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Ada 1

La argumentación es el proceso de ofrecer razones para respaldar una proposición, compuesta por premisas y conclusiones. Existen diferentes tipos de argumentación, como la necesaria y la persuasiva, cada una adecuada a diversas situaciones y audiencias. En el ámbito jurídico, la argumentación es crucial, combinando rigor lógico y persuasión para lograr justicia.

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Ada 1

La argumentación es el proceso de ofrecer razones para respaldar una proposición, compuesta por premisas y conclusiones. Existen diferentes tipos de argumentación, como la necesaria y la persuasiva, cada una adecuada a diversas situaciones y audiencias. En el ámbito jurídico, la argumentación es crucial, combinando rigor lógico y persuasión para lograr justicia.

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Resumen: La Argumentación - Definición, Tipos y Aplicación Jurídica

I. Definición y Elementos Constitutivos de la Argumentación

Concepto Básico

La argumentación es la acción de argumentar, es decir, ofrecer razones que apoyan una


determinada proposición. Según la RAE, argumentar significa "aducir, alegar, poner argumentos" y
argumento es un "razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien
para convencer a otro de aquello que se afirma o se niega".

Elementos Fundamentales

Todo argumento contiene dos tipos de proposiciones:

 Premisas: Las proposiciones que se emplean para probar algo

 Conclusiones o tesis: Las proposiciones que se quieren probar

La argumentación se describe como "la expresión lingüística de la inferencia" porque proporciona


premisas de donde se pueden inferir las conclusiones que queremos demostrar.

Ejemplo Práctico

La Suprema Corte de Justicia argumenta que desestima una acción de inconstitucionalidad porque:

 Premisa 1: Si las resoluciones no son aprobadas por ocho votos, se desestima la acción

 Premisa 2: Esta acción no obtuvo ocho votos

 Conclusión: Por tanto, se desestima la acción

II. Forma y Materia de la Argumentación

Componentes del Argumento

Un argumento está conformado por:

 Materia: Las proposiciones que lo integran (estudiada por la lógica material)

 Forma: Su estructura y encadenamiento (estudiada por la lógica formal)

Verdad vs. Corrección

 Verdad: Característica de las proposiciones individuales (adecuación del intelecto con la


realidad)

 Corrección: Característica de los enlaces entre proposiciones en un razonamiento

Teorías de la Verdad

1. Teoría del Consenso (Habermas)

Una proposición es verdadera si hay acuerdo o consenso entre todos los sujetos que pueden
dialogar sobre ella. Se basa en:

 La verdad se funda en razones, no en experiencias

 Es intersubjetiva
 Se funda en el consenso racional basado en argumentos

2. Teorías Coherentistas

Una proposición es verdadera cuando es coherente con el resto de proposiciones del sistema al
que pertenece. La coherencia implica consistencia lógica y fuerte interconexión entre
proposiciones.

3. Teorías Pragmáticas

Una proposición es verdadera si resulta útil en la práctica. Tiene aspectos instrumentalistas y


relativistas, como se vio históricamente con las teorías de Ptolomeo vs. Copérnico.

4. Teoría de la Correspondencia (Tomás de Aquino)

"La verdad lógica es la adecuación entre el intelecto y la realidad". Una proposición es verdadera si
corresponde con los hechos de la realidad.

III. Tipos de Argumentación

Clasificación Fundamental

Existen dos sentidos de "argumento":

 Sentido fuerte: Razonamiento donde la conclusión se deriva necesariamente


(argumentación necesaria)

 Sentido débil: La conclusión se sigue de manera verosímil (argumentación probable)

Argumentación Necesaria o Analítica

 Parte de premisas necesarias

 Llega a conclusiones igualmente necesarias mediante razonamientos deductivos

 Es el paradigma de la ciencia

 Ejemplo: Modus Ponens (Si x, entonces y; es así que x, por lo tanto, y)

Argumentación Probable o Persuasiva

Se divide en tres tipos según Santo Tomás de Aquino:

1. Argumentos Dialécticos

La razón se inclina totalmente hacia una parte, aunque con cierto resquemor hacia la otra.

2. Argumentos Retóricos

No se da completa creencia sino cierta sospecha; la razón se inclina más hacia una parte que
hacia otra, pero no totalmente.

3. Argumentos Poéticos

La estimación se inclina hacia una parte por alguna representación o imagen.

IV. Comparación entre Argumentación Científica y Persuasiva

Argumentación Científica (Aristotélica)


 Forma: Estructura impecablemente deductiva

 Materia: Principios propios del objeto de estudio

 Objetivo: Conocimiento cierto de las cosas por sus causas

 Método: Parte de principios universales y necesarios

Tipos de Principios

 Axiomas: Principios comunes a toda ciencia (ej. Principio de No Contradicción)

 Tesis, hipótesis y definiciones: Principios específicos de cada ciencia

Argumentación Persuasiva

 Características: No tiene objeto específico, maneja opiniones generales

 Ventaja: Puede argumentar sobre cualquier tema

 Limitación: Solo alcanza probabilidad, no necesidad

 Función: "Facultades de suministrar razones"

V. Necesidad de Diversos Tipos de Argumentación

Tres Razones Fundamentales

1. Naturaleza Diversa de los Objetos

No todos los objetos pueden tratarse con el mismo método. Como dice Aristóteles: "Igualmente
absurdo sería aceptar de un matemático razonamientos de probabilidad como exigir de un orador
demostraciones concluyentes".

Ejemplos de realidades contingentes:

 Vida política

 Relaciones sociales

 Decisiones personales

 Comunicación diaria

2. Limitaciones del Conocimiento

Aunque un objeto sea susceptible de tratamiento científico, el argumentante no siempre posee las
premisas necesarias para demostraciones rigurosas. Además, la argumentación no demostrativa
ayuda a descubrir premisas para argumentos demostrativos.

3. Capacidades del Auditorio

Aunque se tengan los conocimientos necesarios, el oyente puede no tener la capacidad para
seguir una argumentación demostrativa, requiriendo argumentación persuasiva para establecer
comunicación efectiva.

VI. La Argumentación Jurídica

Relación Fundamental
La práctica del derecho consiste fundamentalmente en argumentar. La cualidad que mejor define a
un buen jurista es la capacidad para idear y manejar argumentos con habilidad.

Desarrollo Histórico en la Antigua Grecia

Contexto Social y Político

 Fin de la tiranía: Reestablecimiento de la democracia generó numerosos litigios

 Disputas territoriales: Reclamos de propiedades confiscadas durante tiranías

 Ausencia de abogados: Cada persona debía defender su propia causa

Surgimiento de Especialistas

 Logógrafos: Precursores de los abogados actuales

 Función: Elaboraban discursos que los litigantes aprendían de memoria

 Impacto: Muchos grandes rétores se iniciaron como logógrafos

Cambios Económicos y Sociales

 Expansión del comercio: Fortaleció la democracia

 Nuevos grupos sociales: Burguesía con poder económico

 Demanda educativa: Necesidad de aprender "virtud política"

 Centralidad de la retórica: Arte de la persuasión como instrumento político fundamental

Los Sofistas y la Argumentación

Características Generales

 Tema de interés: El hombre y la cultura

 Orientación práctica: Enseñanza utilitaria

 Cobro por enseñanza: Innovación mal vista en la época

 Instrumento principal: Dominio de la argumentación retórica

Protágoras de Abdera (480-410 a.C.)

