Tema 1 La Evolución Histórica Del Estado Moderno
Tema 1 La Evolución Histórica Del Estado Moderno
El Estado es una realidad histórica que culmina a finales de la Edad Media y principios
de la Edad Moderna (finales del siglo XV y principios del XVI). Se le denomina Estado
moderno porque nace en la Edad Moderna y porque se pretende usar como sinónimo de
contemporáneo.
Concepto de Estado
Estado es un término bastante ambiguo. Algunas de sus acepciones son:
• Restringida: la palabra Estado designa los poderes públicos centrales, es decir, los
poderes nacionales, las instituciones de ámbito nacional. Aquí nos referimos a la
más amplia acepción del Estado (persona jurídica dotada de poder soberano y
titular de relaciones en el orden internacional).
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• Grandes imperios orientales. Afecta a la naturaleza del poder y se les atribuyen
dos caracteres específicos:
I. Despotismo oriental: Caracterizado por el arbitrio absoluto del dominante y una
total ausencia de derechos en los dominados.
• Polis griegas. comunidad muy reducida caracterizada por una serie de notas entre
las que merece subrayarse el papel desempeñado por la religión y el fuerte
sentimiento de ciudadanía, elementos que son aglutinantes y hasta constitutivos
de este tipo de comunidad política. La polis es una comunidad religiosa en la que
el derecho sagrado se vincula al orden y fines de la vida política. En segundo
lugar, la polis es una asociación de hombres libres unidos por un orden jurídico a
través del cual los ciudadanos participan en el poder.
Feudalismo
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Su sociedad se organizaba en una estructura piramidal.
En esta estructura piramidal de la sociedad, cada lado representa sus diferentes elementos
sociales jerárquicamente ordenados. Así:
1 Rey
2 Eclesiásticos
3 Nobles
4 Caballeros
5 Artesanos
6 Labriegos libres
7 Siervos
8 Esclavos
• El Rey, los nobles y los caballeros poseían la tierra por la espada / lanza (per
hastam).
• Los labriegos libres poseían la tierra por el arado (per aratum)
Þ Éstos representan el lado militar de la pirámide (los que poseen o trabajan la tierra.
• Artesanos (de aprendiz a maestro)
Þ Lado de la clase artesana.
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La pirámide representa los diferentes elementos sociales, todos jerárquicamente
ordenados: existía el lado militar de la pirámide integrado por los que poseen o trabajan
la tierra: los caballeros, nobles o el Rey (poseen la tierra por la espada) y los labriegos
libres (poseen la tierra por el arado). Por debajo de estos están los labriegos también libres,
los siervos y los esclavos. En el segundo lado de la pirámide está la clase artesana. Por
último, el lado de los propietarios por la oración, estructurados jerárquicamente hasta
llegar al Papa.
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o El Emperador: Tras la caída del Imperio Carolingio apareció el título del
Sacro Emperador Romano Germánico, como heredero del Imperio
Romano. Éste era nombrado por el Papa.
• El poder de los señores feudales provenía de sus propiedades, es decir, tenía una
concepción patrimonial: el propietario de la tierra tenía la potestad de cobrar
impuestos, explotar la tierra, impartir justicia…
Durante los siglos XII y XIII los monarcas comenzaron a conceder Cartas Poblas a un
gran número de ciudades. Éstas dejaban de depender de los antiguos señores feudales
para hacerlo directamente del monarca, originando, así, una gran rivalidad entre los
burgos y los señores feudales.
En cuanto al Derecho, con la caída del Imperio Romano, el Derecho romano perdió su
unidad. Durante la Edad Media, existieron multitud de versiones del Derecho que
evolucionaron de forma fragmentada, originando un gran pluralismo de leyes y normas.
Siglos más tarde, los monasterios redescubrieron el Derecho romano e intentaron dotarlo
de una unidad para toda la cristiandad.
• Gran Bretaña (proceso inglés): pérdida de poder del rey a favor de otros poderes
(Carta Magna 1215, poderes locales, parlamentarismo, Revolución Gloriosa
1688).
