Modulo S
Modulo S
Para lograr que este tema sea de dominio público, la CNDH, en unión con la UNAM, se ha
encargado de elaborar un curso integrado por cuatro módulos en los que se revisarán las
diferentes legislaciones, nacionales e internacionales, y los esfuerzos que la propia Comisión ha
realizado para la prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes
en los lugares de privación de la libertad en nuestro país.
Para ello, se explorará cómo es que entendemos la tortura y otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes; se darán a conocer las principales instituciones internacionales,
nacionales, instrumentos y mecanismos para prevenir, investigar y sancionar estos actos. Por
medio de este curso también se pretende dar a conocer las distintas modalidades en las que se
cometen dichos delitos, así como sus repercusiones físicas y psicológicas; por lo tanto, se
profundizará con ejemplos de casos reales, a fin de sensibilizar al lector sobre algunas de las
sentencias emitidas en el contexto nacional e internacional que han tenido lugar en las últimas
décadas.
En cuanto al contexto actual, se ha dedicado un módulo para hablar sobre el Mecanismo Nacional
de Prevención de la Tortura (MNPT), para dar a conocer las atribuciones y facultades conferidas
por el Estado mexicano, gracias a los tratados internacionales, los cuales se han ratificado para el
desarrollo en conjunto de una estrategia integrada para prevenir, investigar y sancionar la tortura y
otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Objetivo general
Módulos
Para tener un mejor contexto del desarrollo histórico en cuanto a la normativa relacionada con la
prevención y sanción de la tortura, revise la siguiente línea del tiempo.
1975 Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
1984 convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Cueles, Inhumanos o Degradantes.
Entra en vigor en 1987.
2002 Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Cueles,
Inhumanos o Degradantes. Entra en vigor en 2006.
2017 Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes
2017 Reglamento del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes
En América, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH, también llamada Pacto de
San José) fue suscrita, tras la Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos, el
22 de noviembre de 1969 en la ciudad de San José de Costa Rica y entró en vigencia el 18 de julio
de 1978. Es una de las bases del sistema interamericano de protección de derechos humanos. Los
Estados parte, como México, Brasil, Costa Rica, Bolivia y Estados Unidos, por mencionar algunos,
en esta convención se "comprometieron a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y
a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que estuviera sujeta a su jurisdicción, sin
discriminación alguna" (CIDH, 1969).
En cuanto al derecho a la libertad personal, en su artículo 7.° indica que toda persona detenida o
retenida:
Debe ser informada inmediatamente de las razones de su detención y notificada del cargo o cargos
formulados contra ella.
Además, tiene derecho a recurrir ante un juez, jueza o tribunal competente, a fin de que
éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad
si el arresto o la detención fueran ilegales.
Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Toda persona privada de su libertad debe ser tratada con el respeto debido a la dignidad
inherente al ser humano.
Los y las menores de edad que puedan ser procesados/as deben separarse de las personas
adultas.
Gracias a estos dos artículos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San
José se reconoce que la tortura y los tratos crueles son violaciones a los derechos humanos, dado
que en su artículo 5.° se especifica que nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos
crueles, inhumanos o degradantes, además indica que la persona privada de su libertad debe ser
tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
Por otra parte, en su artículo 7.° se indica el derecho a la libertad personal indicando el tiempo en
que la persona debe ser informada de las causas de su retención, su derecho a ser llevado ante un
juez y que su juicio sea realizado en un plazo razonable, también menciona que puede analizar con
un juez las razones de su detención.
Con ello, se puede observar que nuestro país, al haber firmado y ratificado la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, está obligado a desarrollar
medidas que permitan la prevención, investigación y en su caso, sanción de estos actos. En ese
sentido, como avances al respecto, podemos señalar la expedición de la Ley General para Prevenir,
Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; Por
otra perte, hoy contamos con un organismo, que es el Mecanismo Nacional de Prevención de la
Tortura (MNPT), que conforme a su reglamento tiene a su cargo la supervisión permanente y
sistemática de los lugares de privación de la libertad en todo el territorio nacional, con la finalidad
de asegurar el respeto de los derechos fundamentales de las personas privadas de su libertad y
prevenir los actos antes señalados.