 Tesis principal: "El hombre es la medida de todas las cosas"

 Implicación: Tendencia al relativismo

 Método: Antilogía (defender con igual destreza proposiciones contrarias)

 Objetivo: "Transformar la peor razón en la mejor"

Gorgias de Leontini

Otro sofista destacado en el desarrollo de la argumentación retórica.

Implicaciones para el Derecho Moderno

La argumentación jurídica mantiene la tensión entre:


 Rigor lógico: Búsqueda de corrección formal

 Persuasión práctica: Necesidad de convencer en contextos específicos

 Principios jurídicos: Aplicación de normas generales a casos particulares

 Contingencia: Adaptación a circunstancias cambiantes

Conclusiones

La argumentación es un fenómeno complejo que requiere diferentes enfoques según:

 La naturaleza del objeto tratado

 Los conocimientos disponibles

 Las capacidades del auditorio

 Los objetivos perseguidos

En el ámbito jurídico, esta diversidad argumentativa es especialmente relevante, pues el derecho


debe manejar tanto principios universales como aplicaciones particulares, combinando rigor lógico
con efectividad persuasiva para lograr justicia y convencimiento social.

Historia de la Retórica y la Argumentación: De Grecia a Roma

I. Los Sofistas y el Nacimiento de la Retórica

Gorgias de Leontini (485 a.C.)

Gorgias nació en Leontini, Sicilia, y se distinguió tanto por su habilidad retórica como por
sus funciones diplomáticas. Aunque su contenido filosófico era menos profundo que el de
Protágoras, su maestría en el arte de la elocuencia fue notable, tanto que Platón le dedicó
uno de sus diálogos más importantes sobre retórica.

La principal innovación de Gorgias fue la introducción de elementos poéticos en la retórica


tradicional. Incorporó:

 Uso de palabras no comunes en el lenguaje cotidiano

 Adorno excesivo y lenguaje figurado

 Recursos estilísticos propios de la poesía

Con esta aportación de recursos poéticos al servicio de la retórica, Gorgias inició una
nueva etapa en la oratoria ateniense. Sus teorías retóricas se plasmaron en un "Arte" que
contenía preceptos y enseñanzas específicas, incluyendo el manejo estratégico del ridículo
dentro del discurso.

Una de sus técnicas más célebres, referida por Aristóteles, consistía en "estropear la
seriedad de los adversarios con la risa, y la risa con la seriedad". Esta estrategia se puede
ver aplicada en el diálogo platónico "Gorgias", donde Polo de Agrigento, discípulo de
Gorgias, la utiliza contra Sócrates, respondiendo con risa a sus argumentos filosóficos en
lugar de refutarlos directamente.

II. Los Filósofos: Platón y Aristóteles

Platón y su Crítica a la Retórica

Platón desarrolló una relación compleja con la retórica. Aunque su aversión hacia este arte
es bien conocida, reconocía su importancia, como demuestra el hecho de haberle
dedicado el "Gorgias", uno de sus diálogos más extensos, y de tratarla ampliamente en el
"Fedro". Su actitud, aunque hostil, no era meramente destructiva; planteaba problemas
pero también proponía soluciones.

La principal preocupación platónica respecto a la retórica era el enorme peligro que


representaba cuando se empleaba injustamente. Una retórica mal utilizada podía desviar a
una ciudad entera del verdadero bien hacia las meras apariencias. Muchos oradores de la
época no se preocupaban por distinguir entre lo bueno y lo malo, sino únicamente por
agradar a los hombres y mantener el poder.

Sin embargo, en el "Gorgias", Platón admite que el uso injusto de la retórica no debe
reprochársele al arte en sí mismo. Reconoce que junto a una "retórica mala" puede existir
una "retórica buena", una "retórica conforme al arte".

Características de la "Retórica Buena" según Platón

El verdadero orador, según Platón, debería poseer las siguientes características:

 Hablar teniendo en cuenta la justicia, el orden y la belleza del alma

 Preocuparse por generar virtud en sus conciudadanos

 Poseer verdadero conocimiento (no mera apariencia) sobre la naturaleza humana y


el verdadero bien

 Procurar que las almas de los ciudadanos lleguen a ser lo mejor posible

 Luchar por decir lo mejor, independientemente de si resulta placentero o molesto


para los oyentes

La conclusión del "Gorgias" no es optimista. Platón sugiere que, habiendo tantos hombres
dedicados a la "retórica adulatoria", sería difícil que el pueblo escuchara al "verdadero
orador" o "orador justo", porque lo que este tiene que decir no siempre resulta
placentero.
Sócrates, quien en el diálogo representa al "orador justo", parece saber que su falta de
"retórica adulatoria" lo llevaría a la muerte si fuera acusado injustamente. Utiliza la
metáfora del médico juzgado por niños y acusado por un cocinero: mientras el cocinero
habla de los placeres que proporciona, el médico causa dolores necesarios para la
curación, pero los niños no comprenden que todo lo hace por su bien.

Las páginas finales del "Gorgias" contienen una conmovedora alusión a la muerte de
Sócrates, maestro de Platón y modelo de "buen orador". Platón vio en la condena de su
maestro un ejemplo más de la injusticia en el uso de la retórica, lo que explica su
hostilidad hacia este arte.

A pesar de sus críticas, Platón mismo demostró un dominio extraordinario del arte
retórico, como se puede ver en el hermoso párrafo final de la "Apología", donde recrea las
palabras de Sócrates después de ser condenado a beber la cicuta, expresando su perdón
hacia sus acusadores y su serenidad ante la muerte.

Aristóteles: La Sistematización de la Retórica

Aristóteles de Estagira (384 a.C.), el más brillante discípulo de Platón, realizó una
contribución invaluable al estudio de la argumentación. Reconocido como "padre de la
lógica", fue también el primero en realizar una verdadera sistematización de la retórica,
elevándola al nivel de arte.

Inicialmente, Aristóteles se unió a la actitud hostil de Platón hacia la retórica, como


evidencian obras como el "Grilo". Sin embargo, con el tiempo y el desarrollo de otras
partes de su lógica, se percató de la importancia de la retórica y del papel irremplazable
que desempeña dentro del arte de la argumentación considerado en su conjunto.

