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TEXTO ARGUMENTATIVO Ecologia Humana

El documento explora el concepto de ecología humana, destacando su evolución desde Aristóteles hasta pensadores contemporáneos como Arne Næss y Van R. Potter, quienes abogan por una relación armónica entre la humanidad y su entorno. Se enfatiza la importancia del biocentrismo y la ética ambiental para fomentar una conciencia ecológica que promueva la sostenibilidad y la preservación del hábitat. Además, se discute la necesidad de integrar la virtud de la prudencia en la ética ambiental para guiar acciones que minimicen el impacto humano en los ecosistemas.

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TEXTO ARGUMENTATIVO Ecologia Humana

El documento explora el concepto de ecología humana, destacando su evolución desde Aristóteles hasta pensadores contemporáneos como Arne Næss y Van R. Potter, quienes abogan por una relación armónica entre la humanidad y su entorno. Se enfatiza la importancia del biocentrismo y la ética ambiental para fomentar una conciencia ecológica que promueva la sostenibilidad y la preservación del hábitat. Además, se discute la necesidad de integrar la virtud de la prudencia en la ética ambiental para guiar acciones que minimicen el impacto humano en los ecosistemas.

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TEXTO ARGUMENTATIVO

El concepto de ecología humana es considerado relativamente nuevo, sin


embargo, desde Aristóteles se venía cosechando terminologías y conceptos
relacionados entre el hombre y su entorno. Es el mismo Aristóteles que para el
año 349 A.C. definía el concepto de la virtud, lo cual consiste en reconocer lo que
está bien o mal, lo que es conveniente o no. Lo que Aristóteles trata de expresar
va más allá de una simple teoría de libre albedrío, solo consiste en determinar esa
ética humana, ética que va completamente relacionada con nuestro entorno, en
base a eso mucho tiempo después Vladimir Vernadsky relaciono de forma mucho
más esclarecedora y concisa la organización geológica del planeta y nuestro
entorno como un todo, dando índice a la Ecologia humana.
La definición de ecosistema se basa en el conjunto de especies de una zona
determinada que interactúa en un medio abiótico, esta definición encaja
perfectamente en el concepto de biocentrismo, entendiendo que el biocentrismo
es la concepción de entender que todos los seres son iguales de valiosos, y
desliga la percepción egocéntrica de que es la humanidad el centro de todo. Por
tanto, es imprescindible que como seres ecológicos que somos entendamos la
naturaleza animal y tratemos de comprender el instinto de cada especie que nos
rodea lo cual permitirá comprender los comportamientos y la reacción del medio
ambiente y de las especies para así evitar confrontaciones entre el hombre y la
naturaleza. En lineamiento con esta teoría encontramos personajes como Arnes
Næss, quien es considerado como el padre de la Ecologia profunda, la filosofía de
Arnes promulgaba la armonía filosófica entre Ecologia y Humanidad; Consiste en
alcanzar un equilibrio, y lo sustenta en la capacidad de establecer una psicología
ecológica.
En lineamiento con Arnes Næss, Van R, Potter intuye en diversos de sus artículos
la necesidad de establecer, y diseñar nuevos conocimientos que servirían de base
para que el hombre el ser más inteligente y capaz del entorno natural pudiera
reconocer, la exactitud correcta y reconocer que alcances debería conseguir,
entendiendo que es el único ser capaz de impactar positivamente como
negativamente en mayor medida el medio ambiente. Autores mucho más
contemporáneos, han ilustrado la brecha que existe entre la cultura científica (o el
mundo de los hechos) y las humanidades (o el mundo de los valores) afecta
también, como hemos visto, a la bioética y a la ética ambiental, así como a la
forma de interpretar la educación ambiental.
En este sentido, la pedagogía contemporánea en el contexto de la ecología parece
definirse esencialmente como una pedagogía de los valores, sin embargo, al
mismo tiempo, parecen estar demasiado lejos del ser humano, que quizá no tiene
interés por ellos y por descubrir su profundidad. El hombre moderno percibe
dichos valores como demasiado abstractos y distantes. Es por eso que Arnes
Næss intensifica su búsqueda en la obtención de una educación ecológica la cual
se basa en tratar de influir sobre las personas en la dirección de las acciones
hermosas ambientales.
Por otro lado, Varela, afirma que el aspecto ambiental en esencia no parece
