Este artículo trata sobre la letra latina.
Para otros usos de este
término, véase V (desambiguación).
Uve
Ve corta / chica / baja
Vv
Sonido /b/, /v/, /β/
Numeración 5
romana
Unicode U+0056, U+0076
Historia
Origen 𐤅
Υυ
Vv
Descendientes V́ V̀ V̂ V̌ Ṽ Ṿ V̄ V̈ Ꝟ Ʋ Ỽ ᶌ
ⱱⱴ
Alfabeto español
Aa Bb Cc DdEe Ff
Gg Hh Ii Jj Kk Ll
M Nn Ññ Oo Pp Qq
m
Rr Ss Tt Uu Vv W
w
Xx Yy Zz
La v (en mayúscula V, nombre uve, plural uves)[1] es la
vigesimotercera letra y la decimoctava consonante del alfabeto
español, y la vigesimosegunda letra del alfabeto latino básico. Como
cifra en la numeración romana representa al número cinco.
En español y en los dialectos septentrionales
de catalán y portugués la V se pronuncia de forma idéntica a la B,[2]
pero en la mayoría de otras lenguas europeas el sonido de ambas
letras es diferenciado.
En América recibe también los nombres de: ve, ve baja, ve
pequeña, ve corta[3] o ve chica y, menos frecuentemente, uve
pequeña.[4] La Ortografía (2010) recomienda uve como nombre para
esta letra por distinguirse del nombre de la letra b sin necesidad de
añadidos.[1]
En lengua española representa un fonema consonántico bilabial
y sonoro.[2]
Nombre
Los romanos en la antigüedad clásica pronunciaban el nombre de esta
letra sencillamente como «uu». Tras la creación de la letra U, la V
recibe el nuevo nombre de «ve». Puesto que este nombre para los
hispanohablantes suena igual que «be» hay dos estrategias: la
primera es llamarla «uve», usado en España y con cierto uso en
América, la segunda es utilizar una variedad de dobletes de contraste
entre B y V, que incluyen «ve chica», «ve baja», «ve corta» o «ve
pequeña». Sobre la distinción entre estos pares, la Ortografía de la
lengua española dice:[4]
El par más extendido [de denominaciones] es be larga/ve corta, usual
en la Argentina, el Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela,
Guatemala, Cuba y la República Dominicana. En cambio, en México, el
área centroamericana y los países andinos es más usual la
oposición b grande/v chica, chiquita o pequeña. El par be alta/ve
baja solo parece tener cierto uso en la Argentina y Venezuela.
En esta Ortografía acordada entre las distintas academias se
recomienda usar el nombre «uve» para evitar confusiones. La RAE
explica esta decisión así:[1]
La letra v tiene dos nombres: uve y ve. El nombre uve es el único
empleado en España, pero también es conocido y usado en buena
parte de América, donde, no obstante, está más extendido el nombre
ve. Los hispanohablantes que utilizan el nombre ve suelen
acompañarlo de los adjetivos corta, chica, chiquita, pequeña o baja,
para poder distinguir en la lengua oral el nombre de esta letra del de
la letra b (be), que se pronuncia exactamente igual. El hecho de que
el nombre uve se distinga sin necesidad de añadidos del nombre de la
letra b justifica su elección como la denominación recomendada para
la v en todo el ámbito hispánico.
Historia
Letras derivadas de la 𐤅 fenicia
Se corresponde a la letra V del alfabeto latino o romano moderno. La
letra u latina proviene de la ípsilon griega, que también es el origen
de la Y. La ípsilon a su vez procede del wau fenicio. La v se empleó en
la Alta Edad Media, en posición inicial, cada vez con más
frecuencia. Antonio de Nebrija defendió en 1492 la necesidad de
distinguir en la escritura la vocal u de la consonante v, que solo se
consolidó a partir del siglo XVI.
En la edición de 1949 del Diccionario de la Real Academia
Española podemos ver por primera vez el nombre de uve = u (que
desempeña el oficio de) ve, aunque esa denominación no ha
arraigado en toda Hispanoamérica. También se usó la grafía uvé con
acento agudo. La denominación más recomendable es uve para
permitir la distinción.
Evolución probable del grafema:
Jeroglífico Proto- Etrus
Fenicio Griego Latín
(Fonogram Semítico co
Waw Ípsilon V
a U) Waw V
Evolución del valor fonético de la grafía «V»
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Este aviso fue puesto el 9 de junio de 2011.
