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Trabajo - Monografico Terminado

La monografía explora la interrelación entre el Derecho Penal y los Derechos Humanos, destacando su importancia en la protección de la justicia y la dignidad humana. Se abordan temas como la evolución histórica del Derecho Penal, los principios fundamentales que lo rigen, y el impacto de los derechos humanos en la política criminal y el Derecho Penal Internacional. El documento enfatiza la necesidad de un equilibrio entre la eficacia en la lucha contra el delito y el respeto a los derechos fundamentales de los individuos.

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Trabajo - Monografico Terminado

La monografía explora la interrelación entre el Derecho Penal y los Derechos Humanos, destacando su importancia en la protección de la justicia y la dignidad humana. Se abordan temas como la evolución histórica del Derecho Penal, los principios fundamentales que lo rigen, y el impacto de los derechos humanos en la política criminal y el Derecho Penal Internacional. El documento enfatiza la necesidad de un equilibrio entre la eficacia en la lucha contra el delito y el respeto a los derechos fundamentales de los individuos.

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UNIVERSIDAD ANDINA DEL CUSCO FILIAL

QUILLABAMBA
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS
ESCUELA PROFECIONAL DE DERECHO

"EL DERECHO PENAL Y SU RELACIÓN CON LOS DDHH Y LOS DDFF"


Curso: Derecho Penal I
Presentado Por:
Casapino Leiva Flavio Jose
Centeno Cabrera Lucero
Gayoso Quispe Briney Yamilet
Miranda Incarroca Claudia Lucero
Papel Cconcha Yuliana
Salas Patilla Karen Milagros
Vargas Calle Tracy Gretell
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Vargas Calle Tracy Gretell
Profesor: Dr. Roosevelt Osorio Román
QUILLABAMBA-PERU
2024

Dedicatoria
Dedicamos este esfuerzo a quienes nos han apoyado a lo largo de este viaje
académico. Gracias por su confianza y apoyo constante.

Presentación
La presente monografía se centra en la interrelación entre el Derecho Penal y
los Derechos Humanos, un campo de estudio crucial en la protección y promoción de la
justicia. En un mundo en constante evolución, la forma en que el Derecho Penal aborda
y garantiza los derechos fundamentales de los individuos se convierte en un aspecto
esencial para el funcionamiento equitativo de los sistemas legales.
En la primera sección, Introducción al Derecho Penal, abordamos la definición y
finalidad de esta rama del derecho, su evolución histórica y las fuentes que lo sustentan.
Esta base es fundamental para entender el contexto en el que el Derecho Penal opera.
A continuación, exploramos la relación entre Derechos Humanos y Derecho
Penal. Definiremos los derechos humanos, examinaremos cómo el Derecho Penal se
relaciona con estos derechos y revisaremos los instrumentos internacionales que los
protegen.
En la tercera sección, Derechos Fundamentales y el Sistema Penal, nos
enfocamos en los derechos fundamentales, su consagración en las constituciones y
cómo el sistema penal los protege.
El cuarto capítulo trata los Principios del Derecho Penal en Relación con los
DDHH y DDFF. Analizaremos principios clave como la legalidad, proporcionalidad,
humanidad de las penas y no discriminación, evaluando su aplicación y relevancia en la
práctica penal.
En la quinta sección, El Proceso Penal y los Derechos Humanos, discutimos las
garantías procesales esenciales, el derecho a la defensa, la presunción de inocencia y
la prohibición de la tortura y tratos inhumanos.
La sexta sección explora El Impacto de los Derechos Humanos y Fundamentales
en la Política Criminal. Evaluamos cómo los derechos humanos influyen en las políticas
penales, las medidas alternativas a la prisión y las reformas necesarias.
Finalmente, en Derecho Penal Internacional y Derechos Humanos, discutimos el
papel de la Corte Penal Internacional, los delitos de lesa humanidad y la responsabilidad
penal de los Estados, resaltando cómo estos aspectos contribuyen a la justicia global.
Esta monografía busca proporcionar una visión integral de cómo los derechos
humanos y fundamentales influyen en el Derecho Penal, subrayando su importancia en
la construcción de sistemas jurídicos justos y respetuosos de la dignidad humana.

Introducción
El Derecho Penal, como rama fundamental del sistema jurídico, se ocupa de la
regulación de conductas consideradas delictivas y la imposición de sanciones
correspondientes. Su función principal es la protección del orden social y la garantía de
la seguridad pública. Sin embargo, en la actualidad, la interacción entre el Derecho
Penal y los Derechos Humanos ha adquirido una relevancia creciente, evidenciando la
necesidad de un equilibrio entre la eficacia en la lucha contra el delito y el respeto a los
derechos fundamentales de los individuos.
Esta monografía se propone explorar la interrelación entre el Derecho Penal y
los Derechos Humanos, con un enfoque específico en cómo los principios y normas de
protección de los derechos fundamentales influyen en la configuración y aplicación del
Derecho Penal. La primera sección proporciona una base teórica sólida, abordando la
definición, finalidad y evolución histórica del Derecho Penal, así como las fuentes que lo
fundamentan.
La segunda sección examina el concepto de Derechos Humanos y su relación
intrínseca con el Derecho Penal, considerando los instrumentos internacionales que
regulan su protección. A continuación, se analiza la conexión entre Derechos
Fundamentales y el Sistema Penal, enfocándose en la consagración constitucional de
estos derechos y su protección dentro del sistema jurídico penal.
En la cuarta sección, se investigan los principios del Derecho Penal, tales como
la legalidad, proporcionalidad, humanidad de las penas y no discriminación, evaluando
su impacto en la aplicación práctica del Derecho Penal y su consonancia con los
derechos humanos y fundamentales.
La quinta sección se centra en las garantías procesales dentro del proceso penal,
incluyendo el derecho a la defensa, la presunción de inocencia y la prohibición de la
tortura, aspectos esenciales para el respeto de los Derechos Humanos durante el
proceso judicial.
El impacto de los Derechos Humanos en la política criminal es el tema de la sexta
sección, donde se analiza cómo las políticas penales y las medidas alternativas a la
privación de libertad responden a los principios de derechos fundamentales y las
reformas necesarias para mejorar la justicia penal.
Finalmente, la monografía explora el Derecho Penal Internacional y su relación
con los Derechos Humanos, considerando el papel de la Corte Penal Internacional y la
responsabilidad penal de los Estados en la persecución de crímenes internacionales, lo
que subraya el compromiso global con la justicia y la protección de los derechos
humanos.

Capitulo1: Introducción al Derecho Penal (Casapino Leiva Flavio José)


