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Contratos (1) 2

El contrato de obra en Venezuela es un acuerdo regulado por el Código Civil donde un contratista se compromete a ejecutar una obra específica a cambio de un precio determinado. Este contrato debe incluir elementos esenciales como la obra a realizar, el precio y el consentimiento de las partes, y establece obligaciones tanto para el contratista como para el comitente. La responsabilidad decenal del arquitecto y del contratista es un aspecto clave, ya que ambos son responsables por defectos de construcción durante un plazo de diez años desde la finalización de la obra.

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Contratos (1) 2

El contrato de obra en Venezuela es un acuerdo regulado por el Código Civil donde un contratista se compromete a ejecutar una obra específica a cambio de un precio determinado. Este contrato debe incluir elementos esenciales como la obra a realizar, el precio y el consentimiento de las partes, y establece obligaciones tanto para el contratista como para el comitente. La responsabilidad decenal del arquitecto y del contratista es un aspecto clave, ya que ambos son responsables por defectos de construcción durante un plazo de diez años desde la finalización de la obra.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA


UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES
“RÓMULO GALLEGOS”
ÁREA DE CIENCIAS POLÍTICAS Y JURÍDICAS

CONTRATO DE OBRA

Autores: N.º C. I.

Almea Ángel 30.510.247


Delgado Marialis 30.016.728
Gómez Eudimar 26.345.806
Ortega Jesmar 31.227.071
Pimentel Yuliath 19.418.088
Rodríguez Nicolas 30.961.687

5to año. Sección 1.


Docente: Giovan Vindigni

San Juan de los Morros, junio 2025


CONTRATO DE OBRA

En Venezuela, el contrato de obra es un tipo de contrato de servicios regulado


principalmente por el Código Civil. Se le conoce también como contrato de empresa o
contrato de construcción, dependiendo de la magnitud y el tipo de obra.

CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS

El contrato de obra es aquel mediante el cual una de las partes (el contratista o
empresario) se compromete a ejecutar una obra determinada para la otra parte (el
comitente o dueño de la obra), a cambio de un precio cierto. La esencia de este contrato
radica en el resultado: la ejecución y entrega de la obra convenida.

SUS CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES SON:

Consensual: Se perfecciona con el simple acuerdo de voluntades entre las partes.

Oneroso: Ambas partes buscan una utilidad económica; el contratista el precio y


el comitente la obra.

Bilateral: Genera obligaciones para ambas partes (ejecutar la obra y pagar el


precio).

De tracto sucesivo (generalmente): Implica una ejecución prolongada en el


tiempo, aunque la obligación se cumpla en un solo momento (la entrega).

ELEMENTOS ESENCIALES

Para que un contrato de obra sea válido, debe contener:

1. Obra Determinada: Debe especificarse con claridad cuál es la obra a ejecutar.


Puede ser una construcción, una reparación, un diseño, una fabricación, etc. La
determinación puede hacerse por planos, proyectos, o descripciones precisas.

2. Precio Cierto: El precio debe estar determinado o ser determinable. Puede


fijarse de diversas maneras:

Por precio alzado o a forfait: Un precio global y fijo por la totalidad de la obra,
independientemente de los costos reales.

Por unidad de medida: El precio se establece por cada unidad de obra (ej. por
metro cuadrado, por metro lineal).
Por administración o costo y costas: El contratista cobra un porcentaje o una
cantidad fija sobre el costo real de los materiales y la mano de obra.

[Link] de las Partes: El acuerdo de voluntades sobre la obra y el


precio.

OBLIGACIONES DE LAS PARTES

Obligaciones del Contratista (Empresario)

Ejecutar la obra: Realizar la obra según lo convenido, con la diligencia y pericia


de un buen profesional, utilizando los materiales adecuados y en el tiempo estipulado.

Entregar la obra: Poner la obra a disposición del comitente una vez terminada,
en las condiciones y plazos acordados.

Responsabilidad por vicios y defectos: Responde por los defectos ocultos de la


obra y por la ruina total o parcial si se debe a vicios de construcción, del suelo o de la
dirección, durante un plazo de diez (10) años desde la terminación de la obra (Art. 1637
del Código Civil).

