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Clase 10

Los analgésicos son medicamentos utilizados para aliviar el dolor, actuando sobre el sistema nervioso central y periférico, y se clasifican en varios tipos, incluyendo opioides y antiinflamatorios no esteroides (AINE). Existen diferentes tipos de dolor y los analgésicos deben elegirse según la gravedad y la respuesta del paciente, siendo importante no automedicarse. Los antiinflamatorios, que pueden ser esteroideos o no esteroideos, se utilizan para reducir la inflamación y también tienen propiedades analgésicas.

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Clase 10

Los analgésicos son medicamentos utilizados para aliviar el dolor, actuando sobre el sistema nervioso central y periférico, y se clasifican en varios tipos, incluyendo opioides y antiinflamatorios no esteroides (AINE). Existen diferentes tipos de dolor y los analgésicos deben elegirse según la gravedad y la respuesta del paciente, siendo importante no automedicarse. Los antiinflamatorios, que pueden ser esteroideos o no esteroideos, se utilizan para reducir la inflamación y también tienen propiedades analgésicas.

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Material de estudio clase 10

farmacia primer cuatri


ANALGESICO

Un analgésico es cualquier miembro del grupo de medicamentos


utilizados para lograr la analgesia, el alivio y reducción del dolor, ya sea de
cabeza, muscular o en general.

Los fármacos analgésicos actúan de diversas formas sobre los sistemas


nerviosos central y periférico. Son distintos de los anestésicos, que
afectan temporalmente y, en algunos casos, eliminan por completo la
sensación. Los analgésicos incluyen paracetamol (conocido también
como acetaminofén o acetaminofeno), los medicamentos
antiinflamatorios no esteroides (AINE) como los salicilatos y los opioides
como la morfina y la oxicodona.

Al elegir analgésicos, la gravedad y la respuesta a otros medicamentos


determinan la elección del agente; la escala analgésica de la Organización
Mundial de la Salud carro especifica analgésicos suaves como primer
paso.4 También está determinada por el tipo de dolor: para el dolor
neuropático, los analgésicos tradicionales son menos efectivos y, a
menudo, se benefician de clases de medicamentos que normalmente no
se consideran analgésicos, como los antidepresivos tricíclicos y
antiepilépticos.

Los analgésicos son medicinas que reducen o alivian los dolores de


cabeza, musculares, artríticos o muchos otros achaques y dolores. Existen
muchos tipos diferentes de analgésicos y cada uno tiene sus ventajas y
riesgos. Algunos tipos de dolor responden mejor a determinadas
medicinas que a otras. Además, cada persona puede tener una respuesta
ligeramente distinta a un analgésico.
Los medicamentos de venta sin receta son buenos para combatir muchos
tipos de dolor. Existen dos tipos principales de analgésicos sin receta:
acetaminofén (Tylenol) y antiinflamatorios no esteroideos. La aspirina, el
naproxeno (Aleve) y el ibuprofén (Advil, Motrin) son ejemplos de
antiinflamatorios no esteroideos sin receta.

Si los medicamentos sin receta no le alivian el dolor, el médico puede


indicarle algo más fuerte. Muchos de estos antiinflamatorios se
encuentran disponibles en mayores dosis con receta médica. Los
analgésicos más potentes son los opioides. Estos son muy efectivos pero a
veces pueden causar graves efectos secundarios. También está el riesgo de
provocar adicción. Por ello, usted debe tomarlos solamente bajo
supervisión médica. Existen muchas cosas que puede hacer para combatir
el dolor. Los analgésicos son sólo una parte del plan de tratamiento.

Los analgésicos o antiálgicos son aquellos medicamentos capaces de


suprimir o aliviar la sensación dolorosa. Se trata de un segmento de
mercado muy atomizado y con una importante presencia de genéricos.

El dolor, que puede definirse como una experiencia sensorial o emocional


desagradable, acompaña a innumerables patologías de muy diversa
etiología y gravedad.

