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Material Homilética

El curso de Homilética (PA-101) tiene como objetivo enseñar a los estudiantes las bases de la predicación, incluyendo la organización de material y la transmisión clara del mensaje bíblico. A través de conferencias, lecturas y trabajos escritos, los estudiantes aprenderán sobre la importancia de la predicación, las cualidades de un predicador idóneo y las leyes para elaborar bosquejos. El curso también incluye métodos de evaluación que consideran la asistencia, participación y trabajos escritos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
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Material Homilética

El curso de Homilética (PA-101) tiene como objetivo enseñar a los estudiantes las bases de la predicación, incluyendo la organización de material y la transmisión clara del mensaje bíblico. A través de conferencias, lecturas y trabajos escritos, los estudiantes aprenderán sobre la importancia de la predicación, las cualidades de un predicador idóneo y las leyes para elaborar bosquejos. El curso también incluye métodos de evaluación que consideran la asistencia, participación y trabajos escritos.
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PRONTUARIO

1. TÍTULO DEL CURSO:

Homilética
1. CODIFICACIÓN: PA-101

2. NIVEL: 1

3. CRÉDITOS: 3

4. MODALIDAD: El curso será cubierto en un mínimo de 18 horas presenciales y 18 horas


de estudio independiente.

5. DESCRIPCIÓN DEL CURSO


El curso de Homilética lleva al estudiante al estudio básico de las leyes que rigen el
arte y la ciencia de la comunicación del mensaje de la Palabra de Dios: la predicación.
Este curso pretende disciplinar al estudiante para que aprenda a organizar el
material, preparar el bosquejo y transmitir el mensaje de la manera más clara,
concreta y correcta posible a la luz de las Sagradas Escrituras y bajo la inspiración del
Espíritu Santo.
Este curso busca proporcionarle al estudiante las herramientas básicas para
incursionar en el ministerio de la predicación.
6. OBJETIVOS DEL CURSO:

6.1 OBJETIVO GENERAL:


Al finalizar este curso los estudiantes adquirirán conocimiento general de la ciencia y el
arte de la predicación tomando las Sagradas Escrituras como base y fuente
fundamental.

6.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS:


6.2.1 Los estudiantes comprenderán la importancia de la predicación y definirán
términos como homilética, predicación entre otros.
6.2.2 Los estudiantes reconocerán las cualidades de un predicador idóneo e
interiorizarán las mismas para identificarse con cada una de ellas.
6.2.3 Los estudiantes conocerán las leyes básicas para la elaboración de
bosquejos basados en las Sagradas Escrituras.
6.2.4 Los estudiantes en este curso desarrollarán las destrezas básicas para trazar
correctamente el mensaje de Dios plasmado en las Sagradas Escrituras,
cuidando la presencia del Espíritu Santo para lograrlo.

7. ACTIVIDADES Y RECURSOS:
Con el fin de alcanzar los objetivos trazados se implementarán las siguientes
actividades y recursos.
7.1 ACTIVIDADES
7.1.1 Se dictarán conferencias relacionadas a los temas del curso.
7.1.2 Se realizarán informes sobre lecturas de materiales suplementarios al curso
para clarificar y analizar puntos o temas específicos.
7.1.3 Los estudiantes realizarán trabajos escritos relacionados a alguna temática
del curso.
7.1.4 Se podrá traer un recurso profesional para modelar o desarrollar un tema o
material relacionado al curso.

7.2 RECURSOS:
7.2.1 Estudio de lecturas y los materiales impresos relacionados al curso.
7.2.2 Recursos invitados, los cuales dictarán una conferencia sobre el tema en
estudio.
7.2.3 Uso de la tecnología para enriquecer el curso.

8. MÉTODOS DE EVALUACIÓN:
Para lograr medir los resultados obtenidos a través de la ejecución de los objetivos
antes señalados se recomienda el siguiente proceso de evaluación.
8.1.1 Se administrarán exámenes periódicos a los alumnos sobre el material
cubierto en clases.
8.1.2 Se evaluarán informes sobre lecturas de materiales suplementarios al curso
para clarificar puntos específicos.
8.1.3 Los estudiantes serán evaluados por medio de la realización de un trabajo
escrito relacionado a un tema bajo estudio.
8.1.4 La asistencia, puntualidad, responsabilidad y participación constructiva
serán consideradas al evaluar la ejecución de cada estudiante.

9. ESPECIFICACIONES DE CONTENIDO:
9.1 Introducción General
9.1.1 La importancia de la predicación
9.1.2 Definición de la predicación
9.2 El predicador Idóneo
9.2.1 Es convertido
9.2.2 Tiene cualidades para el buen desempeño del ministerio de La Palabra
9.2.3 Actúa en la plenitud del poder del Espíritu Santo
9.3 El mensaje con un propósito definido
9.3.1 El valor de la determinación del propósito del sermón
9.3.2 Los propósitos generales de la predicación
9.4 El sermón demanda un mensaje bíblico
9.4.1 El texto del mensaje bíblico
9.4.2 La recta interpretación del texto
9.4.3 Los instrumentos del predicador
9.4.4 El mensaje bíblico
9.5 El sermón demanda un buen arreglo
9.5.1 La introducción
9.5.2 La unidad del sermón
9.5.3 La organización del sermón
9.5.4 La conclusión y su importancia
9.6 La actitud y el gesto
10. REFERENCIAS:
Blackwood, A. W. (1948). The preparation of sermons. Nashville: Cokesbury
Press.

Crane, J. D. (1998). El Sermón Eficaz. Estados Unidos: Casa Bautista de


Publicaciones.

Pattison, H. (1941). The Makinkg of the Sermon. Philadelphia, USA: The American
Baptist Publication Society.

Spurgeon, C. (1950). Discursos a mis estudiantes. El Paso, Texas: Casa Bautista de


Publicaciones.

Vila, S. (1985). Manual de Homilética. Barcelona, España: Editorial Clie.

Todas las citas Bíblicas fueron tomadas de la Versión Reina Valera 1960.
HOMILÉTICA BÁSICA
Instituto Bíblico Elim Internacional

1 DE ENERO DE 2018
INSTITUTO BÍBLICO ELIM INTERNACIONAL
Heredia, Costa Rica
Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

___________________________________________________
2018, Costa Rica. ©

Material recopilado para ser utilizado por el Instituto Bíblico Elim Internacional con fines
educativos y de formación ministerial.

La compilación de la información presentada es basada en el libro:

Crane, James D. El Sermón Eficaz. Casa Bautista de Publicaciones, 19na.


Edición. E.U.A.: 1998.
Se han ordenado y añadido otras notas para asuntos pedagógicos del curso de
homilética impartido por el Instituto Bíblico Elim Internacional.
Material recopilado para el Instituto Bíblico Elim Internacional por: Rev. Hugo Rodríguez
Flores y Rev. Juan Alberto Solís Rojas

Portada elaborada por: Hna. Paula Guerra. Heredia, Costa Rica

Colaboraron en la redacción y revisión: Rev. Rubén Concepción, Rev. Ramón Luis


Aponte, Mgt. Patricia Vargas Gutiérrez, Hna. María Cecilia Araya Vargas

Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del Instituto Bíblico Elim
Internacional.

1
Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

Contenido

I. Introducción .............................................................................................4
A. La importancia de la predicación ............................................................4
B. Definición de predicación ......................................................................5
1. ¿Qué es homilética? .......................................................................5
2. ¿Qué es predicación? ......................................................................6
II. El predicador idóneo ...............................................................................7
A. Es convertido ......................................................................................8
1. Como testigo lo demanda ...............................................................8
2. Como ministro lo demanda..............................................................8
B. Tiene cualidades para el buen desempeño del ministerio de la palabra .......9
1. La conducta moral .........................................................................9
2. El crecimiento espiritual ..................................................................9
3. La aptitud para enseñar ................................................................ 10
C. Actúa en la plenitud del poder del Espiritu Santo ................................... 10
III. El mensaje con un propósito definido ...................................................... 10
A. El valor de la determinación del propósito del sermón ............................ 10
B. Los propósitos generales de la predicación ............................................ 12
1. El propósito evangelístico .............................................................. 12
2. El propósito doctrinal .................................................................... 12
3. El propósito devocional ................................................................. 13
4. El propósito de consagración ......................................................... 13
5. El propósito ético o moral ............................................................. 13
6. El propósito de dar aliento ............................................................ 13
IV. El sermón demanda un mensaje bíblico ................................................... 13
A. El texto del mensaje bíblico ................................................................. 13
1. La función del texto ...................................................................... 13
2. Las ventajas de tener un texto para cada sermón ............................ 14
3. Sugestiones acerca de la selección del texto .................................... 15

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

4. El semillero homilético .................................................................. 16


B. La recta interpretación del texto .......................................................... 17
C. Los instrumentos del predicador .......................................................... 17
1. La Biblia ..................................................................................... 17
2. Una concordancia......................................................................... 17
3. El diccionario Bíblico ..................................................................... 18
4. Comentarios ................................................................................ 18
5. Libros de estudios bíblicos ............................................................. 18
D. El mensaje Bíblico .............................................................................. 18
1. El título ....................................................................................... 18
2. La importancia del tema ............................................................... 19
3. El desarrollo del tema ................................................................... 21
V. El sermón demanda un buen arreglo ....................................................... 23
A. La Introducción ................................................................................. 24
1. Propósito de la introducción .......................................................... 24
2. Tipos de introducción ................................................................... 25
3. Consejos prácticos para “romper el hielo” ....................................... 26
4. Errores más comunes al iniciar el sermón ....................................... 26
B. La unidad del sermón ......................................................................... 27
C. La organización del sermón ................................................................. 28
1. La formulación de las divisiones ..................................................... 28
2. El movimiento progresivo del sermón ............................................. 29
3. Búsqueda de material para el sermón ............................................. 30
D. La conclusión y su importancia ............................................................ 30
1. Elementos principales ................................................................... 31
2. Algunos consejos prácticos ............................................................ 32
VI. La actitud y el gesto.............................................................................. 32
VII. Referencias .......................................................................................... 34