Suministrar los materiales (si se pactó): Si el contratista se obligó a proveer los


materiales, será responsable de su calidad.

Obligaciones del Comitente (Dueño de la Obra)

Pagar el precio: Cancelar el monto convenido en la forma y plazos establecidos.

Recibir la obra: Aceptar la obra una vez que ha sido ejecutada y entregada
correctamente.

Suministrar los materiales (si se pactó): Si el comitente se obligó a proveer los


materiales, debe hacerlo en el momento oportuno.

Colaborar: Brindar acceso al lugar de la obra, facilitar permisos, etc., si es


necesario.

Regulación Legal en el Código Civil Venezolano

Los artículos que rigen el contrato de obra se encuentran principalmente en el


Libro Tercero, Título IX, Capítulo II , (De los Contratos de Obras), específicamente
desde el Artículo 1.630 al 1.648.
Algunos aspectos relevantes de la regulación legal incluyen:

Precio Alzado (Art. 1638 CC): Si se pacta un precio alzado, el contratista no


puede pedir aumento de precio, salvo que se hayan hecho cambios o agregados con la
autorización escrita del comitente y por un precio convenido.

Riesgos (Art. 1634, 1635 CC): El riesgo de la pérdida de la cosa antes de la


entrega recae generalmente sobre el contratista, a menos que el comitente haya sido
constituido en mora para recibirla, o que la pérdida provenga de vicio de los materiales
suministrados por el comitente.

Responsabilidad Decenal (Art. 1637 CC): Esta es una de las disposiciones más
importantes y establece la responsabilidad solidaria del arquitecto y del empresario
(contratista) si la edificación perece, total o parcialmente, en el término de diez años
contados desde que se terminó la construcción, por vicio de construcción, o por vicio
del suelo, o por la mala calidad de los materiales. Si la causa fuere de vicio del suelo, la
acción puede intentarse también contra el vendedor del suelo.

Derecho de Retención (Art. 1647 CC): El contratista tiene un derecho de


retención sobre la cosa construida o reparada mientras no se le pague.

Terminación del Contrato de Obra

El contrato de obra puede terminar por diversas causas, además de la ejecución y


entrega de la obra:

Cumplimiento: Cuando la obra se termina y se paga el precio.

Desistimiento unilateral del comitente (Art. 1639 CC): El comitente puede


desistir de la construcción de la obra en cualquier momento, aunque se haya empezado,
indemnizando al contratista de todos sus gastos, trabajo y utilidad que hubiera podido
obtener.

Muerte del contratista (Art. 1640 CC): Si el contratista muere, el contrato se


disuelve si la consideración de su persona fue la causa principal del contrato. El
comitente debe pagar a los herederos el valor del trabajo hecho y de los materiales
preparados.

Imposibilidad de ejecución: Si la obra no puede concluirse por causas ajenas a


las partes.
Incumplimiento: Por parte de alguna de las partes, que faculta a la otra a pedir la
resolución del contrato y la indemnización de daños y perjuicios.

Es importante que los contratos de obra se redacten de forma clara y precisa para
evitar futuros conflictos, detallando el alcance de la obra, los plazos, las calidades, las
formas de pago y las responsabilidades.

Variaciones de la Obra en Contratos a Destajo (o por Precio Alzado)

En los contratos de obra a destajo o por precio alzado (también conocidos como
"a precio fijo" o "llave en mano"), la característica principal es que el contratista se
compromete a ejecutar una obra completa por un precio global e inamovible acordado
de antemano. Este precio no debería variar, incluso si los costos para el contratista
aumentan. Sin embargo, la realidad de la construcción es que las variaciones suelen
ocurrir.

Cuando se presentan variaciones durante la construcción en un contrato a


destajo, la legislación venezolana (Código Civil) establece reglas claras para proteger
tanto al contratista como al comitente:

1. Prohibición General de Aumento de Precio por el Contratista (Artículo 1.638


del Código Civil)

La regla general es estricta:

"El empresario (contratista) no puede pedir aumento de precio, ni bajo pretexto


de haber habido aumento en los jornales o en el valor de los materiales, ni bajo el de
haberse hecho en la obra adiciones o modificaciones, si éstas no han sido autorizadas
por escrito por el propietario, y a precio convenido con él."