Los receptores especiales de las sensaciones dolorosas son las


terminaciones nerviosas libres. Los impulsos dolorosos tanto de las
estructuras somáticas como de las viscerales se transmiten al cerebro por
los nervios correspondientes y las estructuras de la médula espinal.

Existen numerosas clasificaciones del dolor, aunque ninguna de ellas se


haya impuesto por ser esencialmente complementarias.

La clasificación etiológica se basa en el origen de la enfermedad que causa


el dolor. Hablamos entonces de dolor mecánico, degenerativo, post
traumático, neoplásico, etc.
Según la duración, hablaremos de dolor agudo (unos días o unas pocas
semanas) y crónico, cuando persiste durante más tiempo, varios meses o
años.

En cuanto al lugar de origen del dolor, podemos diferenciar entre dolor


superficial somático (el que nace en la piel), profundo somático (el que se
origina en los músculos, tendones, articulaciones, etc.) y profundo
visceral (el que se produce en los órganos internos).

Atendiendo a la intensidad del dolor, se habla de dolor de carácter leve,


moderado, intenso o severo y muy intenso.

Los analgésicos o antiálgicos son aquellos medicamentos capaces de


suprimir o aliviar la sensación dolorosa. Sin embargo, conviene recordar
que, ante dolores constantes y persistentes es importante no tomar
analgésicos hasta conocer exactamente el origen de este dolor.

Analgésicos mayores

• Opiáceos y opioides. Son un grupo de fármacos que se utilizan


principalmente en el tratamiento del dolor de gran intensidad y
persistencia, como pueden ser los dolores postoperatorios y oncológicos.

Son un grupo de fármacos, unos naturales (opiáceos) como la morfina y


otros sintéticos (opioides) como el fentanilo, que actúan sobre los
receptores opioides de las neuronas del sistema nervioso, emulando el
poder analgésico de los opiáceos endógenos.

Dentro de este grupo encontramos también a los denominados opiáceos


de baja potencia. Poseen, como su nombre indica, una menor potencia
analgésica pero en cambio no son depresores del sistema nervioso
central (SNC), ni producen prácticamente dependencia. El más utilizado
de todos es la codeína. En general, se emplea asociada al paracetamol (o
menos frecuentemente al ácido acetilsalicílico y/o al ibuprofeno). La
asociación con codeína consigue aumentar la potencia del otro
analgésico y solo está indicada cuando el tratamiento con un
monofármaco no es suficiente. El inconveniente es que con ello también
se suman o potencian algunos de sus respectivos efectos secundarios.

Los opiáceos de baja potencia poseen, como su nombre indica, una


menor potencia analgésica pero en cambio no son depresores del sistema

nervioso central (SNC), ni producen prácticamente dependencia. El más


utilizado es la codeína

Opioides menores

• Tramadol. Es un analgésico que alivia el dolor actuando sobre el SNC.


Ejerce su acción analgésica por un mecanismo dual. Por unión a los
receptores opiáceos específicos y por bloqueo de la recaptación neuronal
de noradrenalina y la liberación de serotonina. Es muy eficaz en dolores
de moderados a intensos, y no se ha demostrado que genere dependencia
ni que presente tolerancia como sucede con los opiáceos puros. El
tramadol solo, por vía oral, se presenta mayoritariamente en dosis de 50
mg y 75 mg retard. A menudo, se asocia con el paracetamol reduciendo
así la dosis de tramadol por comprimido a 37,5 mg para poder ajustar
mejor la dosis por toma y mejorar el control del dolor. Es una asociación
que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del dolor tanto agudo
como crónico.

Analgésicos periféricos

Constituyen una familia heterogénea de fármacos que generalmente


presentan a la vez una actividad analgésica, antipirética y
antiinflamatoria, aunque en mayor o menor grado cada una de ellas.
Alivian sobre todo el dolor de tipo somático de intensidad leve o
moderada, y apenas actúan sobre el dolor visceral. Su lugar de acción es
preferentemente periférico por lo que no afectan a la consciencia y no
producen adicción.

