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CLIMA

El clima es el efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la Tierra, variando significativamente entre regiones como Europa, Sudamérica, África, Asia, Australia y la Antártida. Se clasifica en diferentes tipos y zonas climáticas, influenciadas por factores como la latitud, altitud y corrientes oceánicas, y se mide mediante instrumentos meteorológicos. La clasificación de Köppen es una de las más reconocidas, dividiendo los climas en grupos asociados a la vegetación y características climáticas específicas.
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CLIMA

El clima es el efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la Tierra, variando significativamente entre regiones como Europa, Sudamérica, África, Asia, Australia y la Antártida. Se clasifica en diferentes tipos y zonas climáticas, influenciadas por factores como la latitud, altitud y corrientes oceánicas, y se mide mediante instrumentos meteorológicos. La clasificación de Köppen es una de las más reconocidas, dividiendo los climas en grupos asociados a la vegetación y características climáticas específicas.
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CLIMA

1. INTRODUCCIÓN

Clima, efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la superficie y la atmósfera de la


Tierra en rotación. El modo más fácil de interpretarlo es en términos de medias anuales
o estacionales de temperatura y precipitaciones.

Europa: mapa climático Las masas de agua moderan el clima de la parte occidental de
Europa; una región caracterizada por sus inviernos fríos y sus veranos cálidos. En países
de la zona mediterránea como España, Italia y Grecia las temperaturas son más
calurosas. En el interior de Europa el efecto moderador del mar desaparece, por lo que
los países al este de Polonia experimentan condiciones climáticas mucho más frías y
secas.

Sudamérica: mapa climático El clima de Sudamérica es cálido en general; la cordillera


de los Andes es la única zona del subcontinente donde hay temperaturas frías constantes
a causa de su altitud. Por lo general, el clima varía dependiendo de las regiones:
abundantes precipitaciones alimentan las selvas ecuatoriales amazónicas, mientras que
hay severas sequías en regiones áridas como el desierto de Atacama, en Chile.

África: mapa climático África tiene el clima más uniforme de todos los continentes. La
ausencia de cadenas montañosas importantes, las corrientes oceánicas frías y su
situación en la zona tropical, contribuyen a la uniformidad general del clima. También
hay grandes regiones áridas, como los desiertos de Sahara, Horn, Namibia y Kalahari,
cuyas precipitaciones anuales oscilan entre 250 y 500 mm.

Asia: mapa climático Asia experimenta prácticamente todas las condiciones climáticas
de la tierra. Posee un terreno tan variado y extenso, que comprende numerosos e
impresionantes rasgos topográficos y climáticos; es a la vez cálido, frío, húmedo y seco.

Australia: mapa climático Aunque existen diferencias climáticas entre las diversas
regiones australianas, el continente no experimenta variaciones extremas de clima. El
norte de Australia es tropical, mientras que la región del sur es templada. Casi el 40%
del territorio conoce sólo dos estaciones: una estación caliente y húmeda, y otra seca y
cálida.

Antártida: mapa climático La Antártida, donde se ha registrado la temperatura más baja


de la tierra (-88,3 ºC) es el continente más frío. Aunque el clima es uniforme, las
precipitaciones son variables, siendo mínimas en la zona desértica interior. Los fuertes
vientos elevan la nieve desde las regiones costeras y la depositan en el interior.

El clima y los biomas terrestres Los climas regionales pueden describirse en términos de
cinco tipos de biomas. Éstos se caracterizan por una combinación de temperatura,
humedad, vegetación y fauna asociada a un área determinada. El mapa muestra la
distribución de los grandes biomas: pluvisilva y sabana, bosque mixto y pradera, bosque
mixto y de hoja acicular, estepa y desierto, y tundra y casquetes polares.

Las áreas de tierra firme y las marinas, al ser tan variables, reaccionan de modos muy
distintos ante la atmósfera, que circula constantemente en un estado de actividad
dinámica. Las variaciones día a día en un área dada definen su climatología, mientras
que el clima es la síntesis a largo plazo de esas variaciones (ambas pueden considerarse
subdisciplinas de la meteorología). El clima se mide por medio de termómetros,
pluviómetros, barómetros y otros instrumentos, pero su estudio depende de las
estadísticas. Con todo, un resumen sencillo a largo plazo de los cambios climáticos no
proporciona una representación exacta del clima. Para obtener ésta es necesario el
análisis de los patrones diarios, mensuales y anuales. La investigación de los cambios
climáticos en términos de tiempo geológico es el campo de estudio de la
paleoclimatología, que requiere las herramientas y métodos de la investigación
geológica.

