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Resumen Hempel

Hempel critica el inductivismo ingenuo y propone el Modelo Hipotético Deductivo, que enfatiza la formulación de hipótesis a partir de conjeturas y su contrastación mediante razonamientos deductivos. A través del estudio de la investigación de Semmelweis sobre la fiebre puerperal, se ilustra cómo las hipótesis son creativas y deben ser puestas a prueba de manera metódica, destacando que la confirmación no garantiza la verdad absoluta. La ciencia se considera objetiva no por la observación directa, sino por la replicabilidad de las pruebas de las hipótesis en diversas condiciones.

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Resumen Hempel

Hempel critica el inductivismo ingenuo y propone el Modelo Hipotético Deductivo, que enfatiza la formulación de hipótesis a partir de conjeturas y su contrastación mediante razonamientos deductivos. A través del estudio de la investigación de Semmelweis sobre la fiebre puerperal, se ilustra cómo las hipótesis son creativas y deben ser puestas a prueba de manera metódica, destacando que la confirmación no garantiza la verdad absoluta. La ciencia se considera objetiva no por la observación directa, sino por la replicabilidad de las pruebas de las hipótesis en diversas condiciones.

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Hempel y el Modelo Hipotético Deductivo

Capítulo 2: “La invención científica: invención y contrastación”

Habíamos hablado de que la concepción de la ciencia conocida como “inductivismo ingenuo” o


“inductivismo estrecho” consistía centralmente en tres convicciones acerca de la investigación científica:
● 1- que la investigación científica empezaba con la observación desprejuiciada y la recolección
de todos los datos sobre el tema a investigar, sin partir de ninguna hipótesis previa
● 2- que la percepción sensorial directa era una fuente confiable de información objetiva, porque
cualquier sujeto con sus órganos sensoriales saludables, ante el mismo objeto supuestamente
percibe lo mismo (lo que hace que los enunciados observacionales puedan ser verificados por
otros)
● 3- que las leyes y teorías científicas son confiables porque se derivan de los enunciados
observacionales (que son ellos mismos confiables) mediante el principio de inducción, lo que
supuestamente permitiría llegar a enunciados universales verdaderos a partir de enunciados
singulares verdaderos, siempre y cuando se cumplieran las màximas de cantidad, variedad y
ausencia de contraejemplos.

Hempel rechaza esta concepción porque considera que no se corresponde con la manera en
que realmente funciona la investigación científica. Él va a defender, en cambio, el “método de las
hipótesis” o Modelo Hipotético Deductivo.
A modo de ejemplo para presentar este modelo, dedica la primera parte del capítulo 2 de su libro
Filosofía de la Ciencia Natural a relatar la historia de la investigación del Dr. Semmelweis sobre el origen
de la fiebre puerperal.
En primer lugar, Semmelweis analiza algunas posibles explicaciones de la enfermedad que no
resultan compatibles con la información disponible en ese momento.

p→q p: la causa de la fiebre puerperal son “influencias epidémicas”

¬q q: la cantidad de casos de fiebre puerperal es similar en ambas salas

¬p

A grandes rasgos, las primeras hipótesis que considera las pone a prueba mediante un
razonamiento de este tipo: si la causa de la fiebre puerperal es X cosa (algo a lo que están igualmente
expuestas las mujeres alojadas en ambas salas del hospital), entonces la cantidad de casos en ambas
salas debería ser similar; la cantidad de casos no es similar en ambas salas; por lo tanto, X cosa no es

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la causa de la fiebre puerperal. Este esquema de razonamiento es un Modus Tollens, y por lo tanto
sabemos que es deductivamente válido.
Cuando Semmelweis considera que la presencia del sacerdote puede tener una influencia
debilitante en las mujeres, en principio esta hipótesis sí resulta compatible con la información de que
hay más casos en la primera sala, porque el sacerdote no pasa por la segunda sala, por lo que es
necesario recurrir a un experimento para ponerla a prueba.

H → (C → E) H: la presencia del sacerdote produce un efecto debilitante

¬(C → E) C: el sacerdote deja de pasar por la primera sala de maternidad

¬H E: disminuyen los casos en la primera sala

Esta vez para poner a prueba la hipótesis (contrastación) resulta necesario introducir un cambio en la
situación: se le pide al sacerdote que deje de pasar por la sala primera. Si la hipótesis fuera correcta,
entonces esta nueva situación (las condiciones iniciales C) daría lugar a una reducción de casos en esa
sala (el evento observable E). Pero al producir las condiciones especificadas (que el sacerdote deje de
pasar por ahí), el evento esperado (que se reduzcan los casos) no sucede, y entonces se concluye que
la hipótesis era falsa. Este esquema de razonamiento sigue siendo un Modus Tollens, porque lo que se
niega en la segunda premisa (C → E) es el consecuente de la primera premisa, y la conclusión es la
negación del antecedente.