Estos fármacos, que en su mayoría podrían ser clasificados también como


AINEs (antiinflamatorios no esteroides) se clasifican atendiendo al grupo

estructural al que pertenecen. Los analgésicos más utilizados en la


actualidad pertenecen a los siguientes grupos:

• Paraaminofenoles. Como el paracetamol. Posee propiedades analgésicas


y antipiréticas, pero no tiene acción anti-inflamatoria. Tampoco tiene
propiedades antiagregantes. Presenta la ventaja de no ser agresivo para la
mucosa gástrica, aunque un tratamiento prolongado a dosis altas podría
afectar al funcionalismo hepático. Se utiliza tanto sólo como asociado a
otros analgésicos.

• Derivados del ácido propiónico. Entre ellos destacan por su amplio uso
en la actualidad el ibuprofeno, el naproxeno y el dexketoprofeno.

Ibuprofeno es un analgésico, antipirético y antiinflamatorio con una


buena relación entre potencia analgésica y tolerancia gástrica. En algunas
especialidades se encuentra en forma de arginato o lisinato para
incrementar su rapidez de absorción, acelerar la aparición de la acción
analgésica y mejorar aún su tolerancia gástrica.

Dexketoprofeno (el enantiómero activo del ketoprofeno) se suele utilizar


en dolores crónicos con marcado componente inflamatorio. Sin sacrificar
la conocida eficacia analgésica del ketoprofeno racémico, su tolerabilidad
gástrica es mucho mayor.

Naproxeno tiene una elevada actividad antiinflamatoria, con una


tolerabilidad gástrica bastante buena. Su sal sódica presenta unas
propiedades analgésicas y antipiréticas notables. Por tanto, es también
una excelente alternativa en el tratamiento del dolor con importante
componente inflamatorio.
• Pirazolonas. Como la propifenazona y, sobre todo el metamizol
magnésico o dipirona. El mecanismo de acción del metamizol es
complejo: Actúa sobre ciertos receptores opioides pero también sobre la
síntesis de las pros-taglandinas aunque no por la vía de la ciclooxigenasa,
por lo que no tiene los efectos secundarios gástricos típicos de los AINEs
y finalmente, posee un cierto efecto espasmolítico. Este perfil complejo
hace que sea especialmente útil en el dolor provocado por espasmos de
vísceras huecas.

• Salicilatos. Entre los que se encuentran el ácido acetilsalicílico y el acetil


salicilato de lisina. El ácido acetilsalicílico se administra sólo o asociado
con diversos principios activos (paracetamol, cafeína, codeína…), como
analgésico en mialgias y neuralgias, como antipirético, como
antiinflamatorio y también a dosis más altas en el tratamiento de la fiebre
reumática. Se utiliza, además, por su acción antitrombótica, ya que inhibe
la agregación plaquetaria al reducir la adhesividad de las plaquetas sobre
las paredes vasculares.

Mercado de los analgésicos

Componen el grupo de los analgésicos periféricos de administración


sistémica más de 230 productos. Durante el período comprendido entre
septiembre de 2014 y agosto de 2015 se vendieron en las farmacias
españolas un total de 172.896.000 unidades, lo que supuso una
facturación para los laboratorios fabricantes de 335,88 millones de euros
a PVL. Es, por ello, uno de los mayores segmentos del mercado
farmacéutico.

A estas importantes cifras, habría que añadir el consumo adicional de


estos mismos fármacos que se canaliza a través de las farmacias
hospitalarias,

especialmente destinado al tratamiento del dolor postoperatorio y que


supone también un volumen considerable.
Si repasamos los diferentes PVL medios unitarios de estos productos,
comprobamos que van desde los 1,4 euros del metamizol financiado a
precio de referencia, hasta los 5,6 euros de la asociación de ácido
acetilsalicílico con paracetamol, en venta sin receta

Ventas agrupadas según su principio activo

En la figura 1 y 2 se representan los porcentajes de participación (en


unidades y valores) de los principales principios activos durante el año
analizado.