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

I. Introducción
La predicación es la proclamación de la palabra de Dios a los hombres por
mandato de Dios. Es el medio más importante ordenado para la transmisión de la
palabra de Dios al mundo y a la iglesia de Cristo.
Durante este curso estaremos incursionando en el tema de la Homilética o el
Arte de predicar. El deseo de una persona de testificar las verdades del Evangelio,
la pasión que alguien siente hacia esta tarea mandada por el Señor a la iglesia y el
fervor cristiano de un hijo de Dios, son virtudes indispensables, pero no suficientes
para realizar la predicación eficaz.
Las verdades de la Palabra de Dios deben exponerse de forma clara y ordenada
para lograr su objetivo de persuadir a los oyentes a un cambio en sus vidas, sin
fatigarles mentalmente, logrando en ellos la persuasión a tomar decisiones según
lo demanda la Biblia.
Por otra parte, la cuidadosa preparación del sermón se vuelve insuficiente sin
la unción y el poder del Espíritu Santo operando, tanto en la vida del predicador
como en la congregación al momento de exponer el sermón. Esto es algo que no
se adquiere por medios humanos.
Tanto el propósito del mensaje bien definido, el orden de las ideas expuestas,
el mensaje basado en el texto adecuado, como las cualidades y actitudes del
predicador idóneo, son ingredientes para que el predicador tenga la certeza que
verá una cosecha espiritual abundante después de haber sembrado en los
corazones de sus oyentes.
El predicador que descuida totalmente la preparación del sermón, creyendo que
la inspiración divina basta; como aquel que rechaza la inspiración divida, creyendo
solamente en la buena preparación del sermón es suficiente; ambos están fuera del
propósito de Dios en la labor que realizan.
Sirva esta guía para ayudar a todas aquellas personas que sienten la necesidad
de cumplir con el mandamiento divino de “ir por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura” Marcos 16:15 y desean hacerlo con Poder de Dios y
eficacia.

A. La importancia de la predicación
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y
a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que
instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda
paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,
sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus
propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las
fábulas.

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista,


cumple tu ministerio. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi
partida está cercano.” 2 Timoteo 4:1-6
Pablo expresa a Timoteo varias razones por las cuales es importante el predicar
a tiempo y fuera de tiempo, entre ellas, podemos mencionar:
1. Que Pablo pronto dejaría de existir. Callada esta voz, era menester que
existiera otra voz que anunciara las buenas nuevas.
2. Se divisaban ya los tiempos en que los hombres no prestarían atención al
mensaje de vida, sino que buscarían a maestros que hablaran a sus oídos
con palabras de una falsa paz, rechazando abiertamente la sana doctrina.
3. El ojo divino vigila, tomando nota de la labor del predicador. El “Príncipe de
los pastores” premiará, en el tribunal de Cristo, con corona incorruptible de
gloria a los que hubieran cumplido el ministerio de la predicación con
constancia y fidelidad.
El deber principal de Timoteo era predicar, al igual que el nuestro, buscando
llevar el evangelio a cada criatura y cumpliendo con el mandamiento de Jesús para
cada creyente.
La importancia de la predicación fue bien entendida por la iglesia primitiva.
Cuando Felipe descendió a la ciudad de Samaria, “Les predicaba...” (Hechos 8:5)
Cuando Pedro se presentó ante el Centurión romano en Cesarea, le dijo que el
Señor “nos mandó que predicásemos...” (Hechos 10:42) Cuando los filósofos
atenienses quisieron describir a Pablo, dijeron: “parece que es predicador...”
(Hechos 17:18) Y tuvieron mucha razón porque el mismo apóstol consideraba que
la predicación era su tarea principal, como lo dijo a la iglesia de Corinto: “porque
no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio...” (1 Corintios 1:17)
Tan así era que Pablo conceptuaba como una imposibilidad el que la gente creyera
“sin haber quién les predique” (Romanos 10:14)

B. Definición de predicación

1. ¿QUÉ ES HOMILÉTICA?
La palabra Homilética viene del griego; homiletikos significa reunión,
conservación y un género literario por el que se explica familiarmente una doctrina.
En efecto, homiletikos es la forma adjetival de homi que se encuentra en el verbo
homileo y en los sustantivos homilos y homilía. Homileo y homilía significan
«conversar» y
«conversación»; así aparece en la versión griega de Daniel 13 y en Proverbios
7,21. Homilos en 1 Reyes 19,20 designa al grupo o reunión de los profetas. Y
homilein, infinitivo de homileo, se refiere a un género literario especial: relata en

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

los Hechos de los Apóstoles que Pablo en Tróade disertaba con Félix sobre la
continencia, la justicia y el juicio futuro, haciendo uso del género homilético en la
disertación. La palabra homilía ha pasado del griego al castellano, a través del latín,
para designar fundamentalmente la predicación (v.) litúrgica, es decir, la
predicación cristiana dentro de un acto litúrgico, y es definida por el Diccionario de
la Real Academia como “razonamiento o plática para explicar al pueblo las materias
de religión”

2. ¿QUÉ ES PREDICACIÓN?
Existen muchas definiciones de lo que es la predicación, pero para efectos
prácticos se han tomado dos que creemos la explican de una forma breve y clara.
Andrés W. Blackwood define la predicación como: “la verdad divina comunicada
a través de la personalidad, o sea la verdad de Dios proclamada por una
personalidad escogida con el fin de satisfacer las necesidades humanas”.
(Blackwood, 1948)
Por su admirable brevedad y simetría se puede mencionar la definición dada por
Pattison: “La predicación es la comunicación verbal de la verdad divina con el fin
de persuadir” (Pattison, 1941)
Analizando esta definición podemos considerar tres aspectos importantes:

El material de la predicación
Este material es la verdad divina. En un sentido puede decirse que toda verdad
es “verdad divina”, puesto que Dios es verdad y que al crear cuanto existe imprimió
en todo el sello de su propia veracidad. Aunque muchos temas son verdad, no todos
podrían ser utilizados legítimamente en la predicación cristiana; esta es netamente
religiosa y esencialmente bíblica. Religiosa porque tiene que ver con las grandes
realidades acerca de Dios y el hombre. Bíblica porque toma de la fuente pura de las
Sagradas Escrituras, sus temas y el desarrollo de ellos.
Es necesario esta aclaración ya que hacia finales del siglo XVIII cuando el
racionalismo estaba en su apogeo, el púlpito se degeneró cada vez más hasta
quedar en la vergüenza de presentar sermones sobre temas como los siguientes:
“El peligro de ser sepultado vivo”, “El temor a los fantasmas”, “La bendición inefable
del cultivo de la patata”, “El valor del café como bebida”. Semejantes temas
constituyen nada menos que una prostitución del púlpito. (Crane, 1998)

El método de la predicación
El método de la predicación es la comunicación verbal. Predicación no es
simplemente repartir Biblias impresas, el vivir santamente, ni el cantar; sino la
proclamación personal, pública y autoritativa de la verdad de Dios a los hombres
por medio de un hombre.

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

Esta idea de la comunicación verbal se revela claramente en el Nuevo


Testamento donde aparecen mencionadas expresiones que describen los discursos
cristianos. Entre ellas: “exhortar”, “testificar”, “persuadir”, “profetizar”, “enseñar”,
“alegar”, etc.
En términos generales podemos decir que hay cuatro tipos principales de
discurso en la predicación apostólica:
1. El discurso informal o familiar: De este tenemos evidencia en Marcos 2:2;
Hechos 4:1, 31 y 14:25, donde se emplea la palabra “hablar”, y en Hechos
20:11, donde la expresión del original “jomileo” significa “platicar”.
2. El discurso explicativo: Se puede definir como aquel en el que se enseña o
explica las Sagradas Escrituras. En el libro de Hechos aparece, 16 veces el
verbo “enseñar” para describir los discursos apostólicos.
3. El discurso argumentativo: Es en el que se emplea un razonamiento para
demostrar una proposición. El uso por los apóstoles, de este discurso es
indicado de dos maneras. Por una parte, por el término dialégomai, traducido
“disputar” en Hechos 20:9 y “disertar” en Hechos 24:25. Esta voz griega
significa “pensar uno cosas diferentes consigo mismo; mezclar pensamiento
con pensamiento, ponderar, revolver en la mente, argumentar o discutir”.
4. El discurso declarativo: Este es el tipo de discurso, más que en cualquier
otro, que indica la índole esencial de la predicación verdadera. Está indicado
por dos verbos muy comunes en el Nuevo Testamento: euaggelizo y kerusso.
El primero significa “traer buenas noticias o proclamar las buenas nuevas” el
segundo significa “pregonar públicamente como un heraldo, siempre con la
sugestión de formalidad, gravedad y de una autoridad que demanda atención
y obediencia”. Se trata de un discurso cuya idea característica es la de un
anuncio. No se trata de probar, sino solamente de manifestar. (Crane, 1998)

La meta de la predicación
La meta de la predicación es la de persuadir. La persuasión era nota
característica de la predicación apostólica. Lo vemos tanto en el tono urgente de
sus discursos como en los resultados que se obtuvieron.