La División Aristotélica de la Retórica

Aristóteles propuso una división fundamental de la retórica en tres géneros, utilizando


como criterio el papel que juega el oyente en cada caso:

1. Retórica Judicial o Forense

 Trata asuntos del pasado (acciones ya ocurridas)

 El oyente actúa como árbitro o juez

 Su función es juzgar la bondad o maldad de una acción

 Ejemplo típico: los jueces de un tribunal

 El orador debe defender o acusar, intentando inclinar la opinión de los jueces


 Aristóteles proporciona tópicos sobre las causas de la injusticia, las disposiciones
de quienes la cometen, etc.

2. Retórica Deliberativa

 Trata sobre cosas futuras

 El orador persuade presentando algo como útil (animando a realizarlo) o dañino


(disuadiendo)

 Considera tópicos sobre las cosas buenas y convenientes, los bienes según su
magnitud, necesidad, utilidad, duración

 Temas típicos: ingresos fiscales, guerra y paz, custodia del país, legislación

 Ejemplo moderno: cámaras de senadores y diputados

3. Retórica Demostrativa o Epidíctica

 El oyente actúa como simple espectador

 Trata asuntos ya resueltos, sobre los cuales no hace falta decidir

 Su finalidad es la alabanza y el vituperio

 Ejemplos: alabanza de personajes históricos, elogio fúnebre

 En la Antigüedad se consideraba más emparentada con el arte teatral o la literatura

Valoración Aristotélica de los Géneros

Aristóteles consideraba el género deliberativo como el más valioso, por ser donde los
asuntos se tratan de manera más directa y con base en argumentos. La oratoria forense se
prestaba más a tratar cosas ajenas al asunto, intentando desviar la atención del juez
mediante halagos u otras estratagemas.

Esta diferencia se debe a que en la oratoria deliberativa se tratan asuntos que afectan a
todos, incluyendo a quienes deciden, por lo que tratan de decidir lo mejor. En cambio, en
la oratoria forense el juez trata sobre algo ajeno, y por eso no se esfuerza tanto por
analizar detenidamente el asunto.

III. El Canon de los Diez Mejores Oradores Griegos

Aproximadamente doscientos años antes de Cristo, los gramáticos alejandrinos elaboraron


el Canon de Alejandría, una lista de escritores considerados modelo en sus respectivos
géneros. En el género oratorio, menciona: Lisias, Isócrates, Antifón, Andocides, Iseo,
Esquines, Licurgo, Demóstenes, Hipérides y Dinarco.
Figuras Destacadas del Canon

Antifón: El más antiguo del canon y el primero en publicar un discurso en Atenas. Famoso
por sus Tetralogías, series de cuatro discursos que utilizaba como esquemas para defender
distintos casos.

Iseo: Escribía discursos para sus clientes y a veces hablaba por ellos. Reconocido por la
precisión y lógica de sus argumentos. Sus discursos sobre cuestiones de herencia han sido
valiosas fuentes para conocer el derecho privado ático.

Lisias: Profesional abogado cuya elocuencia era tal que solo perdió dos litigios en toda su
vida.

Licurgo: Los atenienses le confiaron repetidamente la administración de la Hacienda. Junto


con Hipérides y Demóstenes, fue uno de los mayores opositores a Filipo de Macedonia.

Isócrates: Inicialmente logógrafo, después abrió una escuela de elocuencia que llegó a ser
de las más célebres de Atenas. Principal defensor de la retórica frente a los ataques de
Platón. Criticaba las enseñanzas platónicas por pretender un conocimiento tan elevado
que no se podía utilizar prácticamente. Ofrecía una educación para el mundo de la acción
política, respondiendo a las críticas con la frase: "es mucho más importante tener una
opinión razonable sobre cosas útiles que saber con exactitud cosas inútiles".

Esquines: Tradicionalmente considerado rival de Demóstenes. Participó en embajadas a


Macedonia, resultando en la "Paz de Filócrates" (346 a.C.). Demóstenes lo acusó de
haberse vendido a Filipo, iniciando una serie de litigios famosos, incluyendo el "Proceso de
la Embajada" y el juicio sobre la propuesta de otorgar una corona de oro a Demóstenes. En
este último, Esquines fue derrotado aplastantemente por el "Discurso de la Corona" de
Demóstenes, viéndose obligado a pagar una multa y abandonar la ciudad.

Demóstenes: "El Orador" por Antonomasia

Demóstenes (384 a.C.) nació en Peania, hijo de un fabricante de armas y muebles que
murió cuando él tenía siete años. Sus tutores (sobrinos de su padre) disiparon casi toda su
fortuna. A los 16 años comenzó a estudiar oratoria con Iseo, al no poder pagar las
lecciones de Isócrates. A los 18 años litigó exitosamente contra su tutor Afobo para
recuperar su fortuna.

Inicialmente se ganó la vida como logógrafo, pero aspiraba a la vida política. Sus primeros
discursos políticos importantes fueron "A favor de los Megalopolitanos" y "Por los Rodios",
defendiendo el respeto a los derechos de todas las ciudades.

Lo más característico de su política exterior fue su decidida lucha contra Filipo de


Macedonia, expresada principalmente en sus famosas Filípicas. Aunque generalmente
mantuvo una postura de lucha y repulsa contra los afanes imperialistas de Filipo, la
prudencia eventualmente aconsejó firmar la paz, para lo cual se envió una embajada
compuesta por Filócrates, Esquines y Demóstenes.

Sin embargo, en su tercera Filípica y en su discurso "Sobre los asuntos del Quersoneso",
Demóstenes procuró convencer a los atenienses de la necesidad de la guerra contra Filipo,
argumentando que la guerra ya estaba en curso debido a que Filipo, con la palabra "paz"
en la boca, estaba conquistando ciudades griegas y preparando armamento para futuras
conquistas.

El estilo de Demóstenes, sincero y apasionado, se conoce como "demostino" o


"demosténico", caracterizado por su capacidad de combinar argumentación lógica con
pasión patriótica.

IV. La Antigua Roma

Periodo Preciceroniano

Los romanos constituían un pueblo con inclinación fuertemente pragmática, centrado en


la vida práctica, especialmente la política y la ley. Esto explica la enorme cantidad de
oradores que vio Roma, ya que el arte retórico era instrumento indispensable para ambas
actividades. Sin embargo, acordes con su espíritu pragmático, fueron grandes en la
práctica oratoria pero aportaron pocas novedades a la teoría retórica.

Los primeros maestros de retórica en Roma fueron libertos, no romanos propiamente


dichos. Entre los autores romanos que escribieron sobre retórica, el primero, según
Quintiliano, fue Catón "el Censor" (también llamado "el Antiguo" o "el Sabio"). Sus
discursos se distinguían por la sutileza de sus razonamientos; de ahí su nombre "Catón",
derivado de "catus" (sagaz). Su acción política más importante fue contribuir
poderosamente a la declaración de guerra contra Cartago en 150 a.C., terminando muchos
de sus discursos con la famosa frase "Delenda Carthago" ("Cartago debe ser destruida").

