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Universidad Mayor de San Andrés: Facultad de Ciencias Sociales Carrera de Antropología Y Arqueología

La tesis de Sergio Durán Chacón se centra en el estudio diacrónico de los asentamientos prehispánicos en la península y zona insular de Huaycho, en el lago Titicaca, abarcando un periodo desde 9000 a.C. hasta 1450 d.C. El documento incluye un análisis detallado de la geografía, antecedentes arqueológicos, metodología de investigación y resultados obtenidos, así como una discusión sobre la dinámica del paisaje cultural lacustre. La investigación busca contribuir al entendimiento del patrimonio arqueológico de la región y su relevancia en la Arqueología Andina.

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Universidad Mayor de San Andrés: Facultad de Ciencias Sociales Carrera de Antropología Y Arqueología

La tesis de Sergio Durán Chacón se centra en el estudio diacrónico de los asentamientos prehispánicos en la península y zona insular de Huaycho, en el lago Titicaca, abarcando un periodo desde 9000 a.C. hasta 1450 d.C. El documento incluye un análisis detallado de la geografía, antecedentes arqueológicos, metodología de investigación y resultados obtenidos, así como una discusión sobre la dinámica del paisaje cultural lacustre. La investigación busca contribuir al entendimiento del patrimonio arqueológico de la región y su relevancia en la Arqueología Andina.

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UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

CARRERA DE ANTROPOLOGÍA Y ARQUEOLOGÍA

TESIS PARA OPTAR AL GRADO DE LICENCIATURA EN ARQUEOLOGÍA

“Asentamientos prehispánicos de la península y


de la zona insular de Huaycho, lago Titicaca
(Bolivia): estudio diacrónico de un Paisaje Cultural
Lacustre (9000 a.C. – 1450 d.C.)”

POSTULANTE: SERGIO DURÁN CHACÓN

TUTOR: CHRISTOPHE DELAERE

LA PAZ – BOLIVIA

2024
Dedicatoria

Con mucho cariño a mi madre y

a quienes estuvieron acompañando

con gran expectativa la producción de esta investigación.

I
AGRADECIMIENTOS

Deseo iniciar estas líneas expresando mi gratitud plena a profesionales que


han entregado parte de su vida a la investigación en el país, en especial al Lic. José
Esteves Castillo, Lic. Carlos Lemuz, Sonia Avilés Phd y Johan Reinhard PhD su
compromiso con la Arqueología Andina se mantiene vigente y firme. Así mismo,
elevo mi honra al Lic. Eduardo Pareja y John Janusek Phd, su legado y memoria
permanecen junto a nosotros. A todos ellos tuve el honor de conocerlos y obtuve
importantes contribuciones durante el desarrollo de mi investigación. Quiero
también destacar el apoyo de la Lic. Cármen Díaz de Quintanilla, su gestión
dirigiendo las carreras de Arqueología y Antropología de la Universidad Mayor de
San Andrés han propiciado favorables aportes para la comunidad estudiantil.

Mi principal gratificación es para mi tutor, Christophe Delaere PhD; por


depositar su confianza en mi y esta investigación; su gran esfuerzo, pasión y
dedicación, valores que deposita en la sociedad, contribuyen científicamente en la
Arqueología Andina en Bolivia. El soporte académico de Romuald Housse PhD fue
invaluable en la etapa más crucial del trabajo, hacia él mi gratitud desmesurada por
su paciencia, pasión y conocimiento transmitido. La contribución desinteresada de
Estelle Praet PhD tuvo una resonancia sustancial en mi producción académica, por
su ejemplo en cuanto a su vocación por la investigación, sobre todo voluntad y
alegría, cualidades sin parangón. A todos ellos, a quienes considero amigos y
mentores, una excelsa gratificación por su extraordinaria calidad humana.

Mi gratitud y cariño a Amy Van Allen PhD, por transmitirme su experiencia


profesional en el ámbito de la museología; por infundirme sencillez, humildad,
empatía y particularmente por brindarme amistad.

A un gran amigo y excelente profesional Lic. Roger Cossio Carrillo, de quien


obtuve un impulso notable y desinteresado; su constante soporte profesional y
empatía desde el inicio de la investigación fueron invaluables.

II
Mi mayor gratificación a un valioso amigo, Lic. Juan Carlos Paton Flores, por
su aliento y contribución permanente en mi crecimiento personal y profesional, por
transmitirme ahínco, perseverancia y motivación, mostrándome que los deseos que
emergen desde el corazón son realizables.

A los amigos Lic. Luis Callisaya y Marcial Medina Huanca; su contribución


en el desarrollo de esta investigación fue sustancial ya que me han transmitido
frecuentemente competencia laboral y calor humano motivándome así a concluir
con este aporte académico.

Mi reconocimiento pleno a Jorge Lisme PhD, un gran profesional y amigo,


quien me ha involucrado y motivado permanentemente en el ámbito de la
arqueometría, su ética profesional y capacidad académica han permeado en mi
formación y en la investigación.

Un profundo respeto y admiración al amigo Edwin Aruquipa, quien no dudó


en apoyar a este proyecto de investigación por medio de la dotación de chalecos y
sombreros para la temporada de campo. Su sencillez, humildad y humanidad son
inspiración para mucha gente.

Mi agradecimiento a todas las personas y profesionales que se han


involucrado de alguna manera: Julio Condori, Marcelo Fernandez, Lic. David Trigo,
Lic. Delfor Ulloa, Lic. Elizabeth Arratia y Lic. Marcos Aramayo. Así mismo, un
reconocimiento especial y afectuoso para Ivanna Castro Prieto, Wendy Chávez
Irusta, Gabriel Medrano, Ángel Becerra y Jorge Mendoza por su apoyo incondicional
en la aventurada labor de campo.

Una honrosa retribución a los comunarios de Puerto Acosta quienes se


involucraron directa e indirectamente durante la realización de la investigación, su
interés en preservar su patrimonio es en parte, el reflejo de este trabajo. No
obstante, me place hacer especial mención a René Limachi Pomacahua, Rosmery
Calla, Gerardo Machaca, Angelino Pachaguaya, Max Villca, Margarita Calcina,
Primitivo Pillco, Ramiro Chambi, Juan Mujica y Edgar Quispe.

III
ÍNDICE DE CONTENIDOS
DEDICATORIA.......................................................................................................................................... I
AGRADECIMIENTOS ............................................................................................................................... II
ÍNDICE DE FIGURAS ............................................................................................................................. VIII
ÍNDICE DE TABLAS ................................................................................................................................. XI
INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................................... 1
CAPÍTULO I ............................................................................................................................................ 3
ÁREA DE ESTUDIO .................................................................................................................................. 3
1.1. GEOGRAFÍA FÍSICA ........................................................................................................................... 3
1.1.1. LA CUENCA LACUSTRE DEL LAGO TITICACA ...................................................................................................... 3
1.1.2. ESQUEMA PALEOAMBIENTAL ....................................................................................................................... 4
1.2. LA PENÍNSULA DE HUAYCHO ............................................................................................................ 7
1.2.1. PAISAJE Y RELIEVE ...................................................................................................................................... 9
1.2.2. GEOLOGÍA .............................................................................................................................................. 10
1.2.3. HIDROGRAFÍA ......................................................................................................................................... 13
1.2.4. CLIMA ................................................................................................................................................... 15
1.2.5. FLORA ................................................................................................................................................... 16
1.2.6. FAUNA................................................................................................................................................... 17
1.2.7. ZONAS MICROAMBIENTALES ...................................................................................................................... 17
CAPÍTULO II ......................................................................................................................................... 20
ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN ...................................................................................................... 20
2.1. PANORAMA ARQUEOLÓGICO DE LA CUENCA DEL LAGO TITICACA, UNA BREVE SÍNTESIS................... 20
2.1.1. PERIODO ARCAICO (9.000 – 1.500 A.C.) ................................................................................................... 20
2.1.2. PERIODO FORMATIVO (1.500 A.C. - 500 D.C.) ............................................................................................ 24
2.1.2.1. Formativo Temprano (1.500 – 800 a.C.) ..................................................................................... 24
2.1.2.2. Formativo Medio (800 – 200 a.C.) .............................................................................................. 26
2.1.2.3. Formativo Tardío (200 a.C. - 500 d.C.) ........................................................................................ 29
2.1.3. PERIODO TIWANAKU (500 – 1.100 D.C.) ................................................................................................... 31
2.1.4. PERIODO INTERMEDIO TARDÍO (1.100 – 1.450 D.C.) ................................................................................... 34
2.1.5. PERIODO INCA (1.450 – 1.540 D.C.) ......................................................................................................... 36
2.2. EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DEL MUNICIPIO DE PUERTO ACOSTA ........................................... 38
ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN EN ÁREAS PERIFÉRICAS ......................................................................................... 38
2.2.1. RELATOS DE CARÁCTER ETNOHISTÓRICO E HISTÓRICO ...................................................................................... 38
2.2.2. ANTECEDENTES DE CARÁCTER ARQUEOLÓGICO .............................................................................................. 41
2.3. UNA ZONA GEOGRÁFICA AISLADA Y POCO CONOCIDA .................................................................... 48
CAPÍTULO III......................................................................................................................................... 51
MARCO TEÓRICO ................................................................................................................................. 51
3.1. PATRONES DE ASENTAMIENTO Y PLANTEAMIENTO DIACRÓNICO .................................................... 53
3.2. UNA ZONA DE CONTACTO: EL CARÁCTER LIMINAL DE LA PENÍNSULA DE HUAYCHO .......................... 55
3.3. OCUPACIÓN ESPACIAL: UNA MIRADA FACILITADA POR EL SIG ......................................................... 57

IV
CAPÍTULO IV ........................................................................................................................................ 59
PLANTEAMIENTOS DE INVESTIGACIÓN.................................................................................................. 59
4.1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN..................................................................... 59
4.2. OBJETIVOS..................................................................................................................................... 62
4.2.1. OBJETIVO GENERAL.................................................................................................................................. 62
4.2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS ............................................................................................................................ 62
4.3. JUSTIFICACIÓN............................................................................................................................... 63
4.4. PREGUNTAS E HIPÓTESIS DE INVESTIGACIÓN .................................................................................. 64
CAPÍTULO V ......................................................................................................................................... 67
METODOLOGÍA .................................................................................................................................... 67
5. 1. CONSIDERACIONES SOBRE PROSPECCIONES PEDESTRES EN LOS ANDES ........................................... 67
5.2. DELIMITACIÓN DE LA ZONA DE ESTUDIO......................................................................................... 68
5.3. ESTRATEGIAS DE PROSPECCIÓN Y REGISTRO ................................................................................... 68
5.4. TÉCNICAS DE EXCAVACIÓN Y REGISTRO .......................................................................................... 70
5.5. ANÁLISIS DE MATERIAL ARQUEOLÓGICO DIAGNÓSTICO .................................................................. 71
CAPÍTULO VI ........................................................................................................................................ 73
PRESENTACIÓN DE LOS DATOS ARQUEOLÓGICOS .................................................................................. 73
6.1. RESULTADOS DE LA PROSPECCIÓN REGIONAL ................................................................................. 75
6.1.1. SEGMENTO SUR (ÁREA 1) ......................................................................................................................... 75
6.1.2. SEGMENTO NORTE (ÁREA 2)...................................................................................................................... 87
6.1.3. ZONA INSULAR (ÁREA 3) ........................................................................................................................... 96
6.1.3.1. Isla Campanario .......................................................................................................................... 96
6.1.3.2. Isla Choquella.............................................................................................................................. 99
CAPÍTULO VII ..................................................................................................................................... 101
EVIDENCIAS ARQUITECTÓNICAS DE SUPERFICIE................................................................................... 101
7.1. ARQUITECTURA RESIDENCIAL Y/O DOMÉSTICA ............................................................................. 102
7.1.2. PLATAFORMAS RESIDENCIALES.................................................................................................................. 102
.................................................................................................................................................................... 104
7.1.3. ESTRUCTURAS DOMÉSTICAS ..................................................................................................................... 104
7.1.3.1. Estructuras domésticas en el segmento Sur (área 1): .............................................................. 107
7.1.3.2. Estructuras domésticas en el segmento Norte (área 2): .......................................................... 107
7.2. ESTRUCTURAS DEFENSIVAS .......................................................................................................... 107
7.3. ARQUITECTURA CEREMONIAL ...................................................................................................... 110
7.3.1. ARQUITECTURA PÚBLICA EN EL SEGMENTO SUR (ÁREA 1): ............................................................................. 112
.................................................................................................................................................................... 113
7.3.2. ARQUITECTURA PÚBLICA EN EL SEGMENTO NORTE (ÁREA 2): ......................................................................... 114
7.4. ESTRUCTURAS FUNERARIAS ......................................................................................................... 114
7.4.1. ESTRUCTURAS FUNERARIAS EN EL SEGMENTO SUR (ÁREA 1):.......................................................................... 115
7.4.2. ESTRUCTURAS FUNERARIAS EN EL SEGMENTO NORTE (ÁREA 2):...................................................................... 117

V
7.5. ARQUITECTURA VIAL ................................................................................................................... 118
7.6. COMPONENTES AGRO-PASTORILES .............................................................................................. 122
7.6.1. PLATAFORMAS AGRÍCOLAS....................................................................................................................... 122
7.7. CARACTERÍSTICAS GENERALES SOBRE LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA .................................................... 125
7.7.1. ARTE RUPESTRE ..................................................................................................................................... 125
7.7.1.1. Arte Rupestre en el segmento Sur (área 1):.............................................................................. 128
7.7.1.2. Arte Rupestre en el segmento Norte (área 2):.......................................................................... 129
7.7.2. ESCULTURA LÍTICA ................................................................................................................................. 129
7.7.2.1. Esculturas en el segmento Sur (área 1): ................................................................................... 130
7.7.2.2. Esculturas en el segmento Norte (área 2): ............................................................................... 131
7.7.2.3. Esculturas en la zona Insular (área 3) ....................................................................................... 131
CAPÍTULO VIII .................................................................................................................................... 132
RESULTADOS DE LAS EXCAVACIONES DE SONDEO ............................................................................... 132
8.1. PENÍNSULA DE HUAYCHO ............................................................................................................. 133
8.1.1. SECTOR AMAYKUNKA (PAYA022) ........................................................................................................... 133
8.1.2. CHUJUS KOLLU (PAYA016) .................................................................................................................... 143
8.1.3. ZONA INSULAR ...................................................................................................................................... 146
8.1.3.1. Isla Campanario ........................................................................................................................ 146
8.2. RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE MATERIAL ARQUEOLÓGICO DE EXCAVACIÓN.................................. 150
8.3. DESCRIPCIÓN MORFOLÓGICA Y TECNOLÓGICA.............................................................................. 151
CAPÍTULO IX ...................................................................................................................................... 164
DINÁMICA DEL PAISAJE CULTURAL LACUSTRE: DISCUSIONES ............................................................... 164
9.1. ARCAICO ..................................................................................................................................... 165
9.2. PERIODO FORMATIVO ................................................................................................................. 170
9.2.1. FORMATIVO TEMPRANO ......................................................................................................................... 170
9.2.2. FORMATIVO MEDIO ............................................................................................................................... 172
9.2.3. FORMATIVO TARDÍO .............................................................................................................................. 178
9.3. PERIODO TIWANAKU ................................................................................................................... 183
9.4. PERIODO INTERMEDIO TARDÍO .................................................................................................... 186
9.5. PERÍODO INCA ............................................................................................................................. 190
CAPÍTULO X ....................................................................................................................................... 194
CONCLUSIONES .................................................................................................................................. 194
BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................................................... 201
ANEXOS ............................................................................................................................................. 224
ANEXO 1. LOGÍSTICA DE CAMPO......................................................................................................................... 224
ANEXO 2. FORMULARIO DE REGISTRO DE PROSPECCIÓN .......................................................................................... 225
ANEXO 3. FORMULARIO DE REGISTRO DE EXCAVACIÓN ........................................................................................... 228
ANEXO 4. FICHA DE ANÁLISIS DE CERÁMICA .......................................................................................................... 229
ANEXO 5. TABLA DE PASTAS IDENTIFICADAS DURANTE EL ANÁLISIS DE CERÁMICA ......................................................... 230
ANEXO 6. TABLA DE SITIOS ARQUEOLÓGICOS REGISTRADOS DURANTE LA CAMPAÑA DE PROSPECCIÓN .............................. 232
ANEXO 7. FRAGMENTOS DE ARTEFACTOS DE OBSIDIANA DE SUPERFICIE...................................................................... 234

VI
ANEXO 8. ARTEFACTOS LÍTICOS DE SUPERFICIE ...................................................................................................... 234
ANEXO 9. ARTEFACTOS LÍTICOS PROCEDENTES DE EXCAVACIÓN ................................................................................ 235

VII
ÍNDICE DE FIGURAS

FIGURA 1: LOCALIZACIÓN DEL ALTIPLANO ENTRE LAS DOS CORDILLERAS (IZQUIERDA - TOMADA DE DELAERE 2018) Y CUENCAS
MAYORES DEL ALTIPLANO (TOMADO DE HOUSSE & DELAERE 2022). ....................................................................... 4
FIGURA 2: PERFIL DE LOS DIFERENTES NIVELES LACUSTRES EN EL NORTE DEL ALTIPLANO (TOMADO DE LAVENU ET AL. 1984)........ 5
FIGURA 3: NIVEL DEL LAGO TITICACA EN RELACIÓN A LA ESTRATIGRAFÍA CULTURAL Y LITOGRÁFICA (TOMADO DE DELAERE &
GUEDRÓN 2022). .......................................................................................................................................... 7
FIGURA 4: VISTA DE LA ZONA DE ESTUDIO QUE COMPRENDE LA PENÍNSULA DE HUAYCHO Y LAS ISLAS CAMPANARIO Y CHOQUELLA.
(ELABORACIÓN PROPIA). .................................................................................................................................. 8
FIGURA 5. ISLA CAMPANARIO, NÓTESE LA FLUCTUACIÓN EN EL NIVEL DEL AGUA : REINHARD, 1992 (A); (REGISTRO FOTOGRÁFICO
PAYA2018) (B); ALTI-PLANO 2023 (C). ......................................................................................................... 10
FIGURA 6: VISTA DE LA ZONA DE ESTUDIO CAPTURADA DESDE UN DRON (© PROYECTO ALTI-PLANO). SE PUEDE APRECIAR LA ZONA
CONTINENTAL E INSULAR. ............................................................................................................................... 11
FIGURA 7: PRINCIPALES COMPONENTES GEOLÓGICOS DE LA ZONA DE ESTUDIO, DEPÓSITOS DE LUTITAS (IZQ.); AFLORAMIENTOS DE
ARENISCA GRIS (CEN.); AFLORAMIENTOS DE DACITAS VOLCÁNICAS (DER.) (REGISTRO FOTOGRÁFICO PAYA2018)........... 12
FIGURA 8: DESPLAZAMIENTO ESTE-OESTE DE ARENALES SOBRE LA LLANURA ALUVIAL (REGISTRO FOTOGRÁFICO PAYA2018) ..... 13
FIGURA 9: DESPLAZAMIENTO DEL RÍO HUAYCHO O YANARICO SOBRE LA LLANURA ALUVIAL: IZQ. PRÓXIMO AL SEGMENTO NORTE DE
LA PENÍNSULA; DER. PRÓXIMO A SU DESEMBOCADURA SOBRE EL TITICACA EN EL SEGMENTO SUR (REGISTRO FOTOGRÁFICO
PAYA2018). .............................................................................................................................................. 14
FIGURA 10: MAPA HIDROLÓGICO DE LA PENÍNSULA DE HUAYCHO. (ELABORACIÓN PROPIA) ................................................. 15
FIGURA 11: BOFEDALES EN LA LLANURA ALUVIAL, AL FONDO LA COMUNIDAD DE TAHATA. (REGISTRO FOTOGRÁFICO PAYA2018)
................................................................................................................................................................. 16
FIGURA 12: MAPA DE LAS ZONAS MICROAMBIENTALES DE ACUERDO A LOS TRABAJOS DESARROLLADOS EN LA CUENCA SUR DEL
LAGO TITICACA. (ELABORACIÓN PROPIA). .......................................................................................................... 18
FIGURA 13: CUADRO CRONOLÓGICO ELABORADO EN BASE A BANDY (2001)..................................................................... 21
FIGURA 14: CASA SEMI-SUBTERRÁNEA DE JISKAIRUMOKO, CA. 3400 A.P. (TOMADO DE ALDENDERFER 2012). ....................... 23
FIGURA 15: PERFIL ESTRATIGRÁFICO DEL SITIO CH’UXUKULLU, ISLA DEL SOL. SE PUEDE APRECIAR LA TRANSICIÓN DEL ARCAICO Y LAS
EVIDENCIAS MÁS TEMPRANAS DEL ESTILO PASIRI (TOMADO DE STANISH ET AL. 2002). .............................................. 25
FIGURA 16: MAPA DE DISTRIBUCIÓN DE ALGUNOS DE LOS PRINCIPALES SITIOS FORMATIVO DE LA CUENCA (ADAPTADO DE JANUSEK
& OHNSTAD 2018). ..................................................................................................................................... 27
FIGURA 17: TEMPLO SEMISUBTERRÁNEO DE CH'ISSI, COPACABANA. (REGISTRO FOTOGRÁFICO PAYA2018). ......................... 28
FIGURA 18: MAPA DE LA DISTRIBUCIÓN DE PUCARAS EN LA REGIÓN SUR Y ESTE DE LA CUENCA (TOMADO DE HOUSSE & MOUQUET
2022). ....................................................................................................................................................... 34
FIGURA 19: ILUSTRACIÓN DE LOS SITIOS DESCRITOS EN ESCOMA (SQUIER 1877). .............................................................. 42
FIGURA 20: ESCULTURAS CON RASGOS PUKARA IDENTIFICADAS EN LAILIUYO, CONIMA,....................................................... 44
POBLACIÓN CERCANA A PUERTO ACOSTA (TOMADO DE KIDDER II 1943). ......................................................................... 44
FIGURA 21. SITIOS ARQUEOLÓGICOS LOCALIZADOS DURANTE LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS EN LA ZONA DE ESTUDIO. (ELABORACIÓN
PROPIA) ...................................................................................................................................................... 50
FIGURA 22: PERFIL DE ELEVACIÓN DE LA ZONA DE ESTUDIO HACIA LOS VALLES MESOTERMOS. (ELABORACIÓN PROPIA)............. 56
FIGURA 23. REPRESENTACIÓN ESQUEMÁTICA DE UN CONTEXTO LIMINAL (ADAPTADO DE WESTERDAHL 2010) ........................ 57
FIGURA 24. SEGMENTACIÓN DE LA ZONA DE ESTUDIO (ELABORACIÓN PROPIA). ................................................................. 73
FIGURA 25. SITIOS ARQUEOLÓGICOS REGISTRADOS (ELABORACIÓN PROPIA)...................................................................... 74
FIGURA 26. SITIOS ARQUEOLÓGICOS IDENTIFICADOS EN EL SEGMENTO SUR (ÁREA 1) DE LA PENÍNSULA (ELABORACIÓN PROPIA). 76
FIGURA 27: LOCALIZACION DE LOS PRINCIPALES ASENTAMIENTOS ARQUEOLÓGICOS EN EL SEGMENTO SUR DE LA PENÍNSULA DE
HUAYCHO. ARCAICO (A); FORMATIVO (B, C Y D); INTERMEDIO TARDÍO (E). ............................................................. 77
FIGURA 28. ARTEFACTOS LÍTICOS DIAGNÓSTICOS DEL PERIODO ARCAICO: TEMPRANO (A-G); MEDIO (H-L); TARDÍO (M-L);
TERMINAL (S-U). .......................................................................................................................................... 78
FIGURA 29. FRAGMENTOS DE CERÁMICA CON ABUNDANTE ANTIPLÁSTICO VEGETAL SEMEJANTE A OTROS ESTILOS COMO , PASIRI. 79
FIGURA 30. FRAGMENTOS DE CERÁMICA FORMATIVO MEDIO: OLLAS DE CUELLO MEDIO (A-F); CUENCOS CONVEXOS (G-J); TAZÓN
(K); JARRAS (L,M); FRAGMENTOS INDETERMINADOS CON DECORACIÓN INCISA (N, O)................................................. 80
FIGURA 31. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO: JARRAS (A-H); CUENCOS (I-O); BASE DE INCENSARIO ANULAR (P);
ASA DE TAZÓN (Q); FRAGMENTOS CON DECORACIÓN INCISA (R, S); FRAGMENTO DE TROMPETA CEREMONIAL (T). ........... 82

VIII
FIGURA 32. FRAGMENTOS TIWANAKU: BORDES Y BASES DE KERUS (A-B); BORDES Y BASES DE TAZONES (C-D); REBORDES Y
PROTUBERANCIAS DE LA FASE EXPANSIVA (E). ..................................................................................................... 83
FIGURA 33. FRAGMENTOS DE CERÁMICA INTERMEDIO TARDÍO: BORDES Y BASES CON DECORACIÓN PINTADA E INCISA (A, B);
CUELLOS CON DECORACIÓN INCISA (C); BORDE SEMICOMPLETO (D). ....................................................................... 84
FIGURA 35. ARTEFACTOS LÍTICOS: AZADA DE BASALTO (A); CUCHILLO (B); FRAGMENTO DE POSIBLE ACHA (C); FRAGMENTOS DE
MASOS (D Y E); BOLEADORAS (F)...................................................................................................................... 86
FIGURA 34. FRAGMENTOS DECORADOS DE CERÁMICA INCA: PLATOS Y/O CUENCOS (B, C Y E); FRAGMENTOS DE ARÍBALO IMPERIAL
(D); BORDE DE KERU (G); INDETERMINADOS (A, F Y H). ........................................................................................ 86
FIGURA 36. ARTEFACTOS LÍTICOS: MANOS DE MOLER.................................................................................................... 87
FIGURA 37. MAPA DE LOS SITIOS IDENTIFICADOS EN EL SECTOR NORTE DE LA PENÍNSULA DE HUAYCHO (ELABORACIÓN PROPIA). 88
FIGURA 38. PRINCIPALES SITIOS ARQUEOLÓGICOS EN EL SEGMENTO NORTE : FORMATIVO (A-C); INTERMEDIO TARDÍO (B, D). ..... 89
FIGURA 39. BORDES DE CERÁMICA FORMATIVO MEDIO: OLLAS DE CUELLO CORTO (A, D); OLLAS DE CUELLO MEDIO (B, C). ........ 91
FIGURA 40. FONOLITO LOCALIZADO EN LA PENDIENTE ESTE DE LA COLINA JACHA TAHATA .................................................... 91
FIGURA 41. CERÁMICA DIAGNÓSTICA FORMATIVO TARDÍO: OLLAS DE CUELLO MEDIO (A-D); JARRAS (E, F); TAZÓN (G).............. 92
FIGURA 42. CERÁMICA DIAGNÓSTICA TIWANAKU: BORDES, BASE Y CUERPOS DE KERUS (A-D, G, H); BASE DE TAZÓN (E);
FRAGMENTO DE TINAJA, ESTILO PANTINI ORANGE (F) .......................................................................................... 93
FIGURA 43. CERÁMICA DIAGNÓSTICA INTERMEDIO TARDÍO: BORDES DE TINAJAS CON DECORACIÓN PLÁSTICA E INCISA (A-E);
BORDES CON DECORACIÓN PINTADA (F-I)........................................................................................................... 94
FIGURA 44. CERÁMICA DIAGNÓSTICA INCA: KERUS (A, B); ARÍBALOS (D-F); CUENCOS (G, H)................................................. 95
FIGURA 45. ÁREA INSULAR (ELABORACIÓN PROPIA)...................................................................................................... 96
FIGURA 46. VISTA PANORÁMICA DE ISLA CAMPANARIO, CAPTURA DESDE LA PENÍNSULA DE HUAYCHO (DURÁN 2018). ............ 97
FIGURA 47. FRAGMENTO TIWANAKU, ESTILO PANTINI ORANGE...................................................................................... 98
FIGURA 48. CERÁMICA INTERMEDIO TARDÍO: CUERPOS CON DECORACIÓN PINTADA E INCISA. .............................................. 98
FIGURA 49. CERÁMICA INCA: BORDES DE CUENCOS. ..................................................................................................... 99
FIGURA 52. CERÁMICA INCA PROVINCIAL: FRAGMENTOS DE PLATOS PLAYOS.................................................................... 100
FIGURA 51. FRAGMENTOS DE CERÁMICA INTERMEDIO TARDÍO: CUERPOS DECORADOS. ..................................................... 100
FIGURA 50. FOTOGRAFÍA PANORÁMICA DE ISLA CHOQUELLA, CAPTURA DESDE EL ESTE (DURÁN 2018). ............................... 100
FIGURA 53. PLATAFORMAS RESIDENCIALES: PAYA023 (A); PAYA022 (D, E); PAYA006 (B, C) ........................................ 104
FIGURA 54. ESTRUCTURAS DOMÉSTICAS DEL PERIODO INTERMEDIO TARDÍO: PAYA012 (A, C, D Y E); PAYA057 (B). ............ 106
FIGURA 55. MUROS DEFENSIVOS: DETALLES DE ALTURA Y ESPESOR. ............................................................................... 109
FIGURA 56. ARQUITECTURA CEREMONIAL: AMAYKUNKA (PAYA022) (A); VESTIGIOS DE RECINTO CEREMONIAL DETERIORADO,
CERRO PUCARA (PAYA006) (B, C); CERRO TITATA (PAYA020) (D); RECINTO CEREMONIAL JANATA (PAYA017) (E). .. 113
FIGURA 57. ESTRUCTURAS FUNERARIAS: MONTÍCULOS DE ENTIERROS SUBTERRÁNEOS (A, B, C); TORRES FUNERARIAS (D, E, H, I);
CISTAS FUNERARIAS (G). ............................................................................................................................... 116
FIGURA 58. MAPA DE LOS SITIOS CON ARQUITECTURA VIAL (ELABORACIÓN PROPIA). ........................................................ 119
FIGURA 59. CAMINOS PREHISPÁNICOS LOCALIZADOS EN DIFERENTES COMUNIDADES DE LA ZONA DE ESTUDIO : TAHATA (A, F);
MUELLE (B); PASUJA BELÉN (C, E); SOLASIA (D); HUIKIKISA (G)........................................................................... 120
FIGURA 60. ESTRUCTURAS AGRÍCOLAS LOCALIZADAS EN DIFERENTES COMUNIDADES DE LA ZONA DE ESTUDIO : PASUJA PAMPA (A);
TAHATA (B, C, D, H); PARAJACHI (E); HUIKIKISA (F, G); SOLASIA (J); ISLA CAMPANARIO (I). ...................................... 124
FIGURA 61. LOCALIZACIÓN DE LOS SITIOS ARQUEOLÓGICOS CON ARTE RUPESTRE (ELABORACIÓN PROPIA)............................. 126
FIGURA 62. ARTE RUPESTRE LOCALIZADO EN DIFERENTES COMUNIDADES DE LA ZONA DE ESTUDIO : PARAJACHI (A); ANACO – VILLA
FUTANI (B, D, F); PUSANI (C); TAHATA (E)....................................................................................................... 127
FIGURA 63. ESCULTURA LÍTICA DEL PERIODO FORMATIVO: PAYA017 (A, C, F); PAYA020 (E); PAYA027 (B); PAYA032 (E); ISLA
CAMPANARIO (D) ....................................................................................................................................... 130
FIGURA 64. LOCALIZACIÓN DE LAS UNIDADES DE SONDEO (ELABORACIÓN PROPIA). .......................................................... 132
FIGURA 65. TUMBAS SUBTERRÁNEAS ASOCIADOS AL MURO SUR DEL RECINTO AMAYKUNKA (A); LÍTICOS PULIDOS DE ORIGEN
VOLCÁNICO (B). .......................................................................................................................................... 134
FIGURA 66. PERFILES DEL SONDEO EN AMAYKUNKA: DIBUJO PERFIL ESTRATIGRÁFICO NORTE (IZQ.); DIBUJO Y FOTOGRAFÍA DEL
RASGO 1 EN EL PERFIL SUR (DER.) (ELABORACIÓN PROPIA).................................................................................. 142
FIGURA 67. DIBUJO DE PERFIL ESTRATIGRÁFICO ESTE, CHUJUS KOLLU (PAYA016) .......................................................... 146
FIGURA 68. UNIDADES DE EXCAVACIÓN EN LA PENÍNSULA DE HUAYCHO: AMAYKUNKA (A); CHUJUS KOLLU (B Y C). ................ 147
FIGURA 69. UNIDADES DE EXCAVACIÓN EN ISLA CAMPANARIO: PAYA046 (A); PAYA045 (B) PAYA043 (C). ..................... 149
FIGURA 70. GRÁFICO DE FRECUENCIA DE PASTAS. ...................................................................................................... 152

IX
FIGURA 71. GRÁFICO RELACIÓN FILIACIÓN CULTURAL Y PASTA . ..................................................................................... 153
FIGURA 72. GRÁFICO DE LA RELACIÓN ENTRE TIPO DE PASTA Y COCCIÓN . ........................................................................ 154
FIGURA 74. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO II (SONDEO #1, AMAYKUNKA), ESTRATO #4: BORDES DE OLLAS (A-
C); BASES DE OLLAS (D-F); PREFORMAS DE TORTEROS (G-I). ................................................................................ 155
FIGURA 73. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO II (SONDEO #1, AMAYKUNKA), ESTRATO #2: ASA CON
DECORACIÓN INCISA (A); CUERPOS CON DECORACIÓN INCISA (B,C). ...................................................................... 155
FIGURA 75. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO II (SONDEO #1, AMAYKUNKA), RASGO #2: BORDES DE CUENCOS
(A, B); BASE DE OLLA (C); BASE ANULAR DE INCENSARIO (D); FIGURA MODELADA DE TROMPETA CEREMONIAL (E).......... 156
FIGURA 76. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO II (SONDEO #1, AMAYKUNKA), ESTRATO #5: BORDES DE CUENCOS
(A-D); BORDES DE JARRAS (E, F); BASES DE OLLAS (G-I)....................................................................................... 157
FIGURA 77. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO I (SONDEO #1, AMAYKUNKA), RASGO #4: BORDE DE CUENCO TIPO
KALASASAYA (A). RASGO #6: BORDES DE CUENCOS (B,C); BASE DE TAZÓN (D). ....................................................... 158
FIGURA 78. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO I (SONDEO #1, AMAYKUNKA), ESTRATO #10: BORDES DE CUENCOS
(A-C); BASE DE OLLA (D); PREFORMA DE TORTERO (E). ....................................................................................... 159
FIGURA 79. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO I (SONDEO #1, AMAYKUNKA), RASGO #8: BORDES DE OLLAS (A-C);
BORDES DE JARRAS (D-F); BORDES DE CUENCOS (G-K). ....................................................................................... 160
FIGURA 80. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO TARDÍO I (SONDEO #1, AMAYKUNKA), RASGO #8: OLLA PARCIALMENTE
RECONSTRUIDA (A); JARRA (B); BASE DE OLLA (C); CUERPO DECORADO DE INCENSARIO (D). ...................................... 161
FIGURA 81. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO MEDIO (SONDEO #1, AMAYKUNKA), ESTRATO #11: BORDE DE TAZÓN
DECORADO (A); BORDE DE FUENTE (B). ........................................................................................................... 162
FIGURA 82. FRAGMENTOS DIAGNÓSTICOS FORMATIVO MEDIO (SONDEO #1, AMAYKUNKA), RASGO #9: BORDES DE OLLAS (A-E);
CUERPOS CON DECORACIÓN INCISA (F, G). ESTRATO #12: BORDE DE OLLA (H ). ....................................................... 163
FIGURA 83. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERIODO ARCAICO EN LA PENÍNSULA DE HUAYCHO (ELABORACIÓN PROPIA). ............ 165
FIGURA 84. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERIODO FORMATIVO TEMPRANO (ELABORACIÓN PROPIA)................................... 171
FIGURA 85. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERIORO FORMATIVO MEDIO (ELABORACIÓN PROPIA). ........................................ 173
FIGURA 86. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERIODO FORMATIVO TARDÍO (ELABORACIÓN PROPIA). ....................................... 178
FIGURA 87. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERÍODO TIWANAKU (ELABORACIÓN PROPIA)..................................................... 183
FIGURA 88. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERÍODO INTERMEDIO TARDÍO (ELABORACIÓN PROPIA). ...................................... 187
FIGURA 89. SITIOS ARQUEOLÓGICOS DEL PERÍODO INCA (ELABORACIÓN PROPIA). ............................................................ 191

X
ÍNDICE DE TABLAS

TABLA 1. FRECUENCIA DE TIPO DE FRAGMENTOS. ....................................................................................................... 150


TABLA 2. FILIACIÓN CULTURAL ................................................................................................................................ 151
TABLA 3. FRECUENCIA MORFOLÓGICA ...................................................................................................................... 152

XI
INTRODUCCIÓN

La región circumlacustre del lago Titicaca posee un valor inherentemente


ecológico y cultural, del cual deriva su excelsa importancia acorde al desarrollo de
sociedades complejas y de larga trayectoria. Una valiosa cultura inmaterial, lo que
ha acompañado en cada una de las sociedades que florecieron en sus alrededores
e islas a través de la tradición oral y los mitos, aporta una plusvalía y un contraste
añadido en el estudio de la región.

En consecuencia, se han emprendido diversas investigaciones generando


perspectivas multifocales respecto a la presencia y desarrollo de grupos humanos.
Sin embargo, se hizo evidente que el conocimiento acumulado sobre esta área -de
gran importancia en el periodo prehispánico- estaba desigualmente distribuido. Un
estudio crítico de los estudios arqueológicos realizados a lo largo de casi un siglo
en la cuenca del lago Titicaca muestra que el conocimiento parcial o casi inexistente
de la margen oriental del lago Titicaca se enfrenta a diferentes aspectos: lingüístico,
antropológico, histórico, ecológico y, por supuesto, arqueológico. Hoy en día, todas
las síntesis propuestas sobre esta región pretenden aportar un conocimiento
general y exhaustivo, aunque zonas enteras sigan siendo completamente
desconocidas (ver Stanish 2003, Stanish & Cohen 2005).

A partir de esta observación, se manifestó la necesidad de centrar nuestros


esfuerzos en una de las zonas menos documentadas, a saber, la orilla oriental del
lago, en el municipio de Puerto Acosta. Nuestro enfoque era ambicioso en más de
un sentido. En primer lugar, el área de estudio, de alrededor de 47 km2, exigía una
serie de planteamientos metodológicos y teóricos. Desde el punto de vista
arqueológico, al disponer de pocos antecedentes en la región, nuestro trabajo de
campo tuvo que ser a la vez exhaustivo e innovador, combinando las técnicas
tradicionales de prospección con la aplicación de herramientas geomáticas para el
registro de los sitios. Cronológicamente, debíamos abarcar toda la prehistoria de la
región a lo largo de al menos 9.000 años de ocupación humana. Por último, desde
el punto de vista geográfico, como zona intermedia entre las islas lacustres y los

1
valles cálidos de los Yungas, era necesario un último enfoque, el de la arqueología
del Paisaje Cultural Lacustre, para entender mejor y de forma diacrónica los
mecanismos y modelos de asentamiento.

La estructura del trabajo se presenta en diez capítulos cuya organización


permite una lectura clara y precisa. El capítulo I presenta una síntesis del entorno
ambiental del lago Titicaca, la zona de estudio seleccionada y sus atributos
ecológicos más notables. El capítulo II describe una reseña del desarrollo cultural
en la región lacustre del lago Titicaca desde el periodo Arcaico hasta la irrupción
Inca en la zona; seguidamente desarrolla desde un punto de vista etnohistórico,
histórico y arqueológico los datos actualmente disponibles de la zona de estudio y
sus inmediaciones. El capítulo III introduce el concepto de liminalidad y desglosa
el enfoque teórico de la Arqueología del Paisaje desplegando sus ventajas,
conceptos alternos y herramientas que permiten su abordaje con el fin de explicar
el desarrollo de sociedades desde un enfoque integral. El capítulo IV desarrolla el
diseño de la investigación delineando la problemática, los objetivos de
investigación, la justificación, preguntas de investigación e hipótesis. El capítulo V
describe la metodología utilizada durante el desarrollo de la investigación en los
trabajos de campo y de gabinete. Los capítulos VI y VII presentan todos los
resultados obtenidos durante las labores arqueológicas de superficie de manera
organizada y estructurada. El capítulo VIII, describe el registro arqueológico
realizado durante las excavaciones de sondeo en la península de Huaycho e isla
Campanario, así mismo, expone los resultados del análisis de la cerámica
recuperada. El capitulo IX, examina y discute los resultados de este trabajo frente
a la información ya existentes en otras áreas de la cuenca con el fin de evaluar los
aportes, limitaciones y proyecciones futuras de la investigación brindando soporte
para otros investigadores. Finalmente, el capítulo X procura eventualmente trazar
los elementos más notables de este aporte académico del cual se desprenden una
serie de preguntas y propuestas en relación a la dinámica cultural en un rango
temporal aproximado de 9.000 años de ocupación humana.

2
CAPÍTULO I
ÁREA DE ESTUDIO

1.1. Geografía física

1.1.1. La cuenca lacustre del Lago Titicaca

El altiplano es una extensa llanura de 200.000 km² de extensión; posee


estribaciones que se perfilan entre los 3.700 y 4.600 metros de altura, así mismo,
se alzan imponentes en sus flancos la cordillera real u oriental y la cordillera
occidental (Alfheld 1946; Lavenu 1991). En su porción septentrional se aloja el
volumen de agua más extenso de la región, el lago Titicaca, que alcanza los 3809
metros de altura sobre el nivel del mar (Figura 1). Dicha localización le concede un
clima intertropical y un clima de montaña debido a su altitud (Lavenu 1991), en
efecto, ha sido descrito como: “una originalidad hidrológica en el mundo” (Roche et
al. 1991:99).

El “Altiplano Circum-Titicaca” –que corresponde a las principales cuencas


hidrológicas que alimentan el lago– es una extensa cuenca endorreica de complejas
características cuyos límites alcanzan una extensión total de 57.000 km², de los
cuales el Titicaca ocupa 8.562 km². El río desaguadero es la única salida de agua
que permite la conexión con las cuencas del sur donde se desplaza el lago Poopó
y la región de salares. El lago se conforma claramente de dos secciones: el lago
mayor, también denominado Chucuito; y, el lago menor o Wiñay Marka, ambos
están vinculados por un estrecho de 850 metros de longitud y 21 metros de
profundidad localizado en la población ribereña de Tiquina (Dejoux & Iltis 1991;
Wirrmann 1991).