II. El predicador idóneo


Un buen sermón demanda un predicador idóneo. La personalidad del predicador
es esencial en la eficacia de la predicación.
La relación entre el predicador y el mensaje es vital. Exactamente como la
limpieza del vaso influye en la pureza de su contenido líquido, de la misma manera
el carácter del predicador afecta la pureza y el poder de su mensaje.

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Homilética básica
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El predicador idóneo se caracteriza por cuatro rasgos fundamentales: Es


convertido, tiene cualidades personales indispensables para el buen desempeño del
ministerio de la Palabra, es llamado de Dios para dedicarse al ministerio de la
Palabra y actúa en la plenitud del poder del Espíritu Santo. Rasgos que analizaremos
a continuación.

A. Es convertido
Aunque parezca demasiado evidente para necesitar discusión. Dado que la
historia de la predicación registra tantos casos de hombres irredentos ocupando
púlpitos “cristianos” no nos atrevemos a omitir el punto.
Tomaremos en cuenta varios puntos positivos de la razón principal para insistir
en que el predicador evangélico debe ser antes convertido. Cuando Pablo estuvo
ante el Rey Agripa en Hechos 26, entre otras cosas, el apóstol nos relata su
experiencia en el camino a Damasco. Nos interesan aquí las palabras de Cristo,
consignadas en el versículo 16:
“Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti,
para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en
que apareceré a ti”. Hechos 26:16
Estas palabras constituyen, no solo la comisión divina de Pablo sino un indicio
claro de la naturaleza fundamental de la obra de todo predicador verdadero. Esta
obra es de índole doble: es un testimonio y un ministerio. (Crane, 1998)

1. COMO TESTIGO LO DEMANDA


El predicador es un testigo. Como nos dice el apóstol Pedro:
“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor
Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros
propios ojos su majestad.” 2 Pedro 1:16.
Pero el hecho de ser testigos presupone una experiencia personal de
aquello que constituye el tema del testimonio. (Crane, 1998)

2. COMO MINISTRO LO DEMANDA


Con relación a este punto, primero debemos entender el significado del término
“ministro”. La palabra ministro, en el pasaje de Hechos 26:16, es la traducción de
la voz griega juperetes, que significa “un remero subordinado, cualquiera que sirve
con las manos, un criado, cualquiera que ayuda a otro en algún trabajo, un
ayudante. En la versión Valera, este término es traducido “ministro” diez veces,
cinco veces es traducido “servidor”, dos veces “ministril y criado” y una vez

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

“alguacil”. De manera que cuando hablamos de ministerio estamos hablando de


servicio y de subordinación.
Cuando la iglesia primitiva nombró siete hermanos “de buen testimonio, llenos
del Espíritu Santo y de sabiduría”, como diáconos, esto no era para crear una
jerarquía eclesiástica, sino para hacer un reparto de responsabilidades.
La descripción más completa de este ministerio especializado del predicador se
puede analizar en el pasaje de Efesios 4:8-12, el cual nos indica que cuando Cristo
ascendió al cielo, dio dones a su iglesia con el fin de equipar a cada creyente para
su servicio particular y así lograr la edificación de todo el cuerpo. Al ser un don de
Dios, entendemos que deben ser personas llamadas y equipadas por Dios. (Crane,
1998)

B. Tiene cualidades para el buen desempeño del ministerio de


la palabra
El desempeño de un ministerio especializado debe tener ciertas cualidades
personales indispensables, en 1 Timoteo 3:2-7 encontramos una lista de estas
cualidades. Las quince consideraciones allí expuestas revelan el hincapié que hace
el apóstol Pablo en tres áreas fundamentales que son: la conducta moral, el
crecimiento espiritual y la aptitud para enseñar. (Crane, 1998)

1. LA CONDUCTA MORAL
La conducta moral del predicador ha de ser “irreprochable”. Su conducta debe
ser tal que no le deje a su adversario ninguna base posible para vituperar su
vocación. Tan así ha de ser que aun entre los extraños “es necesario que goce de
buen nombre. Es cierto que todo cristiano tiene la obligación de andar como es
digno de la vocación con que ha sido llamado, pero la posición prominente del
predicador aumenta grandemente su responsabilidad Spurgeon ilustro el punto
como sigue: “Sucede con nosotros y con nuestros oyentes lo que con nuestros
relojes de bolsillo y el reloj público: si el de nuestro propio uso anduviese mal, pocos
se engañarían por su causa, con excepción de su dueño; pero si el de un edificio
público, tenido como cronometro, llegase a desarreglarse, una buena parte de su
vecindario desatinaría en la medida del tiempo. No es otra cosa lo que pasa con el
ministro: él es el reloj de su congregación; muchos regulan su tiempo por las
indicaciones que él hace y si fuere inexacto, cual más, cual menos, todos se
extraviarán siendo él en gran manera responsable de los pecados a que haya dado
ocasión” (Spurgeon, 1950)

2. EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL
“No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la misma condenación que
el diablo” 1 Timoteo 3:6 Lo referente a la madurez espiritual implica la posesión y

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Homilética básica
Instituto Bíblico Elim Internacional

el desarrollo de ciertas cualidades por parte del predicador, indicadas por el apóstol
Pablo con los adjetivos: “sobrio”, “prudente” y “decoroso”. Estos podrían, con igual
propiedad, ser traducidos como “moderado”, “juicioso” y “ordenado”. El primero
implica que el predicador debe llevar una vida equilibrada, sin excesos de ninguna
naturaleza, esto incluye un temperamento radical. El segundo se refiere a dos
asuntos, la posesión de lo que normalmente se llama “sentido común” y el dominio
propio. El último señala la necesidad de un comportamiento decente, además de la
disciplina de regularidad y buenos hábitos en todos los aspectos de la vida, tanto
en lo físico, como en lo intelectual y espiritual. (Crane, 1998)

3. LA APTITUD PARA ENSEÑAR


Esta aptitud es necesaria para el buen desempeño del ministerio de la Palabra.
En ella está implícito: la posesión de cierta capacidad natural y la adquisición de
conocimientos. Entre estos están: un amplio y sólido conocimiento de las Escrituras,
la naturaleza humana y la cultura general del pueblo al cual el predicador está
dedicado y su psicología particular.

C. Actúa en la plenitud del poder del Espiritu Santo


La plenitud del poder del Espíritu Santo en la vida del predicador va acompañada
de una entrega sin reserva de todo su ser a la soberanía absoluta de Cristo. Sus
talentos necesitan ser dedicados a la gloria de Cristo. Sus ambiciones necesitan ser
sublimadas por la devoción a Cristo. Sus intenciones necesitan ser purificadas por
el escrutinio constante de Cristo el Señor.
Además, el predicador para mantener esta llenura y plenitud del Espíritu Santo
necesita mantener una comunión ininterrumpida con su Señor mediante una
disciplina diaria de lectura bíblica devocional y perseverando en la oración y el
ayuno. (Crane, 1998)

III. El mensaje con un propósito definido


Después de la idoneidad del predicador no hay factor de mayor importancia en
la preparación de un sermón que la determinación del propósito específico que el
predicador se propone lograr con su mensaje.

A. El valor de la determinación del propósito del sermón


La determinación del propósito del sermón aporta grandes beneficios, tanto para
el predicador como para la congregación. El objetivo primordial del mensaje es
tratar de convencer al oyente a tomar una decisión y hacer un cambio en su vida,
dando un mensaje de parte de Dios a una persona o grupo de personas. No se trata

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Homilética básica
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de llenar un tiempo o pararse a hablar para entretener o comunicar una idea sin
buscar generar un cambio en la vida de las personas que nos escuchan.
1. El sermón es solamente una herramienta: comprendemos que su
importancia descansa solamente en su adaptación para su fin.
Antes de empezar cualquier otro procedimiento tenemos que tener un
propósito o meta definida.
2. Dependencia de Dios: Además, el hecho de tener un propósito definido
para cada sermón, obliga al predicador a depender de Dios. Esto se
entiende desde el punto de vista de que en un breve lapso de 40 a 50
minutos tiene que despertar el interés, iluminar el entendimiento,
convencer la razón, redargüir la conciencia y cautivar la voluntad, todo
con relación a una cosa determinada, a saber, el propósito del sermón.
3. Guía: Podemos decir también, que la determinación del propósito
específico del sermón constituye una guía indispensable en la preparación
del mensaje. El propósito gobierna desde la elección del texto, en la
formulación del tema e indica cuáles materiales de elaboración son
idóneos; aconseja el mejor orden para las divisiones del plan y determina
la forma en que el mensaje debe ser concluido.
4. Esperar frutos: La determinación del propósito del sermón también da
motivos poderosos para esperar frutos de él, para la gloria de Dios.
Demasiadas veces, el predicador a nada le apunta, ni da en el blanco. Es
importante que aprendamos a “hacer puntería”, adaptando la
presentación de los mensajes a la condición y a las necesidades de los
oyentes a la hora de determinar dicho propósito. (Crane, 1998)
5. Otros aspectos a tomar en cuenta en la determinación del propósito
a) El auditorio:
• Si son personas inconversas.
• Si son creyentes
• Si es un grupo mixto.
• La doctrina en una iglesia debe ser dada por el pastor de la iglesia.
b) Condiciones de las instalaciones:
• Si es al aire libre.
• El clima.
• Las condiciones de los equipos de sonido.
• Si las personas se pueden sentar.
• La iluminación.