La contrastación de una hipótesis es indirecta cuando la hipótesis hace referencia a algo


que no es directamente observable (como “influencias epidémicas”, “efecto debilitante”, “fiebre”,
“fuerza de gravedad”, etc.) o cuando consiste en un enunciado universal (es decir, cuando hace
referencia a todos los elementos posibles de una categoría, como todos los ejemplares de una especie,
todas las piezas de un determinado material, todas las estrellas, etc.). En estos casos va a ser
necesario derivar de la hipótesis alguna implicación contrastadora, es decir, un enunciado
condicional que afirme que en determinadas circunstancias concretas se producirá determinado
evento observable. Cuando la hipótesis mencione algo inobservable, tendremos que confirmar o
refutar su presencia de forma indirecta a través de sus consecuencias observables. Por ejemplo,
si yo quisiera contrastar la hipótesis de que tengo fiebre, voy a tener que recurrir a medir mi temperatura
con un termómetro, es decir, voy a producir las circunstancias iniciales “se coloca el termómetro en la
axila durante cinco minutos” y voy a ver si se produce el evento observable “la franja de mercurio se
extiende más allá del número 37”. Cuando la hipótesis consista en enunciados universales, vamos
a contrastarla usando implicaciones contrastadoras que refieran a casos particulares. Por
ejemplo, si quiero contrastar la hipótesis “todos los trozos de metal se dilatan con el calor” voy a tener
que derivar de ella una implicación contrastadora como “si este trozo de hierro que a 20 grados
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centígrados mide 10 centímetros lo caliento hasta 100 grados centígrados, entonces pasará a medir
más de 10 centímetros”. Obviamente una hipótesis tan amplia no se va a considerar suficientemente
comprobada si se confirma sólo esa única implicación contrastadora individual, por lo que de esa misma
hipótesis será necesario derivar muchas otras implicaciones contrastadoras individuales que hablen de
trozos de diferentes metales de distintos tamaños y sometidos a diferentes temperaturas.
Las contrastaciones indirectas pueden ser experimentales o no experimentales. Las
contrastaciones son experimentales cuando el investigador tiene que generar activamente las
condiciones iniciales que describe la implicación contrastadora (cambiar el recorrido del sacerdote,
ponerse el termómetro bajo la axila, calentar un trozo de metal) y son no experimentales cuando esas
condiciones iniciales ya están previamente dadas sin que el investigador tenga que introducir
ningún cambio, o cuando no están dadas pero no se las puede crear a voluntad sino que es
necesario esperar a que sucedan solas (por ejemplo, si las condiciones iniciales consisten en que un
planeta se encuentre en una determinada posición, o que una persona contraiga una determinada
enfermedad).

Cuando Semmelweis contrasta la hipótesis del envenenamiento con material cadavérico, el


razonamiento tiene la siguiente estructura:

H → (C → E) H: el envenenamiento de la sangre con material cadavérico es la


causa de la fiebre puerperal

C→E C: los estudiantes se lavan las manos con solución de cal


clorurada antes de revisar a las pacientes

H E: disminuyen los casos de fiebre puerperal en la primera sala

Esta vez la hipótesis no resulta refutada sino confirmada, porque el enunciado condicional que
constituye la implicación contrastadora resulta verdadero: al generar las condiciones iniciales C (los
estudiantes se lavan las manos con solución de cal clorurada) sí se produce el evento observable E
(disminuye la cantidad de casos en la primera sala de maternidad), así que la segunda premisa es la
afirmación del consecuente de la primera (la implicación contrastadora completa, es decir, C → E), y la
conclusión es la afirmación del antecedente (que la hipótesis es verdadera).

A diferencia de la refutación de una hipótesis, cuya estructura es la del Modus Tollens (y,
por lo tanto, un razonamiento deductivamente válido), la confirmación de una hipótesis tiene la
estructura lógica de una Falacia de Afirmación del Consecuente, es decir, un razonamiento
deductivamente inválido. Esto significa que un razonamiento de este tipo podría tener ambas
premisas verdaderas y que aun así su conclusión resulte ser falsa. Desde el punto de vista inductivo,
este es un razonamiento confirmatorio, y el apoyo que la verdad de las premisas brinda a la
verdad de la conclusión es parcial.

