0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas17 páginas

Agua Neuquen

La Ley 899 del Código de Aguas de la provincia de Neuquén establece un régimen para la gestión y uso de las aguas públicas, definiendo su propiedad, usos permitidos, y la necesidad de permisos para usos especiales. La Dirección de Aguas es la autoridad encargada de regular y supervisar el uso y aprovechamiento de los recursos hídricos, así como de mantener el registro de derechos de aguas. Además, se establecen disposiciones específicas para el abastecimiento de poblaciones y la irrigación, asegurando que el uso del agua se realice de manera sostenible y equitativa.

Cargado por

Valentin Arias
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas17 páginas

Agua Neuquen

La Ley 899 del Código de Aguas de la provincia de Neuquén establece un régimen para la gestión y uso de las aguas públicas, definiendo su propiedad, usos permitidos, y la necesidad de permisos para usos especiales. La Dirección de Aguas es la autoridad encargada de regular y supervisar el uso y aprovechamiento de los recursos hídricos, así como de mantener el registro de derechos de aguas. Además, se establecen disposiciones específicas para el abastecimiento de poblaciones y la irrigación, asegurando que el uso del agua se realice de manera sostenible y equitativa.

Cargado por

Valentin Arias
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Neuquén

Legislatura Provincial

Ley 899

Código de Aguas

Publicada: 24/10/1975

La Legislatura de la provincia del Neuquén sanciona con fuerza de ley:

CÓDIGO DE AGUAS

TÍTULO I:

DISPOSICIONES GENERALES

Art. 1. – El régimen de aguas en jurisdicción de la provincia del Neuquén se


ajustará a las normas del Código Civil, a las del presente cuerpo legal y a las
disposiciones reglamentarias que dicte el Poder Ejecutivo de la provincia, con el
asesoramiento de las autoridades especializadas y de sus organismos específicos.

Art. 2. – Son bienes públicos de la provincia:

a) Los ríos que nacen y mueren dentro de los límites provinciales, sus cauces y las
demás aguas -sean o no navegables- que corren por cauces naturales, y toda otra
agua que tengan o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general.

b) Los lagos navegables y sus lechos.

c) Las demás aguas que surgen en los terrenos de los particulares, cuando
constituyan curso de agua por cauces naturales.

d) Las aguas pluviales que caen sobre lugares públicos.

Art. 3. – La policía de aguas, de sus cauces naturales o artificiales, y de toda otra


relacionada con el almacenamiento o aprovechamiento de aguas -cualquiera sea su
tipo- estará a cargo de las autoridades creadas por la presente ley.

Art. 4. – Nadie podrá utilizar el agua pública -salvo en la hipótesis del art. 8, párr.
1- para usos especiales, sin ser titular de un permiso o concesión.

Art. 5. – Se entiende por usos especiales y en orden de importancia -que serán


también de prioridad para su otorgamiento- los siguientes:

a) El abastecimiento de poblaciones.

b) La irrigación.

c) Los usos terapéuticos y termales.

d) Los usos industriales.

e) La energía hidráulica.

f) Los estanques y piletas.


Art. 6.– La autoridad de aplicación de este código será la Dirección de Aguas, que
dependerá de la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica y cuya estructura
administrativa y de organización será reglamentada por el Poder Ejecutivo.

Art. 7. – Son funciones específicas de la Dirección de Aguas las siguientes:

a) Realizar la evaluación de los recursos hídricos y el catastro de las concesiones y


permisos para el uso y aprovechamiento de las aguas.

b) Organizar el aprovechamiento de las aguas, su uso, preservación y reserva.

c) Organizar y regular lo referente a la defensa del patrimonio hídrico de la


provincia, estableciendo reservas para energía eléctrica u otros fines de interés
público y de la comunidad.

d) Adoptar las medidas necesarias para evitar la contaminación de aguas.

e) Conceder las autorizaciones y permisos que se establecen en este código y


reglamentar las servidumbres administrativas y las prescriptas en el Código Civil -
en su caso- para su ordenamiento práctico.

f) Fijar los cánones de riego y toda otra contribución derivada del uso y
aprovechamiento de las aguas.

g) Imponer las multas prescriptas por este código -dentro de los márgenes
previstos- considerando como causal de agravación la reincidencia.

h) Comunicar a la Fiscalía de Estado los casos en que deban ajustarse el cobro de


las contribuciones, tasas y multas, por vía de apremio, para que proceda a ello,
conforme con las disposiciones correspondientes.

i) Tener intervención en todo lo relativo a obras de cualquier naturaleza que se


ejecuten en cauces y riberas de los cursos de agua pública, sin la cual no podrán
efectuarse las mismas.

j) Intervenir y proveer -en igual forma- sobre todos los usos, actos y hechos que
puedan tener relación con el régimen del agua pública, la defensa y conservación
de los cauces y riberas.

k) Disponer la modificación, cese o destrucción de tales obras, sin perjuicio de las


multas que pudieran corresponder y de las acciones por daños y perjuicios que -
igualmente- se derivaran de tales actos. Estas medidas serán adoptadas, a
propuesta de la Dirección de Aguas, por la Dirección General de Agua y Energía
Eléctrica, teniendo en cuenta la importancia y urgencia del caso. De tales
resoluciones podrá recurrirse, jerárquicamente, al Poder Ejecutivo.

l) Procurar -mediante la actuación de la Fiscalía de Estado- que se promuevan las


acciones por daños y perjuicios mencionados en el inciso anterior, en la forma más
expedita posible.

m) Controlar y vigilar la regularidad del uso de las aguas en general y el otorgado


por permiso o concesiones y disponer su caducidad -cuando corresponda conforme
a la presente ley- previo informe de sus organismos respectivos.

n) Adoptar cuantas más medidas y resoluciones se prescriban en la reglamentación


y se deriven de las funciones propias previstas por el código, y de las finalidades y
objetivos del mismo.
TÍTULO II:

USO Y APROVECHAMIENTO COMÚN DEL AGUA

I. DE LOS USOS QUE NO REQUIERAN CONCESIÓN

Art. 8. – El agua que corre por cauces naturales y públicos es de aprovechamiento


común, para usos domésticos normales. Cuando el uso tenga finalidades de
aprovechamiento económico, fines de lucro o sea factor importante en la
elaboración, producción, desarrollo o terminación de productos agrícolas,
industriales o mineros, estará sujeto a permisos o autorizaciones previas de la
Dirección de Aguas. Este organismo interpretará -en caso de duda- si se trata de
uso doméstico, o de uso no doméstico.