1.1 Definición y Finalidad del Derecho Penal
El control social amplia una variedad de mecanismos, de los cuales una sociedad
solo puede dominar a los individuos que la solo podrían componer para garantizar una
estabilidad y supervivencia, tanto así que el control social solo busca garantizar una
estabilidad de la coexistencia de la obediencia humana y que se siga avanzando en un
proceso de socialización, para distinguir formas de control social en nosotros mismos.
Desde un punto de vista del orden social, el Derecho Penal es el instrumento
principal del control social y que puede ser utilizado en cualquier proceso de
criminalización, ya que es la única manera de control social monopolizado por el Estado,
pero, por otro lado, es la forma de control social en conjunto.
Desde el ámbito jurídico; el Derecho Penal es una parte del sistema que define
ciertas partes como delitos y que prescribe castigos o formas de seguridad que se usen
para los infractores quienes violen las normas establecidas dentro de un Territorio.
1.2 Evolución Histórica del Derecho Penal
A lo de la historia, el crimen todavía existe hasta el día de hoy. El sueño ideal
que todos los expertos es la reducción de la tasa de la criminalidad, ya que no puede
considerarse una de las áreas básicas del poder estatal.
El Derecho Penal no suele aparecer de forma permanente en las ciudades, ya
que era el resultado de un lento desarrollo. Se puede decir que una persona responderá
a la agresión de otra con el mismo daño o mayor o pequeño, esto dependerá de cómo
saque sus conclusiones. En la época del poder estatal no se podía intervenir el daño de
la opresión, ya que siempre estaba a manos de individuos y se le consideraba como
una venganza privada de una persona a otra.
• El reemplazar “venganza privada” por “venganza santa”
• A la convención de que había delitos que solo ofendían a los particulares
y podían sancionarse de mediante la composición, y otros que defendían la divinidad y
que era necesario reprimir por medio de la pena (generalmente la muerte)
La finalización, la separación y supremacía de la Iglesia y el Estado significativo
que la en ese momento permaneció en manos políticas y que se produjeron bastantes
represalias abiertas.
La sociología del “derecho a castigar” (Ius puniendi) donde que se afirma que el
Estado se fortalece y se debilita a la vez, pero el régimen de autoritarios en involucrase
en una represión extrema, que sea a la inversa, en estados anárquicos, el Estado tiene
el poder absoluto para castigar.
1.2.1 Escuelas Penales:
a. Antiguo Régimen: El Derecho Penal, durante la era de la monarquía era
muy desigual en una sociedad debido a las clases sociales, ya que eran castigados
según su clase social a la que cada persona pertenecía, demostrando que no había
igualdad. Los ricos tenían mayor privilegio al ser solo juzgados por una persona la cual
era el “Rey”, donde él toma decisiones basándose en los criterios criminales. El régimen
en la antigüedad era de prevalencia a la identidad entre el orden moral y el orden
criminal, incluso hasta dando conceptos de crimen y culpa.
b. Clásica: Surge en el antiguo régimen, dando por echo que una persona
esta por encima del Estado. Los ciudadanos deciden que acciones se consideran delitos
y que sanciones se tengan que aplicar en el debido momento y por cual razón, teniendo
en cuenta las medidas de seguridad, pero durante esa época, Beccaria escribió que el
crimen y castigo en “1764” es el principio de punto de partida del Derecho Penal
Moderno, que afirma que “Todo delito establecido por la ley, y la pena, solo debe ser
aplicado por el hecho, dando a que las penas deben ser iguales y justas para cualquier
persona sin importar el nivel sociocultural.
c. Positiva: Apareció en Italia, según el Derecho Penal se basa en la ciencia
empírica, es decir, que la experiencia esta la idea que dio lugar al determinismo, donde
se sugiere que los delincuentes nacen así, dando la posibilidad de sancionar basados
en las características físicas del delincuente, dando el propósito de proteger a la
sociedad de criminales, con el fin de mantener el orden y paz dentro de una sociedad
en conjunto.
Desarrollo del DERECHO Penal en el Perú:
a. Indígena: Son de objeto culto, ya que protegen de por vida, el patrimonio
y la diversidad. En aquella época, los creadores de las reglas eran simplemente los
Incas, y ellos decidían el castigo que dentro de ellas estaba la prisión o bien la muerte.
Los Incas pusieron el orden de castigar a toda persona que se supusiera como amenaza
entre si.
b. Indiano: Esto era durante la época del virrey, en ese momento el código
Penal era muy severo y que era protegía a la ciudad. Toda aplicación era mixta, ya que
el objetivo era elevar el aumento de ingresos de la corona española en todos sus
territorios.
c. Nacional: El primer Predecesor del Código Penal fue el Plan Willow de
1828.
1.3 Fuentes del Derecho Penal
Aquí tenemos algunos conceptos:
1.3.1 Principio de Legalidad:
La principal fuente del Derecho Penal es la ley, ya que a menudo es la única
forma directa o inmediata del Derecho Penal, pero eso no se sabe si es exacto. Según
el principio de la legalidad, solo pueden crearse categorías de nivel delictivo o peligrosas
y que puedan introducirse o elevarse por leyes de sanciones o medidas de seguridad
en la sociedad.
a. Leyes penales “blanco”: Se refieren a que el derecho defiere de las
cualidades que exige la constitución política, y que pueda ser otra ley penal u otra rama
del derecho, una normal o una regulación de leyes.
b. Tipos Abiertos: El posicionamiento en la teoría del delito y el principio de
legalidad del delito y de la pena (es determinación jurídica). Un código Penal General
tiene límites aceptables desde una perspectiva constitucional, y que solo será aceptado
en una acción judicial que no tenga algún fundamento valido en los términos prohibidos.
1.3.2 Garantías en el Principio de Legalidad:
Toda sentencia sea principal o secundaria están sujetas a las diversas
limitaciones, ya que va dependiendo al principio jurídico donde puede ser aplicado,
dando que un Legislador solo podría exigir una descripción precisa del delito mas
conocido en latín (Nullum crimen sine lege certa), y que la ley no tendrá un efecto
retroactivo (Nullum dolor sine lege previa)
• Nullum crimen sine lege certa: El derecho Penal solo es redactado por
una máxima precisión (Iex certa)
• Nullum crimen sine lege previa: Busca asegurar la seguridad jurídica para
todos sus ciudadanos que sepan que clases de actividades o acciones estén
actualmente prohibidas y que sanciones aplicar a los perpetradores.
1.3.3 La jurisprudencia:
Son las series de resoluciones o sentencias que se encuentran dictadas por un
tribunal, ya que el derecho solo se estudia de dos formas vertientes; dependiendo en
términos generales y que el derecho se compone de las decisiones judiciales, dando
una perspectiva estricta, ya dando en que se pueda aplicar la ley en ciertos casos de
pena.
Jurisprudencia del Tribunal Constitucional: Esta vinculado para que los jueces de
variedades profesiones, tengan un objeto de estudiar y discutir cuestiones jurídicas que
puedan causar controversia en las decisiones judiciales.
1.3.4 La costumbre:
El principio de legalidad tiene la manera de tipificar delitos, imponer penas o
intensificar los delitos basándose en las costumbres (Nullum crimen, nulla poena sile
lege scripta), ya que tiene un patron de repetición constante de diferentes acciones, sino
que crea las coincidencias necesarias entre los ciudadanos. El derecho consuetudinario
esta basado por los dos supuestos basidos elementos; elemento subjetivo (animus),
que se refiere a la comunidad de prevalecer sobre la conciencia o el sentido del deber,
y por otra parte el elemento objetivo (corpus), que es la confirmación suficiente; decisión
o acción de una persona.
1.4 La doctrina
El Derecho Académico es una serie de Juicios, reflexiones y explicaciones de
abogados sobre ciertas creencias del Derecho Penal con la finalidad de que se pueda
realizar la verdad Jurídica, dando así resultados de varios esfuerzos en conjunto para
que la ciencia (teoría, doctrina) y la practica (jurisprudencia) del Derecho Penal estén
formadas por ideas de abogados de la legislación (ya sea nacional o extranjera). Para
un legislador, jueces la doctrina es el elemento más importante y esencial, ya que los
dogmáticos adquieren conocimientos más detallados y actualizados del derecho a
través de hipótesis y escritos científicos.
Podemos poner como herramienta principal del control social, ya que nutren de
fuentes y que lo hace importante, ya que las leyes penales han sido moldeadas también
en el Perú, dependiendo las condiciones históricas y culturales no solo en el mundo sino
también en el País, ya que el Derecho Penal juega un papel importante en la Protección
del orden social y que este de alguna manera pacífica, y que se este aplicándose en las
dinámicas culturales, políticas y sociales del País.
El derecho Penal en la época indígena esta unido con la cosmovisión y en la
estructura social de los incas, ya que las leyes servían como sanciones, pero no solo
para castigar, sino también para preservar la armonía y el equilibrio dentro de una zona
social, enfocándose en la protección de los Patrimonios Culturales, y demostrando
orden social.
Lo que mas se destaca del Derecho Penal Peruano, fue cuando comenzó a
desarrollarse de manera rápida en un enfoque moderno, demostrando la igualdad y
justica, reflejando el sistema legal impuesto sobre uno sobre otro y adaptándose a las
necesidades y valores de toda comunidad. En el inicio del proceso de modernización
del Derecho Penal en nuestro País no solo marco una estructura legal del país, sino que
también el inicio de una construcción de una sociedad justa e igualitaria. Como
empezando por consolidación de los principios como el respetar los Derecho Humanos
y la equidad ante la ley, dando así que el Derecho Penal es la principal parte para que
la protección de los ciudadanos y la regulación de un comportamiento, reflejando que
las clases sociales de Peru en un marco legal sean mas inclusivos y mas unidos en todo
sector de sociedad, dando asi un fortalecimiento del Estado de Derecho

