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2024 Davalos

El ensayo explora cómo la inteligencia espiritual y la neurociencia pueden ser utilizadas por los docentes para fomentar la motivación en el aprendizaje de los estudiantes. Se argumenta que al integrar estrategias que estimulen el pensamiento serial, asociativo y unificador, se pueden movilizar estructuras neuronales que faciliten la asimilación del conocimiento. Además, se destaca la importancia de la meditación y la comprensión de los procesos cerebrales para lograr una reestructuración cognitiva que favorezca el aprendizaje significativo.

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El ensayo explora cómo la inteligencia espiritual y la neurociencia pueden ser utilizadas por los docentes para fomentar la motivación en el aprendizaje de los estudiantes. Se argumenta que al integrar estrategias que estimulen el pensamiento serial, asociativo y unificador, se pueden movilizar estructuras neuronales que faciliten la asimilación del conocimiento. Además, se destaca la importancia de la meditación y la comprensión de los procesos cerebrales para lograr una reestructuración cognitiva que favorezca el aprendizaje significativo.

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1783

Ensayos

Inteligencia espiritual y neurociencia en el proceso de la motivación


para el aprendizaje

Spiritual intelligence and neuroscience in the process of motivation for


learning

Inteligência espiritual e neurociência no processo de motivação para a


aprendizagem

Argelia Dávalos Hernández


Secretaría de Educación Pública, México
[email protected]
https://orcid.org/0009-0004-1656-6129

Resumen
Al ingresar a la escuela, los alumnos se enfrentan a dos procesos distintos que deben
comprender: el contexto social que se genera dentro del aula al explicar nuevos
conocimientos y los contenidos que deben estudiar. Esto los coloca en una situación de
incertidumbre al intentar desarrollar nuevas formas de aprender o conectar sus experiencias
de aprendizaje, y al emplear de manera empírica sus criterios, reflexiones y valores, lo cual,
en ocasiones, puede resultar no grato y crear desinterés por el aprendizaje. Por ende, el
propósito del presente ensayo es mostrar cómo, a través del manejo de la inteligencia
espiritual y la neurociencia, los maestros pueden lograr desarrollar la motivación en sus
estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para ello, utilizando la inteligencia
espiritual y la neurociencia, se busca potenciar la capacidad de los estudiantes para
discriminar posibilidades que contribuyan a la resolución de situaciones de aprendizaje. Esto
se logra mediante la aplicación de estrategias integrales que estimulan el pensamiento serial,
asociativo y unificador. De esta manera, se movilizan estructuras neuronales mentales,
emocionales y espirituales en la sincronía de la asimilación, que sirven para identificar cómo
actúan los neurotransmisores que intervienen directamente en los diferentes tipos de
memoria. Esto se logra a través del conocimiento del funcionamiento de los hemisferios
cerebrales, las neuronas espejo y la plasticidad neuronal. Todo ello depende de los
aprendizajes que el docente desee establecer en las actividades presentadas a los alumnos con

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el fin de lograr la reestructuración cognitiva que posibilite la empatía con el conocimiento y
favorezca las habilidades de aprendizaje en los estudiantes.
Palabras clave: funciones cognitivas, memoria, motivación, neuronas espejo,
neurotransmisores, plasticidad neuronal.

Abstract
When students attend school, they encounter two different processes that they must
understand: the social context that is generated inside the classroom when new knowledge is
explained and the contents that they must study. This places them in a situation of uncertainty
when trying to understand new ways of learning or connecting their learning experience, and
when they use their criteria in an empiric way, reflections and values, which sometimes can
be unpleasant and create lack of interest in learning.
Thus, the purpose of this essay is to show how through the management of spiritual
intelligence and neuroscience, teachers can develop motivation in their students during the
teaching-learning process. To achieve this by using spiritual intelligence and neuroscience, it
seeks to enhance the ability of students to discriminate possibilities that contribute to the
resolution of learning situations. This is achieved by applying integral strategies that
stimulate serial, associative and unifying thinking. In this way, mental, emotional and
spiritual neural structures are moved in the synchrony of assimilation, which serves to
identify how the neurotransmitters that directly intervene in the different types of memory
act. This is reached through knowledge of the functioning cerebral hemispheres, mirror
neurons and neuronal plasticity. All of these depending on of the learning that the teacher
wishes to establish in the activities presented to the students, to achieve cognitive
restructuring, which enables empathy with knowledge, favoring learning skills in students.
Keywords: cognitive functions, memory, motivation, mirror neurons, neurotransmitters,
neuronal plasticity.

Resumo
Ao entrar na escola, os alunos enfrentam dois processos distintos que devem compreender: o
contexto social que se gera na sala de aula ao explicar novos conhecimentos e o conteúdo que
devem estudar. Isso os coloca em situação de incerteza ao tentar desenvolver novas formas de
aprender ou conectar suas experiências de aprendizagem, e ao utilizar empiricamente seus
critérios, reflexões e valores, o que, por vezes, pode ser desagradável e criar desinteresse pelo
assunto de aprendizagem. Portanto, o objetivo deste ensaio é mostrar como, por meio do
gerenciamento da inteligência espiritual e da neurociência, os professores podem desenvolver

