0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas7 páginas

Sonido: Este Artículo Trata Sobre La Letra Latina. para Otros Usos de Este Término, Véase

El artículo aborda la letra 'S', su historia, evolución y variaciones en la pronunciación en diferentes dialectos del español. Se discuten teorías sobre su origen, así como los diferentes tipos de debilitamiento de la 's' implosiva en diversas regiones. Además, se presentan reglas ortográficas para su uso en el idioma español.

Cargado por

Carlos Ef, OchPa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas7 páginas

Sonido: Este Artículo Trata Sobre La Letra Latina. para Otros Usos de Este Término, Véase

El artículo aborda la letra 'S', su historia, evolución y variaciones en la pronunciación en diferentes dialectos del español. Se discuten teorías sobre su origen, así como los diferentes tipos de debilitamiento de la 's' implosiva en diversas regiones. Además, se presentan reglas ortográficas para su uso en el idioma español.

Cargado por

Carlos Ef, OchPa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Este artículo trata sobre la letra latina.

Para otros usos de este


término, véase S (desambiguación).

Ese

Ss

Sonido /s/

Unicode U+0053, U+0073

Historia

Origen  𐤔

 Σ

 Ss

Descendie Ś Ṥ S̀ Ŝ S̆ Š Ṧ S̈ Ṡ S̄ Ş Ṣ Ṩ Ș S̩ S͎ Ꞩ
ntes Ȿᶊᵴʂ

Variaciones S larga: ſ

Alfabeto español

Aa Bb Cc DdEe Ff

Gg Hh Ii Jj Kk Ll

M Nn Ññ Oo Pp Qq
m

Rr Ss Tt Uu Vv W
w

Xx Yy Zz

La s (en mayúscula S, nombre ese, plural eses) es la vigésima letra y


la decimosexta consonante del alfabeto español, y la decimonovena
letra del alfabeto latino básico.

En español se le representa un sonido consonante


obstruyente, fricativo, alveolar (en las zonas donde existe el
fonema /θ/) o dental-alveolar (en las zonas donde no existe el fonema
/θ/) y sordo.[1]
Historia

Según Gregorio Salvador, en su libro Historia de las Letras (Madrid:


España, 1996), hay dos teorías sobre el origen de esta letra:

Una teoría es la formulada por Berthol Louis Ullmann, que afirma que
la letra «S» procede del ideograma egipcio donde se representan
unos dientes. Cuenta la leyenda que cuando Cadmo fue a fundar
Tebas, allí no disponían de letras. Cadmo mató a una serpiente, le
arrancó los dientes y los sembró, como si simbólicamente cultivara
los instrumentos del buen hablar. Cosechó los 16 dientes de las
culebras como símbolo de las 16 primeras letras. La letra que mejor
resumía todo, por su sonido y su forma, era la S. En la actualidad, es
muy común representar una serpiente en la literatura moderna
mediante dicha letra.

La otra teoría señala que esta letra procede de un ideograma egipcio


que representa un río del que salen dos juncos o lotos. En la escritura
protosinaítica se esquematiza utilizando las plantas acuáticas y los
fenicios resumen el ideograma en forma de W, que los griegos
llamaron «sigma». En el alfabeto griego la letra sigma se trazaba con
tres líneas rectas o redondeadas, y de la misma forma en el alfabeto
etrusco y en el latino arcaico. Finalmente, es el tipo redondeado el
que prevalece entre los romanos, y el que finalmente ha llegado
hasta nuestros días.

Posteriormente, evolucionó en diferentes líneas (india, árabe y


griega), y en la escritura latina también ha sido escrita de múltiples
formas dependiendo de la época (romana, nacional, carolina, gótica o
humanística).

Fonética

Este artículo o sección necesita referencias que


aparezcan en una publicación acreditada.
Busca
fuentes: «S» – noticias · libros · académico · imágenes

Este aviso fue puesto el 19 de abril de 2013.

El español conoce diversos tipos de /s/. En la norma castellana la /s/


es apico-alveolar, es decir, la punta de la lengua se aproxima a la
«montaña» alveolar que se encuentra justo encima de los dientes
superiores. En las zonas de seseo de Andalucía, América y
en Canarias, la /s/ es predorsal (laminar) o dental según hablantes y
regiones. Este tipo de /s/ se articula con la punta de la lengua dirigida
hacia los incisivos inferiores, es la llamada «ese sevillana». Este tipo
de /s/ alterna con una de tipo dentoalveolar, con la punta de la lengua
dirigida hacia los dientes superiores, es la ese llamada «cordobesa».
En algunas regiones aisladas de América también se oye una /s/ de
tipo apical como la castellana, como por ejemplo en hablantes
de Bolivia, del interior de Colombia (sobre todo Pasto o Medellín),
sierra de Ecuador, zona andina de Perú y aisladamente en
la República Dominicana.

