0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas16 páginas

Acción de Amparo

Damari Galvis Vargas interpone una acción de amparo constitucional en Bolivia, alegando la vulneración de su derecho a la defensa tras ser negada la palabra al finalizar una audiencia de juicio oral. La demanda se dirige contra el Juez Cuarto de Instrucción Cautelar en lo Penal del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, quien cerró la audiencia sin permitirle expresarse, lo que contraviene el debido proceso. La acción busca restablecer sus derechos fundamentales, argumentando que no existen recursos ordinarios adecuados para subsanar la violación denunciada.

Cargado por

erickvega1101997
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas16 páginas

Acción de Amparo

Damari Galvis Vargas interpone una acción de amparo constitucional en Bolivia, alegando la vulneración de su derecho a la defensa tras ser negada la palabra al finalizar una audiencia de juicio oral. La demanda se dirige contra el Juez Cuarto de Instrucción Cautelar en lo Penal del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, quien cerró la audiencia sin permitirle expresarse, lo que contraviene el debido proceso. La acción busca restablecer sus derechos fundamentales, argumentando que no existen recursos ordinarios adecuados para subsanar la violación denunciada.

Cargado por

erickvega1101997
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DEMANDA DE ACCIÓN DE AMPARO CONSTITUCIONAL EN BOLIVIA

SEÑOR PRESIDENTE Y VOCALES DEL TRIBUNAL DEPARTAMENTAL DE


JUSTICIA DE CHUQUISACA
INTERPONE ACCIÓN DE AMPARO
CONSTITUCIONAL
Otrosíes.-

DAMARI GALVIS VARGAS , mayor de edad, con capacidad jurídica


plena, con cédula de identidad personal N° 3151229 SC., de
profesión abogada, con capacidad jurídica plena, presentándome
ante vuestras autoridades con las debidas consideraciones de
respeto expongo y pido:

I.- LEGITIMACIÓN ACTIVA.


La acción de amparo constitucional se encuentra establecida en
el artículo 128 de la Constitución Política del Estado,
determinando expresamente que: «La acción de Amparo
Constitucional tendrá lugar contra actos u omisiones ilegales
o indebidos de los servidores públicos, o de personas
individual o colectiva, que restrinjan, supriman o amenacen
restringir o suprimir los derechos reconocidos por la
Constitución y la ley».
Así también según lo establecido en el artículo 51 del Código
Procesal Constitucional: «La Acción de Amparo Constitucional
tiene el objeto de garantizar los derechos de toda persona
natural o jurídica, reconocidos por la Constitución Política
del Estado y la Ley, contra los actos ilegales o las omisiones
indebidas de las y los servidores públicos o particulares que
los restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir».
En cumplimiento del Artículo 52 del Código Procesal
Constitucional, corresponde indicar que el demandante se
identifica con el nombre de Walter Hermógenes Cossío
Gutiérrez, mayor de edad, abogado, con domicilio en la ciudad
de La Paz.
Interpongo la presente acción de defensa, invocando los Arts.
128 y 129 de la Constitución Política del Estado y Artículos
51 y siguientes de la Ley 254, siendo que me encuentro
afectado con la decisión asumida por la Jueza de Sentencia
Penal N° 1 de Entre Ríos, al emitir Auto Interlocutorio de 27
de enero de 2023.
Negarme la solicitud de uso de la palabra al finalizar la
audiencia de juicio oral, restringiendo mi derecho a la
defensa, cuando este acto es parte esencial del ejercicio
pleno del derecho a un juicio justo, conforme lo establece la
Constitución y la jurisprudencia constitucional; quedando
acreditada la legitimación activa para la interposición de la
presente acción constitucional.

II.- LEGITIMACIÓN PASIVA.


La presente Acción de Amparo Constitucional está dirigida en
contra de FERNANDO PAZ HINOJOSA, el Juez Cuarto de Instrucción
Cautelar en lo Penal del Tribunal Departamental de Justicia de
Chuquisaca.
III.- HECHOS QUE MOTIVAN EL RECURSO.-
Los antecedentes que motivan la acción son:
HECHOS CRONOLÓGICOS
- 24 de julio de 2024.- La Sala Civil Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de La Paz dictó el Auto de
Vista N° 442/2024, revocando la Resolución N° 426/2023 y
declarando improcedente la excepción de extinción
prescriptiva.
- Fecha no precisa (antes del 17 de octubre de 2024).- Omar
Luis Gustavo Antonio Millán Estensoro y Diego Andrés
Millán Estensoro interpusieron recurso de casación contra
el Auto de Vista N° 442