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Homilética básica
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c) Tipo de actividad:
• Si es evangelística (una campaña)
• Si es una vigilia.
• Si es un matrimonio.
• Si es un entierro.
• Si es un retiro.
• Si es un estudio bíblico.
• El tiempo de duración del mensaje debe estar sujeto al tipo de
actividad.

B. Los propósitos generales de la predicación


El propósito general de la predicación cristiana es el de satisfacer las
necesidades espirituales de los hombres. Dado que la humanidad está dividida en
dos grandes campos: aquellos que son salvos y los que no lo son. Ambos grupos
tienen necesidad de vida espiritual, los primeros la necesidad de desenvolvimiento,
o sea, necesitan ser regenerados y los segundos la necesidad de adquisición, o sea
necesitan crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y salvador Jesucristo.
Ambos grupos están incluidos en la declaración de Cristo:
“Yo he venido para que tengan vida y para
que la tengan en abundancia” Juan 10:10
Esta división que acabamos de hacer es importante, pero no del todo
satisfactoria ya que su defecto es la sencillez, deja por fuera la diversidad de
necesidades espirituales del creyente. Por esto, si queremos decir que la
predicación ha sido fiel a su misión de satisfacer las necesidades humanas, necesita
cumplir con seis propósitos generales: (Crane, 1998)

1. EL PROPÓSITO EVANGELÍSTICO
Este es el de persuadir a los perdidos a recibir a Cristo Jesús como su Salvador
personal, comprendiendo que cada uno al aceptar a Cristo empieza un nuevo estilo
de vida, y las consecuencias en sus vidas al hacerlo.

2. EL PROPÓSITO DOCTRINAL
Este es el propósito didáctico, o sea el de instruir a los creyentes, haciéndoles
ver el significado de las grandes verdades bíblicas e indicándoles como estas tienen
aplicación práctica a la vida diaria.

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3. EL PROPÓSITO DEVOCIONAL
Este es el propósito de intensificar en los creyentes el sentido de amorosa
devoción para con Dios, así como guiarles en la expresión apropiada de la adoración
que Dios merece. En este, el énfasis descansa sobre el amor al Señor.

4. EL PROPÓSITO DE CONSAGRACIÓN
Este es el propósito de estimular al creyente a dedicar sus talentos, tiempo e
influencia al servicio de Dios. En este el énfasis descansa sobre el servicio cristiano.

5. EL PROPÓSITO ÉTICO O MORAL


Este es el propósito de ayudar al creyente a normar su conducta diaria y sus
relaciones sociales de acuerdo con los principios cristianos. La variedad de
condiciones sociales en el mundo contemporáneo se unen para demandar del
púlpito cristiano una palabra clara y de provecho sobre temas de la moral.

6. EL PROPÓSITO DE DAR ALIENTO


Este es el propósito de fortalecer, dar aliento y consuelo al creyente en medio
de los momentos de angustia, dolor y crisis personales. (Crane, 1998)

IV. El sermón demanda un mensaje bíblico


Dado el hecho, que tanto la evangelización de los inconversos, como la
edificación de los cristianos, dependen en gran parte de la instrumentalidad de la
Palabra de Dios, de ahí la importancia que el sermón eficaz demanda un mensaje
bíblico.
Un mensaje bíblico lo podemos definir como aquel que está basado en la recta
interpretación de un texto de la Biblia, tomando del texto su tema, desarrollando el
tema en conformidad con la enseñanza general de las escrituras, y aplicándolo a
las necesidades actuales de los oyentes. De ahí podemos deducir que el concepto
de mensaje bíblico gira en torno a dos consideraciones: el texto y el tema.

A. El texto del mensaje bíblico

1. LA FUNCIÓN DEL TEXTO


Podemos definir el texto como aquel pasaje de las Escrituras, sea breve o
extenso, del cual el predicador deriva o fundamenta el propósito o tema de su
sermón. Además de esta función principal el texto también tiene otras funciones:

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1. El texto no es meramente una cuestión de forma sino la esencia misma


del sermón. En ocasiones no se encuentra un texto para algún tema que
se quiera exponer, esto se debe a dos razones principales: 1) Que no se
conozca lo suficientemente bien la Biblia o 2) Es un tema que no merece
ser discutido.
2. El texto debe constituir una unidad completa de pensamiento y el
predicador tiene que conocer el significado o interpretación correcta de su
texto antes de poder fundamentar con él su idea principal o tema. Un
pensamiento incompleto o un texto mal interpretado no puede constituir
un texto satisfactorio. La verdad que se va exponer tiene que ser
consecuente con el texto usado.
Ejemplo: Un pastor sintiendo la necesidad de dar aliento a su congregación tomó
como texto para su sermón estas palabras: “...en las manos de un Dios vivo”
(Hebreos 10:31b) Su propósito fue el de fortalecer la fe de sus hermanos frente a
los temores que la guerra les inspiraba. “Nuestra vida”, decía en su sermón, “está
en las manos del Dios vivo. Confiemos, pues, en su amor y en su poder”. Nadie
podría criticar ni su propósito ni la verdad bíblica con que se esforzaba para lograrlo,
pero no era el mejor pasaje para fundamentar ese tema, ya que su contexto habla
de juicio. El pasaje con la idea completa se lee “¡Horrenda cosa es caer en manos
del Dios vivo!”. (Crane, 1998)

2. LAS VENTAJAS DE TENER UN TEXTO PARA CADA SERMÓN


La práctica de basar cada mensaje en un trozo de la Biblia contribuye
poderosamente a la eficiencia de la predicación.
1. Atrae la atención: El texto ayuda a conseguir la atención de la congregación.
Es un hecho que los humanos prestamos atención a lo que nos interesa, esta
es la razón por la cual un texto bíblico nos sirve para lograr esta atención.
2. Da Confianza: La práctica de basar el mensaje en alguna porción de la Biblia
da confianza al predicador y a los oyentes ya que reviste el mensaje de
autoridad divina.
3. Ayuda al predicador en la preparación de su mensaje: Como mínimo le
señala su tarea inicial: la de interpretar rectamente el texto escogido.
4. Evitará que el predicador se agote: Esta verdad es ilustrada con la
experiencia del hermano James Black, quien al encargarse de su primer
pastorado empezó con la predicación de sermones temáticos. Preparaba cada
sermón de acuerdo con algún tema importante como: la tentación, la
providencia, etc., después de tres meses se encontró sin temas de
predicación, parecía que no le quedaban más asuntos que tratar ni recursos
intelectuales a los cuales acudir. Cuándo la situación estaba más difícil, aun
pensando en abandonar el ministerio, descubrió algo maravilloso. Que si

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fundamentaba su predicación en un texto bíblico podría predicar infinidad de


sermones sobre el mismo tema, ya que cada texto presentaba un punto de
vista diferente del asunto.
5. Ayuda al crecimiento espiritual: tanto del predicador como a la
congregación. Al primero, ya que cada semana tiene que estudiar al menos
dos o tres textos bíblicos junto con sus respectivos contextos, esto nos da a
entender que cada año tiene que hacer un estudio concienzudo de alrededor
de cien o ciento cincuenta pasajes de la Biblia. En lo que respecta a la
congregación, el beneficio no es menos importante, aunque en gran parte
depende del predicador para hacer que cada texto brille con celestial fulgor.
El cuidado rigoroso que el predicador debe tener al momento de interpretar
correctamente el texto elegido, es fundamental para lograr cada una de estas
ventajas, ya que un texto mal interpretado desvía la atención del oyente, aumenta
la desconfianza, trae confusión a la congregación y en estos casos no fortalece el
propósito del predicador.