Interactividad
Clima urbano

La palabra clima viene del griego klima, que hace referencia a la inclinación del Sol.
Además de los efectos de la radiación solar y sus variaciones, el clima siempre está bajo
la influencia de la compleja estructura y composición de la atmósfera y de los
mecanismos por los que ésta y los océanos transportan el calor. Así pues, para cualquier
área dada de la Tierra, debe considerarse no sólo su latitud (que determina la inclinación
del Sol), sino también su altitud, el tipo de suelo, la distancia del océano, su relación con
sistemas montañosos y lacustres, y otras influencias similares. Otra consideración a
tener en cuenta es la escala: el término macroclima hace referencia a una región extensa,
como por ejemplo un país; mesoclima, a una más pequeña; y microclima, a un área
diminuta. Así, se puede especificar que un buen microclima para cultivar plantas es el
que hay al abrigo de grandes árboles de sombra, o se puede hablar del mesoclima
regional que caracteriza un sistema montañoso y que difiere del macroclima general de
la zona. Por ejemplo, las mesetas de la península Ibérica presentan un macroclima
caracterizado por escasas precipitaciones e inviernos secos y fríos o muy fríos, con
veranos secos y calurosos; sin embargo, en la cadena montañosa que las separa, el
sistema Central, el mesoclima es diferente: fresco en verano y húmedo en invierno.

El clima tiene una gran influencia en la vegetación y la vida animal, incluyendo a los
seres humanos. Desempeña un papel significativo en muchos procesos fisiológicos,
desde la concepción y el crecimiento de los seres vivos hasta la salud y la enfermedad.
El ser humano, por su parte, puede influir en el clima al cambiar su medio ambiente,
tanto a través de la alteración de la superficie de la Tierra como por la emisión de
contaminantes y productos químicos, como el dióxido de carbono, a la atmósfera.

2 ZONAS CLIMÁTICAS

Los climas se describen con arreglo a códigos previamente acordados o con términos
descriptivos un tanto imprecisos en su definición que, no obstante, resultan útiles. A
escala global se puede hablar del clima en términos de zonas, o cinturones, que pueden
trazarse entre el ecuador y el polo en cada hemisferio. Para comprender éstas hay que
tomar en consideración la circulación en la capa superior de la atmósfera, o estratosfera,
así como en la atmósfera inferior, o troposfera, zona donde se manifiesta el clima. Los
fenómenos de la atmósfera superior no fueron conocidos hasta el desarrollo de
tecnologías avanzadas, como los cohetes, los vuelos a gran altitud y los satélites
artificiales.
En condiciones ideales, es posible suponer que el aire caliente asciende por convección
a lo largo del ecuador y desciende cerca de los polos. Así pues, el cinturón ecuatorial
tiende a ser una región de baja presión y periodos de calma interrumpidos por tormentas
eléctricas, asociadas a enormes nubes llamadas cúmulos. Debido a los periodos de
calma, este cinturón recibe el nombre de doldrums (estancamiento). Se desplaza
ligeramente hacia el norte del ecuador durante el verano boreal y hacia el sur durante el
meridional. Por contraste, el aire desciende en las regiones polares. Esto produce una
elevada presión atmosférica y vientos secos y helados que tienden a radiar hacia el
exterior desde los polos.

Para complicar este cuadro simplista, hay que tener en cuenta la rotación de la Tierra,
que desvía los componentes norte y sur de la circulación atmosférica. Así, los vientos
tropicales y polares tienden a ser del Este (vientos procedentes del Este), y se
desarrollan dos cinturones intermedios en cada hemisferio. A unos 30° de latitud N y S
hay una zona de alta presión en la que el aire de las capas superiores desciende y se
divide enviando corrientes hacia el ecuador. En el hemisferio norte soplan vientos
regulares del Noreste, y del Sureste en el hemisferio sur. Estas zonas de alta presión
producen áreas áridas en los continentes, pero hacen que el aire se cargue de humedad
sobre los océanos debido a la evaporación. Si estos vientos regulares chocan con una
isla dispuesta a modo de barrera topográfica o con la costa de un continente, el aire
húmedo se eleva hasta zonas más frescas dando lugar normalmente a fuertes lluvias.