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El punto de partida fue la existencia de un poder fuerte y relativamente
concentrado, personificado en el Rey. Como consecuencia del sistema implantado
por los Normandos, la monarquía es fuerte, centralizada y autoritaria. No obstante,
los nobles se alían con ciudades para así frenar el poder del Rey, dando lugar a
una serie de luchas contra este, que culminan en 1215 con la Carta Magna, firmada
por el Rey Juan y donde el poder real queda limitado, se reconocen derechos a los
súbditos y prohíbe la imposición de impuestos, constituyendo el germen de la
institución parlamentaria. A finales del s. XIII, se da una división del Parlamento
entre Lores y Comunes por separado. Ya en el s. XVII, Estuardo acepta al
Parlamento la elaboración de leyes. El carácter absoluto del reinado de los Tudor
da lugar a la Revolución Gloriosa (1688), donde los nobles y burgueses derrocan
a Jacobo, siendo sustituido por Guillermo de Orange, lo que supone un avance
hacia la monarquía parlamentaria (soberanía compartida entre el Rey y el
Parlamento) Mientras tanto, en España se avanza hacia una monarquía absoluta,
hasta 1789.
Va a ser un proceso lento e irreversible. Los dos fenómenos más destacados de tal
proceso son el Renacimiento (antroponcentrismo, confianza en el hombre) y la
Reforma. El resultado será el establecimiento de una clara distinción entre el fin
temporal y el religioso: supone una ruptura con el teocentrismo de la Edad Media,
se pone en cuestión la relación entre lo político y religioso. Tiene lugar una
revalorización de la naturaleza y de la razón humana.
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las universidades medievales se utilizaba para separar a los estudiantes según su
procedencia.
Aunque es una visión muy discutida por los estudiosos del Estado, algunos autores
(escuela italiana) distinguen dos etapas en el Estado Absoluto:
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• Estado de policía (siglo XVIII): Se utiliza la expresión “de policía” en su sentido
clásico (proveniente del griego POLITEIA), que significa “lo político” o “lo
público”. En esta etapa (salvo en el Reino Unido) se produce la máxima
concentración y unificación del poder: la monarquía intervenía en todas las esferas
de la vida pública, buscando el interés público (en aquella época, el interés público
se definía como la suma de los intereses individuales de todos los súbditos).
Además, las fronteras entre monarquía y Estado se delimitan: se distinguía el
patrimonio estatal (que, circunstancialmente, podía ser utilizado por el monarca)
del real, y las leyes de las ordenanzas. Y, por último, la burocracia estatal se
jerarquizó y especializó y comenzaron a convocarse oposiciones para su elección.
La última fase del Estado Absoluto (incluida dentro del Estado de policía) fue el
despotismo ilustrado. Durante esta etapa, algunos monarcas europeos aplicaron el
programa de reformas de la Ilustración en el ámbito económico y social (sobre
todo en el educativo), pero no en el político. Esto supuso una revalorización de la
razón frente a la tradición, de la ciencia frente a la religión y de las artes útiles
(artesanía, comercio…) y una desvalorización de la nobleza y los gremios.
• Razón de Estado: el fin justifica los medios. Está por encima de lo común, lo que
le autoriza a escapar de la moral situándose más allá del bien y el mal. Para que el
príncipe llegue a su fin no hay medio que no sea honorable (grandeza).
En su obra “El príncipe” reúne las condiciones que debe reunir el príncipe. Éstas son:
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• Indiferencia por el bien y el mal: aunque prefiere el bien, decidirá el mal si a
ello se le obliga.
• Habilidad: su cualidad principal es la “virtù”, definida como “conjunto de
cualidades que le permiten al caudillo vencer los obstáculos del presente y (pues
la previsión más que la prudencia es un rasgo del virtuoso) hacer frente a cuantos
tropiezos pueda depararle el futuro”.
• Simulación: importa más la apariencia de poseer cualidades que el poseerlas.
• Grandeza
• Separación entre la moral y la política
• Método racionalista y empírico.
Jean Bodin. (Juan Bodino) Francia, [Link]: Es el primer teórico de la soberanía. Bodin
vive toda la confusión propia de una Francia y una Europa ensangrentada por las guerras
de religión, por ello su propósito es formular ideas que contribuyan a fortalecer el poder
del Estado para evitar la violencia.