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Del análisis de la historia de Semmelweis y su investigación sobre la fiebre puerperal pueden sacarse
varias conclusiones:

● Las hipótesis no surgen de una inferencia inductiva a partir de enunciados


observacionales. Las hipótesis consideradas por Semmelweis no surgieron de inferencias a
partir de la información disponible sino de las conjeturas de otros médicos de la época y del
propio Semmelweis acerca de cuál podría ser la explicación del fenómeno de la fiebre puerperal.

● La formulación de hipótesis es un proceso creativo. Las ideas de que la causa de la fiebre


puerperal fueran la influencia debilitante del sacerdote o el envenenamiento de la sangre con
material cadavérico requirieron de un ejercicio de imaginación y no de la aplicación de algún
principio lógico.

● La relevancia de los datos sólo puede determinarse en relación a una hipótesis. La muerte
de un hombre después de haber sufrido un corte en un dedo al practicar una autopsia no podría
haber sido considerada información relevante para una investigación sobre un padecimiento que
sufrían exclusivamente mujeres que acababan de dar a luz si no fuera porque a alguien se le
ocurrió la muy novedosa idea de que ambas tragedias tuvieran la misma causa.

● La refutación de una hipótesis se realiza mediante un razonamiento deductivamente


válido. Cuando se producen las condiciones iniciales que figuran en la implicación contrastadora
y sin embargo no se produce el evento observable esperado, el enunciado condicional que
afirma que dadas esas condiciones se producirá ese evento resulta falso (porque los enunciados
condicionales son falsos cuando su antecedente es verdadero y su consecuente es falso), por lo
que la segunda premisa del razonamiento consiste en la negación del consecuente de la
primera: ¬(C → E). Se arriba entonces a una conclusión que consiste en la negación del
antecedente de la primera premisa: ¬H. De este modo, la estructura lógica del razonamiento es
la de un Modus Tollens (la primera premisa consiste en un enunciado condicional, la segunda
premisa consiste en la negación del consecuente de la primera y la conclusión consiste en la
negación del antecedente).

● La confirmación de una hipótesis se realiza mediante un razonamiento deductivamente


inválido. Cuando se producen las condiciones iniciales que figuran en la implicación
contrastadora y sí produce el evento observable esperado, el enunciado condicional que afirma
que dadas esas condiciones se producirá ese evento resulta verdadero (porque los enunciados
condicionales son verdaderos cuando tanto su antecedente como su consecuente son
verdaderos), por lo que la segunda premisa del razonamiento consiste en la afirmación del
consecuente de la primera: C → E. Se arriba entonces a una conclusión que consiste en la
afirmación del antecedente de la primera premisa: H. De este modo, la estructura lógica del
razonamiento es la de una Falacia de Afirmación del Consecuente (la primera premisa consiste

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en un enunciado condicional, la segunda premisa consiste en la afirmación del consecuente de
la primera y la conclusión consiste en la afirmación del antecedente).

● La confirmación de una hipótesis no constituye una verificación definitiva. La primera


premisa del razonamiento confirmatorio establece que si la hipótesis es verdadera (condición
suficiente), entonces será verdadera la implicación contrastadora (condición necesaria), pero
esto no significa que siempre que la implicación contrastadora sea verdadera la hipótesis lo sea
también. El enunciado condicional que tiene como antecedente a la hipótesis y como
consecuente a la implicación contrastadora, igual que todo enunciado condicional, resulta
verdadero en el caso de que el antecedente sea falso y el consecuente sea verdadero.

● En el contexto de descubrimiento no se sigue ningún mecanismo lógico, pero en el


contexto de justificación intervienen razonamientos deductivos e inductivos. Desde una
concepción como la de Walton o la de Comesaña podríamos decir que la elaboración de
hipótesis constituye un razonamiento abductivo, es decir, un “salto a la mejor explicación”,
porque se parte de la descripción de un fenómeno y se especula acerca de sus posibles causas,
pero lo que le interesa señalar a Hempel es que no se trata de aplicar mecánicamente un
principio lógico sino que se requiere creatividad, que la inspiración puede provenir de cualquier
fuente y que sin importar cómo se le ocurra la idea al investigador, lo importante es que contraste
su hipótesis de forma metódica, derivando de ella implicaciones contrastadoras que le permitan
confirmarla (mediante un razonamiento confirmatorio, deductivamente inválido pero
inductivamente correcto) o refutarla (mediante un Modus Tollens, deductivamente válido) a partir
de evidencia empírica.