3. SUGESTIONES ACERCA DE LA SELECCIÓN DEL TEXTO


Al ser la selección del texto algo tan importante y en apariencia fácil,
permítasenos citar lo que dice Spurgeon al respecto: “No es que falten, sino es que
son demasiado abundantes; es como si a un amante de las flores se le pusiese en
un magnífico jardín con permiso para coger y llevarse una sola flor; no sabría cuál
coger que fuera mejor”. Así sucede en ocasiones cuando queremos escoger un texto
para un sermón. A continuación ofrecemos algunos aspectos a considerar en este
proceso:
1. Escoger un texto que se apodere de su propio corazón: Nunca se debe
predicar sobre un texto, si este primero no ha movido las cuerdas de su propia
alma. Primero tiene que hablar al predicador, antes que el predicador pueda
hablar a la congregación.
2. Buscar el texto que contribuya a la necesidad más apremiante de la
congregación: Es importante para el predicador buscar la forma de
desarrollar el poder de discernir los puntos de correspondencia entre las
circunstancias de su propia congregación y la condición de las personas
históricas a quienes el pasaje bíblico en cuestión fue dirigido originalmente.
3. Considerar los temas de los mensajes predicados recientemente, en la
congregación de que se trate: El pueblo del Señor necesita de una ración
equilibrada, por tanto, para su salud espiritual requiere de “todo el consejo de
Dios” Hechos 20:27. Con frecuencia el predicador debe revisar los temas y
textos en los cuales dichos temas fueron basados para estar seguro de dos
cosas: 1) Evaluar sí ha abarcado los seis propósitos generales de la predicación

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cristiana. 2) Querrá ver si está alimentando a su congregación con mensajes


tomados a través de toda la Biblia.
4. Por regla general, se aconseja la selección de textos claros en su
sentido: Ya que estos tienen ventajas al sugerir inmediatamente los temas
que de ellos se derivan, ahorrando tiempo, puesto que no precisan ser
explicados y facilitando a la congregación a comprender y recordar el sermón.
Esto no significa que ocasionalmente se puedan escoger textos que no sean
del todo claros a primera vista.
5. Cuando se vaya a sacar de contexto un pasaje se debe dar la aclaración
respectiva de lo que estamos haciendo, ya que, si no se hace, podría
causar confusión entre las personas que nos están escuchando.
6. Es mejor escoger los textos que hacen hincapié en los aspectos
positivos del cristianismo: se hace bien al considerar, por ejemplo, el
marcado contraste entre los diez mandamientos y el sermón del monte. El
predicador debe estudiar el precepto positivo de este y no la prohibición
negativa de aquel. Hacemos bien al tomar este sabio consejo: “La refutación
del error es una tarea interminable. Sembrad la verdad y el error se
marchitará” (F. W. Robertson)
7. Seleccionar textos que apelan a la imaginación: En otras palabras, que
aportan algo que ver, algo que sentir, algo que hacer. Se debe buscar un
elemento gráfico dentro del sermón y aventaja más cuando este elemento se
encuentra en el texto. Jesús utilizó esta herramienta con frecuencia ya que el
Señor sabe que sus criaturas comprenden mejor cuando pueden ver la verdad
al mismo tiempo que la escuchan. Tener vigorosa imaginación al exponer el
mensaje.
8. Se recomienda la utilización de un solo texto para cada sermón: ya que
el uso de textos múltiples es casi seguro que de por resultado una notable falta
de unidad en el sermón. (Crane, 1998)

4. EL SEMILLERO HOMILÉTICO
El predicador debe estar atento a que cuando tiene vislumbres de inspiración
respecto al uso que se pueda dar de tal o cual texto anotarlo en el acto, ya que
éstas pronto se esfumarán. El conjunto de estas anotaciones constituye su semillero
homilético.
Cuántas veces por no apuntar en el momento hemos perdido ideas preciosas
para un mensaje.

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B. La recta interpretación del texto


Una vez que el predicador tiene su texto, no ha acabado todavía, debe ocuparse
en la correcta interpretación del mismo. Esto tiene dos propósitos:
1. Descubrir el sentido exacto de lo que los autores inspirados dijeron
2. Estando familiarizado con las necesidades de su congregación, meditando
en la Palabra, manteniéndose fiel en la oración y sinceramente deseando
glorificar a Cristo y ayudar a sus oyentes; le va a permitir al predicador
discernir la aplicación práctica de su pasaje para nuestros días.

C. Los instrumentos del predicador


Como todo buen artesano, el predicador debe tener ciertos instrumentos a su
alcance. Estos instrumentos le ayudarán a ser un mejor predicador y preparar
mejores mensajes. Los instrumentos que presentamos en esta lección son básicos,
y el predicador debe aprender a usarlos bien.

1. LA BIBLIA
Este es el instrumento más importante de todos, y es por eso que el predicador
debe tener un buen conocimiento de la Palabra de Dios. Debe comprender el
manejo correcto de la Biblia, estudiarla con cuidado y con un corazón abierto para
exponer el mensaje de la Biblia con claridad.
Recomendamos que use para la predicación la versión Reina Valera revisión
1960, por ser la más común en las iglesias evangélicas. Pero el predicador debe
también tener todas las otras versiones disponibles para su estudio, ya que muchas
veces otras versiones nos dan alguna aclaración de algunos pasajes bíblicos.
Algunas versiones son: La Versión Moderna (1893), La Versión Hispánica (1962),
La Versión Popular (1966), El Nuevo Testamento Viviente (1972), La Biblia de las
Américas (1973).

2. UNA CONCORDANCIA
La concordancia es como un diccionario que contiene las palabras de la Biblia
en orden alfabético. Por medio de la concordancia, el predicador puede buscar
alguna palabra de un texto y hallar la cita donde se encuentra en la Biblia. Es una
gran ayuda en la preparación de sermones.
Hay varias concordancias que uno puede conseguir. Algunas concordancias,
como las que vienen adjuntas a la Biblia, no son completas y contienen solamente
las palabras más importantes.

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3. EL DICCIONARIO BÍBLICO
El diccionario bíblico es un libro que contiene muchos datos históricos, la
definición de términos, y datos biográficos que ayudan al predicador a tener un
mejor trasfondo para la predicación.

4. COMENTARIOS
Los comentarios ayudan al predicador en la interpretación de la Biblia. El
predicador debe tener por lo menos un comentario, y si es posible, varios
comentarios para poder comparar las diferencias que puede haber en la
interpretación de la Biblia. Sin embargo, no debemos olvidar que los comentarios
no son inspirados y deben ser usados sólo como una fuente de referencia.

5. LIBROS DE ESTUDIOS BÍBLICOS


Hay muchos otros libros sobre ciertos temas de la Biblia, o sobre alguna
epístola. Estos libros también son de ayuda al predicador que quiere mejorar y
ampliar su conocimiento y su predicación. En el estudio de estos libros es
recomendable: siempre leer la Biblia juntamente con el libro, y no basar mensajes
solamente en algún libro.

D. El mensaje Bíblico

1. EL TÍTULO
Es el tema expresado en una frase clara, llamativa, subjetiva y concisa. El título
es lo que se pone en el pizarrón o se anuncia al público para saber de qué se
hablará; una de sus funciones principales es llamar la atención sin ser alarmista.
Cuando lo que se pone en el pizarrón es muy extenso, deja de ser título.
El título tiene como propósito señalar brevemente la cuestión acerca de la cual
tratará el mensaje. Si se prepara una serie de sermones, podemos usar un solo
título para cada sermón, pero estos, con diferente propósito y con un sólo tema. El
título del sermón puede ser provocativo pero no exagerado. Resultará exagerado
si, maliciosamente, para llamar la atención, el predicador anuncia con él más de lo
que en realidad significará su sermón. Esta clase de engaño es perjudicial; la
credibilidad del predicador se verá afectada por no haber cumplido con lo
anunciado.
Usted, como predicador, nunca debe dejar sus sermones sin título, ya que, al
actuar así, su sermón carecerá de dirección y provocará que los oyentes no se
identifiquen con su mensaje.

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Su título debe llamar la atención y ser fácil de recordar. ¿Dónde podemos


encontrar buenos títulos? Para encontrar buenos títulos, podemos ayudarnos con
la Biblia. Note el siguiente ejemplo:
"..Cristo murió por nuestros pecados...” 1 Corintios 15:3

2. LA IMPORTANCIA DEL TEMA

Definir el tema
El primer paso para preparar un buen sermón es tener un mensaje definido.
Antes de proceder a la preparación de un sermón, todo predicador debe
responderse esta sencilla pregunta: ¿Sobre qué voy a hablar?
Mientras el predicador no pueda contestar claramente tal pregunta, no debe
seguir adelante. Ha de tener un tema y debe saber con precisión cuál es. Sólo puede
estar seguro de que lo sabe cuándo puede expresarlo en palabras. Si el tema está
entre la bruma, también lo estará todo lo que le pertenece: su introducción, su
arreglo, su prueba y su objeto.
El tema debe ser la expresión exacta del asunto, o la respuesta a la pregunta:
¿Sobre qué voy a hablar? Nunca debe escogerse un tema por ser bonito o sonoro
como frase, sino que ha de expresar claramente el objeto que el sermón persigue.
Todo predicador, para preparar bien su sermón, debe responder a la pregunta: ¿Por
qué voy a hablar de este tema? ¿Qué fin deseo lograr?
El tema no sólo ha de abarcar o incluir lo que se va a decir, sino que ha de
excluir todo lo que no tenga que ver con el asunto.
El Dr.J.H.Jowell, citado por Vila expresa: “Tengo la convicción de que ningún
sermón está en condiciones de ser escrito totalmente, y aún menos predicado,
mientras no podamos expresar su tema en una sola oración gramatical breve, que
sea a la vez vigorosa y tan clara como el cristal. Yo encuentro que la formulación
de esa oración gramatical constituye la labor más difícil, más exigente y más
fructífera de toda mi preparación. El hecho de obligarse uno a formular esa oración
desechando cada palabra imprecisa, o ambigua…” (Vila, 1985)

¿Cómo encontrar un tema?


• Reflexionando sobre las necesidades espirituales de sus oyentes.
• En los tiempos devocionales diarios.
• Escuchando o leyendo sermones de otros predicadores.
• Meditando en las situaciones de la vida diaria.
• Pidiéndolos a Dios en oración.