En las zonas donde la /s/ es predorsal encontramos así mismo la


articulación dental o interdental ciceante, muy semejante o igual a la
z castellana, aplicada tanto a las grafías s como a la z o la c. Esto
ocurre particularmente en la zona costera de Andalucía y más
aisladamente en partes de América (se ha observado en algunos
hablantes costeños de Perú y de la Isla de Margarita en Venezuela).

En Andalucía, Extremadura, la Región de Murcia, en gran parte de la


Mancha y Canarias, así como en buena parte de América,
particularmente en las costas, la s implosiva padece un debilitamiento
histórico. Este debilitamiento de la articulación de s genera una
compleja variedad de soluciones:

1. Elisión total de toda -s implosiva: tomates > tomate, este > ete.
La elisión total de -s sin efectos compensatorios puede llegar a
producirse de forma ocasional en casi toda Andalucía occidental
y en buena parte del español antillano, particularmente en el
español dominicano; también es muy frecuente en el castellano
rioplatense en muchos casos por influjo de la inmigración
italiana, llegando a ser particularmente notoria tal elisión en la
gran ciudad de Rosario y su extensa área de influencia
fonológica.

2. Glotalización de la -s implosiva o aspiración. Por esta regla /s/ se


articula como una suave aspiración glotal, semejante a la /h/
inglesa o el sonido de la "j" andaluza: mujeres > [muhéreh], los
bosques [loh 'bohkeh]. La aspiración aparece en convivencia
con otros tipos de debilitamiento de -s.

3. Geminación consonántica. La -s implosiva genera un


alargamiento o geminación de la consonante posterior: este >
ette, esperanza > epperanza, whisky > wikki, isla > il·la. En
Andalucía la tt geminada suele resolverse en una /t/ simple de
tipo alveolar, como la /t/ inglesa. La geminación consonántica
convive igualmente con los otros fenómenos de debilitación
descritos.
4. Alargamiento vocálico. En algunas zonas, particularmente en
América, la -s origina un alargamiento compensatorio de la
vocal anterior, especialmente si es una vocal tónica: este >
e:te, isla > i:la. El alargamiento es una solución poco extendida
y también convive con las otras soluciones señaladas.

5. Apertura vocálica. La caída de la /s/ abre la vocal anterior:


tomates > tomatE, huertos > huertO, donde E y O representan
unas vocales más abiertas que /e/ y /o/. En los hablantes que
presentan esta apertura se aprecia el uso distintivo del timbre
vocálico y, por tanto, las cinco vocales fonológicas del español
se elevan a diez. Como ejemplo, la palabra "mano" tiene /o/
cerrada y "manos" tiene /O/ abierta, "casa" tiene una /a/ central
o velar y "casas" tiene una /ä/ marcadamente palatal. Además,
la mayoría de las veces, esta apertura vocálica no solo afecta a
la vocal que precede la /s/ implosiva, sino a las vocales
integrantes de la palabra, así se dice /'mAnO/ o /tO'mAtE/. La
apertura vocálica y la creación de cinco nuevas vocales
fonológicas es típico del sureste de España, provincias
de Almería, sur de la de Alicante (Vega Baja del
Segura), Granada, Jaén y Murcia principalmente, y la no tan
surestina Córdoba.

Los distintos tipos de debilitamiento de la -s implosiva nunca han


gozado de prestigio en el español estándar, y los hablantes cultos de
las regiones señaladas intentan mantener la articulación de -s. En
aquellos dialectos donde la elisión de -s es completa (andaluz
occidental y antillano) pueden darse casos de -s hipercorrecta,
particularmente cuando hay una noción falsa del plural: "las doces"
por "las doce", "las gentes" por "la gente", "las ropas" por "la ropa",
"ellos no tienen trabajos" por "no tienen trabajo". La -s hipercorrecta
es especialmente frecuente en los hablantes semicultos de la región
antillana.

Pese a no gozar de prestigio, en España la erosión de la -s implosiva


se extiende progresivamente en zonas donde el fenómeno era
desconocido. Es el caso de Madrid y zonas cercanas, donde la /s/ se
asimila frecuentemente a una consonante velar: los bosques > "los
bojques", los geranios > "loj geranios", etc. Pese a todo, el castellano
del norte de Castilla-La Mancha, Castilla y
León, Asturias, Cantabria, la Rioja, Aragón y en las zonas bilingües de
España la -s implosiva se suele mantener con bastante firmeza. En
América las zonas donde la -s resiste de forma más consistente
son México (especialmente en las tierras altas), Guatemala, casi
toda Costa Rica, interior de, Colombia, Ecuador y Perú, en toda Bolivia
y zonas del norte de Argentina. Como decíamos, en el resto del
español americano la -s sufre los diversos tipos de erosión señalados,
muy particularmente en la ribera caribeña y Chile.