ANTIFLAMATORIOS

El término antiinflamatorio se aplica al medicamento o procedimiento


médico usados para prevenir o disminuir la inflamación de los tejidos.

En el caso de los medicamentos generalmente el mecanismo por el cual


actúan es el de impedir o inhibir la biosíntesis de sus agentes mediadores,
principalmente los denominados eicosanoides o derivados del ácido
araquidónico.1

Los procedimientos antiinflamatorios son en general medidas físicas


como reposo e inmovilización, hipotermia o crioterapia localizada,
elevación y compresión de la extremidad afectada, y que generalmente se
recomiendan aplicar en forma primaria e inmediata y de uso muy común
para tratamientos de lesiones en deportistas
Hay dos grandes grupos de fármacos antiinflamatorios: esteroideos y no
esteroideos (AINES). También existe el grupo de fármacos
antirreumatoides modificadores de la enfermedad (FARME) y algunos
otros fármacos con propiedades leves antiinflamatorias como ciertos
antihistamínicos y los usados para tratamiento de la gota aunque no son
estrictamente antiinflamatorios.

Antiinflamatorios esteroideos[editar]

Artículo principal: Glucocorticoide

Son los corticoides que son hormonas producidas por la corteza adrenal o
corticosteroides naturales y los corticosteroides semisintéticos
compuestos análogos estructurales de los corticosteroides naturales y en
particular de los glucocorticoides.

Particularmente los más usados son los esteroides sintéticos como la


dexametasona o la prednisona, entre otros. Su uso es limitado o
restringido por sus efectos secundarios o adversos, sobre todo los
administrados vías oral o parenteral, ya pueden producir un síndrome de
Cushing medicamentoso. Además de antiinflamatorios se usan como
inmunosupresores (el efecto inmunomodulador dura mientras se
mantenga la medicación) y antialérgicos así como para terapia de
sustitución hormonal.

Antiinflamatorios esteroideos[editar]

Artículo principal: Glucocorticoide

Son los corticoides que son hormonas producidas por la corteza adrenal o
corticosteroides naturales y los corticosteroides semisintéticos
compuestos análogos estructurales de los corticosteroides naturales y en
particular de los glucocorticoides.

Particularmente los más usados son los esteroides sintéticos como la


dexametasona o la prednisona, entre otros. Su uso es limitado o
restringido por sus efectos secundarios o adversos, sobre todo los
administrados vías oral o parenteral, ya pueden producir un síndrome de
Cushing medicamentoso. Además de antiinflamatorios se usan como
inmunosupresores (el efecto inmunomodulador dura mientras se
mantenga la medicación) y antialérgicos así como para terapia de
sustitución hormonal.

Antiinflamatorios no esteroideos (AINES)[editar]

Antiinflamatorio no esteroideo

Salicilato y Ácido acetilsalicílico.

Por su mecanismo de acción se pueden agrupar en inhibidores no


selectivos de la ciclooxigenasa e inhibidores selectivos de la
ciclooxigenasa-2, es decir según su acción frente a la síntesis de
prostaglandinas y tromboxanos.

El AINE prototipo es el ácido acetilsalicílico, más conocido con su nombre


comercial aspirina, que químicamente hace parte de los salicilatos, y su
mecanismo de acción es inhibir la actividad ciclooxigenasa de la PG
sintetasa al acetilar irreversiblemente un residuo de serina. Además de
ser antiinflamatorios, analgésicos y antipiréticos, tienen otros efectos
como ser antiagregantes plaquetarios, antitrombóticos y por eso se usan
en la profilaxis del infarto de miocardio.

