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El capítulo describe la estructura social y económica del Cerro de Potosí durante el período colonial, destacando el sistema de tributos y repartimientos impuesto por el Virrey Francisco de Toledo. Se explica cómo los indígenas eran clasificados y obligados a tributar en dinero, especies y servicios personales, además de la importancia de Potosí como centro minero y comercial. También se menciona el monopolio del comercio de coca y la evolución del sistema de repartimiento de mercaderías, así como la limitada presencia de esclavos en Bolivia.

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El capítulo describe la estructura social y económica del Cerro de Potosí durante el período colonial, destacando el sistema de tributos y repartimientos impuesto por el Virrey Francisco de Toledo. Se explica cómo los indígenas eran clasificados y obligados a tributar en dinero, especies y servicios personales, además de la importancia de Potosí como centro minero y comercial. También se menciona el monopolio del comercio de coca y la evolución del sistema de repartimiento de mercaderías, así como la limitada presencia de esclavos en Bolivia.

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CAPITULO X

EL CERRO DE POTOSI.

TRIBUTOS Y REPARTIMIENTOS

El largo período colonial de feudalismo incompleto se perfila con


mayor nitidez a partir de 1580 con las medidas económicas y sociales
aplicadas por el Virrey Francisco de Toledo. En realidad, el inspirador
directo de esta política fue Juan de Matienzo, a través de las
consideraciones conteni das en su libro Gobierno del Perú, dado a la
luz pública er 1567. Tomando como referencia la estructura social del
Im perio de los Incas, Toledo postuló la continuación de dicha
estructura en servicio de los españoles. Propuso la divisiór de las
ciudades en "pueblos de indios" y "pueblos de es pañoles". A su vez
dividió a los indios en dos categorías yanaconas, es decir, indios que
pertenecían a los españoles en calidad de siervos de condición muy
próxima a la escla vitud plena, e indios de tasa, es decir, indios que
debíar tributar a los encomenderos y a la Corona. Los indios de tasa
estaban al mismo tiempo divididos en las siguientes categorías: 1)
Jatunrunas, individuos que permanecían er las comunidades sujetos a
sus caciques. 2) Tundurunas, que cumplían servicios personales para
los españoles. 3) Mita yos, que se repartían para el cumplimiento de
diversas mi tas. En el que ahora es territorio boliviano estas divisiones
y denominaciones variaron mucho de acuerdo a las regiones

Conviene en este punto tener un concepto más comple-to de lo que


era la tasa de los tributos. Esta consistía ma-terialmente en un
instrumento público mediante el cual se establecía el tributo que
debían pagar en dinero, diversas paga especies y servicios personales
los indios indios sometidos a los encomenderos. Los tributos para la
Corona también estaban tasados por la Corona y sus representantes
coloniales.

Los indios debían entregar anualmente a sus encomen-deros cierta


cantidad de dinero, o bien oro y plata. En cuan-to a los tributos en
especie debían dar, por ejemplo, ves-tidos de abasca de hombre y
mujer, mantas y frazadas, ca-bestros, jáquimas, cinchas, papa, maíz,
maíz, chuño, chuño, tasajo, man-teca, cueros de llama, sandalias,
ovejas, perdices, pescados, sal, coca, etc. Los tributos en servicios
personales eran va-riadísimos y tomaban el carácter de turnos o
mitas, simila-res a los tornos o mitas en favor de la Corona. Las princi-
pales obligaciones personales eran las de servir a los enco-menderos
en sus casas y labrar los terrenos agrícolas que éstos tenían
generalmente en las proximidades de las ciu-dades.

El encomendero, que tenia la obligación de "adoctrinar a los indios


por medio de un clérigo, exigía para éste cier-ta cantidad anual para
su sostenimiento a los indios, con-sistente en maíz, papa, chuño,
ovejas, puercos, huevos, le-ña, chicha, etc. De donde resultaba que
los indios tributa-ban por doble partida.

La retasa era una operación mediante la cual se corre-gían los errores


de la tasa. Se quitaban ciertas obligacio-nes consideradas excesivas,
se suprimían algunos servicios personales, etc.

La conmutación era la conversión de tributo en espe-cies o en


servicios personales a dinero. Consistía funda-mentalmente en que,
tomando en cuenta el valor de los pro-ductos entregados por los
indios en los últimos cinco años, se tomaba la quinta parte de ese
valor para que entreguen al encomendero su equivalente en plata,
fuera del tributo en dinero propiamente dicho.

