TEODORICO QUIRÓS
EDITORIAL COSTA RICA
San José /1981
972.86 Q8u
Quirós, Teodorico. 1897.1977.
Ujarrás. / Teodorico Quirós. - 1. ed.
San José: Editorial Costa Rica. 1981.
84p.
I. Ujarrás - Historia. I. Título.
Editorial Costa Rica. 1981 Impreso en Costa Rica. Hecho el
depósito de ley
Impreso por los talleres gráficos de
Editorial Texto Ltda. San José. C. R.
PRESENTACION
El arquitecto D. Teodorico Quirós (1897-1977), habíase propuesto
escribir un trabajo acerca de la historia de nuestra arquitectura.
Hombre de mucha experiencia, había le tocado trabajar en la
consolidación de las ruinas de Ujarrás; así como en la
restauración del convento e iglesia de Orosí; nuestros principales
testimonios coloniales de Costa Rica.
El trabajo sobre Ujarrás, que ahora presentamos, formaba parte
de ese proyecto inacabado de Don Quico. Se publica en forma
independiente, dado que por sí mismo constituye una unidad
temática propia.
Sobre el tema de Ujarrás, en sus leyendas y tradiciones, la obra
de don Eladio Prado sigue siendo fundamental; aún cuando
temáticamente la de don Quico enriquece muchas de sus
apreciaciones, dada la perspectiva diferente que establece.
La apenas estudiada veta de nuestra evolución arquitectónica
tiene, en este trabajo, un aporte principal, en particular por el
adecuado énfasis que da su autor a lo que él llama el Gobernador
Arquitecto, refiriéndose justamente a Don Miguel Gómez de Lara.
Quienes han tenido oportunidad de visitar ese privilegiado valle
de sereno sabor franciscano, de agradable escenario rodeado de
montañas y regado por el caudaloso río Reventazón, podrán a la
vez apreciar de un modo más profundo el contenido de este
trabajo.
Una frase final. Don Quico dejó escrita una anotación en la que
esperaba que el suscrito escribiera algún comentario sobre este
su trabajo. Creo que él no lo necesitaba, pero tal determinación
es, sin lugar a dudas, muy honrosa para el que esto escribe.
Maestro de varias generaciones de pintores y arquitectos, Don
Quico ha ganado, por méritos propios, un nombre de prestigio en
la historia de las artes nacionales. De allí que este rescate de sus
papeles viene a ser el mejor homenaje que podemos hacer a su
memoria.
Carlos Meléndez
I. HISTORIA DE UJARRAS
INTRODUCCION
Para el estudio de la arquitectura de Ujarrás, además de las
aportaciones de don León Fernández y de sus documentos -biblia
de nuestra historia colonial, existen dos obras más de referencia:
"La Orden Franciscana de Costa Rica", y "Nuestra Señora de
Ujarrás" de don Eladio Prado, obras que deben aceptarse, en su
totalidad, como base histórica. El señor Prado dedicó incontables
años a la investigación de documentos de la Curia Metropolitana
y de los Archivos de Cartago. Su entusiasmo franciscano y su fe de
católico ferviente le merecieron homenajes, medallas y el título
de "Caballero de Ntra. Sra. de la Limpia Concepción de Ujarrás",
por sus doctas y pacientes aportaciones. A la información que
tomamos de Prado, se agregan las consideraciones técnicas y
estilísticas que implica un estudio de arquitectura.
El nombre de Ujarrás está escrito con diferente ortografía en
varios documentos de la época de la colonia. Prado da doce
maneras de escribirlo: Ujarrací, Ujarraccí y otros; pero todas estas
interpretaciones fonéticas del sonido indio son casi iguales. En
seis de estas variantes el vocablo termina en sí o en cí, y en otras
seis, termina en az o en as, pero siempre el vocablo comienza con
una forma de la partícula uca, que significa caña. Pero esto es
problema de lexicólogos, y Ujarrás es el nombre que usamos hoy.
Aparece también el nombre de Ujarrás en lugares muy apartados
del Valle del Guarco, como en un caserío de este nombre
(Guarco), al este de las llanuras de Térraba; entre los ríos Ceibo y
Cuijec, en las Sabanas de Ulán. También lleva el nombre de
Ujarrás un sitio de la Provincia de Guanacaste, según apunta
Noriega en su diccionario geográfico.
LA CONQUISTA
En el valle de Ujarrás, cerca del Reventazón, estaban establecidas
tribus de indios güetares, gobernados por los caciques Abiturí y
Turrichiquí. Estos caciques eran tributarios de Correque hijo del
cacique Guarco, quien dio su nombre al valle y, a su muerte,
Correque continuó gobernando sobre los numerosos caciques de
todo el valle del Guarco.
Residía Correque en Ujarrás, cuando aparecieron ahí los
españoles. Eran los tenientes de Cavallón que, viniendo desde
Garci-Muñoz, irrumpieron en el Guarco y sus ansias de conquista
les llevaron casi hasta Tucurrique. En la región, estos valientes
descubrieron Ujarrací, Orosí y Corosí, muy cerca de Tucurrique y
Bujeboj, cerca de Orosí.
Ante el avance de los españoles, Correque abandonó su
residencia de Ujarrás, retirándose con su corte a Tucurrique.
Tiempo después Correque se sometió, acabando por aceptar el
cristianismo, y el Rey de los Güetares de Oriente, el hijo de
Guarco, se bautizó con el nombre de Francisco Correque. Esto
sucedía por el año de 1561. Siete años después, ya pasada la
actuación de Juan Vásquez de Coronado, que había tratado a los
indios con suavidad y tacto, la conquista tomó un carácter más
duro y combativo. Y fue en el año de 1568, en que tuvo lugar lo
que a continuación se relata.
Después de la muerte de Vásquez de Coronado, gobernaba la
provincia, como Alcalde Mayor Interino, Don Pedro Venegas de
Los Ríos, de quien los indios resentían la manera cruel que tenía
de tratarlos.
Ya fuese confabulación previa o incidente lo que hizo estallar en
revuelta el odio reprimido de los indios, lo cierto es que los indios
invitaron a don Pedro de Los Ríos a uno de sus festejos en
Ujarrás, y mientras comían, el "areito" comenzó a desarrollarse
en danza guerrera de apariencia amenazante. Creyendo haber
caído en una celada, los españoles atacaron; se defendieron los
indios y atacaron a su vez, matando a varios españoles. Pudo huir
de Los Ríos y con los soldados restantes llegó hasta Cartago
donde se atrincheró, pues a los sucesos de Ujarrás siguió el
levantamiento general de todos los Güetares de Oriente.
La Cartago de Coris no tenía mayores fortificadones, y los vecinos
apenas podían defenderse de los ataques de los indios. Se
atrincheraron dentro de la iglesia mayor donde casi no resistían,
cuando los salvó la oportuna llegada del nuevo gobernador,
Perafán de Rivera con sus hombres, que venía de Honduras.
Perafán y sus soldados sometieron por las armas a los indios
sublevados del Guarco y el Virilla, y durante las operaciones fue
enviado a pacificar el Valle de Ujarrás el teniente Francisco
Destrada, a quien luego Perafán adjudicó los indios de ese valle
en el reparto del 12 de Enero de 1569.
En ese año había en Ujarrás 300 indios, según el repartimiento de
Perafán; 300 dice también el memorial del Cabildo de Cartago
(Censo del II de Enero de 1569), Thiel cree que eran 200, número
menor posiblemente debido a que en documentos religiosos
aparecen solamente los bautizados y en documentos civiles los
indios que tributaban.
LA PRIMERA IGLESIA
Hecho el reparto, los indios sometidos se reunían en pueblos.
El pueblo y la parroquia de Ujarrás se fundaron entre 1561 y 1
569, según Prado, pero es más probable que fuese entre 1570 y
1575 como dice Thiel, pues es lógico que transcurriese cierto
tiempo entre la conquista del lugar y el establecimiento formal
del pueblo. Es así probable que en 1675 se levantase el rancho
iglesia y que en él estuviese ya la famosa imagen de La
Concepción que luego estuvo asociada con toda la historia de
Ujarrás.
En los últimos veinticinco años del siglo dieciséis, en Ujarrás,
como en todos los pueblos indios, además de iglesia frente a la
plaza había cabildo, y las casas de los vecinos estaban ordenadas
en cuadras. No prosperaban mucho los indios originales de
Ujarrás, que seguían siendo 200 y que, como entonces dice
Artieda, estaban repartidos en cinco encomiendas, sistema que
contribuyó a la extinción del indio.
UJARRAS EN EL SIGLO DIECISIETE
Lugar de tránsito:
El pueblo aumentaba en importancia. Era parada en el camino
que de Cartago iba hacia "Tierra Adentro" (Chirripó, El Duy,
Telire) y también parada del camino Real a Matina.