motivarnos, debido a que lo percibimos el ambiente como algo externo a nosotros,
no relacionado con nuestro mundo interior ni con nuestros intereses. Sucede esto
en la medida que seguimos considerándonos como totalmente diferentes del
mundo, en que seguimos asumiendo una forma de antropocentrismo o
antropocentrismo
Si entendemos cada uno de estos conceptos, el siguiente paso es la reflexión
ecológica el cual permite la creación de conciencia de comprender que estamos
conectados con el medio ambiente lo que nos llevara al concepto del actuar de
inmediato el aquí y el ahora ante la creación de nuestra conciencia ambiental y
ecológica.
Comprender el concepto de biocentrismo es muy importante porque desliga el
antropocentrismo en donde es el hombre el centro de todo, desligar este concepto
es vital porque permite unificar al hombre con el medio, visualizando la
importancia del todo, para así poder entender que los medios abióticos son parte
fundamental para la vida, así como lo biótico, y que el hombre debe evolucionar en
preservar y cuidar su entorno y no este a él.
Entender la ecología humana permite encontrar la forma de como habitar nuestra
casa común, entendiendo que formamos parte de un todo. Es entender la forma
adecuada en la que podemos habitar nuestro hábitat, sin dañarlo recordando
siempre el concepto de la ética ambiental que si se deteriora el ambiente estamos
deteriorando el hábitat. Por tanto, la ecología humana debe buscar la manera en
objetivar acciones que vayan en concordancia con lo sostenible para que no solo
el ser humano habite el ecosistema si no que todos los organismos puedan residir
en conjunto sin afectarse el uno al otro. En un ámbito ideal y utópico es esto lo que
se intenta lograr. Sin embargo, las actividades antrópicas han venido enraizando
la alteración en los ecosistemas por muy mínimo que estos sean, el reto está en
interiorizar el pensar que cada acción repercute en un impacto, una vez entendido
este enfoque se buscara la forma de mitigar estos impactos, así como en crear
alternativas accesibles para todos y que no impacten el entorno natural.
Por tanto, se busca definir el concepto amplio de la ecología humana y como
relacionarlo con el nuevo concepto de la sostenibilidad ambiental mediante un
enfoque filosófico y de ética en este caso de ética ambiental. Una vez reflejado
este concepto en nuestro pensar estaremos exteriorizando acciones en pro a la
sostenibilidad recordando que somos lo que pensamos. Es justamente ahí cuando
surge una nueva virtud, denominada la virtud de la prudencia, la prudencia es,
pues, necesaria para identificar el bien y para elegir los medios adecuados para
lograrlo. Ahí radica su naturaleza al mismo tiempo intelectual y moral: se trata de
una virtud intelectual, pero que implica experiencia vivida, que atañe tanto a los
medios como a los fines, pues su horizonte último es el vivir bien en general, y que
está al servicio de la sabiduría, o sea, que es un instrumento para la obtención de
la misma. Implica, por lo tanto, un juicio y una decisión, es decir un momento
intelectual y uno práctico. Entila ecología como nuestro hábitat, y que si no lo
cuidamos y lo preservamos estamos dañando nuestra casa, que cada acción
repercute en un impacto o en una consecuencia. Pieper se pregunta cómo la
virtud de la prudencia puede ser aplicada a la ética ambiental, y determina que
para poder obrar bien primero se debe conocer, pues quien ignora las cosas no
puede obrar bien, es de ahí la importancia de nuevos conocimientos en particular
de conocimientos ambientales.
Se trata, por lo tanto, de perseguir no sólo la ecología (o ética) del medio
ambiente, sino también la ecología humana, que es precedente y es el reflejo más
poderoso de la relación positiva del ser humano consigo mismo y con su entorno.
Esto supone, pues, que hay un vínculo profundo entre el ser del mundo y el
habitar del hombre (es decir nuestra manera peculiar de estar en el mundo):
Tenemos que reconocer que cualquier posible ‘desrealización, y/o desertificación,
sigue siendo la expresión de una cierta manera de habitar, y como resultado
acompaña inevitablemente a una producción de sentido y a la configuración de un
lugar.

Referencias:
 Næss, A. 2005. Consequences of an Absolute No to Nuclear War. En
Glasser, H; Drengson, A. The Selected Works of Arne Næss. Dordrecht,
Springer, v. IX, 217-233.
 Pieper, J. 2003. Las virtudes fundamentales. 8 ed. Madrid, Ediciones RIALP
S.A. 576 p.
 Aristóteles. 1985. Ética a Nicómaco. Traducción de J. Pallí Bone. Madrid,
Gredos

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