba, en grado eminente, el arte de la soledad, y de la inacción. Sin
hacer absolutamente nada, era capaz de permanecer solo, por horas. Pensar -no escribir- era su
devota tarea. Aunque también solía, en la soledad de su pieza, o en la turbulencia de un café,
abarrotar cuartillas en caligrafía minuciosa. Empero, no le asignaba valor a su palabra escrita. Dos
temores lo atravesaban: el del dolor y el de la muerte". Borges conjetura que para eludir este último
postuló la metafísica inexistencia del yo. "En lo que concierne a la literatura, le importaba menos que
el pensamiento y la publicación le era más indiferente que la literatura. Así, su vocación fundamental
era la contemplativa y la persecución del desciframiento del misterio filosófico del universo".
En 1928 se edita No toda es vigilia la de los ojos abiertos, a instancias de Raúl Scalabrini Ortiz
y Leopoldo Marechal. Publica al año siguiente Papeles de Recienvenido. Durante este período, se
preocupa por crear expectativas respecto a la posible aparición de la novela Museo de la Novela de la
Eterna. En 1938 publica "Novela de Eterna" y la Niña del dolor, la "Dulce-persona" de un amor que
no fue sabido, anticipación de Museo de la Novela de la Eterna.
Tres años más tarde publica en Chile Una novela que comienza.
En 1944 se publica una nueva edición de Papeles de Reciénvenido. En 1947, Macedonio se
instala en la casa de su hijo Adolfo, donde residirá hasta su muerte.
LA POÉTICA DE MACEDONIO FERNÁNDEZ

Quiero de una vez saber si la realidad que nos rodea tiene una llave de explicación o
es total y definitivamente impenetrable. Tarea aparentemente estéril, pero si de cuando en
cuando no hubiera alguien que arrancara a los hombres de su ávida persecución del dinero,
no valdría la pena que la humanidad continuara reproduciéndose para obrar todos como
autómatas repitiendo el mismo mecanismo de lucro.
Macedonio Fernández

Introducción

Los distintos géneros que Macedonio Fernández (1874-1952) ensayó a lo largo de su vida
pueden ser entendidos, en su conjunto, como una sola obra de raigambre metafísica que intenta
concebir al mundo sin el filtro de la razón ni las sensaciones, para acceder a una realidad última de
las cosas. Levantar el Velo de Pistis Sophia, aunque sólo sea por un instante.
El escritor postula que el Mundo no es Dado y —para evitar caer en una recepción pasiva de
lo ya establecido— debemos cuestionar los parámetros y conceptos con los que medimos y trazamos
nuestra existencia. Desde los más mínimos e indefensos, como la relación de una plantita con una
pareja (“Tantalia”) hasta el para qué —y no el por qué al que se ha limitado la Astronomía— de los
movimientos de la Luna en el Cielo (“Poema al astro de luz memorial”).
La Poemática, Humorística Conceptual y Novelística, son tres categorías que extienden sus
vasos comunicantes en toda la obra del escritor argentino. Poemas que parecen cuentos, ensayos
filosóficos con apariencia de novela, brindis famosos como postulados humorísticos, cartas como
críticas estéticas, etc. Esta baraja de géneros que se mezclan y construyen una obra singular en la
historia de la Literatura nos permiten vislumbrar la filosofía idealista y el humorismo basado en el
absurdo que responde a un solo interés: un apasionado inconformismo esencial.
En este sentido, Macedonio define como Belarte Conciencial1 al único arte que considera
verdadero y que tiene como fin despojar al lector de sus frágiles nociones de existir para dar lugar a
una experiencia directa de la realidad, que trascienda no sólo al pensamiento intelectual y las rejas
lógicas que nos impone el lenguaje, sino también a la percepción sensorial; se trata, pues, de un
suceso momentáneo que sacuda violentamente los fundamentos de nuestra visión y recepción del