Por Ujarrás pasaron los soldados y misioneros que con ojos
brillantes iban a la conquista de Talamanca. "tierra de mucha
infinidad de oro y muchas almas que reducir a la verdadera fe".
Eran los que fundaron Santiago, y que diez años después
volvieron medio muertos y alicaídos después de la destrucción de
esa ciudad por los indios. Las expediciones punitivas que
siguieron pasaron por Ujarrás y los indios vieron cómo sus
hermanos de raza, los Auyaques del Telire que traicionó Castillo
pasaban amarrados y eran arriados a golpes hacia Cartago.
También entró hacia Telire don Rodrigo Arias Maldonado, para
volver fracasado después de este último intento tardío de
conquistar Talamanca; este incidente pronto se olvidó, pues el
interés del país se concentró en los piratas.
Conservaba Ujarrás su importancia por ser también salida a
Matina desde principios de la Colonia.
Lo que salía o entraba al país por los puertos del Atlántico pasaba
por Ujarrás y en las vegas del Reventazón iban apareciendo fincas
de españoles así como una que otra casa de adobes y tejas en el
pueblo. El mestizaje fue inevitable en este lugar de tránsito.
Pasando por alto las leyes que les prohibían establecerse y aun
pernoctar en pueblos de indios, algunos españoles vivían de fijo
en Ujarrás y sus alrededores y poco a poco el pueblo fue de
ladinos y españoles.
El gobernador Sandoval (1634-1644) reparó la iglesia de Ujarrás,
que en ese tiempo debe haber sido ya de adobe y teja, lo mismo
que el Cabildo, pues estaban "muy dañados por temblores", pero
no se sabe de su forma o apariencia.
El Rescate:
De los piratas sólo mencionaremos la invasión de 1666 que
acrecentó la fama de la imagen de Ujarrás. Los piratas del Caribe,
que desde principios del siglo incursionaban constantemente en
la costa atlántica, esa vez llegaron a Portete y avanzaban hacia el
interior del país. La noticia llegó a Cartago y el gobernador López
de La Flor salió al encuentro de los invasores con 300 hombres
que se atrincheraron en Quebrada Honda donde se improvisó
fortificación de palos y piedras.
Los piratas se apoderaron de Turrialba y el terror reinó en
Cartago.
Trescientos hombres más llegaron de Cartago a la trinchera, y el
resto de la población, los hombres ancianos y mujeres que habían
quedado en la ciudad, emprendieron el camino de Ujarrás
implorando la protección divina, y una vez llegados ahí, pusieron
en andas la imagen de la Concepción y en procesión se dirigieron
al encuentro de los piratas.
De Turrialba llegó la noticia: los piratas se habían retirado de
Turrialba y reembarcado el día 16 de Mayo de 1966, sin que se
viera el motivo de esta decisión. Para los de Cartago, el suceso
fue milagro patente de Nuestra Señora de Ujarrás y la fe tejió la
encantadora leyenda del Rescate, según la cual, al comenzar el
avance de los 800 hombres de Mansfield, uno de los ocho que al
mando del capitán Alonso de Bonilla cumplían misión de vigías,
hizo un disparo de alerta desde una altura vecina y los piratas, al
levantar sus ojos hacia el lugar, vieron que incontables legiones
de soldados descendían por las laderas de la montaña, y en lo
alto, entre brillantísima y cegadora luz distinguieron a la Virgen
de Ujarrás que, habiendo escuchado el ruego de sus fieles,
llegaba en persona y rodeada de cohortes celestiales que
blandían fulgurantes espadas, en defensa de la ciudad que invocó
su protección.
La noticia del reembarque de los piratas causó alborozo en todo
el país. En Cartago hubo fiestas, pólvora, músicas y chirimías, y en
solemnes fiestas religiosas se hizo voto -jurado por toda la
población y por las autoridades civiles y religiosas- de ir a pie
todos los años desde Cartago hasta Ujarrás, en acción de gracias
por el rescate de la ciudad.
Desde entonces se dio a la imagen el nombre de Nuestra Señora
de la Limpia Concepción del Rescate de Ujarrás.
Construcción de la Iglesia:
Quince años después, aún entre las amenazas de los piratas, que
no cesaban y que ahora venían por ambos mares, fue cuando el
gobernador don Miguel Gómez de Lara (1680-1693) encontrando
la iglesia muy dañada por el terremoto de San Gregorio de 1680,
hizo derribar la iglesia de adobe y teja y construyó de
mampostería el templo de Ujarrás.
UJARRAS A FINES DEL SIGLO XVII
Por considerar que así conviene, continuaremos con sucesos
posteriores a la construcción del templo de Ujarrás, cuya
arquitectura se estudiará luego. La iglesia de "cal y canto" que
construyó Lara, era más pequeña pero de igual porte que las que
había en la ciudad de Cartago, como correspondía a la
importancia que iba teniendo la población. Como antes se dijo,
Ujarrás quedaba sobre las dos rutas al Atlántico y por allí pasaban
los españoles de Cartago rumbo a Matina, comentando o tal vez
urdiendo negocios ilícitos con los ingleses. De vuelta también
pasaban, trayendo, a lomo de mula o a lomo de indio, los
zurrones de cacao, producto de sus fincas de Matina, alguno de
los cuales era zurrón de telas y mercaderías, producto del otro
negocio, el de contrabando, tan corriente en esa época.
La virgen del Rescate tenía ya fama de milagrosa, por lo cual el
obispo Fray Juan Delgado, en visita pastoral, donó a la iglesia un
precioso retablo que costó 200 pesos oro y para el cual
contribuyeron personas de su diócesis. El retablo se colocó en
1690.
LA PESTE
Ese año de 1690 fue aciago para Ujarrás pues durante su
transcurso, comenzó a vivir el lugar épocas de angustia. "La
peste" azotó la población, sin que hubiese remedio conocido, y
diezmó sus habitantes. Era así cuando pasó por allí Margil, que
iba a cristianizar en Talamanca, y es casi seguro que a su paso
ayudase al Doctrinero a atender indios enfermos, derramando
bondad y consuelo entre los moribundos. Muchos de los indios
murieron durante ese primer brote de la peste y lo mismo
sucedió cuando arreció la epidemia cuatro años más tarde.
La peste se ensañó con los indios; en 1697 quedaban solamente
cinco familias de los Ujarracíes originarios, siendo los otros indios
"traídos o venidos luego”.
UJARRAS EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO DIECIOCHO
Al entrar el siglo dieciocho, Ujarrás se volvía pueblo de españoles
y ladinos, pues de los 115 habitantes que tenía, 27 eran
españoles puros, 23 mestizos de español e indio, 8 mulatos o
zambos (mezcla de negro con indio), y sólo 57 eran indios puros.
Se comenzaba a llamar villa al pueblo de Ujarrás, aunque no
fuese ésa su categoría oficial, en vista de los españoles que ahí
vivían, entre los cuales habían "personas de viso".
Del informe del Gobernador Gemmir se infiere que en Ujarrás
había cierto adelanto pues en 1738 menciona en el lugar una
finca de ganado y cuatro trapiches, "sus habitantes eran 105
españoles, 125 mestizos y el resto mulatos y zambos. "Los indios
de trabajo eran traídos de otros lugares pues en 1737 había
muerto en Ujarrás el último de los indios originarios del lugar”.
LEYENDAS DE UJARRAS
Las Cuatro Fuentes:
De las campanas de la espadaña de la iglesia de Ujarrás se
desprendieron lastimeros dobles. "A porta inferi . .. Libertad
Domini..." salmodiaron los revestidos. "Requiescat in pace. . .
Amén", y los sacerdotes seguidos de Cruz Alta y ciriales se
perdieron en la oscuridad llena de incienso del interior de la
iglesia. Terminó así el solemne oficio de difuntos que tuvo lugar
en Ujarrás a la muerte del Gobernador don Lorenzo Antonio de
Granda y Balbín que había muerto durante una visita al lugar.
Terminadas las solemnes honras fúnebres, el cortejo comenzó a
moverse hacia el cementerio. El ataúd cubierto con lujoso pafio
negro orlado de galones de plata, en hombros de los principales
caballeros de Cartago, iba precedido por don Antonio Lacayo de
Briones que fungía como gobernador interino. Una compañía de
soldados presentaba armas y pertigueros abrían paso entre la
multitud que se apiñaba en el altozano para presenciar el paso
del desfile hacia el cementerio.
Mientras el fúnebre cortejo se movía con lentitud, tanto los
caballeros y damas venidos de Cartago como los de Ujarrás,
lanzaban miradas a hurtadillas a una hermosa dama que,
enlutada y acompañada por dos dueñas, seguía el cortejo junto
con los demás.
La dama en cuestión, por consejo de la más vieja de sus dueñas,
había decidido asistir al entierro sin demostrar gran dolor ni
orgulloso desafío, sino con la compostura que un funeral
requiere.
