Plan Lector 2025 Inicial
Plan Lector 2025 Inicial
EDUCATIVA
INICIAL N° 741
PLAN LECTOR
2025
I. DATOS INFORMATIVOS:
UGEL : HUARMACA
LUGAR : LA RINCONADA
GRADOS : 3 Y 4 AÑOS
2.2 ESPECÍFICAS:
Fomentar hábitos de lectura.
Reflexionar sobre la forma, contenido y contexto del texto.
Cada niño puede leer en recreo o en sus horas libres.
Promover la lectura en sus hogares y espacios en donde se encuentren.
III. METAS
Docentes
Estudiantes
Padres de familia
IV. ESTRATEGIAS
5.4.1. Estrategia Nacional de Fomento a la Lectura
5.4.1.1. Desarrollo del Plan Lector:
La implementación del Plan Lector contribuye en la formación de la trayectoria lectora de las y los
estudiantes en las Instituciones Educativas y programas educativos públicos y privados de la
Educación Básica. Esto contribuye al desarrollo de competencias comunicativas que tienen
fundamental importancia en el ejercicio de la ciudadanía y la participación en la vida social.
La gestión del Plan Lector en las IEI y programas educativos se desarrolla a lo largo de las
siguientes etapas:
a. Etapa 1: Diagnóstico
El diagnóstico del Plan Lector busca identificar las fortalezas y debilidades de la situación de
la lectura en la IE o programa educativo, considerando las características que tienen los
estudiantes en su práctica lectora. Se lleva a cabo mediante la recolección y análisis de la
información relacionada con las prácticas de la lectura y los textos escritos, y escenarios
lingüísticos LO. Constituye el principal insumo para justificar la necesidad y diseño del Plan
Lector, que responda a las necesidades y características de la comunidad y servicio
educativo.
Esta información sirve como insumo para elaborar el diagnóstico local (UGEL) y regional
(DRE) sobre: i) el comportamiento lector de las y los estudiantes; ii) las prácticas de lectura y
escritura de los docentes; iii) las prácticas de lectura, escritura y oralidad de la comunidad;
que les permita implementar intervenciones pertinentes.
El monitoreo y evaluación del Plan Lector requiere criterios e instrumentos que posibiliten el
recojo de información a nivel de IE, UGEL y DRE, con la finalidad de contar con datos
relevantes que permitan la mejora continua de la implementación del mismo.
Las precisiones correspondientes al Plan Lector se podrán visualizar en la Norma Técnica
correspondiente.
● Permitir a las y los lectores leer por sí mismos, a través de sus familias o de manera compartida.
● Ofrecer a las y los lectores la posibilidad de elegir el texto, recurso o experiencia que deseen leer
y proponer su propia ruta de lectura
● Dar a las y los lectores la oportunidad de escoger el momento, el lugar y el modo en que leerán.
● Permitir el acercamiento a diferentes textos y otros recursos a través de los cuales las y los
lectores construyen su lugar en el mundo.
V. CRONOGRAMAS DE ACTIVIDADES
CRONOGRAMA RESPONSABL
E
N° ACTIVIDADES
DIC ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SET OCT NOV DIC
01 Diagnóstico y X X
Elaboración del Plan
lector a nivel de aula
02 Selección de X X
materiales de
lectura
03 Diseño e X X X X
implementación del
Plan lector
04 Organización de X X X X X X
experiencia de
lectura.
05 Ejecución del Plan X X X X X X X X X X X
lector a nivel de
aula.
06 Monitoreo del Plan X X X X X X X X X X X
lector
VI. RECURSOS
8.1. HUMANOS
Niños y niñas:…………………………
Padres de familia:……………………
Docentes de la Institución:………..
Comunidad:………………………….
8.2. ECONÓMICOS
Comité de Aula.