Capítulo 2: Derechos Humanos y Derecho Penal (Vargas Calle Tracy


Gretell)
La interrelación entre los derechos humanos y el derecho penal es fundamental
en cualquier sociedad democrática. Esta relación trasciende el simple castigo de delitos
y abarca la obligación del sistema judicial de operar de manera que se respeten los
derechos de todas las partes involucradas, ya sean acusados, víctimas o comunidades
enteras. En Perú, una nación con un pasado marcado por desigualdades y conflictos
internos, se hace evidente la necesidad de incorporar un enfoque que respete los
derechos humanos en todos los aspectos del derecho penal.
Generalmente, se puede definir a los derechos humanos como las libertades
fundamentales inherentes a cada individuo. Estos derechos no solo incluyen resguardos
contra abusos, sino también el derecho a vivir con dignidad y respeto. La constitución
peruana establece un marco que promueve y reconoce estos derechos, aunque su
efectiva implementación sigue siendo un reto considerable. La lucha por los derechos
fundamentales en Perú ha contado con el respaldo de diversas organizaciones y
movimientos que demandan un trato justo y digno dentro del sistema penal.
2.1 Concepto de Derechos Humanos
Los derechos humanos son universales y, por lo tanto, aplican a todas las
personas sin excepción. En su obra "Derechos Humanos", la autora peruana Silvia C.
López subraya que estos derechos no son meras concesiones del Estado, sino
derechos que deben ser garantizados simplemente por la condición humana. Estos
abarcan derechos como el derecho a la vida, la libertad, la igualdad, la no discriminación,
la libertad de expresión y el derecho a un juicio justo.
Sin embargo, la realidad en Perú frecuentemente revela una disparidad entre el
reconocimiento formal de estos derechos y su aplicación en la práctica. Muchas
personas, especialmente aquellas pertenecientes a comunidades vulnerables,
enfrentan importantes obstáculos para ejercer sus derechos. Esto exige no solo la
existencia de normas que aseguren estos derechos, sino también la implementación de
mecanismos eficaces que permitan acceder a la justicia y protección contra abusos.
La educación, en este contexto, juega un papel esencial. Desde una edad
temprana, la formación en derechos humanos debería ser un componente vital de la
educación pública, fomentando una cultura de respeto que asegure que las futuras
generaciones entiendan la relevancia de estas libertades.
2.2 Relación del Derecho Penal con los Derechos Humanos
El ámbito del derecho penal es crucial para garantizar el respeto de los derechos
humanos. Esta conexión se evidencia en la manera en que se realizan las
investigaciones, los juicios y las condenas. César San Martín, reconocido jurista
peruano, sostiene que el sistema penal debe buscar un equilibrio entre la necesidad de
sancionar delitos y la obligación de proteger los derechos de los acusados y las víctimas.
Existe el riesgo de que, al perseguir el delito, se vean comprometidas garantías
fundamentales como el debido proceso y el derecho a la defensa, problemáticas que
deben ser vigiladas y abordadas.
Una de las cuestiones más relevantes respecto al impacto del sistema penal en
los derechos humanos es la detención. Con frecuencia, se producen detenciones sin el
debido proceso, lo que fomenta un clima de impunidad y desconfianza. Es bien sabido
que las condiciones en muchas comisarías y centros penitenciarios son deficientes, lo
cual agrava la situación de quienes están detenidos, que tienen derecho a un trato
humano y digno. La carencia de recursos y formación del personal en estos entornos
contribuye a perpetuar abusos y violaciones de derechos.
Un enfoque que ha cobrado importancia en el ámbito del derecho penal es la
justicia restaurativa, que busca reparar el daño y promover la reconciliación entre las
partes, en lugar de centrarse únicamente en el castigo. Los delitos afectan no solo a las
víctimas, sino también a las comunidades. Al involucrar a todos los actores en el proceso
de sanación, se fomenta la responsabilidad personal, lo que puede resultar en una
disminución de la reincidencia y reforzar el tejido social.
Las víctimas de delitos requieren apoyo para reintegrarse a sus vidas después
de sufrir pérdidas o daños. En este sentido, diversas organizaciones no
gubernamentales en Perú están trabajando incansablemente para asistir a las víctimas
de violencia y delitos, ofreciendo ayuda legal y apoyo psicológico. Este tipo de iniciativas
son fundamentales para garantizar que las víctimas sean consideradas en el proceso
penal y que sus derechos sean priorizados.
2.3 Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos y su Aplicación en el
Derecho Penal
Los tratados internacionales de derechos humanos son esenciales para la
protección y promoción de los derechos fundamentales en el contexto del derecho
penal. En el caso de Perú, la adopción de convenios internacionales como el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana sobre
Derechos Humanos refleja el compromiso del país con estándares globales destinados
a garantizar la dignidad humana.
Es crucial que la implementación de estos tratados en el sistema legal peruano
no se limite a su ratificación; el verdadero objetivo radica en integrarlos en la vida
cotidiana y en los procedimientos judiciales. Esto implica que los operadores de justicia
deben estar debidamente informados sobre estos instrumentos y que se lleven a cabo
capacitaciones periódicas para asegurar su correcta aplicación.
Además, es esencial contar con mecanismos de supervisión que faciliten a los
ciudadanos denunciar violaciones de sus derechos. Las instituciones locales deben
colaborar con organismos internacionales para investigar y, en su caso, sancionar
cualquier abuso o falta de respeto hacia los derechos humanos. Este tipo de
cooperación ayuda a fortalecer la confianza de la población en el sistema de justicia,
elemento vital para la cohesión social.
La visibilidad de los derechos humanos en la agenda pública es también un
aspecto crucial. En Perú, se han desarrollado diversas campañas y programas
educativos que buscan aumentar la concienciación social sobre la importancia de los
derechos humanos, no solo en el ámbito educativo, sino también a través de los medios
de comunicación. Estas iniciativas son fundamentales para fomentar un cambio cultural
que valore y respete los derechos de cada individuo. En conclusión, la interrelación entre
los derechos humanos y el derecho penal es fundamental para construir un sistema de
justicia que no solo se enfoque en la sanción de delitos, sino que también respete y
promueva la dignidad humana. En Perú, donde las desigualdades históricas y los
conflictos internos han marcado profundamente la sociedad, es imprescindible fortalecer
este vínculo. Un ejemplo de esta necesidad se refleja en la situación de las comunidades
indígenas, que a menudo enfrentan obstáculos significativos para acceder a la justicia
debido a la discriminación y la falta de recursos. El respeto a los derechos humanos en
el derecho penal puede ayudar a garantizar que estos grupos vulnerables reciban un
trato justo y equitativo.
Además, la implementación efectiva de los instrumentos internacionales de
derechos humanos en el sistema penal peruano es esencial para garantizar que las
prácticas judiciales estén alineadas con los estándares globales de dignidad y justicia.
Un caso ilustrativo es la aplicación de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, que ha sido clave en varios fallos de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos relacionados con Perú, obligando al país a reformar sus prácticas penales
para cumplir con los derechos fundamentales de los acusados y las víctimas. Esta
integración no solo fortalece el marco legal, sino que también refuerza la confianza
pública en el sistema judicial.
Finalmente, el avance hacia un enfoque más humano y justo en el derecho penal
en Perú debe estar acompañado de una educación continua sobre derechos humanos
para todos los actores involucrados, desde funcionarios judiciales hasta la ciudadanía
en general.