Era cierto que había tenido amores con el galante Balbín, pero no
fue suya la culpa de su muerte, como tampoco eran ciertas las
habladurías que corrían por Ujarrás y que le traía su criada
mestiza.
Chismosos y malas lenguas, decían que don Lorenzo había
muerto a causa de que ella, por celos, le dio a beber agua de "Las
Cuatro Fuentes".
Al pie del cerro desde el cual cae la catarata, brotan en diferentes
lugares "Las Cuatro Fuentes", cuyas aguas, según los vecinos, son
frías pero cálidas, porque, aunque heladas, son calientes al
estómago de quien las toma; y recogidas a cierta hora y de cierta
manera, las aguas de Las Cuatro Fuentes resultan veneno mortal.
Fue así que, por estar segura de no tener culpa en la muerte de
su galán, la dama decidió desvirtuar, con su presencia y actitud,
las habladurías y chismes del pueblo.
La verdad sobre la muerte de don Lorenzo fue lo siguiente:
apenas dos años después de llegado Balbín, ocurrió la
sublevación total de los talamancas, durante la cual hubo de
luchar en zonas malsana!>, lo mismo que cuando en la expedición
punitiva de 1711 apresó a Presbere, a quien hizo ejecutar en
Cartago para vengar la muerte de Rebullida y la de Fray Juan
Zamora. Vuelto de estas correrías tuvo que defenderse de serias
acusaciones, muchas de las cuales, aunque ciertas, no por eso
eran menos mortificantes. Depuesto por el Cabildo de Cartago,
aunque absuelto por el pesquisador de la Audiencia, se le probó
ser cruel y violento con los indios; y aunque exageradas, tenían
parte de verdad las acusaciones de Arloví. Pese a ser de
contextura fuerte, debilitado por sus andanzas guerreras y los
disgustos de las acusaciones, enfermó y fue a tratarse a
Nicaragua, de donde volvió al parecer curado.
Fue algún tiempo después cuando, durante una estadía en
Ujarrás, don Lorenzo de Granda y Balbín contrajo la enfermedad
que le causó la muerte, enfermedad que probablemente fue una
de las mortíferas fiebres palúdicas de Ujarrás.
La inundación del Río Paz y el milagro de las campanas:
Hacia el primer cuarto del siglo dieciocho, mientras el país crecía
y se formaban las poblaciones de la meseta del Virilla, Ujarrás
seguía vida acorde con el resto del país y a la Virgen de Ujarrás se
la asociaba con todo suceso de la vida general de Costa Rica.
Cartago recurrió a la milagrosa imagen cuando la ciudad,
horrorizada por la erupción y terremotos de 1723 y no
bastándole los numerosos santos que sacaba en procesión, hizo
venir a la Virgen de Ujarrás hasta la ermita de Los Ángeles para
desde ahí llevarla entre inciensos, cánticos religiosos, oraciones y
súplicas, a recorrer en procesión todas las calles de la Cartago
estremecida por violentos temblores y bajo un cielo oscurecido
por las lluvias de ceniza. Los daños por temblores en las
construcciones fueron muchos, lo mismo que los estragos de la
ceniza en sembrados y fincas, y la actividad volcánica continuó,
aunque en menor escala, aún después de que el Gobernador De
La Haya interrumpió sus referencias al terremoto.
Es de creer que la inundación del río Paz o País que sufrió Ujarrás
al año siguiente fuese fenómeno asociado o derivado de esa
misma actividad volcánica. El río Paz nace en las alturas del Irazú
y es posible que represas formadas por las cenizas cediesen
durante las lluvias del invierno, precipitándose por el cauce hasta
el valle de Ujarrás. En el llano, el río se salió de madre e inundó la
población el 15 de enero de 1725. Al año siguiente de la
inundación se ausentó de su pueblo Nuestra Señora de Ujarrás
que emprendió viaje a Cartago, esta vez para asistir a las
ceremonias de la Jura del Rey don Luis Primero.
Comenzaron el 21 de enero de 1 725 y terminaron un mes
después estas rumbosas fiestas a las cuales no se concebía que
pudiese faltar la Virgen de Ujarrás.
Ujarrás no podía dejar que pasara un suceso de esa magnitud sin
que viniese acompañado de algo sobrenatural y se creó la
leyenda del caso.
Poco antes de la madrugada, un violento repique de campanas
que tocaban a rebato despertó a los habitantes del pueblo.
El sacristán, el doctrinero, las autoridades y el pueblo corrieron
hacia el frente de la iglesia y vieron que las campanas repicaban
solas. Dándose cuenta del peligro que corrían los vecinos, se
pusieron a salvo en lugares altos hasta que pasó la inundación, y
así salvaron sus vidas.
El Divino Navegante:
Las inundaciones del Reventazón también exaltaban el sentido
religioso y la imaginación del pueblo, y en Ujarrás se contaba que
durante una de las inundaciones tres mujeres quedaron
atrapadas dentro del templo en que buscaran asilo, y subieron al
presbiterio que estaba a nivel más alto que el resto de la iglesia.
Al ver que el agua subía tomaron el Niño Dios del nacimiento y
con todo y su cuna lo colocaron sobre una tabla que flotaba. Al
instante comenzó a bajar la inundación y, en su retirada, las
aguas se llevaron la tabla con el Niño en su cuna. Ese diciembre se
puso el nacimiento sin el Niño, pues el doctrinero dijo que por sus
pecados, los habitantes de Ujarrás no eran dignos de que el Niño
Dios residiese entre ellos.
Compungidos hicieron penitencia, y su contrición aumentó al
entrar el invierno, cuyas fuertes lluvias hicieron crecer el río, que
amenazaba con nueva inundación. En efecto, así sucedió; sólo
que esta vez las aguas se detuvieron a la entrada "del pueblo, y al
retirarse dejaron la tabla con el Niño en su cunita, en señal de
que los habitantes de Ujarrás habían sido perdonados.
Para las gentes del lugar, el Niño de Ujarrás fue patrono de los
pescadores y de los que trabajaban en el río sacando arena y
piedra. También los que durante viajes se veían obligados a
cruzar vados peligrosos o los que emprendían viajes por mar, se
encomendaban al "Divino Navegante".
AL MEDIAR DEL SIGLO DIECIOCHO
Morel consigna importantes aspectos de Ujarrás en 1751.
Describe el valle, las montañas y el río en términos similares a los
que aparecen en otros documentos, pero en el informe se
encuentra el curioso dato de que Ujarrás "tiene la diversión de un
caudaloso río nombrado Orosi, que produce un pez en extremo
gustoso llamado irónicamente el "bobo".
Hace esto pensar en la manera que ciertos ingeniosos decires del
pueblo tienen, de saltar fronteras y épocas para aparecer en
otros lugares, pues cincuenta años más tarde, el historiador
Juarros refiere, en palabras casi idénticas, el chiste en que se
llama bobo a un pez listo, aplicado esta vez a un pez del Río
Grande del norte de Honduras.
Morel dice: "No han quedado indios y sus tierras las ocupan
ladinos". "Las familias llegan a 80 y las personas a 496".
"Mantiénense en sus haciendas hasta fiestas y días en que bajan
a cumplir. Pasan vida agreste y sin cultivo alguno político ni
cristiano. Este efecto he tocado comúnmente en los demás
pueblos. Tienen Alcalde, una compañía de soldados de a pie, con
Capitán, Teniente, dos sargentos, cuatro cabos y escuadra y 31
soldados".
En relación con construcciones, dice Morel que en el lugar, que
"tiene legua y media de longitud por media legua de latitud, hay
68 casas de paja y siete de adobe y teja, doce haciendas de
trapiches y también platanares". El pueblo mismo "se compone
de 15 casas pajizas que forman tres calles de Oriente a Poniente y
dos de Norte a Sur".
No dice Morel mucho de la iglesia. "La iglesia es corta, tiene
sacristía, un claustro y diversas oficinas para el doctrinero y los
peregrinos que concurren. Todas las fábricas son de teja pero
muy maltratadas. Su único comentario es: "todas las fábricas
estarían en el suelo si no fuese por la imagen de Nuestra Señora".
Alude Morel al dinero que se recogía en las romerías anuales y a
las donaciones que llegaban de todo el país.
ULTIMA MITAD DEL SIGLO XVIII
En la población, que ya era de criollos y mestizos, se celebró
durante estos años la misa del Voto Jurado lo mismo que la
romería. La Cofradía de Nuestra Señora, encargada de estos
festejos, lo mismo que los peregrinos, gastaban grandes sumas
durante las celebraciones, en luces, candelas, cohetes,
comestibles, cantores, músicas y chirimías. Las procesiones eran
solemnes y para los sermones traían de Cartago oradores
franciscanos de nota.
