Buenas tardes, es un placer estar aquí con vosotros en un día tan importante como es el día en el que
todos esos niños que entraron hace 6 años en el instituto se han convertido en los chicos mayores de
segundo de bachillerato a los que veían responsables y serios, digo veían porque ahora que nosotros
somos ellos, nos hemos dado cuenta de que en efecto no somos ni responsables ni serios pero lo
intentamos que por algo hay que empezar. Ya estamos aproximándonos a lo que veíamos tan lejano
cuando eramos esos niños, algunos habrán tomado la decisión de ir a la universidad, otros de
trabajar y habrá alguno aún estará buscando su camino. Y no hay prisa porque lo importante es que
cada uno encuentre lo suyo, lo que le llene. Aunque espero que vuestro camino lo encontréis de una
forma más clara que como lo hizo Juande que poco más y podría haber acabado de ingeniero
aeroespacial si lo llega a echar a risas como le pasó con su querida filosofía.
Durante estos años hemos tenido diversas aventuras cuyos protagonistas han sido siempre los
mismos, nuestros compañeros a los que a los que agradecemos infinitamente que hayan hecho de
estos años una experiencia increíble, pero sobre todo a los profesores quienes antes de esto son
personas y aunque a muchos nos sorprenda no nacieron en el instituto ya. Ellos al igual que nuestros
padres y familia son los que nos ha apoyado durante estos dos años tan estresantes en los que, lo
admitimos, hemos sido inaguantables. En este día tan importante quiero recordar algunas de las
vivencias con nuestros profesores durante el bachillerato: en creación de contenidos artísticos y
audiovisuales, audiovisuales para los amigos, aprendimos que no hay que llamarla plástica porque a
Pablo le ponía de los nervios y que con tres trozos de cartón mal pegados podíamos hacer fotos
aunque claro, la mayoría de sus clases eran a primera hora y la tentación de saltárnoslas era muy
grande pero si ya es difícil sacar nota viniendo, como para faltar. Después llegó tecnología que
nunca voy a olvidar las entradas de Jesús del pino en clase “Esas persianas que hacen que no están
abiertas”, yo creo que ya no subíamos las persianas para escuchar la frase, pero también hay que
recordar que se jubila y hemos tenido la suerte de ser su último grupo de segundo de bachillerato.
En cuanto a inglés hemos tenido a Marta quién he de admitir que al principio… bueno lo importante
no es como empieza sino como acaba y la verdad es que a Marta al final he de decir que vamos a
echar de menos como nos decía que nos dormíamos en clase y que teníamos que dormir nuestras
ocho horas diarias, pero realmente se ha ganado nuestro cariño preocupándose por nosotros. Luego
llegaban las clases de historia en las que nunca olvidaré las increíbles batallas entre Lucas y María,
la profe, que nos hacían la clase más amenas. En mates no tengo nada que decir, nada más que darle
las gracias a Emilia por todo, (sobre todo por el día que le llegué y le dije que había perdido las
pegatinas de la PAU porque en vez de insultarme cómo hubiera sido lo normal fue rápido a buscar
una solución), aunque eso sí todavía estoy copiando el tema de geometría analítica porque ni
Fernando Alonso va a la velocidad de Emilia explicando, a pesar de eso ha conseguido que todos
aprobemos y sobre todo no olvido esa excursión a aula en la que le dijo a susiprofe que se preparara
que ella también subía tik toks, de aquí a un años la vemos por encima que susiprofe. Llegamos a
física con el mejor eehh Felipe… Con su voz tan representativa cuando nos decía “Pero por favor
apagad ya la radio por dios”, también destaca que una vez llegada la PAU a los profesores no los
pintaba el bolígrafo de la pizarra, hasta aquí todo bien, el problema está cuando nos pareció natural
eso en algo relacionado con física. Seguimos con filosofía con Juande, donde apreciamos mucho
que entre tanta fórmula y número sus clases sirvieran como un respiro que a base de chistes malos y
anécdotas siempre nos sacaban una sonrisa, con él aprendimos bastante filosofía, y empezamos a
entender que todas las malas notas de matemáticas eran obra del genio maligno de descartes. En
dibujo técnico tuvimos a Leonardo, que nos contagiaba en sus explicaciones una paz y serenidad
absoluta, incluso en los momentos de máxima desesperación cuando teníamos un examen y cinco
láminas suyas para el día siguiente, eso sí aún seguimos sin entender como sacar la distancia entre
dos rectas oblicuas. Rufino en tecnología nos dio las claves para construir un ascensor para coches
que podría implementarse en los garajes de las grandes ciudades, mientras nosotros no fuéramos los
ingenieros claramente, aunque sí que nos dio para presentarlo en la feria de tecnología. Lo cual me
recuerda a la Olimpiada informática en la que Farraces intentó que alguno de los equipos que se
presentaran pudiera acabar en la fase final de la misma o incluso ganarla, pero la mayoría acabó
jugando en esas clases de refuerzo con los ordenadores. Después de esto llegaban las clases de
biología con Carlos y su paciencia infinita que no solo nos enseñó biología, o lo intentó porque la
mayoría seguimos sin saber lo que es una desfosforilación oxidativa, sino que también descubrimos
la verdadera cultura musical con el ciclo de krebs y Camilo sexto.
Finalmente, porque como dicen, por último pero no menos importante está Raquel, nuestra tutora,
quien fue una segunda madre para nosotros, que siempre nos defendió a capa y espada, hizo la vista
gorda con nosotros, y nos dio consejos que eran para un amigo de un amigo, no para nosotros, claro.
