UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TRUJILLO
BENEDICTO XVI
CARRERA PROFESIONAL EN EDUCACIÓN FÍSICA
"Vida y convivencia universitaria”
Docente
Miguel Antonio Guzmán Córdova
Alumna
Angeli Xiomara Ojeda Delgado
Tema
¿Cuál es la estructura de un ensayo con APA?
TRUJILLO - PERÚ
2024
RESUMEN
En este ensayo, el autor León, (2012) analiza en su libro pretende explorar y discutir los
fines de la educación de manera general y propósitos que se le han atribuido a la
educación a lo largo de la historia. Se discuten las perspectivas clásicas y modernas
sobre la educación, así como los desafíos que enfrenta la educación en el mundo actual.
Se concluye con una reflexión sobre la importancia de una educación integral que
promueva el desarrollo personal, social y ciudadano de los estudiantes.
INTRODUCCIÓN
La educación, una actividad humana ampliamente evaluada por sus resultados, se
encuentra inherentemente ligada a sus objetivos fundamentales, los cuales guían su
dirección y propósito. Antes de abordar el proceso educativo, es esencial tener una
visión clara del tipo de individuo que se pretende formar. Los objetivos predefinen y
moldean los efectos deseados de la educación, abarcando ámbitos políticos, ideológicos,
religiosos, científicos, tecnológicos, industriales, comerciales y económicos.
A lo largo de la historia, los objetivos educativos han sido diversos y debatidos,
reflejando distintas perspectivas sobre la naturaleza humana y la sociedad. Desde la
antigüedad, las civilizaciones han sido distinguibles por sus enfoques educativos, siendo
la educación un pilar fundamental de la cultura, tanto como su producto como su
generadora.
Por ejemplo, la educación griega se destacó por su énfasis en la literatura y el teatro,
fomentando la reverencia a los dioses, la libertad, el desarrollo intelectual, las artes y las
ciencias. En contraste, la educación china tradicional valoraba ritos religiosos y la
estabilidad en las artes, aunque en tiempos más recientes ha priorizado el progreso
social, económico e industrial, así como la identidad nacional.
Japón, reconocido por su tradición cultural y su posición como potencia económica y
tecnológica, ha utilizado la educación para cultivar una grandeza nacional, formando
ciudadanos comprometidos con el estado y con habilidades para la competencia global
en ciencia y tecnología.
Los ideales educativos capitalistas se centran en la reproducción de clases sociales
basadas en la posesión de bienes materiales y el desarrollo de habilidades empresariales
y económicas, mientras que el enfoque socialista se fundamenta en la solidaridad y la
cooperación, buscando el bienestar de la sociedad en su conjunto sobre el éxito
individual.
DESARROLLO
En términos generales, la educación en cualquier sociedad tiene como objetivo
primordial la formación de una personalidad ideal, caracterizada por la vitalidad, la
sensibilidad, el esfuerzo, la sabiduría y la inteligencia. En el contexto de este artículo, se
hace referencia principalmente a la sociedad occidental, sin excluir otras sociedades y
culturas que se rigen por ideales diferentes. Uno de los propósitos esenciales de la
educación es fomentar el orden, la disciplina y el desarrollo personal. La disciplina se
entiende como la entrega total y apasionada a todas las actividades emprendidas, así
como la persistencia y perseverancia en la búsqueda del conocimiento.
La escuela se considera el espacio central para la educación formal y no formal, donde
se cultiva tanto el pensamiento como la disciplina intelectual y moral. En este ambiente,
tanto educadores como alumnos interactúan en un proceso de enseñanza y aprendizaje
que busca construir saberes fundamentales para el desarrollo integral del individuo.
La educación se orienta hacia la adquisición de conocimiento teórico y práctico,
derivado tanto de la experiencia como de la reflexión conceptual. Se reconoce la
importancia del pensamiento filosófico en el desarrollo de la capacidad de indagación y
el pensamiento crítico. Además, se busca fomentar el deseo intrínseco de conocer y
aprender, independientemente de su utilidad inmediata.