Thomas Hobbes s. XVII, Reino Unido: Fue el primer gran teórico y defensor del Estado
Absoluto, y, por ende, del poder absoluto de los monarcas. Hobbes comenzó a filosofar
en el siglo XVII, durante la Guerra Civil Inglesa.
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• Teórico del poder absoluto, que defiende el poder absoluto de los monarcas,
porque considera que es en éste en quien se debe concentrar todo el poder y no se
debe disgregar.
• Presupuestos filosóficos: método mecanicista, dogmático y deductivo aplicado a
la política, pesimismo antropológico. Utiliza argumentos modernos, científicos y
racionales para defender la monarquía absoluta.
• Estado de naturaleza: en el estado de naturaleza todos los hombres son iguales,
todos compiten entre sí. El hombre es el lobo del hombre y existe una guerra
perpetua de todos contra todos. Homo nomini lupus.
• Pacto social: la situación es tal, que obliga a los hombres a concluir el pacto
social. Se renuncia a la libertad y se transfiere a un Estado absoluto (Leviatán),
con un poder soberano que le permita cumplir con sus obligaciones para/con los
ciudadanos: brindar la paz y el orden. Por otro lado, Hobbes plantea que si el
soberano no cumple con lo anterior, los súbditos no están obligados a respetarle u
obedecerle.
La doctrina del poder constituyente surge de la praxis del Estado constitucional nacido de
las revoluciones burguesas, la inglesa de 1688, la norteamericana de 1776, y la francesa
de 1789, y no de una elaboración teórica.
En la Edad Media y durante la Reforma se consideraba que sólo Dios tenía la potestas
constituens; dicho principio perdura hasta que los revolucionarios ingleses y
norteamericanos reclaman la titularidad de dicho poder para el pueblo.
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• Exclusión de todo principio representativo; si se encargaba a una Convención la
redacción de un texto constitucional se exigía su aprobación por el pueblo o por
los Town Meetings.
La formación del modelo francés de poder constituyente difiere radicalmente del modelo
norteamericano. No está en las teorías de Rousseau, y sólo indirectamente en las de
Montesquieu. Su exponente principal es el abate Sieyès, que se atribuye el descubrimiento
de este poder, distinto de los tres poderes constituidos. Este abate excluye la participación
directa del pueblo en el proceso constituyente y en su atribución de la soberanía a la
Nación. Se atribuirá la elaboración de la Constitución a una diputación extraordinaria que
tenga un poder especial ad hoc. Se evita así que la Nación deba reunirse siempre, lo que
es imposible. Los puntos fundamentales de su teoría del poder constituyente son:
• El poder constituyente no puede ser ejercido por la Nación, sino por una
diputación extraordinaria que suple a ésta.
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a) El Estado Liberal es un Estado Constitucional, primero porque se somete a normas
y se estructura en torno a la división de poderes y segundo porque formalmente
surge junto al constitucionalismo escritor.
El Estado Liberal, fruto de la crisis del Estado absoluto y del pensamiento que cuaja en
el constitucionalismo.
Las ideas empiezan a surgir a partir del Renacimiento, aún en pleno absolutismo se van
formulando nuevas doctrinas que sientan las bases del constitucionalismo.
• La crisis económica que deja sentir sus efectos en la segunda mitad del siglo
XVIII, por los obstáculos que el régimen agrario y las ordenanzas gremiales aún
vigentes representaban.
Sin embargo, con la llegada del Estado Constitucional va a pesar mucho más la
elaboración doctrinal que le precede de antaño y que logra actuar como fermento social
revolucionario proporcionándole la estructura jurídica que le caracteriza como Estado
Constitucional.
La resistencia de los señores al poder real abrió una primera brecha por la que penetró la
ideología liberal. Así, poco a poco se va asentado la idea de dividir o contrarrestar los
poderes para paliar los abusos que sufre la libertad individual. No es menos destacable la
contribución de la Iglesia a tal proceso.
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En cuanto al segundo de los aspectos mencionados, cabe hallar en el calvinismo, una
influencia decisiva en la aparición del constitucionalismo a través del puritanismo,
exaltando el valor de la conciencia y del del racionalismo, que obviamente escapan a las
pretensiones y planteamientos religiosos del protestantismo, que inevitablemente derivan
con el tiempo del libre examen.