“En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos
reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano
sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni
suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta
Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las
personas la protección más amplia.
Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que
entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las
leyes.
Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las
discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las
preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga
por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”
En nuestra Carta Magna, todas las personas gozarán de los derechos humanos y el Estado
mexicano debe establecer los mecanismos para prevenir, investigar y sancionar las violaciones a los
derechos humanos; además, el Principio pro persona refiere que en todo momento se aplicarán las
normas que más protejan a los derechos humanos de la persona y, sobre todo, que el Estado debe
promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.
A su vez, la Constitución, en su artículo 19 hace referencia, entre otras, a que la prolongación de la
detención en perjuicio del indiciado será sancionada por la ley penal.
Con relación al artículo 20, en su apartado B menciona los derechos de la persona imputada, cabe
destacar la fracción II de este mismo apartado que indica que la persona imputada tiene derecho a
declarar o a guardar silencio. Desde el momento de su detención se le harán saber los motivos de
la misma y su derecho a guardar silencio, el cual no podrá ser utilizado en su perjuicio. Queda
prohibida y será sancionada por la ley penal, toda incomunicación, intimidación o tortura. La
confesión rendida sin la asistencia del defensor carecerá de todo valor probatorio. Con ello,
tenemos el fundamento legal mediante el cual la tortura se encuentra prohibida en México.
Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes
El 26 de abril del 2017, el Senado de la República aprobó, con 90 votos a favor y 4 en contra, el
dictamen que expide Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes con el objetivo de establecer la distribución de
competencias y la forma de coordinación entre las autoridades de los tres órdenes de gobierno
para prevenir, investigar, juzgar y sancionar el delito de tortura y el de tratos crueles, inhumanos y
degradantes.
En dicho boletín se especifica que las acciones, medidas, mecanismos y procedimientos, así como
la planeación, programación e instrumentación de políticas públicas para la prevención de los
delitos establecidos en esta ley, serán diseñados, implementados y evaluados aplicando los
principios de dignidad humana, debida diligencia, enfoque diferencial y especializado, no
revictimización, perspectiva de género y transparencia y acceso a la información pública.
Se menciona que las autoridades de los tres órdenes de gobierno implementarán un sistema
homologado de revisión sistemática de las normas, procedimientos y protocolos relativos a la
detención, interrogatorio o tratamiento de las personas sometidas a cualquier forma de privación
de la libertad, y del uso legítimo de la fuerza, con el fin de prevenir la tortura y otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes.
Por la importancia de esta ley y su impacto a nivel nacional, empezaremos con un breve resumen
de las obligaciones que tienen ahora las autoridades:
En el artículo 1.° se menciona que la ley es de orden público, interés social y observancia general
en todo el territorio nacional y que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias,
deberán promover, respetar, proteger y garantizar en todo momento el derecho de toda persona a
que se respete su integridad personal, protegiéndosele contra cualquier acto de tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 7.°.- El delito de tortura se investigará y perseguirá de oficio, por denuncia o vista de
autoridad judicial.
Artículo 8.°.- El ejercicio de la acción penal y la sanción que se imponga judicialmente para el delito
de tortura son imprescriptibles.
En el artículo 9.° se indica que no constituyen causas de exclusión del delito de tortura la
obediencia a órdenes o instrucciones de un superior jerárquico que dispongan, autoricen o
alienten la comisión de este delito.
Las órdenes de los superiores jerárquicos de cometer el delito de tortura son manifiestamente
ilícitas y los subordinados tienen el deber de desobedecerlas y denunciarlas.