● La ciencia es objetiva en el sentido de que la contrastación de las hipótesis tiene que ser
replicable por otros investigadores. A diferencia de lo que sostiene el inductivismo estrecho,
lo que hace objetiva a la ciencia no es que parta de la observación directa y desprejuiciada de
los hechos sino que las hipótesis formuladas de forma creativa luego sean puestas a prueba en
la práctica, generando o buscando las condiciones iniciales descritas en su implicación
contrastadora y tomando nota del resultado obtenido. Además, de una misma hipótesis se
pueden derivar múltiples implicaciones contrastadoras que posibiliten nuevas contrastaciones
por parte del mismo investigador original o investigadores independientes.

● Los conocimientos científicos son confiables pero no infalibles, y siempre están abiertos
a nuevas contrastaciones y posibles refutaciones. Como la confirmación de una hipótesis no
brinda una garantía absoluta de su verdad (al consistir en un razonamiento deductivamente
inválido, la verdad de las dos premisas aporta sólo un apoyo parcial a la verdad de la
conclusión), podría ocurrir que una hipótesis fuera confirmada mediante muchísimos
experimentos en los cuales múltiples implicaciones contrastadoras derivadas de la hipótesis
resultaran verdaderas y sin embargo en algún momento alguna nueva contrastación terminara
refutándola.

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● Las hipótesis tienen que haber sido confirmadas y no haber sido refutadas hasta el
momento para ser aceptadas como conocimiento científico vigente. Cada contrastación que
confirme la hipótesis constituirá un aporte parcial a su justificación, por lo que cuantas más veces
sea contrastada una hipótesis en diferentes condiciones y mediante diferentes implicaciones
contrastadoras, más razones tendremos para suponer que es verdadera. Pero (al menos en
principio) deberemos descartar una hipótesis si mediante alguna nueva contrastación resulta
refutada, aunque haya acumulado un gran número de confirmaciones. (En el próximo capítulo
veremos que esto es relativo).

● Esta concepción de la ciencia puede considerarse un “inductivismo amplio” (en


contraposición al “inductivismo estrecho” o “inductivismo ingenuo” que Hempel
rechaza). Si bien Hempel no está de acuerdo con la idea de que la ciencia consista en la
acumulación progresiva de conocimientos individuales demostrados de una vez y para siempre,
sí está convencido de que la ciencia constituye una suma de conocimientos confiables, aunque
no sean infalibles. El apoyo que las confirmaciones aportan a la verdad de la hipótesis nunca es
absoluto, pero la acumulación de confirmaciones nos brinda buenos motivos para suponer que
las hipótesis que han salido victoriosas de muchas contrastaciones son muy probablemente
verdaderas.

Capítulo 3: “La contrastación de una hipótesis: su lógica y su fuerza”

● La contrastación de una hipótesis normalmente es indirecta, porque requiere recurrir a


una implicación contrastadora. Cuando la verdad o falsedad de la hipótesis misma no puede
determinarse mediante la observación (porque alude a entidades inobservables o porque
constituye un enunciado universal), el investigador deberá deducir qué consecuencias
observables se producirían en caso de ser verdadera su hipótesis, y qué consecuencias
observables contarían como evidencia de su falsedad.

● Las implicaciones contrastadoras son implicaciones en un doble sentido: por ser ellas
mismas enunciados condicionales y por estar implicadas por la hipótesis. Por un lado, la
implicación contrastadora consiste en la afirmación de que si se dan determinadas
circunstancias iniciales, entonces se producirá determinado evento observable (es decir, un
enunciado condicional o “implicación material” que dice que de ser verdadero el antecedente que
describe las condiciones iniciales sí o sí será verdadero el consecuente que describe el evento
observable esperado). Por otro lado, también la relación entre la hipótesis y la implicación
contrastadora es un condicional o implicación material: si la hipótesis es verdadera, entonces sí
o sí tendrá que ser verdadero el enunciado condicional que dice que si se dan las condiciones
iniciales entonces se producirá el evento observable especificado. La primera premisa del

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razonamiento involucrado en la contrastación consistirá en un enunciado condicional cuyo
consecuente es él mismo un enunciado condicional: H → (C → E)

● De una misma hipótesis pueden derivarse múltiples implicaciones contrastadoras. Una


misma hipótesis puede ponerse a prueba mediante diversas implicaciones contrastadoras. Por
ejemplo, Semmelweis podría haber contrastado su hipótesis del material cadavérico
suspendiendo las prácticas en la morgue de los estudiantes, o haciendo que los estudiantes
pasaran a atender a las pacientes de la segunda sala y que las parteras atendieran a las de la
primera.

