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Milia Cap 3 La Polis Algunos Lineamientos para El Abordaje

La polis griega, emergiendo entre los siglos VIII y IV a.C., representa una unidad política que integra tanto a ciudadanos como a territorios rurales y urbanos. Este concepto polisémico abarca no solo la ciudad-Estado, sino también las comunidades aldeanas que contribuyen a su organización social y política. La transformación de la polis se caracteriza por la participación activa de campesinos en la vida política, lo que marca una singularidad en su estructura social frente a otras civilizaciones.

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Milia Cap 3 La Polis Algunos Lineamientos para El Abordaje

La polis griega, emergiendo entre los siglos VIII y IV a.C., representa una unidad política que integra tanto a ciudadanos como a territorios rurales y urbanos. Este concepto polisémico abarca no solo la ciudad-Estado, sino también las comunidades aldeanas que contribuyen a su organización social y política. La transformación de la polis se caracteriza por la participación activa de campesinos en la vida política, lo que marca una singularidad en su estructura social frente a otras civilizaciones.

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Milia III “La polis: algunos lineamientos para el abordaje”

La polis
La polis cumple un proceso histórico durante el cual se modifica, desde su emergencia en el siglo VIII
hasta su agotamiento durante el siglo IV. En ese proceso se diferencian etapas en cada polis,
Polis y política
Hay cierta familiaridad entre los términos polis y política, ya que para los griegos la política aludía el
ejercicio pleno del conjunto de los derechos ciudadanos y de las diversas actividades de la vida so-
cial, en el seno de la polis.
Es decir, que lo que los griegos llamaban política incluía los conflictos por el poder o los problemas
vinculados a la conducción de la polis, pero iba mucho más allá de estos.
Lo que se entiende por político incluía todo tipo de relaciones sociales, lo social se expresaba en lo
político. Lo que hoy llamaríamos conflictos de clases se manifestaban en el seno de la comunidad
cívica, en sus luchas políticas: eran los conflictos entre ciudadanos propietarios y no propietarios en
torno a la tierra y a los derechos a la participación en la toma de decisiones sobre la polis.
Polis en un sentido mas amplio
El concepto de la polis Frecuentemente se lo utiliza como sinónimo del de ciudad-Estado, pero re-
sulta que la polis en sentido amplio era mucho más que una ciudad, ya que también incorporaba
dentro de su órbita al campo.
Claro que los griegos diferenciaban bien ambos ámbitos. Pero también estaba claro que la polis
constituía una unidad, fundamentalmente política, que integraba en su seno todas estas diferencias.
La polis está constituida por el conjunto de ciudadanos, privilegiados y no privilegiados, con indepen-
dencia de su residencia rural o urbana, mientras que en la ciudad residen también no ciudadanos
(junto con mujeres, niños, extranjeros y esclavos), que no participan de la vida política
Por el otro, a la lenta y gradual construcción de las bases organizativas de la nueva ciudad-Estado y
de la comunidad cívica que dieron forma a la polis. la transformaciones que esta etapa contiene, de-
bemos oponerle las más grandes lagunas y silencios.
Polis concepto polisémico
Polis es un concepto polisémico que puede definir al lugar físico pero también a la comunidad de
ciudadanos.
Desde el punto de vista físico la polis incluye lo específicamente urbano (asty) como también el te-
rritorio que la circunda (chóra), en el que se ubican las aldeas y que abarca los campos de labor, las
áreas de pastoreo y los bosques.

“La aldea era un núcleo urbano menor, pero con entidad propia respecto de la ciudad; ésta, general-
mente formada por agrupación de aldeas próximas (sinecismo), constituía el mayor conjunto urbano
del área,aquella en la que hay instituciones políticas: asambleas, consejos, magistraturas.”

Es decir, se trata también de una unidad política que fue incorporando en su seno a formas de orga-
nización social y comunitarias menores, que fueron características de tiempos anteriores y que en el
lento proceso que supuso la configuración de la polis fueron subsumiéndose en ella, pero sin perder
por eso su propia identidad.