A efectos de esta grafía, el latín contaba con el fonema
consonántico /b/ (oclusivo sonoro bilabial) y con el fonema vocálico
/u/; el primero, se escribía con B y el segundo con V. Este fonema
vocálico poseía alófono no silábico [w] caracterizado
como aproximante labiovelar. Tras producirse determinados cambios
fónicos del tipo HOIC > HVIC, la anterior situación dejó de ser
predecible, por lo que ese alófono se fonologizó y consonantizó en
forma de /β/ (fricativo bilabial sonoro, que sería el correlato sonoro del
fonema /ɸ/).
Estos cambios provocaron que, en posición intervocálica, este nuevo
fonema se confundiese con la evolución de /b/ intervocálica, un
alófono oclusivo bilabial sonoro. Consecuentemente, en latín vulgar
son frecuentes las alternancias gráficas de B/V en formas como
VIVA/VIBA o SIVI/SIBI.
Por lo que respecta a la posición inicial de palabra, y sobre todo si la
palabra anterior terminaba en vocal, también se daban confusiones,
aunque en menor medida.
En la Edad Media, los fonemas /b/ y /β/ existían de forma
perfectamente diferenciada en situación intervocálica y, menos
claramente, en inicial. Según algunos estudiosos, como Alarcos
Llorach, esa distinción se mantendría hasta el siglo XV, aunque en
opinión de otros habría desaparecido antes.
En principio, la ortografía medieval no distingue los resultados de B y
V latinas en situación intervocálica, por lo que ambas se suelen
escribir como V. En posición postconsonántica, el fonema /β/ se grafía
como U hasta el siglo XIV y luego alterna con V: encontramos,
así, selva y selua.
En su evolución en determinados territorios, en el periodo que va del
siglo VI al X, la V (/β/) se hizo labiodental, /v/, tal y como hoy se
pronuncia en francés, italiano, portugués, rumano y en los dialectos
del catalán: balear y valenciano.
Hay muchas dudas sobre la naturaleza de la pronunciación de la V en
castellano medieval hacia esos siglos, pues no hay pruebas
concluyentes al respecto y además parece claro que hacia el
siglo XI esa pronunciación ya era otra vez /β/.
Mientras que para Menéndez Pidal la hipótesis es descartable, para
otros autores esta V sería labiodental, como sucede en casi todas las
lenguas neolatinas. Dámaso Alonso, por ejemplo, afirma que en el
norte peninsular esa pronunciación labiodental no se dio por influjo
del vasco y del sustrato en general, pero reconoce que sí se dio en el
sur.
Un hecho que podría demostrar que el castellano antiguo tenía un
fonema /v/ labiodental es la situación de los dialectos de las lenguas
vecinas, catalán y portugués, donde la distinción /v/-/b/ convive con
su confusión, igual que en castellano. Tanto en portugués como en
catalán hay dialectos que confunden B/V, mientras que los dialectos
distinguidores tienen todos /v/ labiodental. Podemos constatar
también que esos dialectos que confunden las grafías históricas B y V
partían de una distinción previa donde una /b/ bilabial se oponía a una
/v/ labiodental. Como el portugués y el catalán ocupan las áreas
laterales de la península ibérica, podemos pensar que la existencia de
la labiodental debía tener una extensión mucho mayor que la actual
en territorio peninsular. Otro hecho que apoya la existencia de /v/ en
castellano antiguo es la supervivencia de esa articulación en algunos
dialectos del judeoespañol (en Bucarest, por ejemplo) que conservan
muchos rasgos del español hablado en España en el siglo XV.
¿Por qué se perdió la distinción de las grafías B/V en español? Si
suponemos que en español antiguo hubo una oposición del tipo /v/
labiodental opuesta a /b/ bilabial, podemos pensar que la confusión se
produjo del mismo modo que actualmente ocurre en catalán. De ser
cierta esta teoría, el betacismo (articulación de /v/ como /b/) se
produce en español por la conjunción de dos hechos fonéticos
comunes a algunos dialectos catalanes y portugueses: una /v/
labiodental sin fricción audible, como la W del neerlandés, y una /b/
articulada aproximante o fricativa en contexto intervocálico (como la
«b» o «v» actual en «pavo» o «sabor»). Como la distancia auditiva
entre unas /v/ y /b/ aproximantes es muy estrecha, cuando confluyen
los dos procesos mencionados el fonema /v/ desaparece absorbido
por el fonema /b/. Es probable que el castellano antiguo, el portugués
septentrional, el gallego y el occitano meridional compartieran ese
mismo proceso que condujo a la eliminación temprana de la /v/
labiodental.