1
"Belarte Conciencial", o "arte de la conciencia", es un concepto propuesto por el autor argentino Macedonio
Fernández para describir un tipo de arte que busca provocar la "conmoción del ser de la conciencia".
cosmos.
Quien experimenta un momento el estado de creencia de no existir y luego vuelve al estado
de creencia de existir, comprenderá para siempre que todo el contenido de la verbalización o noción
“no ser” es la creencia de no ser. El “yo no existo” del cual debió partir la metafísica de Descartes en
sustitución de su lamentable “yo existo”; no se puede creer que no se existe, sin existir.
Debe ser un arte consciente, a la vista del lector, que por medio de su técnica, la obra en su
conjunto, suscite emociones (no sensación ni noción) o estados de conciencia en el lector distintos a
los que siente el mismo autor o los descritos en los personajes. No debe tener otra finalidad más que
sí misma. En efecto, Macedonio rechaza al realismo por considerarlo pueril, aristotélico, instructivo,
moralista, preso del mero traslado del objeto al papel y a limitarse a dar respuestas del dónde,
cuándo, cómo y a quién aconteció el poema o la trama. Es decir, “procura la expectativa del relato,
mientras que la Belarte genera la expectativa del concepto”.
Para lograr la Belarte Conciencial, Macedonio utiliza técnicas literarias —tanto en su poesía
como en sus novelas— como la interrupción de la diégesis para pensar su propia escritura; el Mareo
Conciencial al incluir al lector y autor en la estancia de la novela o considerar en un mismo plano
conceptos jerárquicos y causales como Muerte, Vida, Amor y Mente; la (con)fusión de planos entre
géneros, la disolución de la frontera entre realidad y ficción; la ruptura tanto de la sintaxis como de la
cronología y la estructura narrativa para erigir una obra que sólo obedezca a su propia lógica interna,
etc.
Sus inquietudes estéticas y metafísicas como germen en sus poemas, podrían ser clasificadas
en tres apartados:
1) Irrupción del yo poético, interrupción y postergación como métodos humorísticos de
rechazo a un arte mimético: “Yo no doy personajes locos, doy lectura loca y precisamente con el fin
de convencer por arte, no por verdad”.
2) El Ensueño, la Siesta y el Mareo Conciencial: esa estancia entre vigilia y sueño, vida y
muerte, donde aún permanecemos despojados de los filtros del raciocinio y la sensorialidad, y el
mundo se nos presenta como un panteísmo envolvente y, por un instante, eterno.
3) Elena Bellamuerte: la puesta en jaque de nociones como Muerte, Tiempo y Ser en un
intento amoroso por tratar “de resucitar en el reino de las letras a Elena Bella, su difunta esposa”.
La poética de Macedonio Fernández es una de las más singulares y radicales de la literatura
argentina e hispanoamericana. No puede entenderse simplemente como un conjunto de recursos
estilísticos o temáticos, sino como una forma filosófica de abordar la escritura y el sentido mismo de
la literatura. Los aspectos más relevantes de su poética:

1. Literatura como experimento metafísico


Macedonio no concibe la literatura como una mera representación del mundo, sino como un
territorio para la especulación filosófica y metafísica. Sus textos son vehículos para explorar
preguntas como:
 ¿Qué es la realidad?
 ¿Qué es el yo?
 ¿Puede el pensamiento alterar lo real?
 ¿Qué sentido tiene escribir, y para quién?
Estas preguntas no están al margen del texto: son el texto. Su obra está atravesada por un
tono lúdico y reflexivo que desestabiliza la noción de autor, lector, narrador y personaje.

2. El humor como herramienta filosófica

Macedonio utiliza el humor, el absurdo y la ironía como modos de romper con las
convenciones de la lógica y la narrativa tradicional. Este humor no es superficial: es una estrategia
para subvertir la realidad y para cuestionar las formas establecidas del pensamiento.

3. El rechazo de la novela tradicional

Una de las ideas más provocadoras de Macedonio es la de escribir una "novela que no sea
novela". Su proyecto más emblemático en este sentido es Museo de la Novela de la Eterna, donde:
 Se anticipa con prólogos al infinito (hay decenas de prólogos antes de que "empiece" la
novela).
 Se cuestiona constantemente la utilidad o necesidad de los personajes.
 Se interrumpe cualquier linealidad narrativa.
La novela se vuelve un espacio de juego y crítica del género mismo, en la línea de una anti-
novela avant la lettre2.

4. Influencia e intertextualidad

Macedonio influenció profundamente a Jorge Luis Borges, quien lo consideraba su maestro.


Muchas ideas centrales de Borges —la disolución del yo, los mundos posibles, el tiempo como
ilusión, el lector como coautor— están ya presentes en Macedonio, aunque tratados de forma más
caótica y menos sistemática.
También puede vincularse su poética con tradiciones como:
 El idealismo filosófico (Berkeley, Schopenhauer).
 El romanticismo tardío y el modernismo en su vertiente más introspectiva.

2
"Avant la lettre" es una expresión francesa que significa "antes de la letra".
 Las vanguardias por su experimentalismo radical.

5. El lector como sujeto activo

Macedonio desafía al lector constantemente: no hay trama clara, los personajes se


desvanecen, el narrador se contradice. Esto obliga al lector a participar activamente, casi como un
co-creador del texto. La lectura se transforma en una experiencia ontológica, no solo estética.

Obras literarias de su poética:

 Papeles de Recienvenido (1929)


 No toda es vigilia la de los ojos abiertos (1939)
 Museo de la Novela de la Eterna (publicada póstumamente en 1967)
 Adriana Buenos Aires: novela mala (1942)

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