Capítulo 3: Derechos Fundamentales y el Sistema Penal (Centeno Cabrera


Lucero)
3.1 Concepto de los Derechos Fundamentales
Los derechos fundamentales son aquellos derechos elementales, vitales,
esenciales e inherentes a la persona, los cuales tienen como origen la dignidad y que,
a su vez, se componen como soporte del estado y la sociedad en general. A modo de
ejemplo, pueden mencionarse a los derechos a la libertad personal, a la vida, a la
igualdad ante la ley, a la pensión, entre otros.
Según el concepto anterior se puede deducir que los derechos fundamentales
guardan una estrecha relación y similitud con los derechos humanos. De hecho, resulta
habitual emplear términos como “derechos constitucionales”, “derechos fundamentales”,
“derechos humanos”, “libertades públicas”, etc. Para referirse a los derechos básicos
que goza toda persona en la literatura académica.
En dicho sentido, podemos encontrar en nuestra propia constitución las diversas
denominaciones mencionadas. Por señalar el capítulo I del título I, último párrafo del
artículo 32, en el cual se indica textualmente que no pueden someterse a referéndum la
supresión o disminución de los derechos fundamentales de la persona; o de acuerdo a
lo estipulado en el capítulo II del título I, primer párrafo del artículo 44 que desarrolla los
deberes esenciales del Estado; o por último el artículo 200 inciso 1 en el cual se alude
a los derechos conexos a la libertad individual, protegidos por el hábeas corpus
Cabe añadir que, de acuerdo con la teoría institucional de los derechos
fundamentales, estos no son únicamente protecciones individuales, sino principios
objetivos que configuran el ordenamiento jurídico y dirigen la actividad estatal en sus
dimensiones legislativa, administrativa y judicial. Esta perspectiva se alinea con el
mandato constitucional que impone al Estado el deber de garantizar y promover la
vigencia efectiva de los derechos fundamentales, como lo estipula el artículo 44 de la
constitución. Al entender los derechos fundamentales desde este punto, se facilita su
integración con otras áreas del derecho, que aportan a una comprensión más completa
y protegen estos derechos de manera más efectiva.
Si bien los derechos fundamentales se basan en la dignidad humana, su
importancia va más allá de la protección individual, ya que desempeñan un papel central
en la configuración del orden jurídico. Además, estos derechos imponen al Estado la
responsabilidad de promoverlos y protegerlos.
3.2 Los Derechos Fundamentales en la Constitución
3.2.1 Derecho de Dignidad y Libertad Personal
La Constitución peruana establece que la dignidad es un principio fundamental
que exige que cada persona sea tratada como un fin en sí misma y no como un medio
para otros fines. Este principio implica que tanto el Estado como los particulares tienen
la obligación de crear un entorno que respete y promueva el desarrollo integral de cada
individuo.
Por otro lado, la libertad personal, reconocida en el inciso 24 del artículo 2 de la
Constitución, otorga al individuo un amplio margen de acción, permitiéndole realizar
cualquier acción que no esté prohibida por la ley, al mismo tiempo que lo protege contra
cualquier privación arbitraria de su libertad. Sin embargo, esta libertad puede ser
restringida en situaciones específicas establecidas por la ley, tales como la imposición
de sanciones penales, la detención judicial preliminar durante una investigación, el
arresto ciudadano en casos de flagrancia, la prisión preventiva bajo ciertos requisitos, la
detención domiciliaria, y la privación de libertad de hasta 24 horas para asegurar la
correcta administración de justicia. Estas excepciones buscan equilibrar el derecho a la
libertad personal con la necesidad de mantener el orden público y la seguridad dentro
del marco legal.
3.2.2 Libertad de Pensamiento e Intimidad
La libertad de expresión es un derecho fundamental que permite a las personas
expresar sus ideas y pensamientos en sociedad, facilitando la comunicación y la
comprensión mutua. Este derecho abarca una amplia variedad de formas de expresión,
incluyendo opiniones políticas, comentarios en medios de comunicación, publicaciones
en redes sociales, y expresiones artísticas. Sin embargo, la libertad de expresión
protege solo aquellos actos que transmiten un mensaje significativo y no ampara
acciones comunes sin contenido, como actos cotidianos, ni expresiones que denigren a
otros, como los insultos. El objetivo es garantizar la protección y promoción de la
dignidad humana, que es el fin supremo del Estado y la sociedad.
De acuerdo con el inciso 7 del artículo 2 de la Constitución peruana, el derecho
a la intimidad protege la esfera privada de la persona, abarcando tanto su dimensión
individual como familiar. Este derecho implica la facultad de mantener en reserva
aspectos personales y excluir cualquier intento de intrusión, permitiendo el libre ejercicio
de la personalidad sin alteraciones externas. Abarca información sensible como salud,
antecedentes penales, orientación sexual, y asuntos económicos, aunque la protección
específica de datos económicos está regulada por derechos como el secreto bancario y
la reserva tributaria. Estos derechos tienen un alcance menor que el de la intimidad,
permitiendo el acceso limitado por parte de agencias públicas para la prevención del
lavado de activos y la evasión fiscal, siempre bajo estrictas condiciones de
confidencialidad.
3.2.3 Derecho de Participación Política
El derecho de sufragio, reconocido como fundamental en el artículo 2 inciso 17
de la Constitución peruana, es el principal medio de participación política. Incluye el
sufragio activo, que es el derecho de elegir a las autoridades mediante el voto personal,
secreto, igual y obligatorio hasta los 70 años; y el sufragio pasivo, el derecho a ser
elegido, que se ejerce al postularse como candidato a través de organizaciones
políticas. Este derecho se concede a todos los ciudadanos nacidos en el Perú y a
extranjeros residentes para elecciones municipales, cumpliendo con las leyes
pertinentes. La Constitución establece que el Perú es una república democrática con un
gobierno representativo, donde los cargos públicos son ocupados por representantes
elegidos en procesos electorales, y las organizaciones políticas juegan un papel crucial
en la formación y manifestación de la voluntad popular.
3.2.4 Derechos Económicos
La Constitución peruana reconoce el derecho a la libertad de contratación en el
artículo 2 inciso 14 y el artículo 62, permitiendo a las personas celebrar contratos para
fines lícitos sin contravenir leyes de orden público. Esta libertad se basa en la autonomía
de la voluntad, permitiendo a las partes decidir cómo y cuándo obligarse y establecer
los términos de su relación contractual. Según el artículo 62, los términos de un contrato
no pueden ser modificados por nuevas leyes y cualquier conflicto derivado debe
resolverse mediante mecanismos arbitrales o judiciales establecidos en el contrato o en
la ley. Además, el Estado puede ofrecer garantías mediante contratos-ley, que no
pueden ser alterados legislativamente, protegiendo así la libertad contractual en el
marco de un Estado social de derecho.
Los derechos fundamentales no se limitan a proteger intereses particulares;
también desempeñan un papel en el ordenamiento jurídico y la organización del Estado.
Por ejemplo, derechos como la dignidad y la libertad de expresión no solo salvaguardan
la autonomía individual y la capacidad de comunicación, sino que también aseguran que
el Estado y la sociedad respeten la integridad y el desarrollo de cada persona.
3.3 Relación del Derecho Penal y los Derechos Fundamentales
3.3.1 Función del Derecho Penal
El derecho penal se compone de normas que definen conductas delictivas y
establecen sanciones, funcionando como un medio de control social y de prevención de
conductas indeseadas. Es el recurso más fuerte del Estado para proteger los derechos
fundamentales, aunque debería ser el último recurso utilizado (última ratio Legis) cuando
otros medios de control social son insuficientes, debido al daño social que puede causar.
El derecho penal tiene un rol crucial en la protección de los derechos
fundamentales. Al definir y sancionar ciertos comportamientos que atentan contra estos
derechos, el sistema penal actúa como un mecanismo de defensa de los valores
fundamentales de la sociedad.
3.3.2 Principio de Necesidad o mínima intervención del derecho penal
El principio de necesidad o de mínima intervención establece que el derecho
penal debe usarse solo cuando sea indispensable para la convivencia social,
interviniendo únicamente en casos de grave importancia que no puedan resolverse
mediante otros sistemas de control menos lesivos. Este principio se divide en
subsidiariedad y fragmentariedad: la subsidiariedad (o última ratio) limita el derecho
penal a situaciones donde otros mecanismos de control han fracasado, mientras que la
fragmentariedad asegura que solo se penalicen conductas de gran relevancia, evitando
una expansión excesiva del derecho penal. Estos principios protegen los derechos
fundamentales al garantizar que el derecho penal se utilice de manera selectiva y
proporcionada, asegurando que su intervención se justifique únicamente para
salvaguardar bienes jurídicos de especial relevancia y no se convierta en un instrumento
de control social indiscriminado.
3.3.3 El Principio de Lesividad
El principio de lesividad exige que el derecho penal solo intervenga cuando un
bien jurídico, es decir, un derecho fundamental, sea efectivamente lesionado o puesto
en peligro. Este principio, se encuentra en el artículo IV del Título Preliminar del Código
Penal (CP) peruano. Este principio busca evitar el uso arbitrario y excesivo del poder
penal al garantizar que la intervención estatal solo ocurra cuando realmente se ponga
en riesgo o se lesione un bien jurídico de importancia.
Un ejemplo de la aplicación del principio de lesividad puede observarse en casos
donde se debaten delitos relacionados con la libertad de expresión. Si una expresión no
llega a lesionar de manera concreta el honor o la integridad de una persona,
criminalizarla podría ser visto como una violación del principio de lesividad.

