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El yeso, ampliamente utilizado por las civilizaciones antiguas, se transformó en un elemento clave en la arquitectura islámica, especialmente en la Alhambra, donde se desarrollaron técnicas avanzadas de talla y moldes. La combinación de yeso blanco y negro permitió la creación de complejas yeserías y mocárabes, destacando la habilidad de los artesanos musulmanes en la geometría y el diseño. Estas innovaciones no solo embellecieron los espacios, sino que también establecieron un legado técnico que perduró más allá del siglo XVI.

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El yeso, ampliamente utilizado por las civilizaciones antiguas, se transformó en un elemento clave en la arquitectura islámica, especialmente en la Alhambra, donde se desarrollaron técnicas avanzadas de talla y moldes. La combinación de yeso blanco y negro permitió la creación de complejas yeserías y mocárabes, destacando la habilidad de los artesanos musulmanes en la geometría y el diseño. Estas innovaciones no solo embellecieron los espacios, sino que también establecieron un legado técnico que perduró más allá del siglo XVI.

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MÓDULO 5

5.6. YESERÍA Y CÚPULAS DE MOCÁRABES


Por Ramón Rubio Domene
Patronato de la Alhambra y el Generalife

El yeso fue muy utilizado desde época muy temprana por las primeras civilizaciones, debido a su
abundancia en la corteza terrestre y su facilidad para obtener el polvo de yeso hemihidrato, a partir de
la cocción de la piedra yeso a 110ºC y posteriormente triturarla y molerla, quedando preparado para
amasar con agua. Entre sus ventajas está la de ser un producto muy estable si no está en contacto con
la humedad, es ignífugo, tiene una gran fuerza de pegue y es muy rápido en fraguar por lo que sirve
para pegar diferentes materiales, y se puede modelar y tallar con facilidad. Y finalmente admite toda
clase de acabados como pátinas, policromados, etc.

La habilidad de los artesanos musulmanes unido a la fácil transformación del yeso, provocarán una
rápida expansión de su uso por todo el mundo islámico, siendo en la Alhambra donde se encuentra
uno de los mayores conjuntos en variedad de motivos de yeso de delicada y fina talla. A esto se une la
abundancia de material que tenemos en las canteras muy cercanas localizadas a 10 Km en las faldas de
Monte Vives, en el municipio de Gabia la Grande. En estas canteras predomina la variedad de yeso
alabastro, de una gran blancura y pureza que se empleaba para la talla de motivos, y en menor
cantidad encontramos la variedad de yeso espejuelo que se utilizaba para piezas de menor detalle y
obras de albañilería, también conocido como yeso negro.

Es en la Alhambra donde se produce un cambio que revolucionará los talleres artesanales del yeso y
su sistema de trabajo, con el surgimiento del empleo de moldes de donde se obtienen multitud de
vaciados. Se producen motivos más complejos y recargados ya que su elaboración requería solamente
la talla de una única pieza, que serviría de modelo de donde posteriormente se obtiene el molde. Se
cuida mucho el diseño del único modelo, tallando en el periodo nazarí diminutos motivos donde a
juego de verdaderos cosidos de encajes combinan recargados motivos vegetales, geométricos y
epigráficos, hasta llegar a su máxima perfección con las construcciones nazaríes de Muhamman III,
como podemos ver en las decoraciones de la Torre de las Damas. En este periodo nazarí se
combinarán los trabajos de talla directa con el empleo de moldes. Todo ello obligó a desarrollar una

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nueva tecnología que permitiese fijar al muro, esos vaciados de yeso blanco realizados en el taller.
Fijación que se realizó mediante yeso negro vertido por el reverso de las placas fijadas previamente al
muro normalmente con cuatro pellas de barro en sus esquinas llamadas “tantos o tientos”. Tecnología
que hasta esos momentos no se utilizaba pues no era necesario, ya que el yeso negro era tallado
directamente en el muro sobre el que se aplicaba, como es el caso de las yeserías de la fachada este de
la Puerta del Vino.

Una particularidad de las yeserías de la Alhambra, es la presencia de una capa blanca final de acabado,
que sirve para protegerlas de la humedad exterior, y facilitar el proceso de su policromado. Y en las
realizadas a molde, también encontramos además una capa naranja que servía de desmoldeante entre
el molde duro de yeso y los vaciados también en yeso. La identificación de ambas capas nos sirve hoy
día para reconocer yeserías originales, de yeserías de intervenciones posteriores, ya que la técnica de
estos acabados se perdió y no se utilizaron en épocas posteriores al [Link]. La mayoría de las yeserías
que podemos ver hoy, han perdido casi la totalidad de sus decoraciones, originalmente se encontraban
policromadas con una reducida paleta de colores primarios y una sabia combinación con el negro,
rojo, y azul alternados con el blanco de fondo, y reservando el pan de oro para la epigrafía.

EL MOCARABE (muqarna)

El empleo del mocárabe es por excelencia el culmen de los cálculos matemáticos y conocimientos de
la geometría, llevados en este caso a la representación en tres dimensiones por los alarifes
musulmanes, creando una atmosfera etérea de ingravidez, acercándose a la multiplicidad del infinito
de la bóveda celestial. El prototipo de mocárabe surge en las trompas que hacen de tránsito de un
espacio cuadrado al círculo de la bóveda, generando el plano octogonal. Aparecerá a comienzos del
siglo X expandiéndose rápidamente desde el Turkestán hasta Andalucía, aunque se sigue debatiendo la
localización de su origen en Persia o en el Norte de Africa. Inscritos en una trama de cuadrados y
rombos, se encuentran los diferentes primas o “adarajas”, tallados y decorados en su parte inferior, y
su parte superior queda oculta combinándose con una de las caras de otro prisma que le sirve de
apoyo, y pegados entre ellos con yeso.

La construcción de una bóveda de mocárabes en yeso no está exenta de complejidades, y exigirá


grandes conocimientos que pocos alarifes llegan a conseguir, elevándolos a la categoría de maestros
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dentro del taller. Consiguen construcciones en una amplia variedad de diseños, llegando en ocasiones
a desafíos de la gravedad, comenzando desde las esquinas, van pegando con yeso los módulos
realizados con molde, e irán levantando la bóveda con la ayuda de una cimbra o andamios de madera,
y además en su estructura interna se ayudarán con listones de madera y clavos metálicos introducidos
en algunos módulos de yeso y anclados provisionalmente a los tirantes de la cubierta de madera que
más tarde serán cortados, hasta llegar a su cerramiento final que la convierte en una estructura auto
portante. La yuxtaposición de estos, generará construcciones de miles de prismas como la Sala de
Abencerrajes, Sala de los Reyes, o la Sala de Dos Hermanas con más de cinco mil prismas

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