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Salvatore, Expresiones Federales

El caso Anchorena en 1844 revela tensiones entre Juan Manuel Saavedra y su antiguo patrón, donde se cuestiona la autenticidad del federalismo en el contexto de la política de Rosas. Se identifican diferentes tipos de federalismo, desde el 'federal de servicio' hasta el 'federal de bolsillo', reflejando las diversas formas de adhesión y las tensiones sociales de la época. La participación de mujeres y unitarios en este contexto también destaca las desigualdades y ambigüedades del federalismo, mostrando que la lealtad al régimen no siempre era uniforme ni sincera.

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Salvatore, Expresiones Federales

El caso Anchorena en 1844 revela tensiones entre Juan Manuel Saavedra y su antiguo patrón, donde se cuestiona la autenticidad del federalismo en el contexto de la política de Rosas. Se identifican diferentes tipos de federalismo, desde el 'federal de servicio' hasta el 'federal de bolsillo', reflejando las diversas formas de adhesión y las tensiones sociales de la época. La participación de mujeres y unitarios en este contexto también destaca las desigualdades y ambigüedades del federalismo, mostrando que la lealtad al régimen no siempre era uniforme ni sincera.

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 Caso Anchorena: Enero 1844, juez de paz de Mar Chiquita, Juan Manuel Saavedra ingresa en una

de sus estancias, arrebata a peones del puesto y arresta violentamente al encargado. Saavedra
habría sido mayordomo de los Anchorena y pudo progresar económicamente a costa de su
familia. En el período de Rosas, logra independizarse y forma su propia estancia; luego la política
le otorga una posición de poder y de ahí hostigaba a su antiguo patrón. Según Anchorena,
Saavedra ataca su propiedad no por rencores hacia él, sino como una cuestión propia de las
disputas jurisdiccionales del rosismo.
 Con la rebelión del Sur (1839) queda dividido el departamento en 2 y también la estancia de
Anchorena, donde una queda bajo jefatura de Saavedra -Mar Chiquita- y la otra bajo Roque
Baudrix -Vecino- contratado como mayordomo por Anchorena. Así, Baudrix respondía a
Anchorena y era a su vez juez de paz; Saavedra respondía al gobernador y las leyes, generando
tensiones y problemas entre ellos donde ambos querían imponer su control sobre la estancia del
otro al encontrarse en el mismo departamento.
 Verdadero enojo de Anchorena: se duda sobre su federalismo. El puñado de hombre de
Saavedra que se dirige a su puesto alega ir al lugar contra “el federal de bolsillo Anchorena”, lo
cual implicaba un gran insulto para el mismo porque se insinuaba que habría comprado con
dinero su federalismo y, por lo tanto, no era un verdadero federal.
 Permite ver 2 formas de expresión política partidaria: los “federales de servicio”, dirigidos por su
indignación y odia contra los “federales de bolsillo”.
 La otra versión: Saavedra acusa a Baudrix y gente del Arroyo Grande de no prestar auxilio a su
persona, considerándolos déspotas entre los “vecinos del Sur”. No sólo no prestaba ayuda al
gobierno o al ejército, sino que resguardaba a los “bagos huyendo del servicio”.
o Saavedra critica a aquellos estancieros que anteponen sus intereses por sobre los servicios
del estado. Ingratos con Rosas “por la paz y seguridad que gozan”. Así, asegura la
existencia de 2 tipos de federalismo:
o 1- El federalismo que se modifica acorde al interés privado (los grandes estancieros).
o 2- El federalismo unido y alineado a Rosas por convicción (los pequeños propietarios).
Grupo al que pertenece Saavedra y que considera que su federalismo es completo,
expresado con bienes, con trabajo personal y lealtad plena.
 AUTOR: ¿Qué “expresiones federales” se dieron en el período de Rosas? ¿Cómo era la brecha
entre el discurso ideológico y las prácticas políticas?
