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La entrevista con el doctor Sanguinetti aborda su experiencia personal y reflexiones sobre el periodo democrático de 1967 a 1973 en Uruguay, así como la posterior dictadura de 1973 a 1984. Sanguinetti destaca la complejidad de la violencia política de la época y su impacto en la sociedad, además de su propio sufrimiento y adaptación durante la dictadura. Finalmente, enfatiza la importancia de la democracia y la necesidad de aprender de la historia para evitar futuros desvíos autoritarios.

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La entrevista con el doctor Sanguinetti aborda su experiencia personal y reflexiones sobre el periodo democrático de 1967 a 1973 en Uruguay, así como la posterior dictadura de 1973 a 1984. Sanguinetti destaca la complejidad de la violencia política de la época y su impacto en la sociedad, además de su propio sufrimiento y adaptación durante la dictadura. Finalmente, enfatiza la importancia de la democracia y la necesidad de aprender de la historia para evitar futuros desvíos autoritarios.

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20250611 160200

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Buenas tardes, doctor Sanguinetti. Antes que nada, agradecemos profundamente por
dedicarnos a esta instancia. Estamos haciendo un trabajo para nuestra clase de historia sobre
el periodo de 1967 a 1973, momento clave y complejo para nuestro país.

Otra parte del trabajo es realizar una entrevista a una persona que haya vivido durante el
periodo de dictadura. Y elegimos entrevistarla a usted por su protagonismo en estos años,
tanto como periodista como su posterior rol político. Nos interesa especialmente escuchar su
versión personal y reflexiva sobre este periodo más allá de los libros de historia.

Si le parece bien, le haremos 4 preguntas breves. Bueno, doctor Sanguinetti. Si tuviera que
contarnos cómo vio usted en lo personal y en lo íntimo los años de la dictadura, ¿qué nos diría?
Bueno, para empezar, vamos a hacer una aclaración cronológica muy relevante.

Usted me habla del periodo de 1967-73. La dictadura es 73-84. O sea, el periodo de 1967-73 no
es un periodo dictatorial.

Es un periodo democrático en el cual sí se sufrió la violencia política como consecuencia de un


movimiento guerrillero, de un movimiento revolucionario que pretendía la sustitución de las
instituciones democráticas con un régimen, ya me molé para decirlo simplificadamente, de
inspiración cubana, digamos. Inspiración de la Revolución Cubana. Y que fueron años difíciles
porque lo que había era, digamos, una acción de algo que el país no conocía.

O sea, que apareciera un movimiento, asaltaba bancos o secuestraba embajadores o


secuestraba políticos. Era naturalmente un tema muy conmodor para la sociedad, ¿no? El país
vivía años y años, décadas de paz. Y además ese tipo de violencia guerrillera nunca lo había
conocido.

Entonces, esto fue muy complejo. Naturalmente quien actuó aquí era la policía, no el ejército.
Quien actuó era la policía, porque los gobiernos de la época no dieron intervención al ejército.

Dieron intervención a la policía, aunque naturalmente los fenómenos de violencia iban


generando en algunos casos de intervención militar mayor por razones de seguridad. La
intervención militar recién se produce en el 71. Cuando 60 días de la inyección, todos los
tupamanos se fugan de la cárcel donde estaban presos.

Acá cerquita, ahora hay un shopping. La historia, por suerte, es que la por suerte caminan. Y
entonces, una teoría de una cárcel ahora hay un shopping.

Y digo esto con una mirada bien ebola, porque el país luego logró la paz después de lo que
padeció. Pero el hecho está en que recién se le da cuenta a las Fuerzas Armadas de participar
en la represión a la guerrilla 60 días antes de la elección del 71. Y ahí no hubo ninguna acción
especial.

Vino la elección, se instaló el nuevo gobierno de Bordaverdi en marzo. Y por ahí, por abril y
mayo, empezaron de nuevo las acciones guerrilleras y ahí interviene el ejército y derrota a los
tupamanos. Entonces, ¿cómo ven eso? Un proceso muy complejo que dificil reconocer.

Yo diría que ahí el ejército parece como ganador. Se sintió con la realidad del éxito, de la
victoria de salvadores. Y van subordinando al presidente a su poder.

Y luego ya definitivamente lo destituyen y se abre el periodo dictatorial. En el año 73. Esto


ocurre entre febrero y junio del 73.

En febrero es la primera gran insurrección militar. Vamos a darle los tanques a la calle a
rechazar la designación del ministro de Defensa que había hecho el presidente Bordaverdi. Y
luego en junio, cuando se cierra el parlamento.

Yo diría que la irrupción del movimiento guerrillero en Uruguay no tuvo ningún sentido,
ninguna explicación válida. Era un poco el sueño cubano que se extendía por América. Era un
sueño revolucionario.

El propio Che Guevara estuvo acá en Uruguay. Hizo una conferencia en la cual decía que una
democracia no tenía sentido. Hacer una revolución.

Pero bueno, pero los hechos son los hechos. La guerrilla, como digo, no tuvo sentido. Luego
tampoco tuvo ningún sentido la dictadura.