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a motivação no processo de ensino-aprendizagem. Para isso, recorrendo à inteligência
espiritual e à neurociência, procuramos potenciar a capacidade dos alunos em discriminar
possibilidades que contribuam para a resolução de situações de aprendizagem. Isto é
conseguido através da aplicação de estratégias abrangentes que estimulam o pensamento
serial, associativo e unificador. Dessa forma, estruturas neurais mentais, emocionais e
espirituais são mobilizadas na sincronia de assimilação, que servem para identificar como
atuam os neurotransmissores que intervêm diretamente nos diferentes tipos de memória. Isto
é conseguido através do conhecimento do funcionamento dos hemisférios cerebrais, dos
neurônios-espelho e da plasticidade neuronal. Tudo isso depende da aprendizagem que o
professor deseja estabelecer nas atividades apresentadas aos alunos para conseguir uma
reestruturação cognitiva que possibilite a empatia com o conhecimento e favoreça as
habilidades de aprendizagem nos alunos.
Palavras-chave: funções cognitivas, memória, motivação, neurônios-espelho,
neurotransmissores, plasticidade neuronal.
Fecha Recepción: Junio 2023 Fecha Aceptación: Enero 2024

Introducción
En la época actual la educación requiere el diseño e implementación de diversas
estrategias integrales de aprendizaje con el objetivo de convertir a los alumnos en sujetos
motivados y empáticos en la búsqueda del conocimiento, ya sea en el aula o en la enseñanza a
distancia. Para ello, es crucial que el estudiante se encuentre motivado para que lo aprendido
adquiera significado. En efecto, si los sistemas educativos comprendieran y priorizaran la
enseñanza de manera holista —reconociendo que un alumno emocionado y motivado por el
aprendizaje desarrolla mejor sus potencialidades no solo cognitivas, sino también
conductuales para estimular su capacidad de aprender— no sería necesario justificar el uso de
estrategias como la meditación, herramienta vital para alcanzar la motivación sustentada en la
inteligencia espiritual en el contexto pedagógico.
En este contexto, la inteligencia espiritual encuentra una base sólida en la
neurociencia para explicar cómo las prácticas meditativas favorecen la autorregulación de
quienes las practican. En esta armonía psique-cuerpo, el individuo encuentra la motivación
intrínseca que le permite autorregularse y motivarse para aprender algo desconocido, lo cual
implica vincular el nuevo conocimiento con lo ya aprendido y manipular el conocimiento
acumulado según los entornos que se le presenten, tanto dentro como fuera del aula.
Por tal motivo, y considerando indispensable que los docentes deben conocer cómo se
activan los procesos de motivación en el cerebro de los alumnos y qué habilidades resultan

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útiles para entender cómo evocan, registran, procesan, conservan y aprenden la información,
a continuación, se presenta cómo la inteligencia espiritual, a través de la meditación, logra ser
un detonante positivo en la motivación intrínseca de los estudiantes. Asimismo, se destaca
cómo el conocimiento docente acerca de la neurociencia en educación proporciona una vía
factible para lograr el aprendizaje.

Inteligencia espiritual
La inteligencia espiritual (IES), según Pérez (2021), se define como la capacidad para
afrontar y resolver problemas relacionados con el significado de los propósitos de la vida en
un contexto amplio, trascendental y significativo. Esta capacidad se considera la base
necesaria para el funcionamiento del cociente intelectual (CI) y la inteligencia emocional
(IE), posibilita que los seres humanos sean creativos, logren cambiar las reglas o alterar
situaciones. Además, les permite potenciar la capacidad para discriminar, establecer un
sentido moral, distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, y desarrollar la habilidad para
suponer posibilidades no realizadas. Por ende, se trata de una capacidad interna e innata del
cerebro y la psique humana que extrae sus recursos más profundos del universo mismo.
La IES permite al cerebro encontrar y utilizar significados en la solución de
problemas. Es una forma de inteligencia que descansa en la parte profunda del ser, conectada
con la sabiduría. Por tanto, no depende de la cultura, los valores o la religión, y posibilita
tener una visión más integral del individuo y del universo.
Según Gallegos (2019), la IES es considerada como la inteligencia superior que
capacita al individuo para enfrentar los problemas relacionados con el significado y el sentido
de la vida. Esta permite una actuación ética y vivir en armonía interna con los demás, por lo
que está estrechamente vinculada a los valores humanos, como el amor, la compasión, la
libertad, la gratitud, la humildad, la solidaridad, la amistad y la honestidad. Es una cualidad
de la conciencia que conduce a la verdadera felicidad. En consecuencia, Gallegos sugiere que
la inteligencia cognitiva se centra en el cómo, la inteligencia emocional en el qué y la
inteligencia espiritual en el porqué.
Estas inteligencias evolucionan desde lo básico hacia lo superior para representar un
modelo integral que capacita al individuo para comprender profundamente el significado de
las situaciones. Esto implica la capacidad de análisis y síntesis, y va más allá del cómo hasta
llegar al porqué, lo cual posibilita el avance del conocimiento, aunque para ello se requieren
dos condiciones: el desarrollo de la atención plena y la implementación de prácticas
meditativas.
La neurociencia respalda esta perspectiva al señalar que existen tres tipos de
estructuras neuronales: mentales, emocionales y espirituales. La inteligencia espiritual, según

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la ciencia, ofrece una tercera vía a los procesos cerebrales que permiten la sincronía de la
asimilación neuronal que unifica información a lo largo de todo el encéfalo, y facilita la
comunicación entre mente y cuerpo. La inteligencia espiritual, por tanto, puede considerarse
como un proceso superior que integra los hemisferios derecho e izquierdo para que funcionen
en armonía.

