REGIDOR 2.
º
Señor, el no haberle es cierto,
pues no escapó ningún noble
de preso, herido o de muerto.
ISABEL
Ese caso no requiere
ser despacio remediado;
que es dar al contrario osado
el mismo valor que adquiere;
y puede el de Portugal,
hallando puerta segura,
entrar por Extremadura
y causamos mucho mal.
REY
Don Manrique, partid luego,
llevando dos compañías;
remediad sus demasías,
sin darles ningún sosiego.
El conde de Cabra ir puede
con vos; que es Córdoba osado,
a quien nombre de soldado
todo el mundo le concede;
que éste es el medio mejor
que la ocasión nos ofrece.
MANRIQUE
El acuerdo me parece
como de tan gran valor.
como de tan gran valor.
Pondré límite a su exceso,
si el vivir en mí no cesa.
ISABEL
Partiendo vos a la empresa,
seguro está el buen suceso.
(Vanse todos y salen LAURENCIA y FRONDOSO.)
LAURENCIA
A medio torcer los paños,
quise, atrevido Frondoso,
para no dar que decir,
desviarme del arroyo;
decir a tus demasías
que murmura el pueblo todo,
que me miras y te miro,
y todos nos traen sobre ojo.
Y como tú eres zagal,
de los que huellan, brioso,
y excediendo a los demás,
vistes bizarro y costoso,
en todo el lugar no hay moza,
o mozo en el prado o soto,
que no se afirme diciendo
que ya para en uno somos;
y esperan todos el día
que el sacristán Juan Chamorro
nos eche de la tribuna,
en dejando los piporros [19].
Y mejor sus trojes vean
de rubio trigo en agosto
de rubio trigo en agosto
atestadas y colmadas,
y sus tinajas de mosto,
que tal imaginación
me ha llegado a dar enojo:
ni me desvela ni aflige,
ni en ella el cuidado pongo.
FRONDOSO
Tal me tienen tus desdenes,
bella Laurencia, que tomo,
en el peligro de verte,
la vida, cuando te oigo.
Si sabes que es mi intención
el desear ser tu esposo,
mal premio das a mi fe.
LAURENCIA
Es que yo no sé dar otro.
FRONDOSO
¿Posible es que no te duelas
de verme tan cuidadoso,
y que imaginando en ti,
ni bebo, duermo ni como?
¿Posible es tanto rigor
en ese angélico rostro?
¡Viven los cielos que rabio!
LAURENCIA
Pues salúdate [20], Frondoso.
FRONDOSO
Ya te pido yo salud,
y que ambos, como palomos,
estemos, juntos los picos,
con arrullos sonorosos,
después de damos la Iglesia...
LAURENCIA
Dilo a mi tío Juan Rojo;
que aunque no te quiero bien,
ya tengo algunos asomos.
FRONDOSO
¡Ay de mí! El señor es éste.
LAURENCIA
Tirando viene a algún corzo.
Escóndete en esas ramas.
FRONDOSO
Y ¡con qué celos me escondo!
(Sale el COMENDADOR.)
COMENDADOR
No es malo venir siguiendo
un corcillo temeroso,
y topar tan bella gama.
LAURENCIA
Aquí descansaba un poco
de haber lavado unos paños;
y así, al arroyo me tomo,
si manda su señoría.
COMENDADOR
Aquesos desdenes toscos
afrentan, bella Laurencia,
las gracias que el poderoso
cielo te dió, de tal suerte,
que vienes a ser un monstruo.
Mas si otras veces pudiste
huir mi ruego amoroso,
agora no quiere el campo,
amigo secreto y solo;
que tú sola no has de ser
tan soberbia, que tu rostro
huyas al señor que tienes,
teniéndome a mí en tan poco.
¿No se rindió Sebastiana,
mujer de Pedro Redondo,
con ser casadas entrambas,
y la de Martín del Pozo,
habiendo apenas pasado
dos días del desposorio?
LAURENCIA
Esas, señor, ya tenían,
de haber andado con otros,
el camino de agradaros;
porque también muchos mozos
merecieron sus favores.
Id con Dios, tras vueso corzo;
que a no veros con la cruz,
os tuviera por demonio,
pues tanto me perseguís.
COMENDADOR
¡Qué estilo tan enfadoso!
Pongo la ballesta en tierra,
... [21]
y a la práctica de manos
reduzgo melindres.
LAURENCIA
¡Cómo!
¿Eso hacéis? ¿Estáis en vos?
(Sale FRONDOSO y toma la ballesta.)
COMENDADOR
No te defiendas.
FRONDOSO [Aparte.]
Si tomo
la ballesta, ¡vive el cielo
que no la ponga en el hombro!
COMENDADOR
Acaba, ríndete.
LAURENCIA
¡Cielos,
ayudadme agora!
COMENDADOR
Solos
estamos; no tengas miedo.
FRONDOSO
Comendador generoso,
dejad la moza, o creed
que de mi agravio y enojo
será blanco vuestro pecho,
aunque la cruz me da asombro.
COMENDADOR
¡Perro, villano!...
FRONDOSO
No hay perro.
Huye, Laurencia.
LAURENCIA
Frondoso,
mira lo que haces.
FRONDOSO
Vete.
(Vase.)
COMENDADOR
¡Oh, mal haya el hombre loco,
que se desciñe la espada!
Que, de no espantar medroso
la caza, me la quité.
FRONDOSO
Pues, pardiez, señor, si toco
la nuez [22], que os he de apiolar.
COMENDADOR
Ya es ida. Infame, alevoso,
suelta la ballesta luego.
Suéltala, villano.
FRONDOSO
¿Cómo?
Que me quitaréis la vida.
Y advertid que amor es sordo,
y que no escucha palabras
el día que está en su trono.
COMENDADOR
Pues ¿la espa[l]da ha de volver
un hombre tan valeroso
a un villano? Tira, infame,
tira, y guárdate; que rompo
las leyes de caballero.
FRONDOSO
Eso no. Yo me conformo
con mi estado, y pues me es
guardar la vida forzoso,