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Las cualidades de un buen tema


Existen algunas cualidades que son indispensables en un buen tema que sea digno
de un púlpito cristiano:
1. Debe ser vital: Debe tratar sobre alguna de las grandes verdades de la fe
cristiana. La necesidad de nuestros oyentes es tan seria y el mandato de
nuestro Dios tan apremiante, que nunca debemos malgastar el tiempo con la
discusión de asuntos sin importancia a los que Brooks caracterizó como: “las
chucherías de la teología”.
2. Debe ser un pensamiento concreto: Debe ser corto, pero claro y expresivo.
Un tema largo, pierde su gracia y atractivo. No se detalla lo que se va a predicar
sino que despierta el interés por saber lo que se dirá. Si el sermón es textual,
el tema debe ser dependiente del texto y contener el principal pensamiento del
mismo. (Vila, 1985)
3. Debe ser pertinente: Incorporando y expresando los valores permanentes y
universales de sus respectivos textos, es decir, el tema debe representar la
verdad eterna que el predicador se propone a aplicar a las necesidades
apremiantes de su congregación. El tema debe tener valor práctico para los
que escuchan el sermón.
4. Debe tener una legítima relación con las Escrituras: Hay varias maneras
de hacer esta derivación.
a. El tema debe ser encontrado directamente en el texto: el predicador
descubre cuál fue el significado de su texto para las personas a quienes
originalmente fue dirigido. Luego discierne que este es precisamente el
mensaje que sus propios oyentes necesitan.

Texto Tema

“No os engañéis; Dios no puede


ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también
segará. “La ley de la cosecha
espiritual”
Porque el que siembra para su
carne, de la carne segará corrupción;
mas el que siembra para el Espíritu,
del Espíritu segará vida eterna.”
Gálatas 6:7-8

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Texto Tema

“Jesús les respondió: ¿Ahora


creéis? He aquí la hora viene, y ha “La soledad de Jesús”
venido ya, en que seréis esparcidos
cada uno por su lado, y me dejaréis
solo; mas no estoy solo,
porque el Padre está conmigo.”
Juan. 16:31-32

b. El tema puede ser inferido del texto por procedimientos lógicos:


Cuando el texto presenta una verdad general y el tema una aplicación
particular de esa misma verdad, decimos que el tema fue inferido por
deducción. Cuando el texto presenta algún caso particular y el tema una
generalización de la verdad del texto, decimos que el tema fue inferido
por inducción. Cuando el texto presenta una verdad particular y el tema
otra verdad particular afín, decimos que el tema fue inferido por analogía.

3. EL DESARROLLO DEL TEMA


Según nos dice el Dr. Herrick Johnson en el su libro Ministro Ideal, citado por
Vila: El desarrollo del tema nos habla de un plan. Un plan es agrupar todo para
formar un organismo, que presentará una sucesión natural y ordenada. Colocará
las cosas en orden hacia un clímax, que es la exhortación final.
Spurgeon respecto al tema sugiere que no es permitido que pongamos
inferencias prácticas como base y doctrinas como piedras superiores. Cada idea
debe ir llevando al oyente a un nivel superior de comprensión. “El orden es la
primera ley celestial, no debe ser descuidado por los embajadores del Cielo” (Vila,
1985) No debemos darnos el lujo de ir exponiendo ideas que se enlazan con la
última frase de la anterior, pero no viene a propósito para el tema.
Esto requiere por lo general de una gran cantidad de trabajo, y a veces hay una
lucha larga con la oscuridad y confusión de ideas que tienden a desanimar. Pero
con meditación y trabajo todo ese caos va desapareciendo y las ideas empiezan a
formar un plan armónico basado en el tema y su texto.
De manera general Samuel Vila divide el sermón bíblico en tres clases
principales: TEXTUAL: Se limita a exponer y explicar el texto bíblico. TEMÁTICO: se
basa sobre un tema o asunto. EXPOSITIVO: comenta un pasaje bíblico, narración
o parábola de las sagradas escrituras. Estas se pueden subdividir en muchas otras
según el procedimiento que se adopte para arreglar el sermón. En las cuales no se
entraré en detalles en el presente material. (Vila, 1985)

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Desarrollo textual: Cuando las divisiones principales del bosquejo son tomadas del
texto. A este se le llama sermón de texto.
1. Desarrollo textual analítico: Este se caracteriza porque el tema del
sermón es idéntico a la idea central del texto y en que las distintas partes
del texto son empleadas en el sermón de la misma manera. Lleva un
orden dado por el mismo texto.
2. Desarrollo textual sintético: Este, al igual que el textual analítico, se
ocupa única y exclusivamente con los materiales del texto. Difieren, sin
embargo, en cuanto al orden de las partes del texto, las divisiones del
desarrollo no necesariamente tienen que estar ordenadas según la
secuencia del texto, sino que pueden variar de acuerdo al criterio y
conveniencia del predicador.
Desarrollo temático: Cuando las divisiones principales del bosquejo son
derivadas del tema mismo. A este se le llama sermón de asunto. Los textos bíblicos
utilizados para el desarrollo pueden tener una estrecha unidad de tema, aunque
carezcan de unidad de texto o secuencia textual de los versículos.
Veamos un ejemplo: Uno de los sermones más famosos de Spurgeon se intitula:
“Canciones en la Noche”. El texto es Job 35:10 “Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios
mi Hacedor, que da canciones en la noche?”
El plan del sermón es como sigue:
I. ¿Quién es el autor de las canciones en la noche?
1. Dios es el autor de las canciones en la noche, porque en la noche
todo lo que el cristiano tiene es su Dios.
2. Dios es el autor de las canciones en la noche, porque sólo él puede
inspirar al cristiano a cantar bajo circunstancias tan
desfavorables.
II. ¿Cuál es el tema de las canciones en la noche?
1. En la noche el cristiano puede cantar del día que ya terminó, de
sus beneficios y misericordias.
2. En la noche el cristiano puede cantar de la noche misma, de que
no es tan negra como pudiera ser.
3. En la noche el cristiano puede cantar del día que ha de venir, de
sus promesas y esperanza.
III. ¿En qué consisten las excelencias de las canciones en la noche?
1. En que son sinceras.
2. En que demuestran verdadera fe en Dios.

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3. En que manifiestan un valor real.


4. En que exhiben un amor genuino para Cristo.
IV. ¿De qué aprovechan las canciones en la noche?
1. Son útiles para alegrar nuestro propio corazón.
2. Sirven para regocijar el mismo corazón de Dios.
3. Animan a nuestros compañeros.
4. Convencen a los que aún no creen en Cristo.
Desarrollo expositivo: Cuando se toma todo un capítulo, una historia, una
serie de versículos que desarrollan un pensamiento especial, enlazando las ideas
unas con otras, como un collar de perlas. No todos los capítulos de la Biblia sirven
para este tipo de mensaje, ya que algunos presentan diversos temas. El desarrollo
expositivo más común es el narrativo. Donde se formulan preguntas como: ¿Por
qué pronunció Jesús esta parábola? ¿Qué enseñanzas hay para el creyente? ¿Cómo
aplicarlo a mi vida personal? Dándose a la tarea de identificar palabras clave.
Narrando la historia con vigorosa imaginación, haciendo énfasis en las partes que
tendrán aplicación espiritual y las que lo llevan a desarrollar el sermón según el
propósito planteado, está bien ignorar versículos que no lo llevan a su plan.

V. El sermón demanda un buen arreglo


Durante los capítulos anteriores hemos venido hablando de las cuestiones de
fondo, ahora consideraremos los aspectos de la forma.
No debemos exagerar en la importancia de la forma. Ni pensar nunca que está
podrá reemplazar la fecundidad del pensamiento. Pero pese a la realidad de estos
peligros, hay que insistir en que la cuestión de forma de la predicación es cosa vital
para su máxima efectividad.
La ordenación del sermón: sus divisiones y subdivisiones son una gran ayuda
para preparar un mensaje sustancioso y capaz de permanecer en la memoria de
los oyentes durante mucho tiempo. Pero el orden impuesto en la preparación del
sermón resulta una restricción insoportable para ciertos predicadores en el
momento de ser pronunciado. De ahí que algunos que gozan del don de la facilidad
de palabra, caigan en el lamentable exceso de confiar a ella todo el éxito y suban
al pulpito sin la preparación adecuada. Un rato de meditar sobre un texto o pasaje
de la Biblia les parece bastante para pronunciar un sermón. Un discurso de altos
vuelos y quizás en algunos casos de magnifica expresión, pero sin contenido. El
público recordará que pasaron un rato agradable, pero difícilmente recordaran que
mensaje dio el predicador.

23
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En lo que respecta a la congregación, descubrimos que encuentra el sermón


bien arreglado más atractivo, más comprensible, más fácil de ser recordado y más
persuasivo.
Es un hecho que por naturaleza al hombre le gustan las cosas bien arregladas.
Esto significa que un sermón bien arreglado va a tener cierta ventaja sobre el que
no lo tiene.
Tenemos que mencionar que en este como en todos los aspectos de la vida
cristiana tiene que haber equilibrio.