Inteligencia espiritual y neurociencia


La inteligencia espiritual tuvo sus inicios en 1997 con Michael Persinger y
Ramachandran, quienes llevaron a cabo investigaciones sobre la existencia del “punto
divino” en el cerebro humano, el cual se localiza entre las conexiones neurales de los lóbulos
temporales del cerebro, y dichas afirmaciones se respaldaron mediante estudios como
tomografías de emisión de positrones. De hecho, en estos estudios, se observó que estas áreas
del cerebro se iluminaban cuando los individuos hablaban de temas espirituales (Pérez,
2021).
Las contribuciones en el campo de la neurología, según Matthieu y Singer (2021),
señalan la existencia de un proceso neural dedicado a unificar y dar significado a la
experiencia que sirve para fijar, literalmente, la vivencia a través de oscilaciones neurales
unificadoras y sincrónicas a lo largo y ancho del cerebro. De hecho, el trabajo de Singer sobre
estas oscilaciones neurales unificadoras brinda indicios sobre un tercer tipo de pensamiento:
el pensamiento unitario, y su correspondiente modelo de inteligencia: la inteligencia
espiritual (IES).
La experiencia unificadora se origina a partir de oscilaciones neurales a 40 hercios,
localizadas especialmente en los lóbulos temporales, que desencadena una sensación de
exaltación e intensa alegría. Estas oscilaciones muestran la manera en que el cuerpo y la
mente se relacionan entre sí, lo cual sirve como la base neural de la inteligencia espiritual.
Desde el punto de vista neurológico, todo lo relacionado con la inteligencia está
dirigido o controlado por el cerebro y sus extensiones neurales. El cerebro es el responsable
de la mente consciente y la conciencia del individuo, ya que genera pensamientos y permite
al individuo experimentar emociones y organizar la vida espiritual, es decir, el sentido de lo
importante y los valores. Durante los primeros meses de vida, se establecen conexiones
neurales básicas, como la frecuencia cardíaca y respiratoria, y a medida que se produce el
desarrollo, el individuo crea nuevas conexiones a través de la experiencia. Esto significa que
si bien se nace con una cantidad determinada de neuronas, que disminuyen a lo largo de la
vida, también se crean nuevas conexiones neurales que potencian inteligencia.
Por su parte, las neuronas son las células encargadas de establecer estas conexiones
mediante los axones, que son estructuras en forma de ramas que conectan una neurona con

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otra. Cada neurona recibe estímulos en las dendritas que pueden estimular o inhibir, y estos
estímulos viajan hacia el cuerpo celular (Felten et al., 2022). La terminal de axón de una
neurona segrega sustancias químicas, conocidas como neurotransmisores, para transmitir
señales. En tal sentido, se puede considerar que existen tres sistemas de funcionamiento
neural en el cerebro.

Pensamiento serial: cociente de inteligencia (CI) o inteligencia intelectual


Este enfoque considera el pensamiento como algo lineal, lógico e imparcial. Para ello,
el cerebro lleva a cabo este funcionamiento a través de tractos neurales que se asemejan a
redes de cables telefónicos. La señal electroquímica se transmite a lo largo de una serie de
neuronas mediante la conexión axón-dendrita, lo cual funciona de manera serial. Estos tractos
neurales, que se encuentran distribuidos en todo el cuerpo, aprenden según un programa fijo
cuyas reglas siguen la lógica formal y resuelven problemas racionales (Matthieu y Singer,
2021).

Pensamiento asociativo: inteligencia emocional (IE)


Este tipo de pensamiento forma asociaciones entre cosas, emociones, sensaciones
corporales y el entorno, y permite reconocer patrones y aprender habilidades físicas, por lo
que es un pensamiento que involucra al corazón y al cuerpo. Las estructuras cerebrales
encargadas del pensamiento asociativo son las redes neurales, cada neurona actúa sobre
muchas otras y recibe la actuación de las demás simultáneamente, lo que sirve para aprender
patrones asociativos más complejos. A diferencia de los tractos neurales, las neuronas en las
redes neurales tienen la capacidad de recablearse a sí mismas en conjunción con la
experiencia, lo que las hace capaces de aprender.
Este aprendizaje asociativo se lleva a cabo por ensayo y error, y el mecanismo
bioquímico del aprendizaje ocurre a través de la sinapsis, siempre que dos neuronas se
disparan juntas. La ventaja del pensamiento asociativo radica en que está en diálogo con la
experiencia y puede aprender mediante la experimentación.
Los dos tipos de pensamiento descritos anteriormente reflejan la inteligencia racional
y emocional, que tienen correspondencia con la memoria activa. Esta memoria activa es una
característica del pensamiento activo serial y suministra información en cualquier tarea
específica. Cuando la mente se enfrenta a diversas opciones en un proceso de pensamiento
serial, la memoria activa permite retener las alternativas el tiempo suficiente para tomar una
decisión. En este tipo de memoria se almacenan todas las alternativas, con plena conciencia
para poder elegir la mejor opción en cada situación. Esto implica que el individuo puede
manejar la misma alternativa en diferentes situaciones realizando solo pequeñas

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modificaciones o adaptando su respuesta según la circunstancia. En este proceso, se pone de
manifiesto la memoria activa y el pensamiento serial.

Pensamiento unificador: inteligencia espiritual


La inteligencia espiritual (IES) se caracteriza por ser la inteligencia de significados,
creativa, transformadora y con un pensamiento unificador. Implica un sentido de unidad en la
comprensión de una situación y se destaca por una comprensión esencialmente holística. Se
expresa como la capacidad de captar el contexto general que vincula las distintas partes que
componen una experiencia. Esta capacidad unificadora es fundamental para la inteligencia
intelectual y emocional (Gallegos, 2019), y contribuye a darle unidad y sentido a la
experiencia para asumir los valores y el contexto que permiten definir la vida.
Desde la perspectiva neurológica, la IES se describe como la capacidad de reformular
y recontextualizar la experiencia, transformando la comprensión de la realidad. La dimensión
existencial de la IES no se limita a ser solo un estado mental, sino que se considera una forma
de conocimiento, una forma de ser que modifica la comprensión de la propia vida, también
conocida como proceso terciario. Al cultivar la IES, se desarrolla la creatividad, se fomenta
una conciencia crítica y autocrítica, se fortalecen las relaciones interpersonales, y el individuo
adquiere un conocimiento profundo de sí mismo, lo que lo lleva a un equilibrio interior y un
entendimiento pleno del aquí y ahora.