Art. 9. – A los fines del artículo anterior no se tendrá en cuenta, como factor
determinante de la índole del uso, el empleo de maquinarias, salvo que la potencia,
caudal de absorción y régimen de las mismas, signifique -por sí sola- una
demostración de uso no doméstico. En tal supuesto no podrá considerarse uso
doméstico, aunque el agua no sea destinada a fines de lucro, elaboración,
producción, desarrollo o terminación de productos.

Art. 10. – En los casos de incendio, inundación u otra calamidad pública, la


autoridad podrá disponer sin trámite previo alguno -y sin indemnización- de las
aguas públicas necesarias para contener o evitar el daño.

II. DE LAS CONCESIONES

Art. 11. – Salvo los casos previstos en la primera parte del art. 8, todo uso del agua
pública para abastecimiento de poblaciones, irrigación, industrias, energía
hidráulica, usos medicinales o estanques y piletas, deberá ser objeto de concesión.

Art. 12. – Quienes a la fecha de la promulgación de este código estuvieren haciendo


uso de agua pública para los fines indicados en el art. 11, y carecieren de la
concesión correspondiente, deberán solicitarla y regularizar su situación ante la
Dirección de Aguas, en un plazo no mayor de ciento ochenta (180) días hábiles.

Art. 13. – Las concesiones que este código establece se reputan siempre
temporarias, su duración será la que se establezca reglamentariamente para cada
tipo de aprovechamiento.

Art. 14. – El uso del agua pública podrá ser suspendido temporariamente, también
en los siguientes casos:

a) Por fuerza mayor.

b) Para efectuar mejoras, mantenimiento, modificaciones o ampliaciones de la red o


de los acueductos, canales u obras y sus accesorios.

c) Por falta de pago del canon correspondiente.

Art. 15. – En caso de concurrencia de solicitudes de concesión, será preferida la


que corresponda al orden de preferencia que establece el art. 5 y dentro de cada
uno de esos tipos de aprovechamiento, será preferida la que a juicio de la autoridad
de aplicación de esta ley tenga mayor importancia y utilidad económico social; en
igualdad de circunstancias, será preferida la solicitud que primero haya sido
presentada.
Cuando concurrieren solicitudes de concesión para irrigación, será de aplicación lo
dispuesto por el art. 34 de la presente ley.

Art. 16.– No puede efectuarse ninguna cesión parcial o total de una concesión, sin
autorización previa de los Dirección de Aguas, y en ningún contrato de concesión
podrá incluirse cláusula alguna que obstaculice o impida las suspensiones o
revocatorias que la administración pueda disponer por razones de interés público, o
según las previsiones expresas de este código.

Art. 17. – Las concesiones se extinguen:

a) Por renuncia.

b) Por vencimiento del plazo por el cual fueron acordadas.

c) Por revocación, por ilegitimidad si se hubieren otorgado en contra de las


disposiciones del código y de su reglamentación.

d) Por razón de expropiación, por causa de utilidad pública calificada en cada caso
por ley, en favor de otro aprovechamiento.

e) Por caducidad decretada en virtud de incumplimiento de las obligaciones a cargo


del concesionario.

f) Por falta de uso durante un período mayor de cinco (5) años.

g) Por concesiones o transferencias, sin previa autorización de la Dirección de


Aguas.

Sólo en el caso del inc. d), habrá lugar a una indemnización adecuada. La misma
será fijada por la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica, de cuyo monto
podrá recurrirse jerárquicamente ante el Poder Ejecutivo, y en caso de
disconformidad con lo que éste resuelva, peticionarse su fijación judicial.

TÍTULO III:

OBRAS HIDRÁULICAS

Art. 18. – Las obras hidráulicas de todo tipo, construidas para aprovechamiento de
aguas públicas, serán de propiedad de quien las construyó, en tanto las use
exclusivamente en su beneficio. En ningún caso el particular que construyó dichas
obras estará obligado a soportar un uso común con terceros sin previa
indemnización proporcional en la medida en que se propone el uso por personas
físicas o jurídicas.

Art. 19.– Cuando las obras hidráulicas se usen por varias personas, deberán ser
transferidas al dominio público, afectadas por ley especial y previa indemnización,
cesando desde ese momento el dominio privado que se originó al construirse la
obra por un particular para su exclusivo uso.

Art. 20. – Si los derechos sobre las obras no son de dominio sino los que
corresponden al titular de una servidumbre, se aplicarán las mismas reglas
precedentes. Si las obras sirven a una sola persona, la servidumbre será civil si la
aprovechan más de una (1), será administrativa y de interés público.

TÍTULO IV:
REGISTRO Y CATASTRO DE LOS DERECHOS DE AGUAS

Art. 21.– Quienes hagan uso o aprovechen las aguas públicas -por concesión o
permisos- deben inscribirse en el Registro de Derechos de Aguas, que llevará la
Dirección de Aguas, en la forma que prescriben sus reglamentos.

Art. 22. – Ningún derecho será oponible a terceros, ni invocable válidamente en


juicio, si no se encuentra debidamente inscripto en ese registro.

Art. 23. – En el Registro de Derechos de Aguas se inscribirán, también, todas las


transferencias y modificaciones de esos derechos.