A. La Introducción
En la preparación de un sermón, la introducción es la última parte que se
arregla. Esto es lógico, porque sólo así puede asegurarse que la introducción sea
del todo apropiada. Esta no debe ser mayor a 10 minutos.
La introducción de un sermón debe lograr que los oyentes tengan buena
voluntad para con el predicador, que le presten su atención y que estén dispuestos
a recibir la enseñanza que él les quiere impartir. Nunca debemos predicar un
sermón sin haber hecho antes pensar a nuestros oyentes, “Hoy sí que vamos a
tener un buen sermón”

1. PROPÓSITO DE LA INTRODUCCIÓN
1. Establecer contacto con la audiencia.
2. Despertar interés por el tema.
3. Calmar a la audiencia.
4. Dar luz al oyente en cuanto al trasfondo del mensaje.
5. Hacer entender que el sermón es general para toda la iglesia.
6. Mostrar que el tema es acorde a la ocasión.
Existen algunas frases tales como palabras de saludo, agradecimientos que se
dan al principio de la intervención, que no se pueden catalogar como parte de la
introducción del sermón. Algunas de estas son:
• "..Estoy contento de estar con ustedes...”
• "..Es un día muy hermoso y que bueno que están aquí...”
• "..Gracias por haberme invitado...”
• "..Le doy gracias a Dios por la vida de la hermana que...”
La introducción debe ser preparada de antemano, nunca se debe improvisar en
la introducción. Al comenzar a predicar; los nervios, la emoción, etc., le pueden
llevar a decir algo que no tiene que ver con su discurso, provocando que los oyentes

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Homilética básica
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pierdan la dirección del mensaje. Por tanto, la introducción debe tener las siguientes
siete características:
1. Es breve.
2. Es clara.
3. Es apropiada
4. Tiene unidad de pensamiento.
5. Tiene propósito.
6. Es variada.
7. Es adecuada a la audiencia.

2. TIPOS DE INTRODUCCIÓN
Existen varios tipos de introducción, y usted debe conocer bien cada una de
ellas, para que, al predicar, no caiga en la monotonía. Las siguientes nos ayudan a
evitar tal problema.

El trasfondo de un pasaje bíblico


El trasfondo de un pasaje de la Biblia también es conocido como el contexto
histórico del mismo, esta información nos dirá quién es el autor del libro, a quién
lo escribió, en qué tiempo, desde qué lugar y con qué propósito. Ejemplo: Un
sermón sobre la primera epístola a los Corintios, podría tener la siguiente
introducción:
Ejemplo:
El apóstol Pablo escribió a la iglesia que se encontraba en la ciudad de Corinto
al sur de Grecia, en el año 57 d. C Con el propósito de poner en orden algunos
problemas que existían en la congregación.
Esta introducción puede ser enriquecida si damos detalles de la ciudad de
Corinto. Usted puede utilizar los principios y herramientas de la Hermenéutica para
llevar a cabo con éxito esta tarea.

Utilizando una ilustración


La ilustración es una forma de arrojar luz sobre un sermón mediante el uso de
un ejemplo. Las ilustraciones bien pueden usarse durante el sermón, o como lo he
mencionado, también pueden usarse como introducción. He aquí un ejemplo de
este tipo de introducción:
Ejemplo:
Un perforador de pozos apostó ante un grupo de amigos en un restaurante, que
se bebería treinta y nueve vasos de licor en diez minutos. Ganó la apuesta: ¡Y cayó

25
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muerto! Hermanos, la Biblia tiene serias advertencias acerca del vino y la cerveza,
hoy las estudiaremos una por una.

3. CONSEJOS PRÁCTICOS PARA “ROMPER EL HIELO”

El humorismo
Algunos predicadores han tratado de hacerse simpáticos con los oyentes
utilizando el humorismo (chistes) para luego proceder a la parte seria y espiritual.
Este método no es del todo censurable cuando el predicador sabe hacerlo con
medida y verdadera gracia. El predicador que trate de ensayar este método no por
el afán de hacerse gracioso, sino por el decidido y serio propósito de ganar la
atención de los oyentes debe hacerlo con mucha cautela, porque dentro del
auditorio puede haber personas para quienes las bromas desde el púlpito le
parezcan repulsivas.

Hacer referencia a un hecho actual


Esta es una de las mejores formas de introducción y se puede usar siempre que
exista tal posibilidad. Por ejemplo: un incidente que se ha publicado en los
periódicos, un hecho de la actualidad, etc.
Se debe tener en cuenta que el incidente tenga relación con el tema y que no
parezca forzado ni fuera de lugar. Tal incidente no debe convertirse en base para
el mensaje, sino en una excusa para entrar en materia.

Explicar el origen del propio sermón


Esta es una introducción extraordinaria de la que no se debe abusar. El
predicador puede hacer mención del origen de su sermón, lo que Dios habló a su
corazón, la experiencia que tuvo, etc. Pero nunca debe abusar de tal forma que
llegue a sonar jactancioso, ya que el auditorio podrá percibir fácilmente si es una
mención o si el predicador se está presentando como una especie de profeta o algo
por el estilo.

Breve mención del tema que se va a tratar


Puede empezar algunas veces con una ponderación de la verdad o doctrina que
nos proponemos exponer.

4. ERRORES MÁS COMUNES AL INICIAR EL SERMÓN


Deseamos mencionar errores que muchas veces el predicador comete al iniciar
su exposición. Es importante que el predicador considere dichas expresiones para
evitarlas al máximo.

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Lo que NO debe decirse:


1. “Estoy muy nervioso”.
2. “Me disculpan cualquier error”.
3. “Yo no sé predicar”.
4. Uso de muletillas (A su nombre, quién vive, dele un aplauso al Señor,
este...)
5. “Yo no quería predicar, pero...”
6. Crítica excesiva. No regañar a la congregación por su aparente falta de
disposición.
7. No adular a la congregación.
8. Lenguaje técnico, debemos usar palabras de tal forma que
todos nos entiendan.

B. La unidad del sermón


Los requisitos de la unidad homilética son tres:
1. Que el sermón tenga un solo tema.
2. Que tenga un solo propósito específico.
3. Que emplee únicamente los materiales de elaboración que sean más
apropiados tanto para el tema como para el propósito específico.
Así como el alambrista puede mantener el equilibrio mirando en un solo punto
fijo delante de él, de la misma manera el hecho de tener siempre a la vista un solo
propósito específico ayuda al predicador a marchar en línea recta desde el texto
hasta la conclusión sin desviarse.
Dentro del arreglo o sermón debemos cuidarnos que las divisiones tengan
conexión una con la otra, no sea que hagamos un mezcla de pensamientos
inconexos que causen efectos desconcertantes en la congregación.
Otro aspecto que nos ayuda para poder mantener la unidad del sermón, es la
delimitación del tema, esta delimitación del tema evitará que divaguemos por
senderos laterales, desviando la discusión sin rumbo fijo.
Pecan contra la unidad homilética los temas que son demasiado generales. “El
Arrepentimiento” es un tema demasiado general. Sería absolutamente imposible
que el predicador lo discutiera cumplidamente dentro de los cuarenta o cincuenta
minutos de que dispone en el pulpito. Pero el “Arrepentimiento Verdadero”, o los
“Frutos del Arrepentimiento” si constituyen temas que puedan ser discutidos
satisfactoriamente.

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C. La organización del sermón


El corazón de la organización homilética está en la división del tema.
En primer lugar, la organización es necesaria para asegurar la unidad y para
conseguir la claridad de la discusión. Por otra parte la división del tema es necesaria
para promover un movimiento progresivo de la discusión.
Podemos ver cómo el tema debe manifestarse a través de todo el sermón con
la siguiente gráfica:

1. LA FORMULACIÓN DE LAS DIVISIONES


Para la formulación de las divisiones tomaremos en cuenta algunas sugestiones
que se presentan a continuación:
1. Por regla general, es mejor que las divisiones sean formuladas como
oraciones gramaticales completas.
2. Las divisiones deben ser expuestas con la mayor uniformidad posible.
3. En otras ocasiones, las divisiones pueden ser formuladas de tal manera
que producen un efecto acumulativo.
4. Ninguna división debe ser coextendida con el asunto.
5. El conjunto de las divisiones debe cubrir todo el terreno del tema.

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6. Cada división debe ser distinta de cada otra división.


7. Todas las divisiones deben tener la misma clase de relación con el asunto.
(Vila, 1985)
Las divisiones se acompañan de subdivisiones. El fin de las subdivisiones es
ampliar el sentido de las divisiones principales para que el pensamiento sea más
claro y detallado sin caer en la repetición, sin salirse de ella y sin tratar de explicar
las que se expondrán después. Algunas veces son respuestas a preguntas
planteadas en la división principal.

2. EL MOVIMIENTO PROGRESIVO DEL SERMÓN


En primer lugar debe haber progresión en el pensamiento del sermón desde el
principio hasta el fin. En segundo lugar, el sermón debe llevar a los oyentes consigo
a cada paso del camino.
El movimiento homilético debe parecerse más bien al de un tren de pasajeros.
Partiendo de un punto determinado, marcha resuelta hacia su destino, teniendo
cuidado de no permitir que se le desenganche ninguno de los coches que lleva
remolcando.

Consejos para que el sermón tenga un movimiento progresivo


adecuado
1. Es necesario tener un concepto claro del propósito específico.
2. Es necesario establecer una relación vital con la congregación por medio
de una introducción.
3. Se necesita un desarrollo del mensaje que siga el orden más apropiado
para llevar a los oyentes hasta los umbrales de una decisión.
4. Lo general precede a lo específico o personal. Ejemplo: “Todos los
hombres son pecadores, tu y yo lo somos también.”
5. Si se menciona el tiempo, debe hacerse en orden de pasado, presente y
futuro. No tiene la misma fuerza decir “Jesucristo es el mismo ayer, hoy
y por los siglos” que decir “Jesucristo es el mismo por los siglos, hoy y
ayer”
6. Ordene los elementos en forma lógica. Causa, manifestación y resultado.
7. Se exige una conclusión donde la fuerza de todo el sermón es
aprovechado en un ataque final, persuadiendo a los oyentes a actuar y
tomar decisiones de acuerdo con el propósito específico del sermón.
8. Que su conclusión sea la aplicación práctica de su sermón, no agregue
elementos nuevos al mensaje en esta parte, ni se mantenga dando
círculos como un avión que no aterriza, descienda en línea recta.