La conquista española del territorio de nuestro país es-tá enmarcada


en el complejo proceso de las guerras civiles entre los conquistadores.
La primera entrada de españoles al territorio actual de Bolivia se
produjo en 1535, cuando Juan de Saavedra, que constituía la
vanguardia de la expedición de Diego de Almagro a Chile, pasó por el
Altiplano y fundó el pueblo de Paria. En 1538 Gonzalo Pizarro, herma-
no de Francisco Pizarro, penetró por su parte en calidad de
encomendero de Porco, junto con otros encomenderos. Es fama que
su avance fue resistido en la fortaleza de In-callajta por los restos de
un ejército inca. Ese mismo año de 1538 Peranzures penetró hasta el
Alto Beni. Este expedi-cionario fundó en 1539 la primera ciudad
importante del país a la que le puso el nombre de La Plata. En 1548
se estable-ció en ella el Licenciado Polo de Ondegardo como Goberna-
dor, recaudador de tributos de los indios y de quintos reales.
En 1545 se fundó Potosí, a los dos años del descubri-miento de las
riquezas del Cerro por el indio Gualpa, fun-didor de las minas de Porco
del capitán Juan de Villarroel. La ciudad se pobló muy rápidamente
debido a la febril acti-vidad minera desplegada por los españoles. A
partir del es-tablecimiento del sistema de la mita minera por el Virrey
Toledo, se instalaban en Potosí unas 15.000 familias de mi-tayos
periódica y rotativamente. La ciudad se convirtió ade-más en
importante centro comercial, donde se consumían artículos
importados a altos precios. Su importancia como núcleo minero del
Virreynato fue tan grande, que determinó la fundación de otras
ciudades como satélites de dicha ac-tividad (Santiago del Estero,
Córdoba, Cochabamba, La Paz, Buenos Aires). Durante todo el Siglo
XVI el litoral del Atlán-tico estuvo prácticamente abandonado por los
españoles. Sólo en 1580, con recursos y hombres procedentes de
Char-cas, fue reconstruída Buenos Aires y fundadas Corrientes y
Santa Fe. Esta fue obra del Oidor Juan de Matienzo y de Juan Ortiz de
Zárate, rico vecino de La Plata convertido en 1567 en Adelantado del
Río de la Plata por tres generaciones.

El importante comercio de la coca se convirtió en mo-nopolio de los


españoles. El transporte de las mercaderías y de la plata se organizó
en base a recuas de llamas. La economía monetaria se desarrolló
ampliamente en todo el distrito de Charcas, mientras que en las
regiones del Río de la Plata la moneda no era conocida y se
empleaban como medio de trueque los tejidos de algodón, el hierro y
otros productos. En Potosí empezó la acuñación de monedas de plata
de distintos valores. En 1575 la ciudad llegó a contar con 120.000
habitantes. Vale la pena indicar que la ciudad más poblada de Europa
en esa época era Venecia con 200.000 habitantes.

Hasta 1575 se explotaba la plata del Cerro de Potosícon


procedimientos procedimientos muy n primitivos, heredados de los
mine-ros incas. Era el sistema de las "huairas". En 1574 empezó la
implantación del método de la amalgama, o del uso del azo-gue, que
elevó verticalmente la producción del metal. La venta de azogue de
las minas de Huancavelica y de España estaba a cargo del Estado.
"Para estimular la producción de la plata se decidió la entrega a los
mineros de azogue al crédito. Así nacieron las primeras deudas
irrecupera-bles... En 1608 se debía a las Cajas de Potosí 1.500.000
ducados, la mayor parte por concepto de azogue. Ocurría que muchas
personas sacaban azogue al crédito para ven-derlo y disponer del
dinero asi obtenido" (Alberto Crespo R., La Guerra entre Vicuñas y
Vascongados, Librería Edito-rial Juventud, La Paz, 1975, p. 58). Esta
fue una de las cau-sas del conflicto entre vascos y pobladores de
otras regio nes de España en Potosí entre los años 1622 y 1625.

La Gasca llevó a España la primera remesa de plata de Potosí (978


quintales) que alivió el Tesoro Real, abriendo la posibilidad de créditos
entre los banqueros europeos. Prac-ticó el repartimiento de
Huaynarima entre los encomende-ros de Charcas y propuso la
formación de la Audiencia. El repartimiento de Huaynarima se refería
a 38 encomiendas en La Plata, La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba,
con un total de 40.560 indios encomendados, más 4.056 indios de
mita que debían tributar en total 864.700 pesos en especies.

