Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL- SALA 6
CCC 23581/2025/2/CA1
ÁLVAREZ, M. D.
Excarcelación (AC)
Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional n° 20
///nos Aires, 3 de junio de 2025.
Y VISTOS; Y CONSIDERANDO:
I.- Interviene el tribunal en la apelación interpuesta por la
Defensa Pública Oficial, contra el pronunciamiento del pasado 19 de
mayo que denegó la excarcelación de M. D. Álvarez.
El nombrado fue procesado, con prisión preventiva, como
autor del delito de robo de un vehículo dejado en la vía pública, en
tentativa (artículos 42, 45 y 167, inciso 4° del Código Penal) y el 23 de
mayo pasado el representante del Ministerio Público Fiscal formuló el
requerimiento de elevación a juicio.
II.- El Juez Julio Marcelo Lucini dijo:
1°) El recurrente sostiene que el concepto de reiterancia
delictiva que introdujo la reciente Ley 27.785 para el análisis de la
prisión preventiva, “resulta incompatible con nuestro programa
constitucional y convencional”, en tanto el instituto resulta extraño al de
la prisión de personas inocentes, cuyos baremos se circunscriben a la
valoración en cada caso de los riesgos procesales de fuga y
entorpecimiento de la investigación.
Entiende que es inadmisible privar a una persona por poseer
antecedentes condenatorios y/o causas en trámite.
Al respecto, la declaración de inconstitucionalidad
pretendida es un acto de trascendencia institucional y debe ser
considerada como decisión de ultima ratio, cuando su interpretación no
pueda ser compatibilizada con el resto del ordenamiento jurídico, ni
exista otra alternativa posible que deje a resguardo las garantías
conculcadas (Fallos 322:842, 321:441, 319:3148, 316:779).
Tales extremos no han sido acreditados por la defensa,
amén de disentir con la aplicación del instituto.
He sostenido en reiteradas oportunidades que la reforma
introducida por la citada ley -en particular la incorporación del “Peligro
de reinterancia delictiva” en el artículo 222 bis al Código Procesal Penal
Federal- se limitó receptar parámetros que esta Sala ha merituado
expresamente como situaciones contrarias a la posibilidad de la libertad
del imputado durante el proceso, brindado si un mayor sustento
normativo al criterio sostenido desde antaño por este tribunal.
Entonces, dado que no se ha demostrado un agravio
específico, voto por rechazar la inconstitucionalidad planteada.
2°) Examinada su situación en los términos de los arts. 210,
221 y 222 del Código Procesal Penal Federal, en concordancia con la
Ley 23984, entiendo pertinente convalidar el criterio adoptado.
Si bien el máximo de la escala penal prevista para el delito
que se le atribuye -robo de vehículo dejado en la vía pública, en grado de
tentativa- permitiría encuadrar su situación en la primera de las hipótesis
que establece el artículo 317, inciso 1°, en función del 316 del Código
Procesal Penal de la Nación, segundo párrafo, se verifican en el caso
indicadores objetivos de peligros procesales incompatibles con el
instituto solicitado (art. 319 C.P.P.N., 221 y 222 del C.P.P.F.).
Pondero negativamente que el 9 de abril de 2024, el
Tribunal Oral de Menores N° 1, lo sentenció a un año y seis meses de
prisión de efectivo cumplimiento, por el delito de robo agravado por
tratarse de un vehículo dejado en la vía pública, y a la única de tres años
de prisión, comprensiva de la mencionada y de la impuesta el 10 de abril
de 2023 por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 22, en el
legajo 51699/2022 y sus acumuladas 44708/2022 y 67115/2022, a tres
años de prisión en suspenso, por el delito de robo de vehículo dejado en
la vía pública, encubrimiento agravado por el ánimo de lucro y coautor
de hurto agravado de vehículo dejado en la vía pública, todo ellos en
concurso real entre sí (causa n° 31255/2023), cuya condicionalidad se
revocó. Le pena vencerá el 15 de marzo de 2026 y el 25 de septiembre
de 2024 el Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 3 hizo lugar a la
conversión de la excarcelación otorgada en régimen de libertad
condicional.
Ello determina que una eventual sanción habilitará un
nuevo encierro efectivo y su declaración en los términos del artículo 50
del Código Penal, lo que conlleva la imposibilidad de acceder al
beneficio de la libertad condicional (artículo 14, ibídem) y constituye
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una presunción de riesgo procesal expresamente recogida en los artículos
319 del C.P.P.N., 218 inciso a -a contrario sensu-, 221, inciso b y 222
bis, incisos a y c del C.P.P.F.