VII. EVALUACIÓN
a. Se realiza a través de los diferentes instrumentos de evaluación: (fichas de
autoevaluación, coevaluación y hojas de aplicación).
b. Control de lectura por trimestre a cargo de la docente de aula.
c. La dirección y el Comité del Plan Lector realizará el seguimiento de las lecturas
seleccionadas por edades mensualmente.
d. Informe final de la docente al Comité del Plan lector.
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SOFÍA NO COMPARTE
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Desde ese día, Sofía comprendió que era mucho más
divertido compartir los juguetes y no ser egoísta.
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EL CHICO QUE TENIA MIEDO
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altas.
El chico se sentó en un banco, al lado de la mamá. Y
fue ahí que vio a una persona bajita pero un poco alta
que le estaba pegando a un perro con una rama.
Blanco y negro era el perro. Con manchitas. Muy flaco
y muy sucio estaba el perro. Y al chico le agarró una
cosa acá, en el medio del ombligo.
Y entonces se levantó del banco y se fue al lado del
perro. Y se quedó parado, sin saber qué hacer. Muerto
de miedo se quedó.
La persona alta pero un poco bajita lo miró al chico. Y
después dijo algo y se fue. Y el chico volvió al banco. Y
el perro lo siguió al chico.
Y se sentó al lado.
-No es de nadie- dijo el chico -¿Lo llevamos?
-No- dijo la mamá.
-Sí- dijo el chico -. Lo llevamos.
En la casa la mamá lo bañó al perro. Pero el perro
tenía hambre. El chico le dio leche y un poco de
polenta del mediodía. Pero el perro seguía teniendo
hambre. Mucha hambre tenía ese perro.
Entonces el perro fue y se comió todos los monstruos
que estaban en la oscuridad, y todos los ruidos fuertes
que hacen agujeros en las orejas. Y como todavía tenía
hambre también se comió el jarabe amargo del doctor,
los retos del papá, las burlas del tío, los besos de las
personas altas y los empujones de las personas bajitas.
Con la panza bien rellena, el perro se fue a dormir.
Debajo de la cama del chico se fue a dormir, por si
quedaba algún monstruo.
hora el chico que tenía miedo no tiene más miedo.
Tiene perro.
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LA VARITA MÁGICA
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EL GALLO ANDRÉS Y SUS POLLITOS
En el gallinero
de una granja,
vivían el
orgulloso gallo
Andrés y sus siete gallinas. Cierto día, dos de las
gallinas no se reunieron con las demás sino que se
quedaron
en el nido, empollando sus huevecitos.
Andrés estaba tan contento y feliz que no paraba de
cantar: - ¡kiquiriquíiiiii......! ¡voy a ser papá! - decía.
Pasó el tiempo y llegó el día del nacimiento. Todos
estaban pendientes. De pronto... ¡crash! se rompió un
huevito.
Número uno, blanco como la espuma ¡al rato, ¡crash!
nació el pollito número dos, tan blanco como el
anterior.
El gallito Andrés, orgulloso y feliz, les dio la bienvenida
y anunció los nacimientos con un alegre ¡kiquiriquíiiii¡
Luego nacieron nuevos pollitos: el tres, el cuatro, el
cinco, el seis, el siete, el ocho, y el pollito nueve.
Algunos blancos y algunos de otro color. Mientras
todos lo miraban curiosos...¡crash! nació el pollito
número diez, negrito como el carbón.
Andrés puso en fila a los pollitos que no eran blancos.
Los observó de arriba a abajo, de un costado y del
otro... Sin decir nada, abatido, se fue a un rincón del
gallinero. Las gallinas lo siguieron disgustadas. No
paraban de cacarear: - ¿No, te da vergüenza? - ¿qué
tontería es ésta?
- son tan pequeños y bonitos...
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Al rato, se escuchó el ¡kiquiriquiiii del gallo Andrés,
que junto a sus diez pollitos, les daba la bienvenida a
todos por igual.