Capítulo 4: Principios del Derecho Penal en Relación con los DDHH y DFF
(Salas Patilla Karen Milagros)
La interacción entre el derecho penal y los derechos humanos son muy
importantes para establecer un sistema de justicia que no solo penalice
comportamientos indebidos, sino que también abogue por el respeto y la defensa de la
dignidad de cada individuo. En Perú, es fundamental que los principios que rigen el
derecho penal reflejen un firme compromiso con la justicia, la igualdad y el
reconocimiento de los derechos fundamentales. La historia peruana está marcada por
diversas violaciones a los derechos humanos, lo que hace que estos principios sean
especialmente necesarios y relevantes en el contexto actual. César San Martín, en su
libro Derecho Penal y Derechos Humanos, destaca que estos principios contribuyen a
espolear un entorno social donde la justicia no se reduzca a una mera retribución, sino
que se enfoque en la reintegración de las personas y la creación de una paz sostenible
en la sociedad.
4.1 Principio de Legalidad
El principio de legalidad, que se encuentra en el corazón del derecho penal,
sostiene que no puede existir un crimen ni un castigo sin una ley que los prevea. Este
principio, expresado en la máxima latina "nullum crimen, nulla poena sine lege", actúa
como un baluarte contra los abusos de poder por parte del Estado y otros actores. Juan
Carlos Yepes, en su obra Derecho Penal: Parte General, enfatiza que este principio es
crucial para proteger a los ciudadanos de penas arbitrarias y de la incertidumbre que
podría generar un marco legal cambiante. La existencia de leyes claras y bien definidas
es esencial para que las personas entiendan no solo lo que se espera de ellas, sino
también cuáles son sus derechos en todo momento.
La legalidad implica también que las leyes deben ser accesibles y comprensibles.
Si la ciudadanía puede entender las normas que rigen su conducta, es más probable
que las respeten y participen activamente en la vida pública. Esto es particularmente
relevante en Perú, un país con una rica diversidad cultural y social, donde las barreras
lingüísticas y educativas pueden dificultar la comprensión de los marcos legales. Por lo
tanto, es fundamental que se promueva la educación legal y la divulgación de
información acerca de derechos y responsabilidades, de tal manera que todos los
diferentes grupos de la población tengan la oportunidad de comprender su entorno legal.
Además, el principio de legalidad también fomenta la confianza en las
instituciones del sistema judicial. La percepción de que no se puede castigar a nadie sin
una norma que lo justifique es esencial para el correcto funcionamiento de una
democracia. Este principio asegura que las sanciones sean aplicadas de manera justa
y equitativa, sin favoritismos ni distinciones, lo que es fundamental para preservar la
integridad del sistema judicial y la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.
4.2 Principio de Proporcionalidad
El principio de proporcionalidad se refiere a la necesidad de que las sanciones
impuestas sean justas y adecuadas en relación con la gravedad del delito. Esto significa
que no se debe imponer un castigo severo por un delito menor, ya que hacerlo podría
resultar en una respuesta punitiva desproporcionada. César San Martín, al abordar este
tema, señala que este principio permite a los jueces considerar el contexto de cada caso,
así como las circunstancias personales del infractor. Esto implica que las penas no solo
deben reflejar el daño causado, sino también tener en cuenta la intención detrás del acto
y cualquier factor atenuante que pueda existir.
En el contexto peruano, donde la violencia y el crimen han aumentado durante
diferentes períodos, la aplicación del principio de proporcionalidad cobra especial
relevancia. Un enfoque equilibrado en la aplicación de la justicia puede ayudar a evitar
la sensación de impunidad que a menudo se percibe en la sociedad. Cuando las
decisiones judiciales se basan en criterios claros y razonables, se fomenta un ambiente
donde el castigo no es simplemente una respuesta automática, sino una oportunidad
para la reflexión y el cambio en el comportamiento del infractor.
Este enfoque centrado en la proporcionalidad no solo busca castigar, sino que
también promueve la rehabilitación del infractor. Al proporcionar penas que están en
línea con el delito cometido, se abre la posibilidad de que la persona pueda reflexionar
sobre sus acciones y reintegrarse a la sociedad de manera efectiva. Esto se convierte
en un aspecto crítico en la lucha contra la reincidencia, dado que un sistema penal que
se enfoca en la rehabilitación puede resultar más exitoso en reducir la tasa de delitos en
el futuro.
4.3 Principio de Humanidad de las Penas
El principio de humanidad de las penas es fundamental para cualquier sistema
de justicia que se considere justo y civilizado. Este principio exige que,
independientemente del delito cometido, se respete la dignidad del ser humano, lo que
implica la prohibición de tratos crueles, inhumanos y degradantes en la ejecución de las
penas. En su obra Derechos Humanos y el Sistema Penal, Silvia C. López señala que
este enfoque no solo debe ser considerado un deber legal, sino también una obligación
ética del sistema penitenciario.
Es crucial que las condiciones de vida en las instituciones penitenciarias sean
acordes con la consideración a la dignidad humana. Esto incluye asegurar el acceso a
atención médica de calidad, educación y actividades recreativas que favorezcan un
entorno de rehabilitación en lugar de uno puramente punitivo. En varias ocasiones, los
centros penitenciarios en Perú han enfrentado críticas por problemas de hacinamiento
y falta de recursos, lo que ha suscitado un debate profundo sobre la necesidad de
reforma del sistema penal y carcelario. No se trata solo de castigar a quienes han
infringido la ley, sino de crear condiciones que permitan su reintegración efectiva a la
sociedad, ya que el abandono de sus derechos básicos puede resultar en la creación
de un ciclo perpetuo de criminalidad.
Un sistema penitenciario que respete el principio de humanidad tiene el potencial
de transformar la vida de quienes cumplen penas por delitos, brindando oportunidades
para aprender y crecer en lugar de sumergirlos en un ambiente hostil que dificulte su
rehabilitación. Esto no solo tiene un impacto positivo en el bienestar de los internos, sino
que también beneficia a la sociedad en general al reducir la delincuencia y la
reincidencia. Promover la humanidad en el tratamiento penal es, por lo tanto, una
inversión en la paz y la seguridad de la comunidad.
4.4 Principio de No Discriminación
El principio de no discriminación es esencial para garantizar que cada persona
reciba un trato equitativo y justo dentro del sistema jurídico. Este principio establece que
todas las personas, sin excepción, deben ser tratadas por igual bajo la ley, y que no se
debe permitir ninguna forma de discriminación basada en raza, género, orientación
sexual, discapacidad o condición socioeconómica. Carlos Fernández Sessarego, en su
texto Introducción al Derecho Penal, indica que este principio es vital para combatir la
discriminación que, en muchas ocasiones, puede aparecer durante el proceso judicial,
promoviendo así un acceso equitativo a la justicia.
En un país como Perú, donde se evidencian profundas desigualdades sociales
y económicas, la aplicación efectiva del principio de no discriminación puede contribuir
a corregir injusticias históricas que han afectado a comunidades enteras. Esto implica
una capacitación continua para quienes están en funciones dentro del sistema judicial,
como jueces, fiscales y abogados defensores, así como la implementación de políticas
que garanticen que todas las personas, independientemente de su estatus, tengan
acceso a servicios de defensa legal y protección de sus derechos.
El respeto a este principio no solo beneficia a las personas que se hallan en
situaciones de riesgo, sino que también fortalece la confianza general de la población
en el sistema judicial. Cuando las personas sienten que sus derechos están protegidos
y que serán tratadas con dignidad y respeto, es más probable que se involucren con las
autoridades y busquen soluciones cuando se enfrentan a problemas. El principio de no
discriminación debe ser un pilar central en cada acción emprendida por el sistema penal,
promoviendo una cultura de aceptación y respeto entre todas las personas sin
distinciones.
En conclusión, la integración de los principios del derecho penal en relación con
los derechos humanos y fundamentales es esencial para la creación de un sistema de
justicia que no solo castigue, sino que también respete la dignidad humana. En el
contexto peruano, donde la historia está marcada por violaciones a los derechos
humanos, la aplicación efectiva de estos principios es de suma importancia para
garantizar que se logre una justicia equitativa y accesible para todas las personas.
Garantizar el respeto a los principios de legalidad, proporcionalidad, humanidad y no
discriminación puede contribuir en gran medida a la creación de un ambiente más justo,
donde la justicia no sea solo una herramienta de castigo, sino un medio para la
reconciliación y la rehabilitación. La capacidad del sistema judicial para aplicar estos
principios de manera rigurosa y consistente determinará la confianza del pueblo en sus
instituciones y, en última instancia, el avance hacia una sociedad más justa, equitativa
y pacífica.
Para lograr este objetivo, es fundamental que el sistema judicial peruano se
comprometa a superar los desafíos históricos y contemporáneos que han impedido la
plena protección de los derechos humanos. Esto requiere no solo la implementación de
políticas públicas efectivas, sino también un cambio cultural que priorice la dignidad
humana en cada fase del proceso penal. La formación continua de jueces, fiscales y
abogados en materia de derechos humanos es esencial para asegurar que los principios
de legalidad, proporcionalidad, humanidad y no discriminación no solo sean respetados,
sino también promovidos activamente en cada decisión judicial.
Además, la participación de la sociedad civil es crucial para el éxito de este
enfoque integral de la justicia. Las organizaciones de derechos humanos, las
comunidades afectadas y el público en general deben ser parte activa en la vigilancia y
promoción de un sistema penal que refleje los valores de una sociedad democrática. La
transparencia y la rendición de cuentas en el funcionamiento del sistema judicial
fortalecerán la confianza pública y garantizarán que la justicia no sea vista como una
entidad distante o punitiva, sino como un pilar fundamental para la paz social.
Finalmente, la construcción de un sistema de justicia verdaderamente
respetuoso de los derechos humanos y fundamentales en Perú requerirá un esfuerzo
sostenido y coordinado entre el gobierno, las instituciones judiciales y la sociedad en
general.