La línea de costa posee una longitud de 915 km, con notables diferencias en
toda la cuenca, ya que el lago mayor posee profundidades de 200 metros con una
máxima de 284 metros cerca de isla Soto (Boulange y Aquize 1981, citado por
Wirrmann 1991:34), de igual manera, sus pendientes son abruptas mientras se
incrementa la distancia desde las riberas hacia el interior del lago, en oposición, en

3
el lago menor prevalecen pendientes leves y la profundidad es poco variable con
una media de 9 metros, no obstante, la fosa de Chúa es una excepción con 41
metros de profundidad (Wirrmann 1991). Estas características físicas permiten que
el Titicaca sea hoy el lago navegable más alto del mundo.

Figura 1: Localización del altiplano entre las dos cordilleras (izquierda - tomada de
Delaere 2018) y cuencas mayores del Altiplano (tomado de Housse & Delaere 2022).

En general, las condiciones ambientales del entorno lacustre son variables1


con una temperatura media anual que oscila entre los 7 y 10ºC. En contraste, las
aguas del lago pueden concentrar una temperatura entre 10 y 14ºC; claramente
más elevadas en relación al aire de la zona terrestre circundante. El descenso
máximo de la temperatura tiene lugar en invierno y las más altas entre diciembre y
marzo. Por otro lado, las precipitaciones se concentran en el centro del lago con
valores superiores a los 1.000 mm, esta cifra desciende entre los 600 y 500 mm
mientras la distancia al lago incrementa (Roche et al. 1991).

1.1.2. Esquema Paleoambiental

Los datos paleoambientales proceden principalmente del estudio de los


sedimentos lacustres. Los aspectos limnológicos del lago Titicaca han sido

1
La humedad relativa media anual es de 50 a 65% en temperaturas de 8 a 10ºC, la temporada
de lluvias tiene lugar entre diciembre y marzo, con una época seca entre junio y agosto (Roche
et al. 1991).

4
estudiados y descritos ampliamente2, a través de ellos ha sido posible graficar su
evolución dentro de un extenso margen temporal; sin embargo, aquí se mencionan
de manera breve algunos elementos importantes que brindan un contexto
apropiado considerando los alcances de la investigación.

La información disponible valida una amplia evolución tectónica y ambiental


en la región del altiplano, dichos fenómenos dieron origen a paleolagos de gran
extensión. Durante el Pleistoceno se conformaron dos antiguos lagos: el Mataro
situado a una altura de 3950 metros; y, el Cabana a una altura de 3900 metros. De
acuerdo a Lavenu (1991) ambos lagos formaban un solo plano de agua en el
Altiplano. Posteriormente, se forman los paleolagos: Ballivian a una altura de 3860
metros, y esta fase concluye con la formación del lago Minchin que se acomoda a
3825 metros de altura (Lavenu 1991) (Figura 2).

Figura 2: Perfil de los diferentes niveles lacustres en el norte del Altiplano (tomado de
Lavenu et al. 1984).

Los eventos mejor documentados corresponden al Holoceno entre el 10.500


y 7.700 AP., marcado por un periodo de descenso y la formación del paleolago
Tauca que alcanzó una altura de 3.815 metros, finalmente la reducción de su masa

2
También se puede consultar (Alfeld 1946; Mourgiart 1985; Lavenu 1991; entre otros).

5
de agua dio origen al lago Titicaca y se configuró el paisaje lacustre que se conoce
actualmente (Lavenu 1991; Wirrmann et al. 1991).

Los datos paleoambientales que cobran mayor relevancia dentro de la órbita


cultural y su vinculación con el entorno ambiental del lago Titicaca fueron
elaborados por Abbott y sus colegas (1997), cuyos resultados indican que la
fluctuacion durante los últimos 3.500 años fue mayor a los 22 metros marcados por
4 momentos de descenso abruptos en sus aguas en un periodo de 100 a 200 años3.

La contribución más reciente en este sentido fue realizada a través de la


“reconstrucción de la evolución altimétrica de las paleocostas y de unidades
sedimentarias lacustres” (Delaere & Guedrón 2022:73). Los resultados de dicha
investigación afirman la fluctuación ya identificada durante los últimos 3.500 años
(Figura 3). No obstante, a través de los datos expuestos y su enfoque
geoarqueológico fue posible determinar que:

- El lago estuvo unos 13 metros más bajo que el nivel actual durante el periodo
Formativo Tardío (250 a.C.-550 d.C.),
- Aumentó al menos 7 metros durante el periodo Tiwanaku (550-1150 d.C.)
- Alcanzó un nivel cercano al actual después del periodo Inca (1400-1532
d.C.). (Delaere & Guedrón 2022:74).

Con todo, vincular los efectos en la fluctuación de las aguas del lago Titicaca
con eventos culturales permite obtener una visión global del desarrollo cultural de
la región. Algunos de estos eventos son notables –sobre todo aquellos vinculados
con eventos de transición– y han sido parte de estudios diacrónicos dejando ver el
impacto generado por dichos cambios ambientales en la cuenca lacustre durante el
desarrollo y la conformación de las sociedades que se asentaron allí.4

3
Para mayores referencias consultar: Abbot et al. 1997 y Binford et al. 1997
4
Bandy 2001; Delaere et al. 2019, Delaere & Capriles 2020; Delaere & Guedrón 2022, entre otros.

6
Figura 3: Nivel del lago Titicaca en relación a la estratigrafía cultural y litográfica (tomado
de Delaere & Guedrón 2022).

1.2. La Península de Huaycho

La zona de estudio se encuentra en las márgenes orientales del lago Titicaca,


dentro los límites municipales de Puerto Acosta, capital de la provincia Eliodoro
Camacho (Figura 4). Está localizado entre las coordenadas UTM 472920E y
8282656N aproximadamente a 186 km de distancia de la ciudad de La Paz. Puerto
Acosta es uno de los 17 municipios con acceso directo hacia el lago Titicaca y
cuenta con una extensión territorial de 352 km², políticamente limita: al norte, con el
municipio de Humanata; al este, con el municipio de Escoma; al oeste, con la
república del Perú; y, al sur, con el extenso espejo lacustre.

7
Figura 4: Vista de la zona de estudio que comprende la península de Huaycho y las islas
Campanario y Choquella. (Elaboración propia).

Concretamente, la zona seleccionada para esta investigación se encuentra


localizada en la región lacustre del municipio, aproximadamente a 7 km en dirección
sur-este (del centro urbano). De acuerdo con el Plan Territorial de Desarrollo
Integral 5 (PTDI 2016), el municipio está organizado administrativamente por 83
comunidades, 7 cantones y 5 distritos, la población total es de 11.356 habitantes.
Por otra parte, la zona insular y su gestión administrativa no es precisa debido a la
oposición de ideas y un vacío legal respecto a su jurisdicción entre el municipio de
Puerto Acosta y Escoma. En la actualidad ninguna de las islas está habitadas.

5
La información de los próximos parágrafos sobre la geografía y la geología de la zona de estudio
provienen mayormente de este documento. Sin embargo, en un esfuerzo de síntesis y para
mantener los propósitos de esta investigación, no se incluye toda la información disponible.

8
1.2.1. Paisaje y Relieve

El relieve topográfico de la región es bastante complejo (Figura 6), ya que


en el lago mayor “el levantamiento de la cadena andina creó relieves muy
accidentados situados a la altura del Titicaca en forma de islas elevadas o de riberas
muy abruptas” (Rodrigo y Wirrmann 1991:44). La zona de estudio posee un paisaje
revestido de contrastes, está compuesto de dos áreas o zonas principales:

Zona continental: predomina un entorno con elevaciones altas intercaladas


con serranías, mesetas leves y pequeñas depresiones encajonadas
próximas a la línea de costa; esta gran masa de tierra penetra en las aguas
del lago a manera de una gran península conformada por dos volúmenes de
tierra6 muy bien distinguidos y vinculados por un estrecho istmo que da lugar
a otra pequeña península7. En general, la franja litoral resalta por acantilados
rocosos, pendientes escarpadas y playas estrechas compuestas de arena y
grava, en ese sentido Wirrmann (1991), ya había afirmado que la línea de
costa está mejor definida en su segmento oriental debido a las fallas que la
conforman.

Zona insular: aproximadamente a 8 km lineales de distancia, se distinguen


las islas: Campanario (Figuras 4, 5 & 6), Bendita y Choquella,
adicionalmente se observan algunos arrecifes como prolongaciones de las
islas mencionadas. En Campanario predominan las áreas rocosas y su línea
de costa –al igual que el borde lacustre de la zona continental– se conforma
por cortes abruptos de roca, pendientes escarpadas y cantos rodados, las
zonas llanas o con pendientes suaves son limitadas. La geomorfología de
dicha isla es peculiar, pues la subida en el nivel del lago genera dos
porciones de tierra separadas. Isla Bendita es una porción terrestre de
reducida dimensión, cabe señalar que parece ser una prolongación de

6
Denominadas segmento norte (área 2) y segmento sur (área 1) en este trabajo.
7
Dicha península recibe el nombre de Huatta (aymara), la población local asocia dicho término
con áreas insulares.

9
crestas rocosas vinculadas a Campanario dada su cercanía. Finalmente, isla
Choquella está más apartada dispuesta a manera de un gran domo, también
predomina la roca con bordes bastante accidentados y abundante
vegetación.

Figura 5. Isla Campanario, nótese la fluctuación en el nivel del agua: Reinhard, 1992 (a);
(Registro fotográfico PAYA2018) (b); ALTI-plano 2023 (c).

1.2.2. Geología

El registro geológico de eventos de la era cenozoica han sido descritos para


la zona de estudio por Ávila (2001) indicando que la actividad volcánica de esta era
dejó patente la presencia de domos dacíticos aislados presentes en el borde
lacustre, como es el caso de Jacha Tata, Jiska Tata y Yayi en el borde lacustre de
Puerto Acosta8 (Figura 6); el Púlpito del Diablo en Carabuco; el cerro de Alata en
Ancoraimes con 70 metros de altura, también en el borde del lago; y los cerros de
Jancko Amaya cerca de Santiago de Huata que fueron producto de un proceso
magmatogénico anterior a la conformación del espejo lacustre.

Adicionalmente, fue evidenciado que predomina la existencia de conjuntos


rocosos de arenisca gris y rojiza dispersos particularmente en la zona
intermontañosa, coluvio superior y parte de la zona lacustre, algunos de estos
depósitos están asociados a fuentes de arcilla roja y a cierta profundidad también
se localizó “phasa” o arcilla comestible (Figura 7).

8
Las colinas mencionadas, excepto Yayi, son parte de este estudio y están localizadas cerca de
la zona costera.

10
Figura 6: Vista de la zona de estudio capturada desde un dron (© Proyecto ALTI-plano).
Se puede apreciar la zona continental e insular.

11
Figura 7: Principales componentes geológicos de la zona de estudio, Depósitos de lutitas
(izq.); afloramientos de arenisca gris (cen.); afloramientos de dacitas volcánicas (der.)
(Registro fotográfico PAYA2018)

Los eventos geológicos mencionados han originado generalmente suelos de


textura franco-arenosa 9 . Aunque en la región también existen suelos livianos,
medianos y pesados, algunos son profundos a moderadamente profundos
ocasionados por los depósitos aluviales y por la roca madre coluvial (PTDI 2016).
Los suelos en las serranías son superficiales con una capa orgánica de 10 a 15 cm
de profundidad con abundante pedregosidad y rocosidad superficial.

Por su parte, en los llanos aluviales el nivel freático está a 60 cm de


profundidad, son propensos a inundaciones estacionales, particularmente en el
cauce del río Huaycho donde los suelos son franco-arenosos, adicionalmente,
presentan una elevada erosión eólica y pendientes suaves. Un rasgo natural
trasciende en el paisaje de la región; se trata de una extensa deposición de dunas
de arena (Figura 8). De acuerdo con Jordan (1983), la presencia de los arenales
son el resultado de la meteorización provocada por la insolación y la vegetación que
retiene la arena, estos arenales han sido catalogados como, Zona arenifera de los
afluentes de la región NE del lago Titicaca.

9
La textura varía entre franco-arenoso, franco-limoso, y arcillo limoso (PTDI 2016).

12
Figura 8: Desplazamiento este-oeste de arenales sobre la llanura aluvial (Registro
fotográfico PAYA2018)

Su desplazamiento es complejo y extenso dado que cubren “la zona de la


desembocadura del río Suchez y Huaycho y las zonas ribereñas vecinas de la
región entre Puerto Acosta y Escoma” (Jordan 1983:70), configurando un paisaje
bastante inusual en la zona. En efecto, los arenales descritos otorgan a la región de
un paisaje único y poco comprendido, por este mismo motivo es una zona que no
se ha incluido en este estudio junto a toda la llanura aluvial de la península de
Huaycho.

1.2.3. Hidrografía

La composición hidrográfica de la zona está estrechamente asociada a la


presencia del lago, a las altas cumbres de la cordillera oriental y las precipitaciones
estacionales que regulan el abastecimiento de agua en la región, de tal manera, los
cauces hídricos más importantes que alimentan al lago Titicaca en la región de
estudio son: el río Suchez en Escoma y el río Huaycho en Puerto Acosta (PTDI
2016).

13
El caudal permanente en la zona de estudio es el río Huaycho10 (Figura 9 &
10) –el afluente más importante– ocasionando inundaciones de consideración en
su recorrido durante el periodo húmedo sobre todo en la llanura aluvial, dicho caudal
descarga sus aguas en el extremo sur-este de la península a orillas de la región de
Parajachi (PTDI 2016).

Figura 9: Desplazamiento del río Huaycho o Yanarico sobre la llanura aluvial: Izq. próximo
al segmento norte de la península; Der. próximo a su desembocadura sobre el Titicaca en
el segmento sur (Registro fotográfico PAYA2018).

Adicionalmente, se distribuyen otros pequeños caudales temporales que son


producto de las precipitaciones pluviales estacionales que se desplazan por la
llanura y alcanzan la zona lacustre, son de relevancia algunas vertientes
permanentes de caudal moderado a reducido ubicados particularmente en zonas
de coluvio; algunos de ellos están vinculados a sitios arqueológicos de importancia.
En la llanura aluvial se forman pequeñas lagunas intermitentes como: la laguna
Kellisa y Khorani, están alimentadas por el escurrimiento de los remanentes
pluviales y del cauce del río Huaycho formando también importantes bofedales
(Figura 11) utilizados para el pastoreo y el aprovisionamiento de agua de animales
silvestres.

10
También es denominado Yanarico, de donde deriva el nombre de este proyecto arqueológico.

14
Figura 10: Mapa hidrológico de la península de Huaycho. (Elaboración propia)

1.2.4. Clima

Las características climáticas de la zona están estrechamente vinculadas a


la presencia y al efecto termorregulador que tiene el lago Titicaca en la región
(Herbas 2001). Algunas de estas características fueron ya mencionadas en líneas
anteriores; sin embargo, la creación de microclimas proporciona condiciones
particulares en cada región. En Puerto Acosta, el clima es de tipo mesotérmico con
invierno seco frío, con fluctuaciones constantes entre el día y la noche (PTDI 2016).

Las estaciones están contrastadas por un periodo lluvioso que inicia en


noviembre y se extiende hasta abril, alcanzando un promedio de 471 mm por año y
el 67,8% de las precipitaciones se evaporan por la radiación solar, en cambio, el
periodo seco sucede entre mayo y octubre generando heladas entre los meses de
mayo, junio y julio. Entre estos dos periodos se incrementan los vientos en agosto
y septiembre debido a la alta presión atmosférica (PTDI 2016).

15
Las temperaturas más extremas se dan entre junio y febrero alcanzando los
15ºC y las temperaturas llegan a su pico más bajo durante la estación de invierno
con registros que oscilan entre -5.8ºC y -14.5ºC; la temperatura media anual es de
7.4ºC (PTDI 2016).

Figura 11: Bofedales en la llanura aluvial, al fondo la comunidad de Tahata. (Registro


fotográfico PAYA2018)

1.2.5. Flora

De acuerdo al Plan Territorial de Desarrollo Integral de Puerto Acosta (2016)


todavía es posible observar vegetación silvestre, como: Kailla (Tetraglochim
cristatum), supu Thola (Praresthrepia lepidophylla), ñaka o sacha thola (Baccharis
incarum) y la anahuaya (Adesmia miraflorensis) son las que presentan mayor
difusión. Entre las gramíneas altas destacan el ichu (Stipa ichu), el iru ichu (Festuca
orthophylia) y la Cactácea huaraco (Opuntia albisaetacea), característicos del
altiplano semiarido.

16
En la zona lacustre debido a las profundidades abruptas la presencia de la
totora (Schenoplectus tatona) es limitada y solo se desarrolla en determinados
puntos de la línea de costa, por ejemplo, en Tanavacas y Villa Futani. Las especies
asociadas a esta son: orko chango a llachu (Myriophyllum titikakense), hinojo (M.
elatinoides), Jancka chango (Elodea potamogetón) y lako (Ruppia fihi folia).

1.2.6. Fauna

La fauna presente en la región se caracteriza por la presencia de mamíferos


como: el zorro andino (Pseudalopex culpaeus), el titi (Leopardus jacobita), gato
pajero (Felis colocolo), zorrino (Conepatus chinga), taruca (Hippocamelus
antisensis), roedores como la chinchilla (Chinchilla brevicaudata) y la vizcacha
(Lagidium viscacia), la presencia de camélidos como la llama (Lama glama) y la
alpaca (Lama pacos) que se realiza en las comunidades vinculadas a la zonas más
altas y frías de la región (PTDI 2016).

La fauna lacustre resalta por las especies endémicas del género Orestias
(Karachis e ispis) y Trichomycterus (mauris) y las especies introducidas durante la
primera mitad del siglo XX como: la trucha (Salmo Gairdneri) y el pejerrey
(Basilichthys Bonariensis) (Loubens 1991; Loubens y Osorio 1991; Lauzanne
1991). De igual importancia es la presencia de batracios que están adaptados a las
condiciones ambientales extremas del lago como, la rana acuática más grande del
mundo (Telmatobius culeus) o en lengua aymara “Jamphatu-huankele” y
Telmatobius rugosus que se encuentra en estado crítico de extinción (Vellard 1991).

1.2.7. Zonas Microambientales

La información presentada en líneas anteriores describe la composición


heterogénea de la cuenca del lago y sus alrededores en relación a las
características físico-biológicas. En consecuencia, este trabajo considera útil la
clasificación de microambientes en la misma línea de los trabajos previos realizados
en otras zonas de la cuenca (Albarracin-Jordan 1992; Mathews 1992; Lemuz 2001;
Calla 2011) (Figura 12).

17
Figura 12: Mapa de las zonas microambientales de acuerdo a los trabajos desarrollados
en la cuenca sur del lago Titicaca. (Elaboración propia).

Zona Lacustre: El espacio en la zona lacustre, entre 3.810 hasta 3.850


msnm, está mayormente cubierto por franjas de playa estrechas de 10 a 20 metros
de longitud compuestos de arena, cantos rodados y grava. En algunos sectores
predominan abruptos acantilados rocosos.

Zona de Pastos y Manantiales: En este microambiente se destacan los


bofedales y pajonales donde se descargan algunos de los drenajes estacionales y
permanentes de la zona.

Zona de Coluvio Inferior: Esta zona se ubica sobre los 3.850 y 3.950 msnm.
Se caracteriza por la presencia de abanicos coluviales y por los suelos
moderadamente profundos y productivos.

18
Zona de Coluvio Superior: La zona de coluvio superior está ubicada entre los
3.950 y 4.100 msnm. Se destaca por serranías, pendientes escarpadas y quebradas
abruptas, el escurrimiento de las precipitaciones pluviales y el viento han
erosionado esta zona provocando suelos de escasa profundidad.

Zona Intermontañosa: Dentro de esta clasificación se encuentra las zonas


localizadas sobre los 4.100 msnm., cuyas áreas presentan un paisaje accidentado
de pendientes abruptas, quebradas y suelos mayoritariamente rocosos de poca
profundidad.

19
CAPÍTULO II

ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN

2.1. Panorama arqueológico de la cuenca del lago Titicaca, una breve síntesis

Si bien, la región Circum-titicaca comparte muchos atributos en su desarrollo


cultural, múltiples investigaciones arqueológicas y posiciones teóricas han dado
lugar a la elaboración de esquemas cronológicos con características propias,
particularmente ajustados a los resultados de investigaciones de la cuenca norte y
sur; no obstante, estos convergen cualitativamente en muchos aspectos.

A pesar de las variaciones cronológicas notables en la región (ver Strecker


2016:11) y del impacto del marco teórico evolucionista en la percepción de los
desarrollos en los Andes Sur Centrales, la especificidad de la cuenca del Titicaca y
de sus fenómenos culturales (Stanish 2003) nos ha llevado a adoptar el esquema
cronológico elaborado para la cuenca sur. Esta región cuenta con numerosas
investigaciones realizadas (Albarracín 1996; Bandy 2001; Janusek 2004; Hastorf
2005; Stanish et al. 1997; Stanish 2003), opuestamente a otras regiones del
Titicaca. El siguiente cuadro cronológico (Figura 13) grafica el desarrollo cultural de
la región y su relación con el nivel del lago Titicaca.

2.1.1. Periodo Arcaico (9.000 – 1.500 a.C.)

En la región Circum-titicaca, el periodo Arcaico11 se entiende –al igual que en


gran parte de los andes Sur Centrales– por un episodio en el que sobresale la
presencia y movimiento de grupos nómadas de cazadores y recolectores a través
de una ocupación y desplazamiento paulatino en diferentes regiones. Los sitios

11
La cronología de este periodo deriva de estudios realizados en la costa del pacífico. La propuesta
para la región circumtiticaca describe 4 fases: Arcaico Temprano (10.000-8.000 AP); Arcaico
Medio (8.000-6.000 AP); Arcaico Tardío (6.000-4.000 AP); y, Arcaico Terminal (4.000-3.400 AP)
(Aldenderfer 2012; Klink y Aldenderfer 2005).

20
arqueológicos de este periodo se identifican principalmente por la morfología de
puntas de proyectil12 (Aldenderfer 2012).

Figura 13: Cuadro cronológico elaborado en base a Bandy (2001).

Los datos obtenidos de investigaciones realizadas hacia el norte y sur-oeste


de la cuenca dejan en relieve la escasa proximidad de ocupaciones humanas sobre
el lecho lacustre durante las fases tempranas de este periodo. Dicha afirmación
representa el débil correlato material disponible, tomando en consideración la

12
Klink y Aldenderfer (2005) han desarrollado una tipología de puntas de proyectil para la región
circumtiticaca, ésta fue ampliada por Cipolla (2005) basada en sus estudios en la cuenca norte.

21
ausencia de datos estratigráficos sobre todo durante el Arcaico Temprano (Flores
2017).

En efecto, la dinámica de asentamientos durante el Arcaico Temprano (9.000


– 7.000 a.C.) y Medio (7.000 – 5.000 a.C.) no exhibe variaciones notables, el modelo
de distribución de sitios sobre lechos de ríos es el más común; probablemente
debido al desplazamiento paulatino de poblaciones hacia la cuenca. El incremento
notorio de la población durante el Arcaico Medio aparentemente responde a dicho
movimiento acompañado de un crecimiento de los asentamientos, así mismo, la
ocupación de abrigos rocosos y áreas estratégicas procurando panorámicas
favorables en sectores de altura señala un cambio de las pautas culturales
espaciales (Aldenderfer y Flores 2011; Aldenderfer 2012; Flores 2017; Klink 2005).

Un cambio notable acontece durante las fases tardías del Arcaico entre el
5.000 y 1.500 a.C. Los cambios señalan el desarrollo acelerado y complejización
de algunas pautas culturales asociadas al incremento de sitios y la frecuencia de
puntas de proyectil durante el Arcaico Tardío (5.000 – 2.000 a.C.), la ocupación de
los lechos de río continúa y por primera vez surge un movimiento de la población
hacia la ribera lacustre, un fenómeno aparentemente vinculado a la estabilización
gradual del clima en la región. La fase terminal (2.000 – 1.500 a.C.) de este periodo
muestra el aglutinamiento de sitios y en consecuencia la reducción de los mismos,
los registros de domesticación de Chenopodium y probablemente camélidos
sugiere un modo de vida semisedentario por los datos registrados en la región de
Ilave (Figura 14) (Aldenderfer 2012; Flores 2017; Klink 2005).

De manera opuesta, aunque se han emprendido numerosos proyectos de


prospecciones regionales en la cuenca sur, los asentamientos arcaicos próximos a
la ribera lacustre son bastante restringidos, probablemente a causa de las
fluctuaciones y el grado de salinidad del lago Titicaca (Albarracín 1996; Aldenderfer
2012; Bandy 2001; Stanish et al. 1997; Stanish 2003).

22
Figura 14: Casa semi-subterránea de Jiskairumoko, ca. 3400 a.p. (tomado de Aldenderfer
2012).

La integración regional también muestra cambios elocuentes debido a la


aparición gradual de artículos exóticos como el oro, obsidiana y turquesa
(Aldenderfer 2012; Flores 2017). En esa línea, la identificación de obsidiana en
estratos profundos en la isla del Sol sugiere una ocupación temprana vinculada al
periodo Arcaico Tardío y la comunicación con la zona continental presumiendo
tempranas formas de navegación, pero además, el precoz e incipiente tráfico de
materiales exóticos foráneos como los mencionados (Stanish et al. 2002).

En la región de Ilave, Perú fueron localizados los sitios de Jiskairumoko,


Kaillachuro, Pirco y Qillqatani, los cuales, expresan elocuentemente la complejidad
cultural durante el Arcaico, no obstante, Qillqatani exhibe la ocupación más
temprana con un fechado situado hacia el 7250 a.p. correspondiente al Arcaico
Medio (Aldenderfer 2012).

23
Los esfuerzos realizados en la identificación y registro de sitios del periodo
Arcaico todavía son insuficientes, los datos disponibles aún no explican a cabalidad
el poblamiento, la dinámica cultural desarrollada y la interacción con el paisaje de
los habitantes primigenios en la cuenca del Titicaca; un hecho notorio
particularmente sobre el borde oriental de la cuenca. Su posición geográfica y los
atributos fisiográficos –notoriamente diferentes a los de la región occidental–
probablemente pueden proporcionar un enfoque variable sobre el conocimiento
hasta ahora desarrollado sobre los cazadores y recolectores.

2.1.2. Periodo Formativo (1.500 a.C. - 500 d.C.)

El estudio de la formación de sociedades complejas está mejor documentado.


Se establece en referencia a los primeros asentamientos pequeños y permanentes
que se desarrollaron próximos al borde lacustre de la cuenca del lago Titicaca,
dichos asentamientos resaltan por: “el desarrollo de estructuras residenciales
permanentes, agrupadas en aldeas, es el rasgo definidor de las formas de vida del
Formativo Temprano” (Bauer y Stanish 2003:50).

2.1.2.1. Formativo Temprano (1.500 – 800 a.C.)

Este escenario fue alcanzado teniendo en cuenta ciertas pautas de


subsistencia como la agricultura, la domesticación de animales, la conformación de
villas permanentes indiferenciadas localizadas en la parte baja de cerros con
acceso a la zona lacustre y, por supuesto, la producción de cerámica que aporta
datos sustanciales para la comprensión de estas sociedades (Bandy 2001, 2008;
Hastorf et al. 1997; Hastorf 2008; Stanish et al. 1997; Stanish 2003).

Dos epicentros distintivos de desarrollo cultural han marcado las


investigaciones arqueológicas en la cuenca: Qaluyo en el norte y Chiripa hacia el
sur, la producción de cerámica también está notablemente diferenciada por la
aplicación de antiplástico mineral en el norte y fibra vegetal en el sur (Levine et al.
2012; Plourde & Stanish 2006; Steadman 1995; Stanish 2003; Tantalean et al.
2012). Por su parte, Stanish y su equipo han asociado un tipo de cerámica con

24
abundante fibra vegetal denominada Pasiri identificada sobre estratos del periodo
Arcaico tardío en la región de Juli-Pomata y en la Isla del Sol (Figura 15) (Stanish
et al.199; Stanish 2003; Bauer y Stanish 2003).

Figura 15: Perfil estratigráfico del sitio Ch’uxukullu, isla del Sol. Se puede
apreciar la transición del Arcaico y las evidencias más tempranas del estilo
Pasiri (tomado de Stanish et al. 2002).

Adicionalmente, la presencia de materiales exóticos provenientes de


excavaciones demuestra prácticas tempranas de intercambio regional. En efecto,
en Chiripa se han registrado evidencias de obsidiana, sodalita y conchas marinas
en bajas proporciones (Bandy 2008). Igualmente, en Cachichupa, región norte de
la cuenca, fueron registradas evidencias de artefactos provenientes de tierras bajas,
Plourde y Stanish (2006), registraron evidencias de artículos de inhalación de
sustancias alucinógenas e improntas de cestería proveniente de la amazonia en

25
fragmentos de cerámica. Estos datos permiten destacar, según los investigadores,
un flujo precoz de una variedad de bienes de intercambio provenientes de zonas
foráneas hacia la cuenca lacustre.

2.1.2.2. Formativo Medio (800 – 200 a.C.)

Características generales:

Un cambio notable surge alrededor del 800 a.C. ya que varios investigadores
han identificado el surgimiento de las primeras entidades jerárquicas en diferentes
zonas de la cuenca (Bandy 2001, 2008; Bauer y Stanish 2003; Chávez 2018;
Hastorf et al. 1997; Hastorf 2008; Stanish et al. 1997; Stanish 2003). Este periodo
está permeado por una serie de rasgos culturales destacándose el establecimiento
e incremento de sitios arqueológicos próximos a la línea de costa, dando origen a
centros regionales primarios vinculados con poblados grandes y aldeas, dicho
contexto permitió el desarrollo de actividades de pastoreo pesca y el desarrollo e
implementación de diferentes técnicas de cultivo como: q’otañas, terrazas de cultivo
y sukakollos (Stanish 2003, 2006; Erickson 1992, 2000; Chávez 2012).

Varios de los centros regionales identificados resaltan por su complejo


desarrollo materialmente visible (Figura 16). Según Karen Chávez (1988) durante
este periodo surge la tradición religiosa Yaya-mama 13 (Figura 17) distribuida
mayormente en la cuenca sur (Mohr-Chávez 1988; Chávez 2018) y definida por
cuatro elementos caracterizando este movimiento religioso: 1) escultura en piedra;
2) áreas templarias con patios hundidos; 3) parafernalia ritual; y 4) iconografía
elaborada en cerámica y piedra (Chávez 2018). Estos elementos son finalmente
una expresión cultural que define la época Formativo Medio en general, a su vez,
dichos rasgos materiales enaltecieron la esfera ritual de las sociedades complejas

13
Este estilo fue definido tras el hallazgo de una estela en Taraco, Perú. Se define sobre: 1) La
escultura aparece en formas de estelas y lajas; 2) representan cabezas o caras con apéndices
salientes, serpientes onduladas, figuras antropomorfas, cruces cuadradas, cuadrúpedos de
perfil, ranas o sapos, anillos y lenguas bífidas de serpientes; 3) muestran múltiples motivos
haciendo uso de oposiciones y simetrías (Chávez & Mohr-Chávez 1975).

26
durante este periodo; en consecuencia, se ha resaltado que: “el mundo formativo
incluye a lo ritual como parte central” (Hastorf 2001:85).

Figura 16: Mapa de distribución de algunos de los principales sitios Formativo de la


cuenca (adaptado de Janusek & Ohnstad 2018).

El reflejo de este conjunto de elementos merece ser mejor comprendido ya


que su difusión geográfica es recurrente y como se ha explicado previamente, los
datos disponibles más consistentes provienen de dos extremos de la cuenca
claramente diferenciados, con lo cual, las sociedades del formativo durante este
periodo exhiben eventos de efervescencia política, social, económica e ideológica
sobresaliente.

27
Figura 17: Templo Semisubterráneo de Ch'issi, Copacabana. (Registro fotográfico
PAYA2018).

Características cerámicas:

Se han identificado una cantidad importante de estilos cerámicos que


anuncian la existencia de centros regionales locales, en la región norte el estilo
Qaluyo mantiene su vigor; en la cuenca sur, Chiripa consolida su desarrollo; y, en
la región suroeste, Stanish (1994, 1997, 2003) describe los estilos Sillumoco
temprano y Ckackachipata temprano, al igual que Titinhuayani temprano en la isla
del sol (Bauer & Stanish 2003; Stanish & Bauer 2004). Estas diferencias en la
cerámica también se manifestaron en la decoración pintada, “los sitios del extremo
sur tienden a mostrar más elementos pintados que los del norte” (Hastorf 2008:553).

Así mismo, el abastecimiento de bienes exóticos persiste, hecho que indica


una interacción regional en crecimiento, dado que la presencia de obsidiana,
sodalita, basalto, conchas marinas, plata, oro y productos de los valles y costa se
acentúa (Bandy 2001b, 2008; Chávez 2011; Hastorf 2005, 2008; Stanish 2003;
Alconini 2016).

En suma, el desarrollo de sociedades complejas en la cuenca y sus


alrededores deja ver el comienzo de una impronta sobresaliente en el paisaje a
través de la implementación de una serie de obras arquitectónicas y rasgos
culturales que anuncian un intenso y complejo desarrollo tecnológico y artístico en
diferentes regiones.

28
2.1.2.3. Formativo Tardío (200 a.C. - 500 d.C.)

A partir del 200 a. C., se observan eventos y cambios cruciales en diferentes


regiones, particularmente en los extremos norte y sur de la cuenca circumlacustre.
En la región meridional se han definido dos fases en base a estilos cerámicos, es
decir: el Formativo Tardío I (200 a.C.-300 d.C.) y Formativo Tardío II (300 d.C.-500
d.C) (Janusek 2004). En ese sentido, la configuración cultural adquiere un contraste
complejo de donde emerge un mosaico de sociedades multicomunales en
competencia y consolidando alianzas (Bandy 2001b; Stanish 2003).

El Formativo Tardío I

Durante el Formativo Tardío I el surgimiento de la cultura Pukara manifiesta


un vigoroso desarrollo con el establecimiento de su centro ceremonial monumental
destacado por el complejo Qalasaya, cuya morfología piramidal alberga amplias
plataformas, y tres patios hundidos elaborados con piedra cuidadosamente labrada
(Klarich 2005, 2012; Tantaleán et al. 2012). Igualmente, la producción de cerámica
polícroma incisa y la escultura lítica realista muestra un elevado nivel de
sofisticación, incluso con una notoria difusión identificada fuera de su área nuclear
(Chávez 2018; Myres & Paredes 2005; Steadman 1995).

Por su parte, en la subcuenca sur se ha observado el declive de varios sitios


y el prominente desarrollo y/o continuidad de entidades políticas, por ejemplo:
Sillumoco tardío en Juli; Ckackachipata tardío en la región de Pomata; Titinhuayani
Tardío en la Isla de sol; Khonkho en Jesús de Machaca; Pana en Santiago de Huatta
y, Kalasasaya14 en Tiwanaku. Más cerca de nuestra área de estudio, en Escoma,
se ha identificado la entidad Política Titimani vinculada a evidencias de material
cerámico Chiripa, un templo semisubterráneo y escultura lítica (Portugal 2017).
Dicha configuración política, refleja el fortalecimiento de los centros primarios, así
lo sugiere Stanish (2003:159): “Virtualmente todos los centros primarios regionales
del Formativo Tardío se encuentran cerca al lago, cuyas zonas son las más ricas

14
Definido inicialmente como Tiwanaku I por Carlos Ponce (1957) durante sus excavaciones en
el templo de Kalasasaya.

29
para la agricultura en la región”. Estos centros primarios mantienen en su entorno a
centros secundarios, poblados y aldeas, donde se intensifica la producción material
iniciada durante la fase previa (Bandy 2001b; Stanish 2003). La producción agrícola
adquiere mayor importancia, de acuerdo a los datos recogidos en diferentes
regiones debido a la localización de asentamientos próximos a campos elevados
de cultivo, terrazas agrícolas, qotañas y áreas de pastoreo (Erickson 1988, 2000;
Stanish 2003, 2006).

El Formativo Tardío II

La esfera de dominio Pukara asentada en el extremo norte de la cuenca sufre


su declive inminente, alrededor del 350 d.C. los asentamientos vinculados al estilo
Pukara son abandonados. Las causas de su colapso aún son imprecisas, sin
embargo, se ha planteado que la existencia de otros sistemas políticos competitivos
no permitió la consolidación de Pukara (Stanish 2001). Opuestamente, la
localización geográfica de Tiwanaku proporcionó un contexto ideal para su
florecimiento y consolidación como un estado, considerando variables, como: el
establecimiento de una ruta comercial atravesando el valle de Tiwanaku, la
capacidad de implementación de campos elevados de cultivo y la captación de las
poblaciones numerosas de Taraco (Bandy 2001b).

Bajo ese contexto, en el extremo sur de la cuenca fue identificado el


componente cerámico Qeya, ubicado temporalmente alrededor del 300 d.C. Su
distribución geográfica es bastante restringida (Janusek 2004), en efecto, lo que se
conoce al respecto es insuficiente para determinar su propia naturaleza, sin tomar
en cuenta que el desarrollo posterior de Tiwanaku ha solapado cualquier vestigio
precedente (Stanish 2003). Este tipo de cerámica fue identificada inicialmente por
Wallace (1957) en la isla del Sol en contextos funerarios, otras muestras con
influencia de este estilo fueron registradas más tarde en Camata por Steadman
(1995) y, en Palermo por Sato (2008). Por su parte, Stanish (2003, 2014) asegura
que, durante sus reconocimientos sobre el borde oriental del lago, la cerámica Qeya
está ausente, por el contrario, se observa la coexistencia de un estilo regional

30
denominado Huaña15, señalando la influencia tenue de Tiwanaku. Recientemente
Marsh y colaboradores (2019) han reunido numerosos datos con el fin de
comprender mejor el Formativo Tardío en la cuenca sur del lago Titicaca
identificando la distribución geográfica del estilo Kalasasaya y Qeya, señalando que
el periodo Formativo Tardío es “una de las épocas menos comprendidas de la
cuenca sur del lago Titicaca (Bolivia)” (Marsh et al. 2019).

En líneas generales, durante este periodo se observa una atmósfera política


de tensión y cambios notorios, el patrón de asentamiento en el valle de Tiwanaku
señala el agrupamiento de sitios localizados mayormente sobre las pendientes de
montañas (Mathews 1992). La materialidad producida se complejiza,
principalmente en la producción de cerámica y escultura lítica, así mismo, resaltan
los motivos antropomorfos y más realistas, destacándose la aparición de las
cabezas trofeo decapitadas (Albarracín-Jordán 1996; Chávez 2018; Hastorf 2008;
Portugal O. 2013; Stanish 2003; Stanish et al. 1997, 2014).

2.1.3. Periodo Tiwanaku (500 – 1.100 d.C.)

Las características principales de una de las entidades culturales más


compleja de los Andes centro-sur

El valle de Tiwanaku alrededor del 500 d.C., y mas probablemente alrededor


del 600 d.C., se convierte en la capital de la cultura Tiwanaku; el centro ritual y
político más importante de la cuenca del Titicaca (Janusek 2004). Su carácter como
uno de los estados más antiguos de Sudamérica (Marsh et al. 2019; Delaere et al.
2019) fue el resultado de un proceso prolongado de desarrollo y expansión cultural
aproximadamente hasta el 1100 d.C., tras su paulatino declive y colapso definitivo.

El sitio epónimo adquirió un valor sin precedentes en toda la región


alcanzando una extensión de 6.5 km², obteniendo una condición de sociedad

15
Apelativo en lengua Aymara que significa seco, fue designado en razón del periodo de sequía
que acontecía en la zona lacustre (Stanish 2003).

31
urbana (Janusek 2001, 2004), la producción de cerámica alcanzó un alto nivel16 con
la implementación de formas, acabados y contenidos iconográficos complejos y
estandarizados (Janusek 2001, 2003, 2005), así mismo, Glascock y Giesso (2012)
demuestran la presencia importante de obsidiana17 vinculada principalmente a las
áreas ceremoniales de Tiwanaku.

La influencia y difusión cultural de Tiwanaku se proyectó sobre territorios


distantes fuera de la región circumlacustre alrededor del 800 d.C (Janusek 2004;
Stanish 2003). Gran parte de los Andes Sur Centrales fueron nutridos dentro de su
esfera ideológica, las estrategias para efectuar dicho fin son variadas y aún poco
comprendidas, probablemente se establecieron “colonias, estados satélites o
vínculos de intercambio con grupos autónomos” (Stanish 2001). No obstante, se
propone que “Tiwanaku estaba basado en prácticas rituales y prestigio ideológico;
después del 500 d.C. también conformó un dominio inclusivo y de afiliación cultural”
(Janusek 2004:168). En cualquier caso, se denota el propósito de mantener una
interacción macro-regional dinámica y funcional a las políticas centrales, con un
énfasis de carácter ideológico.

En ese sentido, la isla del Sol y sus inmediaciones se convierten en un


importante núcleo ritual, tras el establecimiento de Chucaripupata y Wakuyo, como
los asentamientos más solemnes (Bauer & Stanish 2003). Igualmente, las ofrendas
sumergidas obtenidas del arrecife de Khoa exhiben su importancia ritual durante la
época Tiwanaku (Delaere et al. 2019; Reinhard 1992). Su influencia ejercida sobre
regiones geográficas más distantes, tales como: Moquegua hacia el sur de Perú
(Goldstein 2001), Azapa en el norte de Chile (Berenguer & Dauelsberg 1989) y los
valles de Cochabamba (Céspedez Paz 2000), permite asimilar el éxito proyectado
desde el valle de Tiwanaku.

16
Los kerus, tazones y vasija están entre las más comunes y escudillas; cuencos y fuentes con
un uso más exclusivo (Janusek 2001).
17
Su estudio establece que el 86% de su muestra proviene de las canteras de Chivay, Perú
(Glascock y Giesso 2012).