Otros AINEs son una gran variedad de ácidos orgánicos, incluyendo


derivados del ácido propílico (como el ibuprofeno y naproxen), derivados
del ácido acético (como la indometacina) y ácidos enólicos (como el
piroxicam), todos competidores con el ácido araquidónico por el sitio
activo de la ciclooxigenasa. El paracetamol se incluye entre los AINE, a
pesar de su poca acción antiinflamatoria.
Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) reducen la
fiebre y la inflamación y alivian el dolor. Como ejemplos de AINE se
incluyen la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno.

Asegúrese de seguir las precauciones para los medicamentos de venta


libre. Ibuprofeno (como Motrin o Advil)

∙ Adultos: La dosis inicial es de 400 mg. Las dosis de seguimiento son de


200 mg a 400 mg cada 4 horas, según sea necesario, hasta un máximo de
4 dosis en un período de 24 horas.

∙ Niños: El medicamento de venta libre de su hijo tendrá una etiqueta de


"datos del medicamento" ("Drug Facts"). En la etiqueta encontrará
instrucciones sobre la edad o el peso de su hijo, la dosis que se debe
administrar y la frecuencia con la que debe administrarse. Para los niños
menores de 6 meses, siga las instrucciones de su médico sobre la
cantidad que debe administrar.

o Tenga especial cuidado con los medicamentos líquidos. Los bebés


suelen necesitar una dosis diferente a la de los niños mayores. Y algunas
formas líquidas son más potentes (más concentradas) que otras. Lea
siempre la etiqueta para estar seguro de que administra la dosis correcta.

o Cuando administre el medicamento, use el dispositivo de medición que


viene con el medicamento, como un gotero o un vaso dosificador. No use

una cuchara doméstica en lugar del dispositivo. Las cucharas pueden ser
de diferentes tamaños. Si el medicamento no viene con un dispositivo
para administrar las dosis, pídale uno a su farmacéutico.

Naproxeno (como Aleve)

∙ Adultos: La dosis inicial es de 440 mg. Las dosis de seguimiento son de


220 mg cada 8 a 12 horas, según sea necesario. Beba un vaso lleno de agua
con cada dosis. No tome más de 440 mg en cualquier período de 8 a 12
horas ni más de 660 mg en un período de 24 horas.

∙ Adultos mayores de 65 años: No tome más de 220 mg cada 12 horas a


menos que el médico se lo indique.

∙ Niños: No les dé naproxeno a los niños menores de 12 años a menos que


el médico se lo indique. El médico podría recetarle naproxeno a su
hijo. Efectos secundarios

Los efectos secundarios más comunes de los AINE son malestar


estomacal, acidez estomacal y náuseas. Si el medicamento le causa
malestar estomacal, puede probar a tomarlo con alimento. Pero si eso no
ayuda, hable con su médico para asegurarse de que no sea un problema
más grave.

∙ Los AINE pueden causar una reacción alérgica grave. Los síntomas
pueden incluir urticaria, hinchazón en la cara, sibilancias (respiración con
silbidos) y choque. Si tiene alguno de estos síntomas, llame al 911 o a otros
servicios de emergencia inmediatamente.

∙ Por seguridad, lea atentamente la etiqueta y no tome una dosis mayor de


la recetada. Tomar una dosis más alta o tomar el medicamento por más
tiempo de lo recomendado puede aumentar su riesgo de tener efectos
secundarios peligrosos.

∙ No tome un AINE sin receta médica por más de 10 días sin hablar con su
médico. Motivos para dejar de tomar AINE

Los AINE pueden retrasar la sanación. Si usted presenta alguna de las


siguientes señales de infección, deje de tomar la medicación:

∙ Aumento del dolor

∙ Piel caliente al tacto alrededor de la lesión o herida


∙ Enrojecimiento o vetas rojizas que salen de la lesión o herida

∙ Pus que se sigue formando en la herida

∙ Fiebre sin ninguna otra causa

∙ Ganglios inflamados por encima de la lesión o herida

Riesgos de los AINE

∙ Los AINE pueden aumentar el riesgo de ataque cardíaco, ataque


cerebral, reacciones cutáneas y sangrado estomacal e intestinal grave.
Estos riesgos son

mayores si toma los AINE en dosis más altas o durante más tiempo de lo
recomendado.