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EL CIEMPIÉS CECILIO
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LA TORTUGA SABIA Y AUDAZ
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El zorro estaba tan ofuscado que se lanzó al río,
aunque no sabía nadar. Tuvo suerte y pudo sujetarse
de un tronco que lo llevó lejos, quién sabe donde...
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EL PAJARITO PEREZOSO
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viaje, comprendió que por ser tan perezoso le tocaría
pasar solo aquel largo y frío invierno.
Al principio estuvo llorando muchísimo rato, pero luego
pensó que igual que había hecho las cosas muy mal,
también podría hacerlas muy bien, y sin dejar tiempo a
la pereza, se puso a preparar todo a conciencia para
poder aguantar solito el frío del invierno.
Primero buscó durante días el lugar más protegido del
frío, y allí, entre unas rocas, construyó su nuevo nido,
que reforzó con ramas, piedras y hojas; luego trabajó
sin descanso para llenarlo de frutas y bayas, de forma
que no le faltase comida para aguantar todo el
invierno, y finalmente hasta creó una pequeña piscina
dentro del nido para poder almacenar agua. Y cuando
vio que el nido estaba perfectamente preparado, él
mismo se entrenó para aguantar sin apenas comer ni
beber agua, para poder permanecer en su nido sin salir
durante todo el tiempo que durasen las nieves más
severas.
Y aunque parezca increíble, todos aquellos
preparativos permitieron al pajarito sobrevivir al
invierno.
Eso sí, tuvo que sufrir muchísimo y no dejó ni un día de
arrepentirse por haber sido tan perezoso.
Así que, cuando al llegar la primavera sus antiguos
amigos regresaron de su gran viaje, todos se alegraron
sorprendidísimos de encontrar al pajarito vivo, y les
parecía mentira que aquel pajarito holgazán y perezoso
hubiera podido preparar aquel magnífico nido y resistir
él solito. Y cuando comprobaron que ya no era
perezoso y que se había convertido en el más previsor
y trabajador de la colonia, todos estuvieron de acuerdo
en encargarle la organización del gran viaje para el
siguiente año.
Y todo estuvo tan bien hecho y tan bien preparado, que
hasta tuvieron tiempo para inventar un despertador
especial, y ya nunca más ningún pajarito, por muy
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perezoso que fuera, tuvo que volver a pasar solo el
invierno.
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EL SAPITO FERMÍN
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mujer, como juez de llegada; y a su hijo mayor, que era
igualito a él, lo escondió en la tierra, unos cuantos
metros más allá del punto de llegada.
Empezaba a clarear cuando apareció el zorro.
-¿Estás listo sapito Fermín? -le preguntó.
-¡Mucho rato! ¿Trajiste testigos?
-No me hacen falta, basta y sobra con los tuyos, para el
caso presente. Y corramos luego que tengo una
invitación a un gallinero y se me está haciendo tarde.
-¡Cuando gustes no más!
Puestos en la raya, y apenas sonó el grito, el zorro
partió como un celaje. Pero aún más listo, el sapito
Fermín se le colgó de un salto en el rabo.
Corrió unos metros el zorro y volviéndose a mirar para
atrás, gritó burlón:
-¡Sapito Fermín
Y con asombro oyó la voz de éste que le gritaba:
-¡Adelante estoy!
Como picado por una araña, se dio vuelta el zorro y
divisó al sapito Fermín saltando hacia la meta delante
de él.
Partió otra vez el zorro, como el viento, pero esta vez,
por aquello de que el zorro nunca deja de serlo, metió
la cola entre las piernas.
El sapito Fermín regresó tranquilamente al punto de
partida.
Jadeando llegó el zorro a la raya, se paró un poco antes
y volviéndose para atrás grito:
-¡Sapito Fermín!
Y con una rabia inmensa oyó una voz burlona que le
gritaba, desde más allá del punto de llegada:
-¡Adelante estoy!