Meditación
La meditación emerge como una herramienta poderosa para potenciar los procesos de
aprendizaje en los estudiantes. Si el docente tiene la intención de fomentar un aprendizaje
consciente en los alumnos para facilitar el procesamiento, comprensión y aplicación del
conocimiento, de modo que puedan adaptarlo a contextos específicos, deberá incorporar
herramientas como la meditación. Esta práctica permite poner una pausa en los procesos
cognitivos de los estudiantes, ya que le permite a la mente descansar y relajarse. Luego, al
reactivarse, los alumnos se encuentran en mejores condiciones para aprender y lograr un
aprendizaje significativo.
La práctica repetida de actividades como la meditación genera cambios significativos
en las funciones ejecutivas. En tal sentido, investigaciones mediante técnicas de neuroimagen
respaldan la evidencia de una mayor activación en áreas frontales y subcorticales, relevantes
para la atención sostenida y la regulación emocional. Asimismo, estudios sobre meditación
realizados con tomografía por emisión de positrones (PET) muestran una mayor activación en
el córtex frontal y límbico, predominantemente en el hemisferio izquierdo, asociado a
sentimientos positivos y al ejercicio de la atención sostenida. Igualmente, la emisión de fotón

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simple (SPECT) demuestra un aumento en el metabolismo frontal y talámico, lo que sugiere
un mayor protagonismo de las redes de concentración y atención focalizada.
Ahora bien, existen varios tipos de meditación, y en este contexto nos referiremos
específicamente a la meditación mindfulness. Esta práctica se percibe como un acto de
focalizar la atención de manera intencionada en el momento presente con aceptación. En la
meditación mindfulness, se adopta una actitud de curiosidad y apertura hacia la experiencia
para reconocer lo que se está vivenciando sin juzgar si es agradable o desagradable. La
atención consciente en la propia experiencia facilita el desarrollo de habilidades de
autorregulación y promueve un reconocimiento profundo de los eventos sensoriales,
corporales, emocionales y cognitivos en cada instante. Esto, a su vez, contribuye al aumento
del conocimiento metacognitivo (Meza, 2023).
De hecho, se han observado cambios en algunas áreas cerebrales, incluyendo la región
prefrontal relacionada con la memoria funcional y los procesos de toma de decisiones.
Además, se han identificado cambios en la región temporoparietal, la cual está asociada con
la empatía, compasión y perspectiva.
Otro componente fundamental de la meditación mindfulness es la perspectiva
compasiva y amable con la que el practicante observa su experiencia. En otras palabras, esta
práctica facilita la observación de los propios pensamientos, sensaciones y emociones,
calmando la mente y promoviendo la introspección. Al adoptar una actitud de compasión y
amabilidad, se facilita la visualización de los demás con mayor claridad, ecuanimidad,
objetividad y sin prejuicios. Por tanto, se puede afirmar que este enfoque contribuye al
desarrollo de individuos más colaborativos, empáticos, críticos y autorregulados (Pérez,
2021). Pero ¿cómo implementarla en el aula?
A través de estas prácticas meditativas, se promueven los procesos de enseñanza-
aprendizaje, pues el desarrollo de la atención plena permite que los individuos se vuelvan
más conscientes de sus procesos de aprendizaje, los cuales pueden identificar sus necesidades
o carencias de conocimiento mediante la introspección. Esto sucede porque un alumno
relajado explorará su psique y activará su pensamiento serial para encontrar soluciones a
situaciones con criterios mejor informados. En otras palabras, cuando un individuo se
encuentra en un estado armonioso mente-cuerpo se genera una homeostasis no solo corporal,
sino también en el pensamiento, lo que reduce la probabilidad de tomar decisiones no
fundamentadas, lo cual contribuye positivamente al ambiente en el aula y al rendimiento
académico de los estudiantes.
Además, estas prácticas favorecen el desarrollo de un alto nivel de conciencia y
conducen a una reflexión más precisa sobre los contenidos enseñados por los docentes. De
esta manera, se facilita la interiorización significativa de los conceptos para lograr una

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vinculación cognitiva más profunda de los aprendizajes al establecer conexiones neuronales
al procesar la información reciente.
Desde la perspectiva neurocientífica, se ha establecido que la meditación y las
técnicas contemplativas tienen un impacto directo en el estado emocional del individuo. Esto
se hace evidente en el proceso de aprendizaje, al aprender algo el cerebro emocional
categoriza la experiencia como divertida, aburrida, fascinante o tediosa, lo que influye
directamente en la disposición adoptada al aprender.
En la actualidad, el hecho de vivir en un mundo saturado de estímulos dificulta que
los individuos mantengan la atención en una tarea específica. Esto es especialmente relevante
para los estudiantes en la fase de adolescencia, quienes se ven afectados e influenciados no
solo por factores externos, sino también, en gran medida, por las emociones asociadas a los
cambios fisiológicos y anatómicos propios de esta etapa. Por lo que, mantener la atención se
vuelve cada vez más complicado, lo cual afecta evidentemente el ambiente académico.
Por tal motivo, la meditación se presenta como un medio para trabajar la atención, con
acciones como enfocarse en la respiración, las sensaciones corporales y los latidos del
corazón. Este proceso requiere un estado de vigilia relajado y atento, en el cual el diálogo
interno y los distractores mentales van perdiendo intensidad hasta desaparecer, lo cual sirve
para calmar la mente.
Inicialmente, este estado puede durar solo algunos segundos, pero con la práctica se
prolonga y puede llevar al estudiante a un estado de tranquilidad que disminuye la ansiedad y
el estrés, con ello se busca desarrollar en los alumnos una mayor habilidad en la atención, la
capacidad de percepción y la memoria a largo plazo.