Pues la dictadura enalgolaba la idea de que era necesaria para combatir a los Tupamaros. Los
Tupamaros ya no existían. Ya estaban todos presos.

Porque cuando irrumpe el ejército en el mes de junio ya se van a liquidar los Tupamaros.
Simplemente era una ambición que se había desatado y que bueno, nos llevó a ese periodo del
77 al 84. Un periodo naturalmente muy duro, muy difícil para el país.

Me parece que esto es un contexto que es necesario dar. Ahora voy a tu pregunta, que era la
que me acababas de hacer y que refería a cómo viví yo en lo personal. Bueno, naturalmente lo
personal fue muy traumático, porque yo era diputado y fui de los desalojados.

A su vez estuve proscrito políticamente, de modo que no tenía derecho político, no podía
hablar de política, no podía escribir de política. No podíamos realizar actividad política en los
partidos políticos. Estuvieron sin actividad hasta 1982, digo.

En que bajo la dictadura se abrió la posibilidad de que empezáramos a actuar. De modo que
fue un periodo muy difícil y todos tuvimos también que reacomodar nuestra vida. Yo no había
sido prácticamente abogado nunca, porque era periodista y era político.

Y ahí en esos años tuve que trabajar de abogado. Me recibí de abogado real, que tenía título
pero poca abogacía. Así que fueron años que hubo que recomponer la vida y uno sufría la falta
de libertad.

Las visiones eran distintas para los militantes políticos, esto era muy duro. Para otra gente
común no era así, sobre todo al principio, porque pensaron que la dictadura iba por lo menos a
generar un clima de seguridad y tranquilidad y no aquella zozobra constante. Pero luego la
propia dictadura se fue impopularizando por sus restricciones, por sus excesos y eso fue
generando un clima que luego nos llevó a la apertura, felizmente.

La segunda. ¿Qué rol tuvo el miedo en su vida personal durante esos años? ¿Hubo noches en
las que no pudo dormir por algo que había dicho, escrito o callado? Yo tenía muchos años de
vida política, porque empecé muy joven. A los 17 años ya estaba en el periodismo, en la política.

De modo que uno tiene la experiencia de vivir conflictos, tensiones. Naturalmente, nunca
habíamos vivido con la dictadura y eso genera temores, miedos. Pero esto, como decimos, los
temores fueron de diversos tipos.

Hubo temores antes de la dictadura, porque no olvidemos que los tubos amaros también se
encontraron políticos y que había temores empresarios y embajadores, ya que también había
temores a los tubos amaros. Y a su vez también a toda una acción revolucionaria que era muy
propia de aquellos años. Hoy cuesta entenderlo, es difícil reproducir los microclimas de las
épocas.

Aquí ya había un espíritu revolucionario en toda América, entonces eso generaba una
agitación. Los movimientos estudiantiles estaban muy en la calle también. Los movimientos
gremiales no eran solo gremiales en el sentido de reclamos particulares de tipo social, de
bienestar para los trabajadores, eran también revolucionarios.

Había un contenido político. Entonces, todo esto naturalmente siempre es materia opinable y
hay quien pone los acentos de un lado o del otro. Lo importante son los hechos, y los hechos
son los que van mostrando esos acontecimientos que yo señalo.

Y sin ninguna duda, bajo la dictadura, luego, sí, vivíamos bajo el temor. A mí, cada vez que
escribí, me llevaban al servicio de inteligencia, le hacían interrogatorio para tratar de limitarlo.
Yo no escribía de política, porque no podía.

Escribía de historia, escribía de literatura, escribía de otro tipo de cosas. Pero aún así, había
siempre una constante presión. Eso es lo que, en lo personal, puedo decir.

¿Recuerda una conversación en esos años que le haya quedado grabada hasta el día de hoy?
¿Algo que alguien dijo y no olvido más? Mire, en aquellos años uno vivía episodios de todo tipo,
de toda naturaleza. Yo diría que más allá de una anécdota, de una conversación o algo así,
vuelvo a decir que es muy importante distinguir los dos períodos, insisto. No es lo mismo antes
del 73 que después del 73.
La dictadura empieza en el 73, antes no había dictadura. Tanto no había dictadura, que en el 71
hay una elección. En la cual participó todo el mundo, participaron todos los partidos y se eligió
un gobierno democrático, incuestionablemente.

De modo que la primera etapa del gobierno de Obrador era la etapa del gobierno democrático.
Después pasa a ser un gobierno de falta. Cuando ya en febrero del 73 los militares, de hecho,
toman el poder.

En realidad, de modo fáctico, total, es en junio cuando cierran el parlamento. De estas cosas
uno puede recordar muchos episodios, sí. Pero vuelvo a decir, más que las anécdotas
puntuales, lo que uno tiene que mirar eran los momentos que se iban viviendo.

Y luego cómo se organizó la salida, que también eso es otro capítulo. Pero ahí no parece ser el
tema del trabajo de ustedes. La salida de la dictadura, por lo que veo.