Y así fue como el orgulloso zorro fue vencido en la
carrera por el sapito Fermín
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EL CABALLO Y LA ZORRA
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darte un buen banquete. Salió el león con ella y,
cuando ya estuvieron junto al caballo, dijo la zorra: -
Aquí no podrás comértelo cómodamente. ¿Sabes qué?
Te ataré a su cola. Así te será fácil arrastrarlo hasta tu
guarida, y allí te lo comes tranquilamente. el león hizo
caso del consejo ;la zorra ató fuertemente la cola del
caballo a las patas del león, y le dio tantas vueltas y
nudos que no había modo de soltarse. Cuando hubo
terminado, golpeó el anca del caballo, y dijo: - ¡Vamos,
andando! el caballo de un salto se paró y salió al trote,
arrastrando al león. Se puso éste a rugir con tanta
fiereza que todas las aves del bosque echaron a volar
asustadas; pero el caballo lo dejó rugir y, a campo
traviesa, lo llevó arrastrando hasta la puerta de su
amo. Al verlo éste, cambió de propósito y dijo al
animal: - Te quedarás a mi lado, y lo pasarás bien - y,
en adelante, no le faltaron al caballo sus buenos
piensos, hasta que murió.
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EL SOL
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El Sol se puso muy triste y no quiso seguir escuchando.
El también tenía ganas de ver esos cohetes, pero sabía
que no podía ser.
Llegó la noche y el Sol se escondió. Esa noche estuvo
muy triste pensando en lo bien que se lo estaría
pasando todos viendo esos bonitos cohetes.
Tan triste estaba que estuvo varios días sin salir, se
pasaba todo el día escondido.
Un día cansado de esa soledad decidió salir y se dio
cuenta de que todos al verle estaban muy contentos y
se notaba que le habían echado mucho de menos.
Entonces se sintió muy feliz y se dio cuenta de que,
aunque no siempre podemos hacer lo que nos gusta
debemos sentirnos felices de lo que somos e intentar
que todos los demás también lo sean
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LA GRULLA AGRADECIDA
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ella sin parar y sin salir del cuarto. Casi muerta parecía
cuando la mujer joven por fin salió, pero a su marido le
presentó un tejido hermoso. Él lo vendió y conseguía
un buen precio.
El dinero les duró bastante tiempo pero cuando se
acabo todavía seguía el invierno. Ya que, otra vez se
puso a tejer la mujer joven, y otra vez su marido le
prometió no entrar al cuarto. Fueron no tres sino
cuatro días cuando ella, viéndose peor que la vez
siguiente, salió del cuarto y le dio a su marido un tejido
de tan gran maravilla que, al venderlo en el pueblo,
consiguieron dinero suficiente para dos inviernos
duros.
Más seguros para el futuro que nunca,
desafortunadamente el hombre se hizo avaro. y
ambicioso , tanto por el deseo de ser rico como por los
vecinos siempre preguntándole que cómo se podía
tejer sin comprar hilo, el joven le pidió a su señora
hacer otro tejido. Ella pensaba que tenían bastante
dinero y que no había necesidad, pero el avaricioso no
dejaba de insistir. Puesto que, después de recordarle a
su marido la promesa, la mujer se metió en el cuarto a
trabajar.
Esta vez la curiosidad no le dejaba al hombre en paz.
Ignorando su promesa, fue al cuarto donde su señora
trabajaba y abrió un poquito la puerta. La sorpresa de
lo que vio le hizo escapar un grito. Manejando el telar
estaba no su señora sino un pájaro hermoso, cuál de
las plumas que se iba arrancando de su propio cuerpo
hacia un tejido igualmente hermoso. Cuando el pájaro,
al oírle gritar, se dio cuenta de que alguien la miraba
dejó de trabajar y de repente su forma se convirtió a la
de la mujer joven.