Neurociencia y educación
Esta asociación se plantea como una nueva visión de la enseñanza que focaliza sus
estrategias educativas y tecnológicas en el funcionamiento del cerebro, específicamente en la
integración de conocimientos de biología, neurología, neurociencia, psicología, ciencia
cognitiva y educación para perfeccionar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Esta
perspectiva implica la aplicación de lo que se conoce sobre el cerebro en términos de sus
funciones e implicaciones en el aprendizaje, es decir, explora cómo aprende el cerebro y
cuáles son las circunstancias que estimulan dicho aprendizaje.
Para lograr un aprendizaje duradero es fundamental destacar que se requiere la
participación de diversas estructuras y procesos cerebrales encargados de consolidar el
aprendizaje como significativo. Por lo tanto, es de suma importancia describir algunos de los
componentes que intervienen en este proceso.

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a) Plasticidad neuronal
La plasticidad neuronal o neural es la capacidad que tienen las neuronas para adquirir
nueva información. El sistema nervioso utiliza la plasticidad para cambiar adaptativamente su
organización estructural y funcional en respuesta a diversos estímulos y al entorno. En otras
palabras, nuestro cerebro es “plástico”, posee una gran capacidad de adaptación a lo largo de
toda la vida. Cada vez que consolidamos una forma de aprendizaje, dejamos una huella en la
forma en que las neuronas del cerebro se conectan entre sí, lo cual crea nuevas conexiones
que transmitirán información modificada y reconfigurada, lista para ser aplicada.
Esta habilidad se manifiesta cuando aprendemos, recordamos o memorizamos algo. Si
se inhibe esta cualidad, el cerebro puede deteriorarse y degenerar, volviéndose incapaz de
responder a condiciones de daño o lesiones. Por eso, es recomendable utilizar las funciones
cognitivas y establecer desafíos con dinámicas que ejerciten esta capacidad, lo cual propiciará
una reorganización sináptica y la posibilidad de crecimiento de nuevas sinapsis para
establecer nuevas redes que permiten al individuo reorganizar el conocimiento nuevo,
transformarlo y utilizarlo en diferentes escenarios.

b) Neuronas espejo
Descritas por Giacomo Rizzolatti en 1996, las neuronas espejo permiten no solo
imitar comportamientos, sino también entender qué les ocurre a las personas que tenemos a
nuestro alrededor, por lo que se activan cuando una acción es ejecutada y al observar la
ejecución de esa misma acción en otro individuo. En otras palabras, su función está
relacionada con procesos empáticos, sociales e imitativos, de modo que no sería posible sin
un cerebro plástico capacitado para modificar las acciones (Catuara, 2020).
Este fenómeno es factible porque las neuronas espejo están conectadas al sistema
límbico, que se relaciona con la regulación de las emociones, la memoria y la atención.
Durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, estas neuronas posibilitan que el alumno
desarrolle empatía con los contenidos, lo que facilita la adquisición de conocimientos. Al
funcionar estas neuronas, los individuos como seres sociales generan acciones cooperativas
que favorecen el aprendizaje. Por esta razón, el docente debe potenciar las neuronas espejo
mediante clases que integren debates, diálogos y trabajo colaborativo entre los alumnos. Esto
provocaría un aumento en la activación de este tipo de neuronas y proporcionaría una gran
ventaja a la hora de que el alumno asimile el conocimiento que se intenta enseñar.

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¿Cómo potenciar las neuronas espejo en los estudiantes?
Recordemos que estas neuronas tienen un componente imitativo. Si el docente ingresa
al espacio áulico con una actitud serena, positiva y creativa, el alumno analizará esa
información, generará su propia secuenciación e incorporará rasgos imitativos en su
comportamiento. Esto lo hace empático con el conocimiento y, aún más, con el docente, al
valorar su esfuerzo, creatividad y entusiasmo para transmitir el aprendizaje, dado que el
propósito de estas células es reflejar la actividad que se está observando.

c) Neurotransmisores
También conocidos como neuromediadores, son sustancias químicas encargadas de la
transmisión de información de una neurona a otra mediante una sinapsis. La sinapsis se
entiende como una descarga química que origina una corriente eléctrica cuando se establece
un punto de contacto entre neuronas. En el proceso de enseñanza-aprendizaje, los
neurotransmisores más relevantes son la dopamina, la adrenalina y la serotonina (Felten et
al., 2023).
La dopamina regula la memoria y los procesos cognitivos asociados al aprendizaje y
la toma de decisiones. Asimismo, es responsable de mantener en el individuo un estado
expectante, de deseo y satisfacción en la búsqueda de discernimiento, que se experimenta
como recompensa. Al aprender, se experimenta alegría por haber logrado comprender ese
nuevo conocimiento, además de aumentar la atención y la memoria, creando así nuevas
conexiones neuronales.
Por otro lado, la adrenalina, también llamada hormona de la activación y rendimiento,
permite que el cerebro centre su atención en una sola cosa, de ahí que ponga en pausa las
distracciones del entorno. Esto activa física y mentalmente al individuo para colocarlo en un
estado de alerta; además, facilita la consolidación de ciertos aprendizajes en la memoria
emocional, lo que permite recuperarlos con mayor facilidad a largo plazo.
Por último, la serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad, juega
un papel crucial en la educación al facilitar el proceso de aprendizaje, ya que aumenta la
velocidad de aprendizaje.