Art. 24. – De toda inscripción en el Registro de Derechos de Aguas, se tomará nota


marginal en el Registro de la Propiedad Inmobiliaria.

Los escribanos no podrán autorizar escritura alguna de transmisión o constitución


de derechos reales sobre inmuebles, sin previa certificación de que ese bien no
figura como gozando de un derecho de aguas, o anotación de este acto en el
Registro de Derechos de Aguas.

El incumplimiento de esta obligación implica para el escribano interviniente una


multa igual al total de los impuestos abonados por esa escritura.

Art. 25. – Los derechos, debidamente inscriptos en el registro, disfrutan de la


protección que surge de la acción de amparo. Para promover esta acción bastará
acompañar a la presentación en la que se pide la protección judicial, el certificado
que acredita esa inscripción.

Art. 26. – Las demás relaciones jurídicas vinculadas con la propiedad, el uso o la
constitución de derechos sobre las aguas, se regulan por las normas y
procedimientos comunes y los medios ordinarios. En los trámites administrativos se
seguirá un procedimiento preferencial. La vía jerárquica para recurrir de las
resoluciones de la Dirección de Aguas -cuando no exista otra previsión- será por
ante la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica y de las decisiones de ésta
ante el Poder Ejecutivo de la provincia. Agotada ésta, de la resolución del Poder
Ejecutivo podrá apelarse al Tribunal Superior de Justicia como lo dispone el art.
134, inc. 17, de la Constitución.

TÍTULO V:

DE LOS USOS ESPECIALES EN PARTICULAR

SECCIÓN I:

ABASTECIMIENTO DE POBLACIONES

Art. 27. – Por abastecimiento de poblaciones se entiende la utilización de aguas


para uso doméstico y salubridad pública como bebida para abrevar animales o riego
de huertas o jardines. La Dirección de Aguas fijará los límites mínimos de consumo
por habitante y según que la población disponga o no de servicios cloacales. Toda
población, cuya dotación de agua no alcance esos límites mínimos, tendrá derecho
a disponer de aguas públicas hasta alcanzar y cubrir esa cantidad.

Art. 28. – La Dirección de Aguas autorizará -cuando así resulte conveniente- la


instalación de obras provisorias para suministro de aguas a grupos vecinos,
agrupaciones sedentarias, campamentos o grupos de usuarios organizados en
consorcio.

Art. 29. – Sin perjuicio de los poderes de policía de los organismos municipales,
corresponde a la Dirección de Aguas el control del líquido destinado a bebida para
las poblaciones, controlando su potabilidad. Cuando se trate de instalaciones
provisorias de la índole de las mencionadas en el artículo anterior, queda entendido
que las mismas no se harán efectivas sin que previamente los solicitantes
demuestren las condiciones de potabilidad del agua captada, ya sea en su estado
natural o después de haber sido tratada.

Art. 30. – Las vertientes, fuentes, pozos surgentes, semisurgentes o de primera


napa, pertenecientes al dominio privado, se declaran de utilidad pública sujetos a
expropiación o a la constitución de servidumbres administrativas, cuando se
justifique que su utilización es indispensable para el abastecimiento de poblaciones.
La Dirección de Aguas podrá ocupar temporariamente cualquier concesión de
aguas, cuando ellas resulten necesarias para abastecer poblaciones en época de
extraordinaria sequía o carencia de agua.

Art. 31. – Es obligatorio para los propietarios de inmuebles la construcción de las


obras domiciliarias de enlace, para salubridad y agua potable, debiendo tales obras
ejecutarse conforme con los reglamentos respectivos.

La Dirección de Aguas podrá construir las obras domiciliarias correspondientes, por


cuenta de los propietarios remisos, y la percepción del importe de tales obras se
verificará por vía de apremio.

SECCIÓN II:

IRRIGACIÓN

Art. 32. – Para otorgar concesiones para uso de agua para irrigación, es menester
que se reúnan las siguientes condiciones:

a) Que el terreno tenga aptitud para ser cultivado mediante riesgo.

b) Que el curso de agua del cual se solicita la concesión tenga caudal disponible.

c) Que el peticionante sea propietario del predio a irrigar.

d) Que se cumplan los requisitos previstos en la reglamentación o en esta ley.

Art. 33. – En el otorgamiento de concesiones para regadío -en caso de


concurrencia- se observará el siguiente orden de prelación:

a) Los terrenos de menor superficie, siempre que constituyan una unidad


económica de explotación.

b) Los terrenos que ofrecen mayores ventajas de orden técnico.

Art. 34. – La dotación de riego debe establecerse en función del volumen de agua
necesario para asegurar el desarrollo y completar el ciclo vegetativo normal de los
cultivos en la respectiva zona de implementación de los mismos. La Dirección de
Aguas podrá variar la dotación de riego cuando las condiciones climáticas o las
necesidades de los cultivos lo aconsejen. Reglamentariamente se determinará la
dotación mínima por regiones o sistemas de riego.
Art. 35. – La dotación mínima que determinen las normas reglamentarias deberá
ser acreditada cuando las condiciones agronómicas de la respectiva zona así lo
exijan.

Art. 36. – Los titulares de concesiones para irrigación -en zonas rurales- tendrán
derecho a almacenar el agua para bebida humana y para atender abrevaderos de
animales, sujetándose a los reglamentos que dicte la Dirección de Aguas. De igual
manera podrán construir y utilizar estanques para reservar excedentes de riego o
para acrecer el caudal de éste, en beneficio de una mayor racionalidad en el
servicio.

SECCIÓN III:

USOS TERAPÉUTICOS Y TERMALES

Art. 37.– A los fines de este código, se entienden por aguas terapéuticas, termales
o minerales, aquellas que han sido clasificadas como tales por la autoridad sanitaria
provincial y, en general, todas aquellas que por su composición química, o
propiedades físicas o físico-químicas distintas de las aguas comunes, tienen
características que les confieren una acción medicamentosa.

