A LA LUZ DE UN CANDELABRO:
EL EXVOTO JUDÍO DE LA FIESTA DE LA DEDICACIÓN
GABRIELA BENNER*
Resumo: No judaísmo, o Sol, a Lua e as estrelas são observados para determinar a data das
estações e festivais ou épocas devocionais. No calendário hebraico, o início de um novo dia é
marcado ao pôr do sol e quando aparecem as primeiras estrelas da noite. Entre os objetos que
marcam datas expressando a alegria de tempos memoráveis estão os castiçais de Hanukkah,
objetos de devoção e piedade, indispensáveis para a Festa das Luzes e comemorando a rededicação
do segundo Templo em Jerusalém. Neste estudo, apresentamos vários candelabros devocionais e
identificamos a sua relação com o ritual hebraico e apresentamo-los como ex-votos judaicos.
Palavras-chave: Menorá; Festival de luzes; Hanukkah; Devoção hebraica; Ex-voto judaico.
Abstract: In Judaism, the sun, moon and stars are observed to determine the date of the seasons
and festivals or devotional times. In the Hebrew calendar, the beginning of a new day is marked at
sunset and when the first stars of the night appear. Among the objects that mark dates expressing
the joy of memorable times are the Hanukkah candlesticks, objects of devotion and piety,
indispensable for the Festival of Lights and commemorating the rededication of the second Temple
in Jerusalem. In this study we present several devotional candelabra and identify their relationship
to the Hebrew ritual and present them as Jewish ex-votos.
Keywords: Menorah; Festival of lights; Hanukkah; Hebrew devotion; Jewish ex-voto.
INTRODUCCIÓN
El objetivo de este artículo es presentar la festividad de Janucá y los objetos devocio-
nales relacionados con ella. En primer lugar, trataremos el origen de la misma, los
tiempos y la luz en el judaísmo, la menorá en las artes visuales y su relación con el
concepto de exvoto en las comunidades hebreas en el mundo a través de los mate-
riales históricos conocidos como Judaica. Por último, explicaremos su uso en la
festividad del mismo nombre y algunas de sus expresiones rituales y emocionales.
1. EL ORIGEN DE LA FESTIVIDAD
En el año 164 a. C., se celebraba la rededicación del Templo de Jerusalén por Judas
Macabeo y sus seguidores. En años anteriores a esa fecha, en los tiempos del
gobierno de Antíoco IV Epífanes, Judea se había convertido en una zona heleni-
zada, y varios decretos limitaron la celebración de la vida judía conocida, obli-
gando a los judíos a no guardar sus leyes, a servir a los dioses griegos e incluso
sacrificando a quienes no siguiesen sus órdenes. El templo estaba ocupado por
imágenes de dioses griegos y muchos judíos devotos tuvieron que huir al desierto
para evitar la persecución y la muerte.
* CITCEM; CISS (Centre for Innovation in the Social Sciences). Email: ggbenner@[Link].
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Un pequeño grupo, los fundadores de la dinastía real asmonea, conocidos en
la historia como los macabeos, se rebeló ante esta situación. Varios textos se refie-
ren a esta historia, como los recogidos en los libros de 1 y 2 Macabeos:
Cuando Matatías vio las injurias que se hacían a Dios en Judea y en Jerusalén,
exclamó: ¡Qué desgracia! ¡Haber nacido para ver la ruina de mi pueblo y de la ciudad
santa, y tener que quedarme con los brazos cruzados mientras que ella cae en manos
de sus enemigos y el templo queda en poder de extranjeros! […] Le robaron a Jerusalén
todos sus adornos; de libre pasó a ser esclava. ¡Nuestro hermoso santuario, que era
nuestra gloria, está en ruinas; los paganos lo han profanado! ¿Para qué seguir
viviendo? Y Matatías y sus hijos se rasgaron la ropa, se pusieron ropas ásperas y
lloraron amargamente1.
El autor de este texto posiblemente quiso describir la transformación de
Israel, así como el coraje y la perspicacia de Judas, Jonatán y Simón, inspirados por
su padre Matatías2. Según Shalom Sabar, el énfasis de 1 y 2 Macabeos, al relatar la
historia de la purificación del templo, es diferente. En 1 Macabeos se destaca la
dedicación del templo por Judas Macabeo el 25 del mes de Kislev y su consecuente
celebración de ocho días, emulando la otrora celebración del Templo de Salomón
que duró precisamente ocho días. En 2 Macabeos la versión es diferente y el énfa-
sis se coloca sobre la imposibilidad de hacer la peregrinación a Jerusalén en la
fiesta de las cabañas o Sukot y, por lo tanto, los ocho días se refieren en ese texto
no a Janucá, sino a la celebración de Sukot3.