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¿Cómo activar los neurotransmisores en el aula para potenciar las habilidades
cognitivas de los alumnos?
Al enseñar, el docente debe emplear estrategias didácticas que logren difundir de
manera significativa el aprendizaje entre los alumnos. Para potenciar la activación de
neurotransmisores indispensables en este proceso es crucial que establezca estrategias
didácticas que planteen desafíos a los alumnos, como actividades retadoras en las cuales los
estudiantes pongan en práctica sus habilidades.
El trabajo colaborativo es otra estrategia que el docente puede utilizar para fomentar
la activación neuronal de los alumnos. Cuando los estudiantes se involucran en el trabajo
colaborativo y tienen la oportunidad de demostrar sus habilidades ante otros, se desencadenan
eventos químicos cerebrales, como la liberación de dopamina, que impulsa su motivación. La
adrenalina entra en juego, manteniéndolos alerta y analizando todas las posibilidades, y
finalmente, la serotonina se activa al ver que el conocimiento o habilidad fue manifestado,
practicado y reconocido.
La retroalimentación positiva y constructiva por parte del docente hacia los
estudiantes es otra estrategia que favorece la motivación. Cuando los estudiantes expresan y
comparten lo que han aprendido, reconfigurando el conocimiento con su toque personal, se
evidencia un aprendizaje significativo.

d) Activación de la emoción y motivación


El aprendizaje vinculado a las emociones es fundamental, ya que el cerebro necesita
emocionarse para aprender de manera más efectiva. La sorpresa, la curiosidad y la
creatividad alimentan la emoción y facilitan un aprendizaje más duradero y de mejor calidad.
La motivación, como estado intrínseco que impulsa a realizar acciones, está estrechamente
relacionada con procesos neurobiológicos y neurotransmisores.
Cuando percibimos un estímulo externo, este es evaluado por la amígdala, nuestro
radar emocional, que determina si el estímulo produce placer, dolor o desagrado. Si el
estímulo es desagradable, se almacena en la memoria emocional; pero si despierta interés, se
libera dopamina, un neurotransmisor que impulsa al cerebro a la acción, lo que impulsa el
deseo de obtener lo percibido.
Por eso, se puede afirmar que la activación del interés y el deseo por una acción es el
primer paso para la motivación. El cerebro consciente se activa cuando la amígdala entra en
funcionamiento, lo cual sucede cuando algo a nuestro alrededor genera emoción. Esta
emoción puede surgir a través de diversas acciones, como enfrentar retos, participar en
trabajo colaborativo, experimentar poder, disfrutar del aprendizaje o sentir comodidad, entre
otros.

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Cuando el interés se conecta con el sistema límbico, se libera dopamina, un
neurotransmisor que activa diversas áreas cerebrales y nos coloca en modo activo, deseando
más. Esta motivación nos impulsa a la acción, y para ello, se necesita otra descarga química
que se obtiene con la liberación de adrenalina, otro neurotransmisor involucrado en el
proceso motivacional. Así, en milésimas de segundo, se envía un mensaje al cerebro racional
ubicado en la parte prefrontal, donde se encuentran las funciones ejecutivas encargadas de la
acción. Esto significa que, si el individuo no pasa a la fase de la acción, su proceso de
motivación se ve frustrado.
La adrenalina permite mantener la acción durante el tiempo necesario para alcanzar la
recompensa deseada, lo que ocasiona un estado de flujo que facilita llegar a la última fase y
experimentar la satisfacción. Esta se manifiesta con la liberación del neurotransmisor
serotonina, responsable del placer, la sensación de relajación, tranquilidad y felicidad.

e) Tipos de motivación
Motivación intrínseca: Forma de motivación arraigada en el individuo, emana de sus
propias necesidades. Está impulsada por factores internos y se vincula con la
autodeterminación, autonomía, competencia, relaciones y satisfacción personal. Satisfacer
estas necesidades proporciona al individuo una sensación de realización y contribuye a su
autoestima.
Motivación extrínseca: Proviene del entorno externo, ya sea a través de recompensas
o castigos. Es importante señalar que la motivación extrínseca puede llevar a los alumnos a
realizar acciones únicamente con el objetivo de obtener una recompensa externa, en lugar de
buscar la satisfacción intrínseca derivada del propio proceso de aprendizaje. Por ello, es
crucial fomentar el desarrollo de la motivación intrínseca y promover la transición de la
motivación extrínseca a la intrínseca.

f) Aprendizaje multisensorial
Esta metodología educativa se centra en la integración de todos los sentidos para
lograr un aprendizaje integral que abarque la mente, la conciencia, los sentidos, las
emociones y el cuerpo. En otras palabras, busca unificar los recursos físicos y mentales del
individuo para potenciar un proceso de aprendizaje más natural y eficaz. De acuerdo a esta
perspectiva, se reconoce que el cerebro tiende a aprender de manera óptima cuando se le
estimula a través de los cinco sentidos y se sincronizan los ritmos respiratorios, cardíacos y
cerebrales.
Esta metodología también considera los rasgos psicoevolutivos de los estudiantes y
aborda los problemas específicos que puedan surgir en el aula, adaptándose a las dificultades

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individuales de los alumnos. Entre los modelos utilizados para el aprendizaje multisensorial
se encuentran el modelo de programación neurolingüística, el modelo de inteligencias
múltiples y el modelo de cuadrantes cerebrales. En este contexto, nos enfocaremos en el
último mencionado.

• Modelo de cuadrantes cerebrales


El estudio de la división cerebral establece que cada hemisferio está especializado en
un tipo de pensamiento y percepción. Este modelo, referenciado por Ned Herrmann como
“cerebro total”, divide el cerebro en dos hemisferios, cada uno con características
particulares. Al conjuntarse, estos hemisferios potencian habilidades integrales formando lo
que Herrmann denomina el “cerebro total” (Macazana et al., 2021).