Según los estudios realizados, casi todo el español habría perdido la
distinción entre las grafías B y V en torno al siglo XV. La pérdida de
esta distinción creó una gran confusión acerca del uso de estas dos
grafías, de modo que en el Diccionario de Autoridades de 1746 se
modificaron las reglas para el uso ortográfico de la B y de la V, en
función de criterios etimológicos. Siguiendo los nuevos criterios
ortográficos, la «v» del imperfecto de indicativo pasó a «b», como era
en latín. Como ejemplos de la nueva ortografía encontramos que
«cantava» pasó a «cantaba» y «cavallo» se cambió por «caballo»
(comparar con portugués cantava, cavalo y catalán cantava, cavall).
A pesar de su desaparición sonora labiodental en la mayoría de
América Latina, debido al aislamiento geográfico de Chile este sonido
se mantuvo, teniendo zonas que hasta el día de hoy hacen la
diferenciación fonética entre B y V labiodental (sobre todo en la zona
centro sur, en O'Higgins, Maule y Ñuble).
Desde 1754, con la publicación de su Ortographía, la Real Academia
Española dejó de aconsejar que la «v» se pronunciara como un sonido
labiodental, de modo que actualmente ninguna autoridad normativa
del español recomienda la distinción sonora de «B» y «V».
Uso
Gráfico
La «V» mayúscula representa:
En la numeración romana, al valor decimal de 5.
Este a su vez representa, en música, a la dominante.
Al elemento químico Vanadio.
A la unidad usada en Física, el Voltio.
Al aminoácido, la valina.
La «v» minúscula representa:
En el Alfabeto Fonético Internacional, al sonido fricativo
labiodental sonoro.
En física: a la magnitud de carácter vectorial, la velocidad.
Fonético
En español
Como ya se mencionó, actualmente en el español normativo no existe
la distinción sonora entre B y V, pues esta distinción se ha perdido,
pronunciándose ambas como un sonido oclusivo bilabial sonoro,
representado por /b/, o un sonido fricativo bilabial sonoro, simbolizado
/β/. A pesar de ello, algunos hablantes de español, especialmente en
América, Región Valenciana y Baleares, producen a veces una /v/
labiodental. Hallamos también el sonido /v/ en hablantes con
conocimientos de lenguas extranjeras, concretamente, de inglés,
francés o portugués.
En otros idiomas
En la mayoría de los lenguajes que usan el alfabeto latino, la letra «v»
representa una fricativa labiodental sonora (/v/), tal como sucede en
el inglés.
En valenciano, se hace una diferenciación entre la [b] y la [v], siendo
la primera oclusiva bilabial sonora y siendo la segunda fricativa
labiodental sonora.
En alemán y neerlandés puede sonar como /v/ o /f/.
En las lenguas indígenas de América de Norteamérica, principalmente
en las lenguas iroquesas, la «v» representa una vocal central
nazalizada, /ə̃/.
En japonés, la «v» se escribe en katakana como ヴ; sin embargo, este
carácter no es muy usado, y solo se usa en palabras extranjeras
(principalmente del inglés).
En el pinyin chino, no se usa la 'V', pues el sonido /v/ no existe
en mandarín, solo el sonido /f/. Aun así, la letra «v» es usada por la
mayoría de los métodos de ingreso de data para poder ingresar el
grafo «ü», del que carecen la mayoría de los teclados.
En irlandés, la «v» es usada en minúscula en la mayoría de los casos,
como en veidhlín, que viene del inglés violin («violín»). Sin embargo,
el sonido /v/ aparece naturalmente en este idioma cuando el sonido
/b/ sufre una lenición o «ablandamiento», representado en la
ortografía irlandés por «bh», de modo que bhí se pronuncia /vʲiː/, y an
bhean («la mujer») se pronuncia /ən̪ˠ ˈvʲan̪ˠ/.
En el siglo XIX, la «v» era a veces usada para transcribir el chasquido
palatal ahora representado por /ǂ/.