Tiberio Sempronio Graco (210-158 a.C.) fue otro gran orador de la época, padre de los
célebres tribunos Tiberio y Cayo Graco. Estos heredaron la elocuencia paterna y recibieron
una educación esmerada que desarrolló en ellos gran compasión hacia el débil y el
oprimido, llevándolos a crear y luchar por la famosa "Ley agraria" contra el latifundismo.

Lucio Licinio Craso (140-91 a.C.) destacó en la vida política desde joven. Durante su
estancia en Asia perfeccionó sus estudios retóricos y filosóficos. Fue cónsul en 95 a.C. y
llegó a ser cabeza del partido de la aristocracia moderada gracias a su enorme elocuencia.
Cicerón lo presenta como personaje en su diálogo "De Oratore".

Marco Tulio Cicerón: El Príncipe de los Oradores Romanos


Marco Tulio Cicerón (106 a.C.) nació en Arpinio y se convirtió en el más insigne orador que
tuvo Roma. L. Craso dirigió sus estudios iniciales, complementados posteriormente con
filosofía y derecho. A los 26 años hizo su primera defensa en el foro, enfrentándose al
célebre orador Hortensio.

Primeros Triunfos y Formación

Al año siguiente, Cicerón demostró su valor defendiendo una causa sumamente difícil: una
acusación de parricidio donde los verdaderos culpables eran los acusadores, protegidos
del dictador Sila. No bastaba demostrar la inocencia del acusado y la culpabilidad de los
acusadores, sino hacerlo sin comprometer a Sila. Cicerón triunfó, pero temeroso del
resentimiento de Sila, marchó a Atenas pretextando mala salud.

Tras la muerte de Sila, Cicerón regresó a Roma y se involucró más profundamente en la


política, recibiendo un cargo en Sicilia. Allí se ganó la estimación de los sicilianos, quienes
le encomendaron ser acusador en el proceso contra Cayo Verres, hombre de gran poder
político al que logró vencer. Este proceso fue uno de sus mayores triunfos y incrementó
notablemente su poder político.

Carrera Política y las Catilinarias

Pompeyo lo llamó a su partido, y Cicerón trabajó para que el Senado le diera a Pompeyo
un poder casi supremo. En 63 a.C., tras competir electoralmente contra Catilina, obtuvo el
cargo de cónsul.

Cuando Catilina conspiró contra la República, Cicerón denunció sus intenciones en sus
famosísimas Catilinarias. Una vez ejecutados Catilina y sus cómplices, los romanos
nombraron a Cicerón "Padre de la Patria", reconociendo que mientras otros habían
extendido los territorios de la República, él la había salvado de la conjuración.

Exilio y Regreso

El enemigo Clodio agitó al pueblo contra Cicerón, consiguiendo una ley que declaraba
culpable a quien hubiera condenado a un ciudadano sin confirmación popular,
precisamente lo que había hecho Cicerón con los cómplices de Catilina. Sin encontrar
apoyo suficiente, Cicerón prefirió el destierro voluntario. No obstante, antes de dos años
fue llamado nuevamente a Roma con grandes honores.

Guerra Civil y Relación con César

Durante la guerra civil entre César y Pompeyo, Cicerón, tras dudas y titubeos, tomó partido
por Pompeyo. Al triunfo de César, regresó a Roma donde fue bien recibido. De estos años
son tres discursos pronunciados ante César: "Por el retorno de Marcelo", "En defensa de
Q. Ligario" y "En defensa del rey Deyótaro". En todos consiguió de César lo que pedía, a
pesar de que Marcelo y Ligario eran conocidos enemigos de César y Deyótaro estaba
acusado de atentar contra su vida.

Destaca particularmente "En defensa de Q. Ligario", considerado una obra maestra. La


defensa parecía una causa perdida, pues el acusado estaba condenado de antemano y
César solo iba a escuchar por formalismo. Sin embargo, la elocuencia de Cicerón ejerció tal
dominio que César, quien inicialmente había dicho "¿Qué inconveniente hay en oír al cabo
de tanto tiempo a Cicerón, cuando su cliente está ya juzgado tan de antemano por malo y
por enemigo?", terminó completamente conmovido. Los observadores notaron que César
mudó muchas veces de color y se hallaba combatido por diferentes afectos durante el
discurso.

Conclusión

Esta historia de la retórica desde los sofistas griegos hasta Cicerón muestra la evolución de
un arte fundamental para la vida política y jurídica de la antigüedad. Desde las
innovaciones estilísticas de Gorgias, pasando por las reflexiones filosóficas de Platón y la
sistematización aristotélica, hasta la maestría práctica de los oradores del canon griego y la
perfección técnica de Cicerón, se puede observar cómo la retórica se desarrolló tanto
como instrumento de poder como objeto de reflexión teórica.

La tensión entre una retórica al servicio de la verdad y la justicia (como la propugnada por
Platón) y una retórica orientada a la eficacia práctica (como la desarrollada por los sofistas
y perfeccionada por los romanos) marca toda esta tradición, estableciendo debates que
permanecen vigentes en el estudio contemporáneo de la argumentación y la
comunicación persuasiva.

La íntima relación entre retórica, derecho y política, evidente a lo largo de todo este
recorrido histórico, demuestra que el arte de la argumentación no era meramente
académico, sino una herramienta esencial para la participación en la vida pública y la
administración de justicia en el mundo antiguo.

La Retórica Clásica y la Argumentación Jurídica

La Herencia de Cicerón y la Oratoria Romana

El documento inicia con el relato de uno de los momentos más célebres de la oratoria
ciceroniana: la defensa de Ligario ante César. Plutarco narra cómo la elocuencia de Cicerón
fue tan poderosa que logró conmover físicamente al dictador, quien "temblaba todo el
cuerpo" y se le caían los documentos de las manos, terminando por absolver al acusado.
Este episodio ilustra perfectamente el poder de la argumentación persuasiva en el ámbito
jurídico.
La vida de Cicerón estuvo marcada por la tensión entre la oratoria y la política. Tras el
asesinato de César en el 44 a.C., el gran orador se alegró inicialmente por la supuesta
venganza de la República, pero pronto comprendió que los tiranicidas solo aspiraban a
ocupar el lugar del dictador. Su oposición a Marco Antonio lo llevó a escribir las famosas
Filípicas, inspiradas en las de Demóstenes contra Filipo de Macedonia. Esta enemistad le
costó la vida cuando se formó el segundo triunvirato: Antonio exigió su cabeza y Cicerón
fue degollado el 7 de diciembre del 43 a.C.

