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HE BLOQUE 13 La Transición Democrática

La transición democrática en España, iniciada tras la muerte de Franco en 1975, fue un proceso complejo que culminó con la aprobación de la Constitución de 1978. Liderada por Adolfo Suárez, la transición incluyó la legalización de partidos políticos y la celebración de elecciones democráticas, a pesar de la oposición y la violencia de grupos extremistas. La Constitución estableció un Estado plural y descentralizado, garantizando derechos y libertades fundamentales, aunque su relevancia actual podría cuestionarse tras más de 40 años de vigencia.

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HE BLOQUE 13 La Transición Democrática

La transición democrática en España, iniciada tras la muerte de Franco en 1975, fue un proceso complejo que culminó con la aprobación de la Constitución de 1978. Liderada por Adolfo Suárez, la transición incluyó la legalización de partidos políticos y la celebración de elecciones democráticas, a pesar de la oposición y la violencia de grupos extremistas. La Constitución estableció un Estado plural y descentralizado, garantizando derechos y libertades fundamentales, aunque su relevancia actual podría cuestionarse tras más de 40 años de vigencia.

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HE BLOQUE 13 La transición democrática

La muerte del general Franco el 20 de noviembre de 1975 sumió a España en una situación de gran
complejidad e incertidumbre; los sectores más inmovilistas del régimen abogaban por una
continuidad absoluta, mientras que la oposición reclamaba la implantación inmediata de medidas
representativas. En este contexto, se produjo el proceso de transición democrática, comandada por
el presidente Adolfo Suárez, que alumbró la Constitución de 1978, aún todavía vigente.

1. LA MUERTE DE FRANCO Y EL GOBIERNO ARIAS NAVARRO


El 22 de noviembre, Juan Carlos de Borbón era proclamado Jefe del Estado. El último presidente
franquista, Carlos Arias Navarro, fue confirmado en su puesto por el rey, formando un nuevo gabinete
de gobierno en el que destacan personalidades como Jose Maria de Areilga (Exteriores) o Manuel
Fraga (Interior). El nuevo gobierno no quería llevar a cabo ninguna reforma democrática, ya que se
limitó a aprobar una ley de asociación muy restrictiva sin partidos políticos.

La oposición tomó la iniciativa impulsando movilizaciones que bajo la consigna "Ruptura


democrática" pedían el inicio de un proceso constituyente. La Junta Democrática del PCE y la
Plataforma de Convergencia Democrática del PSOE se unieron para formar Coordinación
Democrática (la Platajunta). En marzo, una huelga general en Vitoria acabó con cinco muertos, y en
mayo un enfrentamiento entre carlistas causó dos fallecidos más en Montejurra.

En el verano del 76, los sectores inmovilistas (el búnker franquista) no aceptaban ninguna reforma, y
la oposición no tenía fuerza para imponer una ruptura. El sector aperturista alentó una tercera vía,
consistente en una reforma que partiese de las propias leyes franquistas y evitase la ruptura.
Finalmente, las declaraciones del rey en contra de Arias Navarro y a favor de la democratización del
país durante una visita a Estados Unidos provocaron la dimisión del presidente el 1 de julio de 1976.

2. EL PRIMER GOBIERNO DE LA TRANSICIÓN: EL "ERROR" SUÁREZ


Para suceder a Arias Navarro, el rey colaboró con Torcuato Fernández Miranda, presidente de las
Cortes y del Consejo del Reino y encargado de presentar al monarca pretendientes para ser el
próximo presidente. Fernández Miranda dejó fuera a los candidatos más inmovilistas, incluyendo a
Adolfo Suárez quién sería el sucesor designado por el rey.

El nombramiento de Suarez causó un enorme desconcierto y decepción en políticos y en las


redacciones periodísticas. "Qué error, qué inmenso error", titulaba El País. Lo cierto es que Suárez
era el candidato ideal: con una trayectoria política poco destacada hasta la fecha, joven y con ideas
reformistas, además de ser un buen conocedor del medio televisivo (fue director general de TVE),
que utilizará para potenciar la imagen del monarca y llegar con facilidad al pueblo español.