La Dirección de Aguas, por sí misma y de oficio -o a petición de parte interesada-


promoverá la clasificación y tipificación de tales aguas.

Art. 38. – La Dirección de Aguas podrá disponer análisis de las aguas cuando lo
juzgue necesario y tomará los recaudos pertinentes para evitar que se distribuyan o
expendan aguas con la calificación de terapéuticas, termales o minerales, si no
proceden de un origen debidamente certificado y controlado.

Art. 39. – Toda persona puede solicitar permiso para explotar heredades de
dominio provincial o municipal a los fines del alumbramiento de aguas termales,
terapéuticas o minerales. Cuando se trate de terrenos de propiedad privada,
regirán las normas relativas a la exploración de aguas subterráneas.

Art. 40. – Decláranse de utilidad pública y sujetas a expropiación las aguas


terapéuticas, termales o minerales, de propiedad privada y los terrenos
circundantes en la extensión y superficie necesaria para su adecuada explotación.
Producida la expropiación, el Poder Ejecutivo podrá explotarlas por sí o por
concesionarios.

Art. 41.– Las normas de esta sección se aplicarán también a los fangos y aguas
radioactivas o terapéuticas. En el caso de determinarse la existencia de aguas o
fangos radioactivos, deberá formularse la denuncia respectiva a la Dirección
Nacional de Energía Atómica, a los fines pertinentes.

SECCIÓN IV:

CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS

Art. 42.– Queda prohibido contaminar -en forma directa o indirecta- aguas públicas
o privadas, sean éstas corrientes o dormidas, exteriores o subterráneas, mediante
el empleo o utilización de sustancias de cualquier índole o especie que fueren, si
tales sustancias, sea por infiltración o por acarreo, contaminasen las aguas y
pudieran afectar la vida o salud de personas o animales o fueren nocivas para la
vegetación o para la calidad del suelo. La violación de esta prohibición implicará
una infracción grave que será sancionada con multa de cien (100) a cinco mil
(5000) pesos ley, o arresto de diez (10) a treinta (30) días, la primera vez,
sanciones que serán duplicadas en caso de reincidencia, todo ello sin perjuicio de la
inmediata cesación de la actividad prohibida, pudiéndose requerir para esto el
auxilio de la fuerza pública, si fuera menester.

Art. 43.– Los propietarios de establecimientos fabriles, industriales o comerciales,


desde donde se arrojen o desagoten las sustancias a que se refiere el artículo
precedente, deberán construir -dentro del plazo que fije el Poder Ejecutivo- las
instalaciones necesarias para la purificación de dichas sustancias, en forma tal que
las mismas resulten inocuas para la salud de las personas y para los sistemas
ecológicos, acuáticos y terrestres.

No se habilitará la instalación de nuevos establecimientos fabriles, industriales o


comerciales, hasta tanto la autoridad de aplicación de esta ley no habilite las
instalaciones de purificación a que se refiere el presente artículo.

Art. 44.– El incumplimiento de la obligación establecida en el artículo precedente


será sancionado con una multa de cien (100) a diez mil (10.000) pesos ley, o
arresto de veinte (20) días.

Si comprobada la infracción, el sujeto pasivo de la obligación no la cumpliera en el


plazo de sesenta (60) días, se le aplicará nuevamente la sanción duplicada, y
transcurrido otro plazo de sesenta (60) días desde entonces sin haberse dado
cumplimiento a la obligación, se decretará la clausura del establecimiento y la
caducidad de toda concesión para uso aguas que el predio tuviere.

Art. 45.– No obstante lo establecido en el artículo precedente, cuando la


contaminación directa o indirecta de aguas producidas por establecimientos
industriales, fabriles o comerciales, fuera de tal magnitud que pudiera ocasionar la
muerte en masa de las poblaciones ictícolas o afectar gravemente la salud de
personas o animales, la autoridad de aplicación de la presente ley podrá decretar la
clausura del establecimiento o de la fuente de contaminación, en este caso, a costa
del infractor, hasta que las obras para la inoculación queden habilitadas.

SECCIÓN V:

USOS INDUSTRIALES

Art. 46.– Se entiende por uso industrial de las aguas -a los fines de este código- el
empleo del agua como materia a ser incorporada a los productos elaborados, o
como refrigerante, o como medio de lavado o separación de materiales.

Art. 47.– Las concesiones para industria caducan sin derecho a indemnización
alguna:

a) Por la interrupción durante dos (2) años consecutivos del ejercicio de la


concesión.

b) Por el incumplimiento de las obras tendientes a evitar la contaminación de las


aguas.

c) Por el aprovechamiento o uso distinto de aquel para el cual se otorgó la


concesión.

Art. 48.– La utilización para usos industriales queda limitada a las necesidades
justificadas de la industria. Las concesiones se otorgan con afectación a la persona
física o jurídica propietaria de la industria, para la cual se acuerda la misma, y no
con referencia a los inmuebles donde ésta es ejercida, de modo que si la industria
se traslada a otro inmueble, el concesionario podrá continuar gozando de la
concesión; en este último caso, siempre que pueda seguir surtiéndose de la misma
fuente de provisión de aguas.

Art. 49.– La concesión de aguas para uso industrial podrá ser transferida en
conjunto, con la universalidad de bienes que constituyen la industria a que está
afectada. Pero ello no podrá hacerse sin previo conocimiento y conformidad de la
Dirección de Aguas.

Art. 50.– La Dirección de Aguas reglamentará las condiciones y requisitos de los


pedidos de concesión, y la cuantía del caudal a suministrar, fijando asimismo -en su
caso- el canon que corresponda.

SECCIÓN VI:

ENERGÍA HIDRÁULICA

Art. 51.– Se otorgarán concesiones para aprovechamiento de la energía hidráulica,


de conformidad al orden de prelación previsto en el art. 5, siempre que no impidan
o perjudiquen otros usos.