En cuanto a su obra teórica, Cicerón desarrolló una extensa reflexión sobre la retórica. Sus
tratados "De la invención retórica", "Las particiones oratorias" y los "Tópicos" recogen
principalmente clasificaciones establecidas por tratadistas anteriores. Sin embargo, sus
obras más importantes son "De oratore" y "Orator". El primero, escrito en forma de
diálogo, aborda la cuestión fundamental de si el orador debe poseer un saber
enciclopédico o basta con conocimientos generales. Mientras Antonio (uno de los
interlocutores) defiende que la habilidad retórica es suficiente, Cicerón, a través de Craso,
sostiene que el orador debe procurar un amplio saber y nunca separar la filosofía de la
elocuencia. El "Orator", por su parte, intenta describir el modelo perfecto de orador,
aunque ha sido criticado por la desproporción entre sus grandiosos propósitos iniciales y
su desarrollo posterior.

Quintiliano: La Síntesis Pedagógica

Marco Fabio Quintiliano, nacido en Calahorra hacia el 42 d.C., representa la gran síntesis
de la enseñanza retórica romana. Desde muy joven destacó como orador y abogado,
defendiendo incluso a la reina Berenice siendo apenas un muchacho. Cuando Vespasiano
estableció las primeras cátedras públicas pagadas por el Estado, Quintiliano fue el primero
en recibir este tipo de retribución por su labor docente. Tras veinte años de enseñanza, se
retiró para escribir sus "Instituciones Oratorias", obra que recoge toda su experiencia
pedagógica.

La gran aportación de Quintiliano consistió en abordar la educación del orador desde la


infancia, aspecto muy descuidado hasta entonces. Su modelo educativo se basa en el
concepto del "vir bonus, dicendi peritus" (el varón virtuoso, experto en el decir),
rechazando la idea de que pueda haber verdadera elocuencia donde falta la virtud. Para
Quintiliano, el orador perfecto debe unir la grandeza de sus palabras con la grandeza de su
espíritu.

Su plan educativo comienza desde la edad preescolar, recomendando procurar las mejores
nodrizas y maestros, especialmente en lo relativo a las buenas costumbres y al modo de
hablar, pues "lo que se aprende en los primeros años es lo que más se recuerda y se
conserva". Aunque comprende las razones de quienes prefieren la educación privada,
Quintiliano defiende la educación pública porque el futuro orador debe acostumbrarse
desde pequeño a no asustarse de la gente.

Antes del estudio propiamente retórico, el niño debe adquirir conocimientos en otras
disciplinas como geometría y música. Aunque reconoce que muchos han llegado a ser
buenos oradores sin esta preparación previa, Quintiliano insiste en que su objetivo no es
formar cualquier clase de orador, sino el orador perfecto, que debe poseer un saber
prácticamente enciclopédico.

En la parte técnica de su obra, Quintiliano presenta su célebre definición de la retórica


como "arte de bien decir", criticando otras definiciones previas. Siguiendo un esquema
similar al del "Gorgias" de Platón, refuta la definición de la retórica como "arte de
persuadir" argumentando que muchas otras cosas persuaden (dinero, belleza, etc.), por lo
que la persuasión no es propiedad exclusiva de la retórica. También critica la definición
aristotélica de "facultad de considerar los medios para persuadir", señalando que solo se
refiere a la invención y no a las otras partes de la retórica.

La importancia de las "Instituciones Oratorias" no radica en la originalidad de su doctrina,


sino en su carácter sintético y sistematizador. Como señala Menéndez Pelayo, Quintiliano
"vence a los antiguos, no ciertamente por la originalidad ni el vigor de pensamiento que
descubre nuevos rumbos, sino por el método, por la trabazón y el enlace", habiendo
formado "un cuerpo de doctrina mucho más completo que cuantos se habían conocido
hasta entonces".

La Decadencia de la Oratoria Romana

Con la caída de la República romana, la retórica perdió su principal ámbito de ejercicio: el


verdadero foro público, la vida política y los litigios reales. Despojada de este terreno
natural, la retórica se trasladó completamente a las escuelas, donde se trataban asuntos
imaginarios a modo de ejercicio. Como señala Barrow, la retórica "cayó en lo artificial
porque se la privó de la sinceridad y el vigor que comunica una vida política
auténticamente libre. Se había vuelto académica en el peor sentido de la palabra".

En estas circunstancias, el arte de la argumentación se debilitó progresivamente. Los


ejercicios declamatorios de las escuelas distaban mucho de los casos reales, llevando a
Casio Severo a compararlos con "querer juzgar las condiciones de un piloto haciéndole
navegar en un estanque". En estos discursos ficticios no solo eran imaginarios los temas,
sino también el público, los adversarios y sus respuestas, todo lo cual el "orador"
imaginaba del modo más cómodo y conveniente para él.

Los temas tratados en estas escuelas revelan el nivel de decadencia alcanzado: "La
sacerdotisa prostituida", "El tiranicida puesto en libertad por los piratas", "La incestuosa
precipitada desde una alta peña", "El sepulcro encantado", "El varón fuerte sin manos".
Todo ello refleja el decaimiento general de la retórica de aquella época.

Varios autores intentaron explicar las causas de esta decadencia. Séneca el filósofo
encontró la razón en la depravación de las costumbres romanas: "la elocuencia en los
hombres es tal como su vida". No se puede pedir altura a la palabra cuando el alma que la
emite se arrastra en los peores vicios.

Tácito, en su "Diálogo sobre los oradores", ofrece un análisis más complejo. Por boca de
Mesala, señala causas educativas y sociales: antes las madres educaban a sus hijos, ahora
su educación se confiaba a cualquier esclava; antes se entregaban de lleno a las artes
honestas, ahora estaban enajenados con el teatro y el circo; antes los grandes oradores se
dedicaban al estudio de todas las artes, ahora los jóvenes solo se interesan por las técnicas
retóricas, degradando así la elocuencia.

Pero Materno, otro interlocutor del diálogo, añade una causa política fundamental: el
cambio de República a Imperio. Con menos posibilidades de participar en la vida pública,
es lógico que decrezca el arte de la elocuencia por falta de oportunidades para ejercerlo.
Materno explica que "la gran elocuencia, como la llama, con materia se alimenta y con los
movimientos se excita y quemando alumbra". En la República, aunque las cosas andaban
revueltas, eran grandes las oportunidades de hablar con lucimiento, lo que favorecía el
surgimiento de grandes oradores.

Materno compara la retórica con la medicina: así como ésta es algo bueno pero no tiene
razón de ser cuando no existe enfermedad, cuando todos los hombres tienen buenas
costumbres y acatan el gobierno, no hay a quién acusar, a quién defender, ni sobre qué
deliberar, por lo que la retórica tiene muy poca tarea que realizar.

El Problema de la Argumentación Jurídica Contemporánea

El texto aborda posteriormente la cuestión fundamental de qué es la argumentación


jurídica, planteando el problema de cuál debe considerarse el modo de argumentar propio
de la jurisprudencia. Si los argumentos son la expresión de los razonamientos, y éstos son
objeto de la lógica, entonces el razonamiento jurídico sería estudiado por la lógica jurídica.
Pero ¿qué es exactamente la lógica jurídica?

