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SL2988 2024

La Corte decide sobre un recurso de casación presentado por Transportadora de Gas Internacional S. A. ESP contra una sentencia del Tribunal Superior relacionada con un accidente laboral que resultó en la muerte de Elver Orlando Aguirre Pinzón. La demanda fue interpuesta por Rosa Elena Lemeche Quinto y sus hijos, buscando establecer la responsabilidad solidaria de la Constructora Hermanos Furlanetto y TGI S. A. ESP por la falta de medidas de seguridad y capacitación en el lugar de trabajo. Ambas partes involucradas en el accidente presentaron defensas y excepciones, incluyendo la negación de culpa y la afirmación de que se cumplieron las obligaciones de seguridad laboral.

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SL2988 2024

La Corte decide sobre un recurso de casación presentado por Transportadora de Gas Internacional S. A. ESP contra una sentencia del Tribunal Superior relacionada con un accidente laboral que resultó en la muerte de Elver Orlando Aguirre Pinzón. La demanda fue interpuesta por Rosa Elena Lemeche Quinto y sus hijos, buscando establecer la responsabilidad solidaria de la Constructora Hermanos Furlanetto y TGI S. A. ESP por la falta de medidas de seguridad y capacitación en el lugar de trabajo. Ambas partes involucradas en el accidente presentaron defensas y excepciones, incluyendo la negación de culpa y la afirmación de que se cumplieron las obligaciones de seguridad laboral.

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OLGA YINETH MERCHÁN CALDERÓN

Magistrada ponente

SL2988-2024
Radicación n.° 98986
Acta 41

Bogotá, D. C., seis (6) de noviembre de dos mil


veinticuatro (2024).

Decide la Corte el recurso de casación interpuesto por


TRANSPORTADORA DE GAS INTERNACIONAL S. A. ESP,
(TGI S. A. ESP) contra la sentencia proferida por la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
el 30 de septiembre de 2022, en el proceso ordinario laboral
que instauró ROSA ELENA LEMECHE QUINTO en nombre
propio y en representación de sus hijos NATALIA BRICETH
y E.N. AGUIRRE LEMECHE en contra de la
CONSTRUCTORA HERMANOS FURLANETTO COMPAÑIA
ANONIMA SUCURSAL COLOMBIA. (CONFURCA
SUCURSAL COLOMBIA) y de la sociedad recurrente; trámite
al que se vinculó como llamada en garantía a SEGUROS DE
VIDA DEL ESTADO S. A.

SCLAJPT-10 V.00
Radicación n.° 98986

I. ANTECEDENTES

Rosa Elena Lemeche Quinto, en nombre propio y en


representación de sus hijos Natalia Briceth y E.N. Aguirre
Lemeche demandó a la Constructora Hermanos Furlanetto
S. A. Sucursal Colombia y solidariamente a la
Transportadora de Gas Internacional S. A. ESP, con el fin de
que se declare que el señor Elver Orlando Aguirre Pinzón
sostuvo con la primera de las convocadas, un contrato de
trabajo cuyo objeto consistió en la prestación de sus servicios
como ayudante de soldadura, en el ensamble y «colación» de
tubería para la conducción de gas, el cual finalizó como
consecuencia del deceso del trabajador, «ocurrido en el
accidente laboral que se presentó el 15 de abril de 2012».

Así mismo deprecaron que se estableciera que el


infortunio fue atribuible a la culpa comprobada del
empleador, en atención a la falta de capacitación, inducción,
vigilancia, supervisión, control, ausencia de medidas de
seguridad y protección, así como en la selección del personal
idóneo para operar las retroexcavadoras utilizadas para la
ejecución de las labores de alto riesgo desplegadas.

Como consecuencia de lo anterior, solicitaron se


declarara la solidaridad legal y laboral de las accionadas,
debido a la omisión en la vigilancia, control, supervisión,
capacitación, inducción y adición de medidas de seguridad y
protección «en el sitio de trabajo donde perdió la vida el
asalariado»; así mismo para que garanticen y asuman el pago
de las indemnizaciones y prestaciones derivadas de los

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Radicación n.° 98986

perjuicios materiales y morales causados en los hechos que


desencadenaron el óbito del subordinado, de quien
dependían económicamente; la indexación de las condenas y
las costas del proceso.

Fundamentaron sus peticiones, básicamente, en que


Rosa Elena Lemeche Quinto contrajo matrimonio con el
causante, con quien cohabitaba y mantenía su vínculo
conyugal vigente y procrearon a Natalia Briceth y a E.N.
Aguirre Lemeche, conservando una estrecha relación de
afecto e integración familiar.

Pusieron de presente que Elver Orlando Aguirre Pinzón


fue vinculado por Constructora Hermanos Furlanetto S. A.
Sucursal Colombia, mediante contrato de trabajo por
duración de la obra o labor contratada, el 13 de febrero de
2012, para desempeñarse como obrero, en el proyecto
relacionado con la construcción de «los Loop Fase II del
Proyecto de Expansión desde Cusiana, para el tramo 3:
Construcción y conexión de un Loop de aprox. 50 km. De
longitud en 20” de diámetro».

Refirieron que la empleadora tenía como objeto social


entre otras actividades, el diseño, construcción, montaje,
mantenimiento de oleoductos, gasoductos, que el de TGI S.
A. ESP, correspondía a la planeación, organización, diseño,
construcción, expansión, ampliación, mantenimiento,
operación, explotación comercial de los sistemas de
transporte de gas natural propios y, de los sistemas de
transporte de hidrocarburos en todas sus formas.

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Señalaron que el 15 de abril de 2012, hacia las 10:30 a.


m., conforme al informe del accidente de trabajo, fechado el
día 30 del mismo mes y año, en el sector PK 89 X 450 Suna,
se encontraba el grupo de trabajo designado para desarrollar
el cruce de la quebrada la Suna en el municipio de Miraflores,
el que estaba conformado por operadores de
retroexcavadoras, soldadores, ayudantes de soldadura,
supervisor y capataz.

Que después del alistamiento de la tubería y demás


equipos para empalmar y soldar los tubos, se decidió ejecutar
el traslado del tubo que se encontraba fuera de la zanja para
colocarlo al interior de la misma, cuando el operador de una
de las retroexcavadoras «golpea con el tubo levemente los
gatos» de la otra, lo que hace que al terminar el movimiento
inicial los operadores descendieran de las cabinas y,
procedieran a evaluar los daños ocasionados por el choque.

Informaron que el trabajador accidentado se


encontraba en la zanja preparando el bisel para el empalme
y soldadura del tubo y, que una vez finalizó tal labor, le indicó
a uno de los operadores de las retroexcavadoras que
efectuara el movimiento del tubo para empalmarlo, no
obstante, como aquel se encontraba fuera de su cabina:

[…] conducta no permitida por las normas de seguridad, sube


rápidamente a la misma, retira el seguro de la maquina pesada,
sin embargo la pierna del operario mueve un control, y por ende,
el brazo de la retroexcavadora gira bruscamente hacía la
izquierda atrapando en su recorrido contra el talud de la
excavación al obrero ELVER ORLANDO AGUIRRE PINZÓN.

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Acotan que, según la epicrisis del asalariado, este


soportó un grave impacto en su integridad, originando como
diagnóstico «trauma cerrado de abdomen, choque séptico de
origen abdominal, choque cardiogénico, fractura de pelvis,
retroperitoneo y falla multiorgánica renal, hepática,
respiratoria y neurológica» lo que produjo su deceso el 20 de
abril de 2012.

Agregaron que, en atención al recorrido descontrolado


del brazo de la retroexcavadora, el balde de esta atrapó la
pierna de otro compañero de labores, causándole múltiples
fracturas; en lo que aducen, incidieron las condiciones del
terreno en el que se estaba operando dicha máquina, «con
pendiente y fangoso», sin que el empleador impidiera la
continuidad de las labores, desencadenando en el
desafortunado suceso y en la extraña renuncia «y/o despido»
del conductor de la retroexcavadora implicada, el 27 de abril
de 2012.

Destacaron que la demandada omitió realizar las


labores de capacitación, inducción, vigilancia y control a los
operadores de las retroexcavadoras, a efectos de que estos
supieran que, por ningún motivo, podían abandonar las
cabinas en el desarrollo del montaje y soldadura de los tubos
a instalar en la zanja; unido a que desatendió el deber de
elegir personal con la instrucción suficiente para ello, como
se registró en el informe, en el que se señaló que el operador
«no tenía la idoneidad» requerida, al punto que en varias
oportunidades fue apartado de su labor por parte del
supervisor.

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Sostuvieron que a pesar de que el manejo de


maquinaria pesada como las retroexcavadoras era
considerada como una actividad de alto riesgo, la demandada
no ejerció la supervisión, vigilancia y control en el lugar de
trabajo, pues de haberlo hecho, una vez se produjo el choque
entre estas hubiera suspendido toda actividad, como lo
ordenaban sus normas internas.

Informaron que TGI S. A. ESP además de propietaria y


beneficiaria de la obra, realizaba interventoría en la ejecución
del proyecto por intermedio de ACI proyectos, sin embargo,
tampoco cumplió a cabalidad con tal gestión el día en que
ocurrió el accidente.

Manifestaron que del informe denominado formato de


investigación de incidentes y accidente de trabajo para las
empresas afiliadas a la ARL Sura, emergían otras omisiones
tales como que: i) en el lugar de los hechos no estaba el
equipo médico de emergencia, de ahí que la atención de
primeros auxilios se llevó a cabo por los mismos compañeros
de trabajo; ii) la empleadora no realizó en debida forma la
selección de operadores idóneos en el manejo de
retroexcavadoras, como tampoco las funciones de
capacitación, vigilancia, supervisión y control sobre el
cumplimiento de la obligaciones a cargo del trabajador.

Al dar respuesta a la demanda, la Constructora


Hermanos Furlanetto S. A. Sucursal Colombia se opuso a las
pretensiones a excepción de aquellas relativas a que se
declare que sostuvo un contrato de trabajo con el señor Elver

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Orlando Aguirre Pinzón para desempeñarse como ayudante


de soldadura, en el ensamble y colación de tubería para la
conducción de gas, el cual terminó por la muerte del
trabajador.

En cuanto a los hechos, dijo que eran ciertos los


concernientes al vínculo matrimonial entre la demandante y
el causante, la calidad de hijos de los promotores del litigio,
la modalidad contractual y el extremo inicial del contrato de
trabajo que suscribió con Aguirre Pinzón; su objeto social, así
como el de TGI S. A. ESP; el contenido de la epicrisis del
asalariado y que el día en que ocurrió su accidente también
resultó herido otro trabajador.

En su defensa refirió que suscribió un contrato de


trabajo por obra o labor con Elver Orlando Aguirre Pinzón el
13 de febrero de 2012, quien sufrió un accidente el 15 de
abril de esa misma anualidad, cuando se encontraba
desarrollando trabajos de alineación y soldadura en
excavación, a causa «de la decisión propia y sin autorización
de supervisor alguno o representante del empleador» del
operador de la retroexcavadora, consistente en estar fuera
del equipo encontrándose en curso la labor asignada.

Señaló que realizó las capacitaciones, inducciones,


vigilancia y control a los operadores de las retroexcavadoras,
requeridas para la ejecución de la actividad encargada,
tendientes a que por ningún motivo abandonaran las cabinas
de sus máquinas mientras se realizara el montaje y
soldadura de los tubos a instalar en la zanja; unido a que

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tales trabajadores fueron seleccionados por haber acreditado


la formación académica y experiencia correspondiente.

Precisó que no solo le hizo entrega de la dotación y


elementos de protección personal requeridos al operador de
la retroexcavadora implicado, sino que lo capacitó y formó en
aspectos como Copaso, legislación ambiental, planes de
emergencia y evacuación; así como respecto de los riesgos
físicos, ergonómicos, químicos, biológicos, mecánicos,
eléctricos, psicosociales, locativos, naturales y de tránsito
para su manejo; único a que lo evaluó en relación con la
inducción en HSEQ.

Destacó que suscribió con Maquelerg Ingenieros S. A.


S. el arrendamiento de las retroexcavadoras empleadas para
la ejecución del contrato suscrito con TGI S. A. ESP;
máquinas que fueron inspeccionadas y a las que se le realizó
mantenimiento y, a petición del departamento de HSE,
nuevamente examinadas el 16 de abril de 2012, encontrando
que se encontraban en perfectas condiciones para el trabajo
asignado para el día de los hechos; de manera que, en su
criterio, cumplió con la totalidad de las obligaciones a su
cargo como empleador.

Propuso como excepciones de mérito las que enunció


como inexistencia de culpa patronal y configuración del
hecho por un tercero; prescripción; pago; inexistencia de la
obligación; compensación; buena fe; y la innominada o
genérica.

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Formuló llamamiento en garantía a la aseguradora


Seguros de Vida de Estado S. A. con fundamento en que
durante el contrato 750194 se encontraba afiliado el
personal que laboraba en este, a través de la póliza de
colectivo de vida 21-85-1000000315, el que fue admitido por
el juzgado de conocimiento mediante auto fechado 15 de julio
de 2015 (fos. 475 a 477 archivo PDF Primera
Instancia_Cuaderno Primera Instancia Parte
1_Cuaderno_2023073007221).

TGI S. A. ESP dio respuesta a la demanda inicial


oponiéndose a sus pretensiones. Frente a los hechos admitió
que la actora y el causante procrearon hijos; el objeto social
de Confurca Sucursal Colombia; que además de ser
propietaria y beneficiaria de la obra contaba con la
interventoría de la ejecución del proyecto por intermedio de
ACI Proyectos; la suscripción del contrato 750194 con la
codemandada y que tenía como objeto la «Construcción de los
Loop Fase II del Proyecto de Expansión desde Cusiana». De
los restantes aseveró que no eran ciertos o que no le
constaban.

A su favor manifestó que Confurca Sucursal Colombia


al asumir el desarrollo del objeto del contrato 750194, lo hizo
como contratista que obraba por su propia cuenta y riesgo y
con plena autonomía técnica y directiva, utilizando sus
medios y recursos, así como el personal necesario para
cumplir con las obligaciones contractuales; sin que se
reunieran los presupuestos de que trata el artículo 34 del
CST para declarar la responsabilidad solidaria deprecada, en

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tanto la obra contrataba no hacía parte directa de su objeto


social.

Propuso como excepciones de fondo las que denominó


inexistencia de la solidaridad pretendida; inexistencia de las
obligaciones reclamadas; falta de legitimación en la causa
por pasiva; hecho de un tercero; cobro de lo no debido;
prescripción y la innominada.

Llamó en garantía a Seguros de Vida del Estado S. A.


con fundamento en la póliza de grupo colectivo de vida
1000000315, a través de la que se garantizó el cumplimiento
del contrato suscrito con la Constructora Hermanos
Furlanetto S. A. Sucursal Colombia y de la cual es
beneficiaria.

La anterior solicitud fue atendida por el juzgado de


primera instancia a través de proveído fechado 31 de agosto
de 2016 (fo. 470 archivo PDF Primera Instancia_Cuaderno
Primera Instancia Parte 2_Cuaderno_2023073024796),
mediante el que se dispuso:

ADICIONAR, el auto de fecha quince (15) de Julio del año 2. 015,


numeral 3 en el sentido de admitir el Llamamiento en garantía
por parte de las las (sic) demandadas, COONSTRUCTORA (sic)
HERMANOS FURLANETTO COMPAÑÍA ANONIMA (sic)
SUCURSAL COLOMBIA -CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA, y
TRANSPORTADORA DE GAS INTERNACIONAL S.A. ESP., en
su condición de asegurador con la misma póliza SEGUROS DE
VIDA DEL ESTADO S.A., en consecuencia de (sic) ordena
notificar.

La llamada en garantía dio respuesta a la demanda


inicial indicando que no se oponía ni aceptaba las

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pretensiones de esta, en tanto le resultaban ajenas y que los


hechos no le constaban; y propuso como excepción de fondo
la genérica.

En cuanto a los llamamientos en garantía, expuso que


no contenían una relación clara y «desagregada» de los
supuestos fácticos en que se soportaban, de manera que no
era dable efectuar un pronunciamiento al respecto. En todo
caso, expuso en su defensa que en los términos del artículo
1038 del CCo y de las condiciones generales y particulares
contenidas en la póliza de seguro de vida grupo colectivo,
existían unos límites contractuales determinados en cuanto
a cobertura de riesgos amparados, vigencia, exclusiones y
personas aseguradas; de manera que se debía analizar la
caratula de esta y a sus condiciones generales.