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9. En todos los casos se debe terminar el sermón. Es mejor un sermón no


tan extenso y concluso, que un sermón muy extenso que no tenga una
debida conclusión. (Vila, 1985)

3. BÚSQUEDA DE MATERIAL PARA EL SERMÓN


Una vez que se tiene el bosquejo, el predicador se puede e”ncontrar en la
problemática, de cómo llenarlo con ideas interesantes. La primera y más sencilla
de las formas es sometiendo el mismo a un bombardeo de preguntas prácticas.
Ejemplo: Supongamos que el texto es
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego.”
Romanos 1:16
Antes de proceder a ningún plan sobre este texto, el estudiante puede preparar
material sometiéndolo a las siguientes preguntas:
1. Sobre el texto en general: ¿Cuándo fueron escritas estas palabras? ¿En qué
población? ¿Por quién? ¿A quiénes fueron dirigidas? ¿De qué estaba hablando
el escritor? ¿Qué objeto se proponía al escribir este texto?
2. Respecto a las palabras: ¿Por qué dice no me avergüenzo? ¿Por qué dice
poder? ¿Qué significa salvación?
3. Respecto a las frases: ¿Cuántas hay en este texto? ¿Dónde hallaré aclaración
de que el Evangelio es poder? ¿Dónde hallaré aclaración sobre la expresión al
judío y al griego?
4. Respecto de sí mismo: ¿Peco yo de avergonzarme? ¿Recuerdo algún caso que
lo haya hecho? ¿He dudado del poder de Dios para convertir a alguien? ¿He de
buscar primero los que están más cerca o los que están más lejos en mis
trabajos?

D. La conclusión y su importancia
La conclusión del sermón constituye el ataque final a la fortaleza de la voluntad
de los oyentes. Escribimos que, una de las finalidades de la predicación es la de
persuadir, y esta función debe estar de una manera especial en la conclusión. Es el
momento decisivo.
Conviene hacer énfasis en la necesidad de que la conclusión del sermón sea
cuidadosamente preparada. Es infundada la idea que la terminación del mensaje
debe ser dejada a la inspiración del momento.

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1. ELEMENTOS PRINCIPALES

La recapitulación
En la recapitulación el predicador ayuda a sus oyentes a recoger en una sola
mirada la perspectiva general de todo el camino recorrido en el sermón. Con
palabras breves, y sin la introducción de ningún material nuevo.

La aplicación
Es aplicar el sermón expuesto a la vida práctica de los oyentes. De forma que
ellos puedan vivir la palabra que han recibido.

La demostración
Donde se le demuestra a la congregación de haber cumplido con la meta del
sermón. El ministro demuestra a la congregación la manera de llevar a cabo la
empresa sugerida o cumplir con el deber presentado en el sermón. Es importante
saber que no todos los temas se prestan para esta demostración.

La persuasión
Se debe hacer énfasis en este aspecto de la conclusión. Para esto es necesario
haber echado un cimiento sólido de conocimiento a través de todo el sermón,
definiendo con claridad cuál es el deber de que se trata, e indicando las razones
justas por qué es un deber. Entonces queda la tarea de persuadir la voluntad para
cumplirlo.

La invitación
Todo sermón debe concluir con una invitación. No tiene sentido gastar cuarenta
minutos con la presentación de un asunto vital sin instar a los oyentes a que pongan
por obra el deber. Una invitación para que sea eficaz debe ser clara.

El llamado al altar
No estamos en contra del sistema cuando el ambiente es propicio y el predicador
tiene convicción de que hay entre el auditorio personas con alguna necesidad
específica y es menester que sean ministrados en el altar. Debe ser realizado con
un fin claro, que vaya con respecto al tema expuesto. Este llamado también puede
ser para salvación, en el cual no se debe ser demasiado insistentes para que no
resulte en perjuicio de las personas, ya que estas pueden considerarse convertidas
por un acto mecánico y no por un sentimiento de convicción de pecado. (Vila, 1985)

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2. ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS


1. Acentúa el lado positivo más que el negativo en la conclusión. No hay que
terminar el sermón con irreverencias, lamentaciones ni expresiones
desalentadoras. El mensaje del evangelio es siempre un mensaje de
esperanza.
2. Jamás es permisible, en la conclusión, que el predicador pida excusas por su
dificultad en hablar el idioma, por lo dicho durante el mensaje o su falta de
tiempo para preparar el mensaje o su incapacidad para tratar el asunto. Si el
mensaje ha sido bueno, estas exclamaciones demostrarán pedantería y orgullo
por parte del predicador. Si ha sido mediocre, sólo servirá para recalcar los
defectos del propio sermón y desvalorizar lo poquito bueno que haya podido
tener.
3. La conclusión es algo solemne, por eso es bueno abstenerse de cualquier acto
que distraiga la atención. Un gesto exagerado, quitarse y ponerse las gafas,
golpear la Biblia, el accidente de caerse una hoja, mirar el reloj.
Es conveniente que haya en las capillas un reloj bastante grande colocado en
la parte posterior, jamás de cara al público, para que el predicador pueda
seguir el curso del tiempo, sin que el auditorio se aperciba. A falta de tal reloj,
es buena precaución por parte del predicador, poner su propio reloj sobre el
púlpito en el momento de empezar, evitando hacerlo durante el curso del
sermón y menos al final.

VI. La actitud y el gesto


Actitudes impropias en el momento de predicar, podrían señalarse muchas, pero
mencionaremos dos de gran importancia. Una de ellas es él aprender a despojarse
de las preocupaciones y no predicar enojado.
Debemos decir que debe suprimirse todo gesto raro y ridículo y cultivar la
naturalidad. El gesto ridículo suele producirse por las siguientes causas:
1. El temor: El predicador se siente objeto de todas las miradas y busca alivio en
alguna acción llevado por su nerviosismo.
2. La dificultad para encontrar la palabra adecuada: Hay quienes practican la
fea costumbre de rascarse la cabeza, a otros les sobreviene una tos seca,
forzada y artificial. Que al ser repetida constantemente por un predicador que
no padece de catarro ni tuberculosis, denuncia a la vista de todos que el motivo
está en la mente y no en los bronquios del predicador.
3. El hábito sin razón determinante alguna: Es muchas veces suficiente para
crear y perpetuar un gesto ridículo en ciertos predicadores. He aquí algunos de
los principales gestos y actitudes impropias:

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a. Balancear el cuerpo de un lado a otro del púlpito.


b. Levantar las hojas de una punta de la Biblia, rozándolas con el dedo, como
si estuviera buscando el número de una página que no encuentra.
c. Romper la Biblia a puñetazos a cada pensamiento pronunciado con
énfasis.
d. Forzar al auditorio a asentir (decir amén) a todo lo que está exponiendo.
e. Ponerse una mano en el bolsillo y jugar con lo que tenga adentro para
aliviar la tensión nerviosa.
f. Colocar ambas manos en la cintura a lo que en el lenguaje vulgar se
denomina “en jarras”.
g. Levantar la palma de la mano izquierda como si en ella estuviese escrito
el sermón. (exceso de gestos corporales antinaturales).
h. Pasar el dedo meñique sobre las cejas cuando le falla la memoria.
i. Levantar ambas manos al mismo tiempo, no tiene nada de grotesco, el
problema sería repetirlo con exceso. Es natural levantar una sola mano
con el índice en alto y moverla al compás de la frase.
j. Una acción no permisible en ningún caso es la de cerrar el puño o a veces
ambos puños y levantarlos en alto como si amenazaran con ellos a la
concurrencia.
k. Apoyarse sobre la Biblia, extendiendo el cuerpo hacía adelante, como para
lanzarse sobre los oyentes.
l. La rigidez. Hay muchos predicadores que por temor a caer en gestos
ridículos, apenas gesticulan al predicar. Manteniéndose en una pose
rígida, calculada y fría, que en nada ayuda a la comprensión del sermón.
Ni habla mucho a favor de la misma sinceridad del predicador.
Cada uno tiene su forma personal de expresarse, el predicador debe procurar
no acentuar sus movimientos y hacerlos de manera natural y particular.
Muchos son los errores de actitud y gestos a los que está expuesto el predicador,
la mayoría de ellos los comete sin aún percatarse de esto. Es importante que el
predicador cuente con una persona de confianza, que bien puede ser su cónyuge,
que le haga notar sus errores para corregirlos.

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VII. Referencias
Blackwood, A. W. (1948). The preparation of sermons. Nashville: Cokesbury
Press. Crane, J. D. (1998). El Sermón Eficáz. Estados Unidos: Casa Bautista de
Publicaciones.
Pattison, H. (1941). The Makinkg of the Sermon. Philadelphia, USA: The
American Baptist Publication Society.
Spurgeon, C. (1950). Discursos a mis estudiantes. El Paso, Texas: Casa Bautista
de Publicaciones.
Vila, S. (1985). Manual de Homilética. Barcelona, España: Editorial Clie.
Todas las citas Bíblicas fueron tomadas de la Versión Reina Valera 1960.

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