Dos meses después de su nombramiento, presentó ante las Cortes su Ley para la Reforma Política
(LRP), que proclamaba la democracia como forma de gobierno y preveía la transformación de las
Cortes franquistas en un Congreso y Senado elegidos por sufragio universal y con pluralidad de
partidos políticos. Así, las Cortes Orgánicas aprobaron su propio final el 15 de diciembre de 1976,
hecho conocido como el "harakiri”. En la decisión influyeron el apoyo decidido del rey, la presión de la
opinión pública y el miedo a una ruptura más radical.

A pesar de que la LRP supuso un gran avance legal, los meses siguientes fueron conflictivos: ETA
entorpecía la democratización mediante atentados; el GRAPO (Grupo Revolucionario Antifascista
Primero de Octubre), de extrema izquierda, protagonizó el secuestro del presidente del Consejo de
Estado Antonio Maria de Oriol. La extrema derecha se activó mediante grupos paramilitares de
ideología neonazi, como los "Guerrilleros de Cristo Rey". En la misma semana en la que los GRAPO
habían asesinado a tres policías, pistoleros de ultraderecha mataban a cinco abogados laboralistas
vinculados a CCOO y el PCE, lo que obligó al gobierno a decretar el Estado de Excepción.
En estos meses se fue configurando también el futuro sistema de partidos políticos, de cara a las
elecciones de junio de 1977:
● En la derecha, Manuel Fraga fundó Alianza Popular, que articuló el franquismo sociológico.
● En el centro, el presidente Suarez creó la Unión de Centro Democrático (UCD), que
agrupaba a liberales, socialdemócratas y democristianos.
● El PSOE aglutinó el voto de izquierdas moderado.
● Los nacionalismos se activaron: en Cataluña con Jordi Pujol y en el País Vasco, con el PNV
● El PCE dirigido por Santiago Carrillo fue legalizado el sábado santo de 1977, ya que unas
colecciones sin él hubieran carecido de legitimidad. Los comunistas renunciaban a la
bandera republicana y aceptaban la monarquía.

3. LAS ELECCIONES DE 1977 Y LOS PACTOS DE LA MONCLOA


Las primeras elecciones democráticas en España tras cas cuatro décadas de dictadura se
convirtieron en realidad el 15 de junio de 1977, celebrándose con normalidad y una alta participación.
La UCD se alzó con la victoria con 165 escaños, seguida por el PSOE con 118. El PCE sufrió un gran
descalabro, con solo 20 diputados, mientras que AP obtenía 16. Los nacionalistas catalanes
conseguían 11 escaños, y el PNV, 8. El principal objetivo de las Cortes fue la elaboración de una
Constitución democrática, que fue una tarea larga y compleja.

Suárez formó su segundo gabinete en julio, teniendo que abordar la grave situación económica,
derivada de la crisis mundial del petróleo de 1973: la inflación estaba por encima del 25% y las
organizaciones obreras mantenían un elevado nivel de reivindicaciones. El Gobiemo llegó a varios
acuerdos con los principales partidos políticos, empresarios y sindicatos, que se conocerian en su
conjunto como los Pactos de la Moncloa, apelando siempre al consenso.

Entre el contenido de estos acuerdos, políticamente destacan la supresión de la censura, la


aprobación de los derechos de asociación y reunión, el reconocimiento del delito de tortura y la
asistencia letrada a los detenidos o la derogación de las estructuras del Movimiento Nacional.
Económicamente, se reformó la administración tributaria, se tomaron medidas de control financiero a
través del Banco de España para evitar la fuga de capitales, y se decretaron la devaluación de la
peseta y la subida de salarios para luchar contra la inflación. Los Pactos de la Moncloa mejoraron
levemente la economía y fueron muy criticados.

4. LA CONSTITUCIÓN DE 1978
La Constitución del 78 fue elaborada por una comisión de 7 expertos (3 miembros de la UCD y 1 del
PSOE, PCE, AP y Minoría Catalana. Era una Constitución larga, de 109 artículos y rígida. Tras un
largo proceso de elaboración, fue finalmente aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978.