Esto significa que, si el contratista enfrenta costos mayores de lo previsto (por


ejemplo, suben los precios de los materiales o la mano de obra), no puede exigir un
aumento del precio originalmente pactado. El riesgo de esas fluctuaciones es asumido
por el contratista en un contrato a destajo.

2. Excepciones para el Aumento de Precio (Adiciones o Modificaciones)

La única forma en que el contratista puede solicitar un aumento de precio es si se


cumplen ambas las siguientes condiciones:
Autorización Escrita del Propietario (Comitente): Cualquier adición (algo que no
estaba previsto en el diseño original) o modificación (cambio en el diseño o calidad de
lo ya pactado) debe ser expresamente autorizada por escrito por el dueño de la obra. Un
acuerdo verbal o una acción unilateral del contratista no es suficiente para justificar un
aumento. Esto subraya la importancia de la documentación y la buena fe.

Precio Convenido con el Propietario: No basta con que el propietario autorice la


variación; el precio por esa variación también debe ser acordado con él. Esto implica
una negociación y un nuevo pacto para esa parte específica del trabajo.

Implicaciones de estas reglas:

Para el Contratista: Es fundamental documentar cada cambio. Antes de realizar


cualquier trabajo adicional o modificado, debe obtener una orden de cambio por escrito
del comitente, que especifique la nueva tarea y el costo adicional previamente acordado.
De lo contrario, corre el riesgo de no poder cobrar por ese trabajo extra.

Para el Comitente: Le da control sobre el costo final de la obra. Si el contratista


realiza cambios sin su autorización escrita y sin un precio pactado, el comitente no está
obligado a pagar por ellos. Sin embargo, también implica la responsabilidad de
documentar cualquier solicitud o aprobación de su parte.

3. Modificaciones Necesarias no Previstas (Interpretación y Jurisprudencia)

Aunque el artículo 1.638 es claro, en la práctica pueden surgir situaciones donde


se detectan fallas o necesidades imprevistas y absolutamente necesarias para la
seguridad o la viabilidad de la obra (por ejemplo, un problema estructural grave en el
suelo no detectable al inicio). En estos casos, la jurisprudencia puede permitir ajustes,
aunque siempre buscando un equilibrio y con la carga de la prueba sobre quien alega la
necesidad imperiosa y no previsible. No obstante, la regla general de autorización
escrita y precio convenido sigue siendo la piedra angular.

RESPONSABILIDAD DEL ARQUITECTO

En Venezuela, la responsabilidad especial del arquitecto y el empresario


(contratista) en los contratos de obra es un tema de suma importancia, y está
específicamente regulada en el Artículo 1637 del Código Civil. Esta disposición
establece lo que se conoce como responsabilidad decenal, un régimen de
responsabilidad agravado debido a la trascendencia y complejidad de las obras de
edificación.

Artículo 1.637 del Código Civil Venezolano: La Responsabilidad Decenal

El artículo 1.637 establece:

> "Si en el curso de diez años, a contar desde el día en que se ha terminado la
construcción de un edificio o de otra obra importante, si ésta perece en todo o en parte,
o presenta evidente peligro de ruina por defecto de construcción, o por vicio del suelo, o
por la mala calidad de los materiales, el arquitecto y el empresario quedan responsables
solidariamente.

> Si la causa de la ruina fuere por vicio del suelo, la acción puede intentarse
también contra el vendedor del suelo.

> La acción de indemnización debe intentarse dentro de dos años, a contar desde
el día en que se ha verificado uno de los casos mencionados."

Elementos Clave de la Responsabilidad Decenal

Analicemos los puntos esenciales de esta responsabilidad especial:

1. Sujetos Responsables:

Arquitecto: Se refiere al profesional que diseñó la obra (proyectista) o que


dirigió la ejecución (director de obra), o ambos.