Noción de Liberalismo
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Lo más significativo de la evolución constitucional inglesa es la concepción del Derecho
y el equilibrio o armonía que de él se desprende para la práctica del Gobierno de la
Nación.
La convicción generalizada de esta tradición inglesa sólo será superada por la fuerza de
las circunstancias que llevan a la Revolución de 1688 y la publicación que hace Lolme de
su Constitución de Inglaterra, en ella muestra el equilibrio que toda Europa tratará de
imitar sin éxito a lo largo del siglo XIX.
Los derechos del hombre y de la comunidad política en la Escuela española del
Derecho Natural
El pensamiento español entre los siglos XVI y XVII es rico en nombres y escuelas
generalmente vinculadas a órdenes religiosas.
La mayor unanimidad del que, sin perjuicio de que pueda considerarse proveniente de
Dios, afirman indefectiblemente (que no puede dejar de ser o faltar) su pertenencia a la
comunidad. Esta transferencia del poder originario y el modo de llevarla a cabo suscitó
diferenciad de opinión dentro de la Escuela española que se divide en tres corrientes:
• Los que sostienen que hay una necesidad moral de transmitirlo a los gobernantes
• Los que consideran que no hay tal, sino solamente la conveniencia a efectos
prácticos para lograr un gobierno eficaz.
• Los que niegan la necesidad de transferir el poder por entender que la comunidad
puede ejercerlo directamente
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manifiesta en primer lugar en la familia; es de la agrupación inorgánica de las familias de
donde se deriva la sociedad. Pero bien, esto requiere un acto de constitución: el pacto o
contrato (ya sea expreso o tácito) que expresa el consentimiento voluntario y general por
el que todos se unen para lograr el bien común.
El poder del gobernante le viene dado por el pueblo, cualesquiera que sean las formas de
pacto, lo que contienen es el libre consentimiento de los ciudadanos, esta transferencia de
poder no comporta la renuncia de los hombres a sus derechos como personas, razón por
la cual no puede el monarca atentar contra los mismos… siendo, por lo tanto, destituido
el Rey, si abusará de su poder, autorizando a la comunidad a ejercer su derecho (colectivo)
de legítima defensa).
Por otro lado, el valenciano Luis Vives, representante renacentista de erasmismo español,
se distingue por llamar la atención sobre los conceptos de solidaridad y beneficencia y
por la exaltación de algunas virtudes que deben adornar el ejercicio del poder a los
gobernantes: la prudencia, la experiencia y el consejo son sus principales armas políticas.
Al filósofo valenciano se le considera antecedente de algunas de las más significativas
doctrinas modernas de Descartes, Bacon, Locke, Hamilton, etc.
Dos son los más destacados exponentes de dichas doctrinas: Locke y Montesquieu, uno
y otro describen la realidad constitucional inglesa y su influencia es decisiva en el
constitucionalismo continental, aunque las particulares condiciones revolucionarias de
Francia y el éxito e influencia que en tal revolución alcanza Rousseau, nos imponen,
también una breve consideración de éste.
Dos son las ideas básicas que regirán las construcciones de la teoría política a partir de
ahora:
• estado de naturaleza
• contrato social
Locke piensa que el hombre por naturaleza es sociable, sensible y bondadoso, los hombres
por naturaleza son iguales e independientes, sostiene Locke que los hombres tienen
derechos anteriores al gobierno, hay un Derecho Natural. A pesar de esto, hace falta un
pacto social para regular la convivencia entre las personas, pacto social en el que se hace
una cesión de derechos a la comunidad, la comunidad que ha de gobernar por medio de
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la mayoría, y el gobierno surge como consecuencia para garantizar esos derechos. Locke
viene hablar de un poder legislativo, de un poder ejecutivo y luego de un poder federativo,
un poder federativo que tiene que ver con la seguridad del Estado y de las relaciones
internacionales. La verdadera libertad consiste en vivir bajo leyes ciertas, estables y
suficientes.
El autor no llega a formular la idea del poder judicial, aunque insinúa en algún momento
la necesidad de que un cuarto poder se ocupe de controlar el respeto de las citadas
limitaciones, hallando su formulación acabada en la doctrina de Montesquieu.
Montesquieu nos aporta una de sus obras “En El espíritu de las leyes” (1784), nos aporta
la doctrina de la separación de poderes, el legislativo, ejecutivo y judicial.
