José Maria en mundos distintos
La novela Todas las sangres, escrita por José María Arguedas y publicada en
1964, constituye una de las obras más ambiciosas y complejas de la literatura
peruana del siglo XX. En ella, Arguedas retrata el conflicto entre las múltiples
realidades culturales, sociales y económicas del Perú, proponiendo una visión
profunda y dolorosa del proceso de modernización y sus efectos sobre el
mundo andino. Nacido en Andahuaylas en 1911, Arguedas vivió desde niño
una estrecha convivencia con comunidades indígenas, lo que le permitió
conocer de forma íntima la cosmovisión quechua y convertirse en una voz
singular que escribió "desde dentro" del mundo andino. Esta experiencia vital
marcó profundamente su obra literaria y antropológica.
Como señala el crítico Antonio Cornejo Polar, Todas las sangres es “una
novela totalizadora” que intenta representar el drama histórico del Perú en su
conjunto, enfrentando visiones del mundo en conflicto. Este ensayo analizará
cómo Arguedas representa este choque de culturas y clases, así como la
utopía frustrada de una integración nacional auténtica, explorando los
símbolos, personajes y estructuras narrativas que hacen de Todas las sangres
una obra clave para entender la complejidad del Perú moderno.
La realidad peruana
Lo literario como denuncia social “Todas las sangres presenta una visión
profunda y realista de la cosmovisión andina y las costumbres tradicionales del
mundo indígena, que permiten entender la diversidad cultural del Perú.” Nos
permite conocer más sobre la realidad peruana como sus costumbres y
tradiciones, además de mostrarnos su forma de ver el mundo", una afirmación
que sintetiza el valor cultural y social de Todas las sangres de José María
Arguedas. Esta novela no solo retrata la riqueza de las tradiciones andinas,
sino que también presenta una compleja radiografía de las tensiones sociales,
políticas y económicas que atraviesan al Perú. Según el crítico Esteban
Fernández Benites, la obra constituye una representación profundamente
realista de la sociedad peruana, en la que se muestra cómo conviven —y a la
vez chocan diversas cosmovisiones, clases sociales y “sangres”. A través de su
narrativa, Arguedas nos introduce en un país donde la modernidad se impone
violentamente sobre lo ancestral, y donde las comunidades indígenas son
constantemente marginadas. En Todas las sangres, Arguedas no idealiza lo
indígena, sino que denuncia con fuerza la violencia y desigualdad social,
mostrando el abuso de poder por parte de los gamonales y el Estado. A través
de escenas de represión y los monólogos de personajes como Bruno Aragón,
la novela plantea la necesidad de una transformación nacional que integre
verdaderamente la herencia indígena, promoviendo una visión inclusiva, justa y
descolonial del Perú. La novela “Redoble por Rancas” de Manuel Scorza como
denuncia del despojo campesino en Pasco (década de 1960): Esta obra
literaria, al igual que Todas las sangres, utiliza la ficción para evidenciar un
conflicto social real: el despojo de tierras a las comunidades campesinas por
parte de empresas mineras extranjeras, con apoyo del Estado. A través de
personajes como Héctor Chacón y una narración que combina lo mítico con lo
testimonial, Scorza muestra la resistencia de los pueblos andinos frente a la
explotación y marginación. Esta novela demuestra cómo la literatura puede
convertirse en un acto de denuncia social y, al igual que Arguedas, rescata la
voz y el pensamiento indígena frente a los abusos del poder. Ambos autores
exponen que la ficción no es solo estética, sino también una herramienta para
visibilizar y cuestionar las injusticias estructurales del país. Si bien es cierto que
muchas obras literarias, como Todas las sangres de José María Arguedas, han
sido valoradas por su capacidad de denunciar injusticias sociales, también es
importante cuestionar hasta qué punto este enfoque instrumental de la
literatura puede limitar su dimensión estética y artística. Enfocar la literatura
únicamente como un medio de denuncia corre el riesgo de reducirla a un
documento sociológico o político, desplazando su valor como creación literaria
compleja
Crítica social desde la literatura
“Es el medio que utilizó Arguedas para criticar la opresión y la desigualdad
social que se vivía en el Perú.” Roberta Carte, por otro lado, veamos lo
siguiente La Ley de Lenguas Originarias (2011) y la congresista quechua
hablante Ruth Luque Uno de los avances más significativos en cuanto a
inclusión lingüística en el Perú fue la promulgación de la Ley N.º 29735 en el
año 2011, que reconoce como cooficiales al quechua, aimara y otras lenguas
originarias junto con el castellano. Esta ley obliga al Estado a garantizar su uso
en servicios públicos, educación, justicia y medios de comunicación, y marca
un punto de inflexión en la lucha por el reconocimiento de los pueblos
indígenas. Este paso histórico tiene una profunda conexión con la obra de José
María Arguedas, quien, a través de novelas como Todas las sangres, expuso
cómo la marginación cultural, económica y lingüística de los pueblos andinos
era un componente estructural de la desigualdad social. En sus textos, el
quechua no solo aparece como lengua materna de los personajes indígenas,
sino también como símbolo de una cosmovisión silenciada por el poder criollo y
occidentalizado. Arguedas luchó literaria y personalmente por el
reconocimiento del quechua como vehículo legítimo de conocimiento y cultura.