Empresario (Contratista): Es la persona o empresa que se encargó de la


ejecución material de la obra.

Responsabilidad Solidaria: Esto significa que el dueño de la obra o los terceros


afectados pueden demandar el monto total de la indemnización a cualquiera de ellos (al
arquitecto, al empresario, o a ambos simultáneamente), sin tener que probar la parte de
culpa de cada uno en la fase inicial. Luego, internamente entre ellos, podrán discutir
quién debe asumir qué porcentaje de la responsabilidad.

2. Objeto de la Responsabilidad:

Se aplica a la construcción de "un edificio o de otra obra importante". La


importancia se evalúa en función de su magnitud, complejidad o trascendencia
estructural.
3. Causas de la Ruina o Peligro de Ruina: La responsabilidad surge si la obra
perece (se arruina) total o parcialmente, o si presenta un peligro evidente de ruina
debido a:

Defecto de construcción: Errores o deficiencias en la ejecución material de la


obra por parte del contratista o del personal bajo su dirección.

Vicio del suelo: Problemas en el terreno donde se asienta la construcción (por


ejemplo, inestabilidad, mala compactación, presencia de aguas subterráneas no
previstas), de los que el arquitecto (por estudio del suelo) o el empresario (por la
ejecución de cimientos) pudieron o debieron percatarse y resolver.

Mala calidad de los materiales: Si se utilizaron materiales inadecuados o


defectuosos, ya sea que los haya suministrado el contratista o que el arquitecto o
empresario no los hayan rechazado si los suministró el comitente, siendo estos la causa
de la ruina.

4. Plazo de la Responsabilidad (Plazo de Garantía):

Diez (10) años: Este es el plazo dentro del cual debe manifestarse la ruina o el
grave peligro de ruina. Se cuenta desde el día en que la obra ha sido terminada. Es un
plazo de caducidad, lo que significa que si el defecto no se manifiesta dentro de esos 10
años, la responsabilidad decenal no aplica.

5. Plazo para Ejercer la Acción (Plazo de Prescripción):

Dos (2) años: Una vez que la ruina o el peligro de ruina se manifiestan (dentro
del plazo de los 10 años), el afectado tiene dos años para interponer la demanda judicial
de indemnización. Este es un plazo de prescripción.

6. Responsabilidad por Vicio del Suelo (Extensión):

Si el vicio del suelo es la causa de la ruina, la acción también puede dirigirse


contra el vendedor del suelo, además del arquitecto y el empresario.

En resumen, el Artículo 1637 del Código Civil venezolano impone una grave y
especial responsabilidad al arquitecto y al empresario de una obra, extendiéndola por
una década ante problemas estructurales que comprometan la integridad o seguridad de
la edificación, buscando proteger la inversión del propietario y la seguridad pública.
EL JUEGO Y LA APUESTA:

JUEGO Y AZAR (conceptos)

EL JUEGO; es el contrato por el cual dos (o más) personas convienen en que


cuando de ciertos hechos ejecutados por ellos con el fin del contrato resulta otro hecho
determinado, una pagará a otra una suma o ejecutará otra prestación convenida.
Mientras que LA APUESTA; es el contrato por el cual dos (o más) personas que
expresan una opinión distinta sobre si se ha verificado o se ha de verificar un hecho,
convienen en que aquélla cuya opinión resulte acertada recibirá de otra una suma u otra
prestación determinada. La diferencia estriba pues en que el Juego presupone que las
partes realicen una determinada actividad de cuyo resultado depende la ganancia;
mientras que la apuesta no.

1. EL PRINCIPIO DE LA CARENCIA DE ACCIÓN.

Según nuestro Código Civil "la Ley no da acción para reclamar lo que se haya
ganado enjuego de suerte, azar o envite, o en una apuesta" (C.C. art. 1.801, encab.).
Como se observa la Ley establece dos normas diferentes, una en materia de apuestas y
otra en materia de juego.