Relacionó como excepciones de mérito al llamamiento


en garantía las que relacionó como falta de legitimación en la
causa por activa; ausencia de cobertura de los perjuicios
reclamados bajo la póliza de seguro de vida grupo colectivo
21-85-1000000315; límite de responsabilidad del valor
asegurado; prescripción de las acciones derivadas del
contrato de seguro; y la genérica.

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Veintiocho Laboral del Circuito de Bogotá,


al que correspondió el trámite de la primera instancia,
mediante fallo del 13 de mayo de 2021 resolvió:

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PRIMERO: ABSOLVER a la demandada y a la sociedad solidaria


CONSTRUCTORA HERMANOS FURLANETTO COMPAÑÍA
ANOMINA (sic) SUCURSAL COLOMBIA-CONFURCA SUCURSAL
COLOMBIA y TRANSPORTADORA DE GAS INTERNACIONAL
S.A. ESP TGI de todas y cada una de las pretensiones incoadas
en la demanda.

SEGUNDO: DECLARAR PROBADOS los medios exceptivos


propuestos por la pasiva.

TERCERO: DESVINCULAR del presente proceso a la llamada en


garantía Seguros del Estado S.A.

CUARTO: CONDENAR en costas a la parte demandante y en


favor de la demandada, inclúyase como agencias en derecho la
suma de $500.000 a favor de cada una de las demandadas.

QUINTO: En caso de no ser apelada la presente decisión


CONSÚLTESE con el superior.

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito


Judicial de Bogotá, al conocer el proceso en grado
jurisdiccional de consulta a favor de la parte demandante,
mediante proveído del 30 de septiembre de 2022 dispuso:

PRIMERO: REVOCAR la sentencia de primera instancia, por las


razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

SEGUNDO: DECLARAR que existió culpa suficiente comprobada


de CONSTRUCTORA HERMANOS FURLANETTO COMPAÑÍA
ANÓNIMA - CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA en el accidente
de trabajo de ELVER ORLANDO AGUIRRE PINZON (q.e.p.d.), de
acuerdo con lo expuesto en la parte motiva de esta providencia.

TERCERO: CONDENAR a CONSTRUCTORA HERMANOS


FURLANETTO COMPAÑÍA ANÓNIMA - CONFURCA SUCURSAL
COLOMBIA, y solidariamente a TRANSPORTADORA DE GAS
INTERNACIONAL S.A. ESP, a pagar, por concepto de perjuicios
materiales (lucro cesante consolidado y lucro cesante futuro), los
siguientes valores:

a. A favor de ROSA ELENA LEMECHE QUINTO $326.286.239,37.

b. A favor de NATALIA BRICETH AGUIRRE LEMECHE


$91.724.585,26.

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c. A favor de E.N.A.L. $132.834.481,81.

CUARTO: CONDENAR a CONSTRUCTORA HERMANOS


FURLANETTO COMPAÑÍA ANÓNIMA - CONFURCA SUCURSAL
COLOMBIA, y solidariamente a TRANSPORTADORA DE GAS
INTERNACIONAL S.A. ESP, a pagar, por concepto de perjuicios
morales, los siguientes valores:

d. A favor de ROSA ELENA LEMECHE QUINTO la suma de 20


SMLMV a la fecha del pago.

e. A favor de NATALIA BRICETH AGUIRRE LEMECHE la suma de


10 SMLMV a la fecha del pago.

f. A favor de E.N.A.L. la suma de 10 SMLMV a la fecha del pago.

QUINTO: ABSOLVER a SEGUROS DE VIDA DEL ESTADO S.A.


del llamamiento en garantía, conforme lo expuesto en la parte
motiva.

SEXTO: DECLARAR no probadas las excepciones propuestas.

SÉPTIMO: COSTAS de primera instancia a cargo de las


demandadas y deberán ser fijadas y liquidadas por el a quo. Sin
costas en el grado jurisdiccional.

En lo que interesa al recurso extraordinario, el juez


plural fijó como problema jurídico determinar si medió culpa
patronal en el accidente de trabajo sufrido por Elver Orlando
Aguirre Pinzón y en caso afirmativo establecer si era
procedente la condena de los perjuicios solicitados, la
responsabilidad solidaria y el alcance del llamamiento en
garantía efectuado.

De manera preliminar destacó que no era materia de


controversia que: i) entre Elver Orlando Aguirre Pinzón y la
demandada Constructora Hermanos Furlanetto Colombia
Compañía Anónima – Confurca Sucursal Colombia existió un
contrato de trabajo por duración de la obra o labor
contratada desde el 13 de febrero de 2012, en desarrollo del
cual ocupó el cargo de obrero y luego el de ayudante de

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soldadura (fos. 22 a 26 y 198); ii) el trabajador sufrió un


accidente de trabajo el 15 de abril de 2012 (fos. 27 a 36 y 54);
iii) falleció el día 21 del mismo mes y año (fo. 164); iv) Rosa
Elena Lemeche Quinto y el causante eran cónyuges desde el
23 de diciembre de 2000 (fo. 165); v) y que Natalia Briceth y
E.N. Aguirre Lemeche eran hijos de la pareja (fos. 166 - 167).

Luego, y en lo que hace a la responsabilidad por culpa


patronal, se remitió al artículo 56 del CST y destacó que en
este se consagró la obligación del empleador de brindar
protección y seguridad a sus trabajadores, y que según el
artículo 57 ibidem era deber del mismo, poner a disposición
de sus subordinados, los instrumentos adecuados para
realizar las labores y procurarles locales apropiados y
elementos de protección contra accidentes y enfermedades
profesionales, para así garantizar razonablemente la
seguridad y salud de aquellos, lo que concordaba con el
artículo 348 de la misma codificación.

Sostuvo que, en el mismo sentido, el convenio 167 de la


OIT, sobre seguridad y salud en la construcción, ratificado
por Colombia mediante la Ley 52 de 1993, estipulaba que los
empleadores debían adoptar todas las precauciones
necesarias para garantizar que todos los lugares de trabajo
fueran seguros y estuvieran exentos de riesgos para la
seguridad y salud de los trabajadores, contando incluso con
el deber de adoptar medidas inmediatas para interrumpir las
actividades cuando haya riesgo inminente para la seguridad
de estos.

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De ahí que, por mandato legal, al empleador le


correspondía garantizar y procurar la seguridad y salud de
sus trabajadores, motivo por el cual el artículo 216 CST
señalaba que, de existir culpa suficientemente comprobada
de este, en la ocurrencia del accidente de trabajo o en la
enfermedad profesional de su subordinado, será entonces
obligado a reconocer la indemnización total y ordinaria de
perjuicios.

Sobre la naturaleza y alcance de la culpa patronal,


adujo que esta corporación diferenciaba la responsabilidad
objetiva de las ARL de reconocer las prestaciones del Sistema
de Riesgos Laborales, de la responsabilidad «civil y ordinaria»
de perjuicios, consagrada en el artículo 216 del CST, que
propendía por la reparación plena e integral de los perjuicios
derivados de la materialización del riesgo laboral, de mediar
su culpa, lo que respaldó en las providencias CSJ SL, 14 ag.
2012, rad. 39446, CSJ SL17058-2017 y CSJ SL806-2022.

Precisó que, tal y como lo ha enseñado la Corte, entre


otras en las decisiones CSJ SL6497-2015, CSJ SL1911-
2019, CSJ SL2513-2021 y CSJ SL5656-2021, la
responsabilidad por culpa patronal surge si se acredita: i) la
culpa leve del empleador o, en otros casos, su culpa grave
ante casos de riesgo excepcional, por negligencia,
imprudencia o impericia, en la materialización de los riesgos
genéricos y específicos que dan lugar al accidente de trabajo
o enfermedad profesional; ii) el daño cierto, cuantificable y
antijurídico del trabajador, generado por causa o con ocasión
del trabajo; y iii) el nexo de causalidad entre el daño y la culpa

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probada del empleador.

En torno a la carga de la prueba resaltó que conforme a


lo adoctrinado por la jurisprudencia de esta Sala, recaía en
el demandante la obligación de acreditar la culpa del
empleador por incumplir la obligación de protección y
cuidado de sus trabajadores, mientras que este último tenía
el deber de demostrar el cumplimiento diligente y cuidadoso
de dicha obligación, para exonerarse de responsabilidad, en
los términos de los artículos 1604, 1757 del CC y 167 del
CGP, tal como emergía de las decisiones CSJ SL4913-2018,
CSJ SL261-2019, CSJ SL2845-2019, CSJ SL5154-2020 y
CSJ SL1194-2022.

Agregó que, a pesar de lo anterior, cuando la parte


actora alegaba que la culpa del empleador se derivaba «de
negligencia u omisión», la carga de la prueba se trasladaba al
demandado a quien le correspondía demostrar que adoptó
las medidas pertinentes para proteger la salud y la integridad
física del trabajador, como se había dicho en las sentencias
CSJ SL5154-2020, CSJ SL5302-2021, y CSJ SL806-2022.

De la misma manera indicó que al analizar la


procedencia de la indemnización total y ordinaria de
perjuicios prevista en el artículo 216 del CST, la
jurisprudencia ha estimado que, si en la ocurrencia del
accidente de trabajo, mediaba el actuar de otro compañero
de labores, ello no liberaba al empleador de su
responsabilidad, en la medida que respondía por el daño
causado por sus trabajadores, a menos que apareciera

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probado que el comportamiento dañino de estos no fue el


propio de su condición o calidad de subordinados,
representantes, dependientes o servidores en general, y que
dicho comportamiento no pudo ser previsto o impedido por
el empleador, lo que sustentó en las providencias CSJ
SL5619-2016, y CSJ SL2906-2020.

Descendió al caso en concreto y anotó que se


encontraba acreditado que el 15 de abril de 2012 Elver
Orlando Aguirre Pinzón sufrió un accidente de trabajo
descrito de la siguiente manera:

Don Elver Orlando Aguirre (ayudante de soldadura) se


encontraba dentro de la zanja a la margen derecha de la
excavación en sentido de flujo (dirección en la que fluye el gas
desde el origen al punto de almacenamiento o distribución)
acomodando polines para la estabilización del área en donde se
iba a soldar. En la zona se encontraba otro esmerilador quien
indica al alineador (también en la zanja) que ya está listo para
preparar la boca del tubo a enfrentar, el alineador se desplaza a
la punta opuesta del tubo a soldarse e indica al operador de la
retroexcavadora Link-Belt que haga el movimiento (este está
fuera del equipo) el operador sube se sienta, (afirma ponerse
el cinturón), toma el mando derecho (de manejo del brazo), retira
el seguro de la maquina y en ese preciso momento el brazo de la
maquina gira bruscamente hacia la izquierda en su recorrido
atrapa con el talud de la excavación al señor Elver Orlando
Aguirre, lo arrastra y cuando termina el recorrido por el talud cae
nuevamente a la zanja. El brazo de la retro continua su recorrido
y el balde atrapa la pierna derecha del señor Derian Villamizar
(quien se encontraba en la oruga de la retroexcavadora) contra la
escalerilla de la retroexcavadora Hitachi…). (Negrilla del texto
citado).

Añadió que como consecuencia del anterior suceso el


causante sufrió «choque séptico de origen abdominal,
peritonitis fecal, trauma cerrado de abdomen, perforación
recto-sigmoide, hematoma retroperitoneal, choque
hipovolémico secundario, fractura inestable de pelvis con

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lesión en libro abierto, fractura rama ileosquiatica izquierda,


politraumatismo», cuadro clínico que produjo su deceso el 21
de abril de 2012.

Partiendo de lo señalado y advirtiendo que estaba


demostrada la ocurrencia del accidente y el daño a la
integridad del asalariado, en la medida que la parte activa
alegaba la existencia de culpa patronal del empleador en su
ocurrencia, con fundamento en no haber realizado en debida
forma la selección de operadores idóneos en el manejo de
retroexcavadoras, como tampoco en el cumplimiento de sus
deberes de capacitación, vigilancia, supervisión, y control
sobre el acatamiento de los deberes de sus subordinados, le
correspondía a la demandada acreditar su conducta diligente
en torno a la adopción de medidas preventivas de protección
y seguridad tendientes a garantizar la integridad de sus
trabajadores y evitarles un daño o menoscabo en la salud,
unido a que «la acción llevaba a cabo por el empleado que
generó el movimiento repentino de la retroexcavadora y, con
ello, el accidente, no podía ser previsto o impedido por el
empleador».

Así, referenció la aportación de las siguientes pruebas


documentales: i) investigación de accidente de trabajo; ii)
informe de accidente de trabajo; iii) identificación de peligros
y valoración de riesgos; iv) programa de salud ocupacional;
v) procedimiento de alineación y soldadura de tubería; vi)
análisis de trabajo seguro; vii) descripción del cargo de
supervisor mecánico, soldador; viii) declaraciones de
trabajadores sobre el accidente de trabajo; ix) hoja de vida,

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Radicación n.° 98986

certificados de experiencia, inducción y capacitaciones de


Melquisedec Ávila Fonseca, conductor de la retroexcavadora
que ocasionó el accidente.

Igualmente relacionó: x) plan de evacuación médica; xi)


contrato de arrendamiento de la maquinaria pesada operada
por Melquisedec Ávila y hoja de mantenimiento; xii)
inspección de retroexcavadora; xiii) matriz de identificación
de peligros, valoración de riesgos y determinación de
controles; xiv) permisos de trabajo; xv) procedimiento de
cruces de corrientes principales y secundarias; xvi)
divulgación de ATS; y xvii) autorización a personal,
notificación de riesgos, divulgación de ATS y control de
asistencia a formación.

Precisó que en el trámite del proceso se recibió el


interrogatorio de parte del representante legal de Confurca
sucursal Colombia; los testimonios de Ramón Marzo
González, Erika Patricia Gualdrón Rojas, Oscar Daniel
Huertas Rojas, Elsa Janeth García Parada y Antonio
González Roncancio.

Señaló que una vez analizado en conjunto el material


probatorio obrante en el expediente no encontraba elementos
suficientes que acreditaran la debida diligencia del
empleador, ni que hubiera desplegado medidas preventivas y
de protección en la actividad específica que realizaban los
trabajadores al momento de ocurrir el accidente de trabajo.

Señaló que aunque, de las documentales allegadas,

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Radicación n.° 98986

emergía el suministro de implementos de protección personal


a los trabajadores que estaban prestando el servicio en la
obra el 15 de abril de 2012; y que, en la ocurrencia del
accidente tampoco incidió un actuar inadecuado del
causante, en tanto, estaba cumpliendo a cabalidad con las
funciones para las que fue vinculado; lo cierto era que no se
había ejercido actos de prevención y control de los riesgos
laborales, ni una debida supervisión para el cumplimiento de
los protocolos por parte de la sociedad empleadora.

Así, destacó que, de conformidad con la investigación


del accidente de trabajo efectuada por el empleador, fechada
30 de abril de 2012, de la que hacían parte los relatos de los
trabajadores que presenciaron el infortunio, se advertía como
principal causa de aquel, la acción imprudente desplegada
por el operador de la retroexcavadora; comportamiento este
último que no estaba desvirtuado en el trámite del proceso.

Adujo que, en la referida investigación, además de la ya


relacionada, se anotaron como causas del accidente las
siguientes:

1. El operador del equipo que realizó el movimiento de la carga


no se percató que debido a su posición (altura de la silla de
inclinación por pendiente de terreno) su pierna izquierda
generó presión sobre el mando del giro de la tornamesa y una
vez retiró el seguro del equipo la tornamesa giró bruscamente
hacia el lado izquierdo.

2. Hubo maniobras inseguras pues parte del personal se


encontraba en la oruga de la retroexcavadora Hitachi evitando
la condición del barro de terreno.

3. Se presentó exceso de confianza en el grupo de trabajadores


debido a ejecución de trabajos de mayor dificultad en días
anteriores.

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Radicación n.° 98986

4. La pendiente del terreno contribuyó a que el operador


recostara su pierna sobre el mando de giro de la tornamesa
de la retroexcavadora.

5. Los operadores de maquinaria pesada no asumieron con


responsabilidad y compromiso el cumplimiento de sus
restricciones establecidas, al no acatar el mantenerse dentro
de las cabinas de sus equipos cuando estos estaban
prendidos.

6. A pesar de la existencia de normas internas, procedimientos


y recomendaciones de seguridad referentes a no permitir que
los operadores de los equipos se salgan de sus cabinas
mientras están en operación, los dos operadores de las
retroexcavadoras se salen de la cabina a revisar un daño
menor de uno de los equipos, siendo esta una conducta
permisiva del responsable del frente de trabajo e
incumpliendo con los estándares establecidos.