En esta misma línea, un caso contemporáneo que refuerza y reactualiza esta
lucha es el de la congresista peruana Ruth Luque, quien ha intervenido
repetidas veces en el Parlamento hablando en quechua. Su gesto no es solo
simbólico, sino político: exige que el Congreso, como máxima institución
representativa del país, escuche también la voz de quienes históricamente han
sido excluidos. En una de sus intervenciones más notorias, Luque reclamó que
el idioma de millones de peruanos no siga siendo tratado como una curiosidad
folclórica, sino como una lengua nacional con plena legitimidad. Ambos casos
—la ley y la actuación política de Luque— reflejan el impacto profundo y
duradero de la crítica social planteada por Arguedas. Aunque él la expresó
desde la ficción, sus denuncias resuenan hoy en decisiones institucionales y
actos públicos que buscan transformar la exclusión estructural en
reconocimiento real. Aunque la literatura ha sido un medio eficaz para expresar
críticas sociales, no toda creación literaria debe estar subordinada a esta
función. La insistencia en leer toda obra como una denuncia o comentario
político puede limitar la libertad creativa del autor y reducir la literatura a un
instrumento ideológico. No todos los escritores tienen la intención de intervenir
en debates sociales, y forzar este enfoque puede desvirtuar la diversidad de
sentidos y experiencias que ofrece la literatura.
El valor cultural y social
“La obra visibiliza la disyuntiva ideológica del Perú entre tradición y
modernidad, y plantea un conflicto no resuelto entre lo indígena, lo criollo y lo
extranjero. Una tradición o una comunidad trasciende lo meramente estético o
histórico; representa la identidad viva de un pueblo y su forma particular de
comprender el mundo. En el caso de obras literarias como Todas las sangres
de José María Arguedas, este valor radica en la capacidad de dar voz a
experiencias, cosmovisiones y realidades que han sido históricamente
invisibilizadas o marginadas. Reconocer y valorar estas expresiones culturales
es fundamental para construir sociedades más inclusivas y justas, que no
nieguen su diversidad ni su complejidad. Así, el arte y la literatura se convierten
en puentes que conectan diferentes mundos, fomentando el diálogo y el
respeto entre culturas. En definitiva, valorar lo cultural y social es también un
acto de memoria y reconocimiento, que fortalece el sentido de pertenencia y
abre caminos para la transformación social.Por ejemplo tenemos el
reconocimiento del Qhapaq Ñan como Patrimonio Mundial por la UNESCO
(2014): El Qhapaq Ñan, red vial andina construida por el Imperio Inca, fue
declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por su enorme valor histórico,
cultural y social. Esta declaración no solo reconoce una obra arquitectónica,
sino también el conocimiento ancestral indígena, las formas de organización
colectiva y el sentido de comunidad aún presente en muchas zonas rurales. Su
reconocimiento internacional simboliza un esfuerzo por valorar y preservar el
legado indígena, algo que Arguedas defendía fervientemente en su obra. Así,
el Qhapaq Ñan se convierte en un símbolo de la riqueza cultural peruana, y su
puesta en valor dialoga con el mensaje central de Todas las sangres, que exige
reconocer todas las voces que conforman la identidad nacional.
En conclusión, la literatura peruana, ejemplificada por obras como Todas las
sangres de José María Arguedas, se erige como un espejo fiel de la compleja
realidad del país, mostrando las múltiples tensiones culturales, sociales y
económicas que lo atraviesan. A través de la crítica social desde la literatura,
se visibilizan las injusticias y desigualdades que afectan a comunidades
marginadas, cuestionando las estructuras de poder y proponiendo nuevas
formas de entender la nación. Asimismo, el valor cultural y social de estas
obras reside en su capacidad para rescatar y dignificar tradiciones,
cosmovisiones y voces que han sido históricamente relegadas, fortaleciendo
así la identidad colectiva. Por tanto, la literatura no solo cumple una función
estética, sino que también se convierte en una herramienta fundamental para la
reflexión, el diálogo y la transformación social en el Perú.
Bibliografía
1) Arguedas, José María. Todas las sangres. Lima: Editorial Losada, 1964.
2) Cornejo Polar, Antonio. Escribir en el aire: ensayo sobre la
heterogeneidad socio-cultural en las literaturas andinas. Lima: IFEA,
1989.
3) Fernández Benites, Esteban. “La representación social en Todas las
sangres de José María Arguedas”. Revista de Literatura Peruana, vol.
12, 2003, pp. 45–67.
4) Scorza, Manuel. Redoble por Rancas. Lima: Siglo XXI Editores, 1970.
5) López, Fernando. Literatura y sociedad en el Perú: una visión crítica.
Lima: Fondo Editorial PUCP, 2010.
6) Mignolo, Walter D. Desobediencia epistémica: Retórica de la
modernidad, lógica de la colonialidad y gramática de la descolonialidad .
Buenos Aires: Ediciones del Signo, 2009.
7) Zevallos, Alfredo. “La literatura como espacio de denuncia social en el
Perú contemporáneo”. Anuario de Estudios Andinos, vol. 8, 2015, pp.
123–140.