Reglas para su uso ortográfico
Debido a su igual pronunciación, las letras "v" y "b" suelen ser motivo
de confusión y de errores ortográficos al momento de escribir una
palabra con este sonido. Es por ello que en el idioma español, existen
reglas para el correcto uso ortográfico de ambas letras.
Se escriben con «v»:[5]
Las palabras que comienzan por div, eva, prev, priv y prov,
ejemplo divino, divorcio, evaluar, evacuar, prevaler, prever,
privar, privilegio, provisión, provocar,
excepto; ébano, probeta, probóscide, probo, problema,
dibujo, probar y sus compuestos y derivados.
Los prefijos:
vice («hace las veces de», «inferior» o «en lugar de»),
cuando va unido al nombre de un cargo, jerarquía,
incluida la
palabra viceversa: vicecónsul, vicegobernador, vicerrec
tor.
villa («casa de campo», «recreo», «población
pequeña»): villancico, villano, villa. La palabra billar no
procede de la unión del prefijo villa con otra partícula.
Las sílabas en las que va precedida de:
La sílabas ad, di y ol, excepto dibujo y sus compuestos y
derivados (dibujar, dibujante...).
Ejemplos: adversidad, diversión, olvido, adverbio, diva
gar, pólvora.
Las letras b o n: obvio, subversivo, inverosímil, inversión.
Las palabras terminadas en:
avo/ava, evo/eva, ivo/iva y ave, eve, ive, las cuales
son siempre tónicas, excepto: arriba, estribo, lavabo,
rabo, árabe, jarabe, sílaba y sus compuestos y
derivados. Ejemplos: grave, breve, proclive, bravo,
longevo, activo.
Conservan la «v», las palabras formadas por estas que
terminan en mente: suavemente, levemente,
nuevamente, positivamente.
ívora, ívoro, vira y viro, excepto víbora: piscívora,
omnívoro, Elvira, triunviro.
Las formas del indefinido del pretérito perfecto simple y las
formas del subjuntivo del pretérito imperfecto y del futuro
imperfecto (últimas que están en desuso) de los
verbos andar, estar y tener, y sus compuestos (desandar,
retener, sostener, contener, detener, obtener, mantener,
entretener...). Ejemplo:
pret. per. pret. imper. fut. imper. subjuntivo (en
indefinido subjuntivo desuso)
estuve, estuviste estuviera / se estuviere
obtuve, obtuvieron obtuviera / se obtuviere
anduve, anduvo anduviera / se anduviere
En las formas del presente del indicativo, subjuntivo e
imperativo del verbo ir:
pres. pres. pres. imperativ
ind. subj. imp. o
voy vaya estuviere ve
vas vayas obtuviere
va vayan anduviere
vamos vayamos
van vayais
Todas las formas de los verbos terminados en ervar, ivar,
olver y over: conservar, motivar, envolver, llover.
Todos los compuestos y derivados de voces que llevan
v: prever, posavaso, inverosímil, revisar.
Códificación en computación
Carácter V v
LETRA LATINA V LETRA LATINA V
Nombre Unicode
MAYÚSCULA MINÚSCULA
decima hexadecim decim hexadecim
Codificación
l al al al
Unicode 86 U+0056 935 U+0076
UTF-8 86 56 118 76
Referencia de
V V v v
carácter numérico
Familia EBCDIC 229 E5 165 A5
ASCII nota 86 56 118 76
Nota: También para codificaciones basadas en ASCII,
incluyendo DOS, Windows, ISO-8859 y las familias de codificaciones
de Macintosh.
Letras y caracteres relacionados
ו: El antiguo glifo hebreo Vav o Waw.
Υ υ : La letra del alfabeto griego Ípsilon.
У у : letra cirílica descendiente de Ípsilon.
Y y : La letra del alfabeto latino básico Ye, que, al igual que «v»,
desciende de Ípsilon.
U u : La letra latina U, descendiente de la «v».
W w : La letra latina W, también descendiente de V.
Ѵ ѵ: La letra del alfabeto eslavo eclesiástico Izhitsa, proveniente
del alfabeto cirílico.
Ν ν : La letra del alfabeto griego Ni, que en minúscula se parece
a la «v».
Representaciones alternativas
En alfabeto fonético aeronáutico se le asigna la palabra Victor.
En código Morse es: •••-
Banderas de señales
Lectura Braille
Alfabeto manual