En 1764, la Cofradía de Nuestra Señora era rica, y construyó casa
de adobe y teja en uno de los dos potreros que tenía en Ujarrás,
para el indio que los cuidaba. Además de estos, la Cofradía tenía
potrero en Bagaces y fuera de los confines de la provincia de
Costa Rica, un potrero en Nicoya, pues hasta ahí llegaban
mayordomos y diputados de la Cofradía, recogiendo limosnas.
UN ILUSTRE HIJO DE UJARRAS
En 1778 nació en Ujarrás Florencio del Castillo, quien 35 años más
tarde representó a Costa Rica en las Cortes de Cádiz y por sus
méritos fue electo presidente de esas Cortes.
Pero don Florencio del Castillo, el de los discursos brillantes y
enérgicos, "el Mirabeau centroamericano", el que consiguió de
las Cortes la abolición de las Mitas y todo tipo de servidumbre en
toda la América Española, no olvidó el lugar donde nació y obtuvo
de las Cortes, para su pueblo natal, el honroso título de "Villa",
que ostentó Ujarrás desde 1515.
PREOCUPACION POR LA ENSENANZA
En la nueva villa hubo municipio muy pronto y es de notar la
importancia que los vecinos de Ujarrás daban a la enseñanza.
Según acuerdos de 1821, el municipio paga el maestro y las
cartillas para los niños huérfanos. Hay también becas, "que sin
perjuicio de su destino, dos niños estudien para el servicio divino
y otros dos aprendan música". Se ve tolerante comprensión en un
acuerdo mediante el cual "se permite al carpintero Henry,
trabajar en la villa si se obliga a enseñar el oficio a dos niños, en
fuerza de la extrema necesidad de operarios". También se
preocupa el municipio por "ausencias de niños y las faltas y las
causas".
Puede ser que en todo esto tuviese parte el Bachiller Rafael
Francisco Osejo, educador y maestro a quien el batallón de las
milicias de Ujarrás había elegido comandante.
UJARRAS DESPUES DE LA INDEPENDENCIA
Aun no se aclaraban "los nublados del día", cuando, "por los
continuos y fuertes terremotos que comenzaron el día siete", el
12 de Mayo de 1822, Cartago hizo nuevo voto por cinco años, de
"misa, rosario y vísperas, los días 7, 8 y 9 de mayo".
Pero Ujarrás era cada vez más insalubre y en 1821, siendo ya jefe
de gobierno don Juan Mora Fernández, el municipio tomaba las
medidas que podía contra las pestes. Se veía venir el traslado de
la población, que ocurrió cinco años después. Las medidas fueron
éstas:
"Que todo ciudadano mantenga el mayor aseo frente a su casa,
se quiten las cercas de piñuela, los platanares en los solares y
todo árbol que impida el viento admitiéndose sólo coco, pejibaye,
papaya y otros livianos y sin ramas. Se exige mantener pura el
agua de tomar de las acequias, libre y limpio el cauce y no echar
basuras ni lavar ropa en ellas. Los animales y bueyes deben
retirarse a repastos fuera de la villa y el dueño de todo animal
muerto debe pagar por que sea botado lejos de la villa".
EL TRASLADO
En nada mejoraba la situación, y eran tales los estragos de las
calenturas que se pidió auxilio al gobierno. El ejecutivo atendió el
clamor de Ujarrás, y el 1° de marzo de 1832 presentó al
Legislativo el proyecto de traslado de Ujarrás a los llanos de Santa
Lucía. El 8 de marzo en una exposición que incluía atestados que
probaban "el inminente peligro de los dos Ríos, al Norte, el País o
Paz y S. Oeste, el Macho; lo falso y peligroso del terreno 'j la
contagiosa peste y desoladora epidemia de calenturas" se pidió el
traslado de la población. El 23 de marzo de 1832, la Asamblea lo
decretó, y ordenó que en lo sucesivo el nuevo lugar se llame
"Villa de Paraíso". Tocó al Jefe de Estado don José Rafael de
Gallegos hacer ejecutar el decreto de traslado.
El decreto del 23 de marzo reglamenta en forma admirable el
traslado, y todo lo referente a la nueva Villa de Paraíso.
Tomamos del decreto lo que se refiere a Ujarrás. Entre otras
medidas "los vecinos de 15 a 60 años debían desbaratar y
conducir los escombros de la Iglesia, Convento y edificios públicos
al nuevo lugar y el trasplante de los materiales de los vecinos
pobres".
En el momento del "trasplante" había 1347 habitantes en la Villa
y, con los barrios, 3.183. En la villa existían 234 casas y en sus
ocho barrios 321.
En el libro de la Cofradía existe la fecha 4 de Setiembre en
Paraíso, en bautizos 30 de Abril y en defunciones 27 de Octubre
de 1832.
Sin duda esto obedece a que las autoridades fueron las primeras
en acatar el decreto, pues gran parte del pueblo, al ver que el
decreto era realidad, opuso tenaz resistencia y el traslado total no
se efectuó hasta 1833.
LAS RUINAS
Quedó así desmantelada la iglesia, y sobre sus paredes creció
vegetación que las trituraba entre sus raíces. El arco toral se
desplomó en 1904, lo mismo que parte de las paredes; pero la
importancia de la ruina no pasaba inadvertida para quienes se
interesaban por el pasado colonial.
MONUMENTO NACIONAL
Durante los cortos siete meses en que fue presidente de la
República don Francisco Aguilar Barquero, por decreto No. 35 de
13 de abril de 1920, las ruinas del santuario de Ujarrás fueron
declaradas monumento nacional (junto con Orosi). Los gastos que
demandaran las obras de consolidación, adquisición del asiento
de las ruinas y de un lote de cincuenta metros de ancho por los
cuatro costados, lo mismo que el camino de 12 metros para
comunicación con el camino público, se harían por cuenta del
Estado. Se nombraría una junta para la protección de los
monumentos así como guardias en cada uno. Firman el decreto el
Presidente Aguilar Barquero y su Secretario de Gobernación don
Carlos María Jiménez, conocido como apreciador de nuestro arte
e historia, y a quien probablemente se le debe la idea del decreto.
LOS ULTIMOS 50 AÑOS
A partir de 1920 y durante más de treinta años, se dejó Ujarrás
abandonada a su propio destino, hasta que el Instituto Nacional
de Turismo, dado el interés que tenían las ruinas de Ujarrás tanto
para los costarricenses como para los extranjeros que las
visitaban ocasionalmente, emprendió el arreglo del camino y la
limpieza de la ruina y de los alrededores, y en 1957 hizo el trabajo
de consolidación de la fachada. Desafortunadamente, en el
laudable intento de añadir fortaleza y resistencia a la pared oeste,
los refuerzos, aunque situados en la parte interior, están en
desacuerdo con la estructura primitiva. Es doloroso también que
se hubiese cubierto con cemento el desarrollo del arco de la
puerta que se transformaba en "arco plano" en la pared interior
de la iglesia, característica interesantísima para el visitante
entendido en arquitectura colonial.
En setiembre de ese mismo año se me confió el planeamiento de
un parque que se desarrollaría en varias manzanas alrededor de
la ruina, proyecto que no se llevó a cabo por influencia velada del
entonces presiden te don Mario Echandi, que años atrás (1955)
se había opuesto como diputado a la creación del Instituto de
Turismo, al cual manifestó cierta hostilidad durante su
administración.
En la actualidad Ujarrás mantiene su interés como lugar de
turismo, más aún desde que, de varios años acá, la Colonia
Española organiza anualmente una romería a estilo español que
se desarrolla en el lugar.
II. MIGUEL GOMEZ DE LARA, EL GOBERNADOR
ARQUITECTO
"Con consuelo suyo y con no pequeño mío, le di a su Merced
patente de Obrero Mayor de la Iglesia de nuestro Seráfico Padre
San Francisco de la ciudad de Carthago",
Fray Joseph de Zustayza.
Prelado Provincial.
Nombrado gobernador don Miguel Gómez de Lara, llegó a Costa
Rica en 1681. Su paso por nuestra historia dejó rastro imborrable.
Se le llamó "gobernador excelente, recto y caritativo", pero lo
coloca sobre todos los otros gobernadores de su siglo su
incansable actividad de constructor, y su gloria es el haber
levantado la Iglesia de Ujarrás. Gómez de Lara es el símbolo
humano del despertar de la Arquitectura en Costa Rica.
MIGUEL GOMEZ DE LARA
Don Miguel Gómez de Lara nació en España. Hijo legítimo de don
Francisco Gómez de Lara y doña Quinteria Berrocal, vecinos de
Cartagena de Levante en los reinos de Castilla.