El propósito último de la educación es capacitar al individuo para explorar el
conocimiento, comprender las causas subyacentes a los fenómenos y alcanzar la libertad
intelectual necesaria para aproximarse a la verdad. Se considera que la educación no
solo busca la felicidad y el bienestar del ser humano, sino también la justicia y la
libertad, fundamentadas en principios educativos de excelencia y racionalidad.
La educación involucra a diversos agentes e instituciones, como la familia, el estado y la
escuela, que tienen la responsabilidad compartida de formar a las generaciones más
jóvenes. Aunque sus proyectos educativos pueden diferir, se espera que converjan en
aspectos fundamentales de la educación. El estado, en particular, tiene la tarea de dirigir
el sistema educativo hacia los propósitos de la sociedad en su conjunto, promoviendo la
excelencia y el bienestar del individuo.
En resumen, la educación busca cultivar una personalidad integral, capaz de explorar el
conocimiento, alcanzar la felicidad y la prosperidad, y contribuir al bienestar de la
sociedad. Se enfoca en el desarrollo cognitivo, moral, afectivo, social y físico del
individuo, guiado por principios de racionalidad y excelencia.
Existen diversos elementos que contribuyen a alcanzar la excelencia, la felicidad y la
prosperidad, así como a fomentar la bondad y la integridad en las personas: la innata
naturaleza humana, el proceso de aprendizaje, la constante práctica de la bondad y la
virtud, y la adopción de una mentalidad racional y amorosa. Además, la entrega y la
inteligencia social desempeñan un papel crucial en este proceso. Sin embargo, estas
disposiciones pueden ser alteradas por influencias externas, como el entorno y la
educación.
Los seres humanos, impulsados por principios racionales, planean, establecen metas y
prevén el futuro. Aunque la racionalidad es una característica distintiva de la
humanidad, no todos los comportamientos humanos son necesariamente racionales. Por
lo tanto, es fundamental armonizar la naturaleza humana, el aprendizaje y los
comportamientos racionales, ya que a menudo pueden entrar en conflicto entre sí. En
este sentido, la educación desempeña un papel crucial al intervenir y trabajar en la
armonización de estos elementos, potenciando así las capacidades humanas y
promoviendo su desarrollo integral.
La experiencia demuestra que muchos individuos criados en orfandad han logrado
desarrollar sus habilidades hasta niveles sobresalientes cuando se les proporcionan las
condiciones adecuadas y son guiados con disciplina y amor (Anzola, 2005). La
disciplina y las expectativas contribuyen a formar el carácter y la determinación en los
niños y jóvenes, quienes más tarde comprenderán el valor del amor que los guió. Por
otro lado, es igualmente cierto que un niño con un potencial natural para la excelencia y
grandes capacidades, pero que carece de las condiciones apropiadas y de disciplina, no
alcanzará los frutos esperados de acuerdo con su naturaleza. Es similar a una planta con
un potencial genético para crecer y fructificar, pero que al ser plantada en un suelo
inadecuado y sin los cuidados necesarios, no prosperará ni dará frutos a su debido
tiempo; sus hojas se marchitan y no crecerá.
Las fuerzas de la disposición, el rigor y la perseverancia en todas las empresas conducen
a los mayores logros posibles. La educación y el estudio desempeñan un papel
fundamental en la canalización de las cualidades naturales y en la optimización de las
condiciones favorables del entorno. San Agustín (354-430 d.C./1978) relata su propia
experiencia, mencionando que en su infancia no sentía afinidad ni amor por el estudio, e
incluso odiaba ser obligado a estudiar. Sin embargo, reconoce que esta imposición fue
beneficiosa para su desarrollo: "Si no se me hubiera requerido, no habría aprendido
nada" (p.19).