Entonces, ella le explicó su historia, que ella era esa
grulla cual él ayudó y que, agradecida, se convirtió a
mujer, y que empezó a tejer para ayudarle no ser
pobre, esto a pesar del sacrificio que tejer con las
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plumas de su propio cuerpo le costaba. Pero, ahora que
él sabía su secreto, tendrían que dejar de ser juntos. Al
oirá esto, el prometió que la quería más que todo el
dinero del mundo, pero ya no había remedio. Cuando
acabó su historia, ella se convirtió a grulla y voló hacia
el cielo..
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EL bosque encantado
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tocó con su varita
mágica al árbol, y este, después de varios minutos,
empezó a dejar caer sus hojas y luego a perder su color
verde pino.
Lo mismo hizo con las flores, el césped, los animales y
los niños. Después de hacer su gran y terrible maldad,
se fue riendo, y mientras lo hacía maldad, se fue
riendo, y mientras lo hacía Pasaron varios años desde
que nadie pisaba ese oscuro y espantoso lugar, hasta
que una paloma llegó volando y cantando alegremente,
pero se asombró muchísimo al ver ese bosque que
alguna vez había sido hermoso, lleno de niños que iban
y venían, convertido en un espeluznante bosque. - ¿Qué
pasó aquí?... Todos perdieron su color y movimiento...
Está muy tenebroso ¡Cómo si fuera de noche!...
Tengo que hacer algo para que éste bosque vuelva a
hacer el de antes, con su color, brillo y vida... A ver,
¿Qué puedo hacer? Y después de meditar un rato dijo:
¡Ya sé!
La paloma se posó en la rama seca de un árbol, que
como por arte de magia, empezó a recobrar su color
natural y a moverse muy lentamente.
Después se apoyó en el lomo del conejo y empezaron a
levantarse sus suaves orejas y, poco a poco, pudo
notarse su brillante color gris claro. Y así fue como a
todos los habitantes del bosque les fue devolviendo la
vida. Los chicos volvieron a jugar y a reír otra vez, ellos
junto a los animalitos le dieron las gracias a la paloma,
pues, fue por ella que volvieron a la vida. La palomita,
estaba muy feliz y se fue cantando
¡Y vino el viento y se llevó al brujo y al cuento!
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La nuez de oro
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Flor de un día
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El gran palacio de la mentira
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Y todos, incluidos los duendes mentirosos,
comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras
para nada, porque nunca son lo que parecen y no se
sabe en qué se convertirán.
(Sinceridad)
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La invitación para el gran baile
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El concurso de belleza
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EL REGALO MÁGICO DEL CONEJITO POBRE
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llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y
también se la di a él.
En ese momento apareció el mago con gran estruendo,
y preguntó al conejito ¿Dónde están las ramitas
mágicas que te entregué? ¿Qué es lo que has hecho
con ellas? El conejito se asustó y comenzó a excusarse,
pero el mago le cortó diciendo ¿No te dije que si las
usabas bien serían más mágicas? ¡Pues sal fuera y mira
lo que has hecho!
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir
que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de
alrededor se habían convertido en una maravillosa
granja llena de agua y comida para todos los animales!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado
bien, y porque la magia de su generosidad hubiera
devuelto la alegría a todos (generosidad).
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EL TESORO DE BARBA IRIS
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Entre muchas aventuras encontraron dos cofres más
con sus golosinas, sus mapas y las letras C y B. Pero el
último mapa era un tanto extraño. Más que un mapa,
parecían unas instrucciones bastante incomprensibles:
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LA RANITA DE LA VOZ LINDA
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Sin embargo, la ranita no era feliz. Ella quería volver a
su charco, con su familia y sus amigos. Pero era
esclava de su voz y de su fama. No podía volver.
Hasta que, en medio de un recital, en un reino muy
lejano, la ranita cantora cambió su dulce canto, por el
canto natural de las ranas, el ronco ¡Crooc! ¡Crooc!...
El público la empezó a pifiar y las pifias eran música
para la pequeña, porque se dio cuenta que ahora
podría volver a su charco añorado.
Ahora la ranita sí es feliz. Y cantando ¡Crooc! ¡Crooc!