∙ La aspirina, a diferencia de otros AINE, puede ayudar a determinadas


personas a reducir su riesgo de tener un ataque cardíaco o un ataque
cerebral. Pero tomar aspirina no es adecuado para todo el mundo, dado
que puede causar sangrado grave. Hable con su médico antes de empezar
a tomar aspirina a diario.

Hable con su médico acerca de si los AINE son adecuados para usted. Las
personas mayores de 65 años o que actualmente tienen una enfermedad
cardíaca, estomacal, renal, hepática o intestinal corren un riesgo mayor de
tener problemas. Para otras personas, los beneficios podrían superar los
riesgos.

No tome AINE si alguna vez ha tenido una reacción alérgica a algún tipo
de analgésico (medicamento para el dolor).

Si está embarazada, intentando quedar embarazada o amamantando, no


tome AINE a menos que su médico lo autorice. Pueden causar problemas
con el bebé o el parto.
Hable con su médico antes de tomar AINE si tiene:

∙ Úlceras o antecedentes de sangrado estomacal o intestinal.

∙ Dolor de estómago, malestar estomacal o acidez estomacal que perdura


o regresa. ∙ Anemia.

∙ Problemas de sangrado.

∙ Un hábito de tomar más de 3 bebidas alcohólicas al día. Esto aumenta su


riesgo de sangrado en el estómago.

∙ Presión arterial alta.

∙ Enfermedad renal, hepática o cardíaca.

∙ Cualquier afección de salud grave.

Hable con su médico antes de recurrir a AINE si toma:

∙ Anticoagulantes (medicamentos para prevenir la formación de coágulos


sanguíneos).

∙ Litio.

∙ Diuréticos.

∙ Medicamentos para la artritis o la diabetes.

∙ Aspirina para proteger el corazón.

∙ Cualquier otro fármaco.

No le dé aspirina a ninguna persona menor de 20 años debido al riesgo de


síndrome de Reye, una enfermedad poco común pero grave.

La inflamación es la respuesta del sistema inmunológico del organismo a


las agresiones sufridas. Estas agresiones pueden deberse a organismos
extraños, traumatismos, enfermedades agudas o crónicas, etc. Aunque
algunos fármacos tienen ciertas propiedades antiinflamatorias,
solamente se consideran antiinflamatorios dos grandes grupos de
fármacos: los antiinflamatorios esteroideos y los antiinflamatorios no
esteroideos.

Los esteroideos son corticoides naturales (hormonas producidas por la


corteza adrenal) o semisintéticos de características estructurales y
farmacológicas similares a los primeros, aunque en general, son más
potentes. Su uso generalizado se ve limitado por sus importantes efectos
secundarios y sus efectos sobre el metabolismo del organismo.

Los no esteroideos o AINE, son un grupo químicamente heterogéneo de


fármacos que además de sus propiedades antiinflamatorias actúan en
mayor o menor medida como analgésicos y antipiréticos.

Estos últimos, los AINE son los protagonistas del presente artículo.
Antiinflamatorios: clasificación

Aplicamos el término de fármaco antiinflamatorio a un medicamento


habitualmente empleado para evitar o disminuir la inflamación de los
tejidos.

El primer antiinflamatorio comercializado fue la Aspirina, a finales del


siglo XIX. Este principio activo se obtuvo tras convertir el ácido salicílico
en ácido acetilsalicílico.

Fue a partir de mediados de los años cincuenta del siglo XX cuando


surgieron el resto de AINE.

Los antiinflamatorios no esteroideos actúan aliviando el dolor por su


acción analgésica, reducen la inflamación por su acción antiinflamatoria
y disminuyen la fiebre por su acción antipirética.
Los AINE pueden clasificarse de distintos modos, aunque uno de los más
utilizados se basa en su estructura química. Los agrupamos pues en
salicilatos, paraaminofenoles, derivados pirazólicos, derivados del ácido
propiónico, etc.

