“Olas de Pensamiento”
Parte 1
Sobre pensar
• Cuánto deseaba estar contigo y sentir esa paz y esa seguridad que me daban tus abrazos cálidos, tu aroma tan adictivo que aún sigo recordando. Pero
el destino tuvo otros planes para nosotros y ya no sé si estoy lidiando con la misma persona. ¿La amaría igual? Ya no sé si será lo mismo entre
nosotros o si ya no me amarás, porque ya has cambiado.
• Siempre has sido esa luz en mi oscuridad tan profunda, y ahora solo vives en mis recuerdos. Parece un disco rayado tanto recordar esos momentos
que estuve contigo, que fueron tan canónicos para mi vida, únicos. Solo quisiera que todo fuera igual que antes, sin ninguna barrera que se
interponga. Es tan difícil ser feliz con una persona que te llenaba tanto de felicidad y que tu bienestar estuviera bien. Pero parece que no fuera tan
importante y todo se fue a la basura.
• Y no me quiero rendir. Me debes muchas cosas: cuando me dijiste que íbamos a ver esa película juntos, cuando ibas a enseñarme a bailar bachata,
cuando me prometiste que nos volveríamos a ver y tú estabas muy seguro de que sí pasaría. Pero yo ya desilusionado porque todo para mí estaba
perdiéndose, y tú, feliz con tu familia, cambiando y cada vez alejándote más de mí. ¿Qué tal si esos momentos lindos que pasamos pudieran volver a
pasar? No, ya no pasará. Todo por mi culpa. Cuando entro en una vida, siempre la destruyo. Pero no me quiero ir porque tú fuiste el único que quiso
mi mierda, el que me entendió, el que me apoyó, el que me hizo sentir la persona más afortunada del mundo por tener a alguien tan grandioso en mi
vida. Me prometí nunca perderte, soltarte, porque sabía que me iba a doler mucho. Y ya ni siquiera es por decisión propia, sino por obligación y deber
divino. ¿Cómo te veo y te deseo es una condena? ¿Eso cambiará? No, verdad, no se puede. Solo serán mis pensamientos y mi estupidez por querer a
alguien que tal vez para mí lo vea así y él solo lo vea como algo pasajero, algo momentáneo que algún día se olvidará poco a poco. Porque tal vez para
mí fue importante en mi vida y en la suya no lo pensaba. Decía yo: "No, porque si fuera así, no habría buscado formas para vernos otra vez." Pero todo
está jodido, no se podía hacer nada. Tu gran belleza, tus sentimientos, tus acciones hacia mí ya no serán iguales. ¿Qué tal si solo somos amigos? Él
dijo, y yo por dentro quemándome, diciendo que sí, claro, porque ¿cómo iba a dejar una persona tan extraordinaria? Yo decía que no me importaba
ser su amigo, pero en realidad sí. Pero al mismo tiempo, solo quería estar con él por su forma de tratarme, de ser. Y tal vez muchas personas digan
que vendrán personas mejores. Pero ¿qué mierda me importa si hay alguien mejor que él? Es él, por el trato, entiende.
• Mierda, es que mis pensamientos se embarcaban en una ola de miles de pensamientos, posibilidades de acciones o cosas que podían pasar con él en
el futuro o que pudieron pasar. Arrepintiéndome de todo lo malo que le hice sentir. Pero igual se quiso quedar en las peleas, igual quería hablar
conmigo porque lo necesitaba, lo necesito, mejor dicho. Porque es esa persona que nunca te dejaría solo. Fue mi primer amor, mi primera vez, mi
primer daño emocional y psicológicamente. Pero, aparte de todo lo malo, para mí me importaba solo lo bueno. Yo daría todo por él, me arriesgaría
por él. Pero ¿cómo arriesgarse sin saber si esa persona querrá arriesgarse? Y si todo fuera en vano, pensaba yo. Pero ya que eran solo pensamientos
que no podían parar...
Parte 2:La Tormenta Interior
• Las olas de pensamientos siguen golpeando mi mente, cada una más intensa que la anterior. Me
pregunto si alguna vez encontraré la calma que tanto anhelo. La vida parece haberme puesto en
un camino de espinas, donde cada paso duele, pero no puedo detenerme. La memoria de tus
abrazos cálidos y tu aroma adictivo me persiguen, recordándome lo que una vez tuve y ya no está.
• El destino, ese ser caprichoso, decidió que nuestros caminos se separaran. ¿Fue por mi culpa?
¿Por decisiones equivocadas? O tal vez solo fue el curso natural de las cosas. La incertidumbre me
carcome, me hace dudar de todo. ¿Te amo aún? ¿Te amaré siempre? Las preguntas se acumulan,
y no hay respuestas claras.
• Mis días están llenos de recuerdos, de momentos que fueron tan canónicos para mí. Cada rincón
de mi mente está lleno de ti, de nosotros. Pero ahora, solo quedan los ecos de lo que fue. La
soledad se ha convertido en mi compañera, y la paz, en un sueño lejano.
• Me pregunto si alguna vez podré encontrar la felicidad completa. Si podré llenar ese vacío que
dejaste. La vida sigue, y yo sigo adelante, aunque a veces siento que estoy estancado en el mismo
lugar. La esperanza es una chispa que a veces se apaga, pero siempre vuelve a encenderse.
Porque, a pesar de todo, sigo creyendo en la posibilidad de encontrar la paz y la seguridad que
una vez conocí en tus brazos.
Parte 3:En Busca de la paz mental
Los días pasaban más lentos que nunca. Las clases se volvían fastidiosas, y las personas con sus consejos
repetidos y sacados de libros de autoayuda solo hacían que me sintiera más perdido. En las noches, ya ni podía
dormir por la incertidumbre. Desde ese día en que te volví a ver, todo se había vuelto un caos en mi mente.
Recuerdo aquel encuentro como si fuera ayer. Fue solo un momento, unos segundos que parecieron eternos.
No supe qué decir, no supe cómo actuar. Por dentro, estaba emocionado, pero por fuera, estaba agotado. Tenía
unas ganas inmensas de darte un abrazo y saltarte encima, pero todo lo que pude hacer fue extender mi
mano. Me sentía cansado, no solo por el esfuerzo físico, sino también por la tensión emocional que llevaba
dentro.
Tú me extendiste la mano, pero yo tenía miedo. Miedo de que todo volviera a cambiar, miedo de que este
encuentro fuera otro falso inicio. Luego llegó tu madre y me dijiste que me fuera. Y yo, como un tonto, aún
estiraba mi mano, diciéndote "chao". Qué estúpido fui.
Me arriesgué a que mis padres se enteraran de que había ido a verte, pero no me importaba. Ahora, todos los
lazos de comunicación se habían perdido. Intenté de todo: hablé con mi madre, pero me dijo que era una
tontería y que no podía escapar de la situación. Pensaba que podría hablar contigo cuando fueras a entrenar o
cuando pasaras por donde tu amiga, pero nunca apareciste. No sé si te castigaron después de verme, o si
simplemente decidiste no venir. La incertidumbre me carcomía.
Me decían que intentara olvidarte, pero es que no puedo. Y, aunque lo intentara, tampoco quiero olvidarte.
Esto siempre será así, decía yo. Se sentía una eternidad. Ojalá algún día pueda contar toda nuestra historia al
mundo, sin tener que hablar de cómo me sobre pienso y me analizo constantemente.