Medina Benítez Sergio Enrique
Cuestionario
1.- Señale los fundamentos jurídicos y la normativa jurídica nacional que
México ha adoptado para dar cumplimiento a las obligaciones contraídas al
ratificar la convención internacional sobre los derechos del niño, en materia
de justicia penal adolescente.
1. Reforma constitucional del 2005 modificando el art 18 constitucional:
La Federación y las entidades federativas establecerán, en el ámbito de sus
respectivas competencias, un sistema integral de justicia para los adolescentes,
que será aplicable a quienes se atribuya la comisión o participación en un hecho
que la ley señale como delito y tengan entre 12 años cumplidos y menos de 18
años. Este sistema garantizará los derechos humanos que reconoce la
Constitución para toda persona, así como aquellos derechos específicos que por
su condición de personas en desarrollo les han sido reconocidos a los
adolescentes. Las personas menores de 12 años a quienes se atribuya que han
cometido o participado en un hecho que la ley señale como delito, solo podrán ser
sujetos de asistencia social.
2.- Reforma constitucional de 2008 y 2011
Transforma de manera definitiva nuestra concepción de la infancia y la relación de
esta con la justicia, replantea la manera en que los adolescentes se vinculan con
el ordenamiento jurídico, rediseña su relación con el sistema punitivo del Estado y
exige la construcción de un sistema de responsabilidad para adolescentes
configurado como protección jurídica especial concretizado a través de un sistema
de justicia que incluya órganos, normas y procedimientos específicos. Entre otras
reglas y principios, la norma constitucional reformada definió y homologó en todo
el país la denominada edad penal a los 18 años; instituye un sistema integral de
justicia aplicable a las personas de entre 12 años cumplidos y menos de 18;
ordena la creación de instituciones, tribunales y autoridades especializadas en la
procuración e impartición de justicia para adolescentes; establece la garantía del
debido proceso a favor de los menores de edad y la independencia entre las
autoridades que efectúen las remisiones y aquellas que impongan las medidas;
considera de aplicación preferente las formas alternativas de justicia; fija la
necesaria proporcionalidad de las medidas que se dicten como sanción a los
adolescentes, y ordena que el internamiento solo se aplique como medida
extrema, por el tiempo más breve que proceda y únicamente a los mayores de 14
años por la comisión de delitos graves. Todo ello con el fin de proteger
integralmente a los niños y adolescentes y velar por su interés superior.
3.- En 2015 se reformó la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución y se
estableció la unificación legislativa de la materia, por la que se “incluye a la justicia
penal para adolescentes como una de las materias de competencia del Congreso
de la Unión para la creación de una Ley Nacional (que regirá tanto en el orden
federal como en el fuero común)”. En este contexto normativo, el 16 de junio de
2016 se publica la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal Adolescente
2.- Explique el concepto de culpabilidad diferenciada, y compárelo con las
categorías jurídicas del modelo tutelar.
El tratamiento que la doctrina de la situación irregular dio a aquellos niños, niñas y
adolescentes en conflicto con la ley se fundamentó en la comprensión de que los
jóvenes eran, por regla general, incapaces de ser culpables, en el sentido que la
doctrina jurídico-penal entendía este elemento de la responsabilidad penal. De
este modo, al ser las personas menores de edad consideradas incapaces, en
términos similares a como la doctrina penal entendía otras hipótesis de
inimputabilidad —por ejemplo, los “enajenados mentales”, en el léxico de la época
—, la consecuencia era la imposibilidad de aplicación del derecho penal, cuyo
fundamento liberal es precisamente la reprochabilidad por el acto antijurídico. Las
doctrinas de la imputabilidad, en sentido estricto, asimilaron al menor al enajenado
mental y fundaron la exención en que la persona menor de edad no tenía
capacidad de culpabilidad por carecer de plenas facultades de comprender lo
ilícito y actuar según esa comprensión
El sistema de menores a partir de la negación formal del delito y de la pena realiza
una justificación ideológica de la legitimidad de las medidas de protección que se
fundamenta en la peligrosidad y en la educación —readaptación social—. En este
sentido, podemos observar otra característica adicional de las legislaciones de
menores: la confusión de las llamadas vías proteccional y penal. Como
consecuencia, este trato unitario de todas aquellas situaciones irregulares
implicaba que debían ser sometidas a la competencia de una sola autoridad, el
juez tutelar de menores, el cual, mediante la aplicación de un procedimiento
común para cualquiera de estas situaciones, podía adoptar ciertas medidas
enumeradas en un catálogo único y común.