7. Antes de presentarse el accidente se había presentado un


incidente, sin que se detuviera la actividad para evaluar la
situación que se había presentado.

En torno a la precaución y adopción de medidas que


debieron cumplirse conforme al procedimiento de «cruces
corrientes principales y secundarias», destacó que todo
incidente debía ser reportado inmediatamente y que, el
supervisor tenía la función de verificar y controlar que las
actividades descritas en los procedimientos se atendieran;
que es un riesgo de salud ocupacional el hecho de que los
operadores de la maquinaria permanecieran demasiado
tiempo sentados y que estos debían estar atentos al
movimiento de las personas alrededor de sus máquinas y;
que se debían eliminar todos los obstáculos que pudieran
generar riesgos durante el desarrollo de la actividad.

Agregó el juzgador de la apelación que, en el análisis de


trabajo seguro para la actividad de alineación y soldadura,
se estableció que los sitios con inclinación constituían un

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Radicación n.° 98986

riesgo locativo, no obstante, los protocolos de manejo interno


no se observaron a cabalidad.

Afirmó que lo anterior cobraba mayor relevancia en


tanto se acreditó en el proceso, que el 15 de abril de 2012, se
presentó un incidente entre las máquinas retroexcavadoras
y a pesar de ello, se continuó con la labor, sin adoptar las
medidas correctivas correspondiente, al tenor del convenio
167 de la OIT; que, además, se pasó por alto que el conductor
de la retroexcavadora «antes de realizar la maniobra se
encontraba fuera de la maquina a pesar de existir normas
internas que le impedían salir de la cabina», situaciones que
no fueron oportunamente advertidas por parte del supervisor
o capataz de la obra, dejando de apreciar que se presentaba
una leve inclinación en el terreno en el que se estaban
adelantando las actividades.

Destacó que a pesar de que en el interrogatorio de parte


el representante legal de la sociedad empleadora dijo que
mientras no se estuviera desarrollando una actividad o no se
tuviera una carga suspendida, «cualquier operador se puede
bajar de la máquina sin inconveniente, sin que en el
expediente haya soporte alguno que refuerce su afirmación»;
tal afirmación estaba desvirtuada con la investigación del
accidente de trabajo, en el que se constató que la
retroexcavadora estaba en servicio y que el operador debía
estar en la cabina, no en la parte exterior de la máquina.

Así las cosas, no era suficiente que el empleador, como


en este caso, manifestara que se habían realizado las

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Radicación n.° 98986

respectivas capacitaciones, entregado todos los elementos de


protección o que los trabajadores tuvieran una gran
experiencia en el manejo de retroexcavadoras, pues al
evidenciarse el incumplimiento de sus obligaciones surgía el
deber de responder a título de culpa, como se dijo en la
sentencia CSJ SL4397-2020, conforme a la cual le
correspondía al empleador «eliminar al máximo factores de
riesgo inherentes al talento humano, como la monotonía que
se puede presentar por el ejercicio repetitivo de labores, que
pueden dar lugar a la comisión de errores».

Aclaró que a pesar de que se acreditó que el accidente


que sufrió el causante se originó en la acción involuntaria de
un compañero de labores, ello no liberaba a la demandada
de su responsabilidad, en la medida que ella respondía por
el daño causado por sus trabajadores, en los términos del
artículo 2349 del CC, y como se expresó en las providencias
CSJ SL5619-2016 y CSJ SL2906-2020.

Insistió en que la acción insegura realizada por el


operador de la retroexcavadora se hubiera podido mitigar con
una supervisión adecuada, no solamente del terreno, que
presentaba una leve inclinación, sino de las acciones de los
operarios; de manera que resultaba evidente el nexo causal
entre la omisión del empleador y el suceso materia de
examen, lo que configuraba la culpa patronal alegada.

Después el Tribunal se dispuso al estudio de los


perjuicios deprecados destacando, en lo que hace al lucro
cesante, que era evidente que los hijos del causante y su

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Radicación n.° 98986

cónyuge eran dependientes económicos de aquel para la


calenda de los hechos, de ahí que se les había generado un
detrimento en su capacidad económica para atender sus
propias necesidades; de manera que estaban legitimados
para reclamar los perjuicios causados por la muerte de su
padre y esposo.

En relación con la liquidación del lucro cesante


consolidado y futuro tuvo en cuenta la data en que terminó
el contrato de trabajo por muerte del asalariado y aquella en
la que se profería la decisión; igualmente atendió el salario
obtenido por el empleador para la liquidación de las
prestaciones sociales, rubro al que se le descontó el 25%, y
tomó la expectativa de vida probable de la cónyuge
sobreviviente y el cumplimiento de los 25 años de edad de los
hijos; efectuó las operaciones aritméticas correspondientes
obteniendo como resultado las sumas a pagar.

Sobre los perjuicios morales se fundó en las decisiones


CSJ SL4665-2018 y CSJ SL546-2021 para su tasación,
señalando que «el precio del dolor queda a discreción del
juzgador» y que en la medida que no había duda de que el
accidente de trabajo y posterior deceso de Elver Orlando
Aguirre Pinzón generó en su cónyuge e hijos sufrimiento,
aflicción e impacto emocional, procedía la indemnización
correspondiente, la que determinó.

En cuanto a la responsabilidad solidaria prevista en el


artículo 34 del CST, destacó que de conformidad con lo
enseñado en la sentencia CSJ SL, 5 feb. 2014, rad. 38651,

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Radicación n.° 98986

no bastaba para su surgimiento que la actividad del


contratista cubriera una necesidad del beneficiario, pues
debía demostrarse que el servicio correspondía a una función
propia de las actividades del contratante y, en esa medida,
vinculada directamente con su objeto económico.

Precisó que para establecer ello, al tenor de la


providencia CSJ SL, 26 mar. 2014, rad. 39000, reiterada en
la CSJ SL14692-2017, CSJ SL2262-2018 y CSJ SL3247-
2020 no era suficiente con considerar el objeto social de las
sociedades, pues era indispensable analizar si la actividad
del trabajador podía catalogarse dentro del giro ordinario de
los negocios de la contratante.

De esa manera, advirtió que el causante fue contratado


por Confurca Sucursal Colombia, a partir del 13 de febrero
de 2012, para desempeñar el cargo de obrero en el proyecto
de «construcción de los Loops Fase II del Proyecto de
Expansión desde Cusiana […] que ejecuta el EMPLEADOR en
virtud del Contrato No.750194 celebrado con Transportadora
de Gas Internacional S.A. ESP».

Puso de presente que en el proceso reposaba copia del


contrato suscrito el 6 de enero de 2011 entre las
demandadas, junto con sus adiciones en materia de plazo, y
que su objeto principal consistía en «la construcción de los
Loops Fase II del Proyecto de Expansión desde Cusiana, para
el Tramo 3 y Tramo 4», lo que daba lugar a colegir que en
virtud de este, la empleadora adquirió la condición de
contratista independiente, al margen de que se insistiera en

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Radicación n.° 98986

que las labores contratadas no podían considerarse como


parte de las actividades normales de TGI S. A. ESP, pues la
construcción de tramos para el proyecto de expansión para
el transporte de gas e hidrocarburos correspondía a una
actividad propia de su objeto social, al tenor de aquel
consignado en el correspondiente certificado de existencia y
representación legal «siendo ella la beneficiaria del servicio,
por lo que se configura la solidaridad conforme lo establece el
artículo 34 del CST».

Por lo expuesto, señaló que al estar demostrado que el


trabajador prestó sus servicios en la ejecución del aludido
contrato surgía que, TGI S. A. ESP, estaba llamada a
responder solidariamente por la indemnización plena de
perjuicios prevista en el artículo 216 del CST a cargo de
Confurca Sucursal Colombia, «sin distinción si ésta (sic) se
reconoce al trabajador o a sus causahabientes» lo que
sustentó en las decisiones CSJ SL, sin fecha, rad. 39892 y
CSJ SL1388-2020.

Sobre el llamamiento en garantía refirió que en los


términos de la póliza en la que se sustentó, esta no amparaba
la indemnización plena de perjuicios por culpa patronal
materia de conflicto, de ahí que lo procedente era absolver a
Seguros de Vida del Estado S. A. de las pretensiones
formuladas en su contra.

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Aunque inicialmente fue interpuesto por las sociedades

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Radicación n.° 98986

Constructora Hermanos Furlanetto Compañía Anónima


Sucursal Colombia y Transportadora de Gas Internacional S.
A. ESP, concedido por el Tribunal y admitido por la Corte, se
procede a resolver únicamente el de la última sociedad, pues,
mediante auto del 14 de febrero de 2024, la Sala, como
consecuencia del incumplimiento de las exigencias formales,
declaró desierto el recurso extraordinario presentado por la
primera de las mencionadas.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende la recurrente TGI S. A. ESP que esta


corporación de manera principal case la sentencia fustigada,
para que, en sede de instancia, confirme íntegramente la
providencia de primer grado y provea sobre las costas como
corresponda.

De manera subsidiaria, solicita que se case


parcialmente la decisión combatida, en cuanto la condenó
solidariamente, para que, en sede de instancia «CONFIRME
el fallo de primera instancia, en cuanto absolvió a la
Transportadora de Gas Internacional S. A. E. S. P., - TGI S. A.
E. S. P. de todas las pretensiones en su contra».

Con tal propósito formula seis cargos, por la causal


primera de casación, los que son replicados por el apoderado
de la parte demandante, los cuales se resolverán de manera
conjunta el primero y el segundo que se ocupan de la culpa
patronal; luego, el quinto y el sexto, que aborda el tema de la
improcedencia de la indemnización de perjuicios dado el pago

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Radicación n.° 98986

de la pensión de sobrevivientes por parte de la ARL; todos


estos cuatro referidos con el alcance principal de la
impugnación; y finalmente el tercero y cuarto que se
relacionan con el alcance subsidiario de la acusación,
particularmente sobre la responsabilidad solidaria.

Sea preciso anotar que aun cuando, cada pareja de los


cargos agrupados, se encauzan por sendas distintas,
también lo es que denuncian similar elenco normativo,
tienen idéntico propósito y, se complementan entre sí.

VI. CARGO PRIMERO

Acusa la sentencia de segundo grado por la vía indirecta


en la modalidad de aplicación indebida del artículo 216 del
CST en concordancia con los artículos 56, 57 y 348 ibidem.

Enlista como errores evidentes de hecho:

1) Dar por demostrado sin estarlo que el accidente sufrido el día


15 de abril de 2012 fue ocasionado por culpa patronal de la
empresa CONSTRUCTORA HERMANOS FURNALETTO (sic)
COLOMBIA COMPAÑÍA ANÓNIMA SUCURSAL COLOMBIA
“CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA”.

2) Dar por demostrado sin estarlo que existe nexo de causalidad


entre el accidente de trabajo acaecido el 15 de abril de 2012 y
las supuestas omisiones en materia de salud ocupacional,
fijadas por el colegiado.

3) Dar por demostrado sin estarlo que de la investigación del


accidente de trabajo de fecha 30 de abril de 2012, realizada
por personal del mismo empleador, se deriva un actuar
negligente de la empresa CONSTRUCTORA HERMANOS
FURNALETTO (sic) COLOMBIA COMPAÑÍA ANÓNIMA
SUCURSAL COLOMBIA “CONFURCA SUCURSAL
COLOMBIA”.

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Radicación n.° 98986

4) No dar por demostrado estándolo que el empleador actuó con


la diligencia y cuidados necesarios para garantizar
razonablemente la seguridad y la salud del trabajador Elver
Orlando Aguirre Pinzon (sic) (q.e.p.d.).

5) Concluir en forma contraria a las pruebas obrantes en el


expediente que se encuentra suficientemente comprobada la
culpa del empleador en el accidente que sufrió el trabajador
Elver Orlando Aguirre Pinzon (sic) (q.e.p.d.).

Argumenta que los desatinos en que incurrió el


sentenciador de segundo grado fueron el resultado de
apreciar de manera errónea las siguientes pruebas:

• Reporte accidente de trabajo, obrante en el archivo pdf


“Primera_Instancia_Cuaderno_Primera_Instancia_Parte1_Cuade
rno_20230 3007221407” folios 57 a 58, foliatura manuscrita 54
a 55.

• Investigación del accidente de trabajo, elaborado por el


empleador, obrante en el archivo pdf
“Primera_Instancia_Cuaderno_Primera_Instancia_Parte_1
Cuaderno_2023073007221407” folios 30 a 50, foliatura
manuscrita 27 a 47.

• Análisis de trabajo seguro – ATS foliatura manuscrita 389 a


392.

• Divulgación ATS foliatura manuscrita 407 a 408.

• Matriz de evaluación de riesgos – RAM – TGI SA ESP foliatura


manuscrita 393.

• Permisos de trabajo foliatura manuscrita 394 a 395.

Para demostrar su inconformidad sostiene que, frente a


la investigación del accidente de trabajo elaborada por el
empleador, fechada 30 de abril de 2012, de la que el colegiado
infirió las supuestas particularidades claras acaecidas el día
del siniestro, si bien tomó las principales causas expuestas
en este, desatendió que lo más relevante de los resultados
fueron los factores personales y del trabajo, que
correspondieron a los siguientes:

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Radicación n.° 98986

FACTORES PERSONALES

• Tensión Mental - Preocupación por problemas: El operador que


realiza la maniobra pierde concentración en la labor debido al
incidente con los gatos de la otra retroexcavadora.

• Motivación inadecuada - Disciplina Inadecuada: Los operadores


de maquinaria pesada no asumen con responsabilidad y
compromiso el cumplimiento de las restricciones establecidas en
pro de su propia seguridad y la de sus compañeros de trabajo, al
no acatar el mantenerse dentro de las cabinas de sus equipos
cuando estos se encuentren prendidos.

• Tensión Mental - Rutina y monotonía de trabajos importantes:


El continuo desarrollo de trabajos con las mismas características
o con un grado de dificultad mayor (trabajos de las mismas
características ejecutados en pendientes mayores en la rusita)
generaron en el grupo de trabajo un exceso de confianza.

FACTORES DEL TRABAJO

• Liderazgo y/o supervisión Inadecuada - Identificación y


evaluación deficiente de exposiciones a pérdida: A pesar de la
existencia de normas Internas, procedimientos y
recomendaciones de seguridad referentes al no permitir que los
operadores de los equipos se salgan de sus cabinas mientras
están en operación, los dos operadores de las retroexcavadoras
se salen de la cabina a revisar un daño menor de uno de los
equipos, siendo esta una conducta permisiva del responsable del
frente de trabajo e incumpliendo con los estándares establecidos.

• Incumplimiento de estándares de trabajo - Procedimientos,


estándares y reglas: Antes de presentarse el accidente se había
presentado un Incidente, aunque el grupo de trabajo lo observa
no se desarrolla parada de la actividad para evaluar la situación
que se había presentado incumpliendo los lineamientos
establecidos en los perfiles de cargo en el apartado de las
responsabilidades HSE.

Afirma que de haber apreciado lo anterior, se hubiera


percatado que el accidente se presentó por un exceso de
confianza del operador, así como de hechos externos que
pudieron desviar su atención, más no por el incumplimiento
de normas de salud ocupacional ni de un actuar negligente
del empleador.

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Radicación n.° 98986

Añade que de tal investigación, en manera alguna se


podía derivar que, de haberse suspendido la actividad tras el
incidente previo con las maquinas retroexcavadoras, o que se
hubiera advertido por parte del supervisor o capataz de la
obra que el conductor de esta se encontraba por fuera de la
máquina, necesariamente hubiera impedido que se
presentara el accidente; de manera que las aseveraciones del
sentenciador no fueron más que una «inferencia personal,
pues el elemento de convicción no refiere tal situación y a lo
sumo sería una mera probabilidad, ya que el infortunio
acaeció de forma totalmente accidental, pues un golpe con la
rodilla, por parte del operador podría generarse por miles de
factores».

Asegura que resulta dable inferir «de estas dos


situaciones», que no existió nexo de causalidad con el
accidente ocurrido el 15 de abril de 2012, pues:

[…] es errada la afirmación del Tribunal al decir: “lo cierto es que


la realización de las actividades bajo un escenario seguro
disminuiría la presentación de los riesgos en la salud y la vida
del trabajador”, puesto que se funge en una falacia, ya que para
determinar esa relación de causalidad, no basta con afirmar de
forma genérica que cualquier protocolo de seguridad disminuye
per se un riesgo, como si se tratare de una responsabilidad
objetiva. Era necesario evidenciar que la omisión conllevó
inexorablemente a la lesión sufrida, pues de lo contrario, no se
genera la culpa patronal en los términos del artículo 216 del
Código Sustantivo del Trabajo que dé lugar a la condena de la
indemnización plena de perjuicios reclamada, como el mismo
juez plural lo expuso en sus fundamentos jurídicos, los cuales no
son objeto de reproche en esta senda.