¡Crooc!, pero con su familia, sus amigos y su charco.
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EL ARBOLITO MILAGROSO
Había una vez un campesino que vivía en la orilla del
río, como todos los campesinos habitaba en una casa
de paja y madera, allí amarraba su canoa y colgaba su
atarraya.
Un día los campesinos se pusieron a cortar los árboles
de la orilla del río para sembrar maíz y plátano, pero a
todos ellos les habían dicho que no debían cortar los
árboles porque el río se desbordaba y no prestaron
atención.
El campesino cortó todos los árboles alrededor de la
casa menos en el que colgaba su hamaca. Hasta que un
día se vino un gran invierno y creció el río y arrastró
las casas que estaban en la orilla incluyendo la del
campesino. Cuando el sintió que su ranchito se caía,
corrió y se agarró fuertemente del arbolito donde
colgaba la atarraya, pero el río también lo arrancó y se
la llevó. El campesino se aferró al árbol con tanta
fuerza que al amanecer estaba sobre él.
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EL TREN QUE QUERÍA VOLAR
Había un tren, muy grande y pesado, que pasaba todo
el tiempo pensando en volar. Los otros trenes le decían
que era imposible, que solo los pájaros y los aviones
volaban. Entonces el tren decía ¡Quiero ser un pájaro!
¡Quiero ser un avión!, pero seguía siendo un pesado
tren de carga que quería volar.
Hasta que un día hubo una gran tormenta, la cual
destruyó un puente que unía dos cerros, justo cuando
se acercaba el tren que quería volar. Frente a él se
encontraba el vacío. El maquinista aplicó el freno y
saltó a tierra para salvar su vida. En ese momento, el
tren que quería volar vio su oportunidad. Desconectó
los frenos con un fuerte sacudón y aceleró directo al
vacío. Y entonces voló, voló, voló...
Y era tan fuerte su deseo de volar, que se mantuvo en
el aire a pesar de su cuerpo de hierro. Y sintió que era
un pájaro. Y sintió que era un avión.
Se mantuvo en el aire mientras las nubes, que habían
bajado a ver la hazaña, pasaban sonriendo a su lado.
Llegó volando al otro lado del barranco y las ruedas
tomaron su camino de metal. Desde ese día, el tren que
quería volar fue completamente feliz y se olvidó de ser
un pájaro o un avión.
Entendió que lo suyo era ser un tren de carga y sonreía
cuando alguien decía que para un tren era imposible
volar
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EL ORIGEN DE LA FELICIDAD
Había una vez un niño que era muy feliz, aunque no
tenía muchos juguetes ni dinero. Él decía que lo que le
hacía feliz era hacer cosas por los demás. Realmente
nadie le creía y pensaban que no estaba muy bien de la
cabeza. Se pasaba todo el día ayudando a los más
pobres, a los anímales... y pocas veces hacía nada para
sí mismo.
Un día conoció a un médico que decidió investigar qué
ocurría en su interior. Descubrió que cada vez que
hacía algo bueno, unos angelitos diminutos aparecían
para hacerle cosquillas en el corazón. Aquello explicó
la felicidad del niño, pero el médico siguió estudiando
hasta descubrir que todos tenemos esos angelitos en el
interior. La pena es que no salen porque no hacemos
cosas buenas.
Y...así se descubrió en qué consiste la felicidad.
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PUNTITO, EL ELEFANTE AMARILLITO
Como todos saben, los elefantes son grandes y de color
gris. Hasta que nació Puntito, el elefante enanito y
amarillito... Como era diferente, los demás hacían
bromas y se reían de Puntito. Los elefantes grandes y
grises se jactaban de su fuerza y de los grandes pesos
que eran capaces de mover. Puntito solo podía llevar
ramitas, hojas secas, pasto y granitos de maíz, en su
pequeña trompa amarilla.
