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Laudes

El documento es una liturgia de laudes que incluye oraciones, salmos y cantos de alabanza al Señor. Se destaca la grandeza de Dios, la importancia de escuchar su voz y la promesa de un corazón nuevo para su pueblo. La liturgia concluye con una oración pidiendo la luz de Dios para disipar las tinieblas del pecado.

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El documento es una liturgia de laudes que incluye oraciones, salmos y cantos de alabanza al Señor. Se destaca la grandeza de Dios, la importancia de escuchar su voz y la promesa de un corazón nuevo para su pueblo. La liturgia concluye con una oración pidiendo la luz de Dios para disipar las tinieblas del pecado.

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Laudes

09 de febrero 2025

V. Señor, ábreme los labios.


R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

INVITATORIO

Ant. Escuchemos la voz del Señor y


entremos en su descanso.

Salmo 94

Venid, aclamemos al Señor,


demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,


soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,


bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:


"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis
obras."

Durante cuarenta años


aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Escuchemos la voz del Señor y
entremos en su descanso.

HIMNO

Bello es el rostro de la luz, abierto


sobre el silencio de la tierra; bello
hasta cansar mi corazón, Dios mío.

Un pájaro remueve la espesura


y luego, lento, en el azul se eleva,
y el canto le sostiene y pacifica.

Así mi voluntad, así mis ojos


se levantan a ti; dame temprano
la potestad de comprender el día.

Despiértame, Señor, cada mañana,


hasta que aprenda a amanecer,
Dios mío, en la gran luz de la misericordia.
Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Es bueno tocar para tu nombre, oh
Altísimo, y proclamar por la mañana tu
misericordia.

Salmo 91
ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y
JUSTICIA DIRIGE LA VIDA DE LOS
HOMBRES
Este salmo canta las maravillas realizadas en
Cristo (S. Atanasio).

Es bueno dar gracias al Señor


y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes,
sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,


y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,


los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos despreciarán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,


se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto


y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.

Ant. Es bueno tocar para tu nombre, oh


Altísimo, y proclamar por la mañana tu
misericordia.
Ant. 2. Os daré un corazón nuevo y os
infundiré un espíritu nuevo.

Cántico Ez 36, 24-28


DIOS RENOVARÁ A SU PUEBLO
Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos
(Ap 21, 3).

Os recogeré de entre las naciones,


os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura


que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de
piedra,
y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros
padres.
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios.

Ant. Os daré un corazón nuevo y os


infundiré un espíritu nuevo.

Ant. 3. De la boca de los niños de pecho,


Señor, has sacado una alabanza.

Salmo 8

MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL


HOMBRE
Todo lo puso bajo sus pies y lo dio a su Iglesia
como cabeza, sobre todo (Ef 1, 22).

Señor, dueño nuestro,


¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.


De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo,


obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,


lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,


y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,


¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ant. De la boca de los niños de pecho,


Señor, has sacado una alabanza.
LECTURA BREVE 2 Pe 3, 13-15a
Nosotros, confiados en la promesa del Señor,
esperamos un cielo y una tierra nueva, en que
habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos,
mientras esperáis estos acontecimientos,
procurad que Dios os encuentre en paz con él,
inmaculados e irreprochables. Considerad que
la paciencia de Dios es nuestra salvación.

RESPONSORIO BREVE

V. Te aclamarán mis labios, Señor.


R. Te aclamarán mis labios, Señor.
V. Mi lengua recitará tu auxilio.
R. Mis labios, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te aclamarán mis labios, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Guía nuestros pasos, Señor por el


camino de la paz.

BENEDICTUS Lc 1, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros


enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre
Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,


arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,


porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Guía nuestros pasos, Señor por el


camino de la paz.

PRECES
Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida
y esperanza al mundo, y supliquémosle
diciendo:

Escúchanos, Señor.

Señor, Padre de todos, tú que nos has hecho


llegar al comienzo de este día,
— haz que toda nuestra vida unida a la de
Cristo sea alabanza de tu gloria.
Que vivamos siempre arraigados en la fe,
esperanza y caridad,
— que tú mismo has infundido en nuestras
almas.
Haz que nuestros ojos estén siempre
levantados hacia ti,
— para que respondamos con presteza a tus
llamadas.
Defiéndenos de los engaños y seducciones del
mal,
— y presérvanos de todo pecado.

Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos


a nuestro Padre: Padre nuestro, que estás en
el cielo…
ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno, luz resplandeciente
y día sin ocaso, al volver a comenzar un nuevo
día, te pedimos que nos visites con el
esplendor de tu luz y disipes así las tinieblas de
nuestros pecados. Por nuestro Señor
Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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