Hemisferio derecho
Este hemisferio tiene a su cargo el razonamiento espacial, la visualización y el
desarrollo de la creatividad. Se identifica en él una forma de pensamiento no verbal,
imaginativo y holístico, es decir, se orienta hacia la totalidad en lugar de la segmentación o
particularidad. Prioriza la síntesis y la integración de la información, lo que le otorga una
visión intuitiva. Además, se destaca por sus capacidades artísticas y espaciales. Es conocido
como el hemisferio oyente, ya que se considera la parte del cerebro que escucha el diálogo
constante del que habla. Trabaja de manera intuitiva, subjetiva, relacional, holística y con una
capacidad de pensamiento divergente.

Hemisferio izquierdo
Este hemisferio se caracteriza por ser el centro del pensamiento secuencial y temporal.
Se basa en la secuenciación de arcos reflejos que provocan estímulos y está vinculado al
lenguaje, pensamiento lógico, numérico, analítico y metódico. Por lo tanto, se trata de una
forma de trabajar analítica, causal, teórica, simbólica, abstracta, verbal, secuencial, lineal y
objetiva. Las personas con un hemisferio izquierdo dominante suelen requerir espacios de
trabajo organizados, ya que el desorden puede generar conflictos. En este hemisferio se
manifiesta un pensamiento convergente, donde se obtiene información utilizando
antecedentes ya disponibles para formar nueva información o ideas.

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Funciones cognitivas
Las funciones cognitivas, según Meza (2023), son los procesos mentales que
posibilitan recibir, seleccionar, almacenar, transformar, elaborar y recuperar la información
del entorno. Estas capacidades ayudan al ser humano a comprender y relacionarse con el
mundo que lo rodea. Las funciones cognitivas incluyen las habilidades de atención, memoria,
lenguaje, habilidades visoespaciales y funciones ejecutivas.

Atención
La atención es un proceso cerebral fundamental para el aprendizaje, ocupando un
lugar central en los procesos cognitivos. Se trata de la capacidad de generar, dirigir y
mantener un estado de activación adecuado para procesar de manera efectiva la información.
La atención interviene en la selección de los estímulos que llegan al cerebro, utilizando
aquellos que son necesarios en el momento de realizar una acción (Felten et al., 2022). Para
aprender algo, es necesario prestar suficiente atención al nuevo conocimiento para que pueda
ser memorizado, pues si no se focaliza la atención en el contenido nuevo, no hay
memorización ni dominio sobre el tema.

Memoria
La memoria es el proceso mediante el cual el conocimiento es codificado,
almacenado, consolidado y recuperado de manera efectiva. Este proceso permite recordar
hechos, ideas, sensaciones y relaciones entre conceptos, así como estímulos que ocurrieron en
el pasado. Desde una perspectiva neurológica, el hipocampo es la estructura cerebral más
relacionada con la memoria, involucrando otras áreas del cerebro. La memoria puede ser
preparada mediante la estimulación cognitiva.
Para su estudio, se ha dividido según diferentes criterios, como el tiempo que
permanece la información en el sistema, el tipo de información y el órgano sensorial
empleado. Se distingue entre memoria implícita y explícita (Felten et al., 2022).
• En relación con el tiempo que permanece la información en el sistema, se identifican tres
tipos de memoria:
Memoria sensorial: Es el tipo más breve de memoria, pues registra la información
recibida solo por algunos milisegundos.
Memoria a corto plazo (MCP): Es una memoria limitada, transitoria, vulnerable a
interferencias; es un componente de la memoria de trabajo.

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Memoria a largo plazo (MLP): Es una memoria estable, duradera, almacena
información por tiempo indefinido. Tiene como subsistemas la memoria episódica,
semántica e implícita.
• Memoria de trabajo u operativa (MT): Es una memoria consciente, constante, por lo que
no descansa, ya que funciona en el presente. Es racional, contiene información transitoria,
se regenera y manipula a la memoria a corto plazo.
• De acuerdo al tipo de información, se divide en verbal y no verbal: La primera es en la
que la información se expresa mediante la palabra, y en la segunda se maneja la
información mediante imágenes, sonidos, sensaciones.
• En función del órgano sensorial empleado: Hablamos que se presenta de acuerdo al
sentido estimulado una memoria visual, auditiva, olfativa, gustativa y háptica, es decir,
cuando la vista, oído, olfato, gusto y tacto son estimulados se presentan estos tipos de
memorias.
• Memoria implícita o procedimental: Es la memoria de hábitos y competencias,
percepción, ligada a la adaptación y supervivencia, en donde se establecen los
condicionamientos clásicos. Es rígida, duradera, automática, difícil de verbalizar y se
expresa de forma inconsciente.
• Memoria explicita o declarativa: Este tipo de memoria se expresa de forma consciente,
formada por refuerzos de experiencias vividas y el conocimiento del mundo. Puede
adquirirse rápidamente, es flexible, y es la memoria del aprendizaje relacional más
compleja, pues analiza, contrasta e integra.
Otras funciones cognitivas incluyen las gnosias, que es la capacidad del cerebro para
reconocer información previamente adquirida, y las praxias, que se refieren a las habilidades
motoras adquiridas. En otras palabras, las praxias son movimientos organizados que se
realizan para alcanzar un objetivo específico.
La combinación de todas estas capacidades cognitivas conforma las funciones
ejecutivas, que son actividades mentales complejas utilizadas para organizar, guiar, regular y
evaluar el comportamiento necesario para adaptarse al entorno y lograr metas.