En el Nuevo Testamento hay una referencia a esta festividad de la Dedicación
del Templo. La encontramos en el Evangelio de Juan 10, 22-23:
Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba
en el templo por el pórtico de Salomón.
Poirier sugiere que esta referencia a Jesús caminando por el pórtico de
Salomón ha sido incluida en el texto con la intención de relacionar un asunto de
cierta importancia como el tema de Janucá. El autor resalta que el pórtico de
Salomón era parte del templo original que quedaba de los días de ese rey. Esa área
tenía una gran importancia, especialmente para una festividad que celebraba la
purificación y rededicación del templo. El contexto de Janucá aparece desde el
verso 10, 1-39, porque se trata de la misma ocasión, durante la fiesta mencionada
en el versículo 224. El autor sugiere que se deberían situar todos los capítulos 9 y
1 1 Macabeos 2, 6-13.
2 DUGGAN, 2015: 96.
3 Ver SABAR, 2021.
4 POIRIER, 2008: 469.
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10 dentro del contexto de Janucá. Al hacer esto, la expresión «la luz del mundo»,
que aparece en 8, 12, y el tema de liberación, en 8, 36, sugiere que el capítulo 8
pertenece realmente al contexto de Janucá.
El arte judío que ilustra la historia no es tan profuso como el arte cristiano
debido a que 1 y 2 de Macabeos se encuentran solamente en las biblias cristianas,
y no forman parte del canon hebreo, por lo que el relato de los macabeos se
encuentra representado con más frecuencia en obras del arte cristiano que en
obras judías. En un ejemplo dado por Sabar5, en la Biblia Cruzada de Saint Jean
d’Acre de 12556, se ilustra el relato de un soldado griego que obliga a los judíos a
postrarse delante de una estatua de piedra y, cuando uno de ellos se niega a
hacerlo, es asesinado como acto de represalia. En contraposición, aparece una
ilustración de los cruzados vestidos como macabeos que vienen a liberar los luga-
res santos de los infieles. Desde este período, y posteriormente en el Renacimiento
y el Barroco, la figura de Judas Macabeo y su familia es representada en el arte
como un héroe precristiano.
2. LOS TIEMPOS Y LA LUZ EN EL JUDAÍSMO
El Pentateuco, o la Torá, es llamada también la Torá Ora, es decir, la enseñanza de
la luz. También está escrito sobre Dios que está «arropado de luz como de un
manto», Salmos 104, 2, e incluso al final del día de reposo se recitan las siguientes
palabras: «Bendito eres Tú Dios nuestro, Rey del Universo, que separa entre la luz
y la oscuridad […] entre el séptimo día y los seis días de trabajo».
Los rabinos medievales decidieron enfatizar la importancia de la luz y, por
consiguiente, el acto de iluminar las velas de Janucá, sobre otros aspectos históri-
cos. El Talmud ofrece al lector las instrucciones sobre el encendido de las velas de
Janucá en el mismo texto que trata de las velas del día de reposo. Según este
Tratado (Shabbat 21b), los hebreos vencedores solo disponían de una pequeña
cantidad de aceite dejada por los seléucidas y, aún así, duró un total de ocho días,
lo suficiente para mantenerlo iluminado mientras llegaban nuevas provisiones.
Desde ahí surge una frase alusiva a la celebración: «Ocurrió allí un gran milagro».
3. LA MENORÁ EN LAS ARTES VISUALES
El artefacto que está asociado directamente con la festividad de Janucá es la
lámpara o menorá, la palabra hebrea que designa este objeto. La lámpara original,
localizada en el Templo de Jerusalén, debía arder continuamente, todos los días de
5 SABAR, 2021.
6 BA. Ms. 5211, fol. 339a.
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la semana, desde su fuente de aceite que nunca debía acabarse, por lo que existía
el oficio de velar constantemente para que esto sucediera así. El origen de su crea-
ción y función se encuentran en el libro del Éxodo, que hace referencia a la menorá
de oro:
Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su
pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. Y saldrán seis
brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. Tres
copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y tres copas en
forma de flor de almendro en otro brazo; así en los seis brazos que salen del candelero7.