Según Rousseau (1712-1778/1978), la educación puede marcar una diferencia
significativa entre los individuos, equiparando esta disparidad a la distancia física entre
un gigante y un enano que caminan juntos; con cada paso, la diferencia se amplía aún
más. Esta diferencia es menos notable en el estado natural de los hombres que en el
social, donde las instituciones sociales pueden exacerbar las desigualdades naturales.
La educación es un medio invaluable para el avance del conocimiento y una variedad de
cualidades cognitivas, morales, sociales y físicas en el ser humano. A través de la
educación, se logra una mayor integración de los elementos de la vida humana y se
fomenta una mayor cohesión social, reduciendo las disparidades de clase y culturales.
Además, la educación capacita al individuo para convertirse en el principio generador
de nuevas generaciones, y su impacto puede ser aprovechado por la sociedad
democrática y autocrática de maneras diferentes. Mientras que para la sociedad
autocrática, la educación se centra en el temor y la coerción, para la democrática busca
el desarrollo de la excelencia y las cualidades humanas en libertad.
La educación de las nuevas generaciones es una de las responsabilidades más
importantes del Estado, la sociedad, la familia y la escuela. Este proceso, aunque vital,
es sumamente complejo y requiere la atención cuidadosa de múltiples instituciones
sociales. Desde la concepción, la educación implica una amplia gama de cuidados y
atención, garantizando el desarrollo integral del individuo en todas las facetas de su
vida. El ser humano se forma en sociedad, a través de la interacción con otros seres
humanos en ambientes como el trabajo y la escuela, que facilitan su desarrollo social y
personal.
Los primeros años de la infancia son especialmente importantes, ya que establecen las
bases para el desarrollo futuro del individuo. Durante este tiempo, los niños deben
adaptarse a la cultura y aprender a responder a sus demandas. La educación juega un
papel crucial al desbloquear, liberar y expandir las capacidades innatas del ser humano,
reconociendo y nutriendo el potencial único de cada individuo en su proceso formativo.
Conclusiones
La educación, como actividad fundamentalmente humana, refleja tanto la naturaleza
individual como cultural, cuyos resultados se manifiestan en los objetivos que se
establecen previamente. Estos objetivos determinan y moldean el impacto de la
educación antes de que se materialice en la realidad. En términos generales, la
educación busca formar una personalidad integral, basada en la vitalidad, la
sensibilidad, el esfuerzo, la inteligencia, el orden y la disciplina.
Los propósitos esenciales de la educación incluyen el desarrollo intelectual para
comprender la verdad, apreciar las ciencias, las artes, el deporte, el trabajo y el
pensamiento filosófico. Este último, en particular, fomenta la capacidad de análisis
crítico y el deseo de conocimiento. La educación también persigue la exploración del
conocimiento, permitiendo que cada individuo descubra el mundo y entienda las causas
de los fenómenos, escapando así de la ignorancia.
La responsabilidad de educar recae en una variedad de agentes e instituciones sociales,
como la familia, el estado y la escuela, mientras que cada individuo también es
responsable de su propio proceso educativo. El propósito fundamental de la educación
es promover la excelencia y la felicidad desde una edad temprana, lo que implica la
transformación tanto del individuo como de la sociedad en su conjunto.
Los niños deben adquirir habilidades fundamentales como la lectura, la escritura, la
comunicación y las competencias matemáticas, al tiempo que se desarrollan en áreas
específicas como las artes, el deporte y el trabajo. La educación física y el deporte
contribuyen a la salud y la fortaleza física, mientras que las artes fomentan la
creatividad. Las ciencias estimulan el pensamiento crítico y la curiosidad.
El proceso educativo comienza en la infancia, siendo esta etapa crucial para la
formación de la personalidad y el desarrollo cognitivo y físico. La esencia de la
educación radica en formar, liberar, ordenar y disciplinar al individuo, preparándolo
para ser productivo, libre, sabio y capaz de perseguir los ideales de excelencia. Aquellos
que reciben una educación adecuada están equipados para autogobernarse y afirmarse
cuando sea necesario.
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