Con relación al delito de tortura, en el artículo 24, se indica que comete el delito de tortura la
persona servidora pública que, con el fin de obtener información o una confesión, con fines de
investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal, como medio de coacción,
como medida preventiva, o por razones basadas en discriminación, o con cualquier otro fin:
II. Cometa una conducta que sea tendente o capaz de disminuir o anular la personalidad
de la Víctima o su capacidad física o psicológica, aunque no le cause dolor o sufrimiento, o
Tratándose del particular al que se refiere el artículo 25 de esta ley, se le impondrá una
pena de seis a doce años de prisión y de trescientos a seiscientos días multa.
El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos está compuesto por los Estados
que integran la Organización de Estados Americanos (OEA). Su función radica básicamente en velar
por el respeto y protección de los derechos humanos en el continente americano (Colectivo de
Abogados, 2009).
Para ello, el Sistema Interamericano cuenta con dos instancias independientes y a su vez
complementarias: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. De acuerdo al Colectivo de Abogados, sus características se ven a continuación
(2009):
En ese sentido, ante esta Comisión, toda persona puede presentar peticiones o quejas individuales
sobre violaciones a los derechos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos o en otros instrumentos interamericanos. Cuando se considera que la queja involucra
una situación que violenta los derechos humanos, puede emitirse un informe y, a la larga, una
recomendación al Estado, en el cual ocurre dicha situación. Es entonces cuando el Estado debe
atender a tal recomendación o recomendaciones; en caso contrario, podríamos considerar que la
Comisión dé aviso a la Corte y la situación se considera ya de carácter judicial.
Los hechos del presente caso se refieren al señor Rosendo Radilla Pacheco, una persona
involucrada en diversas actividades de la vida política y social de su pueblo, Atoyac de Álvarez,
estado de Guerrero.
El 25 de agosto de 1974 fue detenido por miembros del Ejército de México, mientras se
encontraba con su hijo en un autobús. Posteriormente a su detención fue visto en el cuartel militar
de Atoyac de Álvarez, con evidencias de haber sido agredido físicamente. No se volvió a saber de
su paradero. Los familiares de la víctima interpusieron diversos recursos, a fin de que se
investiguen los hechos y se sancione a los responsables. La causa penal fue dirigida a la jurisdicción
penal militar. No se realizaron mayores investigaciones ni se sancionó a los responsables (CIDH, s.
f.).
Valentina Rosendo denunció los hechos ante las instituciones públicas de derechos humanos
(nacional y locales), las cuales comprobaron que no había denuncia interpuesta ante el Ministerio
Público de la localidad de Ayutla, por lo que se solicitó se iniciara una averiguación previa, en
donde en un principio no se le quiso levantar la denuncia; además, no contaban con un intérprete
de su lengua al español.
Fue examinada por una ginecóloga un mes después de los hechos; posteriormente se turnó el caso
al Ministerio Público de Morelos, quien en el mes de mayo de 2002 remitió por incompetencia el
asunto a la jurisdicción militar, para que continuara con la investigación. Los tribunales militares
resolvieron que no se acreditó la comisión de delito alguno por parte de personal militar, por lo
que devolvieron el expediente al fuero ordinario, que además involucraba a la autoridad federal.
Transcurrieron siete años hasta la denuncia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
quien emitió recomendaciones que el Estado no cumplió, motivo por el cual se pasó el caso al
conocimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Justicia y Género, s. f.).
De acuerdo con la Corte, los hechos del caso se iniciaron el 2 de mayo de 1999, cuando el señor
Montiel Flores se encontraba fuera de la casa del señor Cabrera García, junto a otras personas, en
la comunidad de Pizotla, municipio de Ajuchitlán del Progreso, estado de Guerrero.
Aproximadamente 40 miembros del 40.º Batallón de Infantería del Ejército mexicano entraron en
la comunidad, en el marco de un operativo contra otras personas.
Los señores Cabrera y Montiel fueron detenidos y mantenidos en dicha condición a orillas del río
Pizotla, hasta el 4 de mayo de 1999. Ese día los trasladaron hasta las instalaciones del 40.º Batallón
de Infantería, ubicado en la ciudad de Altamirano, estado de Guerrero.