En un pasaje en Zacarías 4, 2 se profundiza sobre el significado de la lámpara y se
le da la orden a Bezalel, el arquitecto, para que haga un candelabro de oro puro.
Este modelo sería el que existiría en el período del Segundo Templo, es decir, entre
516 a. C. y 70 d. C., dando la impresión de una menorá semicircular. Existe otro
modelo, que fue encontrado en la sinagoga de Dura-Europas en Siria en el siglo 3
d. C., en el que se aprecian con más detalle imágenes alusivas a la naturaleza.
Tenemos aún un tercer modelo, de los tiempos de la Mishná y del Talmud, entre
los años 200-400 d. C. Los rabinos de entonces llegaron a un consenso casi total
sobre la apariencia del candelabro del templo, y coincidieron en afirmar que tiene
siete brazos y un soporte central principal.
Wirgin ha comparado el medallón central de la menorá del Sarcophagus
Season, en la catacumba de la Via Appia, con escenas paralelas que muestran el
nacimiento de Afrodita, destacando que la figura de la diosa ha sido remplazada
por la menorá, creando así el mismo efecto del nacimiento de Afrodita en una
concha en el arte pagano, un símbolo de la vida perpetua. El autor ha encontrado
otro ejemplo, en la antigua sinagoga de Sarona en la Galilea, actualmente en el
Museo Municipal de Tiberíades. Aquí, la menorá está flanqueada por dos pájaros
que sostienen cuerdas en sus picos y que parecen estar levantándola desde sus
profundidades invisibles. Esto, refiere el autor, recuerda a la representación del
nacimiento de Afrodita en el Trono Ludovisi en Roma, debido a que las palomas
eran asociadas frecuentemente con la diosa, lo que lo lleva a justificar que la
menorá en el lintel simboliza igualmente la continuidad de la vida8.
En su revisión de Fine, Biale señala que el primero ha encontrado aparente-
mente todas las referencias a los candelabros desde los historiadores de la antigüe-
dad tardía hasta la literatura moderna. El Talmud prohíbe que se elaboren cande-
labros de siete brazos y, sin embargo, esa restricción no se aplica a los candelabros
de Janucá (también conocidos como januquiot y que son de ocho brazos), que
7 Éxodo 25, 31-33.
8 WIRGIN, 1964: 104.
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empezaron a ser utilizados en las sinagogas desde el siglo XII. El autor menciona
que fue Hemda ben Yehuda, la esposa de Eliezer ben Yehuda, quien acuñó el
término Januquiá para la menorá de Janucá, para distinguirla de la menorá de
siete brazos9.
Sabar (ver mención arriba) afirma que la lámpara de Janucá más antigua que
se conoce (siglos XII, XIII d. C.) proviene del barrio judío de Aviñón y pertenece
a la Colección Klagsbald de París. Es de piedra y tiene inscrito en hebreo las
siguientes palabras de Proverbios 6, 23: «Porque el mandamiento es lámpara, y la
enseñanza [la Torá] es luz». Tiene ocho cavidades para depositar el aceite y está
diseñada para ser colocada sobre el alféizar de una ventana.
Un cambio de estilo surge en el norte de España y en Provence en el siglo
XIV con la aparición de lámparas diseñadas para ser colgadas, como las que
mostramos en las figuras 1 y 2. Presentan un modelo común con la base triangular
y doce arcos de herradura.
Fig. 1. Antigua lámpara triangular de Janucá, sur de Francia o España, siglo XIV, bronce, fundición
Fuente: © The Israel Museum
La Figura 1 muestra uno de los primeros prototipos de la lámpara triangular
de Janucá a pequeña escala, y fue fabricada en España o en el sur de Francia. El
diseño en estas regiones —con temas recurrentes como las ventanas en forma de
rosetón, los arcos en forma de herradura y las hojas de trébol— estuvo claramente
influenciado por los estilos locales, pero se conservó la forma triangular.