Estas concesiones serán para fines privados o para prestar un servicio público.

Art. 52.– Las concesiones serán otorgadas por el Poder Ejecutivo, previo al informe
de la Dirección de Aguas, la cual en su reglamentación establecerá las condiciones y
requisitos que deben reunir los pedidos, el monto o caudal de aguas que se podrá
usar a este fin, los cánones a pagar y demás elementos de juicio que permitan
establecer la utilidad del uso y la inexistencia de perjuicios para terceros.

Art. 53.– Las concesiones para el aprovechamiento de energía hidráulica caducan:

a) Luego de dos (2) años de estar interrumpida la industria o el servicio.

b) Después de dos (2) años de acordada la concesión, si no se hiciere uso de la


misma.

Art. 54.– Autorizase al Poder Ejecutivo de la provincia a realizar con el Gobierno


nacional convenios para la ejecución de centrales hidroeléctricas, líneas de
transporte, interconexiones, obras de aprovechamiento hidroeléctrico y
coordinación de los sistemas de electrificación nacional y provincial.

Art. 55.– Será necesaria una ley especial, cuando se requiera para la producción de
la energía eléctrica o el aprovechamiento de la energía hidráulica, verter las aguas
de una cuenca en otra u otras, o desviarlas en una longitud de no menos de veinte
(20) kilómetros medida de acuerdo a la dirección resultante de álveo natural.

Art. 56.– Se consideran concesiones del uso de agua pública, para estanques y
piletas, las destinadas a la piscicultura y natatorios.

Art. 57.– Estas concesiones serán otorgadas por el Poder Ejecutivo, previo informe
de la Dirección de Aguas, la cual en sus reglamentos establecerá las condiciones
que deben reunir las solicitudes, el caudal a suministrar, el canon correspondiente y
las condiciones de purificación de aguas arrojadas o desagotadas, en concordancia
con el art. 43 y concordantes.
Art. 58.– El plazo de la concesión se fijará en el decreto que lo conceda, y ella
caducará:

a) Si no se hace uso de la concesión otorgada por dos (2) años consecutivos.

b) Si las aguas de desagües adquiriesen características nocivas o condujeran restos


perjudiciales para la vida vegetal, animal o la salud de las personas, y el
concesionario no adoptase medidas para evitarlo en plazo no mayor de tres (3)
meses.

c) Si se interrumpe el ejercicio de la concesión por un plazo de dos (2) años.

TÍTULO VI:

DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS

SECCIÓN I:

GENERALIDADES

Art. 59.– A los efectos de este código, se entiende por aguas subterráneas todas
aquellas que están debajo de la superficie de la tierra y cuyo alumbramiento se
produzca mediante perforación. La Dirección de Aguas podrá establecer la zona o
zonas en las cuales quedan sujetas a tutela de esa repartición la exploración,
extracción y utilización de las aguas subterráneas.

Art. 60.– El código respeta -aun en las mencionadas zonas- los derechos adquiridos
sobre las aguas subterráneas, hasta la fecha de la promulgación del mismo.

Art. 61.– La Dirección de Aguas controlará y hará efectivas las medidas


conducentes a dirimir cuestiones derivadas de la captación de aguas subterráneas
por pozos colindantes, cuando se encuentren en terrenos de propietarios distintos,
la captación independiente de poliacuíferas y el cumplimiento de las normas
internacionales de agua potable.

Art. 62.– No pueden efectuarse pozos con propósito de drenaje, si las aguas no se
vierten a un colector común que posea el mismo fin, habilitado a tal efecto por la
autoridad correspondiente, ni con fines de desagüe cloacal que pueda producir la
contaminación de las aguas subterráneas. La Dirección de Aguas está facultada
para disponer el inmediato cegamiento de tales obras, sin perjuicio de las multas
que correspondan, y que se graduarán entre cien (100) y dos mil (2000) pesos ley,
según la gravedad del caso. En los supuestos de reincidencia podrá aplicarse
arresto de diez (10) a treinta (30) días.

Art. 63.– Todo alumbramiento de aguas subterráneas -tenga lugar o no en zonas


de tutela- gozará de un área de protección, dentro de la cual no podrán hacerse
perforaciones para extraer agua. La Dirección de Aguas determinará en sus
reglamentos los principios a que se ajustará la fijación de esa zona según la riqueza
de la reserva de agua, verificada mediante estudios y reconocimientos adecuados.

Art. 64.– En cualquier momento en que se estableciera que las aguas subterráneas
son terapéuticas, termales o minerales, deberán adoptarse las medidas previstas
en la sección respectiva de este código. Cuando se tratara de aguas radioactivas, se
aplicará lo dispuesto por el art. 41.

Art. 65.– La Dirección de Aguas llevará un registro de aprovechamiento de las


aguas subterráneas. Con este objeto, quienes ya estuvieren explotando tales
recursos hídricos deben formular su denuncia dentro de los seis (6) meses desde la
fecha de promulgación de este código. Los pedidos de perforación y las
explotaciones, en lo sucesivo, se incluirán en tales registros.

SECCIÓN II:

DEL PERMISO DE PERFORACIONES

Art. 66.– Desde la fecha de promulgación de la presente ley nadie podrá iniciar la
construcción de un pozo para alumbrar aguas subterráneas, sin previo permiso de
la Dirección de Aguas. Este organismo reglamentará las condiciones y requisitos de
la solicitud y de la autorización respectiva.

Art. 67.– Las obras de perforación realizadas sin ese permiso serán cegadas, sin
perjuicio de la imposición de las mismas penalidades previstas en el art. 62.

Art. 68.– No podrán concederse permisos de perforación cuando la realización de


tales obras pueda perjudicar los derechos de terceros, causar entrampamientos que
perjudiquen áreas vecinas, modificar el sentido del escurrimiento del agua, o
cualquier otra alteración o perturbación.