Destaca que contrario a lo que estableció el


sentenciador de la apelación, se demostró en el proceso un
actuar diligente del empleador, quien allegó a la actuación
los soportes de: i) la entrega de inducción, dotación y

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Radicación n.° 98986

elementos de protección personal del operador de la


retroexcavadora, quien fue capacitado en aspectos como
Copaso, legislación ambiental, planes de emergencia y
evacuación; fue notificado de los riesgos a los que se
encontraba expuesto y evaluado frente a la inducción en
HSEQ.

ii) Que se realizó la inspección preoperacional de la


retroexcavadora implicada, la que se encontraba en perfecto
estado y funcionalidad para el desarrollo de la actividad; iii)
que la propietaria de las retroexcavadoras, luego de realizar
una inspección a estas, el 16 de abril de 2012, encontró que
estaban en perfectas condiciones para la labor; iv) los
permisos de trabajo con los que se contaba para la actividad
realizada; v) el análisis de trabajo seguro ATS, en los que se
detalla el estudio de cada una de las actividades de alto
riesgo, se identifican los peligros y se establecen las medidas
de control. De los que se hubiese podido inferir por el juez
plural, que «siempre existió de parte del empleador la debida
prevención y control de los riesgos laborales que se estaban
ejecutando en la construcción de los Loops Fase II del Proyecto
de Expansión desde Cusiana, para el Tramo 3 y Tramo 4».

Aduce que al encontrarse demostrados los desaciertos


del fallador de segunda instancia «con los documentos
anteriores» es posible abordar el examen de los testimonios
recibidos en el trámite del proceso, correspondientes a la
versión de Ramón Marzo de cuya declaración emerge que la
empleadora cumplió con la prevención y control de los
riesgos laborales que le eran previsibles al ejercer la debida

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 98986

supervisión en el cumplimiento de todos los protocolos que


tenía implementados para la construcción de los «Loops»
contratados.

Así como aquel rendido por Erika Gualdrón de cuyo


relato se derivaba que TGI S. A. ESP se dedicaba al transporte
de gas por tuberías y por estaciones de compresión y que con
Confurca se contrató la construcción de dos «Loops» en los
tramos tres y cuatro, como quiera que la primera, «nunca ha
tenido equipos de construcción, logística, ni personal
capacitado para eso» por lo que contrata con expertos en la
materia.

Sobre Oscar Daniel Huertas Rojas asegura que aquel


detalló el marco que comprendía la supervisión de las
obligaciones contractuales por parte de ACI Proyectos, lo que
se desatendió y condujo a establecer que Confurca Sucursal
Colombia, no fue diligente ni desplegó las medidas
preventivas y de protección en la actividad que realizaban los
trabajadores al momento del ocurrir el accidente de trabajo.

Frente a las manifestaciones realizadas por Antonio


González Roncacio, quien se encontraba presente el día del
accidente de trabajo, pone de presente la recurrente, que se
pasó por alto que aquel fue expreso en señalar que el
empleador cumplió con todas las obligaciones de prevención
de riesgos, que periódicamente se les impartían charlas sobre
estos, que el sitio asignado para realizar el trabajo estaba en
buenas condiciones y que fueron debidamente capacitados.

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 98986

Por todo lo anterior asevera que, contrario a lo


concluido por el juez de segundo grado, el empleador cumplió
de forma total y oportuna con las obligaciones a su cargo, sin
que fuera posible señalar que el hecho de que no existiera
soporte documental sobre los dichos de los testigos hiciera
inexistente sus manifestaciones.

De manera que no podía predicarse la existencia de


culpa suficientemente comprobada de la sociedad
empleadora, «con las pruebas obrantes en el proceso, ya que
no se evidenció omisión de obligaciones, ni en su defecto, que
las mismas tuvieren nexo cierto de causalidad con el
infortunio; razón por la cual, hay lugar a quebrar la decisión
de segunda instancia y en su reemplazo, confirmar
integralmente la del juez inicial».

VII. RÉPLICA

Los demandantes se oponen a la prosperidad del cargo


indicando que a pesar de que la recurrente asevera que no se
estudió de manera completa los resultados de la
investigación del accidente de trabajo fechado 30 de abril de
2012, ello carece de todo sustento, pues de las
consideraciones del sentenciador de segundo grado emerge
que tuvo en cuenta los factores personales y del trabajo,
cuando identificó las causas el accidente de trabajo, de ahí
que no haya incurrido en una equivocación en la valoración
de este medio de prueba, ni en el de los demás denunciados
en la acusación, de los que derivó lo que efectivamente surge
de su apreciación.

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Radicación n.° 98986

VIII. CARGO SEGUNDO

Combate la decisión del Tribunal por la vía directa en la


modalidad de interpretación errónea de los artículos 56, 57
y 216 del CST.

Para demostrar su reparo pone de presente que acepta


los supuestos fácticos en que se edifica la decisión de
segundo grado, pero precisa que su discrepancia gravita en
torno a la interpretación del sentenciador respecto del
«concepto» de nexo de causalidad que debe existir en la culpa
patronal.

Se refiere a las consideraciones del colegiado sobre la


materia para sostener que, para este, el nexo es objetivo,
cuando afirma que para determinar la causalidad entre el
accidente y las obligaciones del empleador «lo cierto es que la
realización de las actividades bajo un escenario seguro
disminuiría la presentación de los riesgos en la salud y la vida
del trabajador», lo que a su juicio pone de presente que para
el juez plural «siempre existirá causalidad y por lo tanto culpa,
cuando se omita algún protocolo, pues esto disminuiría la
presentación de un riesgo», lo que es errado en tanto el
incumplimiento de las obligaciones en materia de salud
ocupacional, para que se constituya en el nexo causal, debe
conllevar la materialización del accidente.

Reproduce un aparte de la sentencia CSJ SL4913-2018


para sostener que la Corte ha sido precisa en determinar que
para que proceda la indemnización plena de perjuicios a que

SCLAJPT-10 V.00
35
Radicación n.° 98986

se refiere el artículo 216 del CST, es indispensable que se


identifique si el incumplimiento conduce, de manera
inexorable, a causar el accidente, «más no suponer que este
se puede presentar o no».

De ahí la equivocada intelección efectuada por el


sentenciador de la alzada, que afirma «conllevó a declarar de
forma tácita una responsabilidad objetiva y no subjetiva,
contraria a los parámetros fijados por el máximo tribunal
laboral».

Trae fragmentos de la providencia CSJ SL4713-2018 y


asegura que «al evidenciarse el yerro hermenéutico hay lugar
a casar la decisión, ya que no se logró acreditar un actuar
negligente del empleador que conllevara al accidente acaecido,
de modo que no surgió en aquel la obligación de resarcir daño
alguno».

IX. RÉPLICA

Los promotores del litigio se oponen a la prosperidad del


cargo indicando que en ninguna equivocación incurrió el
colegiado en la intelección dada al «concepto» de nexo de
causalidad, en tanto al partir de la actitud omisiva
enrostrada al empleador estableció que a este le asistían
obligaciones de prevención, cuidado y supervisión las que
desatendió y por ello, encontró demostrada la culpa patronal
endilgada.

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Radicación n.° 98986

X. CONSIDERACIONES

El Tribunal al analizar en conjunto el material


probatorio obrante en el expediente, no encontró elementos
suficientes que acreditaran el proceder diligente del
empleador o que este hubiera desplegado medidas
preventivas y de protección que evitaran el accidente de
trabajo.

Señaló que en el plenario estaba probada la indebida


supervisión para el cumplimiento de los protocolos por parte
de la sociedad empleadora, lo que permitió que un acto
involuntario de un compañero de trabajo, quien no debía
estar fuera de la retroexcavadora, provocara la muerte del
causante, aun existiendo normas internas que lo prohibían;
que además, las condiciones del terreno en el que se estaba
desarrollando la labor no eran las adecuadas; situaciones
que no fueron oportunamente advertidas por parte del
supervisor de la obra.

Por su parte, la inconformidad de la censura gravita en


que no se hubiera colegido por parte el juez plural, que el
accidente se presentó por un exceso de confianza del
operador de la retroexcavadora implicada en la ocurrencia
del infortunio, así como por hechos externos que pudieron
desviar la atención de este.

Además que haya considerado que la realización de las


actividades bajo un escenario seguro disminuiría la

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Radicación n.° 98986

presentación de los riesgos en la salud y la vida del


trabajador, a pesar de que para determinar el nexo causal
necesario para establecer la culpa patronal que se le
enrostra, no bastaba con afirmar de forma genérica que
cualquier protocolo de seguridad disminuía el riesgo, como si
se tratara de una responsabilidad objetiva, pues se debía
encontrar demostrado que la omisión endilgada conllevó
inexorablemente a la lesión que se causó.

Con el marco expuesto a la Sala le corresponde


establecer tanto desde lo fáctico como desde lo jurídico, si el
colegiado erró al encontrar demostrada la culpa patronal de
la demandada Confurca Sucursal Colombia, en la ocurrencia
del accidente de trabajo sufrido el 15 de abril de 2012 por
Elver Orlando Aguirre.

Desde lo fáctico.

Antes de incursionar en el análisis de los medios de


convicción denunciados, a efectos de resolver la acusación
fáctica, la Sala considera pertinente hacer algunas
precisiones jurídicas que servirán de marco para resolverla.

En primer lugar, debe decirse que para el


reconocimiento y pago de la indemnización ordinaria y plena
de perjuicios prevista en el artículo 216 del CST, además de
la ocurrencia del riesgo (accidente de trabajo o enfermedad
profesional) debe estar suficientemente comprobada la culpa
del empleador.

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Radicación n.° 98986

Así, la ley establece una responsabilidad


eminentemente subjetiva, que obliga a probar no solo el daño
a la integridad o a la salud del trabajador con ocasión o como
consecuencia del trabajo, sino también el incumplimiento del
empleador respecto de los deberes de protección y seguridad,
según los cuales debe tomar las medidas adecuadas
atendiendo las condiciones generales y especiales del trabajo,
para evitar que su dependiente sufra cualquier menoscabo a
causa de los riesgos de la labor.

Igualmente, debe tenerse presente que la prueba


suficiente de la culpa del empleador corresponde asumirla al
trabajador demandante o a los beneficiarios reclamantes; y
una vez demostrada en concreto la omisión del empleador en
el cumplimiento de sus deberes de protección y seguridad, se
genera para este último la obligación de indemnizar los
perjuicios causados; sin dejar de lado que conforme a lo
previsto en el artículo 1604 del Código Civil, la prueba de la
diligencia o cuidado incumbe a quien ha debido emplearla;
por tanto, si el empresario pretende desvirtuar su
responsabilidad, debe asumir la carga de probar la causa de
la extinción de aquella, es decir, que no incurrió en la
negligencia que se le endilga, mediante la aportación de
pruebas que acrediten que sí adoptó las medidas pertinentes
encaminadas a proteger la salud e integridad física del
trabajador.

En otras palabras, cuando ocurre un accidente de


trabajo, el empleador tiene que demostrar que de manera
oportuna y prudente identificó los riesgos ocupacionales y

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Radicación n.° 98986

tomó todas las medidas de prevención pertinentes; de modo


que razonablemente acredite la ausencia de culpa de su
parte.

Sobre el particular se pronunció la Corte en la sentencia


CSJ SL1897-2021, cuando explicó:

En otras palabras, la culpa se ha de comprobar de cara a los


deberes de prevención de los riesgos laborales que corresponden
al empleador y se configuren como causa adecuada de la
ocurrencia del infortunio laboral. Para establecer la culpa, se
evaluará la conducta del empleador, esto es, si él actuó con
negligencia o no en el acatamiento de los deberes de velar por la
seguridad y protección de sus trabajadores que le corresponden
para evitar los accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales, bajo el estándar de la culpa leve que define el art.
63 del CC.

La culpa leve implica que el incumplimiento que hace al


empleador merecedor de la condena por reparación plena de
perjuicios es aquel que se da por la falta de diligencia y cuidado
que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios
propios, frente al deber de tomar las medidas adecuadas para
evitar el riesgo laboral sucedido, y no se puede determinar la
culpa por la simple ocurrencia del infortunio laboral, ya que el
empleador no tiene una obligación de resultado, es decir, no está
obligado a que el siniestro no ocurra, sino que sus obligaciones
de protección y seguridad son de medio (CSJ SL1073-2021) […].

Cuando el trabajador edifica la culpa del empleador en un


comportamiento omisivo de las obligaciones de protección y de
seguridad asignadas al empleador, como se trató en el caso de
autos, la jurisprudencia de la Corte ha precisado que, por
excepción, a los accionantes les basta enunciar dichas omisiones
(teniendo en cuenta que las negaciones indefinidas no requieren
de prueba) para que la carga de la prueba que desvirtúe la culpa
se traslade a quien ha debido obrar con diligencia en los términos
del artículo 1604 del Código Civil. En tal caso, el empleador debe
probar que cumplió sus deberes de prevención, cuidado y
diligencia a fin de resguardar la seguridad e integridad de sus
trabajadores […].

1.2 En cuanto al nexo causal que debe existir entre la culpa


del empleador y el daño causado, la jurisprudencia de esta Sala
también tiene enseñado que, en la culpa basada en un
comportamiento omisivo, no basta la sola afirmación genérica del
incumplimiento del deber de protección o de las obligaciones de

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Radicación n.° 98986

prevención en la demanda, sino que es menester delimitar, allí


mismo, en qué consistió la omisión que llevó al incumplimiento
del empleador de las respectivas obligaciones derivadas del
propio contrato de trabajo y de la labor prestada por el trabajador
y la conexidad que tuvo con el siniestro, para efectos de
establecer la relación causal entra la culpa y el hecho dañino,
pues nadie está obligado a resarcir un daño sino cuando ha dado
causa o contribuido a él, CSJ SL2336-2020. (Subrayado de la
Sala).

Destacado lo anterior se procede al estudio de las


pruebas denunciadas.

Reporte del accidente de trabajo sufrido por el causante.

Sobre este medio de prueba la Sala advierte que la


censura no despliega ejercicio argumentativo alguno
tendiente a demostrar el desatino en que pudo incurrir el
juzgador de la alzada en su examen; además, su contenido
resulta inane para el propósito de la censura, pues allí
simplemente se describió que el accidente se originó en:
«TRAUMA EN ABDOMEN Y PELVIS OCACIONADO (sic) CON
CARGA IZADA (TUBO) QUE LO GOLPEA».

Vale decir que de tal información el sentenciador no


hubiera podido advertir un actuar diligente de la empleadora,
como lo propone la sociedad recurrente.

Investigación del accidente de trabajo elaborado por el


empleador (fos. 30 a 40 archivo PDF Primera
Instancia_Cuaderno Primera Instancia Parte
1_Cuaderno_2023073007221).

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Radicación n.° 98986

En lo que hace a este documento es preciso indicar que


corresponde al formato de investigación de incidentes y
accidente de trabajo para empresas afiliadas a la «ARP» Sura,
que se encuentra fechado 30 de abril de 2012, suscrito tanto
por el representante legal de la Constructora Hermanos
Furlanetto Confurca Sucursal Colombia como por la
coordinadora de HSE de tal sociedad.

Ahora, tal como emerge de su contenido, tuvo como


propósito no solo describir el accidente de trabajo ocurrido el
15 de abril de 2012 en el que resultó afectado el señor Elver
Orlando Aguirre, sino dar cuenta de las personas que lo
presenciaron; así mismo consignar las observaciones de la
sociedad empleadora en torno al lugar del evento; los
antecedentes; explicar qué pasó; referirse a la activación del
plan de emergencias; la atención de primeros auxilios y
médica especializada, así como las condiciones en que se
produjo el transporte helicoportado al hospital en dónde el
trabajador recibió evaluación y atención médica.