La expresión "lógica jurídica" genera numerosos cuestionamientos. El primero es si existe


realmente una lógica jurídica autónoma o se trata simplemente de una aplicación de la
lógica general al ámbito del derecho. Bobbio se plantea este problema distinguiendo entre
lógica autónoma, lógica especial y lógica aplicada, concluyendo que por "lógica jurídica" se
entiende comúnmente una lógica aplicada.
Kalinowski, polemizando con Perelman, sostiene que no existe una lógica jurídica especial,
sino que hay una única lógica con aplicaciones múltiples. Sin embargo, aunque se conceda
que la lógica jurídica es solo una aplicación de la lógica formal, queda la cuestión de si esta
aplicación agota el conjunto de razonamientos propios de los juristas o si algunos quedan
fuera de tal lógica.

Existen dos posturas extremas. Los autores "formalistas" sostienen que el razonamiento
jurídico no debería distinguirse del razonamiento formal, como expresó Leibniz al incluir la
ciencia del derecho entre las "ciencias necesarias y demostrativas" que no dependen de
los hechos sino únicamente de la razón. En el extremo opuesto, autores como Perelman
afirman que todos los razonamientos jurídicos escapan a los esquemas de la lógica formal
deductiva y son razonamientos retóricos o persuasivos.

Perelman distingue tres fases en la ideología judicial. En la primera, antes de la Revolución


francesa, el razonamiento judicial ponía el acento en el carácter justo de la solución sin
conceder importancia a la motivación. Después de la Revolución francesa, durante más de
un siglo, se acentuó el aspecto sistemático del derecho y el aspecto deductivo del
razonamiento judicial, buscando garantizar el funcionamiento previsible e imparcial de los
tribunales mediante la aproximación entre derecho y matemáticas.

La Revolución francesa identificó el derecho con el conjunto de las leyes, expresión de la


soberanía nacional. El poder de juzgar se reducía a aplicar el texto de la ley mediante un
silogismo deductivo: la norma como premisa mayor, los hechos como premisa menor, y la
decisión como conclusión. Sin embargo, la práctica demostró que esta pretensión no era
factible debido a los numerosos casos en que el texto de la ley no era claro ni explícito.

Alexy explica que la decisión jurídica no se sigue lógicamente, en muchos casos, de las
normas jurídicas vigentes junto con los enunciados empíricos por cuatro razones
fundamentales: la vaguedad del lenguaje jurídico, la posibilidad de conflictos de normas, la
existencia de casos que necesitan regulación jurídica pero para los cuales no existe norma
vigente, y la posibilidad de decidir contra el tenor literal de una norma en casos especiales.

La tercera fase de la ideología judicial, según Perelman, confía al juez la misión de buscar
una solución equitativa y razonable para cada litigio particular, manteniéndose dentro de
los límites que su sistema jurídico le autoriza. Esto abre las puertas a modos de
argumentar que van más allá del silogismo deductivo, creando nuevos retos para la
metodología jurídica.

El problema central de la metodología jurídica contemporánea es cómo pueden ser


fundamentadas las decisiones que no se siguen lógicamente de las normas. Cuando hay
supuestos en los que la decisión no se sigue lógicamente de las normas ni puede ser
fundamentada concluyentemente con las reglas metodológicas, el decisor tiene un campo
de acción en el que debe elegir entre varias soluciones. Esta elección implica una
valoración, y la cuestión es cómo pueden ser racionalmente fundamentadas estas
valoraciones.

El documento concluye proponiendo que la lógica jurídica va más allá de lo que tanto los
formalistas como los defensores de la teoría de la argumentación le atribuyen. Sería una
lógica que recorre todo el "edificio" de la lógica aristotélica, desde el silogismo más
perfectamente formado hasta la argumentación menos plausible de la retórica, pues de
todos estos tipos de argumentación podemos encontrar muestras al analizar el discurso
jurídico.

La Argumentación Jurídica: Teoría y Práctica

I. Naturaleza y Características de la Argumentación Jurídica

La argumentación jurídica presenta una complejidad particular que la distingue de otros


tipos de razonamiento. A lo largo de los estudios sobre esta materia, se ha observado que
coexisten diversos tipos de razonamientos judiciales: algunos pueden clasificarse dentro
de la lógica deductiva tradicional, mientras que otros solo encuentran cabida en una lógica
informal conocida como "teoría de la argumentación". Esta diversidad metodológica
refleja la riqueza y complejidad inherente al pensamiento jurídico.

Un elemento fundamental que conecta la argumentación jurídica con la tradición


aristotélica es su carácter dialógico. Tanto en la Retórica como en los Tópicos de
Aristóteles, la argumentación tópica mantiene una constante referencia al oyente y al
interlocutor. Las premisas útiles en este tipo de argumentación son las "probables",
entendidas como lo plausible y comúnmente aceptado. Esta característica resulta
especialmente relevante en el derecho, donde las decisiones judiciales consecutivas en un
mismo sentido pueden llegar a sentar jurisprudencia, elevándose de la obligatoriedad
individual al plano general.

Rasgos Distintivos

La argumentación jurídica, particularmente la relativa a las decisiones judiciales, presenta


dos características esenciales que la definen: su carácter práctico y su vinculatoriedad al
derecho vigente.

El carácter práctico se manifiesta en que versa sobre lo que puede o debe hacerse, no
sobre cómo son las cosas, sino sobre cómo deben ser. Está constituida por enunciados
normativos que, a diferencia de las proposiciones descriptivas, no son susceptibles de
calificarse como "verdaderos" o "falsos", sino como "correctos" o "incorrectos".
La vinculatoriedad al derecho vigente representa quizás el rasgo más distintivo de la
argumentación jurídica. No toda argumentación práctica es jurídica, y la diferencia
fundamental radica en que la conclusión de una argumentación jurídica, especialmente en
su forma prototípica de las decisiones judiciales, es vinculatoria y obligatoria.

La Teoría de Alexy

Robert Alexy desarrolló una teoría comprensiva que considera la argumentación jurídica
como una forma especial de la argumentación práctica general. Según esta perspectiva,
ambos tipos de argumentación comparten el referirse a cuestiones prácticas sobre lo que
hay que hacer o dejar de hacer, y tratan estas cuestiones desde el punto de vista de la
pretensión de corrección.

Sin embargo, Alexy identifica importantes diferencias que justifican el estudio particular de
la argumentación jurídica. En las disputas jurídicas no todas las cuestiones se someten a
discusión, operan bajo ciertas limitaciones, los roles están desigualmente distribuidos, la
participación puede no ser voluntaria, el proceso está limitado temporalmente y
reglamentado por normas procesales, y las partes pueden orientarse según sus intereses
particulares.