Algunos problemas en torno al surgimiento de la polis


El surgimiento de la polis como forma de organización social y política constituye dificultades que
supone su abordaje, como la importancia de la interrogación acerca de los orígenes de una formación
estatal tan particular y única en la historia de la humanidad.
Es posible constatar la emergencia de la polis ya hacia mediados del siglo VIII, en las costas del Asia
Menor, las islas del Egeo y la Grecia Continental.
Continúa siendo tema de diversas investigaciones y reflexiones aquello que se encuentra vinculado
con la etapa anterior a la conformación de esta nueva unidad política; esto es, precisamente, el perío-
do formativo de la polis;
La etapa de la polis es, entre otras tantas cosas, la que se caracteriza por una marcada diferencia res-
pecto de sus formas estatales con el anterior período de lamonarquía micénica.
Resulta necesario remarcar la importante fisura que separa a la Grecia de los palacios de la de la polis
y que conocemos con el nombre de época oscura es en esta etapa en la que el mundo griego asistió:
Por un lado, la disgregación de las antiguas unidades estatales caracterizadas por la centralidad
de los palacios y cuyo derrumbe trajo aparejada la atomización del poder en esa multiplicidad de
unidades nobiliarias (basileias) propias de los tiempos homéricos.
Por el otro, a la lenta y gradual construcción de las bases organizativas de la nueva ciudad-Esta-
do y de la comunidad cívica que dieron forma a la polis. la transformaciones que esta etapa con-
tiene, debemos oponerle las más grandes lagunas y silencios.

La literatura homérica nos permiten recorrer los siglos X y IX a. C. como la antesala de la polis. La re-
construcción de la sociedad homérica hace posible observar los mo-dos en que van apareciendo y to-
mando forma después las primeras instituciones, las primeras formas de participación que perdurarán
y formarán parte constitutiva posteriormente de la polis.

¿en qué momento se produjo el salto que permitió integrar dentro de una unidad estatal más
amplia (la polis) al conjunto de comunidades más pequeñas (oikias y basileias) bajo la común
aceptación de pertenencia a un Estado que se presenta como el todo necesariamente supe-
rior a las partes, pero que al mismo tiempo integra a las partes sin que ello implique su definiti-
va eliminación?

Este proceso identificaron con el nombre de sinecismo (synoikismo) es precisamente lo que constituye
el momento crucial en el proceso de formación del Estado griego, pero a la vez el nudo del problema
histórico.
¿cómo se produjo esta integración y qué características tuvo?
Es necesario tener en cuenta dos características del mundo antiguo
La primera es el carácter predominantemente agrícola de la economía antigua, lo cual nos permi-
te pensar, no en cualquier tipo de comunidad, sino fundamentalmente en comunidades organiza-
das en torno a la explotación de la tierra como principal bien.
En segundo lugar, quien se definirá en el proceso griego como ciudadano de pleno derecho per-
teneciente a la comunidad cívica es básicamente un campesino, pequeño o mediano, que orga-
niza su trabajo como trabajo familiar, y que constituirá la base social de la nueva organización es-
tatal a partir de su plena integración al cuerpo cívico, esto es la cristalización del ideal del campe-
sino-ciudadano.

La singularidad de la polis griega


Según afirma Gallego: “en la mayoría de las comunidades helénicas ser campesino implicó tomar
parte del proceso gubernamental, decidiendo políticamente y sirviendo militarmente. Lo que im-
porta de los campesinos en la ciudad de que a lo largo de la era arcaica lograron convertirse en
ciudadanos...”
Permite analizar, de qué modo se da “el desarrollo de la polis a partir de la congregación de co-
munidades aldeanas, es decir, la singularidad del Estado griego en tanto comunidad política que
incorpora a los agricultores libres como miembros de plenos derechos”
Para el autor: “la incorporación de los labradores a la vida política y militar de la polis, con plenos
derechos para tomar decisiones, supuso la conformación de un Estado en el que las jerarquías
sociales no constituyeron el principal punto de anclaje. Una de las razones de esta singularidad
del estado griego se halla en que la comunidad aldeana se convirtieron en soportes de la organi-
zación política de la polis.
La aldea
En esta dirección, entonces, la aldea aparece como un elemento central a considerar en el proce-
so de conformación de la polis. Su persistencia al interior de la misma contribuirá:
Por un lado, a la plena inserción del campesinado en el orden político-militar.
Por el otro, a la integración del territorio y la población a través del empadronamiento de
los habitantes y la organización de los cultos religiosos entre otras cosas.