Capitulo 5: El Proceso Penal y Derechos Humanos en Perú (MIRANDA


INCARROCA CLAUDIA LUCERO)
El proceso penal en Perú es un componente esencial del sistema de justicia que
busca equilibrar la necesidad de cuidar la convivencia en la sociedad mientras se
protegen los derechos fundamentales de las personas. Este proceso no solo se enfoca
en la culpabilidad o inocencia de los acusados, sino que también debe asegurar que se
cumplan los derechos de todas las personas en cada etapa. Según el autor José Luis
Castillo Alva en su libro Derechos Humanos y Proceso Penal, el respeto a los derechos
humanos es un principio que debe estar presente en todas las acciones del sistema
judicial. Esto implica que tanto las víctimas como los acusados deben ser tratados con
honor y consideración, y que sus derechos deben ser protegidos de manera efectiva.
Sin embargo, a pesar de los avances normativos, la realidad muestra que existen
desafíos significativos que deben ser abordados para asegurar que estos derechos sean
efectivamente respetados en la práctica.
5.1 Garantías Procesales en el Proceso Penal
Son derechos fundamentales que protegen a las personas durante el proceso
penal, asegurando que se les trate de manera justa y equitativa. En su obra Teoría del
Proceso Penal, César Azabache explica que estas garantías incluyen el derecho a
conocer los cargos en su contra, el derecho a aportar pruebas y el derecho a un juicio
justo. Estas disposiciones son esenciales para evitar abusos y arbitrariedades por parte
del sistema judicial. Sin embargo, en la práctica, muchos ciudadanos enfrentan
obstáculos que limitan su acceso a estas garantías. Por ejemplo, la falta de recursos
económicos puede impedir que una persona contrate un abogado competente, lo que a
su vez afecta su capacidad para defenderse adecuadamente. Además, la sobrecarga
de trabajo en los juzgados puede llevar a que los casos no se manejen con la atención
que merecen, lo que pone en riesgo el derecho a un juicio justo. Por lo tanto, es esencial
que se implementen reformas que fortalezcan estas garantías y aseguren su aplicación
efectiva en todos los casos.
Siguiendo con el tema no solo son un conjunto de derechos, sino que también
son un reflejo del compromiso del Estado con la justicia. La falta de acceso a estas
garantías puede llevar a situaciones de injusticia, donde personas inocentes son
condenadas o donde las víctimas no reciben la atención que merecen. Por ello, es
fundamental que el sistema judicial peruano trabaje en la mejora de sus procesos y en
la capacitación de sus funcionarios para que puedan hacer su trabajo de cuidar los
derechos de todos los ciudadanos. Esto incluye la implementación de formas que
ayuden a acceder a la justicia, como la implementación de servicios de asesoría legal
gratuita y la difusión de la enseñanza sobre los derechos humanos en la población.
5.2 El Derecho a la Defensa
El derecho a la defensa es una parte clave del proceso penal, ya que posibilita a
los acusados tener la ayuda de un abogado que los represente y proteja sus derechos.
En su libro Derecho a la Defensa en el Proceso Penal, María Elena Martínez destaca
que este derecho es crucial para garantizar que el acusado tenga la posibilidad de contar
su versión de lo sucedido y de desafiar las pruebas en su contra. Sin embargo, en el
contexto peruano, muchas personas se ven limitadas en su acceso a una defensa
adecuada. Esto es especialmente cierto para aquellos que no pueden pagar un abogado
privado, lo que los obliga a depender de defensores públicos que, a menudo, están
abrumados de trabajo y no tienen los recursos que necesitan para ofrecer una defensa
efectiva. Esta situación plantea un desafío significativo para el sistema de justicia, ya
que una defensa inadecuada puede llevar a condenas injustas.
Además, el derecho a la defensa no solo se refiere a la representación legal, sino
también a la posibilidad de que el acusado participe activamente en su proceso. Esto
implica que deben ser informados de manera clara y oportuna sobre los cargos en su
contra y sobre el desarrollo del proceso. La falta de información puede generar un
sentimiento de desamparo y desconfianza en el sistema judicial. Por lo tanto, es
fundamental que se busquen soluciones que garanticen que todos los acusados,
independientemente de su situación económica, tengan acceso a una representación
legal de calidad. Esto podría incluir la creación de programas de capacitación para
defensores públicos y la promoción del trabajo conjunto entre organizaciones de la
sociedad civil y el sistema judicial para mejorar la calidad de la defensa.
5.3 La Presunción de Inocencia
Este principio fundamental dice que toda persona es inocente hasta que se
pruebe su culpabilidad en un juicio justo. Este principio está consagrado en la legislación
peruana y es fundamental para salvaguardar los derechos de los acusados. En su obra
Derecho Penal Peruano, César San Martín argumenta que la presunción de inocencia
no solo es un derecho del acusado, sino que también es un mecanismo que garantiza
la integridad del sistema judicial. Sin embargo, en la práctica, este principio a menudo
se ve amenazado por la presión mediática y la opinión pública, que pueden influir en la
percepción de culpabilidad antes de que se lleve a cabo un juicio. Esto puede resultar
en un trato injusto hacia los acusados, quienes son juzgados en los medios antes de
que se presente evidencia en un tribunal.
La violación de la presunción de inocencia puede tener consecuencias
devastadoras para la vida de una persona. No solo afecta su reputación, sino que
también puede llevar a la pérdida de oportunidades laborales y a un estigma social que
perdura incluso después de que se haya demostrado su inocencia. Por lo tanto, es
crucial fomentar una cultura de respeto hacia la presunción de inocencia, tanto en los
medios de comunicación como en la sociedad en general. Esto no solo protegerá a los
acusados, sino que también fortalecerá la confianza en el sistema de justicia. La
educación sobre derechos humanos y la promoción de un periodismo responsable son
pasos importantes para lograr este objetivo.
5.4 Prohibición de la Tortura y Tratos Inhumanos o Degradantes
Este principio fundamental que está consagrado en la Constitución peruana y en
diversos tratados internacionales. Carlos Rivera, en su libro DDHH en el PE: Realidad y
Desafíos, enfatiza que, a pesar de esta prohibición, se han documentado casos de
abuso y maltrato en centros de detención y durante interrogatorios. Estas violaciones no
solo afectan la dignidad de las personas involucradas, sino que también socavan la
confianza en el ámbito legal y en las entidades del gobierno. La existencia de prácticas
de tortura y tratos crueles es un reflejo acerca de la desconsideración hacia los derechos
humano y de la impunidad que a menudo rodea a estos casos.
La lucha contra la tortura y los tratos inhumanos requiere un compromiso firme
por parte del Estado para implementar estrategias eficaces de prevención y sanción.
Esto incluye la capacitación del personal de seguridad y justicia en el respeto a los
derechos humanos, así como la creación de mecanismos de supervisión que aseguren
que se investiguen y sancionen adecuadamente las denuncias de abuso. Además, es
fundamental promover una cultura de valoración hacia la dignidad de las personas en
todas las instituciones del Estado. Solo a través de un compromiso firme con la
protección de los derechos humanos se podrá construir un sistema de justicia que valore
la dignidad de todas las personas y que garantice un trato justo y humano en cada fase
del proceso penal.
En conclusión, el proceso penal en Perú juega Un rol clave en la defensa de los
derechos de todas las personas implicadas, tanto de quienes son acusados como de
las víctimas. Aunque existen leyes que buscan garantizar un trato justo, la realidad
muestra que muchas personas aún enfrentan obstáculos que dificultan su acceso a una
justicia equitativa. Es vital que todos tengan la posibilidad de tener una defensa
adecuada, ya que esto no solo ayuda a los acusados a presentar su versión de los
hechos, sino que también asegura que el sistema judicial funcione correctamente.