● La contrastación de una hipótesis puede ser experimental o no experimental. La


contrastación de las primeras hipótesis de Semmelweis no requirió ninguna intervención por su
parte para generar circunstancias específicas. Si las responsables de la fiebre puerperal
hubieran sido las misteriosas “influencias epidémicas”, la implicación contrastadora sería “si las
mujeres de ambas salas de maternidad se encuentran expuestas a los mismos factores
ambientales, entonces la cantidad de casos será similar en ambas salas”. Como esas
circunstancias iniciales ya están dadas, el investigador no necesita realizar ninguna acción
especial para generarlas y puede simplemente registrar que el evento observable esperado no
se produce (por lo que la hipótesis resulta refutada). En cambio, en el caso del sacerdote, para
contrastar la hipótesis Semmelweis sí tiene que llevar a cabo una acción para lograr las
circunstancias iniciales mencionadas en la implicación contrastadora: tiene que pedirle al
sacerdote que modifique su recorrido. Por este motivo esta contrastación es experimental y las
primeras no.

Contrastación “Directa” “Indirecta”

Experimental H → (C → E)

las condiciones C son creadas por el


investigador

No experimental H→E H → (C → E)

el evento E es directamente las condiciones C no se pueden


observable, sin necesidad de generar a voluntad, así que el
crear ni esperar condiciones investigador tiene que esperar que
específicas que lo generen ocurran por sí mismas

● Las hipótesis científicas deben ser contrastables en principio. Como lo que hace confiable
al conocimiento científico es su justificación mediante la acumulación de contrastaciones
confirmatorias, una hipótesis de la cual no pueda derivarse ninguna implicación contrastadora no
podría ser considerada como conocimiento científico. Sólo se consideran hipótesis científicas
aquellas de las cuales pueden derivarse implicaciones contrastadoras que permitan ponerlas a
prueba especificando qué evidencia empírica contaría como apoyo de su verdad y qué evidencia
empírica podría demostrar su falsedad.
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● Generalmente las implicaciones contrastadoras se derivan de la conjunción de la
hipótesis principal y un conjunto de hipótesis auxiliares. Por lo general se usan como
hipótesis auxiliares hipótesis que ya fueron aceptadas previamente o que forman parte del
sentido común. En el ejemplo de Semmelweis y el material cadavérico, él daba por supuesto que
la solución de cal clorurada iba a eliminar el material infeccioso, así que eso le permitía deducir
que si los estudiantes se lavaban las manos con esa solución, entonces los casos iban a
disminuir.

● La refutación de una hipótesis no constituye una prueba definitiva de su falsedad, porque


lo que resulta falso es la conjunción de esta hipótesis y las hipótesis auxiliares. El Modus
Tollens involucrado en la refutación establece que de la negación del consecuente de la primera
premisa se puede concluir la negación del antecedente de esa misma premisa, pero si el
antecedente no está compuesto sólo por la hipótesis contrastada sino por una conjunción entre
ella y varias hipótesis auxiliares, saber que esa conjunción es falsa no implica que la hipótesis
principal sea falsa, pues para que la conjunción sea falsa alcanza con que al menos una de las
proposiciones atómicas que integran la conjunción sea falsa. Eso significa que la hipótesis
principal podría ser verdadera y que lo falso fuera una de las hipótesis auxiliares.

Esquema lógico de la refutación de una hipótesis


(Modus Tollens)

(H ∧ A) → (C → E)
¬(C → E)

¬(H ∧ A)

Esquema lógico de la confirmación de una hipótesis


(Falacia de Afirmación del Consecuente)

(H ∧ A) → (C → E)
C→E

H∧A

● Las hipótesis ad-hoc son aquellas que se introducen con el único objetivo de rescatar a la
hipótesis principal de la refutación. La introducción de nuevas hipótesis auxiliares que
permitan volver a contrastar una hipótesis aparentemente refutada es una operación aceptable
siempre y cuando permita derivar nuevas implicaciones contrastadoras y se la someta a nuevas

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contrastaciones empíricas. Si la hipótesis auxiliar agregada vuelve infalsable la hipótesis
principal, entonces no es aceptable en el ámbito científico.

● Las contrastaciones cruciales son imposibles en sentido estricto, pero pueden resultar
útiles en la práctica. Si bien es imposible demostrar la verdad de una hipótesis científica y la
falsedad de una hipótesis rival contrastando ambas a la vez mediante un experimento crucial
(porque ni la confirmación ni la refutación pueden ser garantizadas por completo), los
experimentos de este tipo sí pueden brindar evidencia parcial pero contundente a favor de una
de las hipótesis y en contra de la otra.

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