9 BIALE, 2018: 207-209.
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Fig. 2. Francia, antes de 1394
Aleación cuprosa fundida, 14,5 x 18,2 x 4,8 cm
Préstamo permanente del Museo de Cluny —
Museo Nacional de la Edad Media, París, donación
Rothschild, colección Strauss
Fuente: © Jean-Gilles Berizzi, RMN — Grand Palais — mahJ
La segunda lámpara de aceite (Fig. 2) perteneció a la colección del composi-
tor y director de orquesta Isaac Strauss (1866-1888), y fue donada tras su muerte
al Museo de Cluny por la baronesa Charlotte de Rothschild. Se cree que fue descu-
bierta durante unas excavaciones en el antiguo barrio judío de Lyon en el siglo
XIX. Esta comunidad fue desterrada definitivamente de la ciudad en 1394 y es
uno de los objetos religiosos domésticos medievales más antiguos conocidos en
Francia.
El modelo es de decoración calada, de inspiración arquitectónica, con un
rosetón en el centro y una arcada debajo, de un estilo que se encuentra con
frecuencia en los objetos medievales. Su estilización parece más románica que
gótica y fue realizada muy probablemente para un cliente judío por un artesano
cristiano. Una diferencia entre las muy parecidas figuras 1 y 2 es que el shamash,
lugar para la vela auxiliar, se encuentra en la Figura 1 en el mismo nivel de las
ocho cavidades para las velas, mientras que en la Figura 2 está en la parte superior,
en una posición cercana al rosetón.
El concepto y los diseños utilizados por los artistas y artesanos en el campo
de la Judaica ha estado en constante evolución, ya sea por la inspiración de los
artistas, en primer lugar, pero también en función de la intervención de los cura-
dores, los coleccionistas y los comitentes.
Este modelo es similar, en su especificación, a un exvoto. La definición de la
RAE para el exvoto incluye la siguiente descripción: «que los fieles dedican a Dios
[…] o a los santos, en señal y recuerdo de un beneficio recibido, y que se cuelgan
en los muros o en la techumbre de los templos».
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4. JUDAICA: INTERACCIÓN ENTRE LAS
PRODUCCIONES ARTÍSTICAS Y EL RITUAL
Los objetos y materiales creados para ser usados en rituales judíos son conocidos
como Judaica, el arte ceremonial. Utilizar objetos especialmente bellos se consi-
dera una forma loable de honrar los mandamientos de Dios y, por lo tanto, el
judaísmo tiene una larga tradición de encargar objetos rituales a artesanos y artis-
tas10. Entre estos encontramos la copa con la cual se recitan bendiciones sobre el
fruto de la vid, envolturas para guardar los rollos de la Torá y, también, bandejas
para la Pascua, candelabros para las velas del Sábado, candelabros con siete brazos
y, lo que nos ocupa, candelabros de Janucá con sus ocho brazos.
Como resultado de la exploración del continente americano a finales del
siglo XV, aumentó la cantidad de plata disponible en Europa, facilitando así la
creación de nuevos tipos de Judaica. Ya en el siglo XVIII, según Vivian Mann, la
expansión de las comunidades judías europeas generó la necesidad de objetos
ceremoniales para las nuevas sinagogas. Desde esos tiempos, y hasta la actualidad,
han proliferado nuevos modelos de objetos ceremoniales que presentan formas y
diseños innovadores11.
La Figura 3 es obra del norteamericano nacido en Alemania Ludwig Yehuda
Wolpert, datada en 1958, hecha a mano de aleación de cobre como material y que
se encuentra en el Jewish Museum de Nueva York. Este artista recibió muchos
encargos privados y de sinagogas, y este elegante candelabro de Janucá se ha
convertido en una imagen icónica, reproducida muchas veces y muy bien recibida
en muchas zonas del mundo. En este modelo, el shamash divide los ocho espacios
por la mitad, ocupando una posición vertical.
La existencia de la Judaica ha servido para la difusión internacional de las
muchas imágenes que se han creado de la menorá en las comunidades judías en
todo el mundo. Esta difusión ha favorecido su permanencia en uso, memoria y
colección y ha servido para que la devoción asociada a ella no se pierda con el
transcurso de los años. Lo que influencia más su diseño son las costumbres
locales, mientras que su ornamentación hace referencia al Templo de Jerusalén,
al milagro del aceite que duró ocho días o a historias relevantes, como la del
drama de Judit con Holofernes, como vemos en la Figura 4. La gallarda figura de
Judit sostiene una espada, presumiblemente la de Holofernes. Esta iconografía
puede estar basada en el presunto heroísmo de la valiente judía, similar al de los
macabeos.