32
¿Cómo entender el fenómeno Tiwanaku?

Es evidente que existen múltiples factores que permitieron reflejar la


monumentalidad de Tiwanaku, si bien no se ha establecido un consenso acerca de
la naturaleza de su organización, fueron elaborados algunos marcos explicativos,
cuyas propuestas despliegan una serie de argumentos, por ejemplo: Albarracín
(1996) plantea una organización basada en un modelo segmentario; Browman
(1998), a través del modelo altiplano sostiene que una red de comercio e
intercambio dinamizado por caravanas de camélidos se constituyó en el eje
principal y sostuvo la hegemonía de Tiwanaku; por su parte, Janusek (2005) señala
que las festividades organizadas por las élites propiciaron un elemento estratégico
promoviendo un ambiente social de generosidad y reciprocidad afianzando el poder
del estado.

Más allá del desarrollo de planteamientos teóricos acerca de la naturaleza de


Tiwanaku, no cabe duda de que el dinamismo cultural instaurado desde la cuenca
sur del Titicaca se fijó en un amplio espacio geográfico tras la propagación de una
carga ideológica materializada en un complejo abanico de manifestaciones
materiales generando una órbita de influencia bastante acentuada probablemente
con un inicio precoz promovido durante el periodo Formativo Medio, así lo ha
planteado Chávez: “la tradición religiosa Yaya-mama mantiene importantes
antecedentes para el Tiahuanaco clásico” (Chávez 2018:41).

En suma, el desarrollo de Tiwanaku por alrededor de 1000 años se encauza


hacia su colapso inminente; un proceso que pudo haber germinado en las zonas
periféricas y luego en su núcleo (Pärssinen 2015). Este proceso aparentemente
estuvo constituido por deterioros ambientales y el ulterior debilitamiento político e
ideológico (Janusek 2004).

33
2.1.4. Periodo Intermedio Tardío (1.100 – 1.450 d.C.)

La configuración del escenario cultural durante esta fase responde; sin duda,
a un proceso de desestructuración política y social tras el colapso de Tiwanaku cuya
influencia en la región circumlacustre del Titicaca –y fuera de ella– fue solapada por
un periodo de tensión social entre diferentes grupos, llamados señoríos étnicos
(Nielsen 2006) 18 . En efecto, el colapso de Tiwanaku fue un acontecimiento

Figura 18: Mapa de la distribución de Pucaras en la región sur y este de la cuenca


(tomado de Housse & Mouquet 2022).

18
Al menos podemos destacar 3 grupos étnicos vinculados a la cuenca: los Lupacas, Pacajes y
Collas. Pero muchos arqueólogos sostienen que los Urus o Urukillas que habrían también
ocupado las orillas de la Cuenca del Lago Titicaca sin que más tarde los cronistas españoles lo
mencionaran (Arkush 2012; Bouysse-Cassagne 1991; Portugal 2011; Stanish 2003).

34
paulatino, se postula como una de sus causas; el arribo de poblaciones de habla
Aymara a la zona suplantando y desplazando la reminiscencia de los pueblos de
habla Pukina19, lengua notoriamente difundida alrededor del lago Titicaca (Bouysse-
Cassagne 1987).

En dicho contexto se incorporan en el paisaje cultural dos elementos


arquitectónicos distintivos, por un lado, las Pucaras (Figura 18), cuya localización
en altura y constituidas por muros concéntricos defensivos expresaban una
intención de dominio y protección (Arkush 2005, 2010, 2012, 2018a, 2022; Cruz &
Joffre 2020; Stanish 2003; Housse & Mouquet 2023). Por otra parte, se impuso un
monumento mortuorio diferenciado denominado Chullpa 20 , cuya caracterización
proporcionada por Kesseli & Pärssinen (2005) apertura un amplio panorama acorde
a los estilos constructivos asociados a diferentes grupos étnicos.

Arkush (2012), considera que los petroglifos también están vinculados a


propósitos de orden ceremonial. Igualmente, es notable el hecho de que la
producción de elementos finamente decorados fue bastante limitada, la arquitectura
pública consiste en plazas pequeñas y sus vestigios casi siempre son visibles en
superficie (Arkush 2012, 2018b). Se ha destacado también la visibilidad privilegiada
que adquieren dichas Pucaras, permitiendo un contacto visual con el entorno y con
otras semejantes (Arkush 2011, Housse & Mouquet 2023), así mismo, llama la
atención la ubicación de dichos asentamientos ya que no se destacan por el acceso
directo a fuentes de agua (Arkush 2010, 2012; Arkush & Stanish 2005).

Un elemento a destacar es el silencio cronológico entre el colapso de


Tiwanaku y el 1300 d.C. aproximadamente, con lo cual, se evidencia que el régimen
de hostilidad no deviene inmediatamente a la desintegración de Tiwanaku, sino se
constituye en un proceso (Arkush 2012:301). Recientes contribuciones señalan –
contrariamente a los enunciados de Arkush– que algunos de los sitios considerados

19
Esta discusión se puede ampliar en: Albarracín (1996); Bouysse-Cassagne (1987); entre otros.
20
Estas estructuras funerarias estaban ampliamente difundidas en el altiplano. Se pueden
encontrar más detalles en Arkush (2012), Kesseli & Pärssinen (2005); Stanish (2003) y Stanish
et al. (2014), entre otros.

35
como fortalezas de cumbre pretendían más bien intenciones litúrgicas o se
constituyeron como un acto de apropiación del paisaje (Cruz & Joffre 2020; Housse
2021). Una valoración también señalada por Kesseli & Pärssinen (2005) ya que
consideran la posible función de culto de las chullpas.

En líneas generales, este periodo sufre un cambio drástico calificado como


“un tiempo de inestabilidad, privación y peligro” (Arkush 2012:297). Con la llegada
de los Incas en la zona, se adoptan cambios políticos notables, por ejemplo, la
alianza entre Incas y Lupacas fue crucial para el dominio Inca en el Titicaca hecho
que determinó el paisaje político durante esta época. (Lumbreras 1974).

2.1.5. Periodo Inca (1.450 – 1.540 d.C.)

Durante este periodo, el principal polo de poder político se traslada hacia el


Cusco; sede de dominio Inca. En tanto, la cuenca del Titicaca pasa a ser una región
periférica conservando su alto valor simbólico, pues junto a Pachacamac y
Koricancha conforman los tres oráculos más distinguidos en los Andes (Bauer &
Stanish 2003; Stanish 2003). El arribo Inca hacia las tierras del Kollasuyo adquiere
un valor altamente simbólico otorgado por el mito de origen lacustre de Manco
Capac y Mama Ocllo (Delaere 2022); de ahí la importancia de los antiguos sitios
sagrados de: las islas del Sol y de la Luna, Copacabana y Tiwanaku. Igualmente, el
carácter militar del influjo cusqueño derivó en la anexión progresiva y dinámica de
territorios y poblaciones consolidando con éxito el Tawantinsuyo.

La implementación de nuevas políticas de dominación permitió que “la


población de la cuenca del Titicaca fuera probablemente una de las más densas en
el imperio Inca, sobre todo, en su apogeo durante 1530 d.C.” (Stanish 2012:342).
En efecto, los sitios con evidencias de influencia Inca son abundantes e
identificables a través de la presencia de cerámica Inca local y en menor medida
imperial (Stanish 2003, 2012).

36
Dichas estrategias de organización mantuvieron un éxito notable,
distinguiéndose la gran red vial 21 que fue consolidada durante su periodo
expansivo, cuya proyección hacia el Kollasuyo tuvo un contraste peculiar dada la
presencia del lago Titicaca, generando una ramificación desde la población de
Ayaviri: la ruta Omasuyo por el borde oriental; y, la ruta Urcosuyo por el flanco
occidental (Hyslop 2014; Stanish 2003). Este eje articulador permitió establecer el
control y administración de un extenso territorio desde Cusco. López (2012:386)
apunta que la red vial:

facilitó el control y administración de los recursos existentes en


el territorio conquistado y permitió el desplazamiento de
ejércitos, administradores y caravanas de llamas transportando
los bienes hacia los centros administrativos localizados en esta
región, donde finalmente fueron almacenados en las qollcas.

Además de servir como ejes de comunicación, la planificación de la red vial


reproducía la jerarquía de la sociedad, separando físicamente a la gente en grupos
definidos por sus rangos y funciones (Hyslop 2014). Ciertamente un factor
gravitante considerando la importancia de establecer dominios en la franja oriental
del lago Titicaca para establecer corredores hacia las poblaciones del Andesuyo,
además, de conseguir la conquista de las minas de oro de Carabaya; yacimientos
previamente explotados por Tiwanaku (Bouysse-Cassagne 2017).

Los datos existentes sobre la ocupación Inca está mejor documentada en el


flanco occidental de la cuenca (Delaere 2017; Hyslop 2014; Stanish 2003; Stanish
& Bauer 2003; Stanish et al. 1997, 2014), en contraste, la franja oriental, región de
Omasuyos o área de influencia Colla (Bouysse-Cassagne 1987) no cuenta con
investigaciones arqueológicas profusas, no obstante, se han recogido datos
relevantes que dan cuenta de la presencia Inca en dicha región (Alconini 2016;
Lopez 2012; Stanish 2003, 2012; Stanish et al. 2014).

21
Se plantea que fue instaurada sobre vías ya existentes (Lopez 2012).

37
2.2. El patrimonio Arqueológico del municipio de Puerto Acosta

Antecedentes de investigación en áreas periféricas

Las descripciones mencionadas acerca de la información producida en la


región Circum-titicaca señalan una tendencia definida en las investigaciones
desarrolladas con un enfoque geográfico y temporal todavía vigente, en ese sentido,
es evidente que existe cierta indiferencia sobre las zonas intermedias o periféricas
de la cuenca. Acertadamente Sato (2020:4) enfatizó sobre este tema en referencia
a sus investigaciones en el borde occidental del lago Titicaca: “el dinamismo
sociopolítico y cultural local sigue siendo poco conocido en la mayoría de las
regiones “periféricas”, como las cuencas occidental y oriental”. Por lo tanto, a
continuación, se presenta una síntesis de la información disponible vinculada a la
zona de estudio.

2.2.1. Relatos de carácter etnohistórico e histórico

La disponibilidad de datos de carácter etnohistórico e histórico frente a los


datos arqueológicos en la zona de estudio –así como los datos de la ribera oriental
del lago– es una fuente de información importante que sin embargo debe
considerarse cautelosamente, reconociendo el sesgo cultural y la ocasional
imprecisión que caracterizan estas fuentes. Una de las primeras descripciones que
tenemos referidas a la zona de estudio son las descripciones de Cristobal Vaca de
Castro (2018 [1543]) acerca de la Ordenanza de Tambos de 1543. Este texto
demuestra la importancia histórica y desde luego prehispánica del flanco oriental
del lago puntualizando la existencia de una serie de tambos, entre todos ellos,
describe acerca de la existencia de un tambo en el actual territorio de Puerto Acosta,
por medio de las siguientes líneas: “Y del dicho tambo de Moho se ha de ir al pueblo
y tambo de Guaycho” (Vaca de Castro 2018 [1543]:45). Si bien el autor no informa
sobre la importancia de la presencia Inca en la zona de estudio, la mención del
tambo de Guaycho manifiesta la ubicación estratégica de la zona y su conexión con
otras regiones del imperio Inca.

38
Probablemente el cronista Alonso Ramos Gavilán (1988 [1621]) fue quien ha
elaborado uno de los relatos más detallados acerca del lago Titicaca, sus
contribuciones sobre la zona de estudio ofrecen una visión muy valiosa, uno de sus
pasajes está dedicado con elocuencia a la zona insular de Puerto Acosta y
probablemente Escoma. Así, Ramos Gavilán describe el alto valor simbólico que
tuvo la zona insular al menos durante la presencia Inca –si no antes– apuntando
con precisión sobre la adoración de un nuevo oráculo designado por el Inca Huayna
Capac:

Tuvo un oráculo de los ídolos, donde le mandaban llevase


adelante el sacrificio de los niños, oro, plata, corderos y cosas
preciosas, no allí donde estaba, sino en otra isla cercana a
Vilacota, llamada Paapiti. Esta por estar conjunta a Vilacota,
gozó siempre y conservó su nombre. En esta isla Paapiti se
ha hallado una singularidad notable y es que siendo todas las
demás airosas, es esta muy serena, y por esta causa fue muy
celebrada del Inca Guaynacapac (Ramos Gavilán
1988[1621:96]).

Este pasaje adquiere un contraste notable tras el hallazgo inédito de una caja
lítica Inca en el arrecife de Khakhaya (Delaere & Capriles 2020). Sin embargo, surge
una discusión derivada de la imprecisión citada respecto al apelativo y localización
real de las islas referidas; pues cabe señalar que la proximidad geográfica, la
fluctuación del lago y los limitados antecedentes existentes de las islas y arrecifes
(Delaere & Capriles 2020; Neveu-Lemaire 1909; Ponce 1992; Ramos 1988[1621];
Reinhard 1992) dan lugar a múltiples opiniones en referencia a la real ubicación de
las islas referidas.

Por su parte, el viajero y escritor español Ciro Bayo (1927:40) también aporta
una descripción breve de la zona de estudio a través de las siguientes líneas:

39
…empezando por el pueblo de Huaychu, primer pueblo
boliviano de la ribera oriental, limítrofe del Perú. El rio que lo
atraviesa es celebre en la historia antigua del Perú, por la
batalla que el inca Mayta libro contra los indios omasuyos que
en considerable número se apostaron en la orilla para
impedirle y a los que venció tras un sangriento combate.
También es fama que en la cercana isla Apinguela
Huayuacapac ofreció sacrificios humanos al Yatin, que
siempre permanecía mudo, sin responder a las preguntas del
inca. Tantos fueron los holocaustos que, según los naturales,
la sangre de las victimas enrojeció las aguas del lago.

Nuevamente, se destaca un acontecimiento crucial en la zona de estudio, la


referencia citada permite asumir la importancia geográfica probablemente limítrofe
para los antiguos pobladores de Huaycho, debido a la defensa de su territorio ante
la incursión Inca. Igualmente, una vez más se denota la importancia ritual de la zona
insular.

Después de haber tomado como punto de partida las fuentes etnohistóricas


nos aproximamos hacia los primeros aportes cuyo enfoque más académico, han
contribuido notoriamente en diferentes ámbitos científicos. En ese sentido, la misión
científica francesa de 1903 a través de Neveu-Lemaire y su enfoque en los recursos
hídricos del Altiplano (publicada en 1909), proporcionó datos y descripciones sobre
el lago Titicaca y en particular los asociados a la toponimia de la zona de estudio,
estos fueron reflejados en descripciones y mapas que aportan datos para realizar
un balance de la información disponible particularmente de la zona insular. Dicha
misión científica nos ha brindado un panorama inestimable del lago Titicaca y,
desde luego, de la zona de estudio.

Finalmente, un aspecto oral y vigente destacado es atribuido a la danza Auki


Auki, su alto contenido simbólico y su vínculo con uno de los sitios arqueológicos
más importantes de la zona de estudio permite indagar acerca de su significado y

40
real antigüedad. Sobre este tema, Sygl & Mendoza (2012:456) remarcan: “los Auki
Auki de Puerto Acosta tienen un trasfondo espiritual que definitivamente no puede
considerarse colonial”. Tal aseveración adquiere contraste en la observación
realizada por Bandelier quien señala la ejecución de esta danza en vísperas de la
festividad de “Todos Santos” (Bandelier, citado en Uhle 1907a).

Otras fuentes históricas están disponibles sobre esta área, sin embargo, en
el presente enfoque arqueológico, se quiere ante todo poner en valor la presencia
de la península de Puerto Acosta en las descripciones coloniales, históricas,
geográficas y folclóricas. No se pretende entrar en más detalles, pero llama la
atención el hecho de que las referencias citadas manifiestan el notorio valor de la
zona de estudio y sus inmediaciones. Dichos datos muestran un claro contraste con
el panorama arqueológico descrito y, en efecto, se observa el restringido enfoque
arqueológico que obtuvo la zona de estudio. Con todo, sería impreciso señalar que
el territorio de Puerto Acosta no cuenta con Patrimonio Arqueológico, el cual
innegablemente está débilmente documentado, las siguientes líneas reflejan esta
observación y soportan los fines de esta investigación.

2.2.2. Antecedentes de carácter arqueológico

El problema de la arqueología en la región de Puerto Acosta, y en general, en


la orilla oriental del lago, no es tanto la ausencia de datos, la cuantía o el enfoque
de éstos. Por ello, intentaremos a continuación ofrecer un panorama inicial de la
historiografía de la arqueología en la zona de estudio; un trabajo inédito para la
región de Puerto Acosta. De esta manera nos centramos en los trabajos realizados
desde los primeros exploradores a finales del siglo XIX, hasta los proyectos más
recientes desarrollados en los últimos diez años, tanto en la zona continental como
en las profundidades del lago, frente a la península de Huaycho.

41
Trabajos y reconocimientos preliminares en el siglo XX:

Los reportes con carácter arqueológico asociados a la zona de estudio fueron


realizados principalmente el pasado siglo a partir de visitas y observaciones breves
y puntuales, dichas contribuciones, generalmente, expresan un tono descriptivo.

Squier22, durante 1864 en su visita por la región lacustre, realizó un breve


recorrido por la región de Escoma (Figura 19) y describe haber visto: “una de las
antiguas pucaras o colina fortificada, con una serie de terrazas concéntricas y
paredes de piedra rodeando una eminente forma cónica regular” (Squier 1877:372).

Figura 19: Ilustración de los sitios descritos en Escoma (Squier 1877).

Algunos años después, en su paso por la región, Uhle también describe


brevemente su visita realizada desde Achacachi hasta Huaycho en 1895 de la
siguiente manera:

22
La descripción detallada puede ser ampliada en Squier 1877: 371-372.

42
Desde Achacache hasta Huaycho habían innumerables
cumbres coronadas con muros de fortificación, ruinas de
casas, etc., restos de antiguos asentamientos parecidos a
pueblos. […] La población debe haber sido muy densa en esta
región en la antigüedad. Aquí y allá uno encuentra cientos de
casas en ruinas juntas, con numerosos callejones entre ellas,
rodeadas por imponentes muros fortificados. (Uhle citado por
Rowe 1954:107).

Así, Uhle –al igual que Squier– expresa la existencia de la monumentalidad


respecto a la arquitectura existente probablemente pertenecientes a los sitios tipos
Pucaras del periodo Intermedio Tardío. Sobre el material arqueológico que pudo
observar destaca los acabados toscos y puntualiza: “El estilo de cerámica era
completamente diferente de todo lo encontrado anteriormente […] Cualquier
acercamiento a los diseños ornamentales en la pintura resultó ser totalmente
involuntario.” (Uhle citado por Rowe 1954:107). En sus descripciones también
afirma la ocasional existencia de material arqueológico Tiwanaku e Inca durante su
paso por la región mencionada.

Años más tarde, durante su reconocimiento de la región de Puno, Kidder


(1942) señala el registro de importantes vestigios arqueológicos23. En la región de
Conima –una zona próxima a la frontera con Puerto Acosta– describe sobre el
hallazgo de tres esculturas líticas antropomorfas (Figura 20) ubicadas en el borde
de una península denominada Huata (Kidder 1943). Apunta que los rasgos
escultóricos de dichas piezas están asociadas a la cultura Pucara, sin embargo, no
se han realizado mayores indagaciones al respecto.

El registro arqueológico más importante de la zona oriental del lago no sería


efectuado hasta la segunda mitad del siglo XX, cuyo resultado derivó en uno de los

23
Durante su reconocimiento identificó un total de 48 esculturas en piedra, algunas de ellas están
graficadas en su informe, las esculturas de Conima pueden ser observadas en las láminas VI,
figuras 8-10 (Kidder 1943).

43
reportes arqueológicos más completos de la región. Fue elaborado por Maks
Portugal Zamora (1961), quien anuncia el descubrimiento de varias piezas
esculpidas en piedra en la población de Escoma y la península de Challapata.
Identificando por primera vez la escultura lítica correspondiente a un periodo
precedente a Tiwanaku sobre una zona distante y poco explorada hasta entonces.

Figura 20: Esculturas con rasgos Pukara identificadas en Lailiuyo, Conima,


población cercana a Puerto Acosta (tomado de Kidder II 1943).

Lamentablemente, este impulso inicial no condujo al comienzo de la


arqueología moderna en la región, ya que pasarían otros 20 años antes de que
aparecieran nuevos trabajos de investigación en la zona. En efecto, en los años 80,
se ejecuta un proyecto arqueológico ambicioso y el más significativo sobre la región
para entonces; el cual estuvo dirigido por el Instituto Nacional de Arqueología con

44
fondos de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su primera fase fue
desarrollada en el año 1983 con el Proyecto de Catalogación de Sitios y Localidades
Arqueológicas en el Departamento de La Paz, a cargo de Max Portugal Ortiz,
director de dicha institución. Este proyecto tuvo una cobertura geográfica bastante
amplia, sin embargo, no penetraron dentro de los límites municipales de Puerto
Acosta24, probablemente a causa de los intereses en la exploración de los valles
mesotermos hacia el norte de la ciudad de La Paz.

A partir de dicho proyecto se registraron importantes sitios arqueológicos en


la región, uno de los más relevantes fue el sitio arqueológico de Titimani en Escoma,
–previamente reportado por Maks Portugal– cuya importancia derivó
posteriormente en el desarrollo de excavaciones arqueológicas exponiendo una
variedad de esculturas líticas con representaciones antropomorfas, zoomorfas y
fitomorfas, descritas como ofrendas. Además, se puntualizó en los posibles vínculos
con la cultura Pukara debido a la presencia de esculturas con representaciones
antropomorfas y de cabezas trofeo (Portugal O. 1998).

Más tarde, en los años 90, Johan Reinhard 25 motivado por relatos que
describen evidencias arqueológicas sumergidas en el medio acuático de Puerto
Acosta y otras zonas del lago Titicaca emprende exploraciones en la zona insular
de Puerto Acosta y describe:

En 1990 investigamos, tanto en tierra como bajo el agua,


Campanario, Bendita (y una cresta entre ella en la isla
principal) y Choquella. Solo en Choquella se observaron
artefactos submarinos y no se observó ninguno en tierra. Los
objetos bajo el agua consisten de una docena de bloques de
piedra tallados rectangularmente y un ancla de piedra circular
parcialmente completa de fecha incierta (Reinhard 1992:133).

24
El señor Cesar Callisaya –chofer durante dicho proyecto– a través de una comunicación personal
afirma que desconoce los motivos por los que no se ingresó a Puerto Acosta (2019).
25
Reinhard también realiza un balance acerca de los relatos de Ramos sobre la zona insular de
Puerto Acosta y Escoma y las posibles evidencias de ofrendas sumergidas en su lecho.

45
La arqueología del siglo XXI: entre enfoque turísticos y proyectos amplios

Al inicio del siglo XXI, los arqueólogos Myres & Paredes (2005), siguiendo el
trabajo emprendido 15 años antes por Reinhard sobre las islas reportaron el
hallazgo de evidencias arqueológicas en superficie en isla Soto (Conima, Perú),
hacia el nor-oeste a unos kilómetros de Puerto Acosta. De acuerdo a la información
que ofrecen, destacan la presencia de arquitectura pública caracterizada por dos
plazas hundidas contiguas 26 con una orientación este-oeste, ambas con iguales
dimensiones y separadas por 14 metros de distancia, una de ellas tiene en su
interior un pedestal de piedra y el torso de una escultura antropomorfa dañada,
gracias a las evidencias descritas afirman su filiación al periodo Pukara Tardío (200
– 400 d.C.).

Más o menos durante la misma época, el año 2007, el arqueólogo boliviano


Jose Capriles, realizó el registro de algunos sitios arqueológicos en el municipio de
Puerto Acosta. Este trabajo no fue publicado y estaba vinculado a la promoción
turística de la región, no obstante, si bien se registraron varios sitios arqueológicos,
solo uno de ellos recae dentro de la zona de interés de esta investigación27. A partir
de entonces, acontece un nuevo intervalo de ausencia en la producción
arqueológica en favor de informes de difusión con carácter turístico, los cuales
frecuentemente proporcionan datos insuficientes. Así, por ejemplo, algunos
reportes de sitios arqueológicos en Puerto Acosta fueron expuestos por Surco28
(2009), se destacan algunas descripciones breves de petroglifos con
representaciones de camélidos y una escultura lítica antropomorfa en la comunidad
de Pusani, adicionalmente ilustra algunos objetos y sitios arqueológicos importantes
localizados fuera de la zona de estudio. En el mismo sentido, años después, Plaza
(2013) expone a través de textos de divulgación algunos de los vestigios

26
Cuyos atributos estarían vinculados a la noción de dualidad propia de la región (Hastorf 2005).
27
Un sitio arqueológico fue identificado próximo a la comunidad de Pasuja Muelle (Capriles 2007).
28
El aporte del residente Edwin Surco fue plasmado en un libro de difusión cultural del municipio
de Puerto Acosta, los datos que proporciona el texto contempla datos generales, entre los cuales
se menciona acerca de la existencia de algunos sitios arqueológicos de relevancia.

46
arqueológicos más relevantes asociados al municipio colindante de Escoma, dentro
de estos aportes, identifica la presencia de la cultura Chiripa en la región.

Afortunadamente, a partir de los años 2010, los proyectos arqueológicos, con


fines científicos parecen multiplicarse en las orillas orientales. Stanish y su equipo,
interesados en conocer más sobre la franja oriental del lago Titicaca, realizaron un
reconocimiento por la zona de Huancané. Stanish (2014:20) apunta al respecto:
“Realizamos un reconocimiento no sistemático en 1998, cubriendo el área desde la
frontera boliviana cerca de Conima”. A partir de dicho reconocimiento, afirma la
identificación de una gran variedad de elementos arqueológicos, concluyendo en la
posibilidad de definir una cronología completa para la región (Stanish et al. 2014).
Poco tiempo después, Strecker y Hosting (2016) realizan una valoración preliminar
acerca del hallazgo de una escultura29 lítica antropomorfa y una roca con motivos
circulares esculpidos ubicadas en la comunidad de Anaco. En su apreciación
atribuyen estas piezas al periodo Formativo, así mismo, expresan la necesidad de
ejecutar investigaciones arqueológicas en la zona para ampliar dicha información
(Strecker y Hosting 2016).

La información presentada sobre el borde oriental del lago es el resultado de


propósitos generales, sobre regiones geográficas definidas y en marco al desarrollo
de proyectos con una perspectiva general y distantes a nuestra área de interés. El
conocimiento arqueológico acumulado hasta entonces adquiere un impacto notable
tras el desarrollo del proyecto, “Redes de Integración Altiplano – Valles Interandinos
(PARIAVI)” bajo la dirección de los investigadores Janusek, Lemuz y Plaza (2016),
con una apuesta ambiciosa aborda un enfoque regional con énfasis en la zona
noreste del lago y los valles mesotermos localizados hacia el norte, algunos de sus
aportes iniciales dieron como resultado la identificación de una estratigrafía
compleja demostrando una ocupación temprana asociada al periodo Formativo en
la Península de Escoma (Janusek, Lemuz y Plaza 2016).

29
La misma pieza fue reportada el año 2012 por Edwin Surco.

47
Como continuación de este proyecto, en 2017 a través de la publicación del
libro Catastro arqueológico del municipio de Escoma, la arqueóloga Jimena
Portugal y su equipo exponen un registro de 128 sitios arqueológicos dentro de los
límites municipales de Escoma. Ampliando significativamente la información
arqueológica disponible de la zona a partir de datos de prospección y excavación
arqueológica.

Recientemente, como resultado de la gestión del Gobierno Autónomo del


departamento de La Paz, desde un enfoque turístico y valoración del paisaje
cultural, se reportó el hallazgo de dos sitios arqueológicos funerarios y los
petroglifos ya descritos por Surco (2009) y Strecker y Hosting (2016) en la
comunidad de Parajachi (GADLP 2021). Finalmente, Los aportes más significativos
durante la última década provienen del intenso trabajo realizado por Delaere y su
equipo entre 2012 y 2018, con un enfoque en el patrimonio arqueológico sumergido
y el borde lacustre del lago Titicaca, ha permitido en base a los relatos de Ramos
Gavilán (1988[1621]) –previamente referido– reportar el hallazgo de una caja lítica
Inca intacta en el arrecife de Khakhaya (Delaere & Capriles 2020).

2.3. Una zona geográfica aislada y poco conocida

A través de los datos expuestos en esta sección es posible ponderar y


destacar la importancia de los relatos históricos y etnohistóricos vinculados a la
zona de estudio como un punto de partida sustancial. Así, hemos podido observar
la importancia -aunque relativa- de la región en base a la información expuesta.
Algunos mencionan la alta importancia simbólica de la zona para los Incas, o incluso
los conflictos que tuvieron lugar a lo largo del Río Huaycho para integrar la región
al Tahuantinsuyu. La contribución de las fuentes históricas es obviamente de gran
ayuda para nuestra comprensión general de la zona estudiada, principalmente a
través de los mecanismos vinculados al periodo Inca y, más a menudo, a los
primeros siglos de la colonización. Estos documentos nos hablan de las realidades
sociales de la zona y de los cambios culturales que pudieron afectarlas. Sin
embargo, es imposible utilizar un enfoque de este tipo para obtener una escala de

48
análisis más refinado, con el fin de aprehender la ocupación prehispánica diacrónica
y macro-regional, por ejemplo. Desgraciadamente, los datos arqueológicos están
parcialmente disponibles (Figura 21).

Lo que estamos observando en términos arqueológicos en el área de estudio


es el fenómeno de la periferia. Desde las primeras visitas a finales del siglo XIX
hasta los más recientes proyectos de gran envergadura, la región de Puerto Acosta
siempre ha sido objeto de descripciones someras y sin abordar nunca la
arqueología de la zona como un todo coherente que ahora es necesario emprender
a gran escala, tanto cronológica, geográfica y metodológicamente. Se pueden aludir
aquí las palabras de Stanish (2014), que él mismo -en sus visitas sobre la franja
oriental lacustre- subrayaba señalando la posibilidad de establecer una cronología
regional completa a partir del registro de material arqueológico de superficie.
También hay que destacar otro problema en cuanto a las motivaciones de los
escasos informes que obran en nuestro poder. A partir de principios de la década
de 2000, quedó claro que los principales objetivos de la investigación arqueológica
en la región estaban relacionados con el turismo y dirigidos al público en general.
La ausencia de objetivos científicos definidos en tales planteamientos hace que hoy
en día no exista suficiente contexto para el uso de estos datos en trabajos
académicos.

A manera de conclusión, destacamos que la condición fronteriza y los


problemas que de ello derivan en el ámbito socio-político en una escala local y
nacional, no permitió el desarrollo y ejecución de proyectos de mayor envergadura.
Este escenario probablemente es el resultado del fenómeno de polarización30 que
provoca para la comunidad académica la presencia de la cultura Tiwanaku. No
obstante, en los últimos años se han reconsiderado algunas posturas y ha quedado
en relieve la importancia de emprender proyectos ambiciosos de investigación hacia
otras zonas, como la zona de Yungas hacia el norte de La Paz o la extensa llanura
amazónica.

30
Una problemática ya mencionada por algunos autores, por ejemplo, Levine et al. (2012).

49
Figura 21. Sitios arqueológicos localizados durante los últimos 15 años en la zona de
estudio. (Elaboración propia)

50
CAPÍTULO III
MARCO TEÓRICO

Los capítulos previamente expuestos han destacado los elementos más


notables referentes a los atributos del entorno natural de la zona de estudio y la
impresión material y significativa desarrollada durante aproximadamente 9.000
años de modificaciones antropogénicas en diferentes regiones de la cuenca del lago
Titicaca y precisamente de la zona de estudio. Las contribuciones científicas que
dieron a conocer dicha información fueron desarrolladas con enfoques teóricos
asentados especialmente sobre discursos teóricos de índole cuantitativo y, por
ende, disociados de la esfera significativa de la que fueron dotados diferentes
entornos ambientales.

En esa perspectiva, presentamos dos herramientas teóricas que contribuyen


a nuestra reconstrucción de la evolución de la región a lo largo del tiempo: 1) el
desarrollo de prospecciones sistemáticas dentro de un enfoque preliminar de
arqueología del paisaje, y 2) el concepto de espacio liminal para contextualizar la
creciente marginalización de la región. Estas características del paisaje se
consideran en la reconstrucción de la ocupación de la península de Huaycho
analizando como el registro arqueológico refleja tendencias diacrónicas en el
entorno construido, los patrones de asentamiento, la subsistencia y la
materialización de visiones del mundo, entre otros.

La arqueología del paisaje postula una interpelación que considera el entorno


como un soporte del que se abastece el ser humano y, en el cual, dejan estampados
materialmente una parte de su cultura (Ashmore 2004; Bender 1998; Soler 2007;
Thomas 2001; Tilley 1994). Es por cuanto, en esta sección se plantea ponderar el
conocimiento arqueológico acumulado a día de hoy en el marco teórico, cuyas
contribuciones han desplegado una serie de ventajas para comprender la
incorporación y desarrollo del ser humano integralmente en un espacio dado, Tilley
(1994:2) señalaba al respecto:

51
las personas no ocupan deliberadamente hábitats
inhóspitos o con escasos recursos en virtud de una
acomodación servil a un esquema simbólico; pero los
lugares que ocupan adquieren, a lo largo del tiempo,
conjuntos particulares de significados y connotaciones
que son, al menos parcialmente, interpretables a partir
de las pruebas arqueológicas y parecen ser demasiado
importantes para ser ignorados.

A partir de entonces, es importante destacar que la zona de estudio cuenta


con una localización geográfica estratégica dada la presencia del lago Titicaca y del
río Huaycho, dos fuentes de agua importantes respecto a la captación de recursos,
pero también en el ámbito simbólico. Además, la zona presenta una diversidad de
zonas ambientales (arenales, cerros costeros, llanura aluvial e islas) cuyos
beneficios pudieron ser explotados de múltiples maneras por las culturas que
ocuparon y se desarrollaron en la zona. A pesar de su ubicación estratégica, su
conexión potencial con áreas como los Yungas y su diversidad de recursos, la
península de Huaycho se puede considerar, hoy, como una zona liminal, es decir,
una zona asociada con naturaleza, a la periferia de centros culturales importantes
y marginalizada a nivel social (Di Paola 2018).

La península de Huaycho pertenece al municipio de Puerto Acosta, un


municipio fronterizo con el Perú que sufre de contrabando, y cuyas comunidades
carecen de oportunidades económicas, provocando la migración de los y las
jóvenes hacia las ciudades principalmente del eje troncal del país. Cabe destacar
que la liminalidad y marginalización de la zona al día de hoy no necesariamente
refleja su ocupación e importancia a través del tiempo. Por ende, esta investigación
es el primer trabajo documentando de manera sistemática la ocupación diacrónica
de la zona, ofreciendo una perspectiva sobre la importancia de este paisaje
habitado en un marco temporal prolongado. Esta investigación, también introduce
el carácter liminal de las orillas orientales de la cuenca del lago Titicaca en

52
diferentes niveles (ocupaciones, subsistencia, simbolismo, interacciones locales y
macroregionales, entre otros).

3.1. Patrones de asentamiento y planteamiento diacrónico

Evaluar la evolución cultural de un territorio en un plano diacrónico es una de


las contribuciones de la arqueología del paisaje. La arqueología del paisaje se
desarrolló como un objeto de estudio a partir de los años 70 y 80. Su establecimiento
proviene de un interés creciente por las interacciones entre humanos y su entorno,
y los impactos producidos de esas interacciones (David & Thomas 2008: 27-28).
Por eso, la distribución de sitios y sus patrones de asentamiento fueron el primer
enfoque de la arqueología del paisaje como arqueología ambiental (David &
Thomas 2008: 27-30). Este desarrollo de la disciplina refleja los intereses de la
arqueología procesual por el medio ambiente, la tendencia a desarrollar modelos,
aquí para entender patrones de asentamiento, y el enfoque en los procesos sociales
naciendo de la interacción con el medio ambiente. Este enfoque ambiental de la
arqueología del paisaje fue reemplazado por un enfoque social, siguiendo cambios
en las disciplinas incluyendo un interés por cuestiones del origen de materiales, de
sus estilos y por las críticas emanando de la arqueología indígena acerca de las
limitaciones de entender el paisaje desde la arqueología ambiental (David &
Thomas 2008:30). En este trabajo, decidimos considerar a la arqueología del
paisaje como:

una arqueología de cómo las personas visualizaban el


mundo y cómo se relacionaban entre sí a través del
espacio, cómo decidían manipular su entorno o cómo se
veían subliminalmente afectadas a hacer cosas por sus
circunstancias de ubicación. Tiene que ver con lo
intencionado y lo no intencionado, lo físico y lo espiritual,
la acción humana y lo subliminal. (David & Thomas
2008:38)

53
Al considerar el paisaje como enfoque de este trabajo, es resaltar que su
formación se debe de considerar a la luz del territorio (Zedeño 2008). Según Zedeño
(2008), los paisajes incorporan territorios pasados y presentes, y la escala espacial
y temporal de su historia es más larga y amplia que la de los territorios. Bajo esta
perspectiva, consideramos la península de Huaycho como un paisaje debido a la
extensión de la zona (47,2 km²) conformado potencialmente por territorios que
fueron ocupados por distintos grupos culturales que negociaron sus fronteras. El
objetivo de esta tesis es identificar esos potenciales territorios, y ofrecer información
acerca de las historias de vida de esos territorios de manera diacrónica,
enfocándonos en el establecimiento, el mantenimiento y la transformación de los
mismos (ver Zedeño 2008).

Si bien la arqueología del paisaje es un enfoque adoptado y aplicado a nivel


mundial, es importante entender cómo se desarrolló a nivel regional. La franja
lacustre del Lago Titicaca resalta por sus contrastes en sus componentes naturales
y culturales, y por ofrecer una ventaja sustancial para el asentamiento de las
poblaciones prehispánicas desde las épocas más tempranas. A través del lago, este
paisaje lacustre ofrece recursos y simbolismos únicos que han sido aprovechados
por varias culturas prehispánicas, incluyendo –pero no limitado a– Chiripa,
Tiwanaku, y el imperio Inca (Hastorf 2001; Janusek 2004; Stanish 2003). Para
anclar este estudio a nivel regional y ofrecer comparaciones con las orillas del lago
que han sido objeto de investigaciones más sostenidas, es importante ubicar la
existencia humana y sus diferentes manifestaciones. La arqueología del paisaje es
una arqueología del lugar (Thomas & David 2008) que permite considerar sitios y
evidencias arqueológicas desde diferentes ángulos a diferentes escalas. De
manera general, los análisis diacrónicos del paisaje ayudan a entender cómo los
cambios climáticos han contribuido a cambios naturales y culturales (Rowland
2008). De esta forma, esta investigación ofrece una base para entender cómo ha
variado el paisaje cultural lacustre a través del tiempo.

54
El marco teórico de la arqueología del paisaje permite entonces interpretar
registros arqueológicos a escalas y desde ángulos diferentes, cuestionando la
subsistencia, el simbolismo, los recursos de las poblaciones prehispánicas entre
otras cosas. Esta tesis se centra en la escala regional (asentamientos) mediante
prospecciones y la compara con la escala local (sitios específicos) mediante
excavaciones para reconstruir el paisaje cultural lacustre de la zona.

3.2. Una zona de contacto: el carácter liminal de la península de Huaycho

Es pertinente destacar la locación crucial de la zona de estudio, procurando


discernirla como un área de “alta sensibilidad” proporcionada por sus contrastes y
exclusivos atributos naturales. El carácter liminal de la zona de estudio (Figura 22)
en función a su proximidad con el lago Titicaca, valles mesotermos y los Yungas,
conlleva a cuestionar el papel de la franja oriental del lago Titicaca.

La península de Huaycho puede considerarse una zona liminal hoy en día,


ya que esta ubicada en la periferia de importantes centros culturales y es
socialmente marginada. Primero acuñado por Van Gennep (1981: 27) como una
categoría de ritos de paso que enfatiza el proceso de marginalización temporal de
los actores de los ritos, la liminalidad implica un umbral y está incrustada en lo
espacial, refiriéndose a fronteras, límites y paisajes transicionales (Andrews y
Roberts, 2012: 1). Aunque inicialmente asociado con un contexto ritual para
sociedades a pequeña escala, el término se ha aplicado desde entonces en varios
campos, reconociendo que todas las sociedades tenían espacios liminales y
experiencias temporalmente variadas de liminalidad (Thomassen 2012). Estas
aplicaciones reconocen que la liminalidad puede tener diferentes dimensiones
espaciales (ver Thomassen 2012: 26 para las categorías), reconociendo la
naturaleza liminal de la arquitectura (por ejemplo, Oggiano 2022), lugares (por
ejemplo, Miller 2013) y paisajes más amplios (por ejemplo, Gillings, 2017). Los
arqueólogos también identifican paisajes liminales, ya sean terrestres (por ejemplo,
Di Paola 2018) o marítimos (Westerdahl 2010), (Figura 23).

55
Figura 22: Perfil de elevación de la zona de estudio hacia los Valles Mesotermos.
(Elaboración propia)

Basado en esta definición, parece que el área de estudio puede verse


fácilmente como paisajes liminales ocupados por personas que se sienten al
margen de la sociedad (por ejemplo, Howarth e Ibrahim 2012 para migrantes en la
'Jungla' de Calais) y moldeados por dinámicas fronterizas (por ejemplo, Cocker
2012 para obras artísticas en la frontera como espacio liminal). Estas características
son visibles en el municipio de Puerto Acosta, cerca de la frontera peruana, donde
las comunidades se sienten aisladas y abandonadas por el resto del país. La
naturaleza liminal de un paisaje no es fija: puede evolucionar, desaparecer y
resurgir, particularmente a medida que lo social define lugares como liminales en
lugar de su geografía (Brown, 2003: 10). Desde esa perspectiva, la liminalidad y
marginalización actual del área de estudio no necesariamente reflejan su
marginación a lo largo del tiempo. Esta naturaleza liminal, característica de las
zonas fronterizas (ver Roberts y Andrews 2012 para una visión general de los
paisajes liminales), puede ser un proceso reciente acentuado por la delimitación de
la frontera peruano/boliviana, o puede estar enredada en dinámicas prehispánicas
a largo plazo.