En esa línea, “[tanto] la seriedad de la infracción como
[la] severidad de la pena pueden ser tomadas en consideración al
momento de analizar el riesgo de evasión” (CIDH, Informe 35/07
“Peirano Basso”, Capítulo V de las consideraciones generales, punto 89,
en remisión al Informe 12/96) y que “(…) las normas que rigen la
libertad durante el proceso y el debido respeto al principio de inocencia,
razonablemente advierten que la severidad de la expectativa de pena o
el eventual modo de ejecución no puede erigirse sin más como un
obstáculo para la excarcelación. Sin embargo, y siempre en un estudio
concreto en cada caso, la gravedad de la amenaza de un
encarcelamiento en ciernes puede razonablemente sostener el
consecuente riesgo de fuga, puesto que es lógico suponer que tales
certezas difícilmente lo mantendrán a derecho, a la pasiva espera de la
prisión” (de Sala IV, con votos de los jueces Rodríguez Varela y Lucini,
causa n° 69770/2023/2 /CA1, “Villareal”, rta.: 22/12/23, entre muchas
otras).
Sobre el punto, se ha establecido que “La declaración de
reincidencia por delitos dolosos, se ha entendido inveteradamente que
es razón suficiente para la restricción de su libertad [entre otros, CNCP,
Sala II, JP-BA, 119-107-242; CCC, Sala VI, LL, 1998-C-467; CCCF,
Sala I, LL, 2001-A-213]. Y se lo ha hecho más recientemente,
expresándose que „la excarcelación debe denegarse, pues la posibilidad
de que el imputado sea declarado reincidente y, por lo tanto, no puede
gozar de los beneficios de la libertad condicional, configura un
indicador de riesgo…‟ [por mayoría, CNCCC, Sala III, LL, 2016-D
-657]…” (DARAY, Roberto R. (dir.), “Código Procesal Penal Federal,
análisis doctrinal y jurisprudencial”, tomo 2, Ed. Hammurabi, segunda
edición, Buenos Aires 2019, p. 136).
En cuanto a su conducta pretérita, no puedo pasar por alto
que se habría visto involucrado en un nuevo conflicto con la ley penal
mientras gozaba del beneficio de la libertad condicional -causa n°
31225/2023-, lo que evidencia su despego a acatar el orden jurídico y
autoriza a inferir que no se someta voluntariamente a las condiciones que
se le impongan de otorgase el derecho reclamado (artículo 221, inciso
“c” del C.P.P.F.).
Se destaca que si bien su hermana J. B. A. refirió en la sede
policial que el imputado residiría con su madre en la calle Azamor (…),
Villa Fiorito, partido de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, lo
que coincide con lo que afirmó al prestar declaración indagatoria, lo
cierto es al ser detenido dijo que lo hacía en el Pasaje San José (…) de
aquella localidad, que genera dudas en torno a dónde podrá ser localizado
y sugiere que fue mendaz.
Al respecto se sostuvo que “el tercer inciso del precepto
alude a la conducta procesal del imputado, tanto en la misma causa
como en otra, remarcando especialmente si incurrió en rebeldía o si
ocultó o proporcionó falsa información sobre su identidad o su
domicilio, cuestiones estas a las que se les asigna +calidad de indicador
de riesgo (…) y es pauta de su desinterés con el normal desarrollo del
proceso, indicativo de riesgo de fuga” –el destacado es propio-
(DARAY, Roberto R. –director-, Código Procesal Penal Federal, tomo
2, Hammurabi, 3 ed., Bas. As., pág.416), (art. 222 bis, inciso “j” del
C.P.P.F.).
Por otro lado, no se descarta un posible riesgo de
entorpecimiento. En particular, se advierte la necesidad de disipar el
riesgo de intimidación a las víctimas, teniendo en cuenta que el suceso
tuvo lugar en la puerta del trabajo de la víctima, S. H. S. A. (CIDH,
Informe 2/97, punto 35 “Riesgo de presión sobre los testigos” al que
remiten expresamente en sus votos los jueces Eduardo R. Riggi, Gustavo
M. Hornos y Guillermo J. Tragant en el fallo plenario N° 13 “Díaz
Bessone” de la Cámara Federal de Casación Penal; artículo 222,
inciso “c”, C.P.P.F.).