Señalar las diferencias de niveles existentes en el proceso de organización de las comunidades


griegas. Distingue Gallego al menos tres niveles básicos:
El hogar asociado con la posesión de un lote, que podía significar tanto una propiedad agra-
ria como el lugar de residencia familiar.
La aldea constituida según pautas de integración determinadas, pues los hogares no se en-
contraban caóticamente dispersos en los territorios que ocupaban.
La ciudad, que no era una unidad indivisa, sino que se hallaba integrada por aldeas en torno
a las cuales se nucleaban los hogares.
De este modo, “entre la ciudad y el hogar, entre lo público y lo privado, se percibe el papel articu-
lador que cumplía la comunidad aldeana.

¿a partir de qué momento es posible observar la articulación recíproca entre ciudad, aldea y ho-
gar en el nuevo marco organizacional que conocemos como polis?

Precisar el momento exacto no nos resulta posible.


Hesíodo es el poeta campesino que nos muestra una sociedad vista desde abajo, desde la reali-
dad del campesino que experimenta una transformación que todavía no puede definir con clari-
dad pero cuyos componentes principales ya están identificados como partes del proceso de
constitución de un nuevo espacio social y político.
“Hesíodo no menciona específicamente la ‘polis’ sino tan sólo la ciudad; aunque Hesíodo circuns-
cribe el contenido de su obra al funcionamiento autárquico del ‘oikos’, el contexto remite a un ré-
gimen de aldea (kome) y reclama la justicia (dike) de la nobleza residente en la ciudad (asty). Pe-
ro estos tres elementos, así interrelacionados, son básicos en la formación del nuevo sistema de
convivencia social y política”
Otra lectura, nos la ofrece Gallego quien afirma que “con Hesiodo es posible percibir el momento
en que la aldea es confrontada con la ciudad, marco en el que los mecanismos aldeanos, y una
imagen igualitaria de base agraria, serán invocados como pilares del funcionamiento de la ciudad
justa.
En efecto, la polis hesiódica se presenta como una comunidad comandada por los aristócratas
(basiléis) en el marco del ágora, las disputas, las deliberaciones.
El aldeano observa el mando impuesto por los nobles desde la ciudad, como algo externo a su
propia comunidad que es la aldea: aquella representaría una instancia de dominación sobre ésta”.

¿Cuál es el modo como fue desarrollándose esa integración de unidades organizativas más
pequeñas en un conjunto estatal más abarcativo?
El proceso no fue igual en todos los casos. Las transformaciones que llevaron a la integración
territorial y política en torno a un nuevo concepto de ciudad tuvieron sus matices de acuerdo con
las diferentes condiciones, tanto sociales como territoriales, religiosas y políticas.
En la formación de este nuevo sistema político que resulta del sinecismo, Gonzalo Bravo identifi-
ca dos factores centrales que intervienen en dicho proceso.
Uno de ellos es precisamente el aumento demográfico y la desintegración resultante de los
marcos estrechos del oikos basado en los lazos parentales. Así “los ‘guene’ dejaron paso a
una comunidad territorial en torno a la ‘aldea’, constituida en origen por agrupaciones de oi-
kos”.
El otro resulta de la agrupación de aldeas de donde surgirá la polis, término que “en origen
denominó tanto a la acrópolis como los ciudadanos (politai).
Volviendo a la línea de razonamiento de Gallego, podemos concluir con la siguiente afirmación:

“a partir de estos procesos, la polis se instituyó como propietaria principal de la tierra, de cuya
autoridad los ciudadanos extraían sus prerrogativas privadas sobre las parcelas. Pero podría
decirse que, dentro de la polis, la aldea seguía oficiando de intermediaria.
La polis, por lo tanto, se conformó morfológica y socialmente con arreglo a la comunidad de
aldea, puesto que ésta aportó a la ciudad-Estado su infraestructura espacial y demográfica.
Ciertamente, la conformación de la polis traería aparejadas consigo transformaciones. Pero de
una manera u otra, las condiciones aldeanas seguirían operando bajo las nuevas circunstancias
establecidas”.
Milia IV “La polis arcaica”
Aspectos generales
La descomposición del mundo micénico había dado lugar a un poder fragmentado en pequeños nú-
cleos territoriales en torno a jefaturas aristocráticas.
Hacia el siglo VIII, la arqueología detecta algunos indicios de la emergencia de la polis en las islas del
Egeo y en Grecia continental, sino también en las costas del Asia menor: sitios fortificados en lo alto de
una colina (acrópolis), emplazamientos de murallas o templos, enterratorios, etcétera.
Aunque falten muchas precisiones, hacia los siglos VIII - VII pueden identificarse con certeza los ras-
gos de una todavía incipiente comunidad cívica, tales como las instituciones básicas ya esbozadas en
los poemas homéricos: el basileus (sustituido por un poder colegiado, los magistrados), el consejo (ya
transformado en Areópago, integrado por los ex magistrados); la asamblea (todavía incipiente y sin
funciones definidas).
Economía
La base de su economía es fundamentalmente agrícola, por lo cual la cuestión de la tierra cultivable
resulta esencial en relación con la producción de los medios de subsistencia y con la distribución del
poder.
La riqueza se expresa en las dimensiones de la propiedad territorial, en el número de cabezas de ga-
nado, en la disponibilidad de bienes de prestigio.
Hoplitas
Entre ambos sectores, un grupo de campesinos posee medios materiales para adquirir sus armas e
integra como hoplitas la defensa de la ciudad, situación que le permite presionar por mayores dere-
chos dentro de la polis.
Administración
La administración de justicia y la interpretación de las leyes en una sociedad marcada por la oralidad
permanecen en manos de la nobleza. Las demandas por las leyes escritas, a las que se ve como ga-
rantía de una justicia más equitativa, se integran a los reclamos campesinos.
Categorías sociales
Las categorías según las cuales se clasifica a las personas no alcanzan la nitidez que luego tendrán
en los tiempos clásicos: entre el libre y el esclavo existe toda una gradación de situaciones interme-
dias, que son indicativas de diversas modalidades de dependencia personal.
Muchas de ellas expresan la condición en que se encuentra un sector de la ciudadanía que ha perdido
derechos en su comunidad y ha devenido en fuerza de trabajo sometida. Hay también esclavos, pero
no una sociedad esclavista.
Stásis
El crecimiento demográfico presiona sobre los medios de subsistencia, situaciones que la aristocracia
se niega a alterar voluntariamente. La stásis (estado de conflicto, de desequilibrio social y político) lle-
va al reclamo de tierras y libertades personales. Pero, por otra parte, el conflicto también se manifiesta
en las luchas por el poder entre los distintos linajes aristocráticos.
Las alternativas para esta situación son dos:
La salida a través del Mediterráneo a buscar tierras donde asentarse para fundar una nueva
ciudad y descomprimir la presión interna.
Las luchas en cada polis por lograr transformaciones en sus relaciones de poder.
La primera alternativa se refiere al fenómeno de la colonización, iniciada desde mediados del siglo VIII
por aquellas poleis en las que la escasez de tierras es mayor.
La fundación de las apoikías (colonias que fundaban los griegos en otras regiones), muchas veces a
cargo de un oikista (responsable de la elección del lugar en el que establecer la nueva ciudad) que di-
rige la expedición, deriva en la implantación del modelo de la polis griega en gran parte de las costas
mediterráneas: es la ciudad-Estado, generalmente autónoma en lo político, pero que entra a estable-
cer lazos permanentes con la polis madre. Otro tipo de establecimiento son los emporia o puertos co-
merciales.
No sólo se satisface inicialmente la demanda de tierras, sino que se abren crecientes contactos co-
merciales y lentamente se va difundiendo el uso de la moneda para los intercambios: materias primas,
cereales, metales, maderas, esclavos extraídos de zonas aledañas, a cambio de cerámica y otras ma-
nufacturas artesanales de las poleis madre.
La navegación y los traslados de personas se intensifican y facilitan el intercambio cultural y la heleni-
zación de lugares a la vez distantes y puntuales.