10 Existen comentarios rabínicos como el Midrash Mechilta de Éxodo 15, 2 o el Tratado Bava Kama 9b del Talmud
de Babilonia que refieren a embellecer los mandamientos con hermosos artículos.
11 MANN, 2003: 174.
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Fig. 3. Ludwig Yehuda Wolpert,
1958, lámpara de Janucá
Fuente: © Jewish Museum of New York
Fig. 4. Escuela Italiana, ca. siglo
XVIII, menorá con figura de Judit
con espada
Fuente: © Museum at Eldridge Street
5. EL EXVOTO JUDÍO
Aunque en el judaísmo no existen exvotos, queremos presentar la idea de que el
candelabro de Janucá funciona como tal, ya que intrínsicamente se trata de un
artefacto que rinde homenaje a los macabeos y al hecho desafortunado del cual se
han recuperado o salvado los judíos.
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De esta forma, el exvoto judío funciona como un acto pragmático, cargado
de un poder religioso, que evoca el momento en el que el ejército de Antíoco fue
derrotado por los macabeos y retiró sus tropas. Desde esa fecha, cada candelabro
de Janucá lleva consigo el eco de la fuerza de la victoria y de la fuerza espiritual
que transmite la luz trascendental. Fuera de los ocho días de Janucá y sus prácticas
de iluminación, el candelabro pierde, por decirlo de alguna forma, su poder. Aún
así, no disminuye su importancia como fuente de información.
Los valores heroicos de los macabeos son enaltecidos, así como el rescate y la
liberación experimentados por el pueblo. Los macabeos recibieron luz en las
tinieblas y los exvotos de Janucá se relacionan con un contexto específico de
contraste entre la luz y las tinieblas. La luz, símbolo de salvación, libertad y santi-
dad, y las tinieblas, símbolo de opresión, alienación y falta de libertad.
Asimismo, un exvoto cubre o trata de aspectos estéticos y de manifestaciones
religiosas cuyas raíces provienen de una narrativa histórica. Se puede hablar aquí
de un exvoto comunitario sujeto a un lenguaje codificado. El personaje principal
que ha ayudado a los fieles sería el mismo Dios, a través de los mencionados gue-
rreros y, dado que los candelabros son colocados en un lugar público a la vista de
todos12, constituye un testimonio en el presente y en el futuro de cómo el pueblo
recibió una ayuda extraordinaria en el pasado. Así como el exvoto puede ser una
muleta para alguien que era cojo, la menorá, creada para iluminar, representa un
hecho histórico específico y se caracteriza por la creación de un vínculo sagrado
entre el que dedica y la deidad, en este caso, el Dios de Israel, en un contexto de
gratitud y compromiso espiritual. Como en el exvoto, la menorá de Janucá no
tiene otro valor que el que se le da. Ya sea una menorá de plata o de piedra, grande
en una sinagoga o pequeña en un hogar, no tiene otra singularidad que la que
deriva de su función, relacionada intrínsecamente con una declaración de fe y de
gratitud por parte de los fieles hacia su deidad. Dado que el judaísmo prohíbe la
representación de la imagen de Dios, en el caso de la menorá simbolizaría la
representación de los hechos de la divinidad acompañado de las ofrendas y las
oraciones alusivas, lo que pone de relieve que se trata de un acto ofrecido a Dios.
Por lo tanto, la asociación a una «imagen» de Dios estaría claramente visible en la
luz que emana de este artefacto, cuya calidad y actuaciones artesanales o las técni-
cas empleadas no intervienen en su condición exclusivamente sociológica.
En todos los candelabros encendidos en el mundo durante la fiesta de Janucá
se vislumbra un convencionalismo común, independientemente de donde se
realice el encendido o del número de personas que asisten. El artefacto cierta-
mente representa una separación de dos universos, el cielo y la tierra, la menorá y
12 Cuando se encienden las velas de la menorá desde una casa privada, se hace frente a una ventana que dé a la
calle, para que los transeúntes puedan ver la luz. El hecho de que la luz sea vista al público es más evidente cuando
se trata de una menorá más grande, como las encendidas en una sinagoga o en una plaza pública.