Don Manuel de Bustamante dice que Gómez de Lara "Ha servido
a su Magestad (que Dios guarde) de más de cincuenta ai10s en
guerra viva en los ejércitos
de Cataluña, Armada Real y galeras en dicha provincia;
habiéndose hallado en el socorro de la plaza de Orbitelo,
entrando en ella a nado, sitiada por las armas de Francia; en los
tumultos de Nápoles hasta que se redujo; en la batalla que tuvo
el señor duque de Albuquerque siendo general de las galeras de
España y rindió con ellas cuatro navíos de Francia donde salió
herido; en todo el sitio de Barcelona hasta su rendición; en la
toma y quema de las zaetías que estaban en San Feliú donde
segunda vez lo hirieron los enemigos, en el socorro de Gerona y
otras plazas; en el Socorro de San Miguel de Ultramar y
Campredón y en el sitio de Puisardán y en otras batallas como lo
testifica su relación de servicios y en premio de ellos su Magestad
le hizo merced con los títulos de Gobernador y Capitán General
de la provincia de Costa Rica". En atención a su brillante hoja de
servicios, el Rey nombró gobernador de Costa Rica, al Maestro de
Campo don Miguel Gómez de Lara.
Maestro de Campo era el grado más alto de las milicias de
España, y don Miguel Gómez de Lara lo había ganado ya por
mérito propio cuando se le nombró gobernador.
Llegó a Costa Rica el nuevo gobernador en 1681, un año después
de nombrado. Era viudo de doña Isabel Ana de Torres, con quien
había casado en Lérida, y con él vino al país su hijo Manuel
Gómez de Lara, de veinte años, que luego sirvió al Rey como
Sargento Mayor, aquí mismo.
Al llegar a Costa Rica, Gómez de Lara encontró la provincia sobre
las armas e inmediatamente escribió al Rey pidiendo armas y
hombres y pintando la situación del país: ". . . ocupar la provincia
por así tener la Mar del Sur, es el designio del enemigo".
Contesta el Rey ordenando fortificar Suerre y Matina, extrañado
de no haber sido obedecido en 1677, por lo que la Audiencia
envió milicianos; y junto con los que había aquí, se formó una
compañía de 100 soldados.
El dinero -200 pesos cuyo destino era el fuerte- lo empleó Gómez
de Lara en gastos de emergencia. Al año siguiente, pedía un
ingeniero militar para "el forte", pues ya había tenido que
defender Matina contra piratas, y que fortificar Esparza como
pudo, porque habiendo cruzado por el Darién, los filibusteros
atacaban ahora por el Pacífico.
Gómez de Lara se familiarizó con el país que gobernaba y lo
recorrió en toda su extensión.
En 1682, contó en Matina y Suerre 59.600 árboles nuevos de
cacao y 18.900 viejos, lo que daba un total de 78.500 árboles
repartidos en 55 haciendas.
Los veinte pueblos indios tenían ya legua y ejidos y Gómez de
Lara encontró tiempo para atenderlos, ver que en cada pueblo se
repararan los daños del terremoto de San Gregorio, y redujo a
población la agrupación informe de ranchos de los mulatos y
mestizos de La Puebla, en 1682.
Terminada su administración, se pidió reelegirlo por la rapidez y
energía con que actuaba, porque acudía personalmente a las
regiones amenazadas o asaltadas y en ese año de 1685 invadidas,
como Esparza, que fue saqueada por franceses. Se le nombró de
nuevo por cinco años.
El 14 de Mayo de 1686, Gómez de Lara escribe al Rey: ". . . el
enemigo pirata ocupa el Mar del Sur, ha pretendido repetidas
veces invadir la provincia.”; y modestamente dice: "más atribuyo
a disposición divina el haberlo evitado. . . que a mis diligencias
humanas”.
Duramente se opuso Gómez de Lara a los filibusteros del Pacífico,
que en 1686 saquearon de nuevo Esparza e incendiaron la
población, aunque salvaron la iglesia parroquial, la de San
Francisco y el Convento. Se cree que estos piratas, por ser
franceses, eran católicos y respetaban su fe aun durante los
saqueos.
En 1687 fue invadida Nicoya, pero ya Gómez de Lara se hallaba en
la costa con sus soldados y leales vasallos y ahí recibió el socorro
que el gobierno de
Panamá enviaba: una galera, dos goletas y un bergantín, que
llegaron a Caldera el 24 de Junio.
La armada recibió 178 quintales de bizcocho que el gobernador
hizo venir de Cartago.
Esparza quedó despoblada a causa de los saqueos; los vecinos se
dispersaron por los montes, y en las fincas de Bagaces había
tantos, que pidieron que en Bagaces se nombrara un cura que
atendiese como ayuda de parroquia.
Se construyó una ermita entre los ríos Tenorio y Corobicí en 1689.
A pesar de la peste que hubo en Costa Rica en 1690, la
gobernación de Gómez de Lara continuó beneficiando al País
hasta 1683, año en que llegó el nuevo gobernador, don Manuel
de Bustamante.
UNA GOBERNACION ACERTADA
Desde un principio, don Miguel Gómez de Lara fue querido y
respetado por los vecinos de Cartago y de todo el país, que otros
gobernadores encuentran pleitistas y revoltosos. En carta que
escriben a su Majestad José Vargas Machuca, Nicolás de
Céspedes y Francisco Ocampo Golfín dicen: "la elección de su
persona con quien se halla común y general toda la Provincia tan
contenta y gustosa, por haber experimentado lo prudente de su
obrar, haciendo poco más de dos años a que gobierna,
manteniendo justicia a quien la tiene, estando los vecinos quietos
y pacíficos".
Los religiosos aprobaban a Gómez de Lara. El vicario Provincial
dice: "Gobernador de la Provincia que lo ha sido su Merced con
tantos créditos y aceptación de la dicha Provincia y de todo el
Reino de Nueva España, pues en todo él se ha reconocido -en lo
militar y en lo civil- ser muy ajustado y aceptado su gobierno".
Al finalizar la primera gobernación de Gómez de Lara, el Cabildo,
como queda dicho, pidió su reelección. Hubo entonces una intriga
de parte del ex gobernador Sáenz Vásquez, que tenía un pariente
en la Audiencia y quería de nuevo ser gobernador, pero el Rey
nombró a Gómez de Lara gobernador y Capitán General
agregándole un título honorífico: "el grado de Maestro de Campo
por segunda vez de la Provincia de Costa Rica, por haberla
gobernado con entera satisfacción suya".
La segunda gobernación de Gómez de Lara terminó en 1693:
había gobernado en total doce años.
JUICIO DE RESIDENCIA
El señor don Manuel de Bustamante y Vivero, como nuevo
Gobernador fue "Juez de residencia por el Rey nuestro Señor", y
los testigos personas importantes del País, en los Protocolos de
Cartago, don León Fernández incluye del juicio, donde declara el
licenciado Agustín de Torres, cura rector más antiguo de Cartago,
por real patronato y Vicario, Juez eclesiástico, Comisario del
Santo Oficio de la Inquisición y Subdelegado de la Santa Cruzada.
El segundo testigo es Fray Joseph de Zustayza y Arteaga, que fue
Prelado Provincial de la Orden de San Francisco. El tercero, Fray
Juan de Matamoros, Provisor y Custodio de la Provincia de San
George (Nicaragua y Costa Rica) y Presidente del Partido de
Uxarrás.
Los cargos de cada testigo hacen suponer que, entre los tres,
representan la opinión general del país. Torres representa a la
ciudad de Cartago; Zustayza, a los Eclesiásticos; y Matamoros a
Ujarrás, tan ligada a Gómez de Lara Bustamente, desde luego,
refleja el pensar del gobierno y las Autoridades.
El juicio se terminó en 1694, y don Manuel de Bustamante dio y
pronunció sentencia, al final de la cual dice: "y por ser todo
público y notorio, lo declaro por buen juez, recto, limpio y celoso
y vigilante ministro en el servicio de su Magestad y cuidadoso del
aumento de su patrimonio; y en su real nombre le doy gracias por
los servicios que tiene fechos, porque lo juzgo digno y merecedor
de la merced que en premio de ellos fuere servido su Magestad
de mayores puestos Hacerle".
Honroso es el fallo, y muchos los méritos de Gómez de Lara; sus
obras de beneficio indudable hicieron que en él se hiciera caso
omiso de las acusaciones que aparecen en algunas de las
declaraciones.
LOS PECADOS DEL GOBERNADOR
Se acusó a Gómez de Lara de que, cuando llegaron los piratas, fue
de Cartago a Esparza y les regaló carne salada; que negociaba con
perlas en Nicoya; que empleaba indios para teñir pita en
Herradura; también que por un zurrón de cacao de 200.000
almendras daba un indio Urinama y que en Cartago empleaba
indios para construir casas, que luego vendía.