Entre los 50° y los 60° de latitud N y S se encuentra un cinturón de baja presión
caracterizado por los vientos dominantes del Oeste, que son desviados hacia el Suroeste
en el hemisferio norte y hacia el Noroeste en el hemisferio sur. En este caso las
precipitaciones se relacionan con los frentes polares; el aire frío de los vientos polares
del Este penetra por debajo del aire cálido y húmedo de los vientos del Oeste que, al
enfriarse, liberan la humedad que contienen. En invierno ésta es la causa de la mayoría
de las nevadas en los continentes.

3 TIPOS DE CLIMAS

Los autores clásicos dividieron la Tierra en tres grandes zonas climáticas que se
correspondían con los climas frío, templado y tórrido. En general, se considera la
isoterma de los 10 ºC para el mes más cálido, que coincide aproximadamente con el
límite de la tundra y el bosque de coníferas, como valor para distinguir los climas
templados de los fríos; por otro lado, la separación entre los climas tórridos o tropicales
de los templados se establece en la isoterma de los 18 ºC para el mes más frío. Sin
embargo, dentro de cada una de estas zonas cabe distinguir diferentes tipos y subtipos
en función de factores tales como la temperatura y la precipitación. Otros elementos que
contribuyen a explicar el clima de una región pueden ser la presión atmosférica, los
vientos, la humedad, la latitud, la altitud, el relieve, la proximidad de los mares, las
corrientes oceánicas y la influencia de la naturaleza del suelo y la vegetación.

Muchos climatólogos han establecido sus propias clasificaciones climáticas, entre las
que cabe destacar la de Köppen, una clasificación empírica dada a conocer por primera
vez en 1918 y sometida posteriormente a varias revisiones. Köppen y su colaborador
Geiger definieron seis grandes grupos de climas, asociados a la vegetación, a los que
designaron mediante letras mayúsculas: A (tropical), B (subtropical), C (templado), D
(frío), E (polar) y H (montaña). Estos grupos se subdividían a su vez en función del
régimen pluviométrico y de las temperaturas, también señalados mediante letras, en este
caso minúsculas, que unidas a las anteriores especificaban la variedad climática de un
espacio determinado dentro de cada categoría principal. Así, por ejemplo, un clima tipo
Csa indica que se trata de un clima templado con veranos secos y calurosos e inviernos
húmedos y suaves, es decir, lo que se conoce como un clima mediterráneo.

A continuación, se exponen los principales tipos de clima del planeta considerando los
valores, siempre aproximados, de la temperatura y las precipitaciones.

3.1 Clima ecuatorial

Es característico de las regiones de latitudes bajas, localizadas fundamentalmente entre


los 10º N y 10º S. La temperatura y la humedad son altas y constantes a lo largo del año.
La temperatura media del mes más frío supera los 18 ºC, y la temperatura media anual
se sitúa por encima de los 25 ºC. Las precipitaciones anuales sobrepasan los 1.500 mm e
incluso, en algunas áreas, los 3.000 milímetros. La duración del día y de la noche es
muy similar.

3.2 Clima tropical

Es propio de las regiones tropicales. Las temperaturas medias mensuales son elevadas y
bastante uniformes a lo largo del año, siendo la media anual superior a los 20 ºC. El
régimen térmico varía entre 3º y 10º, mayor en el interior y menor en las áreas costeras.
Las precipitaciones oscilan entre los 400 y los 1.000 mm anuales, aunque la variedad de
clima monzónico alcanza valores muy superiores. Alternan las estaciones secas y
lluviosas. En función de la distribución estacional de las precipitaciones y de la cantidad
se distinguen las variedades siguientes: sudanés (precipitaciones entre 750 y 1.100 mm
y tres estaciones, una seca y fresca, otra seca y calurosa, y otra lluviosa), subecuatorial
(dos estaciones lluviosas y dos secas), saheliense (precipitaciones entre 400 y 750 mm,
con una larga estación seca) y monzónico (estación lluviosa de gran intensidad que
alterna con otra seca).