En consecuencia, en diferentes momentos culturales y escalas la península


de Huaycho pudo desempeñarse como una región marginal y/o simultáneamente
central, hecho que da lugar a concebir el concepto liminal como una problemática
de enfoques relativos (Di Paola 2018). En efecto, adoptar este criterio dentro del
enfoque de la arqueología del paisaje, permite examinar los cambios acontecidos
de manera diacrónica favorablemente en función a la alternancia cultural –motivada

56
o no– por cambios en el entorno natural, lo que lleva a evaluar la percepción del
entorno en razón de intenciones económicas frente a los eventuales significados
adaptados en el entorno, tomando en consideración las perspectivas de arqueología
del paisaje propuestos en líneas anteriores.

Figura 23. Representación esquemática de un


contexto liminal (adaptado de Westerdahl 2010)

3.3. Ocupación espacial: una mirada facilitada por el SIG

El estudio del paisaje se ha beneficiado de la importancia creciente de la


aplicación de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) al estudio de sitios y
zonas arqueológicas (ver Connolly 2008 para un resumen). Los SIG permiten
desarrollar estudios robustos de una cantidad considerable de datos procedentes
de estudios con un enfoque de carácter regional (García 2005; Gillings 2017). Con
el aumento del uso de los SIG para analizar el registro arqueológico evidencia por
prospección o excavación, se llegó a perder el objetivo del uso de esas técnicas en
relación con unas preguntas de investigación. Por lo mismo, el enfoque de esta

57
investigación tiene por objetivo ofrecer un panorama arqueológico del paisaje
lacustre de la península de Huaycho, usando la distribución espacial como
herramientas para complementar la visión diacrónica de la ocupación de la zona en
la época prehispánica.

Estudios de SIG en la zona cultural lacustre han evidenciado distribución


espacial de los sitios, notablemente de las pucaras del Intermedio Tardío (Housse
& Mouquet 2023), así como de la visibilidad de las chullpas del mismo periodo
(Bongers et al. 2011). Este último estudio ha demostrado la importancia clave de
tener conocimiento global de la densidad de ocupación de una zona, desde zonas
de ocupación y económicas, como criterio determinante para la edificación de
chullpas.

En suma, la articulación de los datos arqueológicos vinculados al paisaje


exhibe la capacidad de facilitar información valiosa para comprender la percepción
del entorno de forma diacrónica en un determinado espacio.

58
CAPÍTULO IV
PLANTEAMIENTOS DE INVESTIGACIÓN

4.1. Planteamiento del problema de investigación

La información proporcionada en los capítulos previos deja de manifiesto la


peculiaridad de la zona de estudio y la variedad de interrogantes que merecen ser
atendidas a la luz de evidencias empíricas. Se ha realizado un gran esfuerzo en la
identificación y registro arqueológico especialmente en la cuenca norte y sur del
lago Titicaca, como afirma Bandy, “la cuenca sur del lago Titicaca es una de las
áreas mejor estudiadas en Sudamérica” (Bandy 2001b:38); pero queda por definir
el papel cultural de la cuenca oriental.

Por ejemplo, generalmente se acepta que el lago Titicaca fue culturalmente


unificado durante el período Tiwanaku (600 - 1100 d.C.) y durante la dominación de
la región por los Incas (circa 1400 - 1554 d.C.). Esta observación se basa
principalmente en los resultados de extensas investigaciones que han tenido lugar
en el norte (por ejemplo, región de Puno), al sur del lago (por ejemplo, valle de
Tiwanaku, península de Taraco, islas del Sol y de la Luna) y una parte de la ladera
oeste (por ejemplo, región de Juli-Pomata), así como los numerosos informes de
presencia de Tiwanaku e Inca en las laderas entre estos dos extremos (por
ejemplo). Nuestra investigación contribuye a reevaluar estos modelos
complementando con datos de primera fuente al vacío de conocimiento sobre la
ocupación de la costa este del lago al centrarse en la península de Huaycho del
municipio de Puerto Acosta, Bolivia.

Aspirando a brindar una visión diacrónica de un territorio poco conocido


arqueológicamente, conviene recordar aquí brevemente desde una perspectiva
general las cuestiones científicas de cada periodo.

Todavía prevalece una mirada expectante y especulativa en torno a la


ocupación humana más temprana de grupos de cazadores-recolectores en la
región, vale decir, durante el periodo conocido como Arcaico o Precerámico. Sin

59
embargo, está disponible una tipología de puntas de proyectil de referencia,
además, un conocimiento más amplio sobre la dinámica de ocupación y movilidad
de estas poblaciones y su vinculación con el lago (Cipolla 2005; Flores 2016; Klink
& Aldenderfer 2005). Aun así, se desprenden una variedad de discusiones sobre el
tema, ya que es insuficiente lo que se ha logrado particularmente en el lado
boliviano del lago (Aldenderfer & Flores 2011).

Probablemente, la mayor cantidad de datos disponibles sobre los


asentamientos de periodo Formativo provienen de investigaciones realizadas en los
principales polos de desarrollo cultural localizados en el extremo norte y sur del lago
Titicaca. En contraste, las zonas periféricas durante este periodo han recibido
restringida atención (Levine et al. 2012; Sato 2020), lo que es especialmente
cierto en las orillas orientales del lago Titicaca, es decir, la zona de intervención del
presente estudio. Los desarrollos culturales de Qaluyo y Pukara; y, Chiripa y
Tiwanaku, exhiben la polarización política y cultural de la cuenca, sin embargo -
como lo hemos visto- existen otras entidades políticas de menor envergadura
instauradas en otras regiones como ha sido evidenciado en Titimani y Khonkho
Wankane, por ejemplo. La definición de patrones de asentamiento, la complejidad
social en ascenso progresivo y la dinámica comercial macroregional están mejor
comprendidas, no obstante, las alteraciones humanas reflejadas en el paisaje
anuncian una articulación estrechamente asociada a la esfera ideacional fraguada
en lo que se ha denominado la tradición religiosa Yaya-Mama y todos sus
componentes.

Acerca de Tiwanaku se ha documentado en extenso, a pesar de que, todavía


se conoce poco sobre su propagación, estrategias de negociación y
ocupación fuera de su órbita central (Alconini 2016; Chávez 2011; Janusek
2004). Respecto a la zona lacustre, en la zona norte de Huancané se sugiere una
influencia tenue y, más bien, la coexistencia con un desarrollo local denominado
Huaña (Stanish 2003, Stanish et al. 2014). Este hecho advierte la necesidad de
ahondar sobre este problema desarrollando estudios intrasitio para definir la
naturaleza de las ocupaciones Tiwanaku en otras regiones de la cuenca.

60
El complejo mosaico político y cultural de la región lacustre tras el colapso
de Tiwanaku, se afianza por medio de un cambio radical en la ocupación del espacio
constituido por el establecimiento de asentamientos en áreas defensivas de altura
y su carácter eminente en el paisaje. Después de los trabajos pioneros de Hyslop
(1976) en las márgenes meridionales del lago, las investigaciones se han
desarrollado progresivamente, siempre en los territorios correspondientes a las
entidades aymaras: Collas, Lupacas y Pacajes (Stanish et al. 1997; Arksuh 2011;
Housse 2021; Housse & Mouquet 2023), es decir, en la zona occidental del lago.
Estos numerosos trabajos han permitido destacar la importancia del fenómeno
Pucara en el paisaje cultural lacustre. Sin embargo, trabajos recientes (Arkush et al.
en prensa) han destacado un contraste importante en el estilo arquitectónico,
al igual que los acabados toscos de la cerámica donde se desarrolla esta
investigación.

Finalmente, durante la presencia y dominio Inca en la región, los polos de


control político y cultural se trasladan hacia el Cusco y la zona lacustre se convierte
en una zona periférica, aunque su gran valor como centro de origen mítico, su
eminente posición sagrada y los propósitos económicos del gobierno central
proliferan a través de la proyección del Qhapac Ñan y toda su infraestructura
asociada. No obstante, en la región oriental del lago se ha avanzado poco en
la identificación material de la presencia Inca, excepto en la región de Charazani
(Alconini 2012).

Con todo lo expuesto, fue posible delinear algunos de los problemas latentes
en gran parte de la región Circum-titicaca, por supuesto, el énfasis de este estudio
se asienta en una región delimitada de la franja oriental o región Omasuyos y
propiamente en la península de Huaycho y su zona insular. Todos los aspectos
mencionados denotan la posición crucial de la zona de estudio, esto deriva en la
necesidad de generar conocimiento y proveer los fundamentos arqueológicos
durante la(s) época(s) prehispánica(s).

61
4.2. Objetivos

Con el propósito de desarrollar favorablemente el presente aporte académico


se plantea la siguiente pregunta general de investigación vinculada a la
problemática descrita, la cual, resalta la exigua información acerca del pasado
prehispánico de la zona de estudio, particularmente en la península de Huaycho y
su zona insular:

¿Cuál fue la dinámica de asentamientos culturales en la península de Huaycho y


su zona insular, y que implicaciones tiene esto para nuestra comprensión del
desarrollo cultural en la cuenca oriental del lago Titicaca?

4.2.1. Objetivo General

Describir la dinámica del Paisaje Cultural Lacustre durante la época prehispánica


en la península de Huaycho y su zona insular a través del estudio de evidencias
materiales procedentes de contextos arqueológicos.

4.2.2. Objetivos específicos

1. Realizar la identificación y registro de vestigios arqueológicos de superficie


en la península de Huaycho y su zona insular.

2. Desarrollar un mapa arqueológico de los asentamientos localizados en


base a los datos identificados durante el trabajo de campo.

3. Proponer una cronología relativa y procesual para la zona de estudio a


través de las excavaciones de unidades de sondeo en áreas arqueológicas
sensibles previamente identificadas.

4. Desarrollar un análisis diacrónico de la ocupación cultural, sus patrones de


asentamiento y su relación con el paisaje durante la época prehispánica
en la zona de estudio y contextualizarlo a nivel regional.

62
4.3. Justificación

La investigación sobre “ASENTAMIENTOS PREHISPÁNICOS DE LA


PENÍNSULA Y DE LA ZONA INSULAR DE HUAYCHO, LAGO TITICACA
(BOLIVIA): ESTUDIO DIACRÓNICO DE UN PAISAJE CULTURAL LACUSTRE
(9000 a.C. – 1450 d.C.)” es de suma importancia debido a que nos permitirá
entender cómo se articula, a lo largo del tiempo, la ocupación humana en las orillas
orientales del lago Titicaca en relación con toda la trayectoria cultural de la cuenca
lacustre.

En primer lugar, debemos considerar que el lago Titicaca ha sido un lugar de


gran importancia para las culturas prehispánicas de la región andina, siendo el
escenario de la formación de civilizaciones como la de Tiahuanaco y otras. Estudiar
los asentamientos en esta zona nos permitirá obtener información valiosa sobre las
prácticas culturales, sociales y económicas de estas civilizaciones, así como el
papel de esta parte del lago en el desarrollo cultural de la región.

Por otro lado, el estudio diacrónico de estos asentamientos nos permitirá


observar cómo ha sido la ocupación humana en las orillas orientales del lago
Titicaca a lo largo del tiempo, desde sus primeros pobladores hasta la llegada de
los españoles. Esto nos ayudará a comprender la evolución de las sociedades
lacustres y su adaptación al entorno a lo largo de la historia.

Además, el análisis de los asentamientos prehispánicos en la Península y


Zona insular de Huacho nos permitirá conocer la distribución y organización
espacial de las poblaciones en el Lago Titicaca, así como la arquitectura y los
sistemas de construcción utilizados por las civilizaciones que allí se desarrollaron.

La investigación sobre los asentamientos prehispánicos en la península y


zona insular de Huacho en el lago Titicaca es fundamental para comprender la
historia y la cultura de esta región, así como para valorar la importancia de preservar
y proteger este patrimonio cultural.

63
4.4. Preguntas e hipótesis de investigación

De acuerdo al planteamiento del objetivo general de investigación, este


estudio aborda un enfoque teórico que eventualmente contribuirá a determinar la
dinámica de asentamientos de sociedades prehispánicas en la zona de estudio
cuyas cualidades recaen en su localización geográfica y la diversidad de su entorno
natural a partir de un enfoque diacrónico en razón de las siguientes preguntas de
investigación e hipótesis:

1. ¿Cuáles fueron las estrategias de interacción con el paisaje que


adoptaron los pobladores primigenios en la península de Huaycho?

Tomando como punto de partida los datos disponibles sobre el


poblamiento de la cuenca del lago Titicaca, asumimos que la península de
Huaycho fue ocupada paulatinamente por grupos pequeños de cazadores-
recolectores siguiendo principalmente los cursos de agua, un patrón ya
identificado en otras regiones. La tipología de puntas de proyectil como
principal referencia del establecimiento de este tipo de asentamientos
proporciona la identificación de una ocupación prolongada. Estos
acontecimientos culturales tempranos en la zona de estudio se articularon
con el estrés climático que acontecía en la región.

2. ¿Cuál fue la configuración social y política de la península de Huaycho y


la zona insular durante el desarrollo y consolidación de sociedades
complejas, tomando en consideración su posición geográfica limítrofe de
influencia cultural procedentes del extremo norte y sur de le cuenca?

La emergencia, desarrollo y consolidación de sociedades complejas en


la península de Huaycho fue semejante a las identificadas en otras regiones,
no obstante, la combinación de los atributos geomorfológicos, la
complejización de pautas culturales y la apropiación del entorno dieron como
resultado, un paisaje antropogénico cuyas manifestaciones materiales y
significados atribuidos articularon un comportamiento definido en una escala

64
local y macroregional. Así mismo, el planteamiento de la región como una
zona limítrofe de influencia cultural del extremo norte y sur propició una
atmósfera política y social oscilante, con posibles pugnas entre desarrollos
locales y la influencia foránea.

3. ¿Cómo se puede definir la dinámica de influencia ideológica que


Tiwanaku proyecto en la península de Huaycho y la zona insular?

Asumimos que la proyección ideológica de Tiwanaku sobre la península


de Huaycho y su zona insular fue imprecisa y poco incisiva, pero estuvo
presente promoviendo el consumo y adopción del estilo cerámico sobre todo
de producción local.

4. ¿La reconfiguración política y cultural propiciada después del primer


milenio de nuestra era promovió el cambio del patrón de asentamiento y
la implementación de un nuevo estilo de arquitectura defensiva y
funeraria?

El declive y colapso definitivo de Tiwanaku ocasionó la ruptura y


reconfiguración política e ideológica de su órbita de influencia. Por tanto, se
propagan asentamientos humanos más reducidos en zonas altas y se
implementa un estilo constructivo defensivo y funerario diferenciado, lo que
explica un cambio notable en las pautas culturales conocidas hasta entonces,
este periodo de transición y tensión social no permitió la consolidación de un
nuevo sistema político local.

5. ¿Qué reformas fueron implementadas durante el influjo Inca y cuál es el


correlato material que permite establecer su influencia?

El vertiginoso ascenso Inca no tarda en alcanzar la cuenca del Titicaca,


en consecuencia, la península de Huaycho y la zona insular también son
adoptadas dentro de su esfera de dominio. No se descarta la instauración de
centros administrativos reflejados en la arquitectura y cerámica de estilo

65
imperial, igualmente la red vial fue instituida con el fin de proporcionar un
control eficiente.

66
CAPÍTULO V
METODOLOGÍA

5. 1. Consideraciones sobre prospecciones pedestres en los Andes

Podemos considerar que la prospección sistemática y pedestre tiene su


punto inicial con el amplio proyecto de Viru (Willey 1954). Esta metodología de
campo se perfila como el eje principal de cualquier investigación de carácter
regional, igualmente, se ha reconocido que la prospección implica una inversión
considerable en términos de costo y tiempo (Fish & Kowalewsky 1990; Parsons
1972; Renfew & Bahn 1993).

Algunas de las dificultades para el desarrollo de prospecciones regionales


en la zona andina están sujetas al relieve topográfico. En efecto, la naturaleza del
terreno es una variable que puede modificar significativamente los resultados de
una campaña de prospección (Cowgill 1990; Fernández 2003; Lemuz 2001).

En ese contexto, resalta la complejidad de la definición de sitio arqueológico


dada su ambigüedad (Bandy 2001; Herrera 2018; Stanish et al. 1997) y por la
particularidad que representa en la región andina. En Juli-Pomata, Stanish destacó
que la definición de sitios arqueológicos no es un problema, ya que estos se
componen de restos arquitectónicos y concentraciones densas de cerámica
(Stanish et al. 1997). Así mismo, se ha afirmado que los asentamientos centrales
son evidentes debido a su monumentalidad y a menudo también son conocidos por
la población local (Renfrew y Bahn, 1993).

En consecuencia, la identificación y registro de sitios arqueológicos en el


altiplano representa cierta complejidad particularmente debido a su carácter
multicomponente y los eventos postdeposicionales cuyo dinamismo antrópico
durante la época colonial y la contemporánea han disturbado significativamente los
sitios arqueológicos, al igual que, los eventos naturales que erosionan el suelo y el
material arqueológico. Estos criterios también fueron observados en diferentes

67
proyectos, por ejemplo: Mathews (1990) en el valle medio de Tiwanaku, Albarracín
(1996) en el valle bajo de Tiwanaku, Stanish et al. (1997) en Juli-Pomata.

En ese sentido, esta investigación plantea la siguiente definición de sitio


arqueológico: sitio arqueológico es cualquier evidencia antrópica evidente en
superficie: puede estar conformada por concentraciones de fragmentos de
cerámica o líticos, elementos arquitectónicos domésticos o ceremoniales, así
como, tumbas y caminos.

5.2. Delimitación de la zona de estudio

La delimitación de la zona de estudio fue realizada a través de una fase de


gabinete examinando mapas cartográficos 31 e imágenes satelitales de Google
Earth Pro (teledetección). Con lo cual, se ejecutó una fase de campo en dos
reconocimientos empíricos en el terreno lo que permitió establecer la logística y las
estrategias pertinentes para el desarrollo de esta investigación.

En efecto, se optó por un criterio basado en los atributos naturales del


entorno. Inicialmente la zona de interés fue designada como: “Península de
Huaycho” naturalmente definida por su relieve topográfico heterogéneo y
flanqueada por dos rasgos destacados: franjas sinuosas de arena hacia el oriente;
y, el espejo lacustre hacia el occidente (ver Figura 4). Adicionalmente, se determinó
incluir la zona insular dada su proximidad, es decir, las islas Campanario y
Choquella.

5.3. Estrategias de prospección y registro

La prospección intensiva fue realizada durante 21 días: doce días dedicados


a los segmentos 1 y 2 de la península; y, dos días completos a la zona insular:
Campanario y Choquella. Adicionalmente, fueron destinados siete días de
prospección bajo un enfoque más flexible cuyo fin principal fue verificar y/o
complementar datos. Cabe mencionar que la aplicación de transectos lineales y

31
Instituto Geográfico Militar de Bolivia 2003 y National Geospatial-Intelligence Agency, USA 1989.

68
rígidos no representa una técnica efectiva en la zona de estudio, dada la frecuencia
de accidentes topográficos como: quebradas, pendientes escarpadas, zonas
rocosas o extensas áreas de plataformas culturales.

En consecuencia, la estrategia diseñada para cada jornada laboral consistía


en iniciar el trabajo a partir de una comunidad, localizada comúnmente en el sector
llano más próximo a las colinas. Luego, tras una inspección ocular se determinaba
la manera más adecuada de penetrar en las zonas altas y realizar la prospección
sistemática. Con frecuencia se optaba por ascender a las colinas por una ruta
formal, prospectar sobre la cima y descender realizando el registro correspondiente.
De modo que, las estrategias de campo fueron desarrolladas de la siguiente
manera:

1) Prospección intensiva, fue implementada a través de un recorrido pedestre


con la participación de 4 a 5 personas en transectos lineales con una separación
equidistante de 15 y 30 metros; esto era posible sobretodo en la cima de las colinas,
pendientes poco pronunciadas y pequeñas planicies. Por otra parte, en áreas con
accidentes geográficos y/o obstáculos culturales complejos se implementaron
transectos flexibles, en dicho caso, la distancia entre los prospectores era
notablemente variable.

2) Prospección extensiva, fue aplicada de manera flexible durante siete días


adicionales en las zonas que requerían un respaldo y verificación de datos.

Las zonas de acceso complejo, áreas habitadas y zonas de cultivo activas


no fueron prospectadas, en cambio, la línea de costa fue prospectada parcialmente
sobre todo si no presentaban accidentes topográficos. Así mismo, se hizo un
reconocimiento de las plataformas o terraplenes; en la mayoría de los casos no se
evidencio material arqueológico en superficie.

Tras la identificación de un sitio arqueológico el equipo se reunía


identificando el punto de mayor concentración de material arqueológico en

69
superficie, entonces, se designaba un código alfa-numérico 32 , se rellenaba una
pizarra con los datos básicos del sitio arqueológico y junto a una flecha de norte se
realizaba el registro fotográfico y el llenado de la ficha única de registro arqueológico
(anexo 2).

La delimitación del sitio correspondía a su extensión total en relación a la


dispersión de cerámica o elementos arquitectónicos, para ello, se tomaban
mínimamente tres puntos GPS. Dicha tarea se complejizaba en los sitios de gran
extensión y con una alta modificación cultural, en cambio, los sitios pequeños eran
mejor definibles.

Con el propósito de conseguir la filiación cultural de los sitios arqueológicos


registrados se procedió a realizar una recolección general de material arqueológico,
compuesto principalmente de fragmentos diagnósticos de cerámica (bordes, bases,
asas y muestras con decoración), también se recolectaron elementos especiales
(líticos o metales) que podían ser transportados. La cantidad mínima de material
recolectado fue de 25 a 30 fragmentos, solo en casos excepcionales se excedía
esa cantidad. Todos los objetos fueron adecuadamente separados, referenciados y
depositados en bolsas herméticas.

5.4. Técnicas de excavación y registro

Con el propósito de contrastar los datos de superficie, obtener información


de referencia sobre la estratigrafía cultural de la zona de estudio y procurar una
datación relativa se realizaron excavaciones en tres sitios arqueológicos
potenciales identificados durante la fase de prospección. Como resultado se
ejecutaron seis unidades de sondeo: tres unidades en la península y tres en la isla
Campanario.

La estrategia adoptada fue la excavación de sondeos en cuadrículas de 2x2


m² siguiendo los criterios estratigráficos culturales propuestos por Harris (1991), el

32
El código asignado estaba compuesto por la sigla PAYA (Proyecto Arqueológico Yanarico)
seguido de un número correlativo.

70
registro de la estratigrafía fue realizado para comprender la deposición cultural y su
asociación cronológica aplicando el registro de estratos y rasgos. El registro de
excavación fue realizado en formularios de papel (anexo 3), los dibujos de rasgos
y perfiles fueron realizados sobre papel milimetrado, adicionalmente se hizo el
registro fotográfico con una cámara digital.

El sedimento extraído de las unidades de excavación fue cernido en una


malla metálica con una retícula de 0,5 cm. Los materiales arqueológicos
recuperados fueron cuidadosamente separados y referenciados en bolsas
herméticas de plástico y tela.

5.5. Análisis de material arqueológico diagnóstico

La metodología aplicada durante el trabajo de gabinete estuvo enfocada en


el análisis de material cerámico a través del cual se puede establecer una referencia
sobre la cronología cultural de la zona de estudio. Por otra parte, los materiales
líticos recuperados fueron sometidos a un análisis preliminar de carácter
morfológico-comparativo. La muestra de metales y óseos es poco significativa, por
tanto, no fueron analizados ya que no están dentro de los objetivos de esta
investigación, sin embargo, pueden ser utilizados para investigaciones posteriores
con objetivos concretos.

Cerámica

En primera instancia, todo el material de cerámica fue lavado, secado,


debidamente separado y referenciado. Posteriormente, fue sometido a un análisis
por atributos, ya desarrollado con éxito en otras regiones de la cuenca por Stanish
et al. (1997), Steadman (1995, 1996) y otros. Para este fin, se elaboró una ficha
(anexo 4) de análisis la cual contempla una clasificación de atributos individuales
(forma, color, pasta, acabado, etc.). Los fragmentos con un tamaño menor a 1cm
no fueron analizados, por tanto, solo fueron contabilizados y separados en bolsas
diferentes.

71
Finalmente, las muestras diagnósticas fueron fotografiadas, dibujadas sobre
papel milimetrado y digitalizadas, luego fueron depositadas en bolsas de plástico
herméticas para su debida conservación y almacenaje, aquellos elementos
delicados o en condiciones sensibles de deterioro y/o reconstituidos fueron
cubiertos con una capa de papel estañado para garantizar su protección e
integridad. Todo el material arqueológico está debidamente organizado y codificado
respectivamente en cajas de cartón para su adecuado almacenamiento.

Líticos

Los artefactos recuperados fueron lavados, secados y adecuadamente


organizados. Se realizó un análisis morfológico-comparativo inicial sobre todo con
el fin de generar datos correspondientes al periodo Arcaico. Los artefactos
diagnósticos fueron fotografiados, dibujados y digitalizados, posteriormente
depositados en bolsas de plástico herméticas para su debida conservación y
almacenaje en predios de la alcaldía de Puerto Acosta.

72
CAPÍTULO VI
PRESENTACIÓN DE LOS DATOS ARQUEOLÓGICOS

En este apartado, serán presentados de manera sintética los resultados del


trabajo de campo a través de descripciones, fotografías, tablas y dibujos. Los
resultados de la fase de prospección y excavación son expuestos de acuerdo a la
segmentación realizada (Figura 24), obteniendo como resultado 3 áreas
geográficas dentro del área de estudio: segmento sur conformado por los cerros
costeros meridionales (área 1); segmento norte conformado por los cerros costeros
septentrionales (área 2); y, finalmente la zona insular conformada por las islas
Campanario y Choquella (área 3). Las zonas 1 y 2 están separadas por un amplio
valle, y la zona 3 esta aislada de las otras por el lago. Esto permitirá realizar un
ejercicio comparativo sobre la dinámica cultural de la región y contrastar los
elementos tangibles y no tangibles que forman parte del paisaje.

Figura 24. Segmentación de la zona de estudio (Elaboración propia).

73
La extensión total del área de estudio es de 47,2 km² (100%), empero, como
será detallado en las siguientes líneas, la cobertura efectiva de prospección fue de
40,6 km² (86,2%), con lo cual, dos sectores en la zona lacustre representadas por
un área de 6,6 km² (13,8%) aún carecen de datos arqueológicos. Adicionalmente
para complementar los datos de la fase de prospección fueron realizadas 6
excavaciones de sondeo en las 3 áreas mencionadas anteriormente con el fin de
obtener datos arqueológicos procedentes de contextos estratigráficos.

El análisis de material arqueológico estuvo enfocado en los fragmentos de


cerámica, por tanto, el material obtenido durante la fase de prospección fue
analizado a través de un análisis estilístico dada la baja confiabilidad de su contexto
y la erosión que presentan, por otra parte, los fragmentos de cerámica registrados
durante la fase de excavación fueron sometidos a un análisis por atributos. En
contraste, la identificación de industria lítica correspondiente a ocupaciones del

Figura 25. Sitios arqueológicos registrados (Elaboración propia).

74
periodo Arcaico fue sometida a un análisis morfológico-comparativo ya que es una
muestra bastante limitada.

Bajo esas consideraciones, esta investigación reporto el hallazgo de un total


de 68 sitios arqueológicos (Figura 25; anexo 6) sobre un área geográfica de 40.6
km², los hallazgos arqueológicos resultantes se constituyen en evidencia
arqueológica inédita dentro de los márgenes de la zona de estudio y, a su vez en la
franja oriental de la cuenca lacustre, los resultados más significativos serán
expuestos en adelante.

6.1. Resultados de la Prospección Regional

6.1.1. Segmento Sur (área 1)

Cuenta con una extensión total de 20.4 km² (43%), sin embargo, una
superficie de 3,7 km² (7,8%) no fue cubierta durante la prospección debido a
dificultades de accesibilidad y logística. Adicionalmente el área de prospección fue
ampliada33 en 0,9 km² (1.9%) hacia la llanura lacustre durante el trabajo de campo,
en efecto, la cobertura de prospección en el área 1 alcanzó una extensión total de
16,7 km² representado por el 35,2%.

Con esas consideraciones sobre dicha cobertura de prospección fue


realizada la identificación y registro de un conjunto de 32 sitios arqueológicos
(Figura 26 & 27) distribuidos en diferentes zonas microambientales, no obstante,
se observa una tendencia en la ocupación de zonas de coluvio, es decir, sobre los
3.850 metros de altitud, así mismo, la mayoría advierte un carácter
multicomponente hecho que atestigua una prolongada y continua ocupación cultural
de los mismos.

33
Durante el primer día de prospección un comunario afirmo la existencia de “chullpas” sobre los
arenales, dada su insistencia junto a él nos aproximamos a la zona, y efectivamente se dió el
hallazgo de una dispersión importante de artefactos líticos, por tanto, tras el notable hallazgo
se determinó ampliar la zona de prospección.

75
Figura 26. Sitios arqueológicos identificados en el segmento Sur (área 1) de la península
(Elaboración propia).

Los asentamientos identificados correspondientes al periodo Arcaico


(9.500 – 1.500 a.C.) (n=6) están localizados en áreas abiertas sobre la franja de
arenales, se advierte una predilección en la ocupación de la zona lacustre
(PAYA002, PAYA003, PAYA004, PAYA005); sin embargo, también se observa la
ocupación de algunas colinas próximas (PAYA006 y PAYA008) durante la fase
terminal del Arcaico dada la identificación de artefactos correspondientes a dicha
fase. El material arqueológico asociado está representado por dispersiones
importantes de artefactos líticos en superficie, principalmente desecho de talla, son
menos frecuentes los artefactos completos. En efecto, la correspondencia entre la
proximidad del conjunto de sitios en la zona lacustre y sus evidencias materiales en
superficie sugieren la existencia de una aldea de producción lítica y captación de
recursos lacustres, por otra parte, si bien la muestra de artefactos recuperados es

76
poco representativa y no cuenta con un contexto estratigráfico, su morfología ofrece
información inicial que provisionalmente permite otorgarles una cronología relativa
evidenciando una ocupación desde la fase temprana hasta la fase terminal del
periodo Arcaico, es decir, en un periodo temporal entre el 9.000 y 1.500 antes de
nuestra era (Figura 28).

Figura 27: Localizacion de los principales asentamientos arqueológicos en el segmento


sur de la Península de Huaycho. Arcaico (a); Formativo (b, c y d); Intermedio Tardío (e).

77
Figura 28. Artefactos líticos diagnósticos del periodo Arcaico: Temprano (a-g); Medio (h-l);
Tardío (m-l); Terminal (s-u).

La cantidad de asentamientos se incrementa notoriamente durante el


periodo Formativo, se observa una tendencia en ocupar zonas de coluvio sobre los
3850 metros de altitud, habitando colinas enteras o parte de ellas, aunque las

78
ocupaciones en la zona lacustre no fueron abandonadas completamente. La fase
de ocupación más temprana, es decir, durante el Formativo Temprano (1500 –
800 a.C.) muestra evidencias restringidas, sin embargo, en el segmento sur de la
península se presume la existencia de tres sitios (PAYA005, PAYA006 y PAYA016)
en razón de su vínculo con evidencias del periodo precedente34 y una muestra de
cerámica bastante restringida cuya equivalencia con el estilo Pasiri por su alto
contenido de fibra vegetal y pobre cocción (Figura 29) sugiere asentamientos de
dicha época.

Figura 29. Fragmentos de cerámica con


abundante antiplástico vegetal semejante a
otros estilos como, Pasiri.

El desarrollo de asentamientos permanentes y la complejidad cultural que


expresan es mucho más notoria a partir del inicio del Formativo Medio (800 – 250
a.C.), los asentamientos identificados durante este periodo (n=17) se muestran
mejor definidos; están caracterizados por su localización predominante en zonas de
coluvio y materialmente se manifiestan a través de algún tipo de evidencia de
cerámica, escultura lítica y/o edificaciones arquitectónicas agrícolas y ceremoniales

34
Stanish et al. 1997 remarcó la superposición cultural del periodo formativo en asentamientos
Arcaicos y su vínculo con el componente cerámico Pasiri.

79
(ver capítulo II), no obstante, la cerámica en superficie está generalmente
erosionada y es escasa frente a muestras de periodos más tardíos.

Figura 30. Fragmentos de cerámica Formativo Medio: Ollas de cuello medio (a-f);
cuencos convexos (g-j); tazón (k); jarras (l,m); fragmentos indeterminados con
decoración incisa (n, o).

80
Bajo ese contexto, algunos de los sitios arqueológicos más notables en el
segmento sur de la península (área 1) están manifiestos en el paisaje a través del
sitio Janata (PAYA017): el cual, está situado en el flanco oeste de la colina que
recibe el mismo nombre y cuya extensión aproximada es de 5 ha. Hacia el naciente
se advierte una intención visual con algunos picos de la cordillera real y la llanura
aluvial, donde se abre paso el río Huaycho; en oposición, hacia el oeste el nexo
visual con el espejo lacustre es inexistente ya que una barrera de elevadas colinas
se interpone. Igualmente, destaca su proximidad con fuentes de agua de vertientes
naturales y canteras de piedra, dada la identificación de un lítico extraído
abandonado.

La modificación del entorno de dicho sitio es notable por la edificación de


plataformas escalonadas donde fue edificado algún tipo de arquitectura ceremonial
–del cual apenas quedan indicios– dada la notoria dispersión de bloques de roca
grandes y medianos; la identificación de una escultura lítica con iconografía Chiripa
(ver Figura 63, f) ratifica dicha observación, así mismo, la cerámica asociada
presenta ollas de cuello corto y mediano, cuencos convexos, jarras y algunos
fragmentos con decoración incisa (Figura 30), consecuentemente, este
asentamiento se constituye como un centro principal de la época Formativo Medio
en la porción sur de la península.

Por otra parte, los sitios PAYA006, PAYA016 y PAYA037 muestran una
jerarquía inferior respecto a PAYA0017; evidencias de bloques de piedra trabajados
y también alineados anuncian indicios de algún tipo de arquitectura con propósitos
ceremoniales de inferior magnitud, de igual manera, resaltan por las plataformas
asociadas, las cuales rodean parcial o completamente a los sitios. El hallazgo
aislado de una azada pequeña de basalto (Figura 35, a-c) en el sitio Pucara
(PAYA006) permite cuestionar el flujo de bienes de prestigio, sobre todo
considerando la virtual ausencia de estos artefactos en la zona de estudio. Con
todo, cabe señalar que es especulativo definir la antigüedad genuina de los
asentamientos durante este periodo sin un correlato estratigráfico, puesto que, los
eventos postdeposicionales han afectado notoriamente los sitios arqueológicos.

81
Durante el periodo Formativo Tardío (200 a.C. – 500 d.C.) se observa la
continuidad y protagonismo de los sitios anteriormente mencionados; sobretodo a
partir de sus cambios de carácter cualitativo, puesto que, nuevamente el sitio Janata
(PAYA017) resalta por una evidente superposición cultural manifiesta por la
reutilización de la escultura anteriormente mencionada cuya incuestionable
representación antropomorfa (ver Figura 63, f) advierte la influencia de la cultura
Pukara desde el norte de la cuenca; igualmente, se advierte un cambio destacado
en el estilo arquitectónico por la presencia de bloques líticos de lados rectos y
considerable dimensión (ver figura 56, e).

Figura 31. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío: Jarras (a-h); cuencos (i-o); base
de incensario anular (p); asa de tazón (q); fragmentos con decoración incisa (r, s);
fragmento de trompeta ceremonial (t).

82
Los sitios localizados alrededor mantienen su vigencia, empero, su extensión
y complejidad no muestra cambios destacados, con lo cual, los vestigios
arqueológicos de superficie están mejor expresados por la cerámica, por medio de
la identificación de fragmentos diagnósticos pertenecientes a: trompetas, bases
anulares, jarras, cuencos y tazones, elementos diagnósticos ya descritos en otras
regiones (Figura 31). Resulta destacable el hallazgo en el sitio PAYA004
correspondiente a un asa de tazón (Figura 31, q) semejante al estilo Pana Tardío
en Santiago de Huata (Lemuz 2001) o identificado como Titinhuayani Tardío en la
Isla del Sol (Bauer & Stanish 2003).

Los sitios arqueológicos en la península de Huaycho muestran una reducción


importante cuya influencia desde la cuenca sur del lago a partir del siglo VII fue
reflejada a través de la cerámica de estilo Tiwanaku (500 – 1.100 d.C.). La
reducción de sitios arqueológicos (n=9) es significativa, mostrando la reocupación
de los principales sitios previamente mencionados; los cuales, están representados
por la presencia de fragmentos de cerámica polícroma señalando algún tipo de
contacto y/o influencia durante la fase expansiva de Tiwanaku, las características y

Figura 32. Fragmentos Tiwanaku: bordes y bases de kerus (a-b); bordes y bases de
tazones (c-d); rebordes y protuberancias de la fase expansiva (e).

83
acabados de la cerámica corresponden a la fase Tiwanaku V (Figura 32). Por otra
parte, ademas de la escasa densidad de cerámica, no se identificaron aspectos
notables que determinen el carácter del influjo de Tiwanaku en la zona, aunque, el
muro de bloques trabajados en Janata (PAYA017) requiere su examinación para
determinar una cronología y estilo constructivo con mayor precisión.

Un cambio cultural importante acontece durante el periodo Intermedio


Tardío (1.100 – 1450 d.C.), el cual toma lugar a partir del siglo XII, se observa un
incremento vertiginoso de sitios arqueológicos (n=19), se destacan los
asentamientos de nueva fundación –generalmente monocomponentes– localizados
con recurrencia en zonas de coluvio superior sobre los 3.950 metros de altura y en
menor medida en la zona Intermontañosa sobre los 4.100 metros. La localización
en altura de dichos asentamientos refleja propósitos de control visual y/o
defensivos, una vez más, se observa una predilección visual hacia la llanura aluvial.

Figura 33. Fragmentos de cerámica Intermedio Tardío: bordes y bases con decoración
pintada e incisa (a, b); cuellos con decoración incisa (c); borde semicompleto (d).

84
El núcleo de influencia cultural durante esta fase se desplaza sobre la
secuencia de crestas rocosas Tirani (ver Figura 27, e) conformada por una
agrupación de tres Pucaras (PAYA010, PAYA011, PAYA012) perfectamente
definibles, cuyos muros concéntricos cuentan con 3 o más anillos, las estructuras
domésticas y funerarias (chullpas) están distribuidas en la cima. Por otra parte,
alrededor del 50% de los sitios previamente habitados muestran algún tipo de
reocupación; los cuales, están representados principalmente a través de altas
dispersiones de material cerámico en superficie con muestras de vasijas de
almacenamiento con decoración plástica y/o incisa en cuellos y bordes; los cuencos
presentan decoración pintada en tonos rojos a través de líneas y figuras
geométricas (Figura 33) a diferencia de los períodos precedentes se evidencian
artefactos bélicos (Figura 35, f). En algunas ocasiones, se asocian altos e
imponentes muros defensivos, aunque estos no se disponen de manera
concéntrica, un atributo que debe ser indagado. Contrariamente los asentamientos
de menor rango ocupan la cima de pequeñas colinas, exponen muros concéntricos
pequeños y de baja altura, así mismo, la cerámica está presente en una proporción
inferior.

Durante el siglo XV el influjo Inca exhibe un decremento de los


asentamientos (n=11), sobretodo, a través de la reocupación de los principales
sitios anteriormente habitados localizados en zonas de coluvio sobre los 3.850
metros de altura. En efecto, la influencia Inca en la zona es tenue, se reconoce
principalmente a través de material cerámico de estilo Inca (Figura 34); algunos
fragmentos de artefactos de uso bélico sugieren episodios de violencia (Figura 35
d y e); la construcción de infraestructura vial adquiere notoriedad tras la
identificación de segmentos de caminos, algunos de ellos elaborados con losas de
piedra y compleja construcción.

85
Figura 34. Fragmentos decorados de cerámica Inca: platos y/o cuencos (b, c y e);
fragmentos de aríbalo imperial (d); borde de keru (g); indeterminados (a, f y h).

Figura 35. Artefactos líticos: azada de basalto (a); cuchillo (b); fragmento de posible
acha (c); fragmentos de masos (d y e); boleadoras (f).

86
Figura 36. Artefactos líticos: manos de moler

6.1.2. Segmento Norte (área 2)

El segmento norte de la península de Huaycho cuenta con una extensión


total de 25,4 km² (53,8%), la cobertura de prospección efectiva fue desarrollada en
una extensión representada por el 47,8% (22,5 km²), un área de 2,9 km² (6%)
localizada en la zona de coluvio en el borde lacustre no fue prospectada debido a
dificultades dadas por la accesibilidad y logística durante el trabajo de campo.

En efecto, la cobertura efectiva de prospección proporcionó la identificación


y registro de un conjunto de 29 sitios arqueológicos dispersos en diferentes zonas
microambientales (Figura 37 & 38), la dinámica de ocupación cultural es análoga a
la porción sur de la península, sin embargo, se observan diferencias significativas,
por ejemplo, la frecencia y cantidad de sitios es inferior, los detalles documentados
serán expuestos en las siguientes líneas.

Los asentamientos (n=3) correspondientes al periodo Arcaico (9.000 –


1.500 a.C.) contrariamente al área 1 están localizados en zonas de coluvio superior
sobre los 3.950 metros de altitud. Las evidencias de superficie se restringen a 3
artefactos líticos (ver Figuras 28, b, r y s) cuyos atributos tecnológicos dan cuenta
de su vínculo con este periodo en un rango temporal entre el 9.000 al 1.500 antes

87
del presente; un margen cronológico semejante al identificado en el segmento sur
de la península.

Figura 37. Mapa de los sitios identificados en el sector norte de la península de Huaycho
(Elaboración propia).

Cabe resaltar que durante un reconocimiento pedestre –fuera del trabajo


formal de prospección– realizado sobre la llanura aluvial entre la comunidad de
Tahata y el río Huaycho se dio el hallazgo casual de 4 sitios arqueológicos
correspondientes al periodo Arcaico. Estos asentamientos están emplazados al aire
libre sobre la franja de arenales con una importante distribución de artefactos de
producción lítica –un patrón similar a los sitios reportados sobre el borde lacustre
del en el segmento sur.