Desde hace años, se sabe que todos los AINE actúan en mayor o menor
medida sobre distintos enzimas implicados en los mecanismos
bioquímicos de producción de sustancias como las prostaglandinas a
partir del ácido araquidónico. Uno de estos enzimas es la ciclooxigenasa,
aunque desde principios de los años noventa se conocen como mínimo
dos isoformas, conocidas como COX-1 y COX-2. A partir de este
descubrimiento, se han ido desarrollado algunos inhibidores selectivos de
la ciclooxigenasa 2. Por ello, actualmente suelen diferenciarse en dos
grupos: inhibidores no selectivos (que incluye todos los AINE clásicos) y
los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa 2 (o COX-2).

Los AINE clásicos son inhibidores tanto de la ciclooxigenasa 1 (CX-1) como


de la 2 (COX-2). Ambas enzimas poseen características y funciones
diferentes, por ello al ser bloqueadas, el resultado es distinto en cada una.
El bloqueo de la COX-1 parece ser responsable de los efectos secundarios
gastrointestinales, renales y plaquetarios.

El bloqueo de la COX-2 sería el que hace que se bloqueen los mecanismos


de la inflamación, reduciendo por ello la respuesta inflamatoria en el
organismo.

En teoría, al inhibir la COX-2 sin inhibir la COX-1 se lograría mantener la


eficacia contra la inflamación sin perder las funciones protectoras de esta
última. Aunque ello no significa que el fármaco quede necesariamente
libre de efectos secundarios, pues uno de ellos, el rofecoxib, fue retirado
voluntariamente por el laboratorio tras cinco años en el mercado, ante los
datos que indicaban un incremento de riesgo de padecer infarto en los
pacientes tratados a largo plazo o con altas dosis. Como siempre, cada
molécula se comporta de manera algo diferente, incluso dentro de la
misma familia.

Los antiinflamatorios no esteroideos actúan aliviando el dolor por su


acción analgésica, reducen la inflamación por su acción antiinflamatoria y
disminuyen la fiebre por su acción antipirética

Los inhibidores de la COX-2 (COXIB) se desarrollaron pues en un intento


de inhibir la ciclooxigenasa 2, sin efecto sobre la acción de la
ciclooxigenasa 1. Los dos fármacos de esta familia actualmente
comercializados en España (celecoxib y etoricoxib), lo fueron en 2000 y
2005 respectivamente. Ello tiene una gran influencia en el reparto del
mercado en valores, debido a su precio muy por encima de la mayoría de
los AINE clásicos: los AINE clásicos son los más utilizados, con un 92,4%
de las unidades consumidas, aunque en valores su participación se reduce
a un 52,1% del total. Mientras que los COXIB, consiguen un 47,9% con
únicamente un 7,6% de las unidades (fig. 1).

Cuando aparece un dolor o malestar solemos buscar alternativas que


solucionen rápidamente el problema para poder seguir con nuestra
rutina. En este caso, la automedicación con un antiinflamatorio o
analgésico (o ambos) es la opción más recurrente, pero ¿hacemos lo
correcto?

Todos tenemos estos medicamentos en nuestros botiquines y a menudo


recurrimos a ellos para tratar dolores cotidianos. El hecho de que, en
función de la dosis, sean de venta libre y no necesiten receta, puede tener
como consecuencia un mal uso y abuso. De lo que no somos tan
conscientes es que, a medio y largo plazo, un exceso puede conllevar
problemas gástricos, hepáticos y cardiovasculares.
En el post de hoy os explicamos cuál es la función de los antiinflamatorios
y los analgésicos y cuándo tomar uno u otro.

¿QUÉ SON LOS ANTIINFLAMATORIOS?