En el mundo de la ciudad arcaica, la stásis afecta tanto a las poleis más antiguas como a las más re-
cientes, producto del movimiento colonizador.
Modificaciones en las polis
Reclamos de leyes escritas
El sometimiento de parte de los ciudadanos a diversas modalidades de dependencia personal,
el reclamo por las leyes escritas, la aparición de la figura de los legisladores y, más tardíamen-
te, de los tiranos, afectan con matices a la mayoría de aquéllas, aun cuando en muchos casos
nuestros datos sean demasiado fragmentarios.
Difusión del sistema hoplítico
La difusión del sistema hoplítico de defensa es de gran significación en el proceso de evolu-
ción de la polis y de sus reformas políticas.
En un contexto de luchas entre linajes aristocráticos, expresa la relación entre ciudadanía y
propiedad de la tierra y pone en práctica una nueva forma de combate en la que los soldados,
uno junto a otro, dependen de las acciones del conjunto y no meramente del heroísmo indivi-
dual.
Tiranos
Un cierto retroceso de la nobleza y las rivalidades intranobiliarias llevarán a algunos persona-
jes vinculados con aquélla a buscar el poder mediante el apoyo de otros grupos sociales.
La falange hoplítica (en la que sus miembros poseen una cierta conciencia de la igualdad de
sus derechos) cumplirá entonces un rol fundamental en el acceso de los tiranos al poder de la
polis, lo que logran por la fuerza, desplazando a los aristócratas tradicionales.
La tiranía se instala desde mediados del siglo VII, El tyrannos es un gobernante que dispone
de poderes extraordinarios, que no comparte con otros miembros de la comunidad, pero la
necesidad de obtener el apoyo del démos contra la aristocracia los lleva a realizar las reformas
sociales destinadas a aplacar la stásis, que benefician de distintas maneras tanto a la pobla-
ción urbana como a la rural.
La identificación de su gloria con la de la polis los constituye en promotores de grandes obras
públicas, festivales poéticos y religiosos, fundación de nuevas colonias.
Los tiranos de la primera generación cuentan con el apoyo del démos, a la vez deben
responder a las exigencias de los nuevos grupos urbanos que exigen su plena integra-
ción a la polis.
En la segunda generación, el intento de transformar su poder en hereditario los lleva al
despotismo y a la violencia, política sostenida mediante un ejército de mercenarios, que
suscita la resistencia y el fin de las tiranías.
En algunas poleis el proceso desemboca en formas de gobierno oligárquicas; en el caso de
Atenas, contribuye a poner las bases para la democracia.
En todos los casos se hace evidente la necesidad de que en adelante los aristócratas tengan
en cuenta al démos para poder hacer efectivo el control político.

El caso específico de Esparta: ilotismo y Estado hoplítico


Esparta, en la región de Laconia presenta al historiador una forma peculiar de organización que ha he-
cho y hace de esta ciudad-Estado una excepción en el conjunto de ciudades griegas, saliéndose del
común denominador que caracterizó al conjunto de las poleis en Grecia en su etapa arcaica.
En primer lugar resulta peculiar su integración territorial. Se trata de una polis que ha conquistado, so-
metido e incorporado en forma efectiva un hinterland bastante amplio en el Peloponeso. La anexión de
la región de Mesenia y el sometimiento de su población originaria provocaron un giro fundamental en la
conformación del Estado y la sociedad lacedemonia.
El eje de los conflictos sociales que caracterizaron la época arcaica en Grecia se vio corrido, en el ca-
so espartano, hacia la particularidad que presentaba el hecho fundamental del sometimiento de los
ilotas, probablemente descendientes de los primitivos ocupantes del territorio.

Esparta de los siglos VI-IV a.C.


Esparta era un Estado territorial, de corte oligárquico y que presentaba, aún en tiempos clásicos,
una fisonomía arcaica de la sociedad y de sus instituciones.
¿en qué momento es posible ubicar el giro que la condujo a transitar por un andarivel
distinto y particular del resto de las ciudades griegas de su tiempo?

Muy poca información podemos obtener acerca de los primeros tiempos en Esparta. El rechazo
de los espartanos a los extranjeros y la no conservación de registros escritos nos imponen otros
límites.
Cuando hablamos de este giro decisivo nos referimos a las profundas transformaciones que tuvie-
ron como resultado final un cambio de estructura. Para comprender su magnitud resulta interesan-
te lo que señala Finley cuando se refiere a ellas:
La infraestructura de las asignaciones de tierras, de los ilotas y los periecos, con todo lo
que ésta comporta en relación con el trabajo, la producción y la circulación de bienes.
El sistema de gobierno (incluida la organización militar).
El sistema ritual: los ritos de pasaje, la agogé, las divisiones por edad, la syssitia, etcétera.

‘La revolución del siglo VI’, constituyó, en consecuencia, un complejo proceso que comportó algu-
nas innovaciones, y muchas modificaciones y reinstitucionalizaciones de elementos que parecen
haber sobrevivido inalterados.”

Aspectos más salientes de la cultura y de la historia militar y constitucional espartanas.


