Enfoques innovadores para la medición de la biodiversidad: avances y
aplicaciones en la ciencia ambiental
1. Introducción
La biodiversidad es uno de los pilares de la sostenibilidad ecológica. No solo
significa tener variedad especies distintas, sino también cómo interactúan entre
ellas para que los ecosistemas funcionen bien. Saber medirla correctamente
nos permite identificar si un ambiente está sano, si está cambiando por causa
de la actividad humana o si necesita acciones urgentes de restauración (CBD,
2022).
Sin embargo, durante mucho tiempo, los estudios de biodiversidad estos se
enfocaban netamente en la cantidad de especies y cuantos individuos había en
dicha zona, dejando de lado dimensiones igualmente importantes, como la
diversidad funcional y genética. Esta visión reduccionista ha limitado entender
completamente los impactos que tiene, por ejemplo, la pérdida de ciertos
servicios ecosistémicos o el aislamiento de hábitats.
Este ensayo me enfoco en explorar nuevas formas de medición, tomando en
cuenta si son viables para los monitoreos ambientales, también considerando
la evaluación de impactos y restauración ecológica. Para dicho caso, se
revisarán tanto los métodos tradicionales como las actuales basadas en la
diversidad alfa, beta y gamma, así como la diversidad total en un área más
extensa.
2. Marco conceptual
¿Qué tipos de biodiversidad medimos?
Es muy importante tomar en cuenta su funcionamiento y cómo se mide la
biodiversidad, considerando a detalle lo qué estamos midiendo. Según
Magurran & McGill (2011), existen tres niveles principales:
Biodiversidad genética: se refiere a la variabilidad dentro de las
poblaciones de una misma especie. Es clave para la adaptación
evolutiva y la resiliencia frente a cambios ambientales. Por ejemplo, Si
dos jaguares se pueden parecer similares visualmente, pero su
variabilidad genética puede ser distinta
Biodiversidad específica: comprende la riqueza y como se distribuyen
las especies en un área determinada. Tradicionalmente es un enfoque
dominante en los estudios ecológicos.
Biodiversidad funcional: se enfoca en los roles ecológicos que
desempeñan las especies, considerando sus atributos morfológicos,
fisiológicos y fenológicos. Considerado uno de lo niveles fundamentales
para comprender como funcionan los procesos ecológicos.
Estos componentes están relacionados los unos y otros, y la falta de
consideración de alguno de ellos puede llevar a sacar conclusiones equivocas
sobre el estado actual del ecosistema.
3. Métodos tradicionales de medición de la biodiversidad
Los métodos más antiguos siguen siendo ampliamente utilizados,
especialmente en estudios exploratorios o diagnósticos iniciales. Entre ellos
destacan:
Riqueza de especies: considerado el índice más utilizado, consiste
simplemente en identificar el número de especies que existen en una
comunidad. Aunque útil, no considera la abundancia ni la distribución
relativa de las especies.
Índice de Shannon-Wiener (H'): combina riqueza y equitatividad, dando
mayor importancia a la distribución equilibrada de las especies.
Índice de Simpson (D): Se enfoca netamente en las especies
dominantes, calculando la probabilidad de que dos individuos tomados al
azar pertenezcan a la misma especie.
Índices de Margalef y Menhinick: Relaciona la riqueza de especies con
el tamaño de la muestra.
A pesar de estar relacionados del uno y el otro, estos métodos tienen
limitaciones claras. Como señala Legendre (2014), “no permiten capturar
diferencias funcionales entre especies ni detectar cambios sutiles en la
estructura comunitaria”. Por ejemplo, si dos comunidades pueden tener la
misma riqueza de especies, pero si una está dominada por especies invasoras
mientras que la otra tiene una estructura más equilibrada, su peso ecológico
será muy opuesto.
4. Nuevas aproximaciones en la medición de la biodiversidad
Con los avances en la ecología funcional y evolutiva han surgido nuevos
enfoques que permiten medir la biodiversidad de manera más compleja.
4.1 Diversidad alfa, beta y gamma
Diversidad alfa: promedio de especies dentro de un sitio.
Diversidad beta: diferenciación en la composición de especies entre
sitios.
Diversidad gamma: diversidad total en una región más amplia.
Esta combinación de enfoques ayuda a comprender como cambia la
biodiversidad según el lugar o las diferentes escalas geográficas. Es
especialmente en proyectos que buscan conectar la ecológica y diseño de
corredores biológicos (Anderson et al., 2015).
Por ejemplo, si la diversidad beta es alta, esto puede significar que hay
una gran diferencia ambiental entre parcelas vecinas.
4.2 Diversidad funcional
Este enfoque se centra en las características ecológicas de las especies,
agrupándolas según su rol en el ecosistema, Distribuyéndolas en "tipos
funcionales". Entre las formas más comunes de medir esta diversidad incluyen:
Riqueza funcional: Indica el número de grupos funcionales distintos que
hay.
Diversidad funcional (FD): Refleja las distintas características entre
especies, según sus rasgos.
Espaciado funcional (FEve): muestra qué tan equilibrada es la
distribución de esos rasgos dentro del ecosistema.