Sus defensores alegaron que, debido a la carne salada de los
piratas, se salvaron la parroquia y la iglesia y convento de San
Francisco de Esparza; que la ganancia del negocio de perlas y de
hilo morado se gastó íntegra en provecho de pueblos indios y
vecinos pobres; y que la construcción y venta de casas en
Cartago, como dice el testigo Torres, "contribuía al lucimiento de
la ciudad", razones todas de quienes quieren defenderlo de faltas
que el fiscal de la Audiencia dice: "todo se halla plenamente
provado".
En realidad, todos esos fueron actos reprobables, pero
explicables en un hombre activo, impetuoso y que no era
aspirante a la canonización.
Hizo negocios, pero no por avaricia ni deseo de atesorar, ya que
todos sus haberes los gastó en bien de los vecinos, en limosnas y
en hacer que se levantasen iglesias, y continuó ayudando, aun
después, cuando ya no era gobernador. Matamoros atestigua:
"actualmente está asistiendo para la conclusión la iglesia de San
Francisco, aunque se halla sin la obtención del cargo”.
Tomó muchas resoluciones sin consultar, rasgo de persona de
acción, no asistía a muchas reuniones del Cabildo, como era su
obligación, y "en la casa de su morada se jugaba a las cartas", lo
que parece humano después de un día de acción, y natural que lo
prefiriese a largas y estériles discusiones sobre asuntos que de
todos modos hay que hacer.
CARIDADES DEL GOBERNADOR
Torres habla de donativos a vecinos pobres y para naturales,.
"siendo para unos y otros más padre que gobernador", y en otro
lugar dice también que mientras defendía el país, ayudaba con su
limosna a las iglesias para "fomentar su construcción", asistiendo
al mismo tiempo al remedio de los pobres, viudas y huérfanos.
También lo dice Matamoros y lo atestigua Bustamante casi con
las mismas palabras: "ha dado muchas limosnas a pobres viudas y
huérfanos y ayudado con dádivas a las iglesias de muchos
pueblos de indios".
EL GOBERNADOR ARQUITECTO
Treinta años atrás, cuando comenzaban el adobe y las tejas y
gobernaba Chávez de Mendoza, se pedían alquilones para poder
hacer casas de adobe y tejas "que será obra perpetua", y en los
años siguientes se construyó mucho con esos materiales. Sin
embargo, la "obra perpetua" quedó en ruinas después de los
temblores y terremoto de San Gregorio.
Gómez de Lara llegó recién pasado el desastre, y de inmediato
comenzó la obra de reconstrucción en todo el país.
ORGULLO CIVICO
Agradaba a Gómez de Lara el ver levantarse las nuevas casas,
mejorando el aspecto de Cartago, y "procurando a esta ciudad el
lustre con las casas que algunos en este tiempo han fabricado y
otros están principiando", dice Ocampo Golfín en 1683.
Bustamante reconoce el entusiasmo con que Gómez de Lara
fomentó la fabricación de casas "ayudando a sus vecinos para que
las hicieran, con el avío necesario y otras particularidades que
refieren las certificaciones", Era efectivo el resultado que obtenía
Gómez de Lara, pues "en el dicho su gobierno se han hecho más
de veinte casas de adobe y texa de que su Magestad en ello ha
sido servido".
El vicario Torres atestigua el interés de Gómez de Lara por la
arquitectura religiosa, por la parroquia de Cartago y sus ermitas
"solicitando las fábricas de ellas y sus capillas, así fomentando el
aumento y lucimiento de esta dicha ciudad",
EL CONVENTO Y LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO
Zustayza, puntualizando la ayuda que dio Gómez de Lara al
Convento de San Francisco, dice: "Y no quiero callar lo mucho que
le debemos a su Merced, pues, a mediación de mi gobierno
siendo yo indignamente Prelado Provincial, ofreció se haber de
derribar la Iglesia de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de la
Ciudad de Cartago, porque amenazaba ruina, descargando la
texa, personalmente acarreándola y movidos con su buen
ejemplo hizo lo mismo toda la ciudad que -con consuelo suyo y
con no poco mío- le di a su merced, patente de obrero mayor de
la dicha iglesia, la cual desde sus comienzos, casi la ha levantado a
dispensas de su hacienda y asistencias de su celo santo. Y la deja
acabada pues no le falta más que una pequeña parte de la
portada, que el tiempo no le ha dado lugar a perfeccionarla, por
haberle venido sucesor, pero sí a su caridad para dejar todo lo
necesario para acabarla".
También Matamoros habla de lo mismo: "actualmente está
asistiendo la de San Francisco de dicha ciudad, aunque se halla
sin la obtención del cargo de Gobernador". Torres dice también:
"... la iglesia del señor san Francisco en la que todavía está
entendiendo en su fachada y campanario".
La iglesia de San Francisco que levantó Gómez de Lara fue de cal y
canto, y su estilo el mismo de Ujarrás, solamente que más
elaborada en plano y tamaño, ya que se trataba de una iglesia de
ciudad y la de Ujarrás una iglesia de menor importancia porque
dar en un pueblo.
Torres menciona fachada y campanario, no torre, lo que hace
pensar que San Francisco tuvo más bien una especie de
espadaña, que se conservó en las sucesivas reparaciones y
reconstrucciones, por tradición, y que es como la dibuja Figueroa
en el siglo diecinueve. A fines del siglo diecinueve tuvo dos torres,
que fueron las que derribó el terremoto de 1910,
IGLESIAS EN LOS PUEBLOS
Matamoros atestigua: "Ha fomentado cinco iglesias de mi religión
(con lo que quiere decir de Franciscanos), las dos de cal y canto
de Cartago y de Ujarrás y las tres de adoves y texas de Curridabat,
de Aserrí y de Barba", A estas agrega el vicario Torres "la
parroquial iglesia de Esparza y señor san Francisco de ella,
reparándolas para que tuviesen permanencia",
BARBA
La iglesia del pueblo de San Bartolomé de Barba, "era muy
indecente de orcones y paxa . . ." dice Torres; Gómez de Lara así
lo debe haber considerado, siendo el lugar en 1680 de cierta
importancia por quedar sobre el camino al Pacífico y "al rio
Pocosol". La hizo el gobernador "de adobe y texa", dice el vicario
Torres.
CURRIDABAT
Torres y también Matamoros dicen que el gobernador, "en el
pueblo de San Antonio de Curridabat hizo la iglesia de adoves y
teja", y que el gobernador fue "instrumento para que sus
naturales la hayan fecho", y ayudó con sus limosnas.
ASERRI
La iglesia de San Luis en el pueblo de Aserrí era también "muy
miserable, de paja y horcones". Se hizo de nuevo de adobes y se
cubrió con teja; Torres y Matamoros están ambos de acuerdo en
que Gómez de Lara impulsó a los naturales a emprender y
terminar la obra durante cuyos trabajos fue patente la libertad
del gobernador arquitecto.
UJARRAS
Siendo Ujarrás la obra arquitectónica más antigua que queda de
los tiempos de la Colonia, será objeto de estudio detenido; ahora
sólo diremos que ya que Matamoros era Presidente del Partido
de Ntra. Sra. de la Limpia Concepción de Ujarrás, la menciona con
un poco más de detalle al decir que "la iglesia de dicho pueblo de
naturales es de Cal y Canto de tres naves, entexada y entablada,
siendo la mayor parte de su costa". Dice refiriéndose al
gobernador Lara.
Don Manuel de Bustamante parece impresionado por el encanto
piadoso de la arquitectura de la iglesia, a la que llama "un
santuario muy devoto, que es el convento de Nuestra Señora de
Oxarrasí", que construyó el gobernador, "habiendo levantado el
ánimo de los naturales y la mayor parte con dinero de su
peculio”.
No es de extrañar que don Miguel Gómez de Lara muriera pobre.
GOMEZ DE LARA, EL HOMBRE
Gómez de Lara fue hombre de acción; lo había probado en su
carrera militar. Era el hombre indicado para gobernador de una
región que se enfrentaba a los ataques piratas; firmeza de militar
demostró en lo civil; desde principios de su gobierno en que fue
esforzado, activo, hizo justicia y administró con acierto el
patrimonio real.
Supo llevar relaciones con los eclesiásticos y el vicario Torres dice:
"en todo tiempo, siendo yo vicario de ésta ciudad -como
ordinariamente acontece con muchos litigios sobre jurisdicción e
inmunidad eclesiástica- nunca ha habido discordia con el dicho
maestro de Campo, ni ha faltado en cosa alguna al Estado
Eclesiástico ni dejándose usurpar la Jurisdicción Real".
Por su modo directo de gobernar se le criticó el no asistir a
muchas sesiones del Cabildo, lo que don Miguel debe haber
considerado asistir a discusiones estériles. Empleaba su tiempo
actuando, a la vez que defendía la Provincia, promovía comercio,
industrias nativas, agricultura del cacao y siembras de los valles y
construcciones en Cartago y en los pueblos.