Art. 69.– Los pedidos de perforación deberán notificarse a los titulares de las dos
(2) perforaciones más próximas y -en su caso- a los usuarios de la vertiente natural
o artificial que pueda ser afectada por esas obras.

Art. 70.– Los permisos de perforación no podrán otorgarse con referencia a lugares
en donde existan permisos de exploración o pertenencias mineras, o permisos de
exploración o concesiones temporales de explotación de la ley nacional 17319 o
actividades regidas por el decreto ley 22447/1956, o lugares declarados exentos de
soportar servidumbres mineras por expresa disposición del Código de Minería o
reservados por ley para fines específicos.

Art. 71.– El que sin permiso de perforación encontrara o alumbrara aguas


subterráneas en terrenos ajenos o que no se le han concedido específicamente para
explotar, incurrirá en las sanciones previstas en los arts. 62 y 67.

SECCIÓN III:

DE LA EXPLORACIÓN

Art. 72.– Llámase exploración -a los fines de este código- a los estudios,
investigaciones y trabajos que se realicen con el fin de alumbrar aguas
subterráneas, tanto de carácter hidrogeológico, geofísico, geoeléctrico u otros
similares, que se llevan a cabo sin alterar sustancialmente la superficie del terreno,
y dentro de los límites y según las normas de esas técnicas.

Art. 73.– El permiso de exploración sólo significa que el permisionario tendrá


derecho a transitar por el inmueble involucrado y cumplir las labores atinentes a los
estudios, investigaciones y trabajos referidos en el art. 72. En el caso de que se le
obstaculizara su actividad o se le impidiera cumplirla, podrá requerir el auxilio de la
fuerza pública. Para ello bastará que exhiba la autorización y justifique -
sumariamente- el impedimento de que es objeto. El titular de permiso de
exploración deberá requerir en cada caso de la Dirección de Aguas la
correspondiente autorización de perforación, cuando pretendiese alumbrar aguas
subterráneas sobre tierras en las que ya poseía permiso de exploración.
Art. 74.– Los propietarios superficiarios, para gozar de la exclusividad del tránsito
en sus heredades, deberán registrar el respectivo pedido de búsqueda de aguas
subterráneas, cumpliendo con los requisitos que prescriban las normas
reglamentarias al respecto.

Art. 75.– La Dirección de Aguas llevará un registro de permiso de exploración, en el


cual se anotarán los que se soliciten y los que se concedan.

SECCIÓN IV:

DE LA CONCESIÓN

Art. 76.– El aflorador de aguas subterráneas que actuó con los permisos
pertinentes y de conformidad a las disposiciones de este código y normas
reglamentarias, tendrá derecho a que se le otorgue una concesión para cualquiera
de los aprovechamientos previstos en este código y conforme con las prescripciones
del mismo, acordes a cada caso y forma de utilización. La concesión deberá ser
solicitada por el aflorador dentro del plazo de dos (2) años de ocurrido el
alumbramiento, caducando automáticamente el derecho si no se lo ejercitase en el
mencionado período.

Art. 77.– También podrá solicitar a la provincia la expropiación de una fracción de


la superficie susceptible de ser regada por las aguas afloradas, siempre que en ella
no existan edificios o plantaciones.

Art. 78.– Si el inmueble fuera propiedad del dominio privado de la provincia, se


venderá al aflorador por un precio de estímulo.

Art. 79.– Durante los trabajos de exploración para el afloramiento de las aguas y -
en su caso- hasta un máximo de cuatro (4) años a contar desde el otorgamiento
del permiso de exploración, el propietario de la superficie soportará la realización
de tareas como una servidumbre administrativa que la Dirección de Aguas puede
imponer. En caso de indemnización, ésta correrá a cargo del permisionario.

TÍTULO VII:

DE LA CONSTRUCCIÓN DE DEPÓSITOS Y LAGOS ARTIFICIALES

Art. 80.– A los efectos de la utilización integral y racional del agua pública para
energía y riego y de la regulación de la misma, evitando su acción, dañosa o
perjudicial, y preservando los terrenos, podrán concederse las autorizaciones
conducentes a la construcción de depósitos y lagos artificiales. Esta norma incluye
las represas a las que alude el art. 2645 del Código Civil.

Art. 81.– La Dirección de Aguas reglamentará las condiciones que deben reunir las
propuestas para la construcción de tales reservorios, como asimismo las normas a
que se ajustará su construcción, pudiendo incorporar, además, cláusulas especiales
en los respectivos títulos de concesión, teniendo en cuenta los objetivos previstos
en el artículo anterior.

Art. 82.– El concesionario tiene la facultad -previa autorización de la Dirección de


Aguas- de percibir de propietarios de inmuebles que sean irrigados como
consecuencia de las obras de que se trata en este título, una contribución
obligatoria, adecuada al costo del servicio proveído, según tarifas que deberán ser
aprobadas por la Dirección de Aguas y que -en cuanto sea posible- se ajustarán a la
periodicidad y montos de los cánones que ésta perciba por servicios similares.
Art. 83.– Cuando la construcción del depósito o lago artificial tenga por
consecuencia el aumento del caudal mínimo de las aguas utilizadas por terceros, o
signifique una mayor superficie de terreno de terceros, apto y susceptible para
aprovechamiento agrícola-ganadero, quienes así resulten beneficiados deberán
contribuir -proporcionalmente a tal mejoramiento- a los gastos de mantenimiento
de la obra, mediante anualidades que se estipularán con la conformidad de la
Dirección de Aguas.

Art. 84.– Al término de la concesión, o si ésta caducara por alguna de las causas
previstas en este código, las obras ingresarán al patrimonio de la provincia. Si ésta
hubiera contribuido a su realización, el valor actual de las mismas -a los fines de la
compensación al concesionario- se disminuirá en un cincuenta por ciento (50%). Si
no hubiere contribuido, se establecerá como compensación por todo concepto el
valor actual de las obras.