 FORMAS DE SER FEDERAL
o El partido federal entendía la política como un compuesto de acciones, voces, rituales y
apariencias que, en contexto de guerra civil, debía orientarse en su totalidad en un
determinado sentido. El apoyo al federalismo debía testearse entre los “ciudadanos” como
“opinión unánime” y que debía consistir en actos de presencia, enunciaciones públicas,
servicios personales y donaciones al Estado.
o Tipos de identidad federal: federales de expresión u opinión, federales de servicios,
federales de bienes o “de bolsillo” y federales de apariencia.
 De apariencia: contribuían con su presencia en los actos o rituales propios del
federalismo y que pueden incluirse entre los federales de expresión ya que sus voces les
dan sentido a sus actos.
 De opinión: aquellos que vociferaron su adhesión al federalismo en espacios públicos,
mostrándose claramente a favor de la causa federal (no alcanzaba con no hablar mal del
régimen).
 De servicios: cumplidores con sus obligaciones ciudadanas y que contribuyen a la “causa
federal”, más alineado al mundo de la acción. “Quien respondía en término y sin retaceos
al llamado al servicio -no necesariamente al combate- era un buen federal, quien no lo
hacía resultaba sospechoso de simpatizar con el enemigo”.
 De bienes: menos intenso en su demanda; bastaba con el “auxilio” a emprendimientos
militares con ganado, provisiones, y dinero para ser recibido entre los federales. En un
momento de confusión entre el público y lo privado, la riqueza podía adquirir legitimidad
política si se destinaba a la defensa de la Federación.
 De apariencia: más generalizado en tanto “se esperaba que todos lucieran como
federales”, llevando la divisa en el pecho y el cintillo en el sombrero. El color si tomaba
cierto “unanimismo” en las opiniones y, consecuentemente, transmitía temor a quienes
preferían colores celeste o verde.
o Cada expresión contaba con sus respectivas formas de comprobarse.
o Otra forma más relativa y menos efectiva eran los “listados de unitarios y federales”, más
propios del principio del período, cuando todavía convivían unitarios y federales en los
pueblos. Aquellos no propietarios entraban por sentado en la opinión federal, solamente
eran unitarios aquellos que se declararan abiertamente como tal.
o Así, el “verdadero federal” quedaba atado a una gran variedad de evidencias -recibos,
medallas, bajas, rumores, memoria colectiva, autoridad policial y judicial, etc.-
o El federalismo, como sistema único e ideal, y que permitía esta amplia red de expresiones
del mismo, generaba tensiones entre los sujetos políticos que desmerecían sus acciones o
discursos por ser “menos comprometidos”, lo cual se expresaba en el caso de Anchorena y
Saavedra.
o Mientras, el ser federal para el habitante pobre de la campaña, se convirtió en sinónimo de
ser soldado. El resto de vecinos podían contribuir con “auxilios” de bienes y dinero, o con
“servicios pasivos”.
 LA POLÍTICA DE LA VIDA COTIDIANA
o Para el autor, lo que hizo funcional y efectivo al gobierno de Rosas fue la flexibilidad de
adhesión al régimen en tanto a convicciones y contribuciones más superficiales.
o La propuesta de alcalde, teniente alcalde o juez de paz debía acompañarse de una clara
relación comprobable de los servicios y su opinión en favor del sistema federal, una suerte
de chequeo ideológico.
o Para el sistema, eran más importantes las afinidades ideológicas que las calificaciones
intelectuales o la experiencia en el cargo.
o Para la sociedad civil, la cuestión de quién era “verdadero federal” quedaba siempre como
pregunta abierta. El Estado rosista, en su carácter flexible, dejaba a la práctica de la sociedad
que determinara quién era “realmente federal”. La ropa entre los vecinos era el primer
elemento de diferenciación de la política de la época. El uso mandatorio de la divisa y el
cintillo, la vestimenta de paisano y, para algunos, el privilegio de usar bigote y galones,
conformaron el estilo, la fisionomía y la cromática del federalismo.