En el movimiento que sucedió al paradigma de la situación irregular, y que sentó
las bases para el nuevo modelo, confluyen dos vertientes principales. Por un lado,
una vertiente crítica, que permite denunciar el profundo carácter vulnerador de los
derechos fundamentales de las legislaciones de menores y la otra, propositiva,
que asume el enfoque de los derechos humanos de las niñas, niños y
adolescentes y la necesidad de diseñar y ejecutar mecanismos que aseguren su
protección efectiva. Uno de los quiebres más relevantes que es posible apreciar
en el modelo de responsabilidad penal que fluye de los principios y garantías
establecidos en la CIDN. El derecho penal adolescente surgido en América Latina
tiene como elemento principal el reconocimiento del adolescente como un sujeto
distinto al adulto ante el derecho penal. El adolescente no es simplemente un no-
adulto, o un adulto en pequeño, es un sujeto diferente considerado en su peculiar
condición social de sujeto en desarrollo y dotado de una autonomía jurídica y
social en permanente evolución. La idea central es que toda persona es
responsable, pero cada uno en niveles diferentes y de acuerdo con la
configuración jurídica y social que se le reconoce
En síntesis, la noción de responsabilidad tiene como función primordial permitir la
incorporación, de un modo particularmente extenso e intenso, de las garantías que
el sistema jurídico ha elaborado para restringir el poder punitivo del Estado. Por
ello es posible entender el derecho penal de adolescentes como un “sistema
especial y excepcional de responsabilidad penal, donde la justificación del ius
puniendi es aún más débil que en el Derecho penal de adultos y donde las
garantías y los límites al poder punitivo han de desplegarse con especial
intensidad”. Así se entiende el la culpabilidad diferenciada.
3.- Exponga ejemplos específicos con los que la legislación mexicana
materializa los objetivos de la Justicia Penal Adolescente establecidos en el
Artículo 40.1 de la Convención Internacional sobre Derechos del Niño.
Respeto a la Dignidad Humana: La Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia
Penal para Adolescentes establece que todos los adolescentes deben ser tratados
con respeto y dignidad, reconociendo su condición de personas en desarrollo.
Ambientes de Atención Adecuados: Se busca que los centros de internamiento y
las instituciones que atienden a adolescentes cumplan con estándares que
aseguren un ambiente seguro y humano, promoviendo su desarrollo integral.
Programas de Reinserción: Se implementan programas de educación,
capacitación y apoyo psicológico que no solo se centran en la sanción, sino en
promover el crecimiento personal y social de los adolescentes.
Participación Activa: Se les permite participar en su proceso judicial y en la toma
de decisiones sobre su rehabilitación, lo que les ayuda a desarrollar un sentido de
responsabilidad y autoeficacia.
Educación en Derechos Humanos: Se ofrecen programas de formación sobre
derechos humanos, tanto para los adolescentes como para el personal que los
atiende, promoviendo un ambiente de respeto y comprensión.
Acceso a Asesoría Psicológica: Se les brinda apoyo psicológico para ayudarles a
enfrentar su situación y desarrollar un sentido de autoestima y dignidad.
Fomento de la Empatía y la Responsabilidad: A través de programas de mediación
y reparación del daño, se les enseña sobre las consecuencias de sus acciones y
la importancia de la empatía hacia las víctimas.