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el mundo terrenal. Cada pieza elaborada ha tenido su origen conceptual en la
desastrosa experiencia terrenal en términos de injusticias religiosas y la asiduidad
en el acto anual. El exvoto sirve de agente en un intercambio entre lo humano y lo
divino. Es evidente una unidad en la diversidad, donde la unidad es el mensaje de
la identidad judía en el formato de ocho luminarias, y la diversidad son las formas
y colores que sirven de materialidad para la creación de los candelabros según las
diversas culturas y tiempos. Se trata de replicar ese primer lamento de no poder
ser un judío cabal en la cultura mayoritaria, y la victoria obtenida por los maca-
beos con la consecuente creación de un nuevo ritual. La menorá es un artefacto
que puede ser realizado en cualquier material y, sin embargo, a través de la reite-
ración del ritual anual, adquiere una dimensión peculiar que la coloca en un nivel
diferente de cultura material. Si los judíos de la primera Janucá tenían sobre sí la
prohibición de seguir sus tradiciones y costumbres e incluso eran obligados a
transgredirlas, la posición de la menorá justifica el continuum de una historia
conmemorativa de salvación, que sobrepasa el tiempo y el espacio original. Cada
menorá iluminada logra cautivar la atención y activar sentimientos poderosos de
pertenencia ante aquellos que observan la luz encendida en ella. Además, este
exvoto en forma de artefacto cobra simbolismo religioso cuando las velas son
encendidas cada año, noche tras noche, y no cuando está guardado el resto del
año, sin ninguna función devocional a que asociarlo.
6. LA DEVOCIÓN A TRAVÉS DE GESTOS, PALABRAS,
SONIDOS, RITUALES, ORACIONES
La necesidad de contar la historia es intrínseca al acto devocional. Las autoridades
rabínicas promueven incluso la ejecución de estos actos votivos. Las narraciones
pueden ser breves o extensas, pero siempre mencionan a todos, niños y adultos, la
historia de la salvación por intermedio de los guerreros macabeos, seguido de
oraciones específicas en un acto de cohesión comunitaria.
Cabe mencionar que en el relato histórico de la profanación del templo y las
tragedias que le suceden, existe una oración congregacional13 y que incluye el
ayuno, el esparcimiento de cenizas, y el uso de ropas rasgadas:
Clamaron al cielo diciendo […] tu santuario ha sido pisoteado y profanado, tus
sacerdotes están en duelo y humillados. […] ¿Cómo podremos resistirles, si no acudes
en nuestra ayuda?
13 1 Macabeos 3, 50-53.
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DOI: [Link]
El autor de 1 Macabeos mueve su lírica a través del espacio y del tiempo en
una secuencia que va de la esfera de la administración pública a la esfera domés-
tica, y desde el presente hacia futuras generaciones14.
Después de encender el shamash, la vela que sobresale de las otras ocho, se
recitan unas bendiciones y se prosigue a encender el resto de las velas. De forma
similar a un exvoto cristiano, los devotos posan su mirada sobre la imagen, en este
caso el candelabro. Cada noche, se prende una vela adicional. Las oraciones,
expresadas en hebreo, refieren por ejemplo:
Bendito eres Tú, Dios nuestro Señor, Rey del Universo, quien hizo milagros a
nuestros antepasados, en aquellos días, en esta época.
Con las miradas puestas en el exvoto, la luz refleja la acción del que desea
verla. A diferencia de la luz del sol, la del candelabro se produce porque se ha
obtenido un aceite, que tras ser depositado en el espacio destinado para él, puede
servir para dicha iluminación. Una vez encendidas las velas sigue un tiempo de
disfrute familiar cantando himnos alusivos, se degustan comidas grasientas,
para relacionarlo aún más al aceite milagroso de la historia original. Entre las
comidas, se consumen crepes fritas de papa o donas de diversos sabores y se
juega al dreidel.
Existe un juego en Portugal, el de la «rapa», que según Brito-Semedo15 tiene
su origen en el juego del dreidel judío de Janucá. De hecho, las reglas del juego son
exactamente las mismas, con la única diferencia de que el dreidel de Janucá tiene las
letras en hebreo. El dreidel es una variante judía de la perinola. Cada lado tiene una
letra del alfabeto hebreo que forman el acrónimo «Un gran milagro ocurrió allí».
Por la documentación que existe hasta este momento, el juego parece provenir de
otro similar del siglo XVI que se jugaba en Irlanda y que, de allí, pasó a Alemania.
Hacia 1720 el juego se llamaba T-totum o titotum y, a inicios del siglo XIX, las
cuatro letras significaban lo mismo que en la actualidad, ya sea en la cultura judía o
en la portuguesa. La incorporación del juego a la festividad de Janucá es de alguna
manera irónica y paradójica. Se celebra una victoria sobre la asimilación cultural
con un juego que es un excelente ejemplo de asimilación cultural.