o Para el autor, el rosismo se apropió de la forma de vida y vestimenta campesina y logró darle
tintes políticos, usándola como un elemento de nivelación y diferenciación a nivel ideológico
y social.
o Aun así, por su carácter flexible y popularidad, los verdaderos métodos de comprobación
eran las opiniones, los servicios y las contribuciones.
o Los rumores se volvían elementos que podían afectar fuertemente la imagen de un
ciudadano. Los agentes del orden se interesaban en ellos, en los cuentos, humoradas y
poesías que circulaban en el espacio público.
o Las acusaciones y los rumores eran frecuentemente causa de pelea entre individuos; el
término “salvaje unitario” era mucho más una ofensa que un insulto, incluso que era
condenado por lo vecinos si el que acusaba lo hacía sin fundamentos.
o Para unitarios y federales por igual, las expresiones verbales eran un territorio más
apropiado para medir las adhesiones.
o Las contribuciones fue otra forma de certificar el verdadero federalismo, las cuales eran más
significativas no en los impuestos y cargas obligatorias propias de la guerra, sino en las
voluntarias. Incluso aquellas donaciones posteriores al pago de deudas eran vistos como
leales al federalismo y financistas directos de la guerra contra los unitarios.
o El terreno de los hechos, el de los servicios, implicaba transporte de ganado, cuidado de
caballadas, partidas para la aprehensión de delincuentes, servicio de cantones y,
obviamente, el armarse en defensa de la Federación.
o Se generaba aquí una tensión entre los milicianos y los veteranos y soldados del ejército de
línea, que podían pasar varios años en el frente, arriesgando sus vidas.
o No quiere decir que no hubiera formas escriturales de adhesión federal, aunque eran las
menos por el carácter iletrado de la mayoría de la sociedad.
o “Casi nunca, los peticionantes apelaban al federalismo de apariencia o de palabras,
limitándose a las formas de expresión más cercanas a los hechos -bienes y servicios- y a los
sentimientos -odio a los unitarios, veneración a Rosas.
 TIBIAS Y ENTUSIASTAS ADHESIONES
o La adhesión ha llegado a tomar diferentes tonalidades o intensidades. El extremo del
fanatismo frente a la indiferencia o mera tolerancia.
o En la tolerancia encontramos aquellos que basaban sus donaciones de bienes o acciones sin
un “pronunciamiento” en voz y persona por la causa federal, es decir, sujetos subalternos
cansados de la injusticia del ejército y estancieros cansados de tantas contribuciones.
o En este contexto, la política adquiere en el período del unanimismo el carácter de máscara:
expresiones, rituales y disfraces podían suplir la falta de entusiasmo (e inclusive simpatía)
por el régimen.
o Ropa e insignias: había un cierto uso acorde a las ocupaciones, la raza y la educación. Por
ejemplo: los blancos usan proporcionalmente más la divisa que los trigueños y estos más
que los pardos y morenos.
 Autor: relaciona las indicaciones de baja representación en los estratos sociales más
bajos contra la teoría tradicional que asocia la causa federal con los grupos subalternos.
o Donaciones: en evidencia cualitativa, menciona que los más contribuyentes no eran
necesariamente los grandes terratenientes. Los vecinos, independientemente de su poder
adquisitivo, generaban una “comunidad federal” en tanto donaciones porque implicaba la
defensa de todos los de la Federación, la continuidad de la Independencia y la preservación
de los “derechos de los pueblos”.
 Donar dinero a la causa federal era una oportunidad para los vecinos de demostrar su
patriotismo.
 Más allá de la afinidad ideológica de jueces de paz y comandantes, los aportes no venían
totalmente desinteresados. La acumulación de capital era lo suficientemente rápida
como para amasar una fortuna en poco tiempo -en parte gracias al orden y tranquilidad
de la Paz Rosista-.
o Servicio militar: el autor habla de los arrestados y cómo el 64% de estos no prestaba ningún
servicio, tal como la obligación militar. La deserción o el escondite de la recluta figuraban
entre los delitos más frecuentes del período.