3.3 Clima desértico

Propio de las áreas desérticas, se caracteriza por altas temperaturas y escasez de


precipitaciones. Se distinguen dos importantes variantes: el clima desértico cálido, con
una temperatura media anual en torno a los 20 ºC, una fuerte oscilación térmica (puede
alcanzar los 20º) y precipitaciones inferiores a los 200 mm, y el clima desértico costero,
que presenta una temperatura media anual inferior a los 20 ºC, menor oscilación térmica
(en general por debajo de los 10º) y precipitaciones insignificantes, por debajo de los
100 mm anuales. Además de estos desiertos propios de la zona cálida o tropical, existen
otros tipos en la zona templada resultado de la degradación de los climas propios de sus
latitudes. Aquí cabría hablar de los desiertos continentales, donde el elemento
condicionante del régimen termopluviométrico, además de las altas presiones, es la
continentalidad, que acentúa la sequía y la oscilación térmica diaria.

3.4 Clima templado


Bajo este epígrafe se aúnan una gran variedad de climas que tienen en común el hecho
de contar con unas temperaturas estivales más elevadas que en invierno. Los climas
templados se clasifican en:

3.4.1 Clima mediterráneo

Este tipo de clima se da particularmente en los países ribereños del mar Mediterráneo,
de ahí su denominación, aunque se han establecido varios subtipos en relación con la
distancia a las masas oceánicas. También se da en la costa meridional de Australia, en el
suroeste de la República de Suráfrica, en California y en las estrechas áreas costeras de
Chile central, donde los Andes actúan como barrera climática. En sentido amplio, define
el clima de las regiones costeras occidentales de los continentes comprendidas dentro de
la zona de las latitudes medias de la Tierra (entre los 30º y los 45º, aproximadamente).
Se caracteriza por veranos cálidos, secos y soleados, e inviernos suaves y húmedos. Las
temperaturas medias anuales varían entre los 12 ºC y los 18 ºC, y la oscilación térmica
anual está comprendida entre los 10º y los 15º por lo general. El promedio de
precipitaciones se sitúa entre los 400 y los 700 mm, concentradas en el invierno, ya que
durante el verano el clima está sujeto a la presencia de anticiclones subtropicales, y en el
invierno, a las depresiones de la atmósfera.

3.4.2 Clima chino

Este clima presenta una temperatura media ligeramente superior a la del mediterráneo,
lo mismo que la oscilación térmica anual, que supera los 15º. El promedio de
precipitaciones sobrepasa los 1.000 mm, concentradas en el periodo estival, que
contrasta con la sequedad del invierno.

3.4.3 Clima oceánico

Es el clima característico de las regiones comprendidas dentro de la zona de latitudes


medias de la Tierra sujetas a la influencia oceánica. La proximidad del mar determina
una amplitud térmica anual en general pequeña y unas precipitaciones importantes
(1.000-2.000 mm) y bien distribuidas a lo largo del año, aunque el máximo se sitúa en la
estación invernal. La temperatura media depende de la latitud, aunque se puede
establecer en torno a los 10 ºC; los inviernos presentan unas temperaturas moderadas y
en verano son frescas.

3.4.4 Clima continental

Este clima es propio de las regiones del interior de los continentes. Se caracteriza por
una relativa escasez de precipitaciones, sobre todo en invierno, debido a la distancia que
las separa de las áreas de influencia marítima, y por una notable amplitud térmica
estacional (que puede alcanzar hasta los 60º), con unas temperaturas estivales bastante
altas que contrastan fuertemente con los inviernos fríos. La temperatura media anual es
inferior a los 10 ºC. Las precipitaciones oscilan entre los 300 y los 700 mm de
promedio, que se producen principalmente en verano. Se pueden distinguir varios tipos:
el siberiano (el más extremado, con una temperatura media inferior a los 0 ºC, una
oscilación térmica que puede alcanzar los 60º y precipitaciones inferiores a los 200 mm
anuales concentradas en el periodo estival); el manchuriano (con un temperatura media
inferior a los 10 ºC, oscilación térmica en torno a los 40º y precipitaciones, concentradas
en el periodo estival, que superan los 500 mm); y el ucraniano (con unas características
térmicas similares al anterior, aunque la temperatura media es ligeramente más baja y la
amplitud un poco superior, y unas precipitaciones comprendidas entre los 300 y los 400
mm anuales).

3.5 Clima polar

Clima propio de aquellas regiones que presentan una temperatura media mensual y
anual por debajo de los 0 ºC, amplitudes térmicas superiores a los 30º y precipitaciones
insignificantes que se producen en forma de nieve. En estas regiones, cubiertas por la
nieve durante la mayor parte del año, el tipo de suelo característico es el permafrost.