S líquida

Artículo principal: S líquida

Por lo general, los términos con s líquida, o s antes de consonante,


provienen de cultismos latinos o de préstamos de otros idiomas. Sin
embargo, la s líquida es ajena a la estructura silábica del español, y
normalmente induce la aparición de una e protética en la
pronunciación.

Ese larga (ſ)

Véase también: S larga

El símbolo ſ es conocido como «ese alta» y fue una representación


común para el mismo sonido hasta entrado el siglo XIX. La existencia
de dos grafías diferentes para la misma letra proviene del griego
clásico, en el que la ese griega (minúscula), la letra sigma, tiene dos
grafías: σ y ς, que se utilizan de forma parecida a como se empleaban
la ese alta y baja. Se usa en minúscula a principio de palabra o dentro
de esta, reservando la ese baja para final de palabra.

Segundo Tomo del ingenioſo Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que


contiene ſu Tercera Salida: i es la Quinta Parte de ſus Aventuras,
compueſto por el Licenciado Alonſo Fernandez de Avellaneda, natural
de la Villa de Tordeſillas.[2]

Debido a que la grafía de ſ y de f son parecidas, suelen ocurrir


confusiones con la f en la lectura de documentos antiguos.

Reglas para su uso ortográfico

Se escriben con s[3]:

 Los adjetivos terminados en so; ambicioso, inmenso, odioso,


doloroso, etc.

 Las terminaciones erso, ersa; adverso, universo, viceversa, etc.

 Los prefijos;

 sub-; subterráneo, subteniente, subvención.

 super-; superhéroe, supervillano, superlativo.

 supra-; supranacional, suprarrenal, supraindividual,


supraestructura.
 sin-; sinsentido, sinsabor.

 semi-; semiconsonante, semifinal, semivocal, semiabierta,


semicerrada.

 sobre-; sobreabundancia, sobrecarga, sobreesdrújula.

 des-; deshacer, destronar, descargar.

 tras-; trasgredir.

 trans-; transparente.

 su-; suponer, supuesto, sucursal.

 dis-; disculpa, disconformidad, disfuncional

 seudo-; pseudónimo, seudociencia, seudointelectual

 Las palabras comenzadas en abs, cons, sus y pers; absolver,


absorber, absurdo, persecución, persuasivo, personaje,
personalizar, constante, consumir, constelación, susto,
sustancia, sustantivo, suscripción.

 Antes de B, D, G, L y M; organismo, esbozo, desde, rasgo,


eslogan. Excepciones; Uzbekistán, la mayoría de las palabras
terminadas en -azgo (noviazgo, almirantazgo), y formas
conjugadas con pronombres (hazlo, hazla).

 La terminación -ísimo a los superlativos de palabras;


grandísimo, fuertísimo, muertísimo.

 Los adjetivos terminados en -esco; gigantesco, pintoresco.

 Plurales de palabras; lámparas, higos, tejados, aguacates, toros.

 En caso de palabras terminadas en consonante, se añade


-es; luces, caracoles, fáciles, débiles, exámenes.

 Algunas excepciones, pero se siguen escribiendo con S;


robots, récords.

 Cuando el verbo infinitivo no tiene ni S, ni S, ni Z, sus


conjugaciones llevarán S; quiso, quieres, tienes, metes, vienes,
comes, dijiste.

 Todos los verbos conjugados en modo subjuntivo llevan S,


incluso si no llevan S en el infinitivo; dijese, hubiese.

 Terminan en S las terminaciones verbales de segunda persona


singular de tú, con la excepción de la terminación -iste, que se
escribe con S.
 Las palabras terminadas en –sión derivadas de otras terminadas
en S; aversión, propensión, extensión.

 En el caso del pronombre se, que se anexa a verbos, para dar


origen a formas verbales, como verbos en forma reflexiva o
para sustituir al objeto indirecto; hablándose, se durmió, se
lavó, bañándose.

 Los compuestos y derivados de palabras que se escriben con S;


sol - solar, santo - santificar.

 Las palabras terminadas en ense, ese, sor, ismo, sión, es y ista.


Ejemplos: (capaz, capaces), (ave, aves), (sentar, siéntense),
(bañar, báñense),(turista, turismo), (fanático, fanatismo),
(impresión, impresionista), (columna, columnista de periódico),
(callar, cállese), (bañar, báñese), (dividir, división), (concluir,
conclusión).

 En los siguientes grafemas: sivo, esp, est, rse, siva. Existen las
siguientes excepciones: nocivo, lascivo. Ejemplo: masivo,
cursiva, caerse, verse, maestro, muestra, esbelto, esbozo,
espina, espada, etc.

 Cabe aclarar que en la mayoría de regiones de España la S no


es homófona a la Z, o la C antes de E o I.

También podría gustarte