Las fuentes con bases más firmes datan del siglo VII, a comienzos de la época arcaica. Co-
mo excavaciones realizadas a comienzos del siglo XX en el santuario de Ártemis Ortia y los
fragmentos nos revelan que para los primeros tiempos Esparta atravesaba, en su devenir
histórico, las mismas dificultades y problemas de corte político-social que el resto de las po-
leis griegas.

Pero Esparta finalmente tomó un rumbo distinto: no participó del proceso colonizador la ra-
zón principal está en el proceso de ampliación territorial por la conquista de la vecina Mese-
nia hacia finales del siglo VII.
De este modo comienza a configurarse en Esparta un nuevo sistema desde el punto de vis-
ta territorial, pero también desde el social y político. Los espartanos incorporan a su dominio
una amplia población mayoritaria, originaria de la región de Mesenia, y a la cual mantendrán
sometida y ligada a las actividades productivas, las que estarán en adelante prohibidas para
cualquier ciudadano espartano.
Así nace y se configura progresivamente un sistema que diferencia al nuevo Estado lacede-
monio del resto de las poleis.

Murray señala que “la conquista de Mesenia fue lo que creó la base económica y social para el
Estado espartano clásico. En su esencia la guerra fue un movimiento colonial con el que, me-
diante la conquista del sudoeste del Peloponeso, los espartanos se aseguraron tierras para sí
mismos sin la necesidad de crear colonias ultramarinas; el proceso implicaba la esclavitud de
un grupo dorio a manos de otro”
Siguiendo a Finley en términos ideales, el Estado espartano adquiere una fisonomía propia. En lo que
respecta a la población, ésta se dividía principalmente en tres categorías.
Homoioi:
Los Homoioi (iguales), quienes eran los ciudadanos de plenos derechos y que constituyeron
una minoría privilegiada.
A los ciudadanos espartanos les estaba totalmente prohibido cualquier tipo de actividad eco-
nómica. Si bien eran, en conjunto, dueños de las tierras no eran ellos quienes las trabajaban
y hacían producir. En consecuencia, al estar liberados gracias al trabajo de Periecos e Ilotas,
consagraban sus vidas a la formación militar.
Constituyeron el mejor ejemplo de organización hoplítica, ya que desde temprana edad los
jóvenes espartanos (tanto hombres como mujeres) comenzaban a transitar, separadamente
de las relaciones familiares y en una directa relación con el Estado, el camino de una fatigosa
formación militar.
El estado organizaba sus vidas con este único objetivo a través de un sistema de educación
muy particular: la agogé, mecanismo vertebrador que articulaba y otorgaba sentido al conjun-
to de las instituciones y de los aspectos de la vida social y política en los que participaba, o
de los cuales formaba parte el ciudadano espartano.
temprana separación de los lazos familiares,
inserción en grupos de edades y por sexos,
participación en ritos de pasajes,
obligatoriedad de la contribución a la comida común o syssitiai
Formaban parte, más que de una educación, de un modo de concebir el estado, en el que el
ciudadano constituye el centro gravitacional a partir de un conjunto de deberes y obligacio-
nes y cuyo incumplimiento puede derivar en la degradación o expulsión de dicho cuerpo de
ciudadanos.
Que uno de los ideales más perseguidos por los espartanos era el de la igualdad, cuestión
reflejada en el propio nombre que los identificaba (homoioi).

Como señala Finley, entre el ideal y la realidad siempre hay una distancia.
La primera distinción entre iguales es la que se da por la existencia de la doble rea-
leza, institución que pervive y posiciona en la cumbre de los privilegios a dos indivi-
duos más por su nacimiento que por sus méritos personales.
El no cumplimiento de alguna de las obligaciones propias de los ciudadanos, podía llevar a la
degradación a categorías inferiores tales como la de los Hypomeiones (inferiores).