1° El principio de la carencia de acción para reclamarlo ganado en caso de


apuesta. En materia de apuesta, la norma citada no concede nunca acción para reclamar
lo ganado. Más adelante examinaremos si existen o no excepciones derivadas de otras
normas.

2° El principio de la carencia de acción para reclamar lo ganado en caso de


juego. En materia de juego, la norma citada sólo niega la acción para reclamar lo
ganado en juego de suerte, azaro envite.

2. EL PRINCIPIO DE LA NO REPETICIÓN.

Artículo 1.803 C.C.V: “Quien haya perdido en el juego o apuesta no puede


repetir lo que haya pagado voluntariamente ,a menos que haya habido fraude o dolo de
parte de quien hubiese ganado, o que quien hubiese perdido sea menor, entredicho o
inhabilitado”. Se refiere al pago voluntario, es decir, sin que medie error, violencia ni
dolo, y tiene dos excepciones.

LOTERÍAS:
El legislador después de declarar que las loterías estaban comprendidas, en
principio, dentro de la norma que niega acción para cobrar lo ganado en juego de azar,
suerte o envite, o en una apuesta, creyó conveniente exceptuar de la aplicación de la
norma dicha a las loterías que persigan fines de beneficencia u otro de utilidad pública y
que sean garantizadas por el Estado. La primera condición se explica porque, dados los
aspectos negativos de la lotería como forma de apuesta, no se concibe que la Ley
conceda acción para cobrar lo ganado en ella si no militan razones de interés público en
favor de la lotería concreta de que se trata. La segunda condición se explica, a su vez,
por dos consideraciones:

Porque es de esperar que el Estado no dé su apoyo a loterías que no persigan


realmente fines de utilidad pública y porque con ello se asegura que los apostadores no
quedarán defraudados por insolvencia del lotero, condición que debe asegurarse en
protección del público al cual se alienta con la promesa de concederle acción para
cobrar los premios.

JUEGOS DE DESTREZA

Nuestro Código Civil de 1873 establecía que "la Ley no da acción para reclamar
lo que se ha ganado un juego de suerte o azar o de envite, o en una apuesta. Se
exceptúan los juegos de destreza corporal, como el de armas, carreras a pie o a caballo,
pelota, bolas y otros semejantes. Pero la autoridad judicial podrá desechar la demanda,
si la suma comprometida en el juego o en la apuesta es “excesiva". Dentro de ese
Código la norma sobre juegos de destreza corporal no tenía ya el carácter que tenía en el
Código Napoleónico y en el italiano de 1865.

En efecto, no era una excepción al principio de que la Ley no reconoce acción


por deudas de juego porque nuestro código del 73 no negaba la acción por toda deuda
de juego (sino por deudas de juegos de suerte, azar o envite); pero en cambio, si era una
excepción al principio de que no hay acción para reclamar lo ganado en una apuesta
porque en materia de apuesta el principio de la carencia de acción alcanzaba
indistintamente a toda apuesta. La norma sobre los juegos de destreza corporal y
apuestas sobre los mismos tenía pues doble alcance:

Atribuía excepcionalmente acción al apostador y permitía rechazar la demanda


tanto de jugadores como de apostadores, si la suma comprometida era excesiva.
Pero desde que se eliminó la norma de que la autoridad judicial puede rechazar
la demanda si la suma comprometida en el juego o apuesta es excesiva, nuestra norma
sobre juegos de destreza corporal ha perdido sentido: no atribuye acción al apostador, ya
que no menciona la apuesta; ni establece peculiaridad en materia de juego, puesto que
no era necesario texto especial para conceder acción al jugador respectivo ya que en
nuestro Derecho sólo son los juegos de suerte, azar o envite los que no originan acción;
ni permite rechazar la demanda cuando la suma comprometida sea excesiva.

Se ha pretendido, sin embargo, que el artículo 1.802 del Código Civil, a


“contrario sensu" niega acción en caso de juegos de destreza intelectual; pero no nos
parece así. Tal interpretación es admisible donde la Ley, en principio, niega acción por
toda deuda de juego: pero no donde como entre nosotros, la Ley limita dicho principio a
los juegos de suerte, azar o envite.

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