Los antiinflamatorios son los medicamentos cuya función es la de detener


o reducir la inflamación de una parte concreta del organismo. Esto suele
conllevar una disminución del dolor asociado, produciendo también un
efecto analgésico. Por ejemplo, al reducir la inflamación de la garganta, el
dolor y malestar también se reducen. Otra función de los
antiinflamatorios es la de servir como antitérmicos para combatir la
fiebre.

Hay dos grandes tipos de antiinflamatorios: los corticoesteroides, cuyo


principio activo es la cortisona o sus derivados, y los llamados “AINES”
(Antiinflamatorios No Esteroideos), entre los que se encuentran estos
principios activos bastante comunes: ibuprofeno, dexketoprofeno o
naproxeno.

Por sus efectos secundarios, los antiinflamatorios con cortisona solo se


suelen recetar para casos muy específicos. Por el contrario, los AINES son
más populares porque tienen una mejor tolerabilidad. Pero no hay que
confiarse, ya que un exceso o mal consumo puede provocar problemas en
el sistema digestivo, deteriorar el riñón y aumentar la presión arterial. Por
esta razón,

aunque sean medicamentos cotidianos, es muy importante seguir las


indicaciones de los profesionales sanitarios.

¿QUÉ SON LOS ANALGÉSICOS?

La palabra analgésico tiene su origen en el prefijo griego -an, que significa


negación, y en algos, que significa dolor. Así que, como bien indica su
origen, son medicamentos que reducen o alivian el dolor, ya sea de
cabeza, muscular o de articulación, entre otros. Además, sirven para tratar
la fiebre alta porque al igual que los antiinflamatorios son antitérmicos.

Hay diferentes tipos de analgésicos. Los más comunes son los que están
en el grupo de los Antiinflamatorios No Esteroideos (AINE), como el
paracetamol. También están los opiáceos débiles, como los que llevan
codeína o oxicodona; los opiáceos fuertes, como la morfina o el fentanilo;
y por último los fármacos coadyuvantes, que son los que buscan
aumentar la eficacia analgésica de los otros medicamentos. Excepto los
primeros, los analgésicos que se encuentran en los otros grupos sólo se
pueden obtener por prescripción médica y bajo un estricto control debido
a su potencia y posibles riesgos.

En general, el consumo de analgésicos es bastante seguro, incluso durante


el embarazo y la lactancia, aunque siempre debe consultar primero con
un profesional sanitario.

¿CUÁNDO TOMAR UN ANTIINFLAMATORIO Y CUÁNDO UN


ANALGÉSICO?

No hay una respuesta única para esta pregunta y quien dará la mejor
solución siempre será un profesional sanitario.

No obstante, es aconsejable practicar el autocuidado para mejorar nuestra


salud y prevenir enfermedades graves, aliviando así la presión sobre el
Sistema Sanitario. En este sentido, usando el sentido común, es
aconsejable tratar las dolencias leves con medicamentos y productos
sanitarios de autocuidado, siempre que estos sean necesarios y con el
consejo de un farmacéutico.

Por ejemplo, para un dolor de cabeza ocasional, si tenemos fiebre baja o


malestar general siempre es mejor un analgésico. Sin embargo, si el dolor
es de tipo muscular, como el de espalda por una mala postura, o el
menstrual, se recomienda el uso de antiinflamatorios AINE.
DIFERENCIAS Y SIMILITUDES

Antiinflamatorio (Ibuprofeno) Analgésico (paracetamol)


Analgésico, antitérmico y
Función Analgésico y antitérmico.
antiinflamatorio.
Ibuprofeno, naproxeno, Paracetamol, codeína,
Principios
activos
cortisona,… morfina, entre otros.
Indicado para lesiones Indicado para el dolor de cabeza
Cuándo
musculares, artritis, dolor o los síntomas de la gripe o la
usarlos
menstrual,… fiebre.

Dosis diaria máxima en adultos

1.200 mg 3.000 mg

No
consumir
nunca con Se puede tomar en ayunas y se recomienda
Recomendaciones el tomar sólo con agua para un efecto más
rápido.
estómago
vacío.

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