Periecos
Los Periecos mantenían cierta relación de dependencia con el Estado, pero la particularidad
que los definía era precisamente la de ser, a la vez, considerados como ciudadanos de se-
gunda clase (formaban parte del Estado lacedemonio en sentido amplio y ejercían sus dere-
chos en el ámbito de sus comunidades) y ser propietarios de parcelas de tierra.
La realidad espartana admite diferentes clases de ciudadanía, así como un concepto más di-
fuso de propiedad, en tanto en última instancia la tierra pertenece al Estado.
Asimismo, los periecos podían formar parte del ejército espartano aunque sin integrarse en el
rígido sistema de entrenamiento y educación propio de los esparciatas.
Durante las Guerras Médicas, y más tarde durante las del Peloponeso, los periecos formaron
parte del ejército espartano.
Podemos afirmar que constituyeron una pieza clave en la organización espartana. La dedica-
ción a las actividades económicas tales como el cultivo de la tierra, la producción artesanal y
las relaciones comerciales con el exterior, todas ellas prohibidas a los espartanos, otorgaron
a los periecos un papel muy activo, a la vez que su condición de ciudadanía relativa les brin-
daba cierta seguridad y comodidad en su pertenencia al Estado.
Ilotas
Un sistema no esclavista de relaciones sociales, de producción y de control de la sociedad to-
da, que descansa sobre los ilotas, población autóctona, sometida en el pasado de Esparta por
los invasores, los esparciatas. Los ilotas constituyeron la base social y productiva sobre la
cual se asentaba el sistema espartano.
El ilotismo, en tanto sistema, supuso la dominación y el sometimiento por parte del Estado es-
partano de la población originaria de Mesenia. Pero vale la pena remarcar que los ilotas no
eran esclavos, no se trataba de individuos que arrancados de sus lugares de origen eran ven-
didos y comprados por hombres libres que los convertían en su propiedad privada, esclavitud
exógena.
Muy por el contrario, el ilota mantiene sus vínculos y antiguos lazos con sus tierras, con su
familia y con su cultura, sólo que como consecuencia de la guerra va a depender del Estado
espartano, es de su propiedad y no de los espartanos particulares. Su función principal es la
de la producción agrícola en las tierras que antaño eran suyas y ahora del Estado lacedemo-
nio.
Es, por tanto, una de las características distintivas de los ilotas su homogeneidad: antepasa-
dos comunes, un mismo sentimiento de pertenencia (ya que no provienen de lugares diver-
sos) y, en suma, una identidad común en tanto comunidad consciente de sí misma que con-
serva el recuerdo de un pasado de libertad truncado por el invasor.

Rebeliones iliotas
El Estado construido por esa élite guerrera (los homoioi) se ha apropiado de la tierra y explota a
los ilotas como fuerza de trabajo. Su largo arraigo en el territorio y la subsistencia de lazos comu-
nes en una misma situación de explotación generaron la resistencia. Las rebeliones de ilotas cons-
tituyeron un problema permanente en Esparta e influyeron en su repliegue sobre sí misma como
también en la militarización de su sistema institucional y su concepción del mundo.
Contrasta con la inexistencia de rebeliones colectivas de esclavos en el resto mundo griego.

Neodamodeis
Podemos decir que los ilotas no formaban parte del Estado, es decir no encontraban cabida bajo el
término “los lacedemonios”,
Sin embargo, hubo ocasiones en las que el Estado espartano se vio ante la necesidad de otorgar-
les un lugar en el ejército a partir de su desempeño y la demostración de valentía, y fundamental-
mente de lealtad, pudieron algunos ascender hacia una categoría de tipo ciudadana como lo era la
de los neodamodeis, nuevos miembros de la comunidad.

Particularismo Espartano
Estructura institucional espartana
La pervivencia de una institución como la monarquía:
Éforos
La gerusia
La asamblea
Agogué
Bella muerte: representaciones que abarca la agogué
La mujer espartana
El carácter arcaico de su organización
Estructura institucional espartana
Esparta nos ofrece excepcionalidades:
La pervivencia de una institución como la monarquía:
Para el resto del mundo heleno sólo se conservaba en el recuerdo y el relato de la conocida
tradición homérica. Una institución que aparece como muy ambigua y confusa.
Se trataba de una doble realeza de tipo hereditario que en la práctica carecía de poder y que
en sus funciones, tanto militares como religiosas, se encontraba bajo el control del Éforos
Éforos
Otra institución conformada por 5 miembros elegidos anualmente de entre el conjun-
to de los homoioi con funciones de control sobre las instituciones en general y que
tuvieron una relación de conflicto permanente con la realeza.
La gerusia
Cuerpo formado por 30 ancianos elegidos de por vida
La asamblea
De composición homogénea, a diferencia de la ateniense, dado el carácter militar de su es-
tructura y el principio igualitario homoioi, imponen todo un desafío para poder precisar sus
funciones y dinámicas internas.
Todo lo señalado refuerza la idea de la particularidad y excepcionalidad de Esparta. Su originalidad ra-
dica en el modo en que el conjunto de los elementos constitutivos de esa sociedad se organizan y le dan
su forma particular.