88
Figura 38. Principales sitios arqueológicos en el segmento norte: Formativo (a-c);
Intermedio Tardío (b, d).

Estos sitios resaltan por su vinculación con el río Huaycho y el sitio Jisk’a
Tahata (PAYA022); el cual se convertirá en un centro principal de desarrollo cultural
hasta la ocupación Inca. Los sitios referidos muestran evidencias de industria lítica
correspondiente a ocupaciones de este periodo, por tanto, 3 puntas de proyectil (ver
Figuras 28, a, f y n) se exponen con propósitos comparativos para fortalecer la
cronología relativa de este periodo cultural en la zona de estudio.

89
Los asentamientos arqueológicos correspondientes al periodo Formativo
muestran una tendencia en ocupar zonas coluviales sobre los 3.850 metros de
altitud; a diferencia del segmento sur, no fueron identificados sitios de este periodo
en la zona lacustre. Durante la fase temprana del Formativo (1.500 – 800 a.C.) no
se identificaron ocupaciones arqueológicas evidentes, no obstante, no se descarta
su asociación con asentamientos del periodo Arcaico; un aspecto ya valorado
respecto a la porción sur de la península.

Durante el periodo Formativo Medio (800 – 200 a.C.) los sitios


arqueológicos identificados (n=6) muestran una cantidad significativamente inferior
respecto al segmento sur de la península; así mismo, su distancia entre sí es mayor.
El sitio principal es denominado Jisk’a Tahata (PAYA022), cuya extensión es mayor
a 6 ha con una modificación del entorno notable, su distancia hacia el borde lacustre
es mayor a 2 km, en consecuencia, el nexo con el espejo lacustre no parece
relevante, opuestamente se obtiene un amplio panorama visual hacia la llanura
aluvial; por otra parte, se destaca la accesibilidad a recursos acuíferos dada la
proximidad del sitio con vertientes de agua y el propio río Huaycho. Igualmente,
están disponibles canteras de roca volcánica asociadas a la colina Jach’a Tahata
(PAYA023).

Dichas condiciones hicieron factible la ocupación diferenciada del segmento


oeste de la colina Jisk’a Tahata a través de la edificación de plataformas
escalonadas y la conformación inicial de un área ceremonial (Amaykunka35) en el
collado entre las colinas mencionadas (ver Figura 38, a), el material arqueológico
de cerámica identificado está compuesto de algunos fragmentos de ollas de cuello
corto y mediano (Figura 39), no se identificaron evidencias de escultura lítica; no
obstante, sobre el flanco este de la colina Jach’a Tahata, en el sector denominado
Campanario se localiza un bloque litófono (Figura 40), hecho que otorga un valor
significativo a toda el área y sus componentes arqueológicos.

35
Palabra en Aymara, de acuerdo a las referencias de los comunarios hace referencia a cuello
de muerto. Durante la visita en otras comunidades nos percatamos que la palabara
Amaya=muerte esta asociada frecuentemente a sitios arqueológicos.

90
Figura 39. Bordes de cerámica Formativo Medio: ollas de cuello
corto (a, d); ollas de cuello medio (b, c).

Figura 40. Fonolito localizado en la pendiente este de la colina Jacha Tahata (PAYA023)

91
Los asentamientos de menor rango del Formativo Medio: Titata (PAYA020),
Pucara (PAYA027) y Cruz Pata (PAYA033) están localizados en zonas de coluvio
superior sobre los 3950 metros de altitud ocupando la cima de las colinas; su
posición otorga a los asentamientos una predilección de contacto visual con el
espejo lacustre. En dichos sitios los vestigios arqueológicos en superficie se
restringen a fragmentos de cerámica en mediana densidad; no obstante, Titata se
destaca por la presencia de una escultura lítica fragmentada (ver figura 63, e), y
un segmento de muro alineado (ver figura 56, d), la dispersión densa de líticos
trabajados asociados a dicho rasgo sugiere el desmantelamiento de un templo
ceremonial. Así mismo, la identificación de una pequeña escultura lítica (ver figura
63, b) denota la relevancia del sitio Pucara, y aunque, al rededor existen amplias
plataformas escalonadas no se evidenciaron otros elementos en superficie que
permitan determinar su filiación cultural con el periodo cultural en cuestión.

Figura 41. Cerámica diagnóstica Formativo Tardío: ollas de cuello medio (a-d); jarras (e,
f); tazón (g).

Más tarde, a partir del 250 a.C. durante el periodo Formativo Tardío (200
a.C. – 500 d.C.) los sitios anteriormente mencionados mantienen su vigencia y
adquieren mayor prominencia. El sitio Jisk’a Tahata (PAYA022) se convierte en un
importante núcleo cultural, el sondeo practicado en el recinto ceremonial
(Amaykunka) corrobora esta aseveración, no obstante, a diferencia del segmento
sur no se evidencia escultura lítica. Por otra parte, en el sitio Titata (PAYA020) se

92
identificaron fragmentos de este periodo particularmente jarras y tazones (Figura
41). Finalmente, el sitio PAYA027 muestra una alteración significativa del entorno,
si bien, no fue posible rescatar cerámica de este periodo, probablemente sea debido
a la superposición cultural de periodos más tardíos.

Durante la influencia Tiwanaku (500 – 1.100 d.C.) los sitios muestran un leve
incremento (n=9), aunque ninguno evidencia aspectos notables. Se observa la
reocupación de los sitios anteriormente mencionados. La densidad de material
arqueológico es baja y corresponden a la fase expansiva de Tiwanaku representada
principalmente por fragmentos de kerus y tazones, algunos ejemplos de vasijas con
decoración plástica en el cuello anuncian el estilo Pantini Orange (Figura 42, f), en
general, los acabados son menos elaborados. Estas muestras parecen ser el
resultado de profanaciones de tumbas, por tanto, es probable la existencia de otros
sitios con evidencias de cerámica Tiwanaku.

Figura 42. Cerámica diagnóstica Tiwanaku: bordes, base y cuerpos de kerus (a-d, g, h);
base de tazón (e); fragmento de tinaja, estilo Pantini Orange (f)

Después de la desintegración de Tiwanaku alrededor del siglo XII tiene inicio


el periodo Altiplano o Intermedio Tardío (1.100 – 1450 d.C.) bajo un esquema
político y social de inestabilidad. Por tanto, se observa un drástico incremento de
sitios arqueológicos (n=23) sobretodo con asentamientos de nueva fundación
localizados sobre la cima de altas colinas ocupando zonas de coluvio superior y en
menor medida zonas intermontañosas; en cualquier caso, localizados sobre los

93
3.950 metros de altitud; así mismo, los sitios precedentes fueron nuevamente
reocupados.

Contrariamente al segmento sur de la península, las Pucaras son más


modestas, con pequeños muros concéntricos y escaso material arqueológico en
superficie. Las estructuras asociadas son más restringidas, aunque aparecen
estructuras de base circular en PAYA023, PAYA022 y PAYA027, las cuales
pudieron haber llevado una cubierta de bóveda, lamentablemente no quedan
evidencias de las mismas. Por otro lado, las estructuras domésticas de base
cuadrangular solo aparecen en PAYA057. En consecuencia, no se identificó una
Pucara mayor, la cual parece estar localizada fuera de los límites geográficos de
este estudio. El material cerámico está conformado por vasijas de almacenamiento
con decoración plástica y/o incisa en cuellos y bordes, en ocasiones llevan pintura
en el cuerpo con trazos gruesos y poco definidos; los cuencos llevan decoración
pintada en el interior y/o exterior con diseños de líneas y figuras geométricas
(Figura 43).

Figura 43. Cerámica diagnóstica Intermedio Tardío: bordes de tinajas con decoración
plástica e incisa (a-e); bordes con decoración pintada (f-i).

94
La presencia Inca (1.470 – 1.535 d.C.) alrededor del siglo XV en el segmento
norte de la península fue identificada principalmente por la reocupación de sitios
(n=10) y su vinculación con cerámica local o provincial principalmente a través de
cuencos, kerus y formas aribaloides (Figura 44). La cantidad de los asentamientos
se reduce significativamente en relación al periodo precedente, así mismo, la
densidad de cerámica es bastante restringida. Un rasgo notable es atribuido a la
infraestructura vial, cuyos trazos fueron identificados en diferentes locaciones, no
obstante, adquiere un valor notable, la calzada de piedra asociada al sitio Jisk’a
Tahata (PAYA022), el cual será expuesto en el siguiente capítulo. Dicho camino,
sugiere la existencia de un centro de administración importante, sin embargo, no se
identificaron otros elementos que apoyen este supuesto.

Figura 44. Cerámica diagnóstica Inca: kerus (a, b); aríbalos (d-f); cuencos (g, h).

95
6.1.3. Zona insular (área 3)

6.1.3.1. Isla Campanario

Con una extensión de 0,54 km² (ver Figuras 45 & 46) se constituye en la
isla más extensa de la zona; su morfología es bastante peculiar y con las
variaciones en el nivel del lago su configuración puede cambiar notablemente. La
prospección tuvo una cobertura del 100% de la isla, como resultado, los sitios
arqueológicos identificados (n=5) en superficie se componen principalmente de
dispersiones moderadas de cerámica fragmentada, adicionalmente se identificaron
algunas plataformas de cultivo de reducidas dimensiones, las cuales adoptan las
formas de la topografía natural del terreno.

Figura 45. Área insular (Elaboración propia).

96
Durante el periodo Formativo Medio y Tardío (800 a.C. – 500 d.C.) fueron
identificados dos sitios arqueológicos, aunque los vestigios arqueológicos de
superficie son restringidos es probable que bajo la superficie existan mayores
evidencias. El sitio PAYA043 está localizado en el flanco Este sobre el borde de
una meseta; a primera vista, resalta la intención de contacto visual directo con la
zona central de la península de Huaycho. La identificación de algunos fragmentos
erosionados de cerámica y abundante antiplástico mineral, señala su vinculación
con el periodo Formativo.

Figura 46. Vista panorámica de isla Campanario, captura desde la península de Huaycho
(Registro fotográfico PAYA2018).

Por otra parte, el sitio PAYA046 está localizado en el borde lacustre Oeste
sobre una meseta que presenta una leve inclinación oeste-este. El sitio resalta por
un piso elaborado con rocas, el cual ha sido cubierto por sedimento y vegetación;
en la esquina sur se observa la intersección de dos muros de doble hilera que
conforman una “T”. A pocos metros hacia el norte está recostada una escultura lítica
(ver Figura 63, d) elaborada en arenisca sus dimensiones son contenidas y
presenta una morfología de pedestal, a diferencia del ejemplar del sitio Janata
(PAYA017) todas sus superficies están alisadas. La apertura de un sondeo de
excavación en el sitio permitió identificar parte de dicho piso, en las siguientes líneas
será descrita dicha información. Es impreciso afirmar si se trata de la superficie de
una estructura prehispánica, ya que no existe cerámica asociada en superficie. Así

97
mismo, con pruebas arqueológicas tan restringidas no es posible definir la
ocupación precisa durante este periodo.

La ocupación durante el periodo Tiwanaku (500 – 1.100 d.C.), es poco


perceptible y se evidencia a través de una agrupación baja de fragmentos de
cerámica en dos sitios (PAYA042 y PAYA043), resalta en la pequeña muestra un
fragmento Pantini Orange o Tiwanaku V (Figura 47), no obstante, no existen
evidencias que permitan realizar mayores conjeturas sobre la presencia Tiwanaku
en la isla.

Figura 47. Fragmento Tiwanaku,


estilo Pantini Orange

Figura 48. Cerámica Intermedio Tardío:


cuerpos con decoración pintada e incisa.

98
Los asentamientos durante el periodo Intermedio Tardío (1.100 – 1450 d.C.)
se observan a través de la concentración moderada de cerámica en superficie
común de este periodo (Figura 48); tres sitios presentan dicha característica
PAYA042, PAYA043 y PAYA045. Tampoco fueron identificados muros defensivos,
estructuras domésticas o funerarias que sugieran una presencia de ocupaciones
más prolongadas.

La presencia Inca (1.450 – 1.532 d.C.) en la isla fue identificada en el sitio


PAYA043 solo por medio de algunos fragmentos de cuencos de cerámica
elaborados en pasta blanca y compacta (Figura 49), sin mayores evidencias.

Figura 49. Cerámica Inca: bordes de cuencos.

6.1.3.2. Isla Choquella

Con apenas 3,5 ha de extensión (Figuras 45 & 50), se sitúa hacia el sur-este
de isla Campanario, desde la isla se consigue un panorama visual completo del
entorno. Resalta su geomorfología dominada por afloramientos de roca, dichas
característica la convierten en una isla poco habitable, su accesibilidad es compleja
debido a la inexistencia de un ingreso formal, por lo que es preciso escalar para
alcanzar la cima. Sobre la cumbre la obstrusividad ocasionada por la vegetación
reduce la visibilidad y circulación, así mismo, los bordes de la isla son bastante
abruptos y peligrosos. Bajo esas consideraciones, durante la prospección pedestre
se registró un sitio arqueológico (PAYA035) localizado en el flanco este de la isla
con una dispersión de cerámica bastante baja conformada por fragmentos del
periodo Intermedio Tardío (Figura 51) e Inca local (Figura 52). En la actualidad la
isla tiene una funcionalidad ceremonial y económica, muchos pescadores realizan

99
ofrendas, también toman pausas y descansos en la isla con el fin de realizar sus
labores de pesca.

Figura 50. Fotografía panorámica de isla Choquella, captura desde el este (Registro
fotográficos PAYA2018).

Figura 51. Fragmentos de cerámica Intermedio Tardío:


cuerpos decorados.

Figura 52. Cerámica Inca provincial: fragmentos de platos playos.

100
CAPÍTULO VII
EVIDENCIAS ARQUITECTÓNICAS DE SUPERFICIE

Durante la prospección regional, múltiples elementos arquitectónicos fueron


localizados en superficie, en algunos casos, solo se identificaron trazas de edificios
colapsados o en mal estado de conservación, en contraste, el paisaje heterogéneo
de la península de Huaycho esta mucho mejor definido por extensas áreas de
terrazas o plataformas escalonadas. Por otra parte, en esta sección incluimos
descriptivamente las expresiones artísticas, las cuales, frecuentemente están
vinculadas a sitios arqueológicos de importancia, como será expuesto más
adelante.

En la misma lógica, acorde a los planteamientos del marco teórico, la


arqueología del paisaje contribuye en la reconstrucción y comprensión del entorno
construido, a partir de esa dinámica, es preciso puntualizar que “la arquitectura no
es solo un objeto material (edificio), sino que en esas escalas señaladas sus
comunidades construyeron y construyen paisajes: lugares simbólicos socialmente
identificados, con arraigo, pertenencia y memoria” (Guzmán 2023:169).

Dado que la mayoría de los sitios registrados han sido objeto de reocupación
a lo largo del tiempo, este capítulo presenta la evidencia arquitectónica identificada
en la zona de estudio. La organización de este capítulo se hace por la función, ya
sea administrativa, ceremonial, residencial, defensiva, etc, asignada a las
estructuras basada en investigaciones previas en la región circumlacustre y el
conocimiento que tenemos de las distintas épocas. Por tanto, dado el carácter y la
amplitud que abarca este estudio se plantea la siguiente división bajo dos
argumentos: 1) la variedad de evidencias materiales han sido frecuentemente
reutilizadas y/o estilizadas durante diferentes periodos, por lo que resulta poco útil
pensar que una manifestación es propia solo de un periodo o desarrollo cultural; 2)
la amplitud de esta investigación considerando todos los periodos de desarrollo
cultural prehispánico permite abordar un contraste diacrónico y observar los
cambios y/o continuidades a través de evidencias materiales en una escala

101
temporal amplia. Sin embargo, es importante reconocer que la división planteada a
continuación solo representa una parte del modo de vida de las poblaciones
prehispánicas que ocuparon la región de estudio, la cual deberá ser ampliada y
verificada a través de nuevos estudios.

7.1. Arquitectura residencial y/o doméstica

7.1.2. Plataformas residenciales

La modificación del entorno a través de la implementación de terrazas o


plataformas escalonadas se constituye en un elemento arquitectónico que destaca
a primera vista en el paisaje cultural lacustre, lo cual, ha proporcionado un marcado
contraste frente al entorno natural en una escala monumental (Erickson 2000). Los
aportes documentados acerca de la naturaleza de estas obras arquitectónicas en
la región del lago Titicaca exhiben ciertas pautas respecto a su múltiple función y
filiación cultural, de modo que, se ha expuesto su implementación temprana por lo
menos a partir de periodo Formativo (Albarracín 1996; Bermann & Graffam 1989;
Chávez 2012). Por su parte, Erickson (2000) afirma que estas estructuras
frecuentemente están vinculadas con la tenencia de la tierra a nivel de hogar, ayllu
y comunidad. En ese sentido se ha planteado su función –no solo como áreas
agrícolas– sino como espacios residenciales, por ejemplo, en el valle bajo de
Tiwanaku (Albarracín 1996), así como, en Santiago de Huata (Lemuz 2001) y en la
región norte de la cuenca (Stanish et al. 2014).

La construcción de plataformas residenciales se basa en la edificación de


muros de contención que retienen un denso relleno de tierra y piedras muy bien
nivelado, los muros llevan un mampuesto de rocas de diverso tamaño y forma, en
algunos casos se usan cuñas pequeñas y argamasa para otorgar estabilidad a la
estructura. La altura de los muros es variable y fácilmente superan los 200 cm, en
cambio, el espesor de los muros oscila los 100 cm.

102
Con las características expuestas, en el paisaje denotan estructuras macizas
que imponen una presencia notable, con la evaluación de dos aspectos es posible
diferenciar a las plataformas residenciales de otras estructuras semejantes, aunque
no son meramente restrictivas:

1. El contexto, las plataformas residenciales suelen rodear a sitios


arqueológicos vinculados a colinas altas cuyo entorno ha sufrido una modificación
importante producto de una ocupación intensa y prolongada; son notables, algunas
edificaciones arquitectónicas y material arqueológico de superficie en alta densidad,
con una filiación importante correspondiente a los periodos Formativo y Tiwanaku,
en relación a otros periodos culturales. Así mismo, parte de los restos artefactuales
anuncian actividades domésticas; a través de la presencia de batanes, manos de
moler (ver Figura 36) y fragmentos de ollas generalmente.

2. Atributos físicos, las plataformas residenciales generalmente cuentan con


una superficie extensa y bien nivelada, pueden superar los 20 metros de amplitud
y los muros de contención se prolongan de manera sinuosa adoptando el contorno
natural del terreno.

En general, en el segmento 1 y 2 fueron identificadas extensas plataformas


de uso residencial, los detalles de edificación no aplican en todos los casos, excepto
por los dos aspectos ya definidos (Figura 53). Adicionalmente, en los muros de
contención se puede identificar una variabilidad en el uso de materiales y el
mampuesto aplicado, así mismo, aunque no existen estructuras residenciales sobre
las terrazas, la base de las colinas casi siempre está ocupadas por la comunidad
actual, donde existe una recurrencia de casas de piedra y adobe con techo a dos
aguas, las cuales pueden haber sido reutilizadas de épocas prehispánicas. La
conservación de las plataformas es generalmente buena, en apariencia debido a la
continuidad de su uso; primordialmente como áreas agrícolas, sin embargo, muchos
muros se encuentran colapsados y/o a punto de colapsar.

103
Figura 53. Plataformas residenciales: PAYA023 (a); PAYA022 (d, e); PAYA006 (b, c)

7.1.3. Estructuras domésticas

El desarrollo de estudios arqueológicos acerca de espacios domésticos aun


es limitado, una de las causas recae en la predilección sobre el estudio de sitios
arqueológicos monumentales, lo que ha condicionado el conocimiento arqueológico
actual y su dinámica cultural en inmediaciones del lago Titicaca, este aspecto fue
valorado en el capitulo II. En ese aspecto, podemos considerar que la arquitectura
doméstica prehispánica se constituye en “aquellos espacios que fueron delimitados
constructivamente para el desarrollo de una actividad que satisfizo una necesidad
básica, como por ejemplo la preparación de alimentos” (Espinoza 2017:53). Por su
parte, Craig señala: “

La arquitectura doméstica, no las unidades domésticas,


permanecen en el registro arqueológico. Los grupos sociales,

104
las relaciones, y los procesos que componen a las unidades
domésticas deben ser inferidas desde los restos materiales de
las unidades de vivienda, elementos arquitectónicos
asociados, y conjuntos arqueológicos (Craig 2012:44).

Las contribuciones efectuadas en la región han proporcionado valiosos datos


acerca de la dinámica en una unidad familiar y sus múltiples componentes, en
efecto, se destacan las contribuciones de Craig (2012) en un contexto de transición
del Arcaico Tardío al Formativo Temprano, así mismo, Bermann & Graffam (1989)
ha delineando una base importante acerca de las actividades de orden doméstico
desarrolladas en Lukurmata durante el periodo Formativo Tardío. En la misma línea,
Nicole Couture (2003) en Mollo Kontu y Javier Escalante (2003) en La K’araña
también han revelado importantes evidencias de edificios de uso doméstico
asociados el área monumental de Tiwanaku.

Cabe destacar que los estudios señalados son el resultado de excavaciones


arqueológicas, en efecto, se puede colegir que los vestigios materiales localizados
en superficie son poco frecuentes de ser hallados, sin embargo, los datos que
proporcionamos en este apartado se restringen a edificios que permanecen
erguidos parcialmente y sobretodo asociados a Pukaras del Intermedio Tardío.

Las estructuras identificadas consisten en habitaciones contiguas


emplazadas en la cima de algunas colinas identificadas como Pucaras, no obstante,
su función no es explícita y a través de evidencias de superficie no es preciso
definirlas; ya que bien podrían desempeñar múltiples usos o pueden ser
edificaciones de diferentes eventos culturales. El emplazamiento de estas
edificaciones es aleatorio, no obstante, están siempre en la parte más alta dentro
de muros defensivos formando pequeños patios de base poligonal hacia donde se
dirigen los pórticos, con frecuencia dos o más estructuras están adosadas (Figura
54).

105
Figura 54. Estructuras domésticas del periodo Intermedio Tardío: PAYA012 (a, c, d y e);
PAYA057 (b).
En cuanto a los detalles constructivos, los muros llevan un mampuesto
irregular constituidos de roca canteada de tamaño mediano y grande, combinados
con pequeñas cuñas y en ocasiones argamasa, los pórticos pequeños llevan un
dintel y en algunos casos tienden a ser sutilmente trapezoidales. Es notable el
trabajo prolijo en el aparejamiento de los muros, contrariamente a los muros
perimetrales defensivos (Figura 54, c). Esto sugiere dos ocupaciones o dos estilos
constructivos en un momento dado, probablemente en razón a la funcionalidad de

106
dichas edificaciones. El estado de conservación de los muros es bueno, aunque la
mayoría de las edificaciones están colapsadas y/o parcialmente colapsadas.

7.1.3.1. Estructuras domésticas en el segmento Sur (área 1):

En el segmento sur se identificaron dichas estructuras en la secuencia de


colinas Tirani (PAYA010 y PAYA012), se trata de dos estructuras contiguas, una de
ellas es más alta que la otra (Figura 54, a), lo que sugiere que se trata de una
vivienda y un almacén, ambas cuentan con una base rectangular en buen estado
de conservación y llevan el pórtico orientado hacia el nor-oeste. Así mismo, sobre
el sitio PAYA012 hay evidencias de varias edificaciones colapsadas, sin embargo,
solo se identificó una estructura casi íntegra con un pequeño pórtico hacia el oeste,
sus características sugieren su uso como almacén (Figuras 54, d y e).

7.1.3.2. Estructuras domésticas en el segmento Norte (área 2):

El sitio PAYA057 correspondiente el segmento 2 también contiene


evidencias de algunas edificaciones colapsadas, no obstante, resaltan un conjunto
de 3 estructuras adosadas parcialmente completas con los pórticos colapsados en
dirección sur-oeste, los muros posteriores erguidos alcanzan los 170 cm de altura
los cuales muestran una línea vertical transversal que denota la independencia de
las 3 edificaciones (Figura 54, b).

7.2. Estructuras defensivas

El enfoque de estudio acerca de la guerra y conflicto es relativamente


reciente (Nielsen 2015), su abordaje ha permitido una aproximación para la
interpretación de múltiples evidencias arqueológicas, concretamente, asociadas al
periodo Intermedio Tardío (1.100 – 1.450 d.C.) y al fenómeno Pukara cuyo carácter
defensivo (Arkush 2012; Arkush et al. 2023; Nielsen 2015) esta ampliamente
distribuido en los Andes. Si bien, las contribuciones y el auge en su estudio han
avanzado significativamente se ha puntualizado que:

107
Quedan muchas preguntas sobre los pukaras, a pesar de
investigaciones recientes. Los datos sobre la extensión total y
la intensidad del fenómeno pukara y su distribución siguen
siendo imprecisos, en parte debido a la limitada cobertura
espacial posible mediante estudios terrestres. Además,
nuestra comprensión de la variabilidad entre pukaras deja
mucho que desear (Arkush et al. 2023)

En la misma línea, recientemente se ha cuestionado la naturaleza de la


guerra en los Andes (Arkush 2023), lo cual, abre otras posibilidades acerca de su
comprensión e interpretación. Los estudios del fenómeno Pukara en la región del
lago Titicaca (Arkush 2012; Housse & Mouquet 2023), en el sur de Bolivia y norte
de Argentina (Nielsen 2002, 2015; Cruz & Joffre 2020) expresan convergencia
respecto a sus principales componentes.

Por tanto, con el propósito de brindar contexto al registro de campo que


exhibimos en este apartado acotamos de manera concisa la siguiente definición:

el término pukara, que significa fortaleza tanto en quechua


como en aymara, se refiere a una amplia gama de sitios
defensivos que están estratégicamente ubicados en colinas y
crestas y protegidos por defensas construidas (muros, zanjas)
y barreras naturales (acantilados, pendientes pronunciadas).
(Arkush et al. 2023).

Las estructuras defensivas están bien definidas en el paisaje cultural de la


península de Huaycho, así como, su asociación cronológica en el periodo
Intermedio Tardío. En la región del lago Titicaca se han realizado importantes
contribuciones acerca de su naturaleza y configuración en el entorno. Elizabeth
Arkush (2012) describe estas estructuras y sus componentes en un entorno de
hostilidad e inestabilidad social acontecida posterior al colapso de Tiwanaku, con lo
cual, permite definir principalmente al tipo de sitio Pukara en este escenario,

108
podemos referirnos “la categoría de pukara incluye una inmensa variedad de sitios
defensivos: refugios sin evidencia de ocupación permanente, aldeas pequeñas,
hasta los pueblos grandes con quinientas o más estructuras y evidencia de
ocupación intensiva, que seguramente constituyeron los centros políticos mayores
de la época” (Arkush 2012:299).

La arquitectura con propósitos defensivos se adscribe propiamente a los


sitios mejor conocidos como Pucaras, se destacan por sus muros dispuestos a
manera de anillos concéntricos, cuentan con un patrón variado, dado que, en
ocasiones los muros están interrumpidos o más bien se complementan con fallas
naturales del terreno como acantilados, áreas rocosas o pendientes poco
accesibles, lo cual, denota su intención defensiva (Figura 55).

Figura 55. Muros defensivos: detalles de altura y espesor.

Los detalles constructivos se basan en muros altos que oscilan entre 1 y 3


metros de altura, generalmente tienen un ancho de 1 metro, pero en algunas

109
ocasiones superan dichas dimensiones, los muros son dobles con un relleno de
piedras pequeñas y medianas en el centro, comúnmente están edificados con roca
canteada de tamaño mediano y grande. No se identificaron puertas de ingreso,
ventanas ni otros atributos asociados, no obstante, no se descarta la existencia de
los mismos, ya que en superficie se distingue una presencia densa de líticos
dispersos producto del colapso de los muros.

Este tipo de estructuras están casi siempre vinculadas a zonas altas, a partir
de donde se obtienen amplios panoramas visuales del entorno. Por otra parte,
también se identificaron plataformas escalonadas aparentemente destinadas a la
producción agrícola en los flancos de dichas ocupaciones.

En general, en el segmento sur y norte las estructuras defensivas siguen el


patrón constructivo ya definido, particularmente en los sitios identificados con
eminencia como Pucaras, sin embargo, los sitios arqueológicos con evidencias de
múltiples periodos culturales no presentan muros concéntricos, más bien, son
muros rectos localizados en lugares específicos, los cuales fueron edificados a
través de la reutilización de líticos de periodos precedentes, en algunos casos
resaltan por su altura y ancho (Figura 55, a).

7.3. Arquitectura ceremonial

El estudio de espacios de uso ceremonial ha recibido una atención


privilegiada frente a otras manifestaciones culturales. En la zona andina y
particularmente en la región del lago Titicaca fueron localizados importantes centros
de desarrollo cultural cuyas edificaciones arquitectónicas exhiben atributos
exclusivos y monumentales, lo que, a su vez, ha generado una perspectiva
fragmentaria sobre la dinámica cultural en la región (ver capitulo II).

No obstante, con acierto Rick (2006) ha señalado el aspecto problemático en


referencia a la expresión centro ceremonial en los Andes. El abordaje de este tipo
de contextos arqueológicos ofrece múltiples aristas de interpretación, por tanto,

110
algunas definiciones desarrolladas nos aproximan en su comprensión, en tal
sentido, y de manera general, se puede definir una unidad ceremonial como:

aquel espacio, construido o no, donde se efectuaron ritos,


sea en el ámbito privado (p. ej. unidad residencial) o
público (p. ej. una plaza). Dicha unidad puede ser
identificada a través de aquellos restos que fueron
empleados durante acciones de culto o rituales (Espinoza
2017:58)

Frecuentemente este tipo de sitios arqueológicos se constituyen por la


presencia de arquitectura formal, en ese aspecto Gavazzi se refiere a un centro
ceremonial como un:

Sistema arquitectónico o urbano super partes que expresa


la consolidación de una sociedad jerarquizada y estatal a
través de un fuerte vínculo inter étnico en un territorio con
amplio radio de control e influencia. Se trata de grupos
capaces de donar, tributar y generar comercios de modo
indirecto. Su irradiación cultural delimita una región de
influencia y concreta la intensidad de intercambios (vr. gr.
sistemas urbanos con diferentes destinaciones de uso y
red de comunicaciones). (Gavazzi 2003:15)

La importancia adquirida por dichos sitios era expresada de varias maneras,


entre ellos, se destacan ritos, sacrificios y la peregrinación, este último como una
expresión de gran devoción (de la Vega & Stanish 2002). La prolongada y continua
veneración que aconteció en algunos centros ceremoniales ha sido revelada a
través de estudios arqueológicos (Bauer & Stanish 2003).

La arquitectura pública y/o ceremonial en la zona de estudio está asociada a


espacios concretos que comparten los siguientes atributos con otras regiones de la
cuenca: la presencia moderada de cerámica diagnóstica en superficie como

111
fragmentos de trompetas, cerámica decorada o bases anulares; escultura lítica con
representaciones de geométricas, antropomorfas y zoomorfas; bloques de piedra
trabajados y pilastras de gran volumen. Todo este conjunto de elementos recibe el
apelativo de tradición religiosa Yaya-Mama (ver capítulo II).

7.3.1. Arquitectura Pública en el segmento Sur (área 1):

En la cima de la colina Pucara (PAYA006) se identificaron alineamientos de


líticos semejantes a muros o posibles cimientos, estos se pierden en el subsuelo,
así mismo, una dispersión importante de líticos trabajados de mediano tamaño,
estos elementos se encuentran reunidos sin un orden determinado. Por otra parte,
el material arqueológico en superficie es abundante y existen plataformas
escalonadas extensas alrededor, hecho que induce a pensar en la existencia de un
templo semisubterráneo de mediana dimensión con un deterioro importante
(Figuras 56, b y c).

El sitio arqueológico más emblemático de la zona de estudio está ubicado en


el flanco oeste de la colina Apu Janata (PAYA017) donde fueron identificadas
evidencias más explícitas de un templo ceremonial (Figura 56, e), debido a la
presencia de bloques grandes de piedra trabajados y pilares de gran dimensión
recostados y dispersos. En superficie no fue posible identificar, esquinas, portadas
o escalinatas, no obstante, resalta un alineamiento deteriorado de siete bloques
líticos36 elaborados en arenisca. La morfología definida de prisma cuadrangular de
los bloques señala indicios de lo que fue parte de un muro que dió lugar a un templo
de tipo Kalasaya. Si bien, los bloques tienen una forma regular, algunos se destacan
por sus rebajes asimétricos en alguna de sus caras, uno de los bloques más
notorios en este aspecto muestra dos pequeñas muescas en una de sus esquinas,
un rasgo identificado también en Tiwanaku.

36
Para la comunidad son considerados como illas, de modo que les hacen ruego para obtener
beneficios materiales.

112
Figura 56. Arquitectura ceremonial: Amaykunka (PAYA022) (a); vestigios de recinto
ceremonial deteriorado, cerro Pucara (PAYA006) (b, c); cerro Titata (PAYA020) (d);
recinto ceremonial Janata (PAYA017) (e).

113
7.3.2. Arquitectura Pública en el segmento Norte (área 2):

En el segmento norte se identificaron dos sitios arqueológicos importantes


con evidencias de áreas ceremoniales. Sobre la colina Titata (PAYA020) en su
flanco nor-este cerca de la cima yace un segmento de muro con orientación este-
oeste, el cual, fue elaborado en arenisca; se observa un mampuesto de bloques
medianos que tienden a ser rectangulares combinadas con pequeñas cuñas, es
peculiar la presencia de dos bloques de gran tamaño de forma ovoide a manera de
columnas o pilastras de sujeción. Gracias a dichos atributos es posible presumir la
existencia de un templo de uso ceremonial (Figura 56, d). Cabe resaltar que el sitio
presenta una densa cantidad de bloques de piedra desparramados producto de la
destrucción o saqueo37 del sitio.

Otro de los sitios arqueológicos más importantes está localizado en el flanco


oeste de la colina Jisk’a Tahata (PAYA022). Se trata de un recinto de base
cuadrangular denominado Amaykunka (Figura 56, a), el cual, descansa sobre una
plataforma elevada aproximadamente de 2m de altura desde su fundación, el
interior está delimitado por un muro perimetral realizado con un mampuesto de
líticos de origen volcánico cuya altura es de 1m. Las esquinas y muros del recinto
no están bien definidos, sin embargo, sus dimensiones aproximadas son de 26x26
metros. No se identificaron pilastras y/o bloques grandes de piedra trabajados, no
obstante, se presume de la existencia de una escalinata de ingreso al recinto en la
parte central del muro oeste, ya que, un camino empedrado corre paralelo a dicho
muro.

7.4. Estructuras funerarias

El conocimiento desarrollado a cerca de las prácticas funerarias ha


proporcionado invaluables datos a cerca de los aspectos vinculados a la

37
Los comunarios refieren que el pasado varias personas saquearon el sitio con el uso de palas
y picotas.

114
representación de las tumbas, el tratamiento de los cadáveres y, por supuesto, nos
han aproximado a su interpretación (Rodríguez-Corral & Ferrer 2018).

Una unidad funeraria puede ser definida como: “el espacio acondicionado
para enterrar a uno o varios individuos” (Espinoza 2016:58). En la región del lago
Titicaca fueron identificadas múltiples formas de enterrar a los difuntos en diferentes
periodos culturales, en ese aspecto, los estudios arqueológicos a partir de la
arquitectura funeraria “expresan las concepciones religiosas, sociales y políticas de
sus constructores, y su estudio en contextos arqueológicos permite identificar
practicas del pasado que contribuyeron en la construcción de identidades étnicas y
articulación de comunidades” (Chávez 2023:43).

Lamentablemente su estudio en condiciones ideales es poco frecuente


debido al alto grado de vulneración que sufren este tipo de sitios arqueológicos, ya
que están expuestos al saqueo y destrucción.

En general, estas estructuras se manifiestan de manera concreta en el


entorno, así mismo, su contexto permite atribuir su correspondencia cultural, no
obstante, dos atributos diferenciadores permiten establecer los parámetros para su
identificación: los entierros subterráneos y los que se alzan verticalmente sobre la
superficie del suelo. Los entierros subterráneos son identificados generalmente
debido a los saqueos que sufrieron dejando evidencias en superficie como hoyos,
líticos dispersos, restos óseos y cerámica.

7.4.1. Estructuras funerarias en el segmento Sur (área 1):

Uno de los ejemplos más notables de entierros subterráneos fue localizado


en el sitio PAYA038, ubicado sobre un terreno levemente inclinado de sur a norte,
donde un conjunto de 5 montículos de entierros, elaborados con líticos trabajados
y lajas de arenisca conforman cámaras subterráneas de dimensiones y formas
desconocidas, en algunos casos se reconocen las cubiertas compuestas de líticos
de forma alargada, gran parte de los montículos fueron saqueados dejando
desparramados bloques de arenisca dispersas (Figuras 57, a, b, c).

115
Figura 57. Estructuras funerarias: montículos de entierros subterráneos (a, b, c); torres
funerarias (d, e, h, i); cistas funerarias (g).

116
A diferencia de los entierros subterráneos, los entierros verticales son
reconocibles a simple vista. Uno de ellos fue identificado sobre la Pucara Tirani
(PAYA010); se trata de una torre funeraria (Figuras 57, d, e) al interior de los muros
defensivos, la estructura cuenta con una base cuadrangular de dimensiones casi
simétricas de 1,40 y 1,38 m, con aproximadamente 2 metros de altura, el pórtico
está orientado hacia el nor-este, cuenta con un dintel que tiene un ancho de 50 cm
y una altura visible de 60 cm, el muro oeste presenta un hoyo pequeño, lo que
puede ser una ventana o quizás solo se debe a un bloque lítico retirado. Cabe
resaltar que la manufactura de la torre difiere de las estructuras de almacenaje y/o
residenciales cercanas, lo que sugiere dos estilos constructivos. El estado de
conservación de dicha torre es bastante bueno ya que solo se observa la ausencia
de su cubierta.

En el sitio PAYA049 fue identificada otra estructura funeraria del periodo


Intermedio Tardío, su estado es precario y parece haber sido saqueada, no
obstante, se reconoce su base circular y algunos restos óseos en su interior (Figura
57, h).

7.4.2. Estructuras funerarias en el segmento Norte (área 2):

En el segmento norte en la colina Jach’a Tahata (PAYA023) y Jiska Tahata


(PAYA022) se identificaron algunas estructuras funerarias de base circular. El
diámetro de las mismas alcanza los 2m, el muro lleva un mampuesto de roca
canteada de forma irregular alternada con pequeñas cuñas, el pórtico lleva un dintel
y está orientado generalmente hacia el sur-oeste, aparentemente llevaban una
cubierta de bóveda; aunque ninguna se ha conservado, su altura es superior a los
150 cm (Figura 57, i).

En el sitio PAYA024 fueron identificadas 2 estructuras contiguas semejantes


a cistas funerarias, llevan base rectangular elaboradas con un mampuesto irregular
de lajas de piedra, cuentan con una altura máxima de 1.30 m, su cubierta mantiene
una bóveda y el pórtico está conformado por 3 bloques líticos; un dintel y dos

117
pilastras, su orientación es hacia el este y se abren hacia un pequeño patio, la
cerámica asociada es escasa, con lo cual es complejo definir su filiación cultural
con precisión (Figura 57, g).

Finalmente, en el flanco sur-este de la colina Titata (PAYA020) se identificó


un tipo de entierro poco usual, se trata de una cavidad en la roca natural, el desgaste
de la roca parece natural, no obstante, la superficie de tierra, roca y forma circular,
contiene algunos restos óseos aparentemente humanos38, resalta su orientación
hacia el sur-este, la discreción de su ubicación y su riesgoso acceso (Figura 57, f).

7.5. Arquitectura vial

Con el propósito de exhibir la relevancia de la articulación vial en la


antigüedad podemos tomar como punto de partida algunas definiciones que
contribuyen a comprender el impacto de la infraestructura vial para el desarrollo de
las culturas andinas. De acuerdo con Tilley: “un camino ofrece posibilidades para
acciones repetidas dentro de limites prescritos” (Tilley 1994:30). En sintonía, Snead
y colaboradores señalan, “Los senderos, caminos y carreteras son estructuras
esenciales del paisaje humano. Entrelazan los elementos dispares de la vida
cotidiana, acortando la distancia y los obstáculos para conectarnos unos con otros”
(Snead et al. 2009:1).

En los Andes, una de las contribuciones arqueológicas más importantes fue


desarrollada por Hyslop (2014) quien ha evaluado y cuestionado múltiples aspectos
de la red vial Inca. En ese sentido, señala:

Un camino inka podría no ser completamente “inka”, ni un


camino. Debido a que algunos caminos en los Andes fueron
construidos por los pueblos pre-Inka y luego integrados a la
red inka, uno podría razonablemente notar que estas rutas se

38
La comunidad afirma que era un entierro de sus antepasados y antiguamente había una chullpa
en posición flexionada.

118
habían convertido en inka pero que no fueron originalmente
inka (Hyslop 2014:61).

En efecto, Hyslop define un camino como, “cualquier ruta, que muestre o no


elementos formales de construcción, que se utilizaban en la época del imperio y que
se asociaban constantemente a las estructuras y/o asentamientos cuyas funciones
estaban relacionadas con el funcionamiento del Estado Inka” (Hyslop 2014:62).

Varios tramos de caminos prehispánicos fueron identificados en la zona de


estudio, los atributos que presentan son diversos desde caminos simples de tierra
delimitados por muros laterales de mediana altura hasta calzadas empedradas
definidas y complejas (Figuras 58 & 59). La descripción que se realiza a
continuación desde una perspectiva general exhibe los rasgos más notables
documentados durante la prospección.

Figura 58. Mapa de los sitios con arquitectura vial (Elaboración propia).

119
En la zona de estudio se identificaron mayoritariamente caminos simples, los
cuales cuentan con un ancho mínimo de 1m hasta los 2m. En ocasiones, están
elaborados con losas de piedra y a veces llevan escalinatas, en otros casos están
delimitados por uno o dos muros laterales con una altura media de 1m.

Figura 59. Caminos prehispánicos localizados en diferentes comunidades de la zona


de estudio: Tahata (a, f); Muelle (b); Pasuja Belén (c, e); Solasia (d); Huikikisa (g).