Frente a este cuadro, que se haya identificado
correctamente, no es suficiente como contrapeso para desbaratar la
necesidad de aplicar la medida privativa de la libertad, en tanto las
alternativas previstas en los artículos 310, 320, 321 y 324 del Código
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Procesal Penal de la Nación y el artículo 210 del Código Procesal Penal
Federal lucen insuficientes para neutralizar la intensidad del riesgo de
fuga reseñado.
El tiempo que lleva en detención no luce desproporcionado
y la modalidad de ejecución de una eventual sanción que se imponga en
la presente, para lo cual se tiene particularmente en cuenta que las
apuntadas condiciones personales permiten aventurar que no será
merecedor del mínimo de pena (arts. 40 y 41 del C. P.; in re. c.
13.774/22/4 “Pros”, rta. 19/04/22, entre otras).
3°) Dado que Álvarez aún permanecería alojado en la
Comisaría Vecinal 4B de la Policía de la Ciudad, corresponde que en
forma urgente se proceda a su traslado a la órbita del Servicio
Penitenciario Federal, atendiendo a los mandatos establecidos por la
Ley 20.416 (ver, de esta Sala, lo resuelto en las acciones de habeas
corpus identificadas como causas n° 30739/2020/CA1 “PPN”, rta. el
21/07/20 y n° 43936/2020/CA1 “Álvarez, G. E. y otro”, rta.
14/10/20; también por la Sala de Feria B, causa n° 37079/2023/CA1
“Comisión de Cárceles de la Defensoría General de la Nación y otros”
rta. 20/07/23 y Acuerdos Generales de esta Cámara del 21 de marzo de
2023, del 6 de mayo y 6 de diciembre de 2024).
4°) Finalmente, teniendo en cuenta que en su declaración
indagatoria manifestó consumir cocaína, deberá hacerse saber de ello al
Director de la Unidad en la que definitivamente sea alojado para su
tratamiento y seguimiento.
Así voto.
III.- El juez Ignacio Rodríguez Varela dijo:
1°) La defensa plantea que la “reiterancia delictiva”
incorporada como pauta de valoración del riesgo procesal por la Ley
27.785, contraviene el bloque convencional y constitucional y el
principio de inocencia. Cabe recordar, sin embargo, que según
inveterada doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la
declaración de inconstitucionalidad de una norma constituye la más
delicada de las funciones susceptibles de encomendarse a un tribunal de
justicia y configura un acto de suma gravedad que debe ser considerado
como ultima ratio del orden jurídico (Fallos: 260:153; 307:531;
314:424; 328:91 y 331:1123), pues siempre debe estarse a favor de su
validez y cuando exista la posibilidad de una solución adecuada del
litigio, por otras razones que las constitucionales comprendidas en la
causa, corresponde prescindir de estas últimas para su resolución (Fallos:
324:3219).
También tiene dicho que el mérito, conveniencia o acierto
de las soluciones legislativas no son puntos sobre los que al Poder
Judicial quepa pronunciarse (Fallos: 324:3345; 328:91 y 329:4032), ya
que por más amplias que sean las facultades judiciales en orden a
interpretar y aplicar el derecho: “…el principio constitucional de
separación de poderes no consiente a los jueces el poder de prescindir
de lo dispuesto por la ley respecto al caso, so color de su posible
injusticia o desacierto…” (Fallos: 241:121; 342:1376).
Así, concluye el Cimero Tribunal que la declaración
judicial de inconstitucionalidad del texto de una disposición legal -o de
su aplicación concreta a un caso- no procede sino cuando la repugnancia
del precepto con la cláusula constitucional invocada sea manifiesta,
requiriendo de manera inexcusable un sólido desarrollo argumental y la
demostración de un agravio determinado y específico (CSJN, FLP
91003389/2012/TO1/93/1/RH11, “Hidalgo Garzón”, rta. el 04/12/18).
En similar sentido, se ha sostenido que “el interesado en la declaración
de inconstitucionalidad de una norma debe demostrar claramente de
qué manera ésta contraría la Constitución Nacional, causándole de ese
modo un gravamen, debiendo precisar y acreditar en el caso el perjuicio
que le origina la aplicación de la norma cuestionada” (cfr. Sala IV
causas n° 27495 “Martínez”, rta. 10/05/06, n° 56657/13 “Montalto” rta.
08/09/17 y más recientemente, n° 12652/2025 “Cubillas” rta. el
01/04/25, entre otras), lo que no ocurre en el presente, donde la defensa
no ha logrado exponer en su presentación tales circunstancias.