Las revoluciones burguesas como ocasión histórica para el establecimiento del Estado
Liberal
El teórico por excelencia de esta revolución es Rousseau que cierra el período con su
fundamental aportación de la soberanía popular, concepto revolucionario cuando aún
está vigente el legitimismo tradicional.
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Rousseau es un pactista “optimista” cree en la bondad natural de los hombres, su obra
más conocida “El contrato social” (1762) Tiene que ver con el pacto social, es el
reconocimiento de la soberanía del pueblo. La soberanía se identifica, con el ejercicio de
la voluntad general debiendo ser ejercida directamente por todo el pueblo, sin ningún tipo
de representación. La Ley es sino la expresión de la voluntad general, que siempre es
justa, siempre se orienta al bien común, expresión que Rousseau se esfuerza por glorificar.
Pues bien, la teoría que inflamó los espíritus y el ambiente de la revolución pronto había
de ser molida por los intereses de la burguesía, muy revolucionaria respecto del Antiguo
Régimen, pero muy comedida hacía el futuro. Está teoría viene de la mano de Sieyès al
formular los conceptos de Nación y de representación nace el concepto de soberanía
nacional. Los representantes son representantes de la nación, y el mandato es
representativo.
El Estado Liberal es una forma histórica más del Estado Moderno que surge y crece
progresivamente a partir del Renacimiento y las reflexiones de Maquiavelo.
Por Estado Moderno se entiende el monopolio del uso legítimo de la fuerza que se
actúa en tres ámbitos: el jurídico, el político y el sociológico.
• Jurídico, no existe derecho vigente por encima del Estado que pueda limitar su
voluntad; pertenece al Estado el poder de determinar por medio de las leyes el
comportamiento de sus súbditos.
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presidida por el individualismo; el individuo es el punto de partida de todas las
deliberaciones y el objetivo de toda política; siendo éste el valor axial, la sociedad se
concibe como un producto secundario y el Estado sólo tiene razón de existir en tanto que
proteja la libertad individual. Después con la aparición del proletariado industrial, se
reinterpretaría para evitar que la igualdad se extendiera a todos.
En el campo de la cultura, se rompe el monopolio que la Iglesia tenía sobre el orden social
con la defensa de la idea de separación de la Iglesia y el Estado y con la defensa y
reconocimiento de las libertades de pensamiento y enseñanza.
En la economía preside la ley de la oferta y demanda que exige del Estado una actitud
claramente inhibicionista. La Revolución Francesa quiso erradicar el principio absolutista
pero no el principio unitario de la voluntad soberana. El problema se resolverá con el
recurso al concepto de Nación.
Los problemas de la puesta en práctica del Estado social son bien conocidos. Todo
depende de la fortaleza del presupuesto público y en consecuencia de la disposición del
gasto público necesario para garantizar el ejercicio de los derechos sociales por parte de
los respectivos titulares; si, de hecho, el sistema económico entra en crisis y no crece la
riqueza conforme a las expectativas, las finalidades del Estado social (inevitablemente)
se convierten en irrealizables para la ley que ha de actualizarlas.
En verdad, la crisis del Estado social no representa solo el fracaso de un modelo político
de la economía, que tuvo el mérito histórico de haber permitido la paz social en el régimen
capitalista, sino que representa también el riesgo de una gradual descomposición del
Estado constitucional que asume la dignidad del hombre como premisa y finalidad de su
actuación.
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El condicionamiento financiero de las políticas públicas redistributivas dirigidas a realizar
el proyecto constitucional de la igualdad y de la justicia social y a garantizar la efectividad
de los derechos, hace que la crisis del Estado social se manifieste no solo como crisis
fiscal del Estado sino también como crisis constitucional, como una verdadera crisis
democrática.
La larga experiencia de las constituciones del siglo XX, que se inicia con un
reapoderamiento de lo económico por parte de lo político, parece llevarnos en su
conclusión hacia un Estado cada vez menos soberano, mero espectador y caja de
resonancia de grandes procesos económicos y decisionales, que se desarrollan más allá
de sus fronteras geopolíticas, que escapan con su dinamismo, haciendo inciertos los
procesos nacionales de toma de decisiones.