Los señores Cabrera y Montiel fueron golpeados y maltratados durante su privación de la libertad.
Posteriormente, ciertos miembros del Ejército presentaron una denuncia penal en contra de los
señores Cabrera y Montiel por la presunta comisión de los delitos de portación de armas de fuego
de uso exclusivo de las fuerzas militares y siembra de amapola y marihuana, iniciándose la
respectiva investigación penal.
El 28 de agosto de 2000 el Juez Quinto de Distrito del Vigésimo Primer Circuito, en Coyuca de
Catalán, dictó sentencia mediante la cual condenó a pena privativa de libertad de 6 años y 8 meses
de duración al señor Cabrera García y de 10 años al señor Montiel Flores. Esta decisión fue
objetada a través de diversos recursos judiciales y se modificó parcialmente a su favor. En el año
2001, los señores Cabrera y Montiel fueron liberados para continuar cumpliendo la sanción que se
les impuso en su domicilio, debido a su estado de salud.
Modulo 3
Métodos de tortura física
Golpes y otras formas de traumatismo contuso
A continuación, a manera de resumen, se presentan algunos métodos de tortura física que han
sido descritos por Iacopino (2004) y el Informe de la Comisión Nacional, sobre prisión política y
tortura (2004).
Dentro de estas formas se encuentran las lesiones en la piel o cutáneas, las fracturas de huesos,
traumatismos craneales (que constituyen una de las formas más frecuentes de tortura) y
traumatismos torácicos o abdominales.
Golpes en los pies: “Falanga” es la denominación más común que se da a la aplicación repetida de
golpes en los pies (o, más raramente, en las manos o las caderas), utilizando en general una porra,
un trozo de tubería o un arma similar.
Suspensión: Este método consiste básicamente en sostener a la persona de alguna parte del
cuerpo. Como ejemplos se encuentran los siguientes:
a) Suspensión en cruz, que se aplica extendiendo los brazos y atándolos a una barra
horizontal.
c) Suspensión de carnicería inversa, que consiste en la fijación de los pies hacia arriba, con
la cabeza abajo.
d) Suspensión "palestina", que consiste en suspender a la víctima con los dos antebrazos
atados juntos a la espalda, los codos flexionados en 90 grados y los antebrazos atados a
una barra horizontal. Otra forma consiste en que se suspende al preso o presa de una
ligadura atada alrededor de sus brazos o sus muñecas, con los brazos detrás de la espalda.
e) Suspensión en "percha de loro", que se aplica suspendiendo a la víctima, con las rodillas
flexionadas, de una barra que pasa bajo la región poplítea, en general con las muñecas
atadas a los tobillos.
La suspensión puede durar de 15 a 20 minutos o hasta varias horas. Con frecuencia se propina a las
víctimas golpes u otros maltratos mientras están suspendidas.
Otras torturas de posición: xisten muy diversas formas de torturas de posición, consistentes todas
ellas en atar o sujetar a la víctima en posiciones retorcidas, hiperextendidas o de otras maneras
antinaturales, lo que causa grandes dolores y puede producir lesiones en los ligamentos, tendones,
nervios y vasos sanguíneos.
Tortura dental: La tortura dental puede consistir en rotura o extracción de dientes, o aplicación de
corrientes eléctricas en los dientes. El resultado puede ser pérdidas o roturas de dientes,
inflamación de las encías, hemorragias, dolor, gingivitis, estomatitis, fracturas de la mandíbula o
pérdida de empastes de dientes.
Asfixia: La sofocación, hasta casi llegar a la asfixia, es un método de tortura cada vez más
frecuente. En general no deja huellas y la recuperación es rápida. Este método de tortura fue tan
difundido en América Latina que su nombre en español, el "submarino", ha pasado a formar parte
del vocabulario de los derechos humanos.