II. Contextos de la Argumentación Jurídica

Según Manuel Atienza, pueden identificarse al menos tres contextos jurídicos


fundamentales donde se desarrollan argumentaciones. El primero corresponde a la
producción o establecimiento de normas jurídicas, tanto en su fase prelegislativa como
legislativa. El segundo se refiere a la aplicación de normas jurídicas para la resolución de
casos, ya sea por jueces, órganos administrativos o particulares. El tercero abarca la
dogmática jurídica, que cumple funciones de suministrar criterios para la producción y
aplicación del derecho, así como ordenar y sistematizar sectores del ordenamiento
jurídico.

La Obligación de Motivar las Decisiones Judiciales

Para muchos autores, el razonamiento jurídico se manifiesta por excelencia en el


procedimiento judicial, debido principalmente a la obligación de motivar la decisión. Esta
obligación de motivación judicial cumple una función fundamental: dificulta el paso al
voluntarismo y abre las puertas a la razón, ya que motivar una decisión implica expresar
sus razones y obliga a quien la toma a tenerlas.

La evolución histórica de esta obligación es significativa. En el derecho francés, aunque


apareció una forma rudimentaria de motivación en el siglo XIII, ésta desapareció en el XIV,
e incluso se aconsejaba no mencionar las causas que llevaron a la decisión. No fue sino
hasta la Ley de 16-24 de agosto de 1790 que se estableció claramente la obligación de
motivación tanto en materia civil como penal.

En México, esta obligación se establece constitucionalmente en los artículos 14 y 16,


distinguiéndose entre "motivación" (examen y valoración de los hechos) y
"fundamentación" (expresión de los argumentos jurídicos que sustentan la aplicación de
los preceptos normativos).

III. Justificación Interna y Externa

La teoría de la argumentación jurídica distingue entre justificación interna y externa. La


justificación interna analiza si la decisión se sigue lógicamente de las premisas aducidas
como fundamentación, mientras que la justificación externa examina la corrección de esas
premisas.

El Silogismo Jurídico

Los asuntos de justificación interna se agrupan tradicionalmente bajo el concepto de


"silogismo jurídico", aunque esto no se limita al silogismo categórico tradicional, sino que
abarca razonamientos propios de la lógica formal aplicados al derecho.

El esquema más sencillo del silogismo jurídico puede expresarse como: (1) Para cualquier
individuo en quien se cumpla P debe cumplirse también Q; (2) En este caso específico se
cumple P; (3) Por tanto, en este caso debe cumplirse Q.

Este esquema resulta suficiente para casos sencillos, pero requiere premisas adicionales
en casos complicados, como cuando una norma contiene diversas propiedades
alternativas, requiere complemento de normas aclarativas, permite diversas
consecuencias jurídicas, o utiliza expresiones que admiten múltiples interpretaciones.

El valor principal de la justificación interna radica en ayudar a descubrir todas las premisas
necesarias para llegar a una determinada conclusión, evitando que tales premisas se
introduzcan subrepticiamente en el razonamiento.

IV. Formas de Argumentos en Textos Jurídicos

Argumento a Simili o por Analogía

Los argumentos a simili, a fortiori y a contrario constituyen pilares fundamentales de la


argumentación jurídica. El argumento a simili se basa en la regla de justicia que exige dar
trato igual a casos esencialmente parecidos. El desafío principal consiste en determinar
cuándo las diferencias entre casos son suficientemente relevantes para considerarlos
diferentes o suficientemente insignificantes para tratarlos como similares.

Argumento a Fortiori
Conocido en la retórica antigua como "tópico del más y el menos", este argumento opera
bajo el principio de que si algo no se aplica a quien más le correspondería, tampoco se
aplicará a quien menos le corresponde (a minori ad maius), o inversamente, quien puede
lo más, puede lo menos (a maiore ad minus).

Argumento a Contrario

Este razonamiento establece que, dada una proposición jurídica que predica una
obligación de ciertos sujetos, debe evitarse extender esa calificación a otros sujetos no
mencionados expresamente en la proposición. Se basa en una interpretación estricta de la
letra de la ley, bajo el principio de que si el legislador no lo dijo explícitamente, es porque
no quiso incluirlo.

Argumento de la Dirección

Este argumento, clasificado dentro de la argumentación práctica general, advierte contra


el uso del "procedimiento de las etapas". Consiste en mostrar que ceder en un punto
llevará inevitablemente a ceder en puntos subsecuentes, con consecuencias
potencialmente indeseables.

Argumento Psicológico o Genético

Se produce cuando se justifica una interpretación basándose en que corresponde con la


voluntad del legislador concreto, recurriendo a trabajos preparatorios, exposiciones de
motivos y documentos que rodean el texto legal. Permite reconstruir la intención del
legislador y refutar interpretaciones que podrían parecer plausibles sin estas indicaciones
históricas.

Argumento Teleológico

Similar al psicológico, pero se centra en descubrir la finalidad de la ley a partir del análisis
del texto mismo, más que de los trabajos preparatorios. La distinción entre ambos tipos no
siempre es clara, ya que resulta difícil separar la finalidad perseguida por el legislador de la
finalidad perseguida por la legislación misma.

Argumento por Reducción al Absurdo

Constituye una forma de prueba indirecta que demuestra la corrección de una proposición
mostrando la incorrección de su negación. En su aplicación jurídica, no necesariamente
debe llegar a una contradicción lógica estricta; basta con mostrar que la negación de la
postura defendida implicaría incompatibilidades con creencias seguras o traería
consecuencias indeseables.

Conclusión
La argumentación jurídica representa un campo complejo que combina elementos de la
lógica formal con consideraciones prácticas específicas del ámbito legal. Su estudio revela
la sofisticada estructura del razonamiento judicial y la variedad de técnicas argumentativas
empleadas para justificar las decisiones legales. La comprensión de estos mecanismos
resulta fundamental tanto para la práctica jurídica como para el análisis crítico del derecho
y sus aplicaciones en la sociedad contemporánea.

Resumen de Argumentos Jurídicos

El Argumento por Reducción al Absurdo

El argumento por reducción al absurdo constituye una herramienta fundamental en la


interpretación jurídica, utilizada para demostrar la validez de una proposición mediante la
demostración de que su negación conduciría a consecuencias irracionales o
contradictorias. En el ámbito del derecho constitucional, este tipo de razonamiento
adquiere particular relevancia cuando se trata de determinar la legitimación activa en las
acciones de inconstitucionalidad.

Un ejemplo paradigmático de este argumento se encuentra en la determinación sobre la


legitimación de los promoventes de acciones de inconstitucionalidad. El razonamiento
establece que para determinar la legitimación de los promoventes, debe atenderse a la
calidad que tienen al momento en que se presenta la demanda. Dado que este medio de
control constitucional es de carácter abstracto, la legitimación activa se entiende
concedida a la minoría de los integrantes del Senado que al momento del ejercicio de la
acción se encuentren en funciones, independientemente de que posteriormente, durante
el trámite del asunto, dejen de ostentar el cargo por haber iniciado funciones una nueva
Legislatura.

