CURSO
PSICOPATOLOGÍA DE LA AFECTIVIDAD
Y SEXUALIDAD
TEMA
TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS
DEPRESIVOS
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• La terapia cognitiva conductual es un tipo frecuente de psicoterapia en
la que trabajas con un asesor de salud mental (psicoterapeuta o
terapeuta) de forma estructurada, asistiendo a una cantidad limitada de
sesiones. La terapia cognitiva conductual te ayuda a tomar conciencia
de pensamientos imprecisos o negativos para que puedas visualizar
situaciones exigentes con mayor claridad y responder a ellas de forma
más efectiva.
• La TCC puede ser una herramienta muy útil, ya sea sola o en
combinación con otras terapias, para tratar los trastornos de salud
mental, como la depresión, el trastorno de estrés postraumático
(TEPT) o un trastorno de la alimentación. Sin embargo, no todas las
personas que se benefician de la terapia cognitiva conductual tienen
una enfermedad mental. La TCC puede ser una herramienta eficaz
para ayudar a cualquier persona a aprender cómo manejar mejor las
situaciones estresantes de la vida.
• La Terapia Cognitiva- Conductual es un modelo de tratamiento de
diversos trastornos mentales, que trabaja ayudando al paciente a que
cambie sus pensamientos, emociones, conductas y respuestas
fisiológicas disfuncionales por otras más adaptativas para combatir sus
problemas o en este caso venimos hablando de la depresión. Y que
como su nombre lo indica, surgió por la unión de dos grandes teorías
de la psicología. Este modelo está conformado por un grupo de
intervenciones que se ponen en práctica luego de una exhaustiva
evaluación de las características biopsicosociales del paciente, y que
tiene en cuenta el visto bueno, compromiso y colaboración del mismo y
sus allegados.
• Este modelo de psicoterapia es estructurado, activo y centrado en el
problema. El tratamiento dura normalmente entre 10 y 20 sesiones12, y
los pacientes experimentan a menudo una reducción considerable de
los síntomas después de 4 o 6 semanas de tratamiento.
La terapia cognitiva conductual comúnmente incluye estos pasos:
• Identificar situaciones problemáticas o trastornos de tu
vida. Estos pueden incluir problemas tales como una afección
médica, divorcio, pena, enojo o síntomas de un trastorno de salud
mental. Es posible que junto con el terapeuta dediquen un tiempo
a decidir en qué problemas y objetivos te quieres concentrar.
• Prestar atención a tus pensamientos, emociones y opiniones
en relación con estos problemas. Una vez que hayas
identificado en qué problemas trabajar, el terapeuta te alentará a
contarle lo que piensas. Para ello, es posible que debas observar
qué te dices a ti mismo sobre una experiencia (diálogo interno), tu
interpretación del significado de una situación y tu opinión sobre ti
mismo, otras personas y eventos. Es posible que el terapeuta
sugiera que escribas un diario con tus pensamientos.
• Identificar pensamientos negativos o inexactos. Para
ayudarte a reconocer patrones de pensamiento y conducta
que podrían estar contribuyendo a tus problemas, el terapeuta
puede pedirte que prestes atención a tus respuestas físicas,
emocionales y conductuales en diversas situaciones.
• Reformar pensamientos negativos o inexactos. Es muy
probable que el terapeuta te aliente a que te preguntes si tu
opinión sobre una situación se basa en hechos o en una
percepción inexacta de lo que sucede. Este paso puede ser
complicado. Puede ser que tengas maneras de pensar sobre
tu vida y sobre ti mismo de larga data. Con práctica, los
patrones de pensamiento y conductas útiles serán un hábito y
no deberás hacer tantos esfuerzos para lograrlos.
Las principales técnicas psicoterapéuticas del
enfoque cognitivo conductual son las siguientes:
• Terapia cognitiva de Aaron Beck para la
depresión.
• La terapia de resolución de problemas (TRP)
formulado por D'Zurilla y Goldfried.
• Tratamiento de activación conductual para la
depresión (TACD).
• La Terapia Cognitiva basada en Atención Plena
(TCAP) desarrollado por Jon Kabat-Zinn.
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• Estamos ante un tipo de enfoque que, todo hay que decirlo,
aún está encontrando su lugar en el mundo de la clínica.
Por ello, vale la pena profundizar un poco más en esta
corriente de la psicología. Por ejemplo, el punto central que
la define es la idea de que las personas estamos siempre
en continua transformación.
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• Veamos, a continuación, 4 claves para entender un poco
mejor su línea de trabajo.
1.Técnicas expresivas de la Gestalt para tratar la depresión:
• Con las técnicas expresivas de la Terapia Gestalt se busca algo muy
concreto: sacar al exterior nuestras tensiones internas, canalizar esa
energía que genera el nudo de nuestros conflictos y definir poco a
poco y en voz alta la raíz de nuestros problemas.