Nacido para gobernar la economía, el Estado social termina por doblegarse ante sus
exigencias, sus tendencias, sus fuerzas; fuerzas que se suman y germinan, determinando
la crisis del Estado soberano y, con ella, incluso el mismo (riesgo de) quebrantamiento
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del mundo democrático, de sus instituciones, de sus leyes, tal y como han sido
consolidadas en las tradiciones constitucionales de los países europeos.
Si la crisis del Estado ha abierto una crisis profunda de la Constitución tanto en su aspecto
garantista como en su función directriz, en cualquier caso no ha faltado la necesidad de
orden, de certeza y de seguridad que ha justificado (y que justifica) su existencia, así como
su carácter normativo. La necesidad de alcanzar un equilibrio razonable entre
conservación e innovación constitucional, los reenvíos a una Constitución mundial, o al
menos europea, demuestran que, en el escenario del nuevo siglo, la Constitución todavía
se considera un momento que integra a la sociedad y ordena los poderes y las
instituciones. En este escenario, la idea de un “sistema constitucional europeo” parece
haberse convertido en el punto de coagulación de dicha exigencia, la respuesta formal a
los poderes generados por la globalización de los mercados y por el policentrismo de los
poderes públicos, es decir por el pluralismo de los centros de decisión tecnocrática y por
el polimorfismo de las instituciones democráticas.
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terminan por carecer de legitimidad. Este déficit de legitimación constitucional (más que
democrática) que se aviva bajo una política de la Unión concebida principalmente, no por
el órgano directamente representativo de las comunidades nacionales, sino por las
mayorías políticas que éstas son capaces de expresar y, sobre todo, por las fórmulas de
inter-gobernabilidad a la que se acude en ausencia de un verdadero gobierno europeo de
la economía, no es el único aspecto en el que el constitucionalismo europeo se demuestra
deficitario si se examina bajo el perfil democrático.
Resulta claro, así, que las (reiteradas) connotaciones tecnocráticas del sistema
constitucional de la Unión, convierten al Estado, en su actual evolución, en una realidad
poco apta para ampliar los horizontes de la democracia y de los derechos; parece todavía
más evidente que su derecho fragmentado no lleva a prefigurar de forma inequívoca un
proceso lineal de reproducción de largo alcance de los cánones constitucionales del siglo
XX.
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fases negativas del ciclo económico, que el Estado asegure la financiación de los niveles
esenciales de las prestaciones y de las funciones fundamentales relativas a los derechos
civiles y sociales.
Con carácter introductorio al tema que queremos tratar ahora, cabe resaltar que un
enfoque constitucionalista correcto no es tanto aquel que se limita a leer la estructuración
de los poderes constitucionales y el catálogo de los derechos tal y como han sido
codificados en las cartas constitucionales sino, más bien (respetando un enfoque
metodológico inspirado en el criterio de la efectividad) aquel que se presta a examinar las
problemáticas reales generadas por los acontecimientos concretos del constitucionalismo,
entendido como limitación del poder y como tutela efectiva de los derechos.
Los efectos del poder político son más a menudo nocivos que provechosos, como enseña
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la historia, por lo que siempre ha sido conveniente establecer límites al mismo. Estos
poderes, y sus límites, han ido evolucionando con el tiempo; los límites han pasado de ser
los gobiernos mixtos, las leyes fundamentales, y las constituciones. Actualmente hay un
desajuste entre los Estados nacionales y la mundialización o globalización; nuevos
poderes para los que habrá que establecer nuevos tipos de límites.
Karl Löwenstein (Teoría de la Constitución) dice que ‘es inclinación general de toda la
especie humana el deseo incansable e incesante de poder’. Los efectos del poder político
son bien conocidos, de acuerdo con la historia de la humanidad; ésta nos ilustra sobre la
conveniencia de controlar el poder político, desde los primeros grupos humanos.
Las vías para lograr el control del poder han variado a lo largo del tiempo: los gobiernos
mixtos, las leyes fundamentales, los pactos medievales entre los reyes y la nobleza o entre
los reyes y las ciudades, y más modernamente las constituciones. Ejemplos del
constitucionalismo medieval son la Carta Magna inglesa de 1215, o el Tratado de Tubinga
de 1514. El poder es inherente a la realidad social y va cambiando con ella.
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