Además, da cuenta de las evidencias de partes, de


posición, de personas, y de papeles y, con base en estas, se
efectúa una reconstrucción de los hechos y planteamiento de
las hipótesis en los siguientes términos:

Después de evaluar las condiciones del terreno (terreno


pendiente), el estado mecánico del equipo, la posición inicial del
equipo (leve inclinación hacia la izquierda), las entrevistas de los
involucrados, las entrevistas de los testigos, la ubicación de la
silla (altura), la posición del mando de giro de la tornamesa (parte
izquierda) y la relación de ubicación de la pierna del operador
sentado en la silla con respecto al mando de giro de la
retroexcavadora. Se establece:

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Radicación n.° 98986

En el momento en que el alineador solicita al operador el


levantamiento (menor) del tubo, este sube al equipo se sienta,
hace su alistamiento para usar el mando derecho del brazo del
equipo (apertura y cierre), no se percata que está generando
presión con su pierna izquierda al mando de giro (izquierdo) de
la tornamesa y en el momento que retira el seguro de
movimientos del equipo, se presenta el abrupto giro hacia la
izquierda del brazo de la retroexcavadora, en el recorrido
generado se presenta el atrapamiento del señor Elver Orlando
Aguirre por el tubo aparejado y posteriormente el balde de la retro
choca contra la otra retroexcavadora (Hitachi) atrapando la
pierna derecha del señor Derian Villamizar quién (sic) se
encontraba en la oruga de la retroexcavadora Hitachi.

A continuación, en el documento se insertan una serie


de fotografías en relación con el lugar del evento, las
evidencias de partes y de posición con su respectiva
descripción y, luego se consigna el análisis de causas
inmediatas y básicas que, desde la demandada, dieron origen
al accidente objeto de reporte.

Sobre este particular es preciso señalar que la


acusación, alega que aun cuando al examinar este medio de
prueba el Tribunal adujo que contenía de manera clara los
detalles del suceso y tomó las principales causas expuestas
en él, soslayó que lo más relevante de los resultados, eran los
factores personales y del trabajo, conforme a los cuales el
infortunio se produjo por exceso de confianza del operador
de la retroexcavadora, así como de hechos externos que
pudieron desviar su atención.

Pues bien, en lo que respecta a las causas inmediatas


que dieron origen al accidente de trabajo, el mentado
documento dice lo siguiente:

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Radicación n.° 98986

RELATIVAS AL INDIVIDUO:

• Falta de Advertencia: El operador del equipo que realiza


el movimiento de la carga no se percata que debido a su
posición (altura de la silla inclinación por pendiente de
terreno) su pierna izquierda genera presión sobre el mando
de giro del tornamesa y una vez retira el seguro del equipo
la tornamesa gira bruscamente hacia el lado izquierdo.

• Posición de tarea inadecuada: Parte del personal que


participa en la ejecución de la actividad se encuentra en la
oruga de la retroexcavadora Hitachi evitando la condición
de barro del terreno, siendo este un acto inseguro por estar
ubicados dentro del radio del giro de la retroexcavadora
Link - belt.

• Incumplimiento procedimientos: El grupo de trabajo en


general se permite tener acceso de confianza en el
desarrollo de la labor debido a la ejecución de trabajos de
mayor dificultad en días anteriores. (la misma actividad en
zona dependientes mayores a 30).

RELATIVAS AL AMBIENTE Y AL LUGAR DE TRABAJO:

• Condiciones ambientales / pendiente de terreno: La


pendiente del terreno contribuye a que el operador
recueste su pierna sobre el mandó (sic) de giro de la
tornamesa de la retroexcavadora.

CAUSAS BÁSICAS QUE DIERON ORIGEN AL ACCIDENTE

FACTORES PERSONALES:

• Tensión Mental - Preocupación por problemas: El operador


que realiza la maniobra pierde concentración en la labor debido
al incidente con los gatos de la otra retroexcavadora.

• Motivación inadecuada - Disciplina Inadecuada: Los


operadores de maquinaria pesada no asumen con
responsabilidad y compromiso el cumplimiento de las
restricciones establecidas en pro de su propia seguridad y la de
sus compañeros de trabajo, al no acatar el mantenerse dentro de
las cabinas de sus equipos cuando estos se encuentren
prendidos.

• Tensión Mental - Rutina y monotonía de trabajos


importantes: El continuo desarrollo de trabajos con las mismas
características o con un grado de dificultad mayor (trabajos de
las mismas características ejecutados en pendientes mayores en
la rusita) generaron en el grupo de trabajo un exceso de
confianza.

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Radicación n.° 98986

FACTORES DEL TRABAJO

• Liderazgo y/o supervisión Inadecuada - Identificación y


evaluación deficiente de exposiciones a pérdida: A pesar de la
existencia de normas internas, procedimientos y
recomendaciones de seguridad referentes al no permitir que los
operadores de los equipos se salgan de sus cabinas mientras
están en operación, los dos operadores de las retroexcavadoras
se salen de la cabina a revisar un daño menor de uno de los
equipos, siendo esta una conducta permisiva del responsable del
frente de trabajo e incumpliendo con los estándares establecidos.

• Incumplimiento de estándares de trabajo - Procedimientos,


estándares y reglas: Antes de presentarse el accidente se había
presentado un Incidente, aunque el grupo de trabajo lo observa
no se desarrolla parada de la actividad para evaluar la situación
que se había presentado incumpliendo los lineamientos
establecidos en los perfiles de cargo en el apartado de las
responsabilidades HSE.

(Negrilla del texto original)

Así las cosas, la razón no está del lado de la censura,


no solo porque el sentenciador de la alzada, contrario a lo
afirmado por aquella, sí tuvo en consideración los factores
personales y de trabajo a que se alude en el cargo, sino
porque, en el suceso materia de examen, aun cuando pudo
incidir la pérdida de concentración del operador de la
retroexcavadora, derivada del incidente previo con los gatos
de la otra máquina; lo cierto es que el comportamiento de
este, la falta de liderazgo, la deficiente o nula supervisión, así
como el incumplimiento de los procedimientos previstos al
interior de la sociedad empleadora, fue lo que realmente
resultó determinante en la ocurrencia del accidente.

Se afirma lo anterior, en consideración a que se permitió


que los operadores de las retroexcavadoras salieran de las
cabinas de estas en plena operación, quedando por lo menos
una de ellas prendida sin que se dispusiera la suspensión de

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Radicación n.° 98986

la labor desplegada, a efectos de evaluar la situación


presentada, consistente en el choque previo; dando lugar a
un incumplimiento de los lineamientos establecidos, como lo
reconoce la demandada en la investigación realizada, en
materia de HSE.

Ahora, aunque en esta parte del escrito no se reporta


que en el desarrollo de las tareas desplegadas se encontrara
un supervisor, sí se alude a un responsable del frente de
trabajo, quien a pesar de que se trataba de una actividad
evidentemente peligrosa, pues el terreno en el que se estaba
ejecutando la alineación y soldadura era pendiente y tenía
barro, lo que imponía un riesgo adicional, desatendió que el
causante se encontraba dentro del radio de movimiento de la
retroexcavadora y no advirtió que aquella permanecía
prendida, con lo que soslayó la obligación de velar por el
cumplimiento de la labor en condiciones seguras y con
estricta observancia de los procedimientos previstos para
ello.

Por otra parte, en el acápite de plan de emergencias se


relaciona como supervisor al señor Diego Osorio, cuando se
dice:

ACTIVACIÓN DEL PLAN DE EMERGENCIAS

Ocurrido el evento varias personas llaman al supervisor (Diego


Osorio) y le indican que ocurrió un accidente que por favor
desplace la ambulancia, el supervisor llama al paramédico y este
inicia su desplazamiento inmediato hacia el punto del evento, el
supervisor recibe otra llamada en la que indican que hay dos
heridos ante lo cual llama a otro supervisor (Aurelio Medina) que
se encuentra en una actividad cercana para que desplace su
vehículo (camioneta) al punto de salida de la vía para apoyar el
traslado de los pacientes, también se realiza llamado al grupo de

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barreras quienes se encuentran un poco más arriba solicitándole


apoyo de personal y traslado de la camilla de este frente de
trabajo para uno de los heridos.

En el contexto aludido, no se puede considerar como


hecho liberador de responsabilidad, el que el operador de la
retroexcavadora haya actuado con exceso de confianza, ni
que factores externos influyeran en su desconcentración;
pues como ya se dijo, este, procedió a bajarse y reingresar a
la cabina para efectuar el levantamiento pedido por otro de
sus compañeros de labor, sin advertir que en la trayectoria
del brazo de la retroexcavadora se encontraba el causante, y
sin que previamente la hubiera apagado.

Los anteriores factores impiden exonerar de


responsabilidad a la demandada en el accidente de trabajo
debatido, ya que, aunque la documental analizada pone de
presente la manipulación equivocada de la herramienta, no
hay demostración de que se hubieran ejecutado acciones
tendientes a evitarlo y, por ende, se revela el acierto del
Tribunal cuando indicó que este ocurrió como consecuencia
de la falta de prevención y control de los riesgos laborales y,
por la ausencia o deficiente supervisión para el cumplimiento
de los protocolos por parte de la sociedad empleadora.

En consecuencia, la ausencia de medidas preventivas,


pone de manifiesto la negligencia de la empresa en su
proceder y la incidencia de ello en la ocurrencia del
infortunio, como lo concluyó el sentenciador fustigado.

Ahora, el hecho de que en el plenario aparezca la prueba

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Radicación n.° 98986

de que el empleador hubiera dado inducción y suministrado


dotación y elementos de protección personal al operador de
la retroexcavadora; al igual que hubiera inspeccionado dicha
máquina antes y después de los hechos, advirtiendo que
estaba en perfectas condiciones para operarla; o que contaba
con los permisos de trabajo para la actividad realizada, no
tiene vocación de exonerarlo de la culpa.

En efecto, el haber suministrado los elementos de


protección personal al operador de la retroexcavadora y que
este además hubiera recibido instrucción y capacitación para
el desempeño de sus funciones, unido a que la máquina
estuviera en condiciones óptimas de operatividad antes y
después del infortunio, que se contara con los permisos de
trabajo (fos. 426-427 archivo PDF Primera
Instancia_Cuaderno Primera Instancia Parte
1_Cuaderno_2023073007221), no da lugar a considerar que
el empleador quedaba relevado de la obligación de garantizar
y mantener las condiciones de seguridad necesarias para la
prestación de los servicios.

Por otro lado, la existencia de análisis de trabajo seguro


(fos. 421 a 424) y su divulgación al accidentado, como se
afirma, hecho que por demás carece de respaldo
demostrativo, no daría lugar a la exoneración de la obligación
de garantizar y mantener las condiciones de seguridad
necesarias para la prestación de los servicios por parte del
trabajador; pues al final, se demostró que la empresa no
desplegó la supervisión que le correspondía en el desarrollo
de una actividad peligrosa como la encomendada, lo que

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evidencia su negligencia en el cumplimiento de los deberes


de cuidado.

Así las cosas, al no derivarse de la documental que se


examina equívoco del sentenciador de segundo grado, su
decisión se mantiene invariable.

Lo anterior no permite el estudio de las declaraciones


rendidas por Ramón Marzo, Erika Gualdrón, Oscar Daniel
Huertas Rojas, y Antonio González Roncancio pues no
corresponden a medios hábiles en la casación del trabajo
para estructurar un error manifiesto de hecho, conforme la
restricción legal contemplada en el artículo 7 de la Ley 16 de
1969.

Desde lo jurídico.

Aquí conviene comenzar por resaltar que la censura en


manera alguna desconoce que en el accidente que originó el
deceso del causante, intervino el operador de una de las
retroexcavadoras que se encontraban interactuando en el
sitio de labores, pues en el desarrollo del cargo afirma que
aquel se debió al exceso de confianza de dicho operario.

Ahora bien, en cuanto al nexo entre la culpa y el hecho


dañino, la Sala ha señalado de manera insistente que es
necesario que exista prueba de este, tal como se explicó a
través de la sentencia CSJ SL2981-2023 en la que al
memorar las providencias CSJ SL5300-2021 y CSJ SL1897-
2021 dijo:

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ii) Nexo causal entre la culpa del empleador y la ocurrencia del


riesgo laboral

La Sala ha sido uniforme en señalar que es indispensable que


exista prueba del nexo causal entre la culpa del empleador y la
ocurrencia del riesgo laboral. Y, ha decantado en su
jurisprudencia (CSJ SL 5300-2021, SL 1897-2021) que:

Para efectos del art. 216 del CST, siempre es indispensable que
exista prueba del nexo causal entre la conducta del empleador y
el daño, como se desprende de lo siguiente:

[…] menester se exhibe memorar lo expuesto en la providencia


CSJ SL14420-2014 en cuanto a que para que se cause la
indemnización ordinaria y plena de perjuicios consagrada en el
literal b), artículo 12 de la Ley 6ª de 1945 (sector oficial) y en el
Art. 216 CST (sector particular), debe encontrarse
suficientemente comprobada la culpa del empleador en la
ocurrencia del accidente de trabajo o la enfermedad profesional,
de modo que su establecimiento amerita, además de la
demostración del daño originado en una actividad relacionada
con el trabajo, la prueba de que la afectación a la integridad o
salud fue consecuencia o efecto de la negligencia o culpa del
empleador en el acatamiento de los deberes que le
corresponden de velar por la seguridad y protección de sus
trabajadores. La causalidad, es decir, la relación de causa-
efecto que debe existir entre la culpa patronal y el daño, a
más de ser un elemento sine qua non de la responsabilidad
plena y ordinaria de perjuicios del empleador, es una pauta
de justicia, en la medida que, nadie está obligado a resarcir
un daño sino cuando ha dado causa o contribuido a él. De allí
que la culpa exclusiva de la víctima o de un tercero, y el caso
fortuito y la fuerza mayor (denominados por la doctrina causas
ajenas), sean considerados en el derecho común como eximentes
de responsabilidad, en tanto que, con su determinación, el nexo
causal se rompe o quiebra, ante la imposibilidad de imputar el
resultado dañino a quien se afirma lo cometió por acción u
omisión culposa (CSJ SL2336-2020). Negrillas de la sentencia
CSJ SL1897-2021.

En ese orden, el demandante de los perjuicios debe demostrar


que la acción o la omisión del empleador que da lugar al
incumplimiento del deber de protección y seguridad en el trabajo
tiene nexo de causalidad con el siniestro laboral generador de los
perjuicios a ser reparados.

Y en relación con la culpa in vigilando o in eligendo, la


Corte ha explicado que, en principio, al empleador le asiste
el deber de responder por el daño causado por sus

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Radicación n.° 98986

representantes o trabajadores dependientes en desarrollo de


sus actividades o labores (CSJ SL, 6 mar. 2012, rad. 35097
y CSJ SL3625-2020).

Vale decir que la indemnización en estudio también es


procedente cuando medie el actuar de un compañero de
trabajo o dependiente del empleador en la ocurrencia del
accidente laboral, pues, por regla general, la empresa es
quien los dirige; en concordancia con la previsión contenida
en el artículo 2349 del CC.

No obstante, se ha admitido que el empleador se


exonera de esa carga cuando acredita que la actuación de su
subordinado no pudo ser prevista o impedida por él, a pesar
de haber actuado con el cuidado y la protección debida frente
a sus trabajadores.

En efecto, con relación a la culpa in vigilando o in


eligendo, en la sentencia CSJ SL5619-2016 esta Corte
recordó lo siguiente:

[...] la Corte tiene adoctrinado que la indemnización total ordinaria


de perjuicios por responsabilidad contractual se genera no solo
cuando el empleador ha sido autor directo del insuceso, sino
también cuando el accidente se produce por el hecho de uno
de sus colaboradores, ello desde luego por causa o con ocasión
del trabajo. En esta dirección la Sala se ha referido a lo que se ha
denominado «culpa in vigilando o in eligendo», para sostener que
[el] empleador responde por el daño causado por sus
representantes o trabajadores dependientes en desarrollo de sus
actividades o labores. En sentencia de la CSJ SL, 6 mar. 2012, rad.
35097, al respecto se precisó:

[…] como la demandada era una persona jurídica, la


responsabilidad le resultaba atribuible por el hecho de sus agentes
o dependientes, toda vez que los actos de los agentes son, a la vez,
sus actos propios.

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Radicación n.° 98986

Y lo anotado es así por cuanto tal afirmación refleja nada más y


nada menos que la regla general que, en sentir de la Corte, se
desprende del artículo 2349 del Código Civil que consagra la
responsabilidad laboral de que aquí se trata --concordante con
otras que refieren los efectos de la responsabilidad derivada de
institutos jurídicos como la representación laboral o de otros como
la culpa in vigilando o in eligendo (ejm., art. 32 del C.S.T.)--,
pues dicho precepto establece que los empleadores responden del
daño causado por sus trabajadores (llámense representantes,
dependientes, simples trabajadores o cualquiera otra expresión
acorde con lo expuesto por la Corte Constitucional en sentencia C-
1235 de 2005), con ocasión del servicio prestado por éstos a
aquéllos, daño dentro del cual debe considerarse el que se produce
en ejecución del contrato de trabajo titulado en la ley como
accidente de trabajo o enfermedad profesional.