• No podemos olvidar que según este enfoque la depresión es para el
ser humano una experiencia adversa que nos arrincona y que nos
aísla. Estamos tan centrados en nosotros mismos que lo único que
hacemos es acumular energía negativa. Alimentarnos en exclusiva
de ese torrente de sensaciones y pensamientos tan adversos nos
fragmenta aún más…
• Es necesario por tanto expresar lo que hay en nuestro interior, tomar
contacto con nuestras emociones y dejarlas ir, permitir que emerjan
a la luz.
2. Técnicas supresivas:
• Para tratar la depresión, según la terapia Gestalt resulta de gran utilidad conseguir que el
paciente aplique un enfoque “supresor”. Ahora bien, ¿qué entendemos por técnica
supresiva? Tal y como la propia palabra indica, vamos a eliminar algo, algo que rompe esa
armonía con el todo que nos envuelve y que a su vez bloquea esa unión saludable con
nuestro ser interno.
• Debemos por tanto “suprimir”, controlar y gestionar todos aquellos pensamientos y
dinámicas que nos alejen del momento presente, del aquí y ahora.
• En lugar de sumirnos en un torrente infértil de preocupaciones que no nos llevan a ningún
sitio, debemos permitirnos “vivenciar” el momento, sentir cada segundo de forma abierta y
receptiva.
• Hay que eliminar también de nuestro discurso interno los “debería”, los “puede qué”, los
“tal vez”, los “es posible qué”… Todo ello nos aleja también del aquí y ahora.
3. Técnicas integrativas:
• Para la Gestalt, la experiencia depresiva supone una desfragmentación personal. Nuestra realidad se
halla descompuesta y nosotros mismos desconectados a su vez de nuestras necesidades internas y
de ese contexto que nos envuelve donde, de pronto, no nos sentimos identificados. La terapia Gestalt
busca favorecer esa integración entre nuestro organismo y el entorno, ese equilibrio ahora perdido.
Las técnicas integrativas tienen ese fin y lo trabajan mediante dos estrategias:
• El encuentro intrapersonal. Ahí donde favorecer un diálogo hábil y efectivo. Un intercambio donde
tomar conciencia de ciertos elementos y circunstancias. Por ejemplo: “pienso que no valgo para
nada”⇔ ¿qué hechos concretos me hacen llegar a esta conclusión?
• Asimilación de proyecciones. Por ejemplo “pienso que todos mis compañeros de trabajo me odian” ⇔
proyección ⇔ Ponte ahora en el lugar de todos tus compañeros de trabajo e imagínate que eres
todos ellos. ¿Qué razones concretas y lógicas tienen para odiarte?
• Asimismo, cabe decir que este proceso entre el terapeuta y el paciente logra excelentes resultados
siempre que acontezca el “awereness”. Es decir, ese paso por el que la persona “se da cuenta”, toma
conciencia de lo que piensa, siente y ocurre en su interior.
4. El ajuste creativo:
• El trabajo terapéutico de la Gestalt no solo busca liberarnos de nuestros bloqueos o resolver asuntos
pendientes que a veces también rompen el equilibrio con esa totalidad que nos conforma. Lo que
intentará conseguir el terapeuta de nosotros es que con la terapia terminemos siendo personas más
libres, más creativas a la hora de resolver nuestros problemas cotidianos.
• Por tanto, no es suficiente con sanar, con superar una depresión. Hay que aprender de ese proceso
mediante un ajuste creativo, sacando algo nuevo de ello, un impulso potenciador donde adquirir
nuevos recursos y capacidades para crear un presente más rico, más favorecedor, y por supuesto,
feliz.
• Tal y como dijo Fritz Perls, el ajuste creativo es un impulso transformador. Un impulso que nos
permite seguir adelante, sintiéndonos renovados, más fuertes y también más hábiles. De este modo,
y para concluir, no podemos olvidar que en ese camino por recobrar nuestra homeostasis interna y
esa sintonía perfecta con lo que nos envuelve también es necesario integrar nuevas habilidades para
fluir en el viaje de la vida con mayor solvencia.
La técnica de la psicoterapia psicodinámica se basa en el establecimiento de un foco de
comprensión consciente, que se elabora a través de la interpretación de las verbalizaciones y
conductas del paciente durante la sesión.
El psicoanálisis moderno también destaca la importancia de la experiencia de los estados
emocionales internos problemáticos, de los deseos y creencias en conflicto, codificados en
patrones de relación que se exponen al examen dentro de la situación terapéutica y de la relación
con el terapeuta.
Actualmente se piensa, a diferencia de antes, que el insight consciente puede no ser tan importante
como factor curativo. La experiencia emocional, asociada a la capacidad del terapeuta de tolerar
pensamientos y emociones consideradas previamente como intolerables por el paciente, puede ser
tanto o más importante como factor de cambio. Otros aspectos del tratamiento potencialmente
terapéuticos incluyen el fomento de la asimilación e integración en el sí mismo de experiencias
emocionales dolorosas y previamente apartadas de la conciencia, la sugestión y el apoyo. La
aproximación más estructurada de la psicoterapia focal se relaciona naturalmente con una actitud
más activa por parte del terapeuta, quien identifica y comunica al paciente los patrones
conductuales recurrentes, consistentes con la presencia supuesta del conflicto inconsciente.