España se define como un Estado plural, siendo una monarquía parlamentaria y existiendo la
soberanía nacional. Así, se establece un Estado descentralizado, aunque unitario;, se contemplan las
diferencias regionales, pero se realza la unidad e indivisibilidad de la nación. Todo ello en el marco de
una economía de mercado (capitalista), aunque con cierta intervención del Estado.

También se define un Estado no confesional, aunque se insta a cooperar con la Iglesia católica,. Con
ello se pretendían evitar los problemas derivados del laicismo en la II República.

Los derechos y deberes de los ciudadanos son muchos y muy variados: dignidad de la persona,
respeto a la ley, igualdad ante la ley, derecho a la vida (aboliendo la pena de muerte), a la libertad
ideologica y religiosa, libertad de expresión, seguridad, derecho al honor, etc. Estos derechos
aseguran a las personas su autonomía frente a los poderes públicos y otras personas, y su falta
constituye una infracción del Código Penal.
La novedad la ponen los derechos sociales y económicos, como la educación, la sanidad, el disfrute
del medio ambiente y el patrimonio, derecho a una vivienda digna... No obstante, estos principios
carecen de una protección directa, aunque se crea la figura del Defensor del Pueblo, para defender
los derechos de los ciudadanos.

A la Corona le corresponden labores de carácter simbólico, como representar a España en el


exterior. Las Cortes Generales tienen el poder legislativo y están compuestas por el Congreso de los
Diputados y el Senado. Las dos cámaras se eligen por sufragio universal directo, y sus funciones son
la aprobación de los presupuestos y el control del gobierno. Además del parlamento, también se
reconoce la iniciativa legislativa del gobierno, las Comunidades Autónomas y la iniciativa popular

El poder ejecutivo está formado por el gobierno y la administración. El gobierno está formado por el
presidente y sus ministros. El presidente puede conseguir la investidura por mayoría simple, y la
moción de censura es constructiva; es decir, se debe presentar un candidato alternativo. El gobierno
dirige la política interior, exterior y la administración civil y militar.

El poder judicial corresponde a juzgados y tribunales. El órgano de gobierno del poder judicial es el
Consejo General del Poder Judicial 3 y el órgano jurisdiccional es el Tribunal Supremo. El Tribunal
Constitucional es una institución independiente, que se ocupa de interpretar las leyes y velar por que
éstas estén de acuerdo con la Constitución.

El Estado de las Autonomías se fundamenta al mismo tiempo en la indisoluble unidad de España y


en la existencia de Comunidades Autónomas con órganos e instituciones territoriales propias. Se
trata de un Estado unitario (no federal) descentralizado.

El acceso a la autonomía podía realizarse por dos vías rápidas: la rápida, del artículo 151, reservada
en un principio a las nacionalidades históricas, y que les otorga mayores competencias. Andalucía
accedió a la autonomía por esta vía, pese a que esto no entraba en los planes del gobierno
originalmente. Para todas las demás regiones se planteaba una vía más lenta, la del artículo 143. Las
CC.AA. tendrán una Asamblea Legislativa y gobierno propio, además de un Estatuto de Autonomía,
aunque muchas competencias como la nacionalidad, defensa o relaciones internacionales entre otras
quedan en manos del gobierno central. Por último, la Constitución prevé la suspensión de la
autonomía de una comunidad en el caso de que esta no cumpla con sus obligaciones o se saltase la
ley de algún modo, a través del artículo 155, aplicado en 2017 durante el conflicto catalán.

En resumen, la transición es uno de los momentos históricos más destacados y difíciles de nuestro
país, en el que la muerte del dictador amenazó con una nueva ruptura de la sociedad española. La
salida fue una ruptura pactada que contentó a la práctica totalidad de los actores implicados. No
obstante, se trató de un texto acorde a un momento histórico determinado, ya pasado, por lo que
quizás habiendo superado su 40 aniversario deberíamos plantearnos la necesidad o no de su
reforma, dada la gran transformación social de nuestro país a lo largo de todos estos años.

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