La aplicación del argumento por reducción al absurdo se manifiesta cuando se analiza la


posición contraria: sostener que la legitimación debe mantenerse durante todo el proceso
implicaría que cuando las leyes se publiquen cerca del plazo en que los senadores cesarán
en su cargo, no existiría posibilidad real de impugnarlas a través de la acción. Esta
consecuencia resultaría absurda, ya que aunque la acción se promoviera en tiempo por la
minoría legislativa en funciones al momento de su presentación, esa minoría perdería la
legitimación activa que poseían al presentar la demanda. Esta conclusión, además de ser
contraria a la lógica, desconoce el principio fundamental de que el órgano de autoridad es
siempre el mismo, con independencia de las personas físicas que ejerzan su titularidad.

El Argumento por el Uso de Precedentes o Ab Exemplo

El argumento basado en precedentes constituye uno de los pilares de la interpretación


jurídica, permitiendo interpretar la ley conforme a decisiones anteriores. Este tipo de
argumentación, también denominado "argumento de autoridad", deriva su fuerza del
hecho de que los ejemplos de precedentes citados provienen de un órgano cuya autoridad
en la materia no se discute, lo que les confiere una presunción de corrección simplemente
por su origen.

La base fundamental del argumento por precedentes reside en la noción misma de


justicia, que contiene la exigencia esencial de "tratar de igual manera a lo igual." Sin
embargo, la aplicación práctica de este principio enfrenta el desafío constante de que
nunca existen dos casos exactamente iguales, lo que requiere determinar qué tan
relevantes son las diferencias entre ellos para establecer si es aplicable el argumento del
precedente.

Robert Alexy propone dos reglas generales para el uso del argumento del precedente:
primera, cuando pueda citarse un precedente a favor o en contra de una decisión, debe
hacerse; segunda, quien quiera apartarse de un precedente asume la carga de la
argumentación, es decir, quien desee decidir de manera distinta a como se ha venido
haciendo tendrá que aducir razones suficientes para ello.

Un ejemplo ilustrativo del uso argumentativo de los precedentes se encuentra en una


sentencia de 2006 que explícitamente se apoya en una tesis de 2001 del Pleno. El
razonamiento establece que no obstante que el precepto interpretado por los Tribunales
Colegiados fue reformado con posterioridad a la emisión de sus resoluciones, en cuanto a
la hipótesis que ambos interpretaron, quedó con la misma redacción, cambiando
únicamente palabras menores sin que se modificara su esencia. Por ende, si el contenido
sustancial de la norma se mantiene, sigue subsistiendo la divergencia de criterios que
requiere ser dilucidada. La tesis aplicada establece que no es dable concluir que es
inexistente una contradicción de tesis cuando la norma legal que interpretaron los
tribunales sufre una reforma que sólo modificó parcialmente la terminología empleada,
pero no la esencia del precepto.

El Argumento Semántico

El argumento semántico, también conocido como "argumento de constancia


terminológica," constituye una herramienta interpretativa que consiste en criticar,
justificar o afirmar como posible cierta interpretación de una norma basándose en el
control del uso lingüístico de los vocablos que presenta. Este tipo de argumentación no
busca "determinar" cómo deba usarse tal o cual término, pues tal decisión no puede
justificarse simplemente por referencia a un uso existente, sino "especificar" su uso dentro
del contexto jurídico específico.
Los argumentos semánticos pueden utilizarse para justificar, criticar o mostrar que una
interpretación es admisible, al menos desde el punto de vista semántico. Su aplicación
práctica requiere un análisis cuidadoso del lenguaje empleado por el legislador y de las
diferencias semánticas entre términos aparentemente similares.

Un ejemplo paradigmático de argumento semántico se encuentra en una sentencia de


amparo en revisión donde se razona acerca de la posible interpretación del término
"vedar" presente en la redacción del artículo 5° constitucional. La discusión se centra en si
este término debe interpretarse como "prohibir" o como "limitar." El argumento
semántico empleado señala que el uso constitucional demuestra que el Constituyente, al
redactar otros artículos de la Ley Fundamental, sí utilizó de manera expresa el verbo
"prohibir," mientras que en el artículo 5° no utilizó ese verbo, sino otro con significación de
prohibición atenuada y con una clara connotación de suspender, diferir o detener
temporalmente una acción.

La razón de esta divergencia terminológica resulta evidente cuando se considera que los
artículos en los que el Constituyente utilizó explícitamente el verbo "prohibir" amparan
garantías de libertad personal, integridad física y seguridad jurídica, las cuales ocupan un
lugar predominante dentro del sistema jurídico. Por otra parte, aunque la libertad de
comercio también es una garantía fundamental, sus fines protegen aspectos laborales y
económicos que no poseen el mismo rango de trascendencia que aquellas garantías que
resguardan la vida, la libertad personal, la integridad física y la seguridad jurídica de las
personas.

Los Argumentos Dogmáticos

Los argumentos dogmáticos requieren una comprensión previa de lo que constituye la


"dogmática jurídica." Alexy propone una definición que incluye cinco condiciones
esenciales: la dogmática del Derecho es una serie de enunciados que se refieren a las
normas establecidas y a la aplicación del Derecho sin identificarse con su mera
descripción; estos enunciados están entre sí en una relación de coherencia mutua; se
forman y discuten en el marco de una ciencia jurídica que funciona institucionalmente; y
tienen contenido normativo.

Los principales tipos de enunciados propios de la dogmática jurídica incluyen, en primer


lugar, las definiciones de los "genuinos conceptos jurídicos," como los conceptos de
"contrato," "acto administrativo" y "legítima defensa." También comprenden las
definiciones de otros conceptos que aparecen en las normas jurídicas, los enunciados que
expresan una norma no extraída directamente de la ley, las descripciones y
caracterizaciones de estados de cosas que deben servir a normas individuales o grupos de
normas, y las formulaciones de principios de alto nivel de generalidad.
Desde la perspectiva argumentativa, los enunciados dogmáticos pueden usarse junto con
enunciados de otros tipos para fundamentar otros enunciados, sin requerir justificación
propia cuando no son puestos en duda. En otras ocasiones, estos enunciados se utilizan
tanto para justificar otros enunciados como para ser justificados por otros enunciados
dogmáticos, creando cadenas argumentativas que eventualmente requieren argumentos
prácticos de tipo general.

Un ejemplo de argumento dogmático basado en la definición de "contradicción de tesis"


establece que existe contradicción de criterios cuando concurren supuestos específicos:
que al resolver los asuntos se examinen cuestiones jurídicas esencialmente iguales
adoptándose criterios discrepantes; que la diferencia se presente en las consideraciones,
razonamientos o interpretaciones jurídicas de las sentencias; y que los diferentes criterios
provengan del examen de los mismos elementos. La aplicación práctica de esta definición
dogmática permite determinar objetivamente la existencia de contradicciones entre
criterios jurisprudenciales, estableciendo las bases para su resolución a través de los
mecanismos jurisdiccionales correspondientes.

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