Su religión y fe de católico fueron inquebrantables. Así era don
Miguel Gómez de Lara. Su mano heroica blandió espada contra
los enemigos de España, fue mano firme y segura al gobernar e
impartir justicia y mano suave en la caridad con que ayudó a
pobres y necesitados; pero sobre todo fue mano de trabajador,
fuerte y expedita para empuñar la herramienta del carpintero y
del albañil en obras de calicanto y que se ennobleció acarreando
tejas para sus iglesias, en rudo y humilde trabajo de peón.
En su testamento pide ser sepultado en la Iglesia de Ujarrás.
La iglesia que levantó Gómez de Lara, sustituyó a la anterior, que
amenazaba ruina, y la nueva construcción se procuró hacerla, y se
hizo de mejor calidad, material y forma que las iglesias de los
otros pueblos.
En su arquitectura se usaron planos, tal vez de un franciscano que
había tenido experiencia anterior; como se ve por el resultado, se
usó calicanto como material de construcción y se le dio todo el
cuidado y atención que permitieron los limitados fondos de que
se disponía.
Obedeció todo esto a que la iglesia de Ujarrás tenía triple función:
iglesia parroquial del pueblo, lugar de romerías y asiento de la
milagrosa imagen de la Virgen del Rescate, a quien se dedicó el
santuario.
Ujarrás es solución directa y funcional del problema que
planteaba. Fue de pequeño tamaño, por ser pequeño el pueblo al
que servía de parroquia. Tuvo un espacioso altozano, en atención
a que en él se congregaba gran cantidad de personas a quienes se
predicaba desde el balcón de la fachada, durante romerías y otras
fiestas. Se le dio la mayor belleza que se pudo, por ser ofrenda de
acción de gracias a la Madre de Dios, y en espera de mantener su
protección futura, se dedicó el santuario a la Virgen del Rescate
de Ujarrás. A continuación se estudian la iglesia, su ubicación,
planta, fachada, detalles y estructura. Agregamos un comentario
general sobre arquitectura colonial, por creer que en toda
América el estilo colonial es uno, y constituye un todo
homogéneo, imbuido del espíritu hispano que fecundó la
arquitectura de todo un continente; y por creer también que,
dentro del inmenso conjunto y variedad de la arquitectura
colonial hispana, ocupa un pequeño lugar la iglesia de Ujarrás.
III. LA IGLESIA DE UJARRAS
UBICACION
En la manzana situada al lado este de la plaza se levantó la nueva
iglesia, habiéndose demolido completamente la anterior.
La manzana de entonces era de cien varas y, siendo la vara que se
usaba, la vara de Burgos, la manzana medía ochenta metros por
lado.
La manzana estaba dividida desde tiempos anteriores en dos
mitades, de este a oeste. Ocupó la iglesia la mitad norte y la
mitad sur continuó siendo finca de la misión.
La iglesia se orientó siguiendo la tradición litúrgica, así que el eje
longitudinal del edificio corre en esa dirección, quedando la
entrada al oeste y el presbiterio al este. El edificio está colocado
de manera que el centro de la nave corresponde a la mitad del
terreno, lo que aleja la construcción misma a 29 metros de la
calle del frente; también por el lado norte la iglesia está retirada 6
metros de la calle que corre por ese lado.
Como se ve en el plano, la Iglesia daba frente a la plaza-A;
también se indica su posición relativa respecto al Cabildo-B, y
calle en medio con propiedades de vecinos-C, que continuaban a
lo largo de la calle que corre aliado norte del terreno.
En el extremo noreste del terreno y hacia la esquina, estuvo la
Doctrina y Escuela-O, cuyos vestigios aun no explorados se
confunden con irregularidades del terreno. El espacio libre-E,
entre la parte posterior de la iglesia y el límite este del terreno,
estuvo dedicado a cuadra, chiquero, gallinero y corral. Por último
la mitad sur de la manzana-F, siguió usándose como finca, pero se
menciona porque por ese lado cruzaba la acequia sacada del Río
País, que abastecía el convento de agua corriente.
Hay un empedrado en esa dirección, pero no ha habido del lado
sur exploración que permita dar más datos.
ALTOZANO
Llamado también atrio, campo abierto que aparece al frente de
muchas iglesias y conventos de la América Colonial, resolvía el
problema de atender grandes masas de gentes. En México, un
cronista señala "atrios muy grandes y gentiles" para ese mismo
fin y se sabe de predicaciones a cielo abierto en Lima, Santiago de
Chile, Quito y en México, se dio solución arquitectónica a esta
necesidad con las "capillas abiertas" que estudian Toussaint y
García Granados.
La experiencia que habían tenido los franciscanos en otros
lugares dio solución a este problema, con el atrio o altozano de
Ujarrás, que mide 25 metros de frente por 29, distancia media de
la calle a la iglesia, ya que hay descuadro. El uso del atrio para
predicar a gentes que escuchaban a cielo abierto lo corrobora el
balcón de la fachada, del cual se hablará.
Está rodeado el altozano por un muro de poca altura con entrada
al frente de la plaza y probablemente tuvo otra entrada hacia el
cementerio del lado sur.
NAVE
La parte destinada a los fieles que asistían a los servicios
religiosos es un cuadrilátero encerrado por gruesas paredes de
calicanto, que mide en su interior 19,60 metros de largo por
10,80 de ancho. Estaba este espacio dividido por dos hileras de
columnas de madera, que hacían de Ujarrás una "iglesia de tres
naves", como apuntó el vicario Torres, y lo confirman las bases
existentes en la ruina, algunas de las que sobresalen de los restos
del piso de ladrillo.
La entrada principal se abre en la pared oeste. De las dos paredes
laterales, la del norte es pared corrida, cerrada intencionalmente
contra los vientos y lluvias que azotaban de ese lado, y en ella no
hay ventana ni abertura alguna. En la pared sur, hacia la mitad de
su longitud, se abre una puerta que da salida hacia el cementerio
y por la que a pocos pasos se llega a la sacristía y oficina. No hay
ventana ni otra abertura en esta pared, más que la puerta antes
dicha.
En la pared que cierra las naves por el lado este y abarcando todo
lo ancho de la nave central, se abría el arco total que daba al
presbiterio, quedando a ambos lados dos lienzos de pared
muerta, donde terminaban las naves laterales y contra los cuales
hubo altares.
Cada una de las paredes laterales estaba reforzada por dos
macizos contrafuertes de mampostería que sobresalen por el
exterior y dan" mayor resistencia al muro.
Los dos contrafuertes del lado norte no corresponden a los del
lado sur, habiéndose alterado su posición para que los del sur
fuesen simétricos con respecto a la puerta del cementerio.
La forma esencial del cuerpo de las naves, que es la parte de
calicanto, es concepción unicelular, simple y sencilla, como
correspondía a una iglesia misional; y la división interior de tres
naves, siendo de madera, es independiente de la parte de
mampostería, como también de madera fue el coro alto que se
alzaba sobre la entrada este.
PRESBITERIO
Un gran arco toral se abría al fondo de la nave central y daba
acceso al presbiterio que se construyó también de calicanto. De
planta cuadrada, el presbiterio mide siete por siete metros en su
interior y es, por lo tanto, de menor anchura que el cuerpo de la
iglesia, pero más ancho que la nave central, de la cual lo separa el
arto toral, separación que acentúan los niveles de piso, pues el
presbiterio está tres gradas más alto que el piso de las naves. La
pared en que estaba el arco es común a naves y presbiterio, y las
otras tres paredes que forman el cuadrado son de menor espesor
aunque más altas, pues sobrepasan el nivel de las paredes
laterales de las naves. Muy en alto en cada una de las paredes
norte y sur del presbiterio, se abría una pequeña ventana.
Capilla mayor se llamaba el presbiterio cuando estaba separado
en un cuerpo del edificio, en el cual se colocaba el altar mayor.
La pared del este está completamente cerrada, pues contra ella
se alzaban el retablo y el altar. La iluminación debe haber sido
muy difusa en el presbiterio, y en la semioscuridad se dependía
de velas durante los oficios. Una pequeña puerta daba acceso a la
sacristía a la que se bajaba, pues el piso estaba más alto que el
nivel de piso de la sacristía.
SACRISTIA
La sacristía completamente adosada al lado sur del presbiterio es
del mismo ancho que éste y es de cuatro metros en su dimensión
más corta. Por el tamaño parece suficiente para sacristía de
revestirse, y su puerta al exterior sugiere que también se usó
como oficina para inscribir a los fieles en los registros, y que la
parte del convento que se desarrollaba a continuación de ella
fuese solo vivienda del Doctrinero.
CONVENTO
Quedan del convento sólo cimientos, parte de los cuales se ex
cavaron en 1958 por quien esto escribe, pero sólo se ha
constatado que tenía corredor abierto al Oeste, y que corredor y
habitaciones tenían seis varas de dimensión este-oeste, sin
llegarse a precisar cuánto era su extensión hacia el sur.