Art. 85.– Si la caducidad de la concesión fuera motivada por causas imputables al


concesionario, éste no percibirá compensación alguna.

TÍTULO VIII:

DE LAS OBRAS DE DESAGÜE Y DE MEJORAMIENTO INTEGRAL

Art. 86.– Corresponde a la Dirección de Aguas, exclusivamente, la vigilancia, tutela


e inspección de todas las obras públicas o privadas de desagüe, de mejoramiento
integral y de sistematización del régimen hidráulico.

Art. 87.– Sobre toda propiedad beneficiada por las leyes de desagüe y
mejoramiento integral, pesa la carga de contribuir proporcionalmente a los gastos
de conservación y funcionamiento, como asimismo al costo de la construcción
inicial. La Dirección de Aguas establecerá la forma de pago de tales contribuciones,
como asimismo convendrá los plazos y determinará proporciones en relación con
los beneficios.

Art. 88.– La Dirección de Aguas fijará anualmente el canon que deben pagar los
propietarios de inmuebles ya beneficiados por obras de desagüe o de mejoramiento
integral construidas a la fecha de la promulgación de este código.

Art. 89.– Cuando fuere necesario realizar obras de reparación de carácter urgente,
los usuarios podrán efectuarlas sin el permiso o autorización previas, sobre todo si
por desmoronamientos u otras causas, se produjeran obstrucciones peligrosas,
pero deberán dar cuenta a la Dirección de Aguas, en lo posible durante la
realización de tales trabajos.

TÍTULO IX:

OBRAS DE DISTRIBUCIÓN

Art. 90.– A los efectos de este código, se tienen por obras de distribución:

a) Los canales.

b) Las hijuelas de aguas.

c) Las acequias.

d) Los desagües.
e) Los drenajes.

La Dirección de Aguas -en la reglamentación- definirá y dará las características de


estos acueductos. En caso de duda, se estará al concepto técnico de cada término.
Si en la región existiera un criterio definitorio resultante de la costumbre o la
tradición, podrá admitirse éste siempre que no se contradiga, esencialmente, con la
reglamentación ni con el criterio técnico.

Art. 91.– La Dirección de Aguas reglamentará, asimismo, el control, inspección y


normas de mantenimiento de tales acueductos, siguiendo los principios generales
de este código, en especial los contenidos en la secc. II del tít. V, en su parte
pertinente.

Art. 92.– Quien de cualquier manera obstruyera o dañara los acueductos de


distribución, incurrirá en las sanciones previstas en el art. 62, sin perjuicio de
aquellas que le correspondieran por configurar el hecho un delito del Código Penal.

TÍTULO X:

OBRAS DE DEFENSA

Art. 93.– A los fines de lo previsto en el art. 2643 del Código Civil, los propietarios
ribereños deberán solicitar permiso previo a la Dirección de Aguas para realizar
obras de defensa o preservación en cualquier curso de agua.

Art. 94.– Tales obras deberán responder a normas previstas reglamentariamente, o


a las que para el caso concreto se determinen por la Dirección de Aguas, teniendo
en cuenta las particularidades del curso y las necesidades de la defensa y
preservación del fundo del solicitante. En todo caso deberán considerarse,
especialmente, los derechos y la posibilidad de perjuicios a terceros.

Art. 95.– En caso de extrema urgencia podrá procederse en la forma prevista en el


art. 89. Si el trabajo y las circunstancias del caso no hicieran posible el aviso -
durante su realización- aquél deberá efectuarse dentro de las cuarenta y ocho (48)
horas de terminadas tales obras.

Art. 96.– Si un curso natural del dominio público cambiara por acción natural -o por
culpa de terceros- su dirección y ubicación, en especial en cuanto a su cauce, la
reconducción de las aguas a su antiguo cauce requiere el permiso previo de la
Dirección de Aguas.

Art. 97.– La Dirección de Aguas podrá ordenar -o realizar a costa del propietario
ribereño- las obras de destrucción de defensa no autorizadas, o justificadas por
casos de emergencia. Todos los daños resultantes de tales obras, durante la
existencia de las mismas o como consecuencia de su demolición, serán a cargo del
ribereño que las realizó sin permiso.

Art. 98.– Los principios generales que rigen las situaciones creadas con referencia a
obras de defensa surgen del Código Civil en especial de los arts. 2642, 2643, 2644,
2646 y 2653. Tales normas y las de este título regularán la acción de los
propietarios ribereños. Toda indemnización por daños debe reclamarse ante la
justicia de primera instancia en lo civil.

Art. 99.– Cuando las obras de defensa a realizar sean de importancia, la Dirección
de Aguas podrá obligar, a los propietarios ribereños que se beneficiarán con ellas, a
costearlas, proporcionalmente. Esta proporción se calculará con relación a la
utilidad que cada uno obtendrá de tales trabajos.
TÍTULO XI:

DE LOS AFOROS Y REGALÍAS

Art. 100.– La Dirección de Aguas establecerá -en el plazo de dos (2) años desde la
fecha de promulgación de este código- el aforo del agua pública, y con mayor
precisión en los cuatrimestres críticos de estiaje.

Una vez establecido este aforo, la Dirección de Aguas efectuará aforos sucesivos
cada cinco (5) años, cuyos resultados serán tomados como definitivos al cumplirse
cada período, y que reactualizarán los anteriores.

Art. 101.– Si al establecerse un nuevo aforo quinquenal del caudal ordinario del río
resulta un sobrante de agua, el mismo podrá distribuirse proporcionalmente entre
las concesiones.

Art. 102.– Si resultara que el caudal ordinario de agua no es suficiente para cubrir
todos los derechos reconocidos, se distribuirá proporcionalmente entre las
concesiones acordadas, hasta restablecer el equilibrio entre tales derechos y el
caudal ordinario del río.

