“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y EDUCACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE LENGUA Y LITERATURA
Estudiante: Samira de Jesús Reyes Alama
Profesor: Adolfo Venegas Jara
Curso: Literatura Española
Ciclo: VII
PIURA – 2025
ANALISIS DE LOS DOS DON JUAN TENORIOS:
El personaje de Don Juan ha sido uno de los mitos más representativos de la literatura
española, y dos de sus versiones más célebres son El burlador de Sevilla y convidado
de piedra de Tirso de Molina y Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Aunque ambos parten
del mismo arquetipo el del seductor que desafía las normas morales y divinas, las obras
reflejan dos épocas muy distintas: el Barroco del siglo XVII y el Romanticismo del siglo
XIX.
En el Don Juan de Tirso de Molina, el protagonista es un hombre cínico, arrogante y
cruel, que se burla de las mujeres, del honor de los hombres y de Dios. Su lema, “Tan
largo me lo fiáis”, expresa su desprecio por el castigo divino y su creencia de que
siempre tendrá tiempo para arrepentirse. Don Juan actúa movido por el deseo y el
poder, sin remordimiento alguno. La obra tiene un fuerte sentido moralizador: al final,
Don Juan es arrastrado al infierno por el Comendador al que había asesinado, y muere
sin redención posible. El mensaje es claro: la justicia de Dios es implacable y el pecado
siempre será castigado.
Por el contrario, en el Don Juan Tenorio de José Zorrilla, el personaje conserva su
carácter de seductor y transgresor, pero es presentado de manera más humana y
compleja. Este Don Juan es un joven rebelde, apasionado y valiente, que, pese a sus
pecados, es capaz de amar verdaderamente a Doña Inés. El amor, en esta obra, tiene
un poder redentor: gracias a la pureza y al sacrificio de Doña Inés, Don Juan logra
arrepentirse y salvar su alma. Este final refleja los ideales románticos del siglo XIX, en
los que el amor verdadero y la redención están por encima del castigo.
Ambas obras muestran un mismo mito adaptado a las preocupaciones y valores de su
época. El Don Juan de Tirso es un símbolo del orden y la justicia divina del Barroco,
mientras que el de Zorrilla representa la exaltación del amor, la pasión y la posibilidad
del perdón, propios del Romanticismo. Don Juan pasa de ser un pecador condenado sin
remedio a un hombre capaz de redimirse gracias al poder del amor. De esta manera, el
mito de Don Juan evoluciona de un ejemplo moral a una figura más compleja y humana.