120
En la mayoría de los casos se muestran como vías de paso superando
algunos obstáculos del relieve topográfico, sin embargo, en casos específicos
atraviesan o conectan sitios arqueológicos de importancia. El estado de
conservación en general es regular probablemente debido a su uso continuo,
empero, muchos ya han sufrido notables deterioros, debido a la erosión o
destrucción intencionada39.

En contraste y como un claro exponente de la autoridad Inca en la zona de


estudio, se identificó un camino (PAYA067) de complejos atributos (Figura 59, a).
Su recorrido inicia en la base norte de la colina Jisk’a Tahata; fue construido sobre
los arenales y la roca madre, en su trayecto se proyecta una plataforma bien
nivelada que adquiere el contorno de la colina. La calzada fue elaborada con roca
volcánica de diverso tamaño, en los bordes laterales lleva un cuidadoso
alineamiento de grandes rocas, canales ligeramente diagonales y con un ancho
promedio de 20 cm cortan la calzada, su recurrencia no es definida, pero están
distribuidos aproximadamente cada 6 metros (algunos están cubiertos o
simplemente no existen). Este camino se bifurca en un punto concreto, de modo
que la vía principal continúa a la misma altura, en cambio el otro ramal se hace más
estrecho ascendiendo sinuosamente la colina a través de escalinatas y plataformas,
cuyo trazo se distribuye una vez más en ramales menores en la intersección entre
la colina Jach’a Tahata y Jisk’a Tahata. El estado de conservación del camino
descrito es excepcional, no obstante, algunos sectores empiezan a deteriorarse por
el colapso de muros, el crecimiento de raíces de árboles y su falta de
mantenimiento.

39
En la comunidad de Pasuja Belen, un tramo de camino empedrado fue destruido con maquinaria
pesada con la intención de remover toda la capa de piedra y permitir el tráfico de vehículos
motorizados. Aparentemente la acción se frustró por lo que se pudo evidenciar rocas de gran
tamaño removidas en superficie.

121
7.6. Componentes agro-pastoriles

7.6.1. Plataformas agrícolas

La arquitectura destinada a la producción agrícola representa la modificación


del entorno a gran escala. En tal modo, Erickson expresa: “Durante miles de años,
en toda la región andina, los pueblos prehistóricos han rehecho totalmente su
paisaje y lo han convertido en un artefacto cultural” (Erickson 1992:287). El mismo
autor ha estimado que los alrededores del lago y los principales valles de la cuenca,
la superficie de terrazas alcanza las 500.000 hectáreas (Erickson 2000).

En efecto, las plataformas escalonadas fueron reutilizadas y modificadas en


diferentes periodos culturales, la siguiente referencia nos aproxima a su magnitud
y distribución espacial:

Hay una distribución casi continua de terrazas en las laderas


de las costas noreste y suroeste del lago Titicaca desde el
valle de Tiwanaku en el sur hasta los pueblos de Pukara,
Azángaro y Ayaviri en el norte y en las laderas que se elevan
desde todos los valles fluviales de la cuenca (Erickson
2000:329).

Por tanto, su estudio implica múltiples vértices interpretación acorde a cada


contexto especifico.

Las plataformas agrícolas, andenes o terrazas de cultivo –conocidas también


como takanas– están masivamente distribuidas aprovechando las zonas inclinadas
del relieve topográfico, se despliegan desde la cima hasta la base de las colinas, en
ocasiones, suelen aprovechar leves depresiones entre dos colinas o crestas
rocosas, probablemente debido al favorable escurrimiento de agua de lluvia que
puede ser muy bien captado por las plataformas, por lo tanto, no están restringidas

122
a una zona microambiental determinada. Muchas áreas con plataformas40 todavía
están en uso y aunque se ha removido la tierra, habitualmente no muestran material
arqueológico, no obstante, suelen asociarse a sitios arqueológicos mayores,
localizados en la cima de la colina o en uno de sus flancos (Figura 60).

Las características de construcción son variables, los muros de contención


llevan un mampuesto de rocas grandes y/o medianas, en combinación con
pequeñas cuñas y también argamasa, esta última en ocasiones es más visible que
en otras. La altura mínima de los muros es de 1m, aquellos mejor conservados
alcanzan los 2m. El ancho de las plataformas está en estrecha vinculación con la
inclinación del terreno, es decir: los terrenos más inclinados tienden a tener
plataformas angostas con un promedio de 5 metros, así mismo, las plataformas y
muros mantienen formas rectas, en contraste, los terrenos levemente inclinados
generan plataformas más anchas llegando a conformar áreas poligonales, con
plataformas que superan los 20 metros de amplitud.

Entre los aspectos singulares vinculados a estas plataformas se puede


describir la presencia de sarunas (escaleras flotantes), identificadas en dos muros
de la colina Jisk’a Tahata (Figura 60, h), fueron elaboradas con lajas de piedra
alargadas de un solo bloque, sobresalen a los muros de contención de forma
irregular entre 20 y 30 cm. Estas escaleras son indicios de la influencia Inca en la
zona de estudio.

Por otra parte, vinculados al sitio Sanca Punta (PAYA041) se identificaron


dos reticulados contiguos (Figura 60, j) con una prolongación desde la cima hacia
el este; uno de ellos tiene una dimensión de 350x250 metros, su segmento más
alargado tiene una orientación casi perfecta de norte-sur, sus muros no superan los
1m de altura, tienen un ancho aproximado de 1 metro y el mampuesto es de lajas
pequeñas y medianas. El segundo reticulado, esta adosado al oeste del anterior,

40
Algunas zonas con plataformas pierden su forma escalonada probablemente por la erosión y a
la falta de uso. Contrariamente, las plataformas con un uso activo por las comunidades, se
mantienen en un buen estado de conservación, aunque el crecimiento de la vegetación suele
socavar y colapsar los muros de contención.

123
tiene una orientación definida este-oeste, aunque su reticulado es menos definido.
Es complejo definir el propósito de este reticulado, no se identifico algo semejante
en otros sectores de la zona de estudio, pero consideramos que son estructuras
prehispánicas.

Figura 60. Estructuras agrícolas localizadas en diferentes comunidades de la zona de


estudio: Pasuja Pampa (a); Tahata (b, c, d, h); Parajachi (e); Huikikisa (f, g); Solasia (j);
isla Campanario (i).

124
Finalmente, en el flanco sur del sitio Pucara (PAYA027) se identificó un
conjunto de plataformas elaboradas con bloques de piedra grandes y medianos que
definen un patio hundido de base cóncava, semejante a un teatro romano, si bien
toda la colina presenta plataformas escalonadas, ninguna presenta los atributos
anteriormente expuestos, así mismo, es curioso que el material arqueológico en
superficie sea inexistente (Figura 60, a). El sitio Pucara ha sufrido una modificación
masiva y en superficie resalta la presencia de abundante material arqueológico, con
lo cual, es propicio indagar más sobre la naturaleza de todos los componentes
arqueológicos.

7.7. Características generales sobre la expresión artística

7.7.1. Arte rupestre

El arte rupestre es una expresión cultural referida a “pinturas, dibujos,


tallados, plantillas, grabados y bajorrelieves en abrigos rocosos, cuevas, rocas y
plataformas” (Agnew et al. 2016:6). Así mismo, se considera que “la materialidad
del arte rupestre es definida según dos atributos: es inmueble, por lo tanto, una
producción espacial, asentada en un lugar específico y particular; por otro lado, es
una expresión simbólica cuyo principal atributo es la visualidad” (Scaglione & Oliva
2022:67).

En la región del lago Titicaca, los sitios de arte rupestre pueden ser
diferenciados en distintas 5 categorías (ver Strecker 2016), entre ellas se
encuentran los grabados, elaborados con técnicas diferenciadas: líneas hechas por
percusión o incisión, figuras realizadas por raspado, algunas líneas rayadas
(Strecker 2016). Por otra parte, es importante considerar su articulación con el
paisaje cultural respecto a su localización asociados a: 1) cerros considerados de
poder ancestral y espiritual; 2) aquellos asociados a fuentes de agua; y, 3) los que
están asociados con otros sitios arqueológicos.

El arte rupestre identificado en la zona de estudio se constituye en grabados


en bajo relieve y su asociación con otros sitios arqueológicos; vale decir, en todos

125
los casos están vinculados a un sitio importante y/o material arqueológico de
superficie (Figura 61). El hallazgo de este tipo de manifestaciones culturales es una
muestra de la apropiación del entorno en un sentido simbólico, dado que su
disposición generalmente suele ser discreta.

Figura 61. Localización de los sitios arqueológicos con arte rupestre (Elaboración propia).

Los motivos rupestres en todos los casos fueron representados sobre un


soporte de roca natural, suelen estar vinculados a sitios arqueológicos cercanos y
de importancia. Generalmente se usan paneles que están sobre el suelo o cercanos
a él, aunque hay excepciones. En todos los casos se utilizó la técnica de picoteo y
desgaste por fricción de modo que los motivos están grabados en bajo relieve, los
motivos representados se muestran en conjunto o de manera aislada y no
mantienen un sentido concreto acorde a su posible significado y organización.

126
El estado de conservación es regular, no obstante, algunos están bastante
deteriorados por los efectos erosivos a los que se exponen, así mismo, algunos han
sufrido actos de vandalismo.

Figura 62. Arte rupestre localizado en diferentes comunidades de la zona de estudio:


Parajachi (a); Anaco – Villa Futani (b, d, f); Pusani (c); Tahata (e).

127
7.7.1.1. Arte Rupestre en el segmento Sur (área 1):

El sitio denominado Karwani (PAYA048) presenta un panel natural de


arenisca con una inclinación aproximada de 45º con orientación este-oeste, fueron
representados motivos de camélidos de distinto tamaño, gran parte de ellos miran
hacia el sur-este, resalta entre ellos un camélido que lleva sobre su lomo a una
figura humana lo que indica su data colonial y/o republicana. Los motivos tienen un
estado de conservación regular41 pese a estar expuestos a la intemperie. Por otra
parte, han sufrido daños de consideración ya que se ha utilizado como una rampa
deslizante por niños y ha sufrido actos de vandalismo (Figura 62, a).

El sitio denominado Chacha-Warmi (PAYA013) también es un referente para


los comunarios, se trata de un panel de arenisca sobre el nivel del suelo con una
leve inclinación hacia el norte, los motivos están representados en bajo relieve por
dos personajes de apariencia humana cada uno de ellos acompañado de una huella
de pie (Figura 62, f).

Otros motivos rupestres fueron identificados en el sitio PAYA014 (Figura 62,


b), demandan un análisis y registro meticuloso debido a su estado de deterioro y su
contenido abstracto, por lo que han sido representados parcialmente en este
trabajo. Entre la comunidad de Anaco y Villa Futani se identificó un panel de roca
de contenidas dimensiones de arenisca roja (PAYA063), su disposición al nivel del
suelo sugiere su vinculación a un antiguo camino de tránsito. Los motivos que
representa son abstractos, varias líneas onduladas conforman algún tipo de figura
indeterminada, solo un motivo es definible, se trata de un pequeño rostro de
apariencia humana (Figura 62, d). Finalmente, un bloque de grandes dimensiones
localizado sobre la colina del sitio Pukarcollo (PAYA032) contiene un motivo
rupestre en uno de sus extremos, este representa una figura geométrica circular
compleja de definir (Figura 62, c).

41
Dada la inclinación del panel el lugar ha sido reutilizado como una rampa deslizante para niños
mecanizada junto a una roca utilizada como asiento generando fricción y en consecuencia el
desgaste del panel, en efecto, algunos motivos han quedado afectados.

128
7.7.1.2. Arte Rupestre en el segmento Norte (área 2):

En líneas generales, el segmento norte se diferencia notablemente del


segmento sur respecto a la densidad de sitios, pero también a sus atributos
cualitativos. No fue diferente en referencia a los motivos rupestres, el único motivo
de este tipo fue localizado sobre la colina Jisk’a Tahata (PAYA022) consiste en un
bloque pétreo de origen volcánico en posición vertical, cuya cara frontal orientada
hacia el oeste lleva representada una espiral doble en bajo relieve en sentido
horizontal poco perceptible a la vista (Figura 62, e).

7.7.2. Escultura Lítica

La escultura lítica esta ampliamente difundida en la región andina, este


medio de expresión cultural es “considerado un medio útil pero inherentemente
complejo de aproximación a la ideología y desarrollo histórico de las sociedades del
Formativo Andino” (Gamboa 2016:9). A través de su estudio ha sido posible la
distinción de estilos escultóricos (Browman 1972; Mohr-Chávez 1988; Portugal
2013) asociados a periodos culturales concretos en la región del lago Titicaca y sus
alrededores.

Por otra parte, se ha resaltado su limitado estudio, descontextualización y


deterioro (Cuynet 2012; Chávez 2018), no obstante, su estudio “de la temporalidad
y significado de esos artefactos puede contribuir a la comprensión del tiempo, la
ideología y la sociedad de los Andes prehispánicos” (Gamboa 2016:10).

La escultura lítica identificada en la región de estudio está localizada en


áreas concretas, lamentablemente todas las piezas están descontextualizadas y
presentan un estado de conservación precario, las muestras identificadas recibieron
un código correspondiente al sitio arqueológico asociado seguido de una letra. A
continuación, se describen las esculturas y sus principales aspectos.

129
Figura 63. Escultura lítica del periodo Formativo: PAYA017 (a, c, f); PAYA020 (e);
PAYA027 (b); PAYA032 (e); isla Campanario (d)

7.7.2.1. Esculturas en el segmento Sur (área 1):

- Escultura 17-A, está incrustada en el suelo (propiedad privada) en la llanura de la


comunidad de Anaco; representa una testa humana con los ojos tipo grano de café,
no aparenta poseer un cuerpo y se asemeja a una cabeza clava (Figura 63, a).

- Escultura 17-B, localizada sobre la colina Apu Janata (PAYA017) representa una
figura antropomorfa en alto relieve, aunque la pieza presenta un desgaste notable
y una posible fractura en la parte superior se pueden distinguir claramente los
brazos que descansan sobre el pecho, un taparrabo o calzoncillo, el torso y piernas,
los pies no se aprecian con claridad. En el reverso, presenta en alto relieve una
figura en zigzag o lo que parece ser una serpiente, aunque el desgaste en la parte
superior de la figura no permite identificar la cabeza (Figura 63, f).

- Escultura 17-C, se trata de una escultura que representa un pedestal elaborado


en arenisca roja, su acabado es tosco y no muestra una espiga o base definida,
más bien, tiene las esquinas considerablemente desgastadas y los lados
toscamente acabados (Figura 63, c).

130
- Escultura 32-A, está en la cima de la colina Pukarcollo (PAYA032) se trata de una
figura antropomorfa42, su precario estado de conservación no permite precisar si se
trata de una pieza completa en posición genuflexa43 o si carece de extremidades
inferiores debido a una posible fractura, no obstante se logra reconocer el rostro y
los brazos que descansan sobre el abdomen, así como, parte de su rostro,
particularmente la nariz y lo que se asemeja a un par de orejas (Figura 63, g).

7.7.2.2. Esculturas en el segmento Norte (área 2):

- Escultura 20-A, en la cima de la colina Titata (PAYA020) se identificó un bloque


fragmentado trabajado en arenisca, tiene una morfología de prisma rectangular, en
su cara principal se muestra una “X” en alto relieve, sus acabados son toscos y
lamentablemente la pieza está bastante erosionada (Figura 63, e).

- Escultura 38-A, se trata de una pequeña escultura elaborada en roca volcánica


gris, la pieza de medio cuerpo no presenta cuello, denota claramente el rostro con
la nariz en forma de “T”, los brazos flexionados y apoyados sobre el pecho.

7.7.2.3. Esculturas en la zona Insular (área 3)

7.7.2.3.1. Isla Campanario

- Escultura 46-A, se trata de un pedestal elaborado en arenisca roja, todas sus


superficies están alisadas –contrariamente a la escultura 17-C–, sus esquinas están
redondeadas y cuenta con una forma específica de prisma rectangular. La escultura
está asociada a un piso elaborado con piedras pequeñas, también se denotan
algunos cimientos de muros de piedra de doble hilera (Figura 63, d).

42
Los comunarios afirman que una persona trasladò la escultura a su casa y luego se enfermó,
por tanto, fue trasladada a su locación actual. También afirman que desconocen su real
procedencia.
43
Similar a las esculturas Pokotia de Tiwanaku.

131
CAPÍTULO VIII
RESULTADOS DE LAS EXCAVACIONES DE SONDEO

En este apartado se exponen los hallazgos documentados durante la etapa


de excavaciones cuyo propósito fue el desarrollo de una cronología relativa inicial
para la zona de estudio. Los criterios de elección de los sitios arqueológicos para
cumplir dicha tarea se basaron en la complejidad arqueológica que exhibían en
superficie, de modo que, tres sondeos fueron localizados en la península de
Huaycho. Así mismo, con el fin de contrastar la información documentada se
realizaron tres unidades adicionales en la zona insular, concretamente en isla
Campanario debido a la sensibilidad arqueológica que representa (Figura 64).

Figura 64. Localización de las unidades de sondeo (Elaboración propia).

132
8.1. Península de Huaycho

8.1.1. Sector Amaykunka (PAYA022)

La unidad de sondeo fue montada en el centro de un recinto cuadrangular


delimitado con muros perimetrales de 100 cm de altura, excepto el muro de
contención este, cuya altura aproximada de 3 metros soporta otra plataforma
superior. La superficie del recinto presenta lados irregulares, no obstante, sus
dimensiones aproximadas son de 26x26 metros, aparentemente la entrada al
recinto se daba por el oeste, para acceder a dicho lugar un camino (PAYA067)
construido con bloques de piedra se abre paso desde la base de la colina y atraviesa
el exterior del muro oeste del recinto donde pudo haber una escalinata de ingreso,
en la actualidad el recinto no presenta un ingreso formal (ver Figura 56, a).

El sector lleva el nombre de Amaykunka (cuello de muerto en Aymara) y


algunos comunarios afirman que existía un túnel en el centro del recinto, por otra
parte, en el perfil sur se evidenciaron tumbas subterráneas con cubierta de piedras
planas, las cuales aparentemente fueron saqueadas (Figura 65, a). La agricultura
que se practicaba en el sector dejó una acumulación de líticos de diverso tamaño
en el centro del recinto, entre ellos, se destacan dos bloques de roca volcánica
(dacitas) con un pulido que evidencia algún tipo de uso (Figura 65, b). La unidad
de sondeo de una dimensión de 2x2 fue aperturada en el centro del recinto cerca
de la acumulación de rocas, el registro estratigráfico (Figura 76) documentado
exhibe la notable complejidad del sitio, a continuación, se describe la misma:

Estrato 1
El suelo presenta una textura de suelo limo-arcillosa, de estructura granular
y la consistencia es semi-compacta, el tono del suelo es café amarillento
(10YR5/4.5), la presencia de grava y gravilla es baja y la bioturbación es notable
debido a la presencia de raíces e insectos. La profundidad de esta capa es
aproximadamente de 25 cm sobre el nivel del suelo. Este nivel se muestra altamente
disturbado por la actividad agrícola, por tanto, el material arqueológico compuesto

133
principalmente de cerámica está bastante fragmentado, mezclado y corresponde a
distintos periodos culturales, se destaca un fragmento de sodalita trabajada (anexo
10).

Figura 65. Tumbas subterráneas asociados al muro sur del recinto Amaykunka (a); líticos
pulidos de origen volcánico (b).

Estrato 2
Es un una capa homogénea y compacta, su textura es franco-limosa, cuenta
con una estructura granular y tiene un color café olivo (2.5Y4/3). Se observa la
presencia de grava y gravilla en densidad media y dispersa, así mismo, pequeñas
chispas de cuarzo y carbón de manera intermitente. La bioturbación es leve
compuesta sobre todo de raíces delgadas y algunos insectos.

Consiste en una deposición de relleno uniforme, el material arqueológico


está mezclado mayoritariamente asociada al periodo Formativo (Figura 73),
aunque hay algunos especímenes Tiwanaku y del Intermedio Tardío u Omasuyos.

134
Se destaca el hallazgo de una punta de flecha de obsidiana fragmentada, de
filiación Tiwanaku (anexo 10).

Estrato 3
Está compuesto por un suelo de textura limo-arcillosa y semicompacto, la
estructura es granular, presenta un color café olivo (2.5Y4/3), la bioturbación es baja
compuesta de algunas raíces delgadas. Algunas piedras angulares pequeñas y
medianas (4 a 10 cm de longitud) están distribuidas irregularmente y en baja
densidad.
La deposición del estrato es poco profunda sin evidencias concretas de
actividad cultural, el material arqueológico asociado está presente en baja densidad,
asociado mayoritariamente al periodo Formativo tardío.

Rasgo 1 (canal de desagüe)


Se trata de un canal que se desplaza con una ligera inclinación este-oeste lo
que permitiría el paso de agua por el efecto de la gravedad. La cubierta presenta
una secuencia de bloques de roca planas y alargadas, se destaca un bloque ovoidal
aproximadamente de 70 cm de longitud, las paredes del canal están elaboradas
con dos hileras de roca canteada (dacitas volcánicas), que generan un espacio
vacío de 22 cm de ancho y 7 cm de alto, por el que se desplazarían los líquidos. El
exterior del canal presenta un acabado tosco frente al interior del canal, donde se
observa un cuidadoso alineamiento de las paredes y una superficie de arcilla
bastante compacta de tono marrón rojizo (5YR5/4) el cual proporcionaría el flujo de
agua y su impermeabilidad, así mismo, se observa el uso de cuñas y arcilla pura
para brindar sujeción y firmeza al canal (Figura 66).

Estrato 4
El suelo presenta una textura limo-arcillosa semicompacta, la estructura es
granular y consistencia media de tono café (7.5YR 4/3), la actividad biológica es
baja y está compuesta principalmente de raíces. Este estrato corresponde a un nivel
de relleno no muy profundo conformado principalmente de piedras angulares

135
medianas distribuidas sin un orden definido, algunas de las piedras dada su forma
regular aparentan ser producto de alguna actividad de talla lítica.

El material cerámico (Figura 74) asociado corresponde principalmente al


periodo Formativo Tardío, se destacan en el registro bordes de jarras, bases de
ollas y preformas de torteros, está acompañado de lo que parecen ser desechos de
canteo de dacitas (roca volcánica del lugar). Así mismo, se identificaron lascas
pequeñas de cuarzo, además de inclusiones abundantes de grano de cuarzo con
una amplia distribución.

Rasgo 2 (piso de piedra)


Se trata de un piso compuesto de bloques pétreos de gran tamaño
alternados con piedras pequeñas y medianas, la acomodación de líticos no
presenta una distribución definida, así mismo, la nivelación es irregular y está
levemente debajo de la cubierta del canal. El suelo que es usado como relleno entre
las rocas es limo-arcilloso de color café (7.5YR5/3) de estructura granular y
consistencia media, la bioturbación es regular con presencia de pequeñas raíces y
lombrices.

El material cerámico generalmente está muy fragmentado y corresponde al


periodo Formativo Tardío, entre las piezas diagnósticas se destaca la presencia de
una base anular fragmentada, algunos bordes y dos pequeños fragmentos de una
trompeta con decoración incisa que representa un ave de pico pequeño (Figura
75). El material lítico recolectado se destaca por la presencia de un fragmento de
desecho de talla de cuarzo oscuro y algunos líticos medianos producto de canteo,
todos ellos fueron utilizados como relleno del piso.

Estrato 5
Esta capa es un suelo de textura arcillo-limosa de color marrón rojizo
(5YR5/4) su estructura es granular, presenta consistencia media y bioturbación
moderada compuesta de raíces e insectos. La composición del estrato es
relativamente homogénea y está mezclada con inclusiones de rocas angulares

136
pequeñas y medianas distribuidas irregularmente, aparentemente es una superficie
preparada y compactada intencionalmente, ya que sobre este nivel fueron
acomodadas las piedras de grandes dimensiones del piso de piedra (rasgo 2) y el
canal (rasgo 1).

El material cerámico pertenece al periodo Formativo Tardío, gran parte de


los mismos están bastante fragmentados y proporcionalmente se recolectaron
fragmentos diagnósticos como bordes y bases de jarras y cuencos (Figura 76). El
material lítico presenta algunos fragmentos de cuarzo y lascas.

Estrato 6
Consiste en una superficie irregular de piedras colocadas sin un orden
definido, en algunos sectores también se encuentran piedras pequeñas y medianas
como relleno o cuñas, el suelo utilizado como relleno presenta una textura arcillo-
limosa de color marrón rojizo (5YR5/4) la estructura es granular, su consistencia es
media y se observa una baja bioturbación compuesta de raíces delgadas.

En este nivel la presencia de material arqueológico es inexistente, excepto


las muestras recuperadas de los rasgos asociados a este estrato.

Rasgo 3 (entierro secundario)


En la esquina nor-oeste asociada al estrato anterior fue identificado un
conjunto de restos óseos humanos que conforman un entierro secundario, cuya
orientación es este-oeste, debido a la alta humedad algunos restos óseos se
degradaron, por lo que, solo se lograron recuperar algunos huesos largos y un
conjunto de falanges. Los restos óseos estaban acompañados de un conjunto
pequeño de cerámica sin un orden definido, donde se destaca una pequeña base y
dos fragmentos pequeños con decoración pintada. El suelo que acompañaba el
entierro tiene textura arcillo-limosa de tono marrón rojizo (5YR5/4), estructura
granular y alta consistencia, también se observaron pequeños fragmentos de
carbón dispersos intermitentemente.

137
Rasgo 4 (restos óseos de camélido)
En el perfil norte y a 80 cm del perfil este y sobre el mismo nivel del anterior
rasgo fueron identificados restos óseos de camélidos. El suelo asociado presenta
textura arcillo-limosa de tono café (7.5YR4/2), la estructura es granular y su
consistencia es alta, la bioturbación es moderada provocada por raíces delgadas e
insectos en menor medida.

El rasgo consiste en una agrupación de huesos incompletos de camélidos,


se presume la existencia de más de un individuo, no fueron sometidos a actividades
térmicas o de cocción. El material cerámico asociado es reducido y está
fragmentado, no obstante, resaltan fragmentos de ollas con evidencias de hollín, se
destaca el hallazgo de un borde de tipo Kalasasaya decorado con una banda roja
en el labio exterior y el cuerpo de tono crema (Figura 77, a).

Estrato 7
Consiste en una capa de relleno con presencia de rocas pequeñas y
medianas, el suelo muestra una textura arcillo-limosa de tono café (7.5YR4/2), la
estructura es granular y presenta una consistencia alta, no existe actividad
biológica. Se trata de un relleno de baja consistencia, aparentemente tenía el
propósito de nivelar y cubrir el relleno de piedras del estrato 8. La ausencia de
material arqueológico se ajusta a dicha observación.

Rasgo 5 (restos óseos de animales)


A 80 cm del perfil este y 100 cm del perfil norte fue identificado otro conjunto
de restos óseos compuesto principalmente de huesos de camélido y algunos restos
de pequeños roedores. El suelo asociado presenta una textura arcillo-limosa de
estructura granular, tono marrón grisáceo (10YR5/2), consistencia media y sin
actividad biológica. El rasgo es un conjunto de restos óseos mezclados, ninguno
expone evidencias de cocción o alteraciones térmicas. El material cerámico
asociado al rasgo es bastante reducido.

138
Estrato 8
Este estrato se caracteriza por un relleno de piedras de diverso tamaño con
una profundidad de 50 cm aproximadamente, el conjunto de piedras no presenta un
orden definido; está acompañado por un relleno de suelo de textura arcillo-limosa
de tono marrón grisáceo (10YR5/2), presenta una estructura granular, la
consistencia es media y sin actividad biológica. El estrato representa una
complejidad notable debido a que los líticos acomodados no muestran un orden,
por lo que se aprecia que fue un nivel de relleno y elevación de la plataforma a
manera de cimientos, en las esquinas de algunos líticos se observa arcilla adherida.
Aparentemente se trata de un evento de nivelación sin evidencias de restos de
artefactos arqueológicos, también se observó arcilla compacta en las esquinas de
algunos líticos utilizada como argamasa.

Rasgo 6 (superficie de nivelación)


El rasgo estaba compuesto por un nivel de rocas de gran tamaño
generalmente con formas planas y alargadas; a diferencia del nivel anterior, se
distingue un orden intencionado en el acomodado de las rocas manifestando un
cambio notable en la secuencia estratigráfica.

El suelo asociado a este nivel presenta una textura arcillo-limosa, color café
(7.5YR4/2), la estructura es granular, la consistencia es media y no hay evidencia
de actividad biológica. El material cerámico (Figura 77, b, c, d) asociado estaba
bastante fragmentado y en baja densidad, por lo que solo formaba parte del relleno
del suelo. A partir de este nivel se observa arcilla adherida en las rocas mostrando
una intención de fijar los bloques de piedra. Finalmente, el rasgo indica el inicio de
un nivel de ocupación durante el Formativo Tardío II tras la conformación de la
fundación de los cimientos para los rellenos ya mencionados.

Estrato 9
Esta capa presentaba una textura arcillo-limosa de color gris (10YR6/1), su
consistencia es alta y su estructura en bloque, la bioturbación es baja compuesta
de raíces e insectos, resalta la presencia moderada de restos de carbón de 1 a 3mm

139
de diámetro. Algunos bloques de roca medianos llevaban adheridas en alguno de
sus lados arcilla pura, hecho que indica una intención en la conformación de un tipo
de superficie de compactación.

El material cerámico asociado estaba muy fragmentado y en baja densidad,


se destaca la presencia de un fragmento de hematita y un fragmento pequeño de
cuarzo, adicionalmente se encontraron algunos restos óseos de camélido. Cabe
resaltar que a partir de este estrato la unidad fue reducida debido a la complejidad
que representaba extraer los grandes líticos fuera de la unidad sin el personal
suficiente y las herramientas adecuadas, por ello, la unidad de sondeo adopto una
dimensión de 1x1 m de dimensión.

Rasgo 7 (superficie de nivelación de bloques de piedra)


Este rasgo está conformado por dos hileras de líticos algunos presentan una
forma rectangular y están acomodados regularmente, adicionalmente se observan
otros líticos pequeños como relleno, se destaca la presencia de mortero entre los
líticos compuesto de arcilla fijada a los líticos, presenta un tono gris (5Y6/1). En el
mortero se puede apreciar pequeños restos de carbón presentes en baja cantidad.
Se pueden apreciar un evento desarrollado para establecer un tipo de cimiento y
nivelación marcando el inicio de otra ocupación, semejante al rasgo 6. El material
arqueológico asociado es escaso y fue utilizado como parte del relleno, no obstante,
un pequeño fragmento de trompeta y un borde de cerámica son peculiares en el
registro.

Estrato 10
Se trata de una capa poco profunda con textura arcillo-arenosa, color gris
(10YR5/1) y estructura granular, la consistencia es media y la bioturbación baja
compuesta de raíces. La deposición del estrato es nivelada, presenta de manera
intermitente piedras pequeñas y parece ser un relleno preparado para la
acomodación de líticos del rasgo anterior. Se trata de un relleno delgado de
nivelación; el material arqueológico asociado se hace más prominente a partir de
este nivel con la identificación de varios fragmentos diagnósticos (Figura 78).

140
Rasgo 8 (piso)
Este nivel está compuesto por un suelo de textura franco-arcillosa-arenosa
de color gris (10YR6/1) con estructura granular y consistencia media, la bioturbación
es baja compuesta de algunas raíces delgadas. Se presentan de manera
intermitente pequeños fragmentos de arenisca roja, pequeños fragmentos de
carbón están dispersos en alta densidad en dimensiones de 1 a 3mm de diámetro.

Se trata de un piso relativamente compacto y arenoso aproximadamente de


20 cm de espesor, con una presencia cultural notable, ya que se encontró la mayor
cantidad de material cerámico asociado al periodo Formativo Tardío y fragmentos
de una olla semicompleta con hollín en su interior, la cual fue reconstruida en un
40% (Figura 79 & 80). Se destaca en el registro un cuerpo con decoración incisa y
pintada en tono rojo sobre crema, aparentemente representa un felino, del cual solo
se alcanza a distinguir parte de la cabeza y la oreja izquierda. También se
recolectaron algunas muestras líticas de cuarcita probablemente utilizadas como
percutores.

En consecuencia, se considera que este rasgo es el nivel de ocupación del


inicio o transición hacia el periodo Formativo Tardío sobre todo por las
características que presenta la cerámica.

Estrato 11
Se trata de una superficie de relleno de textura arcillo-arenosa, estructura en
bloque y consistencia compacta de tono marrón rojizo claro (2.5YR7/3), su
consistencia es alta y no presenta actividad biológica. Resalta la presencia
intermitente de carbón en pequeños fragmentos de al menos 3mm de diámetro.

El material cerámico recuperado es reducido y se destaca por la presencia


de dos fragmentos de un borde con engobe rojo y decorado con una línea negra
que corre sobre el borde interior, en el exterior se distinguen dos líneas negras
verticales (Figura 81).

141
Rasgo 9 (piso)
Es un nivel de piso con textura arcillo-limosa de estructura en bloque y
consistencia alta de color olivo (2.5Y6/3), no presenta actividad biológica. De
manera intermitente existen algunas piedras pequeñas angulares y trozos de
carbón más grandes iguales o mayores a 5mm de diámetro. La densidad de material
cerámico es representativa y de aparente asociación con el estilo Chiripa o
Formativo Medio, resalta en el registro una pieza con decoración geométrica incisa,
el cual parece se parte de un tazón y un pequeño lóbulo con pequeñas líneas incisas
verticales (Figura 82, a-g).

Estrato 12
Se trata de un relleno peculiar debido a la alta humedad que presenta, la
textura es arcillo-arenosa de tono olivo claro (2.5Y6/4), presenta una estructura
masiva y baja consistencia, la bioturbación es inexistente. Algunos fragmentos de
carbón pequeños están distribuidos irregularmente en la matriz de suelo.

El material arqueológico se presenta en baja densidad, está compuesto por


pequeños fragmentos donde resalta la presencia de algunos bordes de cuello corto
y un pequeño cuerpo con una línea incisa oblicua (Figura 82, h).

Estrato 13
Consiste en un nivel cuyo suelo presenta textura arcillo-arenosa de color
marrón rojizo (2.5YR6/3), presenta una estructura granular y alta consistencia, no
presenta actividad biológica. En la matriz de suelo también se identificaron
inclusiones de carbón de manera abundante mayores a 3mm de diámetro.

Por otra parte, la cerámica rescatada es reducida, consiste en fragmentos


pequeños, sin la identificación de fragmentos diagnósticos. Este nivel descansa
sobre suelo estéril compuesto de lutitas de origen sedimentario, un material muy
presente en toda la zona.

142
Figura 66. Dibujos de perfil estratigráfico del sondeo en Amaykunka: perfil norte (izq.);
perfil sur destacando el rasgo 1, canal (der.) (Elaboración propia).

8.1.2. Chujus Kollu (PAYA016)


La comunidad refiere que en el centro de la cima de la colina Chujus Kollu
(PAYA016) existía un túnel, el cual fue cubierto por sus abuelos, dicho relato
probablemente tiene asidero en la acumulación notable de líticos en la base de la
cima, la cual, además cuenta con una alta obstrusividad dada la abundante
vegetación. Así mismo, todo el sitio presenta una intensa modificación cultural a
través de la presencia de plataformas escalonadas con altos muros que adquieren
la morfología de la colina y una importante dispersión de material arqueológico de
diferentes periodos culturales (Figura 25, d). Bajo esas consideraciones y con el
propósito de obtener una secuencia estratigráfica se realizó la apertura de una
unidad de sondeo, no obstante, dicha unidad presentó material arqueológico
mezclado y a poca profundidad fue identificado la capa estéril. Por tal motivo se
practicó un nuevo sondeo, en el cual se identificaron rasgos de actividades
domésticas y una vez más la capa estéril a escasa profundidad. Dichas unidades
de excavación serán descritas a continuación.

143
Unidad de sondeo 1 (Figura 68, b)

Estrato 1
El primer estrato, estaba compuesto de un suelo de una textura franco-
arcillo-limosa de tono café amarillento (10YR5/4) con una estructura granular de
baja consistencia y bioturbación moderada sobre todo por la presencia de raíces.
Este nivel correspondía a la capa arable del terreno, por lo que, el material asociado
estaba mezclado y en baja densidad.

Estrato 2
El siguiente estrato presentaba un cambio por la presencia de grava y gravilla
junto a un suelo de textura limo-arcillosa de tono café amarillento (10YR5/4), con
una estructura granular y de consistencia baja, la actividad biológica se compone
de raíces delgadas en baja densidad. Finalmente, debajo del anterior estrato a baja
profundidad se identificó el nivel estéril compuesto de filones irregulares de roca
natural, con lo cual, se determinó cerrar la unidad de excavación.

En material arqueológico de todos los estratos registrados estaba mezclado


con fragmentos del periodo Intermedio Tardío y Formativo Medio, sin vestigios de
actividades culturales concretas, con lo cual, se evidencio el suelo disturbado del
área producida por actividades modernas, probablemente de cultivo.

Unidad de sondeo 2 (Figura 67 & 68, c)

Estrato 1
Se trata de un suelo de textura franco-arenosa, de tono café amarillento
(10YR5/4), la estructura es granular, la consistencia baja y la bioturbación alta por
la presencia de raíces e insectos. El suelo también presenta pequeños guijarros de
piedra distribuidos irregularmente.

La presencia de material arqueológico es baja y consiste en cerámica


mayoritariamente del periodo Formativo Medio con antiplástico de fibra vegetal, no
existen fragmentos diagnósticos representativos, en cambio, en menor cantidad se

144
observa cerámica del periodo Intermedio Tardío probablemente como resultado de
la bioturbación. A este conjunto también se incluyen algunas lascas de cuarzo
blanco y oscuro.

Estrato 2

Este nivel comienza con un cambio en la composición de un suelo de textura


arcillo-limosa, color café (10YR4/3), su estructura es granular y de baja
consistencia, la bioturbación es baja y está compuesta principalmente de raíces, así
mismo, presenta guijarros de roca pequeños de manera intermitente. El material
arqueológico es bastante reducido y está mezclado con fragmentos del periodo
Formativo Medio e Intermedio Tardío. Resalta en el registro una punta de obsidiana
del periodo Formativo (Anexo 10).

Rasgo 1 (basurero)
Se trata de un rasgo que se extiende irregularmente en todo el perfil sur, el
suelo tiene textura franco-arcillo-limosa de color marrón grisáceo muy oscuro
(10YR3/2), la estructura es granular y la consistencia media, la bioturbación es baja
compuesta de raíces.

El rasgo consiste en un basurero de formación irregular, conforma un bolsón


en la esquina sur-este de la unidad donde se rescató un conjunto de artículos
arqueológicos de cerámica, líticos y restos óseos, las características del material
arqueológico pertenecen eminentemente al periodo Formativo. Los restos óseos
identificados fueron expuestos a actividades térmicas ya que están carbonizados.

Tras realizar la limpieza del rasgo, el sondeo fue finalizado al tomar contacto
con la roca madre. Un segundo rasgo fue identificado al centro de la unidad
conformado por una conformación de rocas conformando un círculo; hecho que
indica un probable entierro. Considerando que el objetivo de las excavaciones fue
el registro de secuencias estratigráficas se determinó concluir con la excavación.

145
Figura 67. Dibujo de perfil estratigráfico este, Chujus Kollu (PAYA016)

8.1.3. Zona insular

8.1.3.1. Isla Campanario

Unidad de sondeo 1 (PAYA046)

En el sitio PAYA046 se hizo la apertura de un sondeo de 2x1.5m a pocos


metros de la escultura lítica recostada ya descrita (ver capítulo VII); el propósito fue
realizar una limpieza para descubrir el piso y parte de las bases de muros ya
mencionados, considerando la baja evidencia arqueológica de superficie del sitio
(Figura 69, a).

De modo que, se hizo una limpieza del cuadrante identificando el piso


compuesto de piedras pequeñas y medianas, además dos muros de doble hilera
que se intersectan en forma de “T”. En la esquina nor-este (segmento 1A) se hizo
la excavación por estratos arbitrarios de 10 cm sin evidencias de cambio en la
estratigrafía, a una profundidad de 50 cm debajo del nivel de suelo y sin evidencias
culturales se determinó concluir la excavación.

146
Figura 68. Unidades de excavación en la península de Huaycho: Amaykunka (a); Chujus
Kollu (b y c).

Unidad de sondeo 2 (PAYA045)

Tras la identificación previa del sitio PAYA045 se realizó la apertura de otra


unidad de sondeo de 2x2m, aproximadamente a 50 metros de la línea de costa. La

147
topografía del sector presenta una leve inclinación hacia el norte y la presencia de
cerámica en superficie es relativamente baja (Figura 69, b).

Estrato 1
El primer estrato de baja profundidad presenta un suelo de baja consistencia,
textura arcillo-arenosa y tono café (7.5YR5/4), la actividad biológica es leve
compuesta de raíces delgadas; el material arqueológico es muy escaso con algunas
muestras de cerámica tosca y con características del periodo Intermedio Tardío.

Estrato 2
El segundo estrato con un leve cambio en las propiedades de suelo presenta
textura franco-arcillosa, de color café (7.5YR5/4) con estructura granular, baja
consistencia y sin actividad biológica.

Los fragmentos de cerámica presentaban las mismas características del


anterior estrato y en baja densidad. Tras continuar con la excavación a 27 cm de
profundidad se hizo contacto con una densa capa de arcilla amarilla, en
consecuencia, se hizo una pequeña calicata en la esquina sur-oeste sin cambios
en el suelo y sin evidencias arqueológicas, por tanto, se determinó concluir con la
unidad de sondeo.

Unidad de sondeo 3 (PAYA043)

Este sondeo de 2x2m fue establecido próximo al sitio PAYA043 debido a la


moderada presencia de cerámica fragmentada en superficie (Figura 69, c). La
topografía del sector presenta una leve inclinación hacia el sur y el suelo es
relativamente suelto.

Estrato 1
El primer estrato mostraba un suelo compuesto de textura franco-arcillosa,
color café (7.5YR4/3), estructura granular y consistencia media, la bioturbación es
alta por la presencia de raíces gruesas y delgadas. El estrato estaba acompañado
de algunos guijarros de roca angulares de pequeño tamaño.