Por eso, cumple también precisar que la mentada disposición


contiene una excepción particular a la citada regla, o sea, la
de que no habrá lugar a la responsabilidad predicada si
apareciere probado que el comportamiento dañino de éstos no
fue el propio de su condición o calidad de trabajadores,
representantes, dependientes o servidores en general, y que
dicho comportamiento no pudo ser previsto o impedido por el
empleador no obstante emplear el cuidado ordinario y la
autoridad competente para tal efecto. Excepción que, de
aparecer probada, como lo ha sostenido la Corte, hará recaer
la responsabilidad del daño causado no sobre el empleador o
empresario, sino sobre sus representantes, trabajadores,
dependientes o servidores.

Por manera que, asienta la Corte, la norma aludida contiene


la regla general de responsabilidad patronal frente a los daños
causados por sus representantes o dependientes, trabajadores
o servidores, pero también la excepción a la misma, la cual,
en atención a lo previsto en los artículos 1757 del mismo
Código Civil y 177 del Código de Procedimiento Civil, aplicable
a los procesos del trabajo por la remisión de que trata el
artículo 145 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad
Social, impone al empleador que quiere derruir la aplicación
de la indicada regla general en eventos como los de la llamada
culpa patronal prevista en disposiciones como los artículos
216 del Código Sustantivo del Trabajo y 12 de la Ley 6ª de
1945, acreditar en el proceso, tanto la conducta impropia de
sus servidores, como la de su propia imposibilidad para
preverla o impedirla empleando el cuidado ordinario y la
autoridad competente a su condición de empleador o
empresario. De tal suerte que, atendidas las reglas de la carga
de la prueba en los términos precisados para la disposición en
cita es que puede concluirse, como ya lo ha asentado de
tiempo atrás la jurisprudencia, que la prueba del proceso es
la que permite, en principio, establecer la responsabilidad del
daño causado en cabeza del empleador o empresario o, en su

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defecto y al final de las diferentes variables en que tal


fenómeno jurídico puede derivar, exclusivamente en la de sus
representantes, trabajadores, dependientes o servidores.

Regla de responsabilidad que se acompasa con la concebida


en los artículos 216 del Código Sustantivo del Trabajo y 12 de
la Ley 6ª de 1945, en cuanto en ésta última se exige la culpa
del empleador o empresario en el infortunio laboral a efectos
de la causación de la indemnización plena de perjuicios; culpa
que no es, ni más ni menos según se ha visto, sino la que se
exige al que obra como buen padre de familia (art. 63 C.C.),
esto es, a aquél que debe administrar un negocio propio, pues
de él se espera, de ordinario, un obrar diligente, cuidadoso y
responsable, siendo en modo alguno atribuible tal proceder a
quien, pudiendo y debido hacerlo, no prevé o no impide el
proceder impropio de sus servidores, o no ejerce
oportunamente la autoridad laboral que le otorga su condición
de empleador o empresario a efectos de conjurar en el ámbito
del trabajo el peligro a la integridad o la vida de su propio
trabajador, esto es, omite lo que jurídica y contractualmente
le corresponde como empleador en este caso.

Luego, por aparecer probado que el fallecimiento del


trabajador se produjo en curso de su actividad laboral y, por
otra parte, que la empleadora no acreditó el suministro de los
medios requeridos para un adecuado desplazamiento y
regreso del sitio de la labor, sino que uno y otro debieron
cumplirse por el fallecido y su compañero de labores en parte
a pie y por un número apreciable de horas bajo condiciones
topográficas y climáticas difíciles, como se coligió de los
medios de prueba adosados al expediente, no aparece
desatinado concluir que, además de tenerse como accidente
de trabajo, es dable imputar a la empleadora responsabilidad
a título de culpa, por tanto, susceptible de tasar como
responsabilidad patronal.

(Negrilla y subrayado de la Sala).

Igualmente, dadas las particularidades del caso bajo


estudio, surge necesario resaltar que el empleador, para
evitar la producción de daños al trabajador, debe
implementar una política de seguridad y salud en el trabajo,
conforme a la legislación interna y a las normas
internacionales ratificadas por Colombia, verbigracia el
Convenio 167 de la OIT, la Resolución 2400 de 1979; el
Decreto 614 de 1984, la Resolución 1016 de 1989; el Decreto

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Radicación n.° 98986

1295 de 1994 y Ley 776 de 2002.

Esto lleva a que cuando ocurre una enfermedad o un


accidente de trabajo, «el empleador tiene que demostrar que
de manera oportuna y prudente identificó los riesgos
ocupacionales y tomó todas las medidas de prevención
pertinentes», de modo que tal acreditación conduzca
razonablemente a determinar la inexistencia de culpa.

Aquí conviene recordar que la seguridad social en salud


atañe a las autoridades, empleadores, personas empleadas
por cuenta propia, trabajadores, diseñadores, ingenieros y
arquitectos y clientes. Todos ellos deben cooperar y coordinar
armónicamente en el cumplimiento de las medidas de
seguridad, tal como se precisa en el Convenio 167 de la
Organización Internacional del Trabajo, ratificado por
Colombia desde el 6 de septiembre de 1994; al igual que en
la recomendación 175 de 1988 y el Repertorio de
Recomendaciones Prácticas de 1992, actualizado en 2022,
todos sobre seguridad y salud en la construcción. La primera
de las normas mencionadas hace parte de la legislación
interna que aplica a todas las actividades de construcción,
(CSJ SL, 5 jun. 2012, rad. 39892 y CSJ SL,30 en. 2013, rad.
38272); las segundas, si bien no tienen carácter vinculante,
pueden servir como criterio orientador.

Al efecto, se tiene que el Convenio 167 de la OIT


aprobado mediante la Ley 52 de 1993 y ratificado el 6 de
septiembre de 1994, el cual aplica a todas las actividades de
construcción, entendidas estas como: «los trabajos de

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edificación, las obras públicas y los trabajos de montaje y


desmontaje, incluidos cualquier proceso, operación o
transporte en las obras […]». Trabajos en los que obviamente
están los ejecutados para el momento en que se produjo el
accidente de trabajo objeto de examen, señala que la
expresión «lugar de trabajo» corresponde a «todos los sitios en
los que los trabajadores deban estar o a los que hayan de
acudir a causa de su trabajo».

El artículo 13 ibidem prevé que deben adoptarse todas


las precauciones adecuadas para garantizar que todos los
sitios de labores sean seguros y estén exentos de riesgos
contra la seguridad y la salud de los subordinados, así como
adoptar «todas las medidas preventivas encaminadas a
proteger a las personas que se encuentren en una obra o en
sus inmediaciones de todos los riesgos que pueden derivarse
de la misma».

Y según el artículo 16 de la misma disposición, «en


todas las obras en las que se utilicen vehículos y maquinaria
de movimiento de tierras o de manipulación de materiales: (a)
deberán facilitarse vías de acceso seguras y apropiadas para
ellos: (b) deberá organizarse y controlarse el tráfico de modo
que se garantice su utilización en condiciones de seguridad».

Por otro lado, en los términos de los artículos 416 y


siguientes de la Resolución 2400 de 1949, a los operadores
encargados del manejo de equipos para el movimiento de
materiales, les corresponde tomar las medidas de seguridad
durante las diferentes maniobras de la operación, estando

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Radicación n.° 98986

atentos de todo acto de imprudencia de personas ubicadas


cerca de los equipos; unido a que no deben abandonar la
cabina sin antes bajar la carga, y que cuando no puedan ver,
esta debe existir una supervisión que garantice la seguridad
en el izaje.

Por lo anterior, no es de recibo la tesis de la censura,


según la cual, la culpa del infortunio recae exclusivamente
en el operador de la retroexcavadora, desconociendo que este
también era un subalterno de la demandada y aún más, que
el supervisor que debía vigilar el desarrollo de las actividades,
no se encontraba para advertir por un lado, que el conductor
no se podía bajar dejándola encendida, que el terreno era
inclinado y fangoso, además, que en el radio de giro de la
retroexcavadora se encontraban otros trabajadores; a efecto
de que la labor se realizara acorde a lo pactado y evitando
cualquier riesgo en la salud de los trabajadores.

Es decir, el empleador permitió el desarrollo de las


labores desconociendo el procedimiento que sobre el
particular había y sin ninguna clase de supervisión y
vigilancia; de manera que se desatendió el deber de prevenir
cualquier accidente máxime en ese tipo de actividades que de
por sí son altamente peligrosas y por tanto exigen cuidados
más rigurosos.

Así las cosas, con fundamento en las jurisprudencias


antes reproducidas, evidencia la Corte que en ninguna
equivocación incurrió el juez de la apelación cuando dijo que
estaba probado el nexo causal entre el proceder omisivo del

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Radicación n.° 98986

empleador y el daño causado a su trabajador.

Cabe insistir en que la censura parte de una premisa


equivocada, cuando aduce que la causa del accidente provino
del actuar de un tercero y que por tanto la empresa estaba
libre de cualquier responsabilidad; pues, quien así actuó,
también era su trabajador y quien debió ser capacitado para
prevenir afectaciones a la integridad de cualquier persona

Así las cosas, los cargos no prosperan.

XI. CARGO QUINTO

El censor ataca la decisión de segunda instancia por la


vía directa en la modalidad de aplicación indebida de los
artículos 34, 56, 57, 216 y 348 del CST; 1604, 1614, 1757,
2349 del CC, lo que señala, ocasionó la infracción directa del
artículo 12 del Decreto 1771 de 1994.

De manera preliminar afirma que en la medida en que


el Tribunal determinó que la ARL Sura le reconoció una
pensión de sobrevivientes a la cónyuge e hijos del causante,
la inconformidad que ahora esgrime no constituye un medio
nuevo, pues se centra en «Razonamientos esencialmente
jurídicos, admisibles en casación así no se hayan alegado en
las instancias».

Dice que es necesario remitirse a los Códigos de


Comercio y Civil, como consecuencia del vacío parcial de la
normatividad laboral y que, como el empleador afilió a su

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trabajador al subsistema de riesgos laborales, se subrogó, en


parte, del riesgo del pago de los perjuicios materiales futuros
derivados del accidente de trabajo materia de discusión.

Destaca que ello ocurre debido a que a la ARL le


corresponde reconocer la pensión de sobrevivientes de
reunirse los requisitos legales y, que el empleador «canceló
una prima mensual para subrogarse del riesgo del pago de los
perjuicios materiales ocasionados por la invalidez o muerte de
origen profesional ocasionado por su culpa levísima o leve», de
manera que de obligársele a pagar ese riesgo asegurado «se
incurriría en una confiscación, conducta prohibida
constitucionalmente».

Agrega:

Entonces, si se presenta un accidente de trabajo por culpa grave


o dolo patronal, conductas no asegurables por existir objeto
ilícito (artículo 1055 del Código de Comercio), de acuerdo con el
artículo 12 del Decreto 1771 de 1994 la entidad administradora
de los hoy riesgos laborales podría repetir en contra del
empleador o tercero responsable de la contingencia profesional.

Pero los beneficiarios de un fallecido en un accidente de carácter


no común por culpa leve patronal, o quien ha sufrido una pérdida
de su capacidad laboral, persiguen "… obtener la indemnización
total y ordinaria por perjuicio…", y el ente de la seguridad social
les reconoce una pensión de sobrevivientes, "… de cuyo monto
deberá descontarse el valor de las prestaciones asumidas por la
entidad administradora de riesgos profesionales." (Artículo 12 del
Decreto 1771 de 1994). Pago por parte de la ARL que tiene la
calidad extintiva de la obligación (artículo 1625 del Código Civil),
salvo en lo referente a los perjuicios inmateriales.

De lo contrario, habría una doble protección para un mismo


riesgo, violándose el principio general del non bis in idem,
debiendo ser el daño la medida del resarcimiento y auspiciándose
un enriquecimiento sin justa causa por parte de los beneficiarios
de la víctima del accidente de trabajo por culpa leve patronal, o
de quien tiene una pérdida de su capacidad laboral.

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Por lo tanto, cuando existe culpa en grado leve patronal, el


empleador sólo es responsable del pago no cubierto por el
Sistema Integral de Protección Social, es decir, de los perjuicios
inmateriales o del daño moral subjetivo, respecto del cual no se
subroga.

Señala, para reforzar sus argumentos, que el mismo


artículo 216 del CST es claro en indicar que cuando ocurre
un accidente de trabajo debido a la culpa leve del empleador,
el responsable del infortunio está obligado a la indemnización
total y ordinaria de los perjuicios, monto del que debe
descontarse el valor de las prestaciones en dinero
canceladas.

Pone de presente que, de conformidad con el Código de


Comercio, en sus artículos 1088, 1089, y 1096, la
indemnización no puede ser fuente de enriquecimiento; no
puede exceder del monto del perjuicio patrimonial sufrido por
el asegurado; el asegurador que pague una indemnización se
subroga por el monto cancelado frente al responsable del
siniestro; el asegurador solo se subroga frente al asegurado
empleador cuando existe dolo o culpa grave.

Acude a doctrina en torno al daño y plantea que solo


una concepción de daño punitivo o del dolo o la culpa grave,
permitiría una acumulación de pagos, de manera que cuando
el siniestro ocurre bajo circunstancias de mayor reproche de
agravación, el pago indemnizatorio tendría una naturaleza
diferente, sancionatoria o de castigo; último que si puede
superar el concepto compensatorio y ser fuente de
enriquecimiento.

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XII. CARGO SEXTO

Combate la providencia del Tribunal por la vía indirecta


en la modalidad de interpretación errónea de los artículos 34,
56, 57, 216 y 348 del CST; 1604, 1614, 1757, 2349 del CC,
lo que señala, ocasionó la infracción directa del artículo 12
del Decreto 1771 de 1994.

Reitera los mismos argumentos esbozados en el cargo


quinto, motivo por el que la Sala se remite a los ya
referenciados.

XIII. RÉPLICA

Los accionantes se oponen de manera conjunta a los


cargos quinto y sexto señalando que al revisar la
contestación de la demanda inicial que presentó la
recurrente, nada se dijo con respecto a que la ARL Sura les
hubiera reconocido una pensión de sobrevivientes, como en
dichas acusaciones se reconoce; por lo que constituye un
planteamiento nuevo, no admisible en casación.

XIV. CONSIDERACIONES

Si bien tal y como lo pone de presente la sociedad


recurrente, a la hora de contestar la demanda no se planteó
como medio de defensa el hecho de que la indemnización
plena de perjuicios, derivada de la culpa patronal en la
ocurrencia del accidente de trabajo del 15 de abril de 2012,
fuera improcedente debido al pago que por concepto de

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 98986

pensión de sobrevivientes a favor de los promotores de la


contienda ha asumido la ARL o que aquella se pudiera
subrogar; argumentación que tampoco se alegó en el recurso
de apelación, lo cierto es que al respecto se pronunció el
juzgador de segundo grado; de ahí que sea dable estudiar la
inconformidad que sobre el particular se expone.

De esa manera a la Sala le corresponde establecer si el


sentenciador de segundo grado se equivocó cuando consideró
que, aun cuando el empleador afilió a su trabajador al
subsistema de riesgos laborales, el cual reconoció la
correspondiente pensión de sobrevivientes, no se subrogó del
riesgo frente al pago de los perjuicios materiales futuros
derivados del accidente de trabajo materia de discusión.

Para desatar el reparo esbozado basta con señalar que,


independiente de que la ARL reconociera la pensión de
sobrevivientes a quienes integran la parte actora, la
controversia giró en torno a una obligación distinta y
autónoma, como se precisó en la sentencia CSJ SL887-2013,
en los siguientes términos:

“Con todo, el ad quem al negar la compensación de la condena


impuesta a la demandada por indemnización plena de perjuicios
con el pago que ha realizado la ARP por concepto de pensión de
sobrevivientes, sobre lo cual, a la postre, recae el ataque del
impugnante con los reparos 1º y 3º anotados, no hizo más que
seguir el precedente mayoritario que viene aplicando esta Corte
en múltiples casos, verbigracia en la sentencia 35121 de 2009,
reiterada en la 36815 de 2011; en aquella esta Sala resolvió el
punto de inconformidad de la censura como sigue:

“Con respecto al derecho a la reparación como consecuencia de


un accidente de trabajo, nuestra legislación tiene prevista dos
maneras de reparación identificables jurídicamente así: una, la
denominada reparación tarifada de riesgos, relativa al

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61
Radicación n.° 98986

reconocimiento de los beneficios o prestaciones económicas


previstos en la Ley 100 de 1993, Ley 776 de 2002 y demás
normas reglamentarias según el caso a cargo de las
Administradoras del Riesgo Profesional; y otra, la reparación
plena de perjuicios que tiene que ver con la indemnización total
y ordinaria de éstos por culpa patronal en la ocurrencia del
siniestro, y que corresponde asumir directamente al empleador
en los términos del artículo 216 del C.S. del T..