Si bien atacó la noción de “reiterancia delictiva”
introducida por la Ley N° 27.785, los elementos analizados en la anterior
instancia para rechazar su pedido excarcelatorio exceden la definición
del concepto que brindan los artículos 280 del CPPN y 17 del CPPF. Por
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lo tanto, teniendo en cuenta que en el caso bajo estudio el imputado no
registra otra causa en trámite que coexista con este proceso, los agravios
expuestos por la recurrente para atacar la constitucionalidad de la norma
no resultan aplicables (cfr. Sala IV, causa n° 12652/2025 "Cubillas, M.
E.", rta. el 01/04/25
En definitiva, los argumentos expuestos por la defensa no
alcanzan a esbozar una demostración plausible del agravio, de
particulares exigencias en el orden de la convicción si se atiende a la
seriedad y trascendencia implicadas en el control de constitucionalidad
de las leyes (CSJN Fallos 260:153), por lo que el planteo intentado no
habrá de prosperar.
Ello, más allá de destacar que la reciente Ley 27.785, al
modificar el artículo 280 del CPPN e incorporar el 222 bis al CPPF, se
han limitado a reglar con mayor precisión los criterios usuales que las
distintas Salas de esta Cámara han merituado desde antaño,
pacíficamente y a partir de las normas ya entonces vigentes, para evaluar
los riesgos procesales y sus eventuales reaseguros con el rigor que exige
el cuidado por la plena vigencia de las garantías constitucionales y la
excepcionalidad de la prisión preventiva (Plenario N° 13 “Díaz
Bessone”, de la Cámara Federal de Casación Penal, del 30/10/2008).
2°) Sentado lo expuesto, comparto en lo sustancial la
solución a la que arriba mi colega Julio Marcelo Lucini, pues la medida
de coerción debe ser confirmada por ser necesaria en tanto las sustitutas
previstas en los artículos 310, 320, 321 y 324 del Código Procesal Penal
de la nación, como las descriptas en el artículo 210 del Código Procesal
Penal Federal, conforme Ley 27.063, lucen de momento insuficientes
para neutralizar la intensidad del riesgo procesal reseñado.
En este sentido, valoro las condenas que registra y los
indicios de que no habrá de respetar las reglas que le puedan ser
impuestas, como ha ocurrido anteriormente al ser beneficiado de la
libertad condicional (arts. 319 y 280, incs. “1”, “2” “3” y “5”, del CPPN
y 221, inc. “b” del CPPF).
Por otro lado se avizora un peligro de entorpecimiento de la
investigación, pues podría intimidar a S. H. S.
A., atento a que el hecho fue cometido en su lugar de trabajo (CIDH,
Informe 2/97, punto 35 “Riesgo de presión sobre los testigos” al que
remiten expresamente en sus votos, que conforman la mayoría del
Plenario n° 13 “Díaz Bessone”, los jueces Eduardo R. Riggi, Gustavo
M. Hornos y Guillermo J. Tragant, citado en causa n° 8991/2018/1/CA1
“Villalba Rolón”, rta. 6/3/19; artículo 222 inciso c del CPPF y 5, inciso
d, Ley de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos
27.372).
Finalmente, también concuerdo con la necesidad de arbitrar
los medios para efectivizar el traslado de Álvarez a un establecimiento
dependiente del Servicio Penitenciario Federal y respecto de la
necesidad de que realice un tratamiento por su adicción.
Así voto.
En consecuencia, el Tribunal RESUELVE:
I.- CONFIRMAR el decisorio impugnado en cuanto fue
materia de recurso.
II.- DAR CUMPLIMIENTO a los puntos 4°) y 5°) del
acápite -
Regístrese, notifíquese a las partes y por DEO al juzgado y
devuélvase las actuaciones a la instancia de origen. Sirviendo la presente
de atenta nota.
Se deja constancia de que el juez Ignacio Rodríguez
Varela interviene en su condición de subrogante de la Vocalía n° 9, la
jueza Magdalena Laíño, titular de la Vocalía n° 3, no lo hace por hallarse
en uso de licencia y que el juez Rodolfo Pociello Argerich, quien fuera
designado en su reemplazo, no suscribe la presente en función del
artículo 24 bis CPPN.
Julio Marcelo Lucini Ignacio Rodríguez Varela
Ante mí:
María Martha Carande
Secretaria de Cámara