Se puede impedir la respiración normal mediante distintos métodos, como recubrir la cabeza con
una bolsa de plástico, obturar la boca y la nariz, ejercer una presión, aplicar una ligadura alrededor
del cuello u obligar a la persona a aspirar polvo, cemento, pimienta, etc. Estas últimas modalidades
se conocen como el "submarino seco". La inmersión forzada de la cabeza en agua, frecuentemente
contaminada con orina, heces, vómitos u otras impurezas, puede dar lugar a que la persona casi se
ahogue. La aspiración de agua al pulmón puede provocar una complicación respiratoria. Esta forma
de tortura se llama "submarino húmedo".
En los casos de ahorcadura u otras formas de asfixia por ligadura suelen observarse abrasiones o
contusiones características alrededor del cuello. Las estructuras cartilaginosas del cuello pueden
ser fracturadas o fisuradas por una estrangulación parcial o por golpes administrados al cuello.
Exposición a temperaturas extremas: Más allá de las incomodidades propias de hallarse privada/o
de la libertad, el hecho de exponer deliberadamente a una persona a temperaturas muy elevadas o
muy bajas, con la única finalidad de causar sufrimiento físico o mental, también es un método de
tortura.
Tortura sexual, incluida la violación: La tortura sexual empieza por la desnudez forzada, que en
muchos países es un factor constante en las situaciones de tortura. La persona nunca es tan
vulnerable como cuando se encuentra desnuda y expuesta. La desnudez aumenta el terror
psicológico de todos los aspectos de la tortura, pues abre siempre la posibilidad de malos tratos,
violación o sodomía.
Además, las amenazas verbales, los insultos y las burlas sexuales forman parte de la tortura sexual,
ya que incrementan la humillación y sus aspectos degradantes. Para la mujer, el contacto sexual
forzado es traumático en todos los casos y se considera tortura. Existen diferencias entre la tortura
sexual del hombre y la de la mujer, si bien hay varios aspectos que se aplican a ambas personas. La
violación siempre va asociada al riesgo de las enfermedades de trasmisión sexual, en particular la
causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El trato con supervivientes de la
tortura que han sufrido recientemente una agresión sexual exige una formación psicológica
especial y un apoyo psicológico adecuado (Iacopino y col. 2004).
Humillaciones y vejámenes: Están destinados a causar daño psíquico o mental grave. Prácticas
como la ingestión forzada de desechos, no sólo provocaban un grave sufrimiento mental derivado
del trato indigno de la condición de ser humano, sino que ocasionalmente también generaban
daños físicos originados en las infecciones y enfermedades contraídas a causa de la materia
ingerida (Informe de la Comisión Nacional de Chile, sobre prisión política y tortura, 2004).
Hacer correr a la detenida o detenido con los ojos vendados en rutas con obstáculos, para
que tropiece y caiga al suelo.
Cortar el cabello al rape del detenido o detenida en contra de su voluntad y pasearlo/a por
lugares públicos.
Desnudez: Quitarse la ropa y permanecer desnuda o desnudo han sido conductas reservadas al
ámbito privado, dentro de un contexto de intimidad. Por eso, coaccionar a alguien a desvestirse, o
bien quitarle las ropas a la fuerza, obligándole a permanecer desnudo o desnuda, en presencia de
desconocidas/os, con intenciones manifiestamente hostiles, es un modo de tortura que sume a la
persona en un estado de extrema vulnerabilidad e indefensión. Súmese a ello que la persona así
intimidada está privada de la libertad y desnuda contra su voluntad, mientras es sometida a
interrogatorios irregulares, que en esas condiciones además se impone el temor a ser víctima de
afrentas sexuales y que el cuerpo desnudo suele ser expuesto a otras formas de padecimiento,
como golpes o aplicación de electricidad. La práctica de forzar a las detenidas y detenidos a
desnudarse, a veces golpeando a personas ya maniatadas o rasgando con violencia las
vestimentas, fue habitual entre los efectivos militares y policiales, llegando a constituir un
procedimiento casi rutinario para los organismos de seguridad (Informe de la Comisión Nacional de
Chile, sobre prisión política y tortura, 2004).