Capitulo 6: El Impacto De Los Derechos Humanos y Fundamentales en

la Política (Papel Cconcha Yuliana)

Los DDHH son fundamentales, tienen un impacto adentro en la política, ya que


esto son bases del sistema democrático y del estado. Estos derechos, incluyen
libertades como la expresión, también es protegido rechazando la discriminación, son
esenciales para garantizar la dignidad humana y justicia social
Impactos clases:
● Protección De Las Libertades Individuales

● Participación Ciudada Y Democracia

● Conflictos Y Derechos Humanos


● Relaciones Internacionales

● Legitimación Ciudadana Y Democracia


Esto son algunos impactos que podemos encontrar, la estructura y como
funciona el sistema de los políticos. son un pilar para las construcciones de sociedades
justas, equitativas y democráticas, y a su promoción y respeto son esenciales para
estabilizar la política y social a nivel mundial
6.1. La Influencia De Los DDHH En Las Políticas Penales
los derechos humanos, tienen una influencia significativa en las políticas
penales, como esto también orientan de manera en que los sistemas de justica criminal
abordan la prevención del delito, el castigo, y la rehabilitación.
Aquí tenemos algunos puntos clave:
6.1.1. Limitación del Uso de la Fuerza y las Penas:
● Algunos instrumentos de convencer contra el calvario de la ONU, se
prohíbe el desgarro, castigos salvajes, crueles y desagradable. Esto limito las políticas
penales que podrían recurrir a métodos severos en la obtención de confesiones.
● Se sabe que el derecho humano también a impulsado a la pena de
muerte, se considera violación al derecho a la vida. Además, en aquellos países aun se
aplica, hay presiones internaciones para limitar su uso a los delitos graves.
6.1.2 Derecho a un Juicio Justo:
● Se sabe que cualquier tipo de persona acusada de cualquier delito
continuamente va a tener un juicio justo, también incluye la sospecha si es inocente,
puede tener un abogado, un tribunal imparcial, y la posibilidad de apelar
● Nadie puede ser condenado por actos, que no son delitos en el momento
en que fueron cometidos. Esto esta protegido por los derechos humanos, lo que evita
aplicación arbitraria o retroactiva de la ley penal.
● Condición de detención y privación de libertad: Los DDHH son personas
privadas de libertad, son tratadas con humanidad y que se respeten su dignidad. Incluye
el acceso a atención médica, alimentación adecuada, y condiciones de vida.
● Establecen que nadie debe ser detenido sin justificación legal y sin
acceso a la revisión judicial de su detención. Esto limita el uso de detenciones arbitrarias
y prolongadas en juicio.
6.2. Enfoque en la Rehabilitación en Lugar de la Represión
● Las políticas penales son influenciadas por los derechos humanos
tienden a ser enfatizar la rehabilitación y la reinserción social de los delincuentes,
además de un enfoque exclusivamente punitivo. Esto se manifiesta en programas de
educación, capacitación laboral y apoyo psicológico.
6.2.1. Medidas alternativas para la privación de libertad y lo que tiene relación con los
DDHH
Las medidas alternativas a la privación de libertad son estrategias adoptadas por
los sistemas de justicia penal para manejar ciertos delitos y delincuentes sin recurrir al
encarcelamiento. Estas medidas están profundamente relacionadas con los derechos
humanos (DDHH), ya que promueven un enfoque más humano y efectivo en el
tratamiento de los infractores, protegiendo su dignidad y facilitando su reintegración en
la sociedad. A continuación, se explora esta relación en detalle:
● Principio de oportuno: defienden sobre su derecho, y la privación de la
misma debe ser una medida de opcional. La opción a la prisión, también para el arresto
de domicilio, su libertad condicional o la supervisión electrónica, buscan asegurar su
correspondiente al delito cometido, que no se infrinja la libertad más de lo necesario.
● Humanización del Sistema Penal: os DDHH aseguran que toda persona,
incluso un infractor, debe ser tratada con dignidad y respeto. Las medidas alternativas
evitan los efectos deshumanizantes de la prisión, como el aislamiento social y la
estigmatización, y promueven un tratamiento más humano.
● Reducción de la Discriminación: Eexigen que todos los individuos sean
tratados con igualdad ante la ley, sin discriminación. Las medidas alternativas pueden
ayudar a abordar las disparidades raciales, de género o socioeconómicas en el sistema
de justicia penal, ofreciendo opciones más justas para aquellos que, de otro modo,
podrían ser injustamente encarcelados.
● Impacto en la Familia y la Comunidad: Reconocen su importancia de una
familia para la vida de algunas. Las medidas alternativas, como el trabajo comunitario o
la libertad condicional, permiten a los infractores mantener vínculos familiares y cumplir
con sus responsabilidades como padres o cuidadores, minimizando el impacto negativo
en sus familias.
6.2.2. Reforma Penal Y Los DDHH
La reforma penal y los derechos humanos, están intrínsecamente vinculados,
además cualquier proceso de reforma en el ámbito penal debe centrarse en garantizar
el sistema de justicia respete y proteja los derechos fundamentales de todas las
personas, acusados como a las victimas y la sociedad en general.
Aquí tenemos algunos conceptos:
● HUMANIZACIÓN DEL SISTEMA PENAL

● GARANTIA DEL DEBIDO PROCESO


● REFORMAS EN LA POLÍTICA DE SENTENCIAS

● JUSTICIA RESTAURATIVA
● TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS
La reforma penal busca transformar el sistema de justicia penal para que sea
mas justo, equitativo, y respetuoso de la dignidad humana. Esto implica no solo cambios
en las leyes y políticas, sino también en las practicas y actitudes de los que actúan en
los sistemas.
En resumen, la influencia de los derechos humanos en las políticas penales es
crucial para la creación de un sistema de justicia que priorice la dignidad humana, la
rehabilitación y la equidad. Las medidas como la limitación del uso de la fuerza, la
garantía de un juicio justo, y la humanización del sistema penal reflejan un compromiso
con los principios fundamentales de los derechos humanos. Estas políticas no solo
buscan castigar, sino también rehabilitar y reintegrar a los infractores en la sociedad,
promoviendo un enfoque más justo y efectivo en el tratamiento de los delincuentes.
Además, las reformas penales orientadas por los derechos humanos son
esenciales para transformar un sistema de justicia que no solo responde a los delitos,
sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más equitativa y
democrática. A través de la implementación de medidas alternativas a la prisión, la
justicia restaurativa, y la transparencia en los procesos judiciales, se puede lograr un
sistema penal que no solo respete los derechos de todas las personas, sino que también
fortalezca la confianza pública y promueva una justicia verdaderamente inclusiva y
humanitaria.