3.6 Clima de alta montaña

En las montañas la temperatura disminuye con la altitud, mientras que aumentan las
precipitaciones, al menos hasta un cierto nivel altimétrico. La montaña, en este sentido,
altera las características de la zona climática en la que se sitúa. Por este motivo, no se
pueden establecer unos rasgos con validez universal que lo definan, aunque sus
variedades climáticas son fácilmente reconocibles, como el clima alpino. Presenta unas
temperaturas invernales negativas y unas estivales positivas, aunque la temperatura
media anual se establece en torno a los 0 ºC; la oscilación térmica es inferior a los 20º y
las precipitaciones, más abundantes en verano que en invierno, superan los 1.000 mm
anuales. Este clima de alta montaña es el que predomina en la cordillera andina.

Por último, como se mencionó con anterioridad, tienen lugar cambios microclimáticos
causados por la acción antrópica. Así, por ejemplo, en las ciudades se forman las
denominadas ‘islas de calor’; cuando este espacio se encuentra bajo una situación
anticiclónica cálida, durante la noche la temperatura es más alta en relación con el
medio ambiente circundante. También la contaminación atmosférica de los núcleos
urbanos provoca un aumento de la nubosidad media, modifica el régimen de lluvias,
altera la circulación de los vientos y disminuye la radiación solar y la transparencia del
aire.

4 CLASIFICACIÓN CLIMÁTICA LIGADA A LA VEGETACIÓN

Los dos parámetros meteorológicos en los que se basa la clasificación anterior no son
suficientes para satisfacer la necesidad de una descripción climática exacta y universal.
La vegetación, por su parte, ofrece una referencia importante, sobre todo en casos como
el de la selva, o cinturón ecuatorial de bosque tropical húmedo, con temperaturas cálidas
y lluvias durante la mayor parte del año (véase Pluvisilva); la sabana, cálida y con una
marcada estacionalidad; y la tundra, fría, con escasas precipitaciones y veranos cortos.
Es particularmente útil considerar ambos factores, clima y vegetación, para conocer la
naturaleza de una zona y lo que representa vivir en ella. La influencia del clima en la
vegetación natural viene determinada fundamentalmente por las precipitaciones, la
temperatura y la luz; de ahí la estrecha relación existente entre la distribución de los
regímenes climáticos y de la vegetación. Se pueden distinguir nueve grandes
formaciones vegetales o biomas, en función de la vegetación dominante. El bioma I se
corresponde con las pluvisilvas tropicales en sentido amplio (cuenca del Amazonas,
Centroamérica, Nueva Guinea, cuenca del río Congo, Indonesia, la península de
Malaca, Filipinas y la costa oriental de Australia). El bioma II está formado por los
bosques y sabanas tropicales, secos o húmedos, que reverdecen con las lluvias; se
corresponde con la zona climática tropical con lluvias estivales en ambos hemisferios.
El bioma III se asocia con los desiertos y semidesiertos subtropicales (suroeste de los
Estados Unidos, franja costera de Perú y Chile, norte y suroeste de África, Arabia, Irán
y este de la India). El bioma IV se corresponde con las áreas de bosques mediterráneos
esclerófilos, es decir, con las zonas de inviernos lluviosos y veranos secos y cálidos
(cuenca mediterránea, centro de Chile, sur de California, sur de África y sur y suroeste
de Australia). El bioma V se corresponde con los bosques húmedos de clima templado
siempre verdes (este asiático, costa suroriental de Australia, norte de Nueva Zelanda,
costa oriental de Suráfrica, sureste de Brasil y noreste de Argentina y costa suroriental
de Estados Unidos hasta Florida). El bioma VI son los bosques caducifolios de la zona
templada (parte oriental de Norteamérica, Europa central y occidental, Asia oriental y
sur de Chile). EL bioma VII son las estepas y desiertos fríos en invierno (desde el mar
Negro hasta el mar Amarillo, Oriente Próximo, la pampa argentina oriental, parte de la
Patagonia y pequeñas zonas de Nueva Zelanda). EL bioma VIII o zona de bosques
boreales (parte septentrional de Norteamérica y Eurasia, faltando en el hemisferio sur).
Y, por último, el bioma IX es la zona de tundra y se extiende circumpolarmente en la
región de clima ártico y en el extremo más meridional de Sudamérica.

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