Un día, un gran árbol cayó sobre el jefe de los
elefantes, dejándolo atrapado. Todos los fuertes
elefantes corrieron a salvar a su jefe. Pero por más
fuerza que hacían, no podían levantar el árbol. Todos
transpiraban y jadeaban tratando de levantar aquel
tremendo peso.
Pero no podían.
Hasta que de pronto, un relámpago amarillo llamado
Puntito, saltó sobre el tronco y con gran sorpresa para
ellos, vieron que el árbol se levantó y el jefe quedó
libre. La fuerza de todos no pudo levantar el árbol
porque faltaba un poquito más... justamente la poquita
fuerza del pequeño elefantito.
Y así fue que los grandes elefantes comprendieron que
todos eran útiles, incluso Puntito... el amarillito.
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LAS ABEJITAS JUGUETONAS
En un panal había tres abejitas, que por primera vez
iban a buscar néctar de las flores del campo. La reina
de las abejas le dio un cántaro vacío a cada una y les
ordenó traerlos bien llenos al caer la tarde. Las
abejitas partieron volando a cumplir su tarea. La abeja
mayor empezó inmediatamente. La del medio, se
dedicó a escuchar las historias que le contaban las
flores y los insectos. La más pequeña juntó muestras
de todos los colores que encontraba en las florecillas.
Sin que se dieran cuenta, de lo entretenidas que
estaban, llegó la hora de volver al panal. En la entrada
las esperaba la reina y su corte.
La abejita mayor entregó su cántaro lleno y fue
felicitada por todas las abejas. Luego le tocó a la del
medio. Cuando mostró su cántaro con solo la mitad con
néctar, la reina le dijo enojada: “¿Eso es todo lo que
traes?” “No”, dijo la abejita. “Además tengo muchas
noticias y chismes que me contaron las flores y los
insectos”. Y así entretuvo a la reina y al panal por
mucho tiempo. Las abejas también la felicitaron.
Al final le tocó a la más pequeña. La reina le preguntó:
“¿Y tú, cuánto néctar traes?“, la chiquita dijo: “Yo,
traigo un tercio del cántaro con néctar y muchos
colores, para que todas nos pintemos y nos veamos
muy lindas...“las abejas se pintaron e hicieron una
fiesta.
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“Duerme como oso, salta como rana, revolotea como
mariposa y estudia con las mismas ganas de las abejas
al trabajar"
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EL VIAJE
Los patos silvestres que vivían en aquel estanque,
notaron que el invierno se acercaba. Tal vez porque los
días eran más cortos o porque el aire estaba un poco
más frío. Había llegado el momento de buscar climas
más cálidos. Y un buen día echaron a volar iniciando un
largo viaje siguiendo al sol.
Todos... menos uno.
Era un pato pequeño y débil que no había crecido tan
rápido como los demás. Los otros eran fuertes, con
hermosas y poderosas alas para volar grandes
distancias. El patito miró con angustia, cómo la gran
bandada se elevó rumbo al norte, dejándolo solo en
aquella tierra que empezaba a ser fría y que anunciaba
el crudo invierno. Agachó la cabeza y una lágrima rodó
por su carita.
Pero en eso sintió un lejano graznido, luego otro y otro
más. Levantó la cabeza y a lo lejos distinguió un punto
negro que crecía y crecía. ¡Era la bandada que
regresaba!
“Hemos venido por ti, pequeño” le dijo el guía.
‘Te esperaremos el tiempo que sea necesario, para
que crezcas, y puedas hacer el viaje con nosotros. Eres
uno de los nuestros y tus hermanos no te van a dejar
aquí solo”.
Y por la cara del patito ahora caían muchas lágrimas
de felicidad. Pasaron dos semanas, justo las que el
pequeño necesitaba para poder volar, y emprendió
junto a sus hermanos, el largo viaje en busca del sol y
de su calor.
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“Tu hogar es tu refugio, tu alegría, el lugar dónde
compartir con tus seres queridos... ¡Viva el hogar!
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La luna y el zorro
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EVIDENCIAS
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