Estas dos formas de reparación tienen distinta finalidad, habida


consideración que la que está a cargo de la ARP busca proteger
de manera objetiva al afiliado o a sus causahabientes señalados
en la ley, siendo de naturaleza prestacional perteneciente al
Sistema de Seguridad Social Integral; mientras que la
indemnización plena de que trata el artículo 216 del C. S. del T.,
persigue la indemnización completa de los daños sufridos al
producirse un accidente de trabajo por culpa del empleador, en
la modalidad de subjetiva, el cual hace parte de un riesgo propio
del régimen del Derecho Laboral.

Otra de las diferencias entre las reparaciones a que se ha hecho


mención, consiste en que el empleador siendo el llamado a
asumir las consecuencias de la culpa comprobada frente a un
accidente de trabajo que se produzca, no le es dable como
responsable directo del perjuicio descontar suma alguna de las
prestaciones dinerarias pagadas por la entidades del sistema de
seguridad social, a menos que el empleador responsable por
culpa haya sufragado gastos que le correspondían a estas
entidades, por virtud del riesgo asegurado, evento en el cual sí
puede hacer el descuento de lo que tenga que pagar por
indemnización conforme lo consagra la norma, por razón de que
tales entidades de previsión social, como se dijo, lo que cubren
es el riesgo laboral propio de la denominada “responsabilidad
objetiva del patrono” en la ocurrencia del accidente de trabajo o
la enfermedad profesional, pero en ningún momento la
responsabilidad derivada de la culpa del empleador, que es de
naturaleza subjetiva.

[…]

Adicionalmente, es de anotar, que la Sala en decisión del 7 de


marzo de 2003 radicación 18515, que reiteró la sentencia que
data del 25 de julio de 2002 radicado 18520, al referirse a esta
temática había adoctrinado que aún con la expedición del
artículo 12 del Decreto 1771 de 1994, al colocarlo en relación con
el artículo 216 del C. S. del T., mantiene invariable la tesis según
la cual las entidades de seguridad social no asumen las
indemnizaciones originadas en enfermedades profesionales o
accidentes de trabajo que ocurran por culpa suficientemente
comprobada del empleador, y por tanto no es posible que le
aminoren esa carga patrimonial al patrono encontrado culpable,
quien tiene toda la responsabilidad ordinaria por mandato del

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Radicación n.° 98986

citado precepto sustantivo laboral.

[…]

Partiendo de las anteriores directrices


jurisprudenciales, se advierte que no tiene vocación de
prosperidad el reparo de la censura, pues el hecho de que los
beneficiarios o causahabientes del trabajador fallecido
reciban un beneficio prestacional del ISS o de la ARP, no
impide que igualmente se les haga reparación integral de los
perjuicios sufridos derivados de un accidente de trabajo por
culpa patronal; en la medida que su origen es disímil y
obedecen a causas diferentes, sin olvidar que para estos
casos la culpa y el dolo no son asegurables.

Por lo expuesto, los cargos no prosperan.

XV. CARGO TERCERO

Acusa la decisión del Tribunal por la vía directa en la


modalidad de interpretación errónea de los artículos 34 y 216
del CST.

Dice que el fallador de segunda instancia erró al


atribuirle responsabilidad solidaria en materia de culpa
patronal, debido a que tal resarcimiento es de carácter doloso
y subjetivo, por lo que es necesario analizar el grado de
participación del beneficiario de la obra para imponer una
condena en su contra.

Destaca que a pesar de que el artículo 34 del CST

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Radicación n.° 98986

establece solidaridad del beneficiario de la obra, en torno a


salarios, prestaciones e indemnizaciones, esto solo puede
darse respecto de tales emolumentos, pues es sobre estos
que puede existir «cierto grado de control por parte del
contratante».

Precisa que en materia de indemnizaciones solo debe


responder por aquellas relativas a «obligaciones ciertas»,
como quiera que es sobre las mismas que «puede ejercer los
controles administrativos a los que hubiere lugar», sin que se
extienda sobre las que dependen de factores netamente
subjetivos de su contratista, como lo es la culpa patronal.

Resalta que la responsabilidad consagrada en el


artículo 216 del CST, es de carácter subjetivo, lo que impone
que se determine si en realidad existió una omisión frente a
alguna obligación y que ello provocó bien una lesión o la
muerte del trabajador; lo que impide su extensión a terceros,
«los cuales no tienen esas obligaciones y mucho menos,
imponerles una condena automática, esto es OBJETIVA».

Aduce que si se advirtiera lo señalado y se evaluara su


actuar, se encontraría que a partir de la creación del Sistema
de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo con la
expedición de la Ley 1562 de 2012 (11 julio de 2012) y los
decretos posteriores, en especial el 1072 de 2015, se crearon
obligaciones que permiten incluir a terceros dentro del SG-
SST del contratante; sin embargo, tales preceptos no se
encontraban vigentes al momento de los hechos (15 de abril
de 2012 accidente de trabajo – 21 de abril de 2012 –

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 98986

fallecimiento del causante), por lo que no había norma que


impusiera seguimientos o cuidados adicionales a su cargo.

Así las cosas, insiste en que, para la data de los hechos,


la forma de entender el artículo 34 del CST, conllevaba
afirmar que no existía responsabilidad solidaria por culpa
patronal, razón por la que se debe quebrar la decisión
impugnada para en su lugar confirmar la absolución sobre
la misma.

XVI. CARGO CUARTO

Confuta la decisión del juez plural por la vía indirecta


en la modalidad de aplicación indebida de los artículos 34 y
216 del CST.

Enlista como errores evidentes de hecho:

1) Dar por demostrado sin estarlo que existía solidaridad entre


la empresa CONSTRUCTORA HERMANOS FURNALETTO (sic)
COLOMBIA COMPAÑÍA ANÓNIMA SUCURSAL COLOMBIA
CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA demanda principal y la
sociedad Transportadora de Gas Internacional S.A. E. S. P., -
TGI S.A. E. S. P.

2) Dar por demostrado sin estarlo que las actividades de la


sociedad Transportadora de Gas Internacional S.A. E. S. P., -
TGI S.A. E. S. P. son conexas o afines a las que realiza la
empresa CONSTRUCTORA HERMANOS FURNALETTO (sic)
COLOMBIA COMPAÑÍA ANÓNIMA SUCURSAL COLOMBIA
CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA.

Indica que lo anterior fue producto de la apreciación


equivocada de las siguientes pruebas:

• Certificado de existencia y representación legal de la


empresa CONSTRUCTORA HERMANOS FURNALETTO (sic)

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Radicación n.° 98986

COLOMBIA COMPAÑÍA ANÓNIMA SUCURSAL COLOMBIA


CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA. foliatura manuscrita 156 a
157.

• Certificado de existencia y representación legal de la


sociedad Transportadora de Gas Internacional S.A. E. S. P., -TGI
S.A. E. S. P. foliatura manuscrita 158 a 392.

• Contrato de obra No.750194 celebrado el 06 de enero de


2011 entre la empresa CONSTRUCTORA HERMANOS
FURNALETTO (sic) COLOMBIA COMPAÑÍA ANÓNIMA
SUCURSAL COLOMBIA CONFURCA SUCURSAL COLOMBIA y la
sociedad Transportadora de Gas Internacional S.A. E. S. P., -TGI
S.A. E. S. P. y sus prorrogas obrante en el archivo pdf
“PrimeraInstancia_CuadernoPrimeraInstanciaParte2_Cuaderno_
2023073024796407" folios 49 a 179.

Para demostrar su discrepancia sostiene que frente a


los objetos sociales de las demandadas se afirma por el
Tribunal que la construcción de tramos para el proyecto de
expansión desde Cusiana, para el transporte de gas e
hidrocarburos, son actividades propias de su objeto social, al
tenor de su certificado de existencia y representación legal;
no obstante, ello fue el resultado de valorar con error tal
medio de convicción, del que emerge que jamás se ha
dedicado a la ejecución de construcciones mecánicas,
eléctricas y civiles.

Transcribe el aparte correspondiente de su certificado


de existencia y representación legal y afirma que es tan
evidente que no son las mismas actividades las que ejerce
Confurca Sucursal Colombia, que en el contrato 750194 del
6 de enero de 2011 de fija como objeto y alcance la
construcción de los «Loops fase II del proyecto de expansión
desde Cusiana» lo que no hace parte de su objeto social, por
corresponder a una actividad relativa a una obra mayor, no
rutinaria, con una vida útil proyectada de 20 años, que

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Radicación n.° 98986

requiere para su ejecución de conocimientos especiales y


contempla procedimiento de excavación geotécnica, que va
más allá de la construcción simple de un sistema de
transporte o de su mantenimiento. De manera que no está
llamada a responder solidariamente por las pretensiones de
la demanda inicial.

XVII. RÉPLICA

Los actores se oponen de manera conjunta a los cargos


tercero y cuarto señalando que en consideración a que TGI
S. A. ESP se benefició de la labor realizada por Confurca
Sucursal Colombia consistente en la construcción de los
«Loops» fase II del proyecto de expansión desde Cusiana para
los tramos tres y cuatro y que la actividad de la construcción
se consigna en el certificado de existencia y representación
legal de esta, surge evidente la configuración de los
supuestos de la responsabilidad solidaria pretendida y
declarada en las instancias.

XVIII. CONSIDERACIONES

El juez de segundo grado encontró reunidos los


presupuestos para declarar la responsabilidad solidaria
deprecada en la actuación, en los términos del artículo 34 del
CST, en consideración a que los servicios prestados por el
trabajador estuvieron encaminados a ejecutar el objeto
contractual que existió entre las demandadas, el cual tenía
relación con el objeto social de TGI S. A. ESP. De ahí que esta
última estuviera llamada a responder solidariamente por la

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Radicación n.° 98986

indemnización plena de perjuicios prevista en el artículo 216


del CST a cargo de Confurca Sucursal Colombia.

Por su parte, la inconformidad de la censura gravita no


solo en que no había lugar a encontrar demostrada su
responsabilidad solidaria bajo el argumento de que la
construcción de tramos para el transporte de gas e
hidrocarburos, no corresponde a una actividad propia de su
objeto social, al tenor de su certificado de existencia y
representación legal; sino que el fallador de segunda
instancia también erró al atribuirle responsabilidad solidaria
en materia de culpa patronal, debido a que tal resarcimiento
es de carácter doloso y subjetivo, por lo que es necesario
analizar el grado de participación del beneficiario de la obra,
sobre quien, en el asunto en concreto, no recaía para la
calenda de los hechos, obligación alguna cuya omisión
hubiera podido desencadenar en una lesión o muerte del
trabajador.

En los términos expuestos el problema jurídico que


convoca a la Sala consiste en establecer si el juez plural se
equivocó tanto desde la perspectiva fáctica como jurídica al
declarar a la recurrente responsable solidaria de la
indemnización plena de perjuicios que, por culpa patronal se
concedió a favor de los demandantes.

De manera previa a incursionar en el estudio de los


medios de prueba denunciados por la censura, de los que
afirma, emerge que no se reúnen los requisitos para declarar
la responsabilidad solidaria de TGI S. A. ESP, considera la

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Radicación n.° 98986

Corte necesario efectuar unas precisiones en torno a la figura


de la solidaridad, destacando que fue instituida en la
normatividad sustantiva laboral con el fin de garantizar el
pago de las acreencias laborales de los trabajadores cuando
se presenta la contratación de trabajos u obras por parte de
empresas a través de contratistas, siendo beneficiarias o
dueñas de la obra las primeras.

Así se adoctrinó en la sentencia CSJ SL3111-2021, al


decir:

Fuera de lo observado, en sentencia CSJ SL 4430 -2018, sobre el


propósito de la institución jurídica de la solidaridad en la
responsabilidad del beneficiario del trabajo, apuntaló la Sala:

«No debe perderse de vista que la razón histórica que inspiró la


consagración normativa de la solidaridad que hoy ocupa la
atención de la Sala, fue evitar que los derechos de los trabajadores
fueran burlados cuando los grandes empresarios contrataran la
ejecución de una o más obras y los contratistas o subcontratistas
no tuvieren la solvencia económica para responder por las
acreencias laborales causadas, de tal manera que pudiera
acudirse a obligar al beneficiario de ella a satisfacerlas,
facultándole a su vez la acción de repetición por lo pagado».

Por otro lado, como se resaltó a través de la providencia


CSJ SL3777-2021 esta corporación ha abordado en
múltiples oportunidades el análisis de la regla contenida en
el artículo 34 del CST sobre la extensión de la
responsabilidad laboral por vía de la solidaridad, teniendo en
consideración que las condiciones para ello van más allá de
la textual y formal expresión del objeto social de una persona
jurídica, pues, lo contrario abriría la posibilidad de
desconocer los derechos del trabajador por vía de excluir
cualquier actividad de su ámbito de aplicación.

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Radicación n.° 98986

A este respecto, en sentencia CSJ SL3014-2019, se


enfatizó por la Corte en la necesidad de observar la
naturaleza y características de la actividad del trabajador, las
cuales según la citada disposición no deben ser extrañas a
las actividades normales del beneficiario de la obra o labor;
así se indicó:

«[…] resulta pertinente traer a colación, lo sostenido por la Sala


en la sentencia CSJ SL14692-2017, en donde reiteró lo dicho en
la SL, 2 jun. 2009, rad. 33082:

“Igualmente se exhibe importante recordar que para su


determinación puede tenerse en cuenta no sólo el objeto social
del contratista y del beneficiario de la obra, sino también las
características de la actividad específica desarrollada por el
trabajador.

Así se explicó en la sentencia SL, del 2 de jun. 2009, rad. 33082:

[…]

“Con todo, encuentra la Corte, como lo ha explicado en anteriores


oportunidades, que de cara al establecimiento de la mencionada
solidaridad laboral, en los términos del artículo 34 del Código
Sustantivo del Trabajo, lo que debe observarse no es
exclusivamente el objeto social del contratista sino, en
concreto, que la obra que haya ejecutado o el servicio
prestado al beneficiario o dueño de la obra no constituyan
labores extrañas a las actividades normales de la empresa o
negocio de éste. Y desde luego, en ese análisis cumple un papel
primordial la labor individualmente desarrollada por el
trabajador, de tal suerte que es obvio concluir que si, bajo la
subordinación del contratista independiente, adelantó un trabajo
que no es extraño a las actividades normales del beneficiario de
la obra, se dará la solidaridad establecida en el artículo 34
citado”.

(Negrillas fuera del texto original).

Hechas las anteriores precisiones procede la Corte al


examen conjunto de los medios de prueba denunciados como
indebidamente apreciados, iniciando por el certificado de
existencia y representación legal de la Constructora

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Radicación n.° 98986

Hermanos Furlanetto S. A. Sucursal Colombia, del que


emergen detalles importantes de su objeto social (fos. 159 a
161 archivo PDF Primera Instancia_Cuaderno Primera
Instancia Parte 1_Cuaderno_2023073007221) en los
siguientes términos:

OBJETO SOCIAL: LA SUCURSAL TENDRÁ POR OBJETO LA


EJECUCIÓN DE CONSTRUCCIONES MECÁNICAS,
ELÉCTRICAS Y CIVILES, SUMINISTRO Y ARRENDAMIENTO DE
EQUIPOS DE ELEVACIÓN, TRANSPORTE Y MANEJO DE
CARGA, CONSTRUCCIÓN DE INFRAESTRUCTURAS, OBRAS
CIVILES MAYORES, REPARACIÓN Y MANTENIMIENTO DE
OBRAS CIVILES EN GENERAL, MANTENIMIENTO DE OBRAS
MARINAS Y SUBMARINAS MONTAJES E INSTALACIONES
ELÉCTRICAS, CONSTRUCCIÓN DE SUBESTACIONES
ELÉCTRICAS, MONTAJE E INSTALACIÓN DE OLEODUCTOS,
GASODUCTOS, POLIDUCTOS, ACUEDUCTOS, CONSTRUCCIÓN
DE OBRAS PARA LA INDUSTRIA DE HIDROCARBUROS,
INSTALACIONES DE GAS, CONSTRUCCIÓN DE ESTACIONES
DE BOMBEO, INYECCIÓN Y COMPRESIÓN, MONTAJE E
INSTALACIONES MECÁNICAS, REPARACIÓN T
MANTENIMIENTO DE ESTRUCTURAS METÁLICAS, SERVICIOS
DE INSTALACIÓN DE MONTAJES DE TUBERÍAS, MOVIMIENTO
DE TIERRA, EXCAVACIÓN, RELLENO Y COMPACTACIÓN,
INSTALACIÓN DE SISTEMAS CONTRA INCENDIO,
INSTALACIÓN REVESTIMIENTO Y RECUBRIMIENTO DE
TUBERÍAS, TENDIDO DE LÍNEAS DE TRANSMISIÓN DE ALTA
TENSIÓN, CONSTRUCCIONES DE URBANISMO, PAISAJISMO Y
OBRAS COMPLEMENTARIAS, CONSTRUCCIÓN Y
PAVIMENTACIÓN DE VÍAS, OBRAS DE PILOTAJE Y
PROYECTOS DE INGENIERÍA, DISEÑOS Y EN GENERAL TODAS
LAS ACTIVIDADES RELACIONADAS CON LA CONSTRUCCIÓN
DE OBRAS CIVILES.