Agogué
Resulta interesante señalar el carácter unitario y centralizador del sistema espartano. Cada uno de
sus aspectos constitutivos, por más parecidos y semejanzas que encontraren en otros Estados grie-
gos, adquiere un nuevo sentido a partir de su articulación con lo que Finley define como el mecanis-
mo organizador central, esto es la agogué, la educación del ciudadano espartano.
Son para Finley las funciones y la complejidad de las instituciones las que dieron a Esparta su rasgo
peculiar; cuando el sistema finalmente salió a la luz, cada uno de sus elementos fue reinstitucionali-
zado en un proceso que nunca concluyó del todo. Y así fue inventada la agogué, fue una invención
tardía.
Eran la agogué y la eunomia que se pensaba resultase de esa, las que fascinaron la imaginación de
los helenos y las que estaban en el corazón del espejismo espartano.
La educación del ciudadano espartano (la agogué) apunta a su formación física y moral para el com-
bate y para afrontar las circunstancias que pueden desembocar en esta muerte. “la bella muerte es
por lo tanto, si no criterio de ciudadanía, al menos manifestación eminentemente cívica (...) el com-
batiente hoplita se sacrifica con plena conciencia a la ciudad. En consecuencia la gloria hoplita (...)
proviene enteramente de la ciudad que, en su continuidad temporal garantiza al combatiente una fa-
ma inmortal.
Los tresantes son los que tiemblan y huyen frente al combate, por lo cual cargan con el deshonor pú-
blico.

Bella muerte: representaciones que abarca la agogué


La bella muerte (kálos thánatos) es la del ciudadano-soldado, la del hoplita que ha caído en el cam-
po del honor.
Los oradores para hablar en la ceremonias fúnebres decían “(...) devolver a la ciudad la vida que ella
le ha dado, ha conquistado por ello el valor (...)”
La bella muerte es un tema de Esparta, ciudad hoplítica por excelencia; forma parte de su mito, y
Atenas lo alteró en beneficio de su régimen democrático.
En la tradición espartana, no es solamente una cuestión ideológica, sino un imperativo categórico: el
hoplita ciudadano no huye del enemigo, sino que permanece firme en el campo de batalla, para ven-
cer o morir. La norma esencial del combate hoplítico es morir luchando
La mujer espartana
Hay algo más que distingue a Esparta del resto de las poleis griegas, y es precisamente la posición
de la mujer en la sociedad. Si, en general, fue una constante que la mujer en Grecia estuviera al
margen de la participación en los asuntos de los hombres (fundamentalmente los ligados a la vida
política de la ciudad), y desarrollando una vida hacia el interior del hogar, en el caso espartano hay
indicios de lo contrario.
La escasez de fuentes presentan una dificultad, ya que sabemos que son otros los que hablan por
los espartanos. Pero gracias a testimonios como los de Jenofonte o Plutarco podemos acercarnos a
algunas de las características más destacadas de la mujer espartana.
En Esparta la vida de la mujer también se insertaba en un sistema rígido de preparación física y de
participación comunitaria. Aparentemente exenta de las tareas hogareñas, se preparaba en las carre-
ras, la lucha, el lanzamiento de la jabalina, todas actividades que contribuían a una formación orienta-
da a una particular participación pública, sin por ello perder la función principal de la procreación, fun-
ción esta última que se ve reforzada por ser perfil femenino más vigoroso que unido al del hombre lo-
grarían, según Licurgo, retoños más robustos.

El carácter arcaico de su organización


Otro que surge al momento de pensar en la originalidad de Esparta es el referido al carácter arcaico
de su organización.
Esparta formaría parte de los denominados Estados arcaicos según la tipología que nos ofrecen au-
tores como Austin y Vidal-Naquet.
Entre otras características (como la ausencia de un centro urbano), en Esparta nos resulta difícil dis-
tinguir con claridad las diferencias entre categorías legales: ciudadanos y no ciudadano, libre y escla-
vo no son condiciones jurídicas claramente precisadas.
En cambio Murray sostiene que “Esparta era una sociedad pseudoarcaica, sus instituciones habían
sido transformadas para adecuarse al Estado hoplita y a su base económica: El verdadero Estado
arcaico es una masa de contradicciones. A pesar de su presunto amor por el pasado. Esparta no po-
día permitirse la contradicción consigo misma”

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