Agresiones y violencia sexuales: La agresión sexual consiste en forzar a una persona, mediante
coacción física o psicológica, a realizar o padecer actos de carácter sexual. Las agresiones de este
tipo se encuentran legalmente prohibidas y, reunidos ciertos requisitos, se identifican con distintas
figuras delictivas, por constituir un serio atentado contra la libertad de las personas, lesivo del sano
desarrollo de su sexualidad y de su personalidad. Cuando una detenida o detenido es violentada/o
sexualmente por un agente del Estado o por un particular a su servicio, estas agresiones
constituyen una forma de tortura, porque causan en las víctimas un grave sufrimiento psicológico,
generalmente acompañado de un dolor físico capaz de provocar secuelas (Informe de la Comisión
Nacional de Chile, sobre prisión política y tortura, 2004).
Ser forzadas/os a desarrollar actividades sexuales con otro/a detenido/a o un/a familiar.
También casos que refieren haber sufrido la introducción de ratas, arañas u otros insectos
en boca, ano o vagina.
Ser forzados/as a tener sexo con perros o perras, especialmente adiestrados/as para este
cometido.
Presenciar torturas de otros: Los organismos de seguridad adoptaron la práctica, agravante del
método en sí, de forzar a la detenida o el detenido a presenciar la tortura de familiares directos,
como cónyuge, hijos/as, padres, etc., a fin de extraerles declaraciones o confesiones. Este método
permite que la detenida o el detenido incorporen en su racionalidad elementos de proyección
sobre lo que puede ocurrir si no colaboran, a modo de anticipación o reforzamiento de la
conciencia de su condición de víctimas, en estado de indefensión absoluta frente a la tortura. Los
métodos de tortura más frecuentemente utilizados contra familiares son las agresiones sexuales, la
aplicación de electricidad y los golpes, por mencionar algunos (Informe de la Comisión Nacional de
Chile, sobre prisión política y tortura, 2004).
Ruleta rusa: La ruleta rusa es un temerario juego de azar que promueve la práctica del suicidio.
Consiste en dispararse en la sien un revólver cargado (o que simula estarlo) con una sola bala,
ignorando en qué lugar del tambor o nuez está alojada ésta. La eventualidad de morir en este
juego, que la detenida o el detenido practicaban contra su voluntad, constituye la esencia de este
método de tortura (Informe de la Comisión Nacional de Chile, sobre prisión política y tortura,
2004).
Las principales características de las celdas o lugares en los cuales las personas afectadas fueron
confinadas son las siguientes:
Privación o interrupción del sueño: Dormir es una necesidad fisiológica con efectos reparadores
que, al no ser satisfecha de manera sistemática, produce alteraciones en los estados de ánimo y
aun en la percepción de la realidad, así como un generalizado debilitamiento corporal. Impedir a
una detenida o a un detenido conciliar el sueño o interrumpirlo/a deliberadamente en reiteradas
oportunidades, durante uno o varios días, constituye un método de tortura, debido al daño físico y
las perturbaciones psicológicas que ocasiona. Estas prácticas adquirieron diversas formas de
aplicación, siendo las más recurrentes: mantener iluminado el recinto de detención con potentes
focos, provocar ruidos molestos, golpear cada cierto tiempo al detenido o a la detenida (Informe
de la Comisión Nacional de Chile, sobre prisión política y tortura, 2004).
Modulo 4
¿Sabía que…?
Existe una importante distinción entre prevención directa (medidas adoptadas antes de
Para prevenir la tortura se debe aplicar una estrategia integral que prevea tres
elementos fundamentales: un sólido marco jurídico, una aplicación eficaz del marco
Visita inicial
Informe inicial
Se hace del conocimiento de las autoridades responsables.
Emprender acciones para atender
Visitas de seguimiento
Se corroboran avances.
Diálogo con el enlace designado por la autoridad, a través de
reuniones o comunicaciones.
Se establece el estatus de las irregularidades.
Se ingresa información a la base de datos.
Informe de seguimiento
Recomendaciones