 Del 36% restante, solo el 53% había servido en campañas militares defendiendo la causa;
el resto habría servido por períodos cortos y en actividades compatibles con “el
mantenimiento de la familia y el cuidado de intereses propios” -destacamentos o
cantones, cuidado de caballos del ejército, patrullas, etc-.
 Los paisanos pobres se habrían sumado más por un hipotético “cumplimiento de
promesas” que por afinidad y lealtad a la causa: pagos de sueldos en término, bajas y
licencias, provisión de uniformes y alimentos, reconocimiento de servicios al finalizar las
campañas.
 EXCLUIDOS PARTICIPANTES
o Unitarios y mujeres representaban la otra cara del federalismo. Los unitarios porque su
clasificación evidencia la ambigüedad de la definición del federalismo; las mujeres porque su
participación activa, limitada o negada en el terreno del derecho, resaltaba las desigualdades
del federalismo, inclusive siendo entusiastas adherentes del régimen.
o Las mujeres constituyeron un soporte fundamental del régimen rosista, incluso estando
excluidas de la comunidad política. Participaron de forma activa en la colecta de fondos y
ganado para la guerra, ocuparon lugares en las procesiones o marchas de celebración de
victorias federales, y tuvieron un papel central en la circulación de información -rumores-
sobre las amenazas al régimen.
 También conformaban buena parte de las listas de donaciones para la guerra, incluso con
cartas dirigidas a Rosas haciendo explícita la simpatía por el régimen y el deseo de
cooperar. Sin embargo, el edecán de Rosas menciona que la condición de “ciudadana”
era inadecuado; en tanto se recibieran donaciones de ambos sexos, era preferible usar la
palabra “personas”.
 Para las autoridades del régimen, las expresiones federales de mujeres eran más bien
definitorias de las identidades políticas de sus esposos o hijos, más no tanto un sustento
del orden ritual y las apariencias que apoyaban al rosismo y legitimaban su popularidad.
o Los unitarios tendrían detrás de su identidad una amenaza legitimada como enemigo
interno más diabólico que los enemigos externos. De la misma forma que había federales
gradados según su tipo de adhesión, los unitarios también lo estarían:
 De opinión: aquellos que no contenían su simpatía por la Unidad a través de la voz.
 Empecinados o “perjudiciales”: aquellos con un mayor desenfreno verbal y que, además,
eran activistas o promotores de la causa unitaria.
 Pacíficos o “el lado débil”: en casos amigados con federales netos del pueblo y que no
agredían verbalmente a otros vecinos. Estos tenían un cierto alivio de su delito pero, por
otro lado, no eran capaces de ser definidos como federales. Se trataba de aquellos que
por ocupación -tenderos, pulperos, comerciantes-, por su apariencia -ropa de
“pueblero”-, o porque no habrían manifestado públicamente su adhesión a alguno de los
dos partidos, se sospechaba de su filiación política.
 CONCLUSION DEL AUTOR: La existencia de diferentes modos de “federal” y las desigualdades que
lo acompañan sirven para comprehender el apoyo al federalismo rosista. Primero, porque
desplazamos el terreno político a las prácticas cotidianas y nos permite ver cómo vivieron este
contexto los habitantes de la campaña y la ciudad; segundo, porque divorciando el discurso del
régimen de las formas únicamente prácticas con que se expresaban las adhesiones, nos da otro
recurso para ver la popularidad del régimen; y tercero, porque plantear la existencia de diversas
formas de adhesión nos deja ver la naturaleza ambigua y contestada del federalismo. El llamado
de la “causa federal” no era necesariamente extremista, sino que toma tintes acorde a la posición
social y/o de trabajo, al contexto, a la afinidad e inclusive al género, generando tensiones entre
aquellos que se consideraban “verdaderos federales” y quienes veían como “tibios” adherentes o
directamente traidores.

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