Art. 103.– Lo dispuesto en los artículos anteriores regirá aun cuando se logre un
aumento de caudal a consecuencia de la ejecución de obras de embalse o de
perfeccionamiento de los sistemas de derivación y distribución. La Dirección de
Aguas, en este caso, podrá acordar nuevamente la provisión de agua a los usuarios
que hubieran sido privados de ella, partiendo de un orden cronológico descendente.

Art. 104.– La Dirección de Aguas podrá solicitar al Poder Ejecutivo la declaración de


cierre de un curso de agua, cuando dicho curso tenga totalmente distribuido el
caudal, de conformidad a los resultados obtenidos por el aforo.

Art. 105.– El uso o aprovechamiento privado de aguas públicas estará sujeto al


pago de una regalía, anual o periódica, que será determinada por el Poder
Ejecutivo, previo asesoramiento de la Dirección de Aguas, teniendo en cuenta el
destino y uso de las aguas. Reglamentariamente se fijarán los plazos y montos.

Art. 106.– El pago de la regalía será exigible desde la fecha del otorgamiento de la
concesión o de la autorización para efectuar trabajos, si fuera anterior. Para los
aprovechamientos actualmente en ejercicio, la obligación de pagar la regalía rige
desde la promulgación de la presente ley.

TÍTULO XII:

DE LAS CUESTIONES SOBRE AGUA

Art. 107.– Todas las cuestiones que se susciten sobre la administración o


distribución de aguas serán resueltas por el director general de Agua y Energía
Eléctrica de la provincia, quien podrá recabar los asesoramientos que considere
necesarios. De ello podrá accionarse ante el Poder Ejecutivo provincial y, en su
caso, ante el Tribunal Superior de Justicia de la provincia, conforme las reglas
relativas a lo contencioso-administrativo.

Art. 108.– En igual forma se resolverán los abusos o fraudes en el uso del agua por
parte de usuarios o concesionarios.

Art. 109.– El procedimiento en las cuestiones a que se refieren los artículos


precedentes será sumario, no pudiendo demorar más de treinta (30) días como
máximo. En lo posible, se realizará en audiencias verbales, registrándose una breve
minuta de las mismas. Los fallos se consignarán en un registro especial. Cuando el
caso sea elevado al Poder Ejecutivo, se oirá, previamente, al asesor general de
Gobierno.

Art. 110.– Las penalidades, cuando no estén expresamente previstas en otra


disposición de este código, serán:

a) Multa entre cien (100) y cinco mil (5000) pesos ley.

b) Arresto entre diez (10) y treinta (30) días.

En los casos de reincidencia, podrán aplicarse las sanciones máximas. Cuando la


reincidencia revelara particular contumacia por el infractor, se podrán imponer
ambas penas a la vez.

Art. 111.– En todos los casos, siempre que se sospechara la posible comisión de un
hecho que encuadre en las normas del Código Penal, se dará inmediato
conocimiento a la justicia penal, sin perjuicio de las sanciones administrativas.

Art. 112.– Toda resolución quedará firme, si no se recurre de ella dentro de los
cinco (5) días de notificada. Las notificaciones o las citaciones se harán mediante
telegrama, radiogramas o cédulas, según aparezca más seguro, fehaciente y
expeditivo. Cuando no se pudiera emplear este medio, se efectuará por la policía
del lugar más próximo al del domicilio o sitio en donde se efectúa el
aprovechamiento de las obras. Si se desconociera el nombre del infractor, bastará
formular la citación o emplazamiento con referencia al uso o a la obra de que se
trate.

Art. 113.– Cuando la cuestión se refiera al dominio de las playas, cauces o álveos, o
a la posesión o propiedad de las aguas, serán competentes, únicamente, los
tribunales de la justicia ordinaria de primera instancia. Será también competente la
justicia ordinaria, cuando la cuestión se refiera a los daños y perjuicios producidos
por la acción de un particular con respecto a terceros, o a preferencias para el
aprovechamiento de agua, fuera de sus cauces naturales, cuando la preferencia se
funde en títulos de derecho civil.

TÍTULO XIII:

NORMAS TRANSITORIAS Y DE APLICACIÓN

Art. 114. – El Poder Ejecutivo dictará las normas correspondientes para adecuar la
organización de la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica a los
requerimientos de este código.

Art. 115. – El Poder Ejecutivo dictará en el término de noventa (90) días la


reglamentación necesaria para el cumplimiento de los preceptos contenidos en este
código, y a la que se refieren los arts. 1, 6 y 114 del mismo.

A este fin, recabará el asesoramiento que estime necesario, de las reparticiones o


funcionarios correspondientes.

Art. 116. – El Poder Ejecutivo promoverá las diligencias y trámites que


correspondan para hacer efectivas, a la mayor brevedad, las transferencias que
alude el art. 11 de la ley nacional 6546.
Art. 117. – La provincia procurará la transferencia a su patrimonio y administración
de las obras de riego explotadas por el Estado nacional, en su caso, y hasta tanto
las mismas se regirán por las leyes nacionales o por los convenios existentes.

Art. 118. – En el caso de constituirse consorcios de regantes -con la debida


autorización previa- la Dirección de Aguas deberá convenir con éstos la atención del
servicio de riego en la zona. En tales casos, la designación de los inspectores y
agentes auxiliares podrá otorgarse como facultad propia al consorcio. Éste no podrá
delegar en persona alguna, física o jurídica, esta facultad.

Art. 119.– El Poder Ejecutivo convendrá con el banco de la provincia la


estructuración de un régimen de préstamos preferenciales destinados a obras de
irrigación o aprovechamiento de aguas y la forma de controlar el efectivo destino de
los mismos a ese objeto.

Art. 120. – Facúltase al Poder Ejecutivo para convenir con el Gobierno de la


provincia de Río Negro, la mejor administración de obras de riego ubicadas en ríos
o cuencas comunes.

Art. 121. – Comuníquese, etc.

Maulú - Amstein

También podría gustarte