La iniciativa de crear la Audiencia de Charcas separán-dola de la


Audiencia de Lima, era para lograr una mejor ad-ministración. El
Virrey del Perú, Marqués de Cañete, se opu-so a ello -indica el
historiador Eduardo Arze Quiroga pe-ro fue cambiado al poco tiempo
por el Conde de Nieva, que dictó la Real Provisión de 22 de mayo de
1561, creando la Audiencia con asiento en La Plata y con una
jurisdicción de cien leguas a la redonda, siendo su primer Presidente
el Li-cenciado Pedro Ramírez de Quiñones. Lima buscaba el máxi-mo
de centralización y le costaba mucho admitir que una ciudad interior,
tan lejana y pródiga en tributos y quintos, se constituyera en
cabecera. El Consejo de Indias pidió ma-yores "pareceres", y decidió
Felipe II, por Real Cédula de 29 de agosto de 1563 que la Audiencia
de Charcas debía comprender además los siguientes territorios:
Tucumán, Ju-ríes, Diaguita, Mojos, Chunchos, Gobernaciones de
Andrés Manso y Nuflo de Chávez, Cuzco y sus límites. Todo ello en
razón de las facilidades de comunicación, comercio de co-ca, ropa y
alimentos teniendo como centro de gravedad eco-nómica la ciudad de
Potosí.

La Audiencia de Charcas quería lograr una autonomía económica


enviando los ingresos de Potosí directamente a Madrid, sin pasar por
Lima. Pero los monarcas españoles no accedieron a ello, porque
habría significado trasladar la capital del Virreynato a la ciudad de La
Plata.
Durante el período colonial el comercio entre la pobla-ción española y
la población indígena se realizaba funda-mentalmente por medio del
sistema de repartimiento de mercaderías. El objetivo del
repartimiento era surtir a los pueblos de indios de todos los efectos
necesarios sin que tengan necesidad de desamparar sus domicilios,
según ex-presaban los españoles.

En 1750 se acordó la cantidad de mercaderías que de-bían ser


repartidas en cada provincia por sus Corregidores, que tenían el
monopolio del repartimiento, o venta forzada de mercaderías. Cada
Corregidor podía repartir mercaderías hasta una suma determinada,
de la que debía pagar alca-bala a las Cajas Reales.

El Corregidor ejercía el monopolio ejercía el monopolio absoluto de la


venta de mercaderías (repartimiento). Fijaba a su voluntad el pre-cio
de los efectos. No solamente vendia la cantidad de mer-caderías que
se le asignaba por la Gruesa de Repartimien-to (hierro, mulas,
pañuelos, bayeta de Castilla, lienzos, etc.). sino que la duplicaba y
triplicaba con otras especies (sedas. naipes, anteojos, libros y efectos
de puro lujo). También re-cibía para repartir mercaderías a crédito de
los comercian-tes establecidos en las ciudades. Para engrosar sus
ganan-cias incluía gran cantidad de aguardiente.

En la puerta de los Corregimientos se fijaba la Tabli-Ila de


Repartimiento con los precios fijados por el Corre-gidor.

Para pagar el elevado precio de los artículos de repar-timiento, los


indios los revendían a mitad de precio y para pagar el saldo echaban
mano de sus ganados y productos: algunos que tenían mulas se
dedicaban a transportar artícu-los al exterior, abandonando la
agricultura, para pagar con los fletes los efectos del repartimiento.
Otros huían a re-giones apartadas.

El cargo de Corregidor duraba 7 años, después fue re-ducido a 5, la


que agravó la situación de los indios. En 1784 fue eliminado el
repartimiento de mercaderías, de acuerdo a la nueva Ordenanza de
Intendentes, que suprimió el cargo de Corregidor (1782).
El comercio de esclavos negros fue muy limitado en Bolivia durante el
período colonial. Los esclavos reci-bían un jornal de 4 reales diarios.
Las esclavas hembras costaban hasta 1.000 pesos porque se
reproducían y propor-cionaban un nuevo esclavo, la "cría". "Bozales"
eran los esclavos extranjeros a los que había que enseñar el idioma.
El valor de esta "máquina humana" representaría en la ac-tualidad el
valor de un camión. Mantener un esclavo, ali-mentarlo, reclamaba
igual gasto que una máquina. Había que cuidarlo de las
enfermedades, incrementar su resisten-cia y evitar su muerte. Los
esclavos podían quedar "ho-rros o libres por manumisión, por libertad
condicionada, por libertad graciosa. La manumisión era pagada por el
es-clavo. El precio del esclavo se determinaba, aparte del jue-go de la
oferta y la demanda, por su habilidad, corpulencia, obediencia, edad,
casta (congo, malembra, culi, angola, etc., es decir, por su tribu de
origen) y por su sexo. Los escla-vos "criollos" (nacidos en el país) eran
preferidos a los *bozales" (importados), porque a estos últimos había
que educar y enseñar el idioma. Los esclavos podían ser alqui-lados.
Un esclavista podía tener hijos en una esclava, los cuales nacían
esclavos ("crías") por el principio de la "es-clavitud del vientre".

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