148
El material arqueológico asociado se presenta de manera intermitente y
bastante fragmentado con atributos toscos que se asocian al periodo Intermedio
Tardío. Sin cambios notables en la matriz de suelo a los 20 cm de profundidad se
hizo contacto con la roca madre, de modo que, la excavación finalizó sin evidencias
culturales relevantes.

Figura 69. Unidades de excavación en isla Campanario: PAYA046 (a); PAYA045 (b)
PAYA043 (c).

149
8.2. Resultados del análisis de material arqueológico de excavación

El análisis de cerámica fue realizado con las muestras provenientes del


sondeo de Amaykunka (n=612) y el sondeo 2 de Chujus Kollu (n=96) ya que ofrecen
información útil sobre la filiación cultural y su cronología. Aunque el sondeo en
Chojus Kollu no muestra una estratigrafía compleja, la cerámica proveniente del
rasgo 1 presenta un estilo homogéneo, por lo tanto, permitirá mostrar diferencias
que eventualmente pueden aportar datos para fortalecer la propuesta de una
cronología relativa.

Para cumplir dicho fin fueron considerados los fragmentos mayores a 2 cm


de diámetro registrando sus atributos en una tabla predefinida (anexo 4), los
fragmentos (menores a 2cm de diámetro) no analizados solo fueron contabilizados
(n=842). Por lo tanto, la muestra global analizada (n=708) presenta la siguiente
información:

Tabla 1. Frecuencia de tipo de fragmentos.

Fragmento Cantidad %
Indefinido 3 0.42
Borde 112 15.82
Base 45 6.36
Asa 20 2.82
Cuerpo 526 74.29
Trompeta 2 0.28
Total 708 100

La tabla 1 señala el tipo de fragmentos de la muestra analizada, en efecto,


se observa predominantemente la existencia de cuerpos en relación a otros
fragmentos diagnósticos. Así mismo, la tabla 2 indica la cantidad de fragmentos de
cerámica y su filiación cultural, con una asociación notoria de cerámica
correspondiente al periodo Formativo Medio y Tardío, aspecto estrechamente
relacionado con la secuencia estratigráfica de la unidad de sondeo en Amaykunka
(PAYA022).

150
Tabla 2. Filiación cultural

Filiación Cantidad %
Indefinido 4 0.56
Formativo Medio 106 14.97
Formativo Tardío 498 70.34
Tiwanaku 18 2.54
Intermedio Tardío 82 11.58
Total 708 100

8.3. Descripción morfológica y tecnológica

La morfología de la cerámica identificada durante el análisis (Tabla 3), dio


como resultado un notable contraste entre la presencia de ollas (51.55%) y cuencos
(5.08%) en relación a otras formas, no obstante, es significativa la cifra del 36.16%
representando una forma indefinida, dato asociado a la notable presencia de
cuerpos de cerámica.

Un indicador favorable recae en la identificación de pastas cuyos atributos


permiten establecer diferencias cronológicas sobre todo ante la carencia de
fragmentos decorados. Por lo tanto, dentro de este estudio se identificaron 9 pastas
(ver anexo 5) de acuerdo a las características de toda la muestra. En consecuencia,
se identificó la frecuencia dominante de pastas con antiplástico mineral (1, 3, 8 y 9),
así mismo, son significativas las pastas con antiplástico vegetal, aunque están
mayormente representadas por la pasta 5 con una incidencia inferior a la pasta 4
(Figura 70).

151
Tabla 3. Frecuencia morfológica

Forma Cantidad %
Indefinido 256 36.16
Tina 2 0.28
Tinaja 4 0.56
Jarra 1 0.14
Cuenco 36 5.08
Olla general 365 51.55
Olla cuello corto 5 0.71
Olla cuello 4 0.56
mediano
Olla cuello largo 1 0.14
Tazón recto 3 0.42
Fuente 6 0.85
Keru 10 1.41
Cantaro 15 2.12
Total 708 100

Figura 70. Gráfico de frecuencia de pastas.

152
La relación de las pastas y su filiación cultural permite identificar la
predominancia de la pasta 5 y en menor medida de la pasta 4 dentro del periodo
Formativo Medio (Figura 71) en contraste, las pastas minerales (1, 3 y 9)
mayoritariamente están vinculadas al periodo Formativo Tardío (Figura 71) aunque
un porcentaje inferior está asociado a la pasta 5, así mismo, la pasta 2 también con
antiplástico mineral está asociada a este periodo pero su frecuencia es bastante
baja. Por otra parte, cabe resaltar que las pastas 7 y 8 están asociadas al periodo
Tiwanaku mientras que la pasta 10 al Intermedio Tardío (Figura 71).

Figura 71. Gráfico relación filiación cultural y pasta.

Sobre la relación de pastas y su cocción se puede observar una tendencia


en las pastas oxidantes representadas por el 50% de la muestra con una presencia
mayoritaria en las pastas (1, 3, 5 y 9), las pastas reductoras muestran un 15.82% y
su frecuencia está representada por las pastas (3, 5 y 9), las pastas parcialmente
oxidantes muestran el 15.11% y están representadas dominantemente por las

153
pastas 3, 5 y 8, finalmente las pastas con el interior negro muestran un 13.84% y
están representadas por las pastas 3, 5, 8 y 9.

Figura 72. Gráfico de la relación entre tipo de pasta y cocción.

154
Figura 73. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío II
(sondeo #1, Amaykunka), estrato #2: asa con
decoración incisa (a); cuerpos con decoración incisa
(b,c).

Figura 74. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío II (sondeo #1, Amaykunka), estrato
#4: bordes de ollas (a-c); bases de ollas (d-f); preformas de torteros (g-i).

155
Figura 75. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío II (sondeo #1, Amaykunka), rasgo
#2: bordes de cuencos (a, b); base de olla (c); base anular de incensario (d); figura
modelada de trompeta ceremonial (e).

156
Figura 76. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío II (sondeo #1,
Amaykunka), estrato #5: bordes de cuencos (a-d); bordes de jarras (e, f);
bases de ollas (g-i).

157
Figura 77. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío I (sondeo #1, Amaykunka), rasgo
#4: borde de cuenco tipo Kalasasaya (a). Rasgo #6: bordes de cuencos (b,c); base de
tazón (d).

158
Figura 78. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío I (sondeo #1, Amaykunka),
estrato #10: bordes de cuencos (a-c); base de olla (d); preforma de tortero (e).

159
Figura 79. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío I (sondeo #1,
Amaykunka), rasgo #8: bordes de ollas (a-c); bordes de jarras (d-f);
bordes de cuencos (g-k).

160
Figura 80. Fragmentos diagnósticos Formativo Tardío I (sondeo #1, Amaykunka),
rasgo #8: olla parcialmente reconstruida (a); jarra (b); base de olla (c); cuerpo
decorado de incensario (d).

161
Figura 81. Fragmentos diagnósticos Formativo Medio (sondeo #1, Amaykunka), estrato
#11: borde de tazón decorado (a); borde de fuente (b).

162
Figura 82. Fragmentos diagnósticos Formativo Medio (sondeo #1,
Amaykunka), rasgo #9: bordes de ollas (a-e); cuerpos con decoración
incisa (f, g). Estrato #12: borde de olla (h).

163
CAPÍTULO IX
DINÁMICA DEL PAISAJE CULTURAL LACUSTRE: DISCUSIONES

La identificación y registro de 68 sitios arqueológicos sobre una cobertura


efectiva de prospección de 40,7 km2 ha permitido la caracterización de una zona
poco conocida arqueológicamente. En efecto, ahora la península de Huaycho, isla
Campanario y Choquella cuentan con una cronología relativa integral durante la
época prehispánica abarcando una línea temporal de al menos 9.500 años de
asentamientos humanos antes de nuestra era reflejadas en asentamientos
culturales con evidencias de múltiples formas de ocupar y proyectar ciertas pautas
culturales en el entorno.

Un contraste destacado frente a los datos arqueológicos de superficie se


desprende de las excavaciones de sondeo ejecutadas. Lo que ha permitido
discernir con mejor precisión la naturaleza de los asentamientos en el subsuelo con
un matiz importante, interviniendo en la península de Huaycho sobre la cima de
Chojus Kollu (PAYA016) y en Amaykunka, sector medio de Jiska Tahata
(PAYA022), así mismo, en diferentes sectores de isla Campanario (PAYA043,
PAYA045 y PAYA046). Por tanto, se obtuvo una noción diferenciada sobre las
posibles intenciones en la ocupación de diferentes espacios.

En las siguientes líneas serán descritos los elementos más sobresalientes


desarrollados durante todo el proceso de esta investigación cotejando estos datos
con la información ya disponibles de otras regiones de la cuenca con el fin de
generar un balance acerca de la ocupación humana en la zona de estudio a partir
de sus manifestaciones más elementales durante el Arcaico; la emergencia y
preludio de sociedades complejas durante el Formativo; la fundación e influencia
lograda por Tiwanaku, portadores de uno de los fenómenos culturales más
importantes del altiplano; la desintegración social y política ejercida durante el
Intermedio Tardío; y, finalmente el breve e incisivo dominio Inca conseguido sobre
una extensión geográfica inédita hasta entonces.

164
9.1. Arcaico

La identificación de 9 sitios arqueológicos (Figura 83) distribuidos en


diferentes áreas de la zona de estudio, señala evidencias de actividad humana
temprana y su progresivo desarrollo, el correlato material disponible es restringido,
no obstante, ofrece un horizonte fundamental para cuestionar algunos problemas
latentes y desarrollar estudios complementarios para fortalecer lo hasta ahora
conseguido.

Figura 83. Sitios arqueológicos del periodo Arcaico en la península de Huaycho


(Elaboración propia).

Tomando como base los resultados de esta investigación es posible; en


principio, puntualizar la existencia de vestigios arqueológicos inéditos durante este
periodo cultural en la zona de estudio, un problema resaltado sobretodo en el sector
boliviano del lago Titicaca (Aldenderfer & Flores 2011; Flores 2017); en segundo

165
lugar, dichos datos permitirán la caracterización inicial de los asentamientos
identificados en función a su localización, la industria lítica asociada y su relación
con el paisaje de manera comparada con otras regiones de la cuenca donde
también fueron localizados asentamientos de este periodo.

Un elemento diferencial proviene de los acontecimientos climáticos en el


lapso temporal que comprende este periodo, vale la pena suponer e indagar acerca
de su posible impacto sobre las poblaciones primigenias de cazadores-recolectores.
Las oscilaciones registradas en el clima son notables, se asume la salinidad leve
del agua del lago siendo un entorno poco atractivo; un episodio de depresión
climática durante la fase media del Arcaico y un paulatino mejoramiento de las
condiciones durante el Arcaico Tardio y Terminal (Aldenderfer 2011; Flores 2017)
influyeron en el desplazamiento de estas poblaciones y sus decisiones en la
ocupación de diferentes espacios.

A partir de lo expuesto, un aspecto destacado recae en la proximidad de los


asentamientos identificados sobre el lecho lacustre en el segmento sur (área 1) de
la península, los cuales están vinculados con el borde actual del lago apenas a 300
metros de distancia. Su emplazamiento en áreas abiertas y la notable presencia de
desechos líticos, microlascas, y –en menor densidad– puntas de proyectil
completas y fragmentadas indican el establecimiento de espacios domésticos
reflejando intensa producción lítica aparentemente con propósitos de caza y pesca.

Los asentamientos de este periodo en el segmento norte (área 2) de la


península muestra un patrón similar, aunque las puntas identificadas provienen de
zonas de coluvio superior localizadas a una distancia de 500 metros de la franja de
costa. Por otra parte, el reconocimiento realizado sobre la llanura aluvial en las
inmediaciones de Tahata (PAYA022) indica un patrón análogo en la configuración
de los asentamientos, aunque la distancia con el espejo lacustre es de 2.5 km.

Ante esta situación surge la interrogante: ¿A qué se debe la proximidad de


asentamientos de grupos de cazadores-recolectores sobre la franja lacustre con

166
evidencias de la fase temprana del Arcaico? En principio, se debe apuntar que los
sitios más cercanos a la zona lacustre registrados en la cuenca de Ilave se localizan
a 15 km durante el Arcaico Medio, en cambio, en la cuenca norte de Huancané-
Putina a 12 km. En efecto, los sitios identificados en ambos segmentos de la
península de Huaycho muestran un patrón atípico. Una propuesta inicial descansa
en las características geomorfológicas que posee la franja oriental del lago mayor
(ver capitulo I) cuyos cortes abruptos en el margen lacustre afectarían levemente el
paisaje costero ante el ascenso y descenso de las aguas del lago, en consecuencia,
el paisaje lacustre durante el periodo Arcaico no sería tan distinto al que se conoce
actualmente. Esta posición parece plausible, ya que en la península de Santiago de
Huata (Lemuz 2001) los sitios más tempranos están localizados a 800 metros de la
franja lacustre.

Con esas consideraciones, las propuestas que apuntan a la inestabilidad


climática en la cuenca como un factor influyente en el desplazamiento de grupos de
cazadores-recolectores pierde relevancia. Igualmente, aunque la muestra de sitios
arqueológicos de este periodo y su correlato material en esta investigación es
restringida y, además es el resultado de hallazgos casuales; se debe considerar
que la llanura aluvial asociada a la península cuenta con aproximadamente 50 km2,
por tanto, es altamente probable la identificación de una densidad considerable de
asentamientos del periodo Arcaico.

Simultáneamente al problema de la localización y proyección de los


asentamientos de cazadores-recolectores, la tecnología lítica característica de este
periodo se convierte en el principal marcador cronológico; si bien, esta investigación
carece de contextos estratigráficos para esta época, la industria lítica identificada
en superficie permitirá eventualmente establecer una propuesta temporal para este
periodo cultural en la península de Huaycho y sus inmediaciones.

A través de la tecnología lítica identificada y su comparación morfológica con


la tipología propuesta por Klink & Aldenderfer (2005) se presume la instalación de
asentamientos en la península durante el Arcaico Temprano (9.000 – 7.000 a.C.).

167
Así lo indican las puntas con formas foliáceas diamantadas con apéndices y
pentagonales (ver figura 28, a-g, pag. 79) correspondientes a las series 1A y 1B
referidas como diagnósticas dentro del margen temporal mencionado (Klink &
Aldenderfer 2005).

La fase media del Arcaico (6.000 – 4.000 a.C.) indica la continuidad en la


ocupación de los asentamientos previamente ocupados, así lo manifiestan las
puntas identificadas (ver figura 28, h-l, pag. 79) cuya morfología se asemeja a las
puntas foliáceas y pentagonales de la serie 2A, 2C y 3B (Klink & Aldenderfer 2005).

Durante la fase tardía (4.000 – 2.000 a.C.) se observa un incremento en las


dimensiones de las puntas de proyectil, además, surgen formas de puntas con
pedúnculo (ver figura 28, m-r, pag. 78). Solo una punta guarda relación con la serie
4D, en cambio, dos ejemplares se ajustan a los tipos 4G y 4H derivados de las
investigaciones realizadas en el norte de la cuenca (Cipolla 2005). Otras formas con
pedúnculo no guardan una semejanza explícita, aunque una punta fragmentada se
ajusta levemente a la serie 4C, no obstante, dicha muestra correspondería al
periodo Formativo Temprano y es una forma poco frecuente en la zona lacustre
(Klink & Aldenderfer 2005).

Finalmente, la industria lítica del Arcaico Terminal (2.000 – 1.500 a.C.)


adopta dimensiones notablemente reducidas y adquieren formas curvilíneas (ver
figura 28, s, t, u, pag. 79). Los ejemplares identificados se ajustan a la serie 5A y
resalta su presencia vinculada a sitios del periodo Formativo localizados sobre
zonas de coluvio a 3.850 metros de altitud.

Las muestras mencionadas anteriormente están reconocidas como


diagnósticas en la cuenca del lago, no obstante, también se identificaron formas
diagnósticas en un nivel general (ver figura 28, e, g, pag. 79), las cuales presentan
formas foliáceas y se ajustan a la serie 3 ubicadas en un rango temporal más amplio
entre el 9.000 a 1.500 a.C. (Klink & Aldenderfer 2005).

168
En consecuencia, se observa la imprecisión de generalizar la proyección y
desplazamiento de grupos de cazadores y recolectores en la cuenca del Titicaca
asumiendo –ante la ausencia de pruebas materiales– que la ocupación del margen
lacustre ocurre de manera paulatina sobretodo a partir de 4.000 a.C. alegando las
condiciones climáticas “desfavorables” durante la época. En tanto que, los
resultados de esta investigación demuestran eventualmente la ocupación precoz de
la franja lacustre durante el periodo Arcaico. Probablemente un patrón semejante
puede ser identificado en gran parte del borde oriental del lago debido a sus
atributos geomorfológicos.

La apropiación del paisaje cultural lacustre de la zona de estudio exhibe la


incorporación elemental de los pobladores primigenios durante este periodo, es
decir, desarrollando asentamientos modestos cuyo propósito principal era el
abastecimiento de recursos alimenticios, la producción de artefactos líticos soporta
esta aseveración. No fueron registradas evidencias de un comportamiento o vínculo
simbólico en el entorno, como es el caso del arte rupestre, por ejemplo. El carácter
liminal de la zona de estudio, por tanto, no exhibe dinámicas culturales complejas,
con lo cual, en este punto de la investigación es complejo precisar si la península
de Huaycho y sus inmediaciones desempeñaron cierto protagonismo.

Las afirmaciones expuestas, aún conservan un rango de conjetura en esta


fase de la investigación, sin embargo, las salidas más plausibles reivindican el
problema central: es decir, la escasa información disponible debido a la ausencia
de investigaciones sistemáticas que permitan establecer empíricamente la
existencia o no de sitios arcaicos sobretodo en la franja oriental del lago Titicaca y
especialmente en el lado boliviano. La proximidad de los sitios arqueológicos
identificados sobre el borde lacustre, así como, su antigüedad son inéditos, su
registro después de aproximadamente 30 años de investigaciones sobre este
periodo cultural dan lugar a cuestionar lo que sabemos hasta ahora: ¿Por qué la
penísula de Huaycho reporta un patrón de asentamientos tan atípico?; ¿Los
atributos geomorfológicos de la zona de estudio fueron decisivos?; ¿El lago

169
realmente era poco atractivo durante las fases más tempranas de este periodo
cultural?, son algunas preguntas que deben ser evaluadas.

9.2. Periodo Formativo

9.2.1. Formativo Temprano

Este periodo representa el inicio de la vida sedentaria en la cuenca del


Titicaca, sin embargo, los vestigios arqueológicos asociados son poco frecuentes
dentro del registro arqueológico en general. En la zona de estudio se presume de 3
sitios arqueológicos con evidencias restringidas de cerámica cuyas pastas llevan
abundante antiplástico vegetal semejantes a los estilos Pasiri o Chiripa (Figura 84).

Durante la fase inicial del periodo Formativo, alrededor del 1.500 a.C. fue
registrado un descenso en las aguas del lago de alrededor de 22 metros, por tanto,
las costas del lago en diferentes regiones sufrieron cambios importantes, el
desecamiento del lago menor representa este hecho (Abbot et al. 1997; Bandy
2001), aunque la geomorfología de la franja oriental del lago cuenta con atributos
marcadamente diferentes, también el paisaje lacustre pudo verse afectado.

En este contexto, los primeros asentamientos sedentarios identificados en la


península de Huaycho son discretos, su correspondencia muestra un vínculo
estrecho con ocupaciones del periodo Arcaico Terminal, un aspecto bien observado
por Stanish y su equipo en la región de Juli-Pomata (1997) y también en la Isla del
Sol (Stanish & Bauer 2004) tras la identificación del componente cerámico
denominado Pasiri.

En efecto, los datos identificados en la zona occidental de la cuenca (Stanish


et al. 1997) y la Isla del Sol (Stanish & Bauer 2004) a través del componente Pasiri
y el estilo cerámico Kalake en la península de Santiago de Huata (Lemuz 2001)
eventualmente también adquiere valor para la península de Huaycho.

170
Figura 84. Sitios arqueológicos del periodo Formativo Temprano (Elaboración propia).

Sin embargo, los sitios identificados son el resultado de la prospección de


superficie, lo que se constituye en un correlato material débil, de cualquier manera,
es más significativa la proximidad con sitios del periodo Arcaico, lo que conlleva a
suponer el desarrollo progresivo de este tipo de asentamientos. Por otra parte, el
material cerámico recuperado de los sondeos practicados en la península no
reportó la cerámica mencionada anteriormente, si bien, en el sondeo de Amaykunka
se registró una estratigrafía compleja y profunda, sobre suelo estéril solo fue
identificado el nivel de ocupación del periodo Formativo Medio. Lo que nuevamente
invita a redirigir la mirada en la parte baja de las colinas sobre la llanura aluvial
donde fueron localizados asentamientos del periodo Arcaico.

En definitiva, esta fase del Formativo Temprano está pobremente


comprendida debido a la baja proporción de datos disponibles, con lo cual, se

171
requiere realizar una evaluación de este tipo de asentamientos y sus evidencias
materiales en función a otras variables, como: su vínculo con asentamientos del
periodo precedente; la locación de los sitios y su relación con su entorno; así como,
el correlato material asociado.

9.2.2. Formativo Medio

A esta fase del Formativo se adscriben un total de 23 sitios arqueológicos


(Figura 85), los cuales son multicomponentes y revisten cambios notorios en su
entorno, desde una distribución densa de cerámica fragmentada en superficie,
hasta evidencias de estructuras lamentablemente deterioradas, no obstante, las
plataformas escalonadas que rodean a estos sitios son las que mejor se han
conservado a través del tiempo.

Alrededor del 800 a.C. surgen cambios notorios, los cuales fueron nutriendo
paulatinamente diferentes aspectos en el desarrollo de las emergentes sociedades
complejas y su notable impronta en el entorno que habitaban. Si bien, los principales
eventos culturales se han registrado en el extremo norte y sur de la cuenca, las
áreas periféricas –como nuestra zona de estudio– también reportan eventos
culturales destacados.

Las condiciones climáticas que acontecieron durante esta etapa manifiestan


cierta estabilidad por lo menos durante 400 años, con lo cual, el paisaje lacustre en
la península de Huaycho tuvo alteraciones poco significativas en razón de sus
propiedades geomorfológicas, este aspecto también fue valorado en otras zonas
(Lemuz 2001; Delaere & Gedrón 2022). Por tanto, las villas o poblados primigenios
establecidos previamente no debieron verse obligados a moverse o modificar sus
pautas culturales. No obstante, la depresión lacustre registrada alrededor del 450
a.C. probablemente provocó un estrés social y económico considerable en la zona
de estudio, ya que las modificaciones en el entorno lacustre debieron ser más
elocuentes.

172
Figura 85. Sitios arqueológicos del perioro Formativo Medio (Elaboración propia).

Bajo dicho escenario, la población manifiesta un crecimiento importante, en


consecuencia, proliferan varios centros culturales en diferentes locaciones de la
península, la línea de costa se convierte en el principal escenario de desarrollo
cultural tras el establecimiento de importantes asentamientos. Sin embargo,
también se instalaron sitios distantes a la línea de costa consiguiendo el dominio de
la llanura aluvial, probablemente por sus condiciones ventajosas para el desarrollo
de actividades de pastoreo. Los sitios previamente mencionados están dispersos
en el paisaje ocupando la cima o un flanco de ciertas colinas, se sitúan con una
regularidad promedio de 2,5 a 3 km, es impreciso definir su tamaño real durante
este periodo debido a su continua ocupación y modificación, sin embargo,
estimamos que fueron mayores a 1 ha. El planteamiento acerca de la predilección
de los asentamientos sobre la ribera lacustre (Hastorf 2005; Stanish et al. 1997), es
válido durante este periodo, no obstante, estos sitios no se convirtieron en los más

173
prestigiosos en los periodos subsecuentes, al menos no, en la península de
Huaycho.

En algún momento, la propagación de la tradición religiosa Yaya-Mama


(Chávez-Mohr 1988; Chávez 2018) desde la cuenca sur se proyecta en la península
de Huaycho promoviendo la transformación y apropiación del entorno natural con
un impacto notable, materializado particularmente con la edificación de recintos
ceremoniales semisubterráneos y amplias plataformas escalonadas residenciales
y/o de cultivo, adicionalmente la escultura lítica, cerámica decorada y elementos
iconográficos especiales también fueron replicadas. Estos elementos fueron
encontrados en conjunto o de manera parcial, no obstante, en la mayoría de los
casos solo quedan resabios de recintos de uso ceremonial y la escultura lítica es
restringida; los elementos más profusos en estos asentamientos son las
plataformas escalonadas y abundantes fragmentos de cerámica en superficie.

El registro arqueológico de superficie ha permitido identificar formas


cerámicas diagnósticas asociadas a este periodo, éstas se componen
mayoritariamente de ollas de cuello corto y mediano, los cuencos, jarras y tazones
son más restringidos. La cocción exhibe pastas reducidas y parcialmente oxidantes
sobre otras variantes. En contrapartida, la cerámica procedente de los sondeos de
excavación señala que el 14,97% de la muestra corresponde al Formativo Medio
con la preeminencia de la pasta 5 por su contenido mayoritario de fibra vegetal, la
cocción en orden de importancia es parcialmente oxidante, oxidante y reductora.
Las formas identificadas son mayoritariamente ollas.

En consecuencia, consideramos que Amaykunka en algún momento obtuvo


cierto protagonismo dando lugar a la celebración de eventos públicos, los
fragmentos de cerámica recuperada exhiben formas mayoritariamente domésticas
con acabados poco refinados, en el conjunto destaca una muestra de paredes
delgadas, acabado exterior bruñido y decoración incisa de algún tipo de cerámica
especial, probablemente un tazón o incensario ceremonial (ver Figura 82, f). Las
pastas identificadas durante este período son diferentes a las identificadas en

174
Chiripa, debido a su contenido de inclusiones minerales pequeñas. Estos datos son
equiparables con los registrados en otras regiones de la cuenca (Bandy 2001;
Roddick 2009; Lemuz 2001).

Por otra parte, la dinámica macroregional no solo significó la propagación


ideológica, también motivó la circulación de diferentes bienes de prestigio, en la
península se observa una distribución recurrente –todavía en baja densidad– de
fragmentos de obsidiana (Burguer et al. 2000), en algunos casos se recuperaron
preformas de puntas asociadas a este periodo (anexo 7). También se ha
encontrado un ejemplo de azada de basalto olivino (ver figura 35, a. Pag. 87) y
algunos fragmentos de artefactos, los cuales provienen probablemente de la región
occidental del lago (Bandy 2001; Stanish 2003). Desafortunadamente, los contextos
de excavación no reportan artefactos o fragmentos de basalto, ni obsidiana para
este periodo. La reducida densidad –casi inexistente– de artefactos de basalto
olivino en la zona de estudio es interesante, ya que se ha planteado como un
demarcador de la integración macroregional durante este periodo (Bandy 2001;
Stanish et al. 1997; Steadman1995). Reconociendo la ubicación estratégica de la
zona en las redes de intercambio de bienes de prestigio, consideramos que la
conexión con la zona de Yungas también fue establecida durante este periodo. Sin
embargo, identificar en el registro arqueológico materiales de esta región representa
un reto ya que se trataría de materiales orgánicos perecederos. Más investigaciones
podrían evidenciar las conexiones de la península con otras regiones, incluyendo
estudios de residuos de alimentos en cerámica que podrían evidenciar consumo de
alimentos provenientes de los valles mesotermos y de los Yungas.

Probablemente al término del Formativo Medio, dos asentamientos se


posicionan como los principales centros regionales: Janata (PAYA017) y Tahata
(PAYA022). El registro estratigráfico en Tahata permite observar la intención
constructiva y progresiva de un recinto ceremonial constituido sobre suelo estéril
donde empiezan a celebrarse eventos de consumo y/o ceremoniales consecutivos,
cuyos fragmentos diagnósticos señalan la prominencia de ollas de cuello corto y
medio con bordes evertidos, en cambio, las muestras que exhiben rastros

175
decorativos son mucho más restringidas. El rasgo 9 representa un evento de
ocupación constituido por un piso con abundante material arqueológico asociado
compuesto mayoritariamente de cerámica fragmentada (ver Figura 82).

Consideramos que el cambio del nivel del lago puede haber debilitado los
asentamientos de la ribera lacustre, o por lo menos, retardo su crecimiento. En
efecto, Janata y Tahata aventajaron un control local y se posicionaron con un
favorable desarrollo frente a otros asentamientos; convirtiéndose más tarde en los
principales centros regionales autónomos en la península. Esto es válido, en virtud
de la extensión que alcanzaron ambos sitios superiores a las 3 ha, la transformación
notable de su entorno, la alta densidad de material cerámico y en menor densidad
de artefactos líticos. Finalmente, los espacios ceremoniales exhiben su posición
central, respecto al entorno, no obstante, los datos de superficie son insuficientes
para determinar su real naturaleza y configuración.

Los sitios localizados en la cima de las colinas o en uno de sus flancos


indican la importancia de dominio visual durante este periodo, todo parece señalar
que hubo un interés de contacto con el espejo lacustre y la zona insular,
probablemente por el acceso a sus recursos, pero también por aspectos de orden
ideológico. No obstante, los asentamientos que se diferencian y consiguen el
prestigio definitivo durante la etapa siguiente acentúan el dominio sobre la llanura
aluvial y el contacto visual parcial de la cordillera real. En este punto de la
investigación, podemos especular sobre el éxito conseguido de los sitios
mencionados, por un lado, por la disponibilidad de recursos disponibles (canteras
de piedra, fuentes de agua y fuentes de arcilla) y simultáneamente, por control de
la llanura aluvial, asociado a sus bondades en las actividades de pastoreo; por otra
parte, con el fin de sostener el control sobre los recursos lacustres se establecieron
estrategias políticas de sumisión y/o patrocinio manteniendo un control sobre los
principales asentamientos de la ribera lacustre.

Respecto a las implicaciones de carácter simbólico, eventualmente podemos


sugerir que la localización de los asentamientos en Janata y Tahata manifiestan la

176
noción de dualidad acorde a su localización, aspecto originado durante el Formativo
Temprano (Hastorf 2005). Janata exhibe una posición privilegiada respecto al
entorno, ya que ocupa una posición central y resguardada al estar flanqueada por
altas cumbres, resaltan dos secuencias de altas colinas, las cuales dejan una
brecha visual ventajosa sobre la llanura aluvial. Tal observación es más sugerente
en Tahata, ya que el recinto ceremonial de Amaykunka se localiza entre dos altas
colinas: Jacha Tahata y Jiska Tahata, lo que da lugar a una brecha de control visual
hacia el norte y sur. Lo explicado exhibe un manejo del espacio basado en la
acepción de dualidad, un aspecto tratado por diferentes investigadores (Albarracín-
Jordán 1966; Bouysse 1987). Aquí vale la pena señalar que el centro ceremonial
de Pukara en la cuenca norte también fue localizado entre dos altas colinas, por
tanto, se observa una pauta interesante respecto a la localización de los sitios en
relación a su entorno. Finalmente, un aspecto diferencial, es atribuido al
Campanario, un fonolito o litófono ubicado a pocos metros del recinto ceremonial
Amaykunka, el bloque pétreo se encuentra resguardado por enormes bloques de
piedra, aunque consideramos que su locación actual es la original, se requiere
indagar más, de cualquier manera, consideramos que confiere un alto valor
significativo a todo el sitio y su entorno. Muestras similares también fueron
identificadas en prestigiosos sitios arqueológicos como: Pucara de Tilcara en
Argentina y Caral en Perú.

A través del conjunto de elementos expuestos, planteamos que los


fundamentos materiales e ideológicos en la península de Huaycho fueron
establecidos durante esta época y nutridos más tarde acorde a las circunstancias
ideológicas y políticas de otros sistemas políticos influyentes. No obstante, los datos
disponibles provienen mayoritariamente de superficie y la estratigrafía compleja de
Amaykunka ha revelado que en el subsuelo yacen importantes contextos
inalterados. Por lo tanto, se requieren más estudios en la región para entender la
importante presencia cultural durante el Formativo Medio y la naturaleza de los
asentamientos de la época.

177
9.2.3. Formativo Tardío

Los sitios arqueológicos adscritos a este periodo son 25 (Figura 86), es


decir, los sitios del periodo precedente sostienen su vigencia cultural, la incidencia
diferencial en el registro arqueológico recae particularmente en la definición de los
sitios, dos principales sitios acentúan un crecimiento dramático, dando lugar a un
paisaje político diferencial acorde a lo observado en otras regiones (Bandy 2001b;
Stanish 2003).

Figura 86. Sitios arqueológicos del periodo Formativo Tardío (Elaboración propia).

Desde un punto de vista de las condiciones ambientales, el clima se torna


más benigno y la estabilidad en el nivel del lago adquiere una altura semejante a la
que se conoce en la actualidad, este acontecimiento sucede alrededor del 250 a.C.
(Bandy 2001; Delaere & Gedrón 2022), no obstante, se advierten leves cambios
que dejaron cubiertos sitios cercanos a la costa, la evidencia documentada más

178
reciente se ha registrado en Ojelaya, Tiquina (Delaere 2017; Velasco 2021). Tales
fluctuaciones han afectado significativamente el paisaje lacustre ocasionando
simultáneamente notorios cambios en el ámbito social y político particularmente en
la cuenca sur (Bandy 2001). Sin embargo, debido a los atributos geomorfológicos
propios del lago Chucuito y sus riberas los cambios fueron leves (Delaere & Gedrón
2022), una observación que corresponde con el planteamiento de Lemuz (2001) de
acuerdo a sus registros en la península de Santiago de Huata. En efecto, la baja
susceptibilidad de modificaciones en el entorno natural de las riberas en la
península de Huaycho permitió la continuidad y fortalecimiento de los
asentamientos humanos de los periodos culturales precedentes.

Como fue visto en la sección anterior, tras el establecimiento de los


fundamentos materiales e ideológicos durante el Formativo Medio, los cambios
culturales ulteriores son propiciados particularmente por una atmósfera de
tensiones sociales y políticas dinámicas en ágil ascendencia, tomando en
consideración la conformación de estructuras políticas como Pukara, Kalasasaya y
Qeya en un lapso temporal de alrededor de 800 años, no obstante, otros sistemas
políticos dispersos en diferentes regiones de la cuenca debieron desempeñar cierto
protagonismo a nivel local. En ese contexto, en la península de Huaycho se
consolidan Janata (PAYA017) y Tahata (PAYA022); las dimensiones de ambos
sitios mayores a 3 ha, su relación con el entorno y la complejidad arqueológica que
exhiben denotan tal aseveración.

La conformación de estos liderazgos políticos y su evidente influencia


Pukara, –como será desarrollado más adelante– deja de manifiesto lo propuesta
del límite de influencia de esta entidad política hacia el sur de la cuenca localizada
entre los ríos Escoma e Ilavi (Plourde & Stanish 2012; Stanish 2003), es decir, muy
próximo a la península de Huaycho sobre el margen oriental del lago. Algunos de
los registros arqueológicos más distantes fueron previamente reportados en ambos
extremos del borde lacustre (Kidder 1943; Stanish 2003; Steadman 1995), en
efecto, este estudio valida el influjo Pukara en la zona de estudio.

179
En líneas generales, se observa un crecimiento y complejidad generalizada
de los principales asentamientos culturales. Janata (PAYA017) refleja la influencia
Pukara por medio de la escultura lítica identificada (ver Figura 63, f. Pág. 123),
contrariamente no se identificaron fragmentos de cerámica asociados a este
periodo en superficie, hecho que sugiere la posibilidad de identificar el nivel de
ocupación Pukara en el subsuelo. Respecto a la arquitectura, consideramos que la
monumentalidad que exhibe Janata es notable considerando la apropiación del
paisaje por medio de la implementación de extensas plataformas escalonadas y la
edificación de un templo de uso ceremonial comparable con la arquitectura Pukara
(Klarich 2005, 2011) o con el templo de Ch’uku Pirca (Callisaya 2015).

Por su parte, en el segmento norte de la península el liderazgo político


Tahata (PAYA022) exhibe un patrón semejante, aunque llama la atención la
ausencia de escultura lítica, sin embargo, dos elementos inéditos otorgan un alto
valor a dicho asentamiento. Por una parte, el camino (PAYA067) con calzada de
piedra de acceso al recinto ceremonial Amaykunka, el cual consideramos que fue
establecido –con atributos más simples– durante el periodo Formativo Tardío y más
tarde formalizado a través del estilo constructivo Inca. Sobre este aspecto, Stanish
tomando como referencia un petroglifo asociado al sitio de San Bartolomé-
Wiscachani (ver Stanish 2003, figura 6.4) asocia la existencia de un camino ritual
de un templo semisubterráneo hasta una colina como la evidencia más temprana
de conducta ritual de la cuenca Circum-Titicaca. Dicha valoración, parece haber
sido materialmente representada en el sitio Jisk’a Tahata, en consecuencia, este
hecho eventualmente convierte al sitio en la primera referencia con este atributo.
Por otra parte, el petroglifo identificado en la cima del mismo sitio también puede
estar vinculado a este periodo, de hecho, consideramos su posición original y el
carácter simbólico que pudo haber dotado al sitio (ver figura 62, e. Pág. 121).

Gracias a los datos registrados en superficie se observó la elocuencia de la


apropiación del entorno durante este periodo, la definición de los sitios
arqueológicos por la continua implementación masiva de plataformas escalonadas,
las cuales rodean áreas o recintos ceremoniales, lamentablemente poco definibles

180
debido a su deterioro. Adicionalmente, se destaca la recurrencia geográfica de los
centros regionales cuyo intervalo es de 6 y 8 km (Chávez 2012; Hastof 2005;
Stanish 2003), esta pauta cultural fue replicada entre los sitios de Titimani en
Escoma y los identificados durante esta investigación en Janata (PAYA017) en el
segmento sur y Tahata (PAYA022) en el segmento norte de la península de
Huaycho. Las cualidades de dichos asentamientos están fuertemente vinculadas
con los datos identificados en la región de Huancane-Putina, las prospecciones
desarrolladas por Stanish y su equipo (2014) plantean que durante este periodo –
incluso antes– se registra un notable y temprano ascenso conflictivo evidenciado
por la locación de los sitios en altura y sus propósitos defensivos, aspecto opuesto
a lo observado en la región sur de la cuenca (Stanish et al. 2014).

Es importante notar que los datos recogidos en superficie permiten identificar


pautas culturales diferentes en ambos segmentos de la península, es decir, Tahata
exhibe cierto aislamiento que puede ser interpretado como la ausencia de
competidores y/o una enfática hegemonía local, considerando que los sitios con
evidencias de este periodo cultural (PAYA020, PAYA027 y PAYA033) están
distantes. Opuestamente Janata muestra proximidad con varios sitios de menor
rango (PAYA003, PAYA006, PAYA016, PAYA032 y PAYA037). Asi mismo, ambos
sitios muestran una cercanía favorable hacia diferentes recursos disponibles como:
fuentes de agua de vertiente, canteras de piedra, áreas de pastoreo y fuentes de
arcilla permitieron su favorable desarrollo.

La interacción macroregional establecida durante la época puede ser


identificada por medio del registro de fragmentos de obsidiana, particularmente
provenientes de superficie, algunas muestras fueron registradas en contextos de
excavación (ver anexo 10). Un hecho singular recae en la ausencia de artefactos
de basalto olivino, un indicador recurrente en el periodo precedente sobre todo en
la cuenca sur (Bandy 2001b; Stanish et al. 1997). Este aspecto requiere ser
evaluado, de modo que sea posible estimar el uso de otro tipo de materia prima, de
cualquier manera, el entorno fue altamente modificado con la implementación de

181
plataformas escalonadas en diferentes periodos y es cuestionable determinar que
instrumentos fueron utilizados para cumplir dicho fin.

Complementariamente, el registro de excavación en Amaykunka ha


permitido identificar el nivel de ocupación durante el Formativo Tardío I el cual está
demarcado por un piso (rasgo 8) y un conjunto de fragmentos de cerámica
diagnósticas compuestos de cuencos, jarras y ollas; en la muestra se destaca un
fragmento de cerámica decorada de notoria influencia Pukara y una olla
semicompleta. Este conjunto cerámico resalta por sus formas, las cuales, son
comunes durante el Formativo Tardío (Bandy 2001; Roddick 2009), no obstante,
aspectos como la cocción y la pasta también brindan datos que permiten su
asociación con dicho periodo. Igualmente llama la atención la identificación de un
borde decorado con una banda de estilo Kalasasaya de borde pintado en rojo
procedente del rasgo 4, en efecto, se puede especular su asociación con una
ofrenda más tardía en memoria a sus ancestros.

La estratigrafía registrada en el recinto ceremonial de Amaykunka no solo ha


permitido la identificación de una secuencia cronológica, también deja en evidencia
las técnicas de construcción de las plataformas que han modificado el paisaje de
manera monumental. Aspecto que también refleja la jerarquía emergente durante
este periodo en vista de la organización establecida y la inversión notable de
múltiples recursos para efectuar dicho propósito, algunos de estos aspectos han
sido evaluados en inmediaciones de la península de Copacabana (Chávez 2012).
No obstante, es posible que siendo Amaykunka un recinto ceremonial sus
características constructivas sean más complejas que otras plataformas, aún así, al
rededor del recinto existen numerosas y extensas plataformas que con seguridad
fueron construidas con técnicas semejantes.

182
9.3. Periodo Tiwanaku

Un total de 20 sitios arqueológicos asociados a Tiwanaku (Figura 87) fueron


identificados en la península de Huaycho, todos los sitios son multicomponentes,
de modo que muestran una continuidad en su ocupación. El carácter principal de
estos sitios, es la presencia moderada de fragmentos decorados de cerámica
Tiwanaku, gran parte del material cerámico identificado exhibe muestras decoradas,
así mismo, la manufactura exhibe acabados poco prolijos lo que sugiere su
manufactura local.

Figura 87. Sitios arqueológicos del período Tiwanaku (Elaboración propia).

La proyección e influencia de Tiwanaku hacia otras regiones de la cuenca


lacustre se muestra tenue y sin cambios agudos (Lemuz 2001; Perez 2004; Stanish
et al. 1997), así mismo, la prolongada estabilidad climática durante la hegemonía
Tiwanaku habría favorecido la consolidación del estado y su consiguiente

183
expansión, no obstante, los trastornos climáticos alrededor del siglo XII provocaron
su dramático y paulatino declive generando la desintegración del estado que tuvo
una trayectoria exitosa por alrededor de 1000 años.