Sus clases nos trajeron un dolor de cabeza tremendo pero lo que no tengo muy claro es que si fue
por la sintaxis o por estar en medio de clase hablando con un tono de voz normal y de repente
gritaba “PORQUE EL SUJETO NO TIENE QUE IR SIEMPRE DELANTE DEL PREDICADO”,
cuando venían los conserjes a buscarnos a alguno de nosotros seguramente se pensarían que
estábamos en un psiquiátrico pero lo que estaba claro es que de esa manera quitaba a la gente las
ganas de dormirse en medio de clase. Que ante las piedras que te pone la vida por el camino lo
único que puedes hacer es levantarte y seguir hacia delante. También hay que destacar que fue una
de las que peor llevó el cambio de selectividad, no porque hubiera ejercicios distintos en la nueva
evau o porque fuera a ser más difícil o con menos optatividad, lo que realmente llevó mal fue el
cambio de EvAU a PAU lo que le llevaba a decir en diversas ocasiones en clase “PORQUE ESTO
LUEGO OS LO PREGUNTARÁN EN EVAU, PAU O COMO COÑO SE DIGA”. Lo sentimos por
el cacao mental que te hemos hecho en la cabeza porque al final eras tú la que nos tenías que
resolver todos nuestros problemas y lo mejor de todo es que a todo le encontrabas solución y nos lo
ponías todo mucho más fácil que eso fue lo que al final hizo que te quedaras en el corazón de todos,
ante nuestra presión y nervios ella nos tranquilizaba y conseguía sacar lo mejor de cada uno.
También es necesario recordar a los compañeros y profesores que nos han dejado ya sea por otro
instituto o porque directamente se jubilaban, esperamos que sus vidas estén yendo lo mejor posible
y estén donde estén siempre nos acordaremos de ellos. Por ejemplo no olvidaremos nunca los
numerosos momentos de viajes como los Erasmus de Greg, la excursión a San Servando donde
comprobamos que las mentiras tienen las patas muy cortas o el viaje a Italia, porque aunque
comiéramos todos los días la misma pasta a la carbonara, anduviéramos 200 km diarios y
durmiéramos un máximo de cuatro horas, fue un viaje inolvidable. En él nos acompañaron Luisjo
del que podemos tener la suerte de decir que su último viaje a Italia fue con nosotros, que también
es verdad que vaya viajecito le dimos para que se jubilara tranquilo, Miguel Ángel que creo que
hablo en nombre de todos cuando digo que nos ha regalado momentos inolvidables durante todos
estos años por su forma de ser y sus bromas que le hace tan especial y que aunque no te haya dado
nunca clase le tengas cariño y te haga que siempre ilusión verle. Otro de estos profesores que
dejaron huella a tal punto que corrimos la San Silvestre con él fue Enrique, quien nos vistió con un
tutú para esta carrera, y nos mostró la pasión que tiene por el atletismo, que de alguna forma logró
transmitir a compañeros que nunca habían corrido en algo así. También es necesario acordarse de
Miguel que aunque nos traumatizó con la molécula de BF3, se ganó nuestros corazones a tal punto
de que le regalamos un jamón y un vino, aunque creemos que lo segundo no le gustó tanto porque
se le cayó mientras nos lo agradecía; además recordaremos siempre sus mensajes de motivación y
preocupación que nos escribió este curso aún sin tener clase con nosotros. En educación física
tuvimos a Francisco Javier que en sus clases nos puso pruebas de todo tipo: bailes, circuitos de
resistencia, de fuerza, de distintos deportes; pero la que más nos gustaba era la de pachanguita con
los compañeros en las que incluso a veces él participaba. Francés nos lo dio Raquel Casado quien se
jubiló el año pasado, ayy Raquel cuanto lo sentimos por hacerte pasarlo tan mal tus últimos años
como profesora con nosotros. Juan Parra quien nos dejó ya hace varios años pero tuvimos mucha
suerte de que aunque muchos de los presentes no le llegaron a conocer a otros nos diera clase con su
“parracleta” haciendo que corriéramos detrás de él con la bici de bambú hasta la alameda, y como
no fuera así a jefatura de excursión. Y sobre todo Mariangeles que algunos no tuvimos la suerte de
que nos diera clases pero si de conocerla, que te arreglaba el día con un chiste malísimo rayando a
una altura pareja los chistes de Martín y la que siempre llevaremos en nuestro corazón. También
acordarnos del equipo directivo y del equipo no docente a los que queremos destacar de limpieza y
pedir perdón porque lo de subir las sillas nunca lo hemos llevado bien y a los conserjes que
realmente son de los que nos vieron entrar hace años y nos han visto crecer aquí con ellos y
seguramente de los que mejor nos conozcan en el instituto.
Y sin darnos cuenta pasaron dos años, donde esas cuatro paredes de la clase del fondo del pasillo
que guardan tantas risas, lloros, sustos, momentos únicos y sonidos extraños entre los que destacan
las discusiones que escuchábamos por la ventana, los gritos de profesores de otras clases, la canción
de Happy de Pharrell Williams o algún que otro móvil como cuando durante una clase de lengua
con Raquel a última hora empezaron a sonar unos sonidos poco propios de un instituto, ¿verdad
Luismi?. Al final a esa clase la acabamos cogiendo mucho cariño, llegando al punto de quitarla los
pomos a la puerta y quedarnos encerrados en ella varias veces, pero bueno, accidentes que pasan.
Por último queremos dar de nuevo las gracias a toda esta gente por haber hecho de bachillerato una
experiencia inolvidable. El instituto poco a poco se ha convertido en nuestra segunda casa y de él
nos llevamos algo para toda la vida: profesores que más que profes son personas, a amigos y sobre
todo experiencias que nos han hecho crecer como personas. Muchas gracias a todos y espero que a
todos les vaya muy bien en esta nueva etapa que se abre.