Capitulo 7: El Derecho Penal Internacional Y Derechos Humanos (Gayoso


Quispe Briney Yamilet)
No es un secreto que “la idea del derecho que el actual Estado Constitucional
implica no ha entrado plenamente en el aire que pueden aspirar los juristas”. Por
ejemplo, en nuestro país, Perú, la gran mayoría de los jueces no aspira a superar la
visión que se tiene en su gran mayoría por adquirir la visión positiva del Derecho en sus
aspectos generales lo que conlleva mantener la fe en el rezo del credo jurídico que “el
juez deba limitarse a la aplicación propia de la Ley” que hoy ha pasado a un susodicho,
segundo plano. Recordar que en los Estados constitucionales la potestad jurisdiccional
debe poder estar más que enmarcada en los límites constitucionales, mantener la
observancia de principios, valores y derechos fundamentales que la propia Constitución
tiende a consagrar y pasar a reconocer, como los tratados de carácter internacional
como – la Convención Americana sobre Derechos Humanos – a los cuales el Perú se
encuentra suscrito y su propia interpretación donde sus órganos constitucionales
competentes. Y esto es además la propia nueva perspectiva de la “Constitución
convencionalizada”, la cual por si misma brinda una mejor tutea y cuidado a los derechos
de las personas.
7.1. La Corte Penal Internacional (CPI)
es una institución judicial internacional establecida para enjuiciar a individuos por
crímenes graves que afectan a la comunidad internacional en su conjunto. Fue creada
por el Tratado de Roma, conocido formalmente como el Estatuto de Roma, el 17 de julio
de 1998, y comenzó a operar el 1 de julio de 2002.
Algunos puntos clave sobre la CPI:
7.1.1. Jurisdicción
La CPI tiene jurisdicción sobre cuatro tipos de crímenes: genocidio, crímenes de
guerra, crímenes de lesa humanidad y el crimen de agresión. Estos crímenes deben ser
de tal magnitud que afectan a la comunidad internacional en su conjunto.
7.1.2. Complementariedad
La CPI actúa bajo el principio de complementariedad, lo que significa que solo
interviene cuando los sistemas judiciales nacionales no están dispuestos o son
incapaces de llevar a cabo una investigación o enjuiciamiento de manera efectiva.
7.1.3. Sede
La sede de la CPI se encuentra en La Haya, Países Bajos.
7.1.4. Estructura
La Corte está compuesta por la Presidencia, la Fiscalía y las Secciones
Judiciales (que incluyen las salas de juicio y las salas de apelación). Además, cuenta
con un Registro que apoya en la administración y en la gestión de los casos.
7.1.5. Miembros
Los Estados que han ratificado el Estatuto de Roma son miembros de la CPI.
No todos los países son parte del Estatuto; por ejemplo, Estados Unidos y algunos
países importantes no lo han ratificado, lo que limita la jurisdicción de la CPI sobre esos
Estados.
7.1.6. Proceso Judicial
Los procesos en la CPI incluyen investigaciones preliminares, investigaciones
formales, y juicios. La Fiscalía es responsable de llevar a cabo las investigaciones y de
presentar casos ante los jueces.
La CPI juega un papel crucial en la justicia internacional al ofrecer una plataforma
para procesar a aquellos responsables de los crímenes más graves y al promover la
rendición de cuentas y la justicia en contextos donde los sistemas judiciales nacionales
podrían no ser suficientes.
Por otro lado, los delitos de lesa humanidad son violaciones graves de los
derechos humanos que se cometen como parte de un ataque sistemático y generalizado
contra una población civil. Estos delitos se distinguen por su magnitud y la naturaleza
sistemática del ataque, que suele ser perpetrado por parte de autoridades estatales o
grupos organizados.
La responsabilidad penal es el concepto jurídico que define la capacidad y
obligación de una persona de responder por la comisión de un delito y enfrentar las
consecuencias legales correspondientes. Implica que un individuo puede ser
considerado culpable y sometido a sanciones o medidas punitivas por haber violado la
ley penal.
7.2 La Constitucionalizacion Del Derecho
es un fenómeno por el cual nuestro determinado ordenamiento pasa a ser de
carácter jurídico en un país, que por sí mismo tiende a interpretarse y así aplicar a las
leyes que se tienden a poder aplicar al derecho del texto constitucional, en pocas
palabras aplica a que la norma fundamental de la base del ordenamiento legal y en ello
se basa el derecho para poder ajustar, a la propia Constitución. Y es acá donde el
estudio propio de la constitucionalizcion del Derecho mismo nos pasa a remitir a Europa,
pues comprende y tiende a poseer las fuentes sobre la materia de neo
constitucionalismo (denominación citada por sectores de tratadistas) que se aplican al
desarrollo del contexto, y es acá donde tienden a nacer las primeras normas
constitucionales, pautas propiamente dichas y además la tenencia de la observancia
misma de los operadores en el aspecto jurídico y además en lo de lo social, desde la
perspectiva de los conglomerados propiamente señalados. Pero si lo queremos
comprender a rasgos, lo podemos apreciar desde el aspecto categórico respecto a las
disposiciones normativas que se tienden a contemplar en la constitución de cada país,
y ello aplica el compendio que tiende a poder integrar el derecho aplicado a los deberes,
prohibiciones y además poder estar sujeta a los individuos que es lo busco y prima en
aspiraciones de una sana, positiva y democrática convivencia en una sociedad
contemplada en deberes y derechos con la búsqueda de la igualdad de todos sus
miembros.
Entre los primeros tratados europeos constitucionales, la Ley fundamental de
Boonn (1949) siguiendo del surgimiento del Tribunal Constitucional Federal de la
Alemania (1951) y esto da paso a la Constitución Política de 1947 (Italia) y ella va de la
mano con la creación propia de la Corte Constitucional en 1956 y esto origina un
desenlace basado en la creación de la Corte Constitucional en Portugal (1982) para
pasar a dar paso al Tribunal Constitucional español (1978) y ello conlleva en la
Constitución Política de Bélgica (1984) y ello, es decir que se considera a la constitución
como el eje central de interpretación hubo un proceso de carácter histórico en el siglo
XX, pues pasa a convertirse en un asunto de carácter universal e internacional, que
tiende a ser de carácter con el estudio minucioso por parte de la doctrina misma y va a
la par con la alta precedente jurisprudencial, dotado en las Constituciones de la fuerza
imperativa, obligatorio y la plena eficacia, y varían en las demás leyes. La potestad
sancionadora del Estado, pasa a tener el poder de manifestarse en tres modalidades,
(i) la vía del Poder Judicial; (ii) la vía administrativa del Poder Ejecutivo y; (iii) la vía
parlamentaria del Congreso, si decidimos tomar un ejemplo, sería el juicio político. El
fundamento de la potestad sancionadora pasa a poder encontrar en el ius puniendi del
Estado, el mismo que promueve y genera los mecanismos que le brinden generar y
poder realizar garantizar el estado propio del derecho propiamente dicho. Según el
Tribunal Constitucional pasa a señalar que: “en el Estado democrático y social del
derecho, el propio Legislador no tiene una discrecionalidad” que se tiende a basar en el
resultado los propios límites.
Podemos decir que los principios que pasan a regir la potestad que tiende a ser
parte del Estado de aspecto sancionadora, tiende a poder derivar en lo advertido como
en lo administrativo – sancionador y eso tiende a derivar a en los principios de
culpabilidad, legibilidad, tipicidad y tienden a formar parte de la construcción de los
principios básicos del derecho sancionador que no solo se tienden a aplicar en el ámbito
del derecho penal, sino además en el de derecho administrativo que pasa a tomar el rol
de sancionador, en el caso que se precise.

Conclusiones
La finalidad del Derecho Penal es esencialmente la protección de bienes
jurídicos fundamentales, preservando el orden social a través de la sanción de
conductas que atentan contra ellos. Su definición y aplicación deben alinearse con la
evolución social, reflejando los valores predominantes y garantizando una justicia
equitativa.
Los derechos humanos establecen un marco normativo que guía y limita el
ejercicio del Derecho Penal, asegurando que las políticas punitivas no vulneren las
libertades fundamentales. El Derecho Penal, por tanto, debe ser un mecanismo que,
en lugar de contradecir, refuerce la protección de los derechos humanos.
Los derechos fundamentales, al estar consagrados en la Constitución,
requieren de una tutela efectiva por parte del Derecho Penal. Esto implica que el
sistema penal debe actuar no solo como un medio de represión del delito, sino
también como un garante de las libertades individuales frente a posibles abusos de
poder.
La aplicación del Derecho Penal debe basarse en principios fundamentales
como la legalidad, proporcionalidad, humanidad y no discriminación, que son
esenciales para asegurar que el poder punitivo del Estado se ejerza de manera justa y
acorde con los derechos humanos y fundamentales.
El proceso penal, como mecanismo para la aplicación del Derecho Penal, debe
respetar estrictamente las garantías procesales. Entre ellas, destacan el derecho a
una defensa adecuada, la presunción de inocencia, y la prohibición de la tortura,
elementos indispensables para garantizar un juicio justo y la protección de los
derechos humanos de los imputados.
Los derechos humanos han influido decisivamente en la configuración de las
políticas penales, promoviendo la implementación de medidas que prioricen la
rehabilitación sobre la retribución, y fomentando alternativas a la privación de libertad
que respeten la dignidad humana y contribuyan a una justicia restaurativa.
El Derecho Penal Internacional, a través de instituciones como la Corte Penal
Internacional, juega un papel crucial en la sanción de crímenes que afectan a la
humanidad en su conjunto. Este ámbito del derecho destaca la responsabilidad penal
no solo de individuos, sino también de Estados, en la comisión de delitos graves como
el genocidio y los crímenes de lesa humanidad, asegurando que tales conductas no
queden impunes y se salvaguarden los derechos humanos a nivel global.

Sugerencias
Es fundamental comprender que el Derecho Penal no solo busca sancionar
conductas delictivas, sino también preservar el orden social mediante la protección de
bienes jurídicos esenciales. Esta dualidad entre sanción y protección refleja la
necesidad de que el Derecho Penal evolucione de manera coherente con los cambios
sociales y los valores que estos cambios conllevan.
El Derecho Penal debe ser visto como una herramienta al servicio de la
protección de los derechos humanos, no como un fin en sí mismo. Cualquier política
penal que no respete los derechos humanos fundamentales pierde legitimidad y se
convierte en una amenaza para las libertades individuales y colectivas.
La protección de los derechos fundamentales a través del Derecho Penal
subraya la importancia de este como una salvaguarda contra los excesos del poder
estatal. Este enfoque refuerza la idea de que la justicia penal no debe ser solo
punitiva, sino también protectora, asegurando que las garantías constitucionales se
mantengan inviolables.
Los principios de legalidad, proporcionalidad, humanidad y no discriminación
son pilares que sustentan un sistema penal justo y equitativo. Estos principios no solo
limitan el poder punitivo del Estado, sino que también aseguran que el proceso penal
se alinee con los estándares internacionales de derechos humanos.
La observancia de las garantías procesales es indispensable para el
funcionamiento de un sistema penal que respete los derechos humanos. Sin estas
garantías, el proceso penal se convierte en una mera formalidad, donde la justicia no
es el objetivo principal, sino una consecuencia accidental.
Las políticas penales influenciadas por los derechos humanos tienden a ser
más justas y humanitarias, priorizando la rehabilitación y la reintegración social de los
infractores. Este enfoque humanista no solo beneficia a los individuos implicados, sino
también a la sociedad en general, al promover la justicia restaurativa y la reducción de
la reincidencia.
El papel del Derecho Penal Internacional en la protección de los derechos
humanos a nivel global es crucial, ya que permite sancionar crímenes de extrema
gravedad que afectan a toda la humanidad. La existencia de tribunales como la Corte
Penal Internacional envía un mensaje claro de que la impunidad no será tolerada,
reforzando la responsabilidad penal tanto de individuos como de Estados en la
protección de los derechos humanos.

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