En la península de Huaycho la cobertura de influencia Tiwanaku no se


muestra incisiva, ya que los asentamientos identificados no denotan la instauración
de centros de administración local o regional, de cualquier manera, no se descarta
el hallazgo de alguno fuera de los límites geográficos de este estudio.
Contrariamente, se observa una recurrencia en la sobreposición en los
asentamientos del periodo precedente, un aspecto también observado en otras
regiones (Lemuz 2001; Perez 2005; Stanish et al. 1997). En referencia al material
arqueológico de superficie, los fragmentos de cerámica están notablemente
erosionados y los atributos que se advierten en dicho material denotan una
tendencia en vasijas con propósitos ceremoniales como; kerus y tazones con
decoración polícroma y pastas generalmente compactas de cocción oxidante y
parcialmente oxidante, también se identificaron fragmentos de incensarios y
algunos ejemplares semejantes de lo que Bermann (1994) ha denominado Pantini
Orange o Tiwanaku V, cabe resaltar que la incidencia de dichas muestras en
superficie es baja respecto a evidencias de otros periodos culturales. Este
planteamiento se respalda en la ausencia de réplicas y/o importación de vasijas con
acabados refinados de la época de apogeo Tiwanaku.

En base a estas observaciones, es posible plantear dos alternativas: por una


parte; la reproducción local de la cerámica con acabados poco prolijos y, por otra;
la pronunciada influencia tardía de Tiwanaku. Si bien ambas posibilidades son
plausibles también pueden estar correlacionadas, de cualquier manera, muestran
una convergencia en razón de la propagación preponderantemente ideológica en la
órbita de Tiwanaku generando un impacto tenue en la península de Puerto Acosta
manteniendo la dinámica cultural establecida durante el periodo Formativo,
probablemente con el propósito de evitar un estrés social lo que en efecto,
ocasionaría tensiones innecesarias en las dinámicas comerciales, locales y
regionales.

184
Respecto a las excavaciones, solo el sondeo realizado en Amaykunka
(PAYA022) muestra un conjunto de fragmentos de cerámica Tiwanaku que
representa apenas el 1,63% proveniente del primer estrato –nivel altamente
removido por la actividad agrícola desarrollada en el sector– con presencia
mayoritaria de cerámica del periodo Formativo (5,88%) e Intermedio Tardío (9,48%)
de todo el conjunto de cerámica recuperada de la unidad, así mismo, se recuperó
una punta pequeña de obsidiana (anexo 10) de estilo Tiwanaku proveniente del
segundo estrato con material mezclado donde el material Tiwanaku solo representa
el 0,49%. Estos datos indican la poca relevancia del sitio durante esta época, por
tanto, esta información concuerda con las observaciones de contextos de superficie,
demostrando eventualmente la baja incidencia de Tiwanaku en la península, de
cualquier manera, esta información requiere ser corroborada en el futuro con
mayores excavaciones.

En referencia a la arquitectura, se ha observado la virtual ausencia de


edificaciones con propósitos ceremoniales, hecho que parece estar en completa
simetría con las observaciones ya expuestas, sin embargo, los bloques líticos de
gran tamaño que componen un muro en el sitio Janatha (PAYA017) requiere una
evaluación minuciosa ya que sugiere una manufactura de estilo Tiwanaku debido a
las muescas identificadas en uno de sus bloques, un atributo identificado en
Tiwanaku (Protzen & Nair 2016). En el mismo sentido, resalta el cementerio
(PAYA038) localizado a pocos metros al sur-oeste de Janata conformado por un
conjunto de montículos que albergan entierros subterráneos, un cambio destacado
correspondiente a las prácticas funerarias durante este periodo (Lemuz 2001).
Sobre este punto cabe resaltar el saqueo que sufrió el sitio lo que ha dejado al
descubierto gran cantidad de bloques pétreos, pero extrañamente el material
cerámico asociado es poco representativo y parece estar vinculado al Intermedio
Tardío, con lo cual, las conjeturas aquí expuestas merecen ser verificadas.

Las edificaciones que más resaltan en el paisaje son las plataformas de


cultivo y/o residenciales estrechamente asociadas a los asentamientos del periodo

185
Formativo, tras la influencia de Tiwanaku es probable que dicho paisaje haya sido
conservado y optimizado por medio de su mantenimiento y ampliación dado que
representaba un factor sustancial dentro de la economía local principalmente para
el abastecimiento de alimentos, a diferencia de otras regiones donde se observó la
implementación de campos elevados de cultivo y su estrecha asociación con
asentamientos Tiwanaku (Stanish et al 1997; Stanish 2003). Mientras el relieve
topográfico de la península no se muestra factible para el desarrollo de agricultura
intensiva, la llanura aluvial cuenta con las condiciones adecuadas, por lo que,
futuras prospecciones deberán direccionar su atención en dicha zona.

En definitiva, gracias a los resultados de prospección y excavación se


observa que la influencia Tiwanaku no es susceptible de distinción en la península
de Puerto Acosta, en consecuencia, en líneas generales el paisaje cultural se
mantiene análogo al periodo precedente conservando ciertos esquemas y
dinámicas culturales ya establecidos con una cobertura de corte ideológico irradiado
desde el área nuclear de Tiwanaku aparentemente posterior al V milenio de nuestra
era, bajo un hipotético propósito: conservar las dinámicas comerciales locales y
regionales evitando estrés en la población para promover y nutrir el estado asentado
en la cuenca sur del lago; no obstante, la celebración de festividades y ceremonias
periódicas se hacen patentes a través del uso de vasijas ceremoniales en varios
sitios de la península promoviendo las prácticas culturales del estado central.
Adicionalmente, es pertinente mencionar que la franja oriental del lago se muestra
como una ruta de comercio importante en el abastecimiento y diversificación de una
variedad de productos con la ceja de selva o Yungas, así mismo, la península de
Huaycho junto a la península de Escoma son áreas sensibles para la comunicación
con la zona insular sobretodo dentro de la esfera ideológica de la región, aspecto
que será evaluado más adelante.

9.4. Periodo Intermedio Tardío

Un total de 46 sitios arqueológicos (Figura 88) fueron registrados en la zona de


estudio, el incremento de sitios señala un cambio cultural destacado, la recurrencia,

186
distribución y densidad de sitios se caracteriza por la abundancia de material
arqueológico en superficie y la implementación de un nuevo estilo arquitectónico en
sitios de altura con propósitos defensivos y funerarios.

Figura 88. Sitios arqueológicos del período Intermedio Tardío (Elaboración propia).

Las condiciones ambientales registradas durante este periodo cultural


señalan cambios dramáticos, el lago sufrió un nuevo descenso entre 12 y 17 m por
debajo de su nivel actual (Abbot et al. 1997), cuyos efectos negativos fueron
reflejados en el desarrollo social, político y económico.

Tras la desintegración y declive inminente de Tiwanaku alrededor del primer


milenio de nuestra era, el cual, fue aparentemente desatado por un estrés social y
político debido a un periodo de sequía (Albarracín-Jordán 1996), las poblaciones de
la región adoptan un cambio radical en la dinámica cultural conocida hasta
entonces. Se establecen asentamientos fortificados en la copa de altas colinas

187
edificando primordialmente muros concéntricos con mampostería de roca dentro de
los cuales también se encuentran evidencias de estructuras domésticas y funerarias
con algunas pautas culturales inéditas hasta entonces.

En la península de Huaycho se observa un abrupto cambio en la dinámica


de los asentamientos, debido a un notorio incremento de sitios en alrededor al 55%
respecto al periodo Formativo y Tiwanaku. En consecuencia, la distribución de los
sitios se muestra regular con una proporción equilibrada en el segmento norte y sur,
no obstante, se advierte un contraste notorio en los asentamientos de nueva
fundación (n=24) que exponen el material arqueológico en superficie en una
proporción baja y moderada, por otra parte, si bien la arquitectura mantiene la lógica
de muros concéntricos muestra un carácter mucho más modesto, contrariamente,
los asentamientos que fueron reocupados (n=23) con frecuencia muestran alta
densidad de material distribuido en superficie y la arquitectura defensiva es casi
imperceptible. Esta diferencia de material y naturaleza defensiva de los muros
podría deberse a que las propias plataformas de cultivo que se acomodan como
una barrera en caso de una contienda, y también porque realizar modificaciones
sobre un entorno ya constituido significa una inversión de tiempo y trabajo
considerable. Esto último puede ser ejemplificado en los sitios PAYA016, PAYA017
y PAYA022 en los cuales a falta del patrón de muros concéntricos se mantuvieron
las plataformas de cultivo y en algunos casos fueron adicionados muros altos y/o
robustos, este aspecto tiene correspondencia con las observaciones ya planteadas
durante el periodo Formativo y el surgimiento temprano de una atmósfera hostil
evidenciada en la región norte de la cuenca (Stanish et al. 2014) y eventualmente
también registrada en la península de Huaycho.

Acorde a lo planteado en otras regiones como Juli-Pomata, el valle de


Tiwanaku o la región Lupaca se observa una jerarquía importante sobretodo con la
instauración de Pucaras mayores en la prolongación de colinas Tirani compuesta
de tres Pucaras contiguas donde PAYA012 se advierte como el eje por sus atributos
ya descritos (ver capítulo VI), así mismo, este conjunto de pucaras advierte una
localización estratégica dentro de la península particularmente dado el dominio

188
visual que se logra del entorno y la accesibilidad controlada que posee; dos
atributos propios de este tipo de asentamientos (Arkush 2012). En consecuencia,
se hace patente la intención de dominio de la extensa llanura aluvial, con lo cual, se
sitúa con eminencia como la Pucara principal de la península y del segmento sur,
una pretensión semejante se refleja en los sitios Jacha Tahata y Jiska Tahata, no
obstante, si bien la superposición cultural es significativa, se advierte la prolongada
continuidad de la zona como núcleo político y social del segmento norte, un aspecto
ya delineado durante el periodo Formativo. En efecto, en líneas generales el paisaje
cultural durante este periodo guarda relación con estudios de otras regiones de la
cuenca (Stanish 2003), junto a una tendencia territorial manifiesta en la emergencia
de nuevos asentamientos y la apropiación de los ya existentes.

Algunos de los aspectos propios de la región recaen en la arquitectura


doméstica puesto que se ha observado un patrón constructivo de edificaciones de
base rectangular independientes y/o adosadas a otras semejantes. Las
construcciones de base circular (Arkush 2012; Stanish 2003) identificadas en la
franja occidental del lago podrían tener el propósito de almacenar alimentos y otros
artículos, debido a las reducidas dimensiones de las estructuras si fueran viviendas.
Por otro lado, aún se mantiene un conocimiento impreciso sobre la cerámica de la
zona durante este periodo, las descripciones más tempranas anuncian acabados
toscos, por su parte el análisis etnohistórico de Portugal (2011) referente a la
adscripción social y política que involucra a la región de Puerto Acosta deja abierta
la tarea de realizar un contraste con los datos arqueológicos. En este estudio se ha
observado que efectivamente el tratamiento de atributos en la cerámica no es prolijo
ni en la tecnología, ni en la decoración, por tanto, las pastas presentan antiplástico
mineral mayoritariamente oscuro (posiblemente lutitas) y también minerales
blancos, muestran una distribución irregular y variada dimensión, llevan una cocción
reducida y también oxidante. La decoración es mayoritariamente plástica en cuellos
y bordes con detalles incisos en cruces, círculos y/o líneas oblicuas. La decoración
pintada encontrada muestra líneas delgadas rojas y también oscuras, en algunos
casos se observan líneas gruesas aparentemente trazadas con trapos. Las formas

189
más comunes son recipientes como tinajas cuyos bordes llevan un asa/tetón
aparentemente para brindar un mejor agarre, ocasionalmente se encuentran platos
y/o cuencos.

Los aspectos descritos son recurrentes en líneas generales, se ha observado


que hay un desconocimiento generalizado sobre el estilo cerámico de esta región.
Si bien, el nuevo estilo arquitectónico implementado es semejante a lo registrado
en otras regiones, hay variaciones notorias registradas en la zona de estudio, las
cuales merecen ser examinadas en detalle. En síntesis, múltiples interrogantes se
despliegan en base a los datos arqueológicos recuperados durante esta
investigación y las apreciaciones que se han expuesto requieren ser evaluadas en
futuras investigaciones, ya que el conocimiento actual sobre este periodo es
limitado y está débilmente documentado.

9.5. Período Inca

Los sitios arqueológicos de este periodo cultural muestran una reducción


importante frente al periodo precedente, un total de 23 sitios arqueológicos (Figura
89) fueron registrados, no obstante, los materiales arqueológicos en superficie son
bastante restringidos con una predominancia de estilo Inca provincial, en el conjunto
se destacan particularmente fragmentos de cerámica de cuencos y aríbalos.

La penetración Inca en la península de Huaycho, alrededor del siglo XVI no


se muestra aguda, no obstante, de acuerdo a las crónicas, la incursión Inca hacia
el lago Titicaca tuvo contrastes violentos y constantes rebeliones (Stanish 2003).
Los cambios más importantes son de orden político, económico y en el patrón de
asentamiento, este último aspecto es uno de los más notables pues los
asentamientos fueron establecidos a lo largo del sistema vial (Stanish 2003).

A través de los datos obtenidos durante el trabajo de prospección se han


registrado sitios con fragmentos de cerámica Inca, sin embargo, estas muestras se
reducen generalmente a una decena de tiestos, ninguno parece estar vinculado a
centros urbanos, pero en todos los casos se trata de reocupaciones. Sobre este

190
punto, resalta el sitio Jisk’a Tahata (PAYA022) el cual está asociado a una red de
caminos, el sitio PAYA067 denota un evidente estilo Inca debido a su calzada de
piedra, por otra parte, las escaleras flotantes o sarunas en algunos los muros de
contención también anuncian la presencia Inca en el sitio. Por tanto, de acuerdo a
lo observado por Stanish (2003), se trataría de un centro urbano secundario ya que
la extensión del sitio supera las 5 ha. Dentro de la zona de estudio ningún otro sitio
presenta características semejantes, al contrario, se restringen a pocos tiestos de
cerámica dispersos.

Figura 89. Sitios arqueológicos del período Inca (Elaboración propia).

En general, los atributos de la cerámica muestran acabados que denotan una


reproducción local, la pasta es compacta y muestra una cocción oxidante, el
antiplástico presenta inclusiones minerales de arena y mica, por su lado, la
decoración es mayoritariamente pintada con diseños geométricos en tonos oscuros

191
sobre un engobe naranja y rojizo, en ocasiones las superficies muestran algún tipo
de pulido.
Un aspecto importante se desprende de la zona insular y su vínculo tras la
presencia Inca en la zona. Stanish (2003) ha reconocido la naturaleza ritual de la
isla de Sol y de la Luna. En efecto, el vínculo con la zona insular de la zona de
estudio exhibe un patrón similar, en Campanario fueron registrados algunos tiestos
de cuencos de cerámica de pasta blanquecina bastante compacta asociados al sitio
PAYA043. Igualmente, en Choquella se registró el sitio PAYA035 donde fueron
recuperados cuatro fragmentos de platos playos, sus pastas son compactas,
contienen mica en el núcleo y la superficie, su acabado muestra un pulido a espátula
y algunos conservan decoración pintada en los bordes. En ambos casos los sitios
están localizados hacia el este, hecho que permite el contacto visual hacia la
península de Huaycho, un aspecto bastante significativo. Un aspecto a notar, es el
hallazgo de dos anclas elaboradas en piedra (ver anexo 9), ambas fueron
localizadas en isla Campanario, este aspecto es un dato importante, puesto que las
evidencias arqueológicas en la zona insular son bastante tenues,
complementariamente, los sondeos de excavación solo permitieron identificar
suelos poco profundos sin contextos arqueológicos definidos.

Un aspecto vinculado a la producción durante este periodo está asociado a


la agricultura en terrazas de cultivo, se ha observado la implementación masiva de
este tipo de estructuras en gran parte de las pendientes de las colinas en la zona
de estudio. Estas terrazas generalmente no presentan material arqueológico en
superficie, pero se puede presumir su función y virtual filiación cultural Inca, este
aspecto ha sido resaltado en otras regiones de la cuenca, como un patrón típico
notable en la producción (Stanish 2003; Bauer & Stanish 2003).

Como último punto a destacar, gracias a los resultados y contrastes


expuestos en referencia a otra zona es notorio que el influjo Inca en la península de
Huaycho no es sencillo de explicar, debido a que el material arqueológico es
bastante restringido, por su parte la infraestructura vial esta vinculada a sitios

192
arqueológicos precedentes, lo que señala que las vías formales Inca fueron
restablecidas. Un hecho que se debe cuestionar y examinar es la referencia de la
existencia de un tambo en Huaycho, puesto que no fue posible su identificación en
la zona de estudio. No obstante, no se descarta su existencia en otra locación de
Puerto Acosta.

193
CAPÍTULO X
CONCLUSIONES

En la ribera lacustre oriental del lago Titicaca todavía prima un


desconocimiento general e impreciso sobre el desarrollo y dinámica cultural de las
sociedades prehispánicas que se asentaron allí. Este hecho resalta aún más en la
península de Huaycho; una zona geográfica de alta sensibilidad, lo cual, ha
motivado el desarrollo de este estudio y ha trazado el objetivo principal: describir la
dinámica del paisaje cultural lacustre local durante la época prehispánica. Los
resultados han revelado una prolongada y continua secuencia cultural de
asentamientos humanos desarrollados en la península de Huaycho y su zona
insular atestiguadas por múltiples líneas de evidencia. Esta contribución
arqueológica se constituye en el primer aporte cuya documentación sistemática y
bajo un enfoque diacrónico, ha proporcionado y destacado la dinámica cultural
acontecida en este singular paisaje habitado y configurado por al menos 9.000
años.

Una zona arqueológica de alta sensibilidad

La península de Huaycho se compone de un complejo contraste fisiográfico


con acceso a la zona lacustre, se destaca también su proximidad con la zona insular
hacia el occidente; y, su acceso hacia los valles mesotermos y la zona de Yungas
hacia el oriente. Este aspecto le confiere una posición geográfica crucial, lo que
pudo haber condicionado notablemente la dinámica cultural acontecida por
milenios. En consecuencia, y con el fin de exhibir este aspecto planteamos que la
península posee un carácter liminal entendido precisamente como una zona
geográfica de contrastes, al margen de dinámicas culturales distintas, generando
estados de transición y dejando en evidencia la relación centro-periferia. En
consecuencia, es importante reflexionar acerca de la influencia de los múltiples
elementos del paisaje en la organización territorial y la dinámica producida en
diferentes momentos culturales. Entonces, podemos por ejemplo, evaluar el
carácter ceremonial que ha sido conferido a la zona insular a partir de los relatos

194
etnohistóricos, arqueológicos y el imaginario actual de las comunidades.
Opuestamente, el acceso a tierras más atractivas hacia el oriente pudo haber
generado un escenario más dinámico con propósitos primordialmente económicos.
Este criterio se adapta muy bien al enfoque de la Arqueología del Paisaje,
permitiendo reunir múltiples líneas de evidencia.

Acerca de la dinámica cultural desarrollada en la península de Huaycho

El planteamiento hipotético referido a la dinámica cultural acontecida durante


el periodo Arcaico en la península de Huaycho muestra congruencia con el registro
arqueológico. Destacamos los asentamientos arqueológicos localizados apenas a
300 metros de distancia de la ribera lacustre moderna en el segmento sur (área 1)
de la península; un aspecto completamente atípico en referencia a los datos
documentados en otras regiones de la cuenca. Asimismo, el correlato material de
superficie manifiesta asentamientos bastante dinámicos debido a la alta densidad
de evidencias de producción lítica y la utilización de una variedad notable de materia
prima; en cuya muestra resalta la presencia moderada de obsidiana, lo cual, da
lugar a indagar sobre la circulación y la interacción macro-regional temprana de
dicha materia prima y otras. Finalmente, uno de los aspectos más notables tiene
que ver con las puntas de proyectil recuperadas en superficie, lo que ha permitido
desarrollar una aproximación cronológica inicial. Si bien, la muestra es limitada,
presumimos una ocupación temprana y prolongada a lo largo del periodo Arcaico,
lo cual, tiene congruencia con la información disponible en otras regiones de la
cuenca.

La hipótesis planteada respecto a la conformación, desarrollo y consolidación


de sociedades complejas en la península guarda relación con los resultados
obtenidos durante la investigación. El Formativo Temprano expone un correlato
material impreciso y limitado, sin embargo, consideramos dirigir la atención a la
relación indisociable de reocupación y/o proximidad mutua entre los asentamientos
del Arcaico Terminal y Formativo, esta relación exhibe un patrón que se replica en
ambos segmentos de la península. Durante el Formativo Medio la tradición

195
religiosa Yaya-mama también se proyecta en la península y emergen varias
entidades políticas instalando sus asentamientos sobre la cima o la ladera de
algunas colinas próximas a la zona lacustre. Estos asentamientos generalmente
fueron dotados de infraestructura ceremonial y rodeados de plataformas
escalonadas, promoviendo el inicio de la transformación notable del paisaje. Los
asentamientos: Janata (PAYA017) y Tahata (PAYA022), se posicionan como los
principales centros de desarrollo político y cultural; destacamos el particular interés
de estos asentamientos hacia la llanura aluvial, aspecto que requiere ser examinado
posterioemente. El nivel de ocupación identificado correspondiente a este periodo
en Amaykunka (PAYA022) exhibe la fundación de un recinto público cuya actividad
moderada de consumo de cerámica especial señala su propósito ceremonial; en
cambio, el sondeo localizado en la cima de la colina Chojus Kollu (PAYA016)
reporto un bolsón de basura a escasa profundidad con cerámica de este periodo y
una punta de obsidiana. Estos resultados permiten cuestionar formas distintas de
ocupación del entorno. El Formativo Tardío trae consigo un vertiginoso crecimiento
de los asentamientos y la consolidación del paisaje cultural generado previamente.
La influencia Pukara esta determinada por la escultura lítica identificada en Janata
(PAYA017), aspecto muy bien contrastado con la identificación del nivel de
ocupación Pukara procedente del sondeo Amaykunka (PAYA022) y su material
cerámico asociado. Esto explica un intenso y dinámico flujo ideológico, en efecto,
planteamos la continuidad de los principales asentamientos hecho que dió lugar a
la conformación de territorios definidos, así mismo, proponemos que los atributos
fisiográficos de la península condicionaron notablemente los fundamentos de la
dinámica cultural acontecida durante este prolongado periodo cultural, los cuales
fueron nutridos ideológicamente a nivel local y macroregional en diferentes
momentos. Por último, es preciso destacar la escultura 46-A identificada en isla
Campanario, hecho que sugiere el establecimiento de contacto mediante
navegación lacustre entre la península y la zona insular en algún momento de este
periodo, lamentablemente, las excavaciones de sondeo no reportaron datos
relevantes, con lo cual, no existen otros indicios que permitan consolidar dicha
presunción.

196
La influencia Tiwanaku en la península de Huaycho no provoca alteraciones
notables, así lo sugiere el registro arqueológico de superficie. Los principales
asentamientos fueron reocupados y el material arqueológico en superficie es
medianamente denso e indica el consumo primordialmente de cerámica de uso
ceremonial cuyos atributos sugieren una producción local. Estos aspectos
atestiguan la influencia de carácter ideológico de Tiwanaku fuera de su centro
ceremonial y promovida de manera tenue en la península. Probablemente el
propósito fundamental fue fortalecer las relaciones con las principales entidades
políticas locales. Por tanto, consideramos que las condiciones políticas y sociales
locales previamente establecidas se mantuvieron inalteradas o con cambios poco
significativos; sobretodo funcionales a los intereses de carácter comercial conforme
a los propósitos de Tiwanaku. Finalmente, la ocupación y/o influencia en la zona
insular es imprecisa debido a la ausencia virtual de vestigios materiales. Estas
aseveraciones concuerdan con el planteamiento hipotético planteado acerca la
dinámica cultural que promovió Tiwanaku en la zona de estudio.

El presupuesto planteado respecto a la dinámica de asentamientos tras el


colapso de Tiwanaku y su influencia ideológica resuena con el registro arqueológico
obtenido. Las transformaciones acontecidas en la península de Huaycho durante el
periodo Intermedio Tardío fueron semejantes a las registradas en otras regiones,
pero observamos una ocupación del territorio particularmente densa. Los elementos
diferenciadores recaen en el estilo cerámico, el cual muestra un tratamiento poco
refinado. Por su parte, la arquitectura también exhibe diferencias notables con un
estilo arquitectónico distintivo; en conjunto, son elementos que atraen nuestra
atención para futuras investigaciones en la región. Por otra parte, también se puede
destacar el frágil ambiente de cohesión política y social establecido durante este
periodo, con lo cual, prevaleció una configuración inestable de territorios debido a
la vulnerabilidad permanente ocasionada por pugnas probablemente por el control
de áreas de captación de recursos, espacios sagrados y el posible arribo y/o
influencia de otros grupos culturales, como aconteció con el influjo Inca más tarde.

197
Finalmente, durante este periodo cultural la zona insular también fue importante,
esta afirmación se asienta en la alta densidad de cerámica identificada.

La afirmación planteada acerca del influjo Inca en la península de Huaycho


concuerda parcialmente con los vestigios arqueológicos identificados. En concreto,
afirmamos que las evidencias materiales obtenidas son poco representativas, lo
cual, no permite explicar con precisión el modelo de interacción desarrollado en la
zona de estudio. La cerámica identificada es bastante restringida y localizada,
aunque los pocos ejemplares dan cuenta de formas de uso ceremonial como:
aríbalos y platos playos localizados en los principales sitios arqueológicos
documentados. Un elemento destacable reside en segmentos de caminos
prehispánicos elaborados con losas de piedra, no obstante, y sin lugar a dudas el
camino asociado a Jiska Tahata (PAYA022) es el que da paso a varios
cuestionamientos, debido a sus notables características constructivas. Por otra
parte, el tambo al que hicimos referencia (ver capítulo II) no fue identificado durante
la prospección, lo cual, deja abierta la factibilidad de su hallazgo. Finalmente, los
escasos fragmentos de cerámica ceremonial identificados en la zona insular
permiten asumir el establecimiento de un contacto de carácter ceremonial.

Otras líneas de evidencias en la península de Huaycho

Un aspecto de alto valor se desprende de la toponimia documentada –


aunque obtuvimos un registro parcial por medio de informantes locales–, los datos
recuperado abren perspectivas para futuras investigaciones. La relación que guarda
la toponimia con los asentamientos más destacados en el registro arqueológico
representa un dato complementario valioso. Aquí podemos destacar al menos tres
términos: tata, amaya, y campanario con el fin de realizar un contraste y exhibir su
importancia dentro del registro arqueológico. Por tanto, vamos a centrar la atención
en el segmento norte de la península.

La comunidad de Tahata se localiza a los pies de las colinas Jach’a Tahata


y Jiska Tahata. Aunque la grafía tiene una variación, la palabra aymara Tata refiere

198
a señor o padre, su articulación con el término Jach’a denota “abuelo o autoridad
mayor”. Por otra parte, la unidad de sondeo practicada pertenece al sitio Jisk’a
Tahata (PAYA022) cuyo sector recibe el nombre de Amaykunka que refiere
literalmente a “cuello de muerto”. Por otra parte, el bloque litofono (descrito en el
capitulo VI) referido localmente como piedra campana o campanario esta localizado
en frente de Amaykunka. De acuerdo con datos etnográficos las campanas son
parte de los rebaños de camélidos y sirven para challar y también connotan fertilidad
y abundancia, hecho que induce a pensar en la designación del apelativo de isla
Campanario. Finalmente, es preciso articular como último elemento la danza-ritual
Auki Auki, la grafía correcta en aymara es “auqui” y hace referencia a padre
semejante a Tata. Esta manifestación oral mantiene su vigencia y se presume su
origen prehispánico, no obstante, hacemos referencia a esta danza debido a que
se ejecuta en las colinas mencionadas y otras aledañas durante la festividad del 3
de mayo, o sea, la fiesta de la cruz; este conjunto de elementos abre perspectivas
de investigaciones futuras en otros campos de investigación, como la antropología
y sociología.

Estos elementos nutren significativamente a uno de los sitios arqueológicos


más importante de la zona de estudio. Por defecto, los vestigios arqueológicos
reportados gracias a este estudio denotan la relevancia continua que tuvo la zona
en cuestión, el complemento que acabamos de realizar señala la importancia de la
articulación de otros elementos que son parte del paisaje y que tienen la capacidad
de otorgar valor al correlato material.

Investigaciones futuras

Este estudio arqueológico ha revelado una base consistente de datos


arqueológicos inéditos en virtud de múltiples líneas de evidencia. Estos datos
merecen análisis, comprobación y/o confrontación a partir de estudios de mayor
envergadura y múltiples enfoques. A continuación, planteamos la dirección que
podrían tomar estos estudios.

199
Es preciso desarrollar estudios a nivel intrasitio, sobretodo en los principales
asentamientos identificados, estos muestran un gran potencial de hallar contextos
inalterados en el subsuelo. El siguiente paso será conectar estos datos amplificando
las prospecciones en otras zonas de la península con el fin de obtener un panorama
más amplio acerca de la dinámica cultural que acontecía en la región. A nivel
metodológico, sería también importante refinar y complementar el análisis de
cerámica con el propósito de definir estilos de cerámica locales y foráneos (su
origen, por ejemplo), particularmente durante el periodo Formativo e Intermedio
Tardío, esto permitiría conocer con mayor precisión la dinámica cultural local. En
este sentido, consideramos también en el ámbito metodológico dar continuidad a
los segmentos norte y sur debido a que los atributos fisiográficos parecen haber
condicionado la dinámica cultural local dando lugar a territorios definidos.
Finalmente, recordamos y destacamos que uno de los objetivos de este trabajo era
dotar de información arqueológica a una región específica del lago Titicaca; este
estudio en realidad, abre perspectivas futuras aún más ambiciosas.

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223
ANEXOS

Anexo 1. Logística de campo

Para el desarrollo óptimo de esta investigación, se estableció un centro de


operaciones en los predios de la alcaldía del municipio de Puerto Acosta. El equipo
de trabajo pernoctaba en el hostal Huaycheño (en el centro poblado), el servicio de
alimentación estaba contratado durante toda la campaña: el desayuno y cena eran
provistos en una casa particular; mientras que el almuerzo y la merienda eran
transportados a la zona de trabajo.

El desplazamiento diario se efectuaba en un vehículo urbano 4x2 con


capacidad de 5 pasajeros, el tiempo de traslado hasta la zona de estudio tenía en
promedio 45 minutos al igual que el tiempo de retorno. Cada jornada de trabajo
iniciaba alrededor de las 07:30 y finalizaba a las 18:30: se realizaba una pausa
durante el almuerzo y descansos breves durante la mañana y la tarde; con
frecuencia se realizaban entrevistas breves a comunarios para socializar el proyecto
y recabar datos importantes de la zona de prospección designada para la jornada.

En efecto, una jornada de prospección tenía en promedio una duración de


10 a 12 horas diarias. Se debe destacar que las vías de acceso hacia las
comunidades no se encontraban en las mejores condiciones, igualmente, el
vehículo no era apto para transitar por áreas complejas. Por seguridad, el vehículo
era estacionado generalmente en inmediaciones de una comunidad o cerca de la
zona de prospección, a partir de entonces, se hacían todos los recorridos pedestres
hasta concluir la jornada de prospección.

Cada integrante del equipo recibió un conjunto de artículos compuesto de:


un chaleco y sombrero de ala ancha con el logo del proyecto, un tablero, un mapa
de la zona de estudio, formularios de registro, un cuaderno de campo, hojas
milimetradas, lápices, bolígrafos, borradores y reglas metálicas. El equipo de
registro principal estaba compuesto de un GPS Garmin Etrex 20x, dos escalas de
un metro de longitud, dos pizarras acrílicas, flexómetros, cinta métrica, bolsas de

224
plástico herméticas, marcadores de agua y etiquetas adhesivas. El registro
fotográfico fue realizado con una cámara réflex semi-profesional Nikon D5100.
Adicionalmente el registro georreferenciado fue asistido la aplicación móvil de pago
MotionX-GPS y el registro fotográfico fue apoyado con la cámara digital de
smartphone de cada integrante del equipo

Anexo 2. Formulario de registro de prospección

PROYECTO ARQUEOLÓGICO YANARICO 2018

FORMULARIO DE PROSPECCIÓN

1. GENERALIDADES

Dpto: La Paz Provincia: Camacho


Comunidad:.............................................................................................................................
Código del sitio:…………………………………………………………………………………………………………..........
Nombre del Sitio:………………………………………………………………………………………………………………..
Coordenadas UTM: E………………………………..N……………………..…..Altitud:………………………………
Arqueólogo responsable:……………………………………………Fecha:…………………………………………….

2. CARACTERISTICAS GEOGRAFICAS

Zona geográfica:………………………………………………………………………………………………………………….
Zona microambiental: ………………………………………………………………………………………………………..
Vegetación en el entorno: ………………………………………………………………………………………………….
Nombre de cerro cercano: ………………………………………………………………………………………………….
Nombre de rio cercano:………. …………………………………………………………………………………………….
Observaciones:……………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………….……………………..……
………………………………………………………………………………….……………………………………………..…………
…………………………………………………….……………………………………………………………………..………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………

3. DESCRIPCION DEL SITIO

Largo máximo (mts):……………………...Ancho máximo (mts):……………..Área (mt2):………………..


Estado de conservación:………………………………………………………………..(Bueno, malo y regular)
Uso, función o significado actual del sitio:…………………………………………………………………………..
Otros rasgos
asociados:……………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………

Tipo de sitio:

TEMPORAL MONTICULO CEREMONIAL


SANTUARIO FUNERARIO DEFENSIVO
EXPLOTACION DE HABITACIONAL TALLER
RECURSOS

Otros (especificar):………………………………………………………………………………………………………........

225
Amenaza:………………………………………………………………………………………………………………………Car
acterísticas detalladas del sitio:
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
.…………………………………………………………………………………………………………………………………..………
.……………………………………………………………………………………………………………………………..……………
.………………………………………………………………………………………………………………………..…………………
.…………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Periodos culturales
estimados:…………………………………………………………………………………...........................................

4. Componentes asociados al sitio

Nro. De Bolsa Cerámica Lítico Otro Densidad


(Alta-Media-Baja)

5. Registro digital

Nro. De fotos Descripción Cámara

6. Observaciones generales:……………………………………………………………………………………….
…………………………………………………………………………………………………………………………..……
……………………………………………………………………………………………………………………..…………
………………………………………………………………………………………………………………..………………
…………………………………………………………………………………………………………..……………………
……………………………………………………………………………………………………..…………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………..

226
7. CROQUIS: (incluir norte y escala aproximada)

227
Anexo 3. Formulario de registro de excavación

228
Anexo 4. Ficha de análisis de cerámica

229
Anexo 5. Tabla de pastas identificadas durante el análisis de cerámica
N.º Imagen Descripción
Inclusiones blancas y traslucidas
subredondeadas de tamaño pequeño y
mediano. Textura media y subcompacta.
Inclusiones de mineral oscuro laminar brilloso
1
(biotita) distribuidos aleatoriamente. Es menos
frecuente mineral de color rojo mate de
tamaño mediano y grande ().

Inclusiones rojas medianas y grandes


subredondeadas. Inclusiones blancas se
presentan ocasionalmente, pero la proporción
2 de biotita es moderada. La textura es fina y
compacta. (Buff, similar a 17 Irohito Rivas)

Inclusiones pequeñas y medianas blancas en


abundancia subredondeadas y subangulares.
3 Biotita laminar mediana y grande en densidad
moderada. Textura media y subcompacta (18,
19, 20-21 Irohito/3 Khonkho)

Biotita laminar pequeña y baja densidad.


Inclusiones blancas pequeñas subangulares y
moderadas. Textura media y subcompacto. Se
4 observan los filamentos de fibra circular en
distribución moderada. (7 Iruhito)

Inclusiones blancas angulares y subangulares


pequeñas y medianas. Biotita laminar en
densidad moderada. La impronta de fibra
vegetal es densa y tiene distribución irregular.
5
Textura media y subcompacta.

230
Inclusiones blancas pequeñas y medianas
subangulares y subredondeadas. Biotita
laminar en baja densidad. Textura media
7 compacta. (5KW)

Inclusiones oscuras grandes angulares y


subangulares en alta densidad. Inclusiones
blancas grandes y medianas en alta densidad.
8 No presenta biotita. Inclusiones ocasionales de
mineral rojo mediano y grande.

Inclusiones oscuras mate en alta densidad


subangulares y subredondeadas. Pequeñas
inclusiones blancas subangularesen baja
9 densidad. Inclusiones rojas ocasionales de
tamaño mediano subredondedas

Inclusiones minerales pequeñas blancas


subredondeadas en densidad moderada.
10 Inclusiones ocasionales de mineral rojo
subredondeado. No presenta mica.

231
Anexo 6. Tabla de sitios arqueológicos registrados durante la campaña de
prospección

Nº SITIO TOPONIMIO ESTE NORTE ALTURA ÀREA (HA) PERIODO


1 PAYA001 - 476803 8267191 3824 0,2 F
2 PAYA002 - 476923 8267108 3823 0,3 A
3 PAYA003 - 477076 8267258 3831 1,4 A/F
4 PAYA004 - 477076 8267129 3832 0,1 A/F
5 PAYA005 - 477168 8267141 3817 0,1 A/F/IT
6 PAYA006 Pucara 476110 8267192 3902 1,9 A/F/T/IT/I
7 PAYA007 - 476220 8267770 4028 0,1 IT
8 PAYA008 Muramayapata 476846 8269691 3978 1,5 A/IT
9 PAYA009 - 476713 8268949 3861 0,1 IT
10 PAYA010 - 473929 8270881 4039 2,1 IT/I
11 PAYA011 - 474465 8271680 4006 0,2 IT
12 PAYA012 - 474047 8271399 4005 1 IT
13 PAYA013 Chacha Warmi 473530 8268868 4064 - F
14 PAYA014 - 474024 8268903 4045 - F
15 PAYA015 Huayruni 473715 8269594 4067 0,1 IT
16 PAYA016 Chujus Kollu 472301 8271171 3911 4,6 F/IT/I
17 PAYA017 Apu Janata 474280 8269279 4028 3 F/T/IT/I
18 PAYA018 Kantut Circa 471808 8271247 3872 1 T/IT/I
19 PAYA019 - 470927 8273336 3954 0,03 F/IT
20 PAYA020 Titata 470576 8272898 3954 0,4 A/F/T/IT
21 PAYA021 Huata 471165 8271075 3842 0,1 F/T/IT/I
22 PAYA022 Jiska Tahata 472201 8278276 4062 6,8 A/F/T/IT/I
23 PAYA023 Jacha Tahata 471559 8277948 4179 0,8 IT
24 PAYA024 - 467374 8275042 3849 0,01 T/IT
25 PAYA025 Chuku 469450 8277243 3955 0,4 T/IT/I
26 PAYA026 - 467414 8274946 3854 0,01 T
27 PAYA027 Pucara 468049 8274726 3964 2,2 A/F/IT/I
28 PAYA028 Calvario Kollu 469883 8276045 3940 0,1 T/IT
29 PAYA029 Amaya Qollu 469779 8275932 3940 0,3 T/IT
30 PAYA030 - 470892 8273206 3926 0,01 F/T/IT
31 PAYA031 Isisani 468960 8274402 3888 0,15 IT
32 PAYA032 Pukarcollo 474715 8268955 3985 0,13 F/T/IT/I
33 PAYA033 Cruz Pata 470143 8275557 4029 0,23 F/T/IT/I

232
34 PAYA034 Hualla Huallani 470001 8274000 4029 0,34 IT/I
35 PAYA035 Choquella 468960 8259255 3882 0,04 IT/I
36 PAYA036 - 477601 8269808 4004 0,29 IT
37 PAYA037 - 477442 8269740 3985 0,59 F/T/I
38 PAYA038 - 474046 8268999 4026 0,58 F/T
39 PAYA039 - 469341 8276854 3938 0,01 IT
40 PAYA040 - 472185 8277916 3944 0,01 IT
41 PAYA041 Sanca Punta 471800 8273474 4136 0,26 IT
42 PAYA042 - 464808 8265809 3843 0,02 T/IT
43 PAYA043 - 464927 8265830 3837 0,1 F/T/IT/I
44 PAYA044 - 464571 8265981 3827 0,16
45 PAYA045 - 464179 8266469 3824 0,2 IT
46 PAYA046 - 464502 8266060 3859 0,01 F
47 PAYA047 - 465487 8264966 3831 - IT
48 PAYA048 Karwa Uyo Pata 477599 8269840 4000 - IT/I
49 PAYA049 - 474870 8267602 3861 - IT
50 PAYA050 - 476118 8268492 4100 0,17 IT
51 PAYA051 - 471090 8271720 3848 0,1 IT
52 PAYA052 - 471779 8278320 4017 0,1 IT
53 PAYA053 - 472206 8277220 3935 - I
54 PAYA054 - 469390 8275746 3866 - I
55 PAYA055 - 470637 8272312 3846 - I
56 PAYA056 - 473574 8268893 4060 - F
57 PAYA057 - 471059 8277357 4054 0,1 IT
58 PAYA058 - 470428 8277279 3966 0,1 IT
59 PAYA059 - 470975 8276749 4021 0,1 IT
60 PAYA060 - 471366 8275545 4081 0,12 IT
61 PAYA061 - 470638 8277339 3905 - I
62 PAYA062 - 473176 8268932 4020 0,01 F
63 PAYA063 - 472866 8269062 3995 - F
64 PAYA064 - 476101 8267348 3900 - F/T/IT/I
65 PAYA065 - 471910 8271364 3859 - T
66 PAYA066 - 474736 8267597 3892 - I
67 PAYA067 - 472546 8278601 3864 - I
68 PAYA068 471642 8277192 4068 0,3 IT

233
Anexo 7. Fragmentos de artefactos de obsidiana de superficie

Anexo 8. Artefactos líticos de superficie

234
Anexo 9. Artefactos líticos procedentes de excavación

235

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