• Para el psicoanálisis moderno la depresión constituye un síndrome variado y complejo con
presentaciones semiológicas diferentes que pueden llegar a manifestarse como desórdenes bien
delimitados que califican dentro de las nosologías en uso (DSM V y CIE 11) y al cual se puede
acceder por distintas vías. Estas vías pueden ordenarse dentro de series de causas que van desde
lo biológico constitucional a lo psicogénico. Dentro de las series causales propiamente
psicológicas, también es posible pensar en términos de series complementarias. Existen dos
modelos psicoanalíticos para la psicopatogenia de la depresión. El más antiguo destaca la
importancia de agresión y culpa en la génesis de la depresión. El más moderno recalca la tensión
patológica entre la realidad y el ideal del yo en pacientes deprimidos.
• Bleichmar (1996) ofrece un modelo integrado entre ambos que podemos resumir en 2 puntos:
1.La existencia de un deseo que ocupa un lugar central en la economía psicológica del paciente deprimido;
fijación que no puede ser reemplazada o compensada por otros deseos. Este deseo puede pertenecer a
diferentes áreas. Por ejemplo, pueden ser deseos de satisfacción instintiva o de experimentar niveles
bajos de tensión mental y física, o ser deseos de apego, desde los más normales de contacto físico o
comunicación emocional con un otro significativo, hasta los más patológicos de fusión con el objeto.
Pueden ser deseos narcisistas, también desde los normales deseos de control de los propios impulsos y
emociones, de buen funcionamiento psíquico o de ser querido y apreciado, hasta deseos más patológicos
de cumplir con ideales de perfección física, mental o moral, de ser objeto de admiración sin límite o de
tener un control total sobre sí mismo o sobre los demás. Por último, están los deseos que pueden estar
relacionados con el bienestar de la persona querida. Si el sujeto se ve a sí mismo como siendo el agente
causal del daño o sufrimiento de la persona deseada, se originará una depresión cuyo componente
principal será la culpa.
• Lo crucial es que el deseo sea profundamente anhelado, es decir, sea central en la economía
psíquica del sujeto, de modo tal, que su no realización y su imposibilidad de ser reemplazado o
compensado conduce a una situación de catástrofe psicológica.
1.El sentimiento de desamparo e impotencia frente a la realización de ese deseo, con la correspondiente
representación de sí mismo como incapaz de satisfacer el deseo. En el surgimiento de este sentimiento de
desamparo pueden estar involucrados: agresión volcada contra sí mismo (culpa inconsciente), o ser
consecuencia de la agresión a objetos internos del self que al quedar deteriorados por la crítica hacen sentir a
la persona que está viviendo en un mundo despoblado de objetos gratificantes, o de ataque a objetos en la
realidad exterior con la consiguiente pérdida de relaciones interpersonales y oportunidades sociales, o un
superyó muy severo (heredero introyectado de una relación temprana que fue vivida desde un otro
abandonante, exigente y castigador), o de aspiraciones narcisistas exageradas (discrepancia entre el yo
percibido y el ideal del yo), o de identificación con padres depresivos que generan un sentimiento básico de
impotencia y desesperanza (carácter depresivo), o exposición a situaciones traumáticas actuales (opresión,
enfermedades graves invalidantes, etc.), o fijación a situaciones equivalentes en el pasado que al sobrepasar
los recursos de la persona le hacen sentir impotente y desesperanzado, o pensamientos automáticos negativos
de diferente origen, etc. Además, estos diversos componentes pueden interactuar y, a su vez, retroalimentarse
entre sí y con el entorno interpersonal de distintas maneras, de modo que la depresión se mantiene y
profundiza.
• De acuerdo con Bleichmar, el modelo centrado en agresión y culpa es una manera particular de llegar a la
situación que define la esencia de la depresión.
TRABAJO ACADEMICO
EXISTEN OTROS TRATAMIENTO PARA
LOS TRASTORNOS DEPRESIVOS
¿Qué otros tratamientos conoces o has escuchado?
• Puerta Polo, Juliana Vanessa , & Padilla Díaz, Dancy Eliana (2011). Terapia
cognitiva - conductual (TCC) como tratamiento para la depresión: una revisión del
estado del arte. Duazary, 8(2),251-257.
• Revisión sistemática de las terapias cognitivo conductuales en el trastorno
depresivo de la infancia y la adolescencia. Richard Harrington, Jane
Whittaker, Philip Hoebridge, F. Campbell. Revista de toxicomanías, ISSN-e 1136-
0968, Nº. 21, 1999, págs. 41-47
• Perls, Fritz (1992). El Enfoque Gestáltico & Testimonios de Terapia, Ed. Cuatro
vientos, Chile.
• Bleichmar H. (1996). Some subtypes of depression and their implications for
psychoanalytic treatment. Int. J. Psycho-Anal., 77: 935-961.