Después de vivir ese tiempo tan intenso, cómo volvió a confiar en la posibilidad de una
democracia plena? ¿Qué fue lo que sostuvo esa esperanza? Bueno, yo pertenezco a un partido
democrático que tuvo toda la vida en la democracia, que nunca creyó ni en dictadura de
derecha ni en dictadura de izquierda. La dictadura es nuestra dictadura. La privación de
libertades es la misma en la dictadura de izquierda que en la dictadura de derecha.

Y siempre creyó en la tradición democrática del país, como digo. Los partidos políticos
uruguayos tienen una larga tradición democrática y el país tiene una larga tradición
democrática. Yo siempre creí que el retorno se iba a producir, porque el país tiene una cultura
democrática.

Naturalmente, cuando volvimos a la democracia, mucha gente pensaba que nos iba a costar
tener esta vida. Y muchos militares, que no habían estado de acuerdo en la salida, también
pensaban que la democracia no iba a poder soportar las acciones sindicales, las huelgas, todo
ese tipo de cosas. Yo vuelvo a decir, hoy lo miramos desde un país en paz.

Entonces cuesta asumir lo que era aquel tiempo de tantos enfrentamientos y de tantas
situaciones conflictivas. Algo más que quisiera agregar, le gustaría dejar un mensaje reflexivo
para las nuevas generaciones de jóvenes, especiales en el contexto actual del país o el mundo.
Mira, a las nuevas generaciones yo creo que lo más importante que tienen que mirar o
entender es que no hay mejor sustituto para la democracia.

Y que la democracia liberal, entendida como es un régimen conectado de derechos, libertades


individuales, derechos políticos, derechos humanos fundamentales, sistema de organización
del poder, con tres poderes que se limitan a tres sí, no tiene mejor sustituto. En los últimos
tiempos incluso, yo como expresidente y el expresidente Mujica, estuvimos en lados distintos,
fuimos enemigos sin conocernos. Porque él estaba con la guerrilla y yo estaba con los
gobiernos que la combatían desde las instituciones democráticas.

En los últimos tiempos nos propusimos justamente dar ese mensaje a la juventud, de que la
convivencia es imprescindible, que podemos discrepar, que podemos discutir, pero no
descalificar la raza, porque todos tenemos derecho a opinar distinto y todos tenemos también
que saber que no hay ningún otro sistema que haya logrado asegurar ni más libertad ni más
prosperidad que la democracia. La libertad nunca va a ser todo lo que uno desea de pronto y la
prosperidad nunca va a ser lo que uno desea, porque siempre vamos a estar pensando en
otras etapas, en otras conquistas. Como además la ciencia avanza tanto, te impone cambios,
entonces esos cambios te van requiriendo nuevas enseñanzas, nuevas formaciones.

Nunca hay un estado de conformidad absoluta en el que digas, bueno, ya llegué. No, el día que
digas ya llegué estás perdido, porque no llegaste, empezaste a ir para atrás. Siempre hay
novedades.

Cuando yo escribía, cuando empecé a hacer periodismo, escribíamos con la máquina de


escribir, clásico, y nosotros los jóvenes éramos unos cracks, ahora los viejos periodistas, que les
costaba escribir la máquina, escribían despacio y con dos dedos, así. Bueno, éramos los reyes.
Después vino ya la máquina eléctrica y era mala.

Después vino la computadora y empezamos a correr de atrás. Y ahora ya los más jóvenes eran
los que nos desafiaban, ya eran los cracks y nosotros éramos los aprendices, ¿no? Y tuvimos
que aprender a manejarnos con la computadora y a manejarnos con internet, y a manejarnos
con ese tipo de informaciones. De modo que, bueno, yo les podía contar muchas cosas de este
tipo, pero creo que lo más importante es que el gran mensaje es ese.

Es que ese proceso fue, digamos, una anomalía, un desvío en la ruta democrática histórica que
el país tenía. Y esa es la gran lección, que tenemos que mantenernos dentro de ella. No nos
gusta un gobierno, por eso está la elección, para votar, y sobre todo sentir que hay que cuidar
esas cosas.

Hoy estamos viviendo momentos raros en el mundo, complejos, porque si bien no se proponen
alternativas a la democracia, en nombre de la democracia, se cometen transversaciones de la
democracia. Como lo que se vivió hoy en Venezuela, por ejemplo. Y sobre todo el caso de Cuba,
que siguió con su régimen, y desgraciadamente está hoy en una situación muy penosa.

De modo que, bueno, esa es la historia y ese es el mensaje que les debe quedar como lección
de estos años difíciles. Bueno. Bueno.

Muchísimas gracias, doctor Emilio Amadeo Zaminetti, por su tiempo, por compartir sus
recuerdos y reflexiones con nosotras. Escucharlos nos ayudó a entender mejor este periodo
desde el humano. Valoramos muchísimo su generosidad y su memoria.

Fue un placer conversar con usted. Ha sido un privilegio. Vamos a tratar de transmitir todo esto
con respeto y con la profundidad que merece.

Muchas gracias. Bueno. Gracias a ustedes.


Ahora voy a traer otro libro distinto.

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