Como señala Mason et al. (2005), este tipo de análisis ayuda a identificar los
procesos como la dominancia competitiva o la filtración ambiental, y permite
identificar funciones clave que podrían estar en riesgo.
4.3 Número efectivo de especies
Propuesto por Hill (1973), este método permite transformar cualquier índice de
diversidad en un número equivalente de especies igualmente abundantes. El
cual facilita la comprensión de las resultas, permitiendo una comparación
exacta entre las diferentes comunidades (Jost, 2006).
Por ejemplo, un valor de 8 en número efectivo, eso quiere decir que la
comunidad tiene la misma diversidad que otra donde hay 8 especies con la
misma cantidad de individuo. Esto ayuda a evitar confusiones las cuales están
relacionadas a índices tradicionales que pueden dar valores altos incluso
cuando una sola especie domina claramente.
5. Aplicaciones en la práctica ambiental
5.1 Monitoreo de ecosistemas acuáticos
La metagenómica ambiental (eDNA) permite identificar especies clave
analizando su ADN sin necesidad de capturarlos o hacer muestreos invasivos.
Esta técnica ha cambiado por completo en cómo se estudiaba la biodiversidad
microbiana y organismos en cuerpos de agua (Thomsen & Willerslev, 2015). A
pesar de las ventajas, aún existen desafíos importantes, como la dificultad para
cuantificar la abundancia absoluta de especies a partir de ADN ambiental.
5.2 Evaluación de impactos ambientales (EIA)
Incluir la diversidad funcional en los estudios de impacto ambiental (EAI) ayuda
a identificar los diferentes efectos indirectos de proyectos de infraestructura.
Por ejemplo, el análisis filogenético ayuda a identificar la trayectoria en la
evolución de especies únicas, las cuales tendrían un valor único en la
conservación de especies (Faith, 2015). Este enfoque no reemplaza los
estudios tradicionales en la identificación de especies, si no que los
complementa y los hace más completos.
5.3 Restauración ecológica
Seleccionar especies clave según su funcionalidad (ej.: polinizadores,
descomponedores) mejora notablemente la efectividad de los proyectos de
revegetación y control biológico (Loreau et al., 2001). En este contexto, el uso
de medidas funcionales es clave para asegurar que se restablezcan funciones
ecológicas perdidas, no solo presencia de especies.
6. Comparación de métodos según tipo de ecosistema
Urbano Diversidad beta y Alta heterogeneidad
funcional espacial y presión
antrópica
Fluvial eDNA y diversidad Importancia de
genética microorganismos y
conectividad hídrica
Forestal Diversidad funcional y Complejidad estructural
gama y almacenamiento de
carbono.
Agrícola Diversidad funcional Sostenibilidad y control
de plagas.
Urbano Diversidad beta y Alta heterogeneidad
funcional espacial y presión
antrópica
7. Casos de estudio internacionales
Caso 1: Restauración del río Rin (Europa)
Mediante el análisis funcional de macroinvertebrados, se logró evaluar la
recuperación de funciones clave, como la filtración de partículas y el reciclaje
de nutrientes (Borchardt et al., 2018). Este enfoque mostró que, aunque la
riqueza de especies aumentó, el retorno de funciones fue progresivo y
dependió de la calidad del hábitat.
Caso 2: Amazonía brasileña
El uso de drones y sensores remotos permitió estimar la diversidad funcional
de la cubierta vegetal, facilitando la identificación de áreas prioritarias para la
conservación (Asner et al., 2017). Este caso ilustra cómo la tecnología puede
complementar métodos tradicionales en regiones extensas y difíciles de
acceder.
Caso 3: Proyectos mineros en Australia
Se aplicaron números de Hill y análisis filogenético para diseñar planos de
compensación basados en la preservación de linajes evolutivos únicos (Faith,
2015). Este enfoque permitió justificar la protección de áreas con menor
riqueza de especies, pero alto valor evolutivo.
8. Conclusión
La medición de la biodiversidad ha evolucionado significativamente en
las últimas décadas. Si bien los métodos tradicionales siguen teniendo
su lugar en estudios exploratorios, ya no son suficientes para abordar los
desafíos actuales de conservación y gestión ambiental, por tal razón es
importante seguir indagando los diferentes estrategias el cual se puedan
implementar para el bien de la biodiversidad.
Las nuevas aproximaciones, como la diversidad funcional, el número
efectivo de especies y el análisis filogenético, ofrecen herramientas más
precisas para evaluar el estado real de los ecosistemas. Estos enfoques
deben integrarse en la práctica profesional de los ingenieros
ambientales, combinando rigor científico con sensibilidad técnica.
Además, es fundamental que los profesionales del sector tengan un rol
activo en la implementación de políticas alineadas con los Objetivos de
Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 15 (Vida Terrestre) y el
ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento) los cuales son fundamentales para
una vida sostenible y sustentable con el medio ambiente.
La biodiversidad no solo es un recurso natural, sino una base del bienestar
humano. Su medición precisa y contextualizada es una responsabilidad ética y
técnica que exige compromiso, rigor y actualización constante por parte de
quienes trabajamos en el ámbito ambiental, ya que es un rol muy importante
para identificar y contrarrestar los daños que se han generado por diferentes
actividades.
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