14 DUGGAN, 2015: 103.
15 BRITO-SEMEDO, 2016.
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A la luz de un candelabro: el exvoto judío de la Fiesta de la Dedicación
Fig. 5. Dreidel de Janucá Fig. 6. Del juego de rapa portugués
Fuente: Anónimo. Disponible en <[Link] Fuente: Anónimo. Disponible en
.[Link]/rapa-tira-deixa-e-poe-483702> <[Link]
7. LAS EMOCIONES DE UNA DEVOCIÓN
Todos estos actos de fe y devoción conforman el testimonio de cómo los judíos
respondían y siguen respondiendo a una desventura o infortunio del pasado, atri-
buyendo a un ser superior la capacidad de cambiar el rumbo de su historia comu-
nitaria, transformando la tristeza en gozo. Según Michael Duggan, existen dos
ocasiones anuales donde la palabra «alegría» aparece asociada a la reacción de los
judíos: una es en el festival anual de Janucá y la otra es al subir al Monte de Sión.
El gozo de Janucá incluye el memorial de la victoria sobre Nicanor y la recaptura
por parte de Simón sobre la ciudadela16. Esta alegría es el contraste con el lamento
nacional experimentado por muchos judíos cuando el Templo de Jerusalén fue
profanado y se prohibió la observancia de la religión. Un lamento que se trans-
forma en ira y descontento, y que desemboca en la revuelta macabea, en una deci-
sión comunal de transformar la vergüenza en honor17. Una visión parecida
comparte Harry Cohen, quien en su Jewish Encyclopedia afirma que entre las
características de esta festividad se incluye «cantar el himno Maoz Tzur y otros
cantos que ensalzan la valentía y el coraje»18. Cantar canciones de victoria es, en
muchas culturas, parte de un sentimiento de orgullo nacional.
Entonces, ¿qué es lo que celebra la Fiesta de la Dedicación? ¿Una victoria
nacional o la presencia de la luz continua de Dios en la historia de un pueblo?
Parece que ambos aspectos están entrelazados en este ritual anual. Esta festividad
hebrea no hubiera sido posible sin la ayuda de una iluminación continua comuni-
16 DUGGAN, 2015: 99.
17 DUGGAN, 2015: 101.
18 COHEN, 1965: 46.
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DOI: [Link]
taria en la menorá, un artefacto diseñado con una única finalidad religiosa, inde-
pendientemente que cada pieza revele características culturales distintas.
Se trata de la recreación de un evento histórico específico. Lo que se presentó
en aquel episodio como una crisis ha llegado a convertirse en un foco de espe-
ranza, dentro de un nuevo ritual lleno de inspiración. La menorá, en este contexto,
se convierte en un instrumento que, además de ser un artefacto religioso, eviden-
cia la historia, organización y creencia de una sociedad particular y la transición
que ha ocurrido desde el evento original, sombrío y perturbador, hasta la sobrevi-
vencia que equivale en este caso a la llegada de una luz impetuosa, la luz de la
esperanza, en medio de otros episodios de luchas de antijudaísmo y de antisemi-
tismo. La iluminación de la sanidad, recuperación y esperanza que hace posible
conectarse con aquellos héroes macabeos a través de una línea esperanzadora que
sirve para las generaciones presentes y futuras. Presenta el legado y la herencia de
antaño de una manera dinámica, válida para la actual comunidad judía mundial.
No se trata de una simple metáfora, sino que la devoción está anclada en la histo-
ria. Aunque hay muchas maneras de observar la religión judía, cuando llega
Janucá se expresa en la oración comunal del primer día cuando se ilumina la
primera vela del candelabro, todos de pie, frente al exvoto que representa una
misma devoción e historia, importante para un pueblo que cree en un pacto con
su Dios y que en algunos episodios de la historia estuvo a punto de ser eliminado:
Bendito eres Tú, Dios nuestro Señor, Rey del Universo, quien nos otorgó
vida, nos sustentó y nos hizo llegar hasta la presente ocasión.
FUENTES
Biblioteca Arsenal, París
BA. Ms. 5211, fol. 339a
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Gabriela Benner
A la luz de un candelabro: el exvoto judío de la Fiesta de la Dedicación
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