CEMENTERIO
Se desarrolló el camposanto en el lado sur de la iglesia y no sería
extraño que en ese sector se encontrasen vestigios de tumbas y
restos humanos, pues algunos años después del traslado de la
población, había vecinos de Paraíso que para "Finados" bajaban
desde el nuevo pueblo a limpiar tumbas de sus deudos, algunos
recién sepultados, cuando el traslado.
ALBERCA
Se ha dado ese nombre a un pequeño resto de muro y cimientos
que se adosa a la fachada de la iglesia del lado sur. Algunos lo
consideran intento de torre adosada, de lo cual, si lo fuera, habría
noticia pero ninguna de estas dos hipótesis parece lógica. por lo
cual es mejor aceptar que ahí fuese la entrada al cementerio y
para llegar a la sacristía, sin pasar por el interior de la iglesia.
LA FACHADA
Proporciones:
Las relaciones de tamaño entre las partes de la fachada de
Ujarrás, siguen los métodos de proporción de la escuela de
Alejandría, transmitidos por el romano Vitrubio y adoptados por
los arquitectos del Renacimiento Español, a través a Serlio y
Vignola.
Analicemos estas relaciones cuya sencillez permite hacerla
gráficamente, como es probable que lo hicieran los franciscanos
constructores. Aplicado sobre la forma general de Ujarrás, el
trazo se analiza en la figura siguiente.
En Ujarrás se respetaron las proporciones clásicas del estilo
renacimiento como se ve en el trazo gráfico, aplicándolo sobre
una silueta de la iglesia.
a) Con dimensión inicial se toma el ancho total. A-A, de la
fachada, y en función de este ancho se derivan todas las
otras medidas.
b) La altura de las paredes A-B, es la mitad del ancho total.
c) La cumbrera está colocada a una altura C-D, igual a 1/8
del ancho total del edificio y sobre el nivel de las paredes.
Esta división proviene del uso del techo de dos aguas con
inclinación de 1/4, lo cual permite que las aguas corran
bien y que las tejas se mantengan en su lugar.
DIVISIONES HORIZONTALES
En el dibujo anterior se indican en línea quebrada, los niveles E-E
y F-F, que establece el trazo anterior, y que dividen la fachada en
sentido horizontal. Generalmente aparecen en la composición
marcadas por elementos del orden que se usa tales como
comisas o líneas de molduras.
Si se usa un tercer cuerpo en la fachada, éste se levanta después
de la altura de cumbrera, siendo lógico que comience sobre el
nivel del techo del edificio, pues generalmente es para usar como
campanario.
DIVISIONES VERTICALES
Los clásicos griegos y romanos tenían predilección por los
números impares, 3,5, 7, 9, etc., predilección que continuó
durante el Renacimiento.
En Ujarrás la fachada se dividió en tres partes iguales.
Establecieron se así líneas verticales como se ve en el dibujo.
Las verticales dividen la fachada en tres partes iguales: un macizo
central -A- y dos lienzos laterales, 8 y 8-1. El cuerpo central se
adelanta sobre los laterales acentuando su importancia, y en él se
abre la puerta principal. Limita este primer cuerpo la línea de
corniza (horizontal cuya altura viene del trazo anterior), sobre la
cual se levanta un segundo cuerpo, hoy sin tratamiento
arquitectónico, pues el balcón de madera que lo ornaba
desapareció por completo. A nivel de Cumbrera O-O, se
desarrolla un tercer cuerpo: la espadaña que corona y termina la
composición arquitectónica de la fachada.
ELEMENTOS DE UNION
Dos aletones barrocos de línea suave unen la base de la espadaña
con el nivel más bajo del primer cuerpo a ambos lados del macizo
central y terminan en las esquinas del edificio. Las verticales
estaban acentuadas por pináculos.
FORMAS GENERALES
En iglesias de tipo basílica del Renacimiento, la fachada es en
esencia pared que cierra el cañón de la iglesia por el lado opuesto
a la cabecera y considerada como tal se la llama imafronte,
reservando el término fachada para el lado exterior del
imafronte, término que es preferible por ser de uso corriente. En
el eje de la fachada se abre la puerta principal y a ambos lados se
desarrolla simétricamente el resto de composición.
En iglesias de una sola nave la forma general de la fachada es un
cuadrilátero coronado por un frontón triangular. El cuadrilátero
expresa la nave hacia el exterior y el triángulo del frontón indica
el techo a dos aguas, remate del cañón que cubre el edificio. En
iglesias de tres, cinco o más naves, la necesidad de iluminación
hace que la nave central se levante más que las laterales y que
éstas, junto con la central se eleven sobre las exteriores en las de
cinco, como se ve en el dibujo que sigue.
Expresión de la planta es la forma general de la fachada en
función de la exigencia de admitir luz en el interior de las
basílicas.
No sólo en planta de distribución, en estructuras y elevaciones
sigue la Iglesia de Ujarrás el estilo de mediados del siglo
diecisiete, sino que en todas sus partes se ajusta a la arquitectura
vigente en Europa y en América Española del Norte y del Sur. El
análisis de las partes que integran la fachada de Ujarrás, que
damos a continuación así lo prueba.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
CAPITULO I. Las fuentes principales se dan en la Introducción. Son
ellas: Fernández, León. Colección de documentos para la Historia
de Costa Rica (San José, París, Barcelona, 1881-1907). 10 vols.
Eladio Prado: Nuestra Señora de Ujarrás. Imprenta Lehmann, San
José, 1920. Eladio Prado: La Orden Franciscana en Costa Rica.
Imprenta El Heraldo. Cartago. 1925.
CAPITULO II. No se indican las fuentes. Son ellas: En la "Colección
de documentos para la Historia de Costa Rica" de D. León
Fernández (Tomo VIII. Barcelona. 1907). es dable hallar los
siguientes documentos sobre este Gobernador:
l. Carta de D. Miguel Gómez de Lara al presidente de Guatemala.
Ailo de 1681. Págs. 391-392.
2. Carta a Su Magestad. Arlo de 1681. Págs. 396-398.
3. Carta informe al presidente de Guatemala. Año de 1682. Págs.
409-420.
4. Informe del Gobernador a Su Magestad. Año de 1684. Págs.
440-445.
5. (Tomo IX de la misma Colección). Fragmentos del juicio de
residencia del gobernador D. Miguel Gómez de Lara. Año de
1693. Págs. 51-58.
CAPITULO III. No se indican las fuentes, por no haberlas. Es la
parte más creativa del autor, muy calificado dada su profesión de
arquitecto y su devoción a este lugar e iglesia.
INDICE
Presentación
I. HISTORIA DE UJARRAS
Introducción 13
La Conquista 14
La primera iglesia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 17
Ujarrás en el siglo XVII 18
a) Lugar de tránsito 18
b) El rescate. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
c) Construcción de la iglesia. . . . . . . . . . 21
Ujarrás a fines del siglo XVII 22
a) La peste . . . . . . . . .. 23
Ujarrás en la primera mitad del siglo XVIII 23
Leyendas de Ujarrás. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 24
a) Las cuatro fuentes 24
b) La inundación del río Paz y el milagro
de las campanas. . . . . . . . . 27
c) El divino navegante 29
Al mediar el siglo XVIII. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 30
Ultima mitad del siglo XVIII 32
Un ilustre hijo de Ujarrás . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 33
Preocupación por la enseñanza. . . . . . . . . . . . . .. 33
Ujarrás después de la independencia. . . . . . . . . .. 34
El traslado 35
Las ruinas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 37
Monumento nacional. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
37
Los últimos cincuenta años 38
II. MIGUEL GOMEZ DE LARA, EL GOBERNADOR ARQUITECTO
Miguel Gómez de Lara. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 43
Una gobernación acertada 47
Juicio de Residencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 49
Los pecados del gobernador. . . . . . . . . . . . . . . . 50
Caridades del gobernador. . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
El gobernador arquitecto 52
Orgullo Cívico 53
El convento y la iglesia de San Francisco 54
Iglesias en los pueblos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
a) Barba.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 56
b) Curridabat . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
c) Aserrí . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
d) Ujarrás . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Gómez de Lara el hombre 58
III. LA IGLESIA DE UJARRAS
Ubicación. . . . . . . . . .. 64
Altozano . . . . . . . . . . . . . . . . .. 67
Nave. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 68
Presbiterio 69
Sacristía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
Convento 71
Cementerio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 71
Alberca. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 72
La fachada
a) Proporciones 72
b) Divisiones horizontales. . . . . . . . . . . . 74
c) Divisiones verticales . . . . . . . . . . . . . . 74
d) Elementos de unión. . . . . . . . . . . . . . . 76
e) Formas generales 76