Estrategia integral
Para el docente enseñar representa el gran reto porque, aun cuando en la actualidad se
cuente con una vasta gama de herramientas disponibles para transmitir los conocimientos, se
observa la existencia de alumnos, desmotivados, poco empáticos con su propio aprendizaje,
que al finalizar un ciclo escolar no cumplen con los aprendizajes establecidos en los planes y

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programas. No es cuestión de redactar una receta universal para que todos los estudiantes de
los diferentes niveles alcancen lo establecido por los sistemas educativos.
Es simplemente organizar un procedimiento formal, orientado a la obtención de una
meta claramente establecida teniendo en cuenta que su aplicación en la práctica cotidiana,
requerirá del perfeccionamiento de procedimientos, técnicas y metodologías, cuya elección
detallada y diseño son la responsabilidad del docente.
Acciones planificadas con el objetivo de que el estudiante logre la interiorización del
aprendizaje y se alcancen los objetivos planteados, lo que implica la proyección del proceso
enseñanza aprendizaje con una pluralidad de decisiones, tomadas por el docente de forma
consciente, reflexiva, crítica, integradora, que rescate esos talentos únicos que se presentan en
cada uno de sus alumnos, relacionando técnicas y actividades asequible para alcanzar los
objetivos de aprendizaje.
Un aspecto importante en este tipo de estrategias es fomentar el desarrollo y
crecimiento integral del alumno, involucrándolo como agente activo de su evolución
personal, que le permita mejorar sus condiciones de vida a través de la satisfacción de sus
necesidades básicas y complementarias. La creación de entornos armónicos y de respeto, es
un factor indispensable, a favor de la conservación de una sociedad. Otro rasgo significativo
es el desarrollo de la inteligencia espiritual, mediante la práctica meditativa, generando en el
sujeto autorregulación cognitivo-emocional, desplegando la motivación intrínseca, que
funcione como punto de partida en la realización de acciones educativas de forma individual
o colectiva.
Ahora bien, para que los estudiantes logren alcanzar el tan esperado cambio y
motivación hacia el aprendizaje, no se debe partir de él, sino, de ese Ser que a través de los
tiempos ha sido un transmisor de conocimientos, guía en la construcción del aprendizaje, o
facilitador. Si, se hace referencia al docente, efectivamente se requiere un cambio, el docente
debe ser el primero en sufrir esta metamorfosis, estar convencido de la implementación de
estrategias integradoras, que proyecten y desarrollen la motivación intrínseca de los alumnos
y la memoria a largo plazo, deberá entenderse como esas herramientas que son la base que
edifican al alumno como un Ser integral en todo momento y contexto.

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Conclusiones
La inteligencia espiritual y la neurociencia son temas que se perciben de manera
compleja, especialmente al vincularlos y utilizarlos como instrumento en la educación. Sin
embargo, es a través de ellos que encontramos una vía para potenciar la motivación en los
estudiantes.
Pero ¿cómo lograr la motivación en los estudiantes? ¿Qué debería hacer para
potenciar la memoria a largo plazo? Y una vez establecido lo anterior, ¿cómo lograr que la
motivación y la memoria a largo plazo se relacionen de forma eficaz? Estas son algunas de
las múltiples interrogantes que los docentes se deben plantear al pretender abordar los
contenidos.
Para iniciar el proceso de desarrollo de la motivación, se debe hacer consciente al
individuo de sí mismo, como ente individual y social, para impulsarlo a realizar prácticas
meditativas, a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la inteligencia
que reside en cada cosa viviente. En pocas palabras, practicar en todo momento el hábito de
no juzgar hará que, a nivel neuronal, se active el deseo por querer saber más.
Por tanto, se debe promover la conciencia de que como individuo tiene carencias y
que, de acuerdo con su estatus cognitivo, es necesario buscar para transformarse en un
individuo más capacitado para servir a la sociedad. Una vez establecido ese deseo de
búsqueda del conocimiento, el alumno debe estar consciente de cuáles son sus
potencialidades innatas, ya que cada individuo posee talentos únicos y una forma única de
expresarlos. Concienciar al estudiante sobre esa capacidad única que tiene para adquirir el
conocimiento y utilizarla como punto de partida le permitirá analizar, explicar, resolver y
transformar acciones, lo que le servirá para que el nuevo aprendizaje sea más fácil de
asimilar.
En otras palabras, el alumno será capaz de establecer ese aprendizaje en su memoria a
largo plazo porque será un conocimiento que se instaló como algo agradable, surgido de su
propia necesidad de aprender. Al reconocer su carencia de ese conocimiento y establecer la
conexión con su o sus talentos, podrá apropiarse de él, desencadenando así, a nivel
neuroquímico, la acción y satisfacción por haber logrado adquirir ese nuevo conocimiento.
Esto convierte la experiencia en un logro y éxito, lo cual contribuirá a fijar el aprendizaje en
la memoria a largo plazo.
Al ser el propio alumno quien encuentra su propia respuesta para comprender esa
acción, en sus redes cognitivas se logra visualizar de manera integral tanto el todo como la
parte de ese nuevo conocimiento. Por lo tanto, cuando necesite utilizar este conocimiento,

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podrá mostrarlo de diferentes formas, ya que le pertenece y puede manipularlo a su libre
albedrío.
Sin embargo, no se debe olvidar que todos los individuos, especialmente en etapas de
formación básica, requieren de esa motivación extrínseca. Por consiguiente, el docente tiene
la responsabilidad de brindarla de manera positiva y empática.

Referencias
Catuara, S. (2020). Las neuronas espejo: aprendizaje, imitación y empatía. EMSE Publishing
Ltd.
Felten, L., Kerry O´Banion, M. y Summo Maida, M. (2023). Netter atlas de neurociencia (4.ª
ed.). Elsevier.
Gallegos, R. (2019). Inteligencia espiritual. Fundación Gallegos.
Macazana, D., Sito Justiniano, N. y Romero Díaz, A. (2021). Psicología educativa. Infinite
Study.
Matthieu R. y Singer W. (2021). Cerebro y meditación. Diálogo entre el budismo y las
neurociencias. Editorial Kairos.
Meza, A. (2023). Neurología elemental (3.ª ed.). Elsevier.
Pérez, C. (2021). Inteligencia practica-mente espiritual. Ibukku.

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