Ahora, en lo que hace al objeto social de la


Transportadora de Gas Internacional S. A. ESP conforme a
su certificado de existencia y representación legal (fos. 162 a
173 archivo PDF Primera Instancia_Cuaderno Primera
Instancia Parte 1_Cuaderno_2023073007221), se advierte
que corresponde a este tenor:

OBJETO SOCIAL: QUE POR ESCRITURA NRO. 2201, ANTES


CITADA CONSTA: ARTICULO 3 OBJETO SOCIAL. LA SOCIEDAD

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Radicación n.° 98986

TIENE POR OBJETO LA PLANEACIÓN, ORGANIZACIÓN,


DISEÑO, CONSTRUCCIÓN, EXPANSIÓN, AMPLIACIÓN,
MANTENIMIENTO, OPERACIÓN Y EXPLOTACIÓN COMERCIAL
DE LOS SISTEMAS DE TRANSPORTE DE GAS NATURAL
PROPIOS Y SISTEMAS DE TRANSPORTE DE HIDROCARBUROS
EN TODAS SUS FORMAS. TAMBIÉN PODRÁ EZPLOTAR (sic)
COMERCIALMENTE LA CAPACIDAD DE LOS GASODUCTOS DE
PROPIEDAD DE TERCEROS POR LOS CUALES SE PAGUE UNA
TARIFA DE DISPONIBILIDAD. EN DESARROLLO DE SU
OBJETO SOCIAL, LA SOCIEDAD PODRÁ REALIZAR LAS
ACTIVIDADES DE: (I)OPERAR Y MANTENER SU PROPIA RED
DE GASODUCTOS; (II) EXPLOTAR COMERCIALMENTE LA
CAPACIDAD DE LOS GASODUCTOS DE PROPIEDAD DE
TERCEROS POR LOS CUALES SE PAGUE UNA TARIFA IE (sic)
DISPONIBILIDAD; (III) REALIZAR LA PLANEACIÓN Y
COORDINACIÓN DE LOS IECURSOS (sic) DEL SISTEMA DE
TRANSPORTE DE GAS; (IV) REALIZAR LA ADMINISTRACIÓN
TRANSPORTI (sic) DE GAS COMBUSTIBLE EN EL MERCADO
MAYORISTA; (V) PRESTAR SERVICIOS TÉCNICOS EN
ACTIVIDADES RELACIONADAS CON SU OBJETO; (VI)
INVERTIR EN ACCIONES O CUOTAS SOCIALES DE OTRAS
SOCIEDADES; (VII) SUSCRIBIR Y OTORGAR TODOS LOS
ACTOS Y IONTRATOS (sic) NECESARIOS PARA EL ADECUADO
DESARROLLO DE SU OBJETO SOCIAL; (VIII) DISEÑAR,
CONSTRUIR, DIRECTAMENTE O POR INTERMEDIO DE
TERCEROS, ADQUIRIR, OPERAR, ADMINISTRAR, MANTENER Y
MANEJAR GASODUCTOS, ESTACIONES DE (A) RECIBO, (B)
ENTREGA, (C) COMPRESIÓN, (D) TRATAMIENTO, GENERAL,
TODOS AQUELLOS BIENES MUEBLES (E) ABASTECIMIENTO,
TERMINALES Y, EN INMUEBLES QUE SE REQUIEREN PARA EL
CUMPLIMIENTO DEL OBJETO SOCIAL DISPONER DE LOS
MISMOS. (IX) DISEÑAR, CONSTRUIR, REALIZAR
EXPANSIONES, AMPLIACIONES, MANTENIMIENTO,
OPERACIÓN Y EXPLOTACIÓN, COMERCIAL DE LOS SISTEMAS
DE TRANSPORTE DE HIDROCARBUROS EN TODAS SUS
FORMAS. (X) NEGOCIAR, CELEBRAR Y EJECUTAR, CON
SUJECIÓN A LAS NORMAS LEGALES VIGENTES, TODOS LOS
NEGOCIOS JURÍDICOS QUE SE REQUIERAN PARA CUMPLIR
EL OBJETO SOCIAL.

Por último, en cuanto al contrato de obra 750194


suscrito entre la Transportadora de Gas Internacional S. A.
ESP y la Constructora Hermanos Furlanetto Compañía
Anónima Sucursal Colombia el 6 de enero de 2011 (fos. 49 a
67 archivo PDF Primera Instancia_Cuaderno Primera
Instancia Parte 2_Cuaderno_2023073024796), en los

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Radicación n.° 98986

términos de la cláusula primera, su objeto correspondió al


siguiente:

CLÁUSULA PRIMERA: OBJETO Y ALCANCE.- En virtud del


presente Contrato EL CONTRATISTA, obrando por su cuenta y
riesgo, con libertad y autonomía técnica y directiva, se
compromete a realizar la construcción y conexión de un loop
(Tramo 3) de aproximadamente 50 Km de longitud en 20” de
diámetro entre la trampa, de raspadores que conectará a la
estación de compresión Miraflores (municipio de Miraflores,
Boyacá) y Samacá (Boyacá) y la construcción y conexión de un
loop (Tramo.4} de aproximadamente 14 Km de longitud en 20" de
diámetro entre la válvula de Santa Sofía (municipio de Santa
Sofía, Boyacá) y la estación de compresión Puente Guillermo
(municipio de Puente Nacional, Santander).

Los trabajos incluyen todos los suministros (excepto la tubería),


equipos, materiales y consumibles, la construcción, montajes,
conexiones, pruebas y las demás obras complementarias que son
requeridas para que los loops queden completamente operativos
y cumpliendo con los requerimientos de las licencias ambientales
y las especificaciones técnicas estipuladas.

Pues bien, aun cuando la censura sostiene que de


conformidad con el contenido de los anteriores documentos
emerge que las actividades desplegadas en el marco del
contrato de obra 750194, son ajenas a su objeto social, en
tanto, la construcción de los «Loops fase II del proyecto de
expansión desde Cusiana» no hace parte de su objeto social,
por corresponder a una actividad relativa a una obra mayor,
por lo que no se reúnen los presupuestos para declarar la
responsabilidad solidaridad prevista en el artículo 34 del
CST; ha de indicar la Sala que la razón no está de su lado.

En efecto, aunque de los términos del contrato suscrito


entre las demandadas, no surge que la contratación
comprendiera la realización de una obra mayor, sino la
construcción y conexión de unos «loops» de

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73
Radicación n.° 98986

aproximadamente 64 km en total, como parte de un proyecto


de expansión; no puede perderse de vista que éste último
claramente tiene que ver con el objeto social de TGI S. A. ESP,
pues dicha sociedad se dedica entre otras actividades a la
«PLANEACIÓN, ORGANIZACIÓN, DISEÑO, CONSTRUCCIÓN,
EXPANSIÓN, AMPLIACIÓN, MANTENIMIENTO, OPERACIÓN Y
EXPLOTACIÓN COMERCIAL DE LOS SISTEMAS DE
TRANSPORTE DE GAS NATURAL PROPIOS Y SISTEMAS DE
TRANSPORTE DE HIDROCARBUROS».

De manera que las actividades contratadas con


Confurca Sucursal Colombia y en cuya ejecución participó el
causante, tal como lo consideró el sentenciador de segundo
grado, hacen parte del objeto social y giro ordinario de los
negocios de la demandada solidaria; de manera que en
ninguna equivocación en la valoración de los medios de
prueba enunciados incurrió el Tribunal cuando advirtió la
configuración de la responsabilidad solidaria deprecada en la
actuación.

Al establecerse la configuración de los presupuestos de


la responsabilidad solidaria deprecada, desde lo jurídico y en
lo que tiene que ver con el reproche según el cual no es dable
extender la condena por concepto de indemnización plena de
perjuicios a cargo del responsable solidario, en los términos
del artículo 34 del CST, es importante recordar que la culpa
patronal difiere sustancialmente de la solidaridad regulada
en la mencionada disposición, dado que la primera se origina
en un error en la conducta del empleador, mientras que la
segunda tiene su génesis en la ley.

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Radicación n.° 98986

Por tanto, la decisión del sentenciador de segundo grado


en cuanto declaró responsable a Confurca Sucursal
Colombia, empleadora del actor, y solidariamente a TGI S. A.
ESP como dueña de la obra y la entidad contratista, en
manera alguna desconoce el alcance de dicha solidaridad, ni
mucho menos la configuración de sus requisitos.

Sobre el particular se recuerda la sentencia CSJ SL, 5


jun. 2012, rad. 39892, en la que se enseñó:

Por último, importa recordar que esta Corporación en asunto de


similares connotaciones al ahora sometido a su estudio, en
sentencia del 2 de mayo de 2012, radicado 39714, en relación
con la responsabilidad solidaria de los contratantes frente al
contratista independiente, en línea con la interpretación que de
tiempo atrás se le ha dado al artículo 34 del Código Sustantivo
del Trabajo, reiteró:

“Así las cosas, la hermenéutica que el ad quem le dio a la


normativa en cuestión es correcta, en tanto hizo directa
responsable a la sociedad empleadora y solidariamente a la
beneficiaria de la obra, lo cual es acorde con el mandato legal
contenido en el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo, con
la jurisprudencia de esta Sala y con el Convenio 167 de la OIT
‘Sobre seguridad y salud en la construcción’, el cual conforme al
mandato consagrado en el artículo 53 de la Constitución Política
hace parte de la legislación interna, ya que fue aprobado por la
Ley 52 de 1993 y ratificado el 6 de septiembre de 1994.

En efecto: en reciente sentencia del 17 de agosto de 2011,


radicado 35938, al respecto señaló la doctrina de la Corte:

‘(…) que la culpa es diferente del principio de solidaridad, habida


cuenta que mientras aquélla se origina en un error de conducta
del empleador, que forma parte de la causa de la obligación, que
puede llegar a comprometer la responsabilidad de otros; la
solidaridad que emana de la ley, viene a ser parte del efecto de la
responsabilidad, trayendo al responsable solidario como un
garante de las obligaciones que emanan del empleador.

Entonces, dentro de la figura jurídica del contratista


independiente, para efectos de condenar al reconocimiento y
pago de la indemnización estatuida en el artículo 216 del Código
Sustantivo del Trabajo se requiere la acreditación de la culpa de

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Radicación n.° 98986

quien es el verdadero empleador, es decir, el contratista


independiente, toda vez que la obligación de reparar los
perjuicios es exclusiva del dador del laborío. Sin embargo, de
conformidad a la ley laboral (artículo 34 del Código Sustantivo
del Trabajo) el dueño o beneficiario de la obra conexa con su
actividad principal, funge como garante en el pago de dicha
indemnización, no porque se le haga extensiva la culpa sino
precisamente por virtud de la solidaridad, lo que, a su vez, como
lo ha asentado esta Sala, le permite, después de cancelar la
obligación, subrogarse en la acreencia contra el contratista, en
los términos del artículo 1579 del Código Civil, lo que reafirma
aún más su simple condición de garante’.

En la citada sentencia, esta Sala rememoró su fallo del 26 de


septiembre de 2000, radicación 14038, que en lo pertinente dijo:

‘Esta figura jurídica no puede asimilarse ni confundirse con la


vinculación laboral (como parece hacerlo la oposición), pues tiene
cada una alcances y consecuencias distintas. Es claro que la
vinculación de carácter laboral es con el contratista
independiente y que el obligado solidario no es más que un
garante para el pago de sus acreencias, de quien, además, el
trabajador puede también exigir el pago total de la obligación
demandada, en atención al establecimiento legal de esa especie
de garantía. Y no por ello puede decirse que se le esté haciendo
extensiva la culpa patronal al Municipio demandado. No, la culpa
es del empleador, pero los derechos respecto de los salarios, las
prestaciones e indemnizaciones (como lo enuncia el artículo 34
del Código Sustantivo del Trabajo) que de ella emanan son
exigibles a aquel en virtud, como atrás se anotó, de haberse
erigido legalmente la solidaridad que estableció el estatuto
sustantivo laboral, en procura de proteger los derechos de los
asalariados o sus causahabientes’.”

Así, esta corporación ha avalado la estructuración de la


solidaridad tratándose de la indemnización plena y ordinaria
de perjuicios, teniendo como fundamento la garantía de los
derechos de los asalariados o sus causahabientes, para lo
cual ha explicado, entre otras en la providencia CSJ SL, 26
sep. 2000, rad. 14038, que:

Esta figura jurídica no puede asimilarse ni confundirse con la


vinculación laboral (como parece hacerlo la oposición), pues tiene
cada una alcances y consecuencias distintas. Es claro que la
vinculación de carácter laboral es con el contratista
independiente y que el obligado solidario no es más que un

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Radicación n.° 98986

garante para el pago de sus acreencias, de quien, además, el


trabajador puede también exigir el pago total de la obligación
demandada, en atención al establecimiento legal de esa especie
de garantía. Y no por ello puede decirse que se le esté haciendo
extensiva la culpa patronal al Municipio demandado. No, la culpa
es del empleador, pero los derechos respecto de los salarios, las
prestaciones e indemnizaciones (como lo enuncia el artículo 34
del Código Sustantivo del Trabajo) que de ella emanan son
exigibles a aquel en virtud, como atrás se anotó, de haberse
erigido legalmente la solidaridad que estableció el estatuto
sustantivo laboral, en procura de proteger los derechos de los
asalariados o sus causahabientes.

(Subrayado de la Sala).

Así las cosas, surge evidente que la responsabilidad


solidaria del contratista prevista en el artículo 34 del CST,
también se predica respecto de la indemnización ordinaria y
plena de perjuicios, más cuando, como se destacó en la
sentencia CSJ SL1910-2019, del tenor literal de esa
disposición no emerge salvedad alguna y refiere
genéricamente a prestaciones e indemnizaciones a que
tengan derecho los trabajadores; de allí que la interpretación
restrictiva que propone la censura, relativa a que solo se
extiende a emolumentos respecto de los que se puede ejercer
los controles administrativos a los que hubiere lugar, no sea
admisible.

En ese orden de ideas los cargos no prosperan.

Las costas en el recurso extraordinario estarán a cargo


de la recurrente TGI S. A. ESP y lo serán a favor de los
demandantes; se fija como agencias en derecho la suma
única de $11.800.000, que deberá ser incluida en la
liquidación que efectúe el juzgado de conocimiento, en los

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términos del artículo 366 del CGP.

XIX. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la
sentencia dictada el 30 de septiembre de 2022 por la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
dentro del proceso ordinario laboral seguido por ROSA
ELENA LEMECHE QUINTO en nombre propio y en
representación de sus hijos NATALIA BRICETH AGUIRRE
LEMECHE y E.N.A.L. en contra de la CONSTRUCTORA
HERMANOS FURLANETTO COMPAÑIA ANONIMA
SUCURSAL COLOMBIA (CONFURCA SUCURSAL
COLOMBIA) y TRANSPORTADORA DE GAS
INTERNACIONAL S. A. ESP, (TGI S. A. ESP). Trámite al que
se vinculó como llamada en garantía a SEGUROS DE VIDA
DEL ESTADO S. A.

Costas como se dijo en la parte motiva.

Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el


expediente al tribunal de origen.

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Firmado electrónicamente por:

MARTÍN EMILIO BELTRÁN QUINTERO

OLGA YINETH MERCHÁN CALDERÓN

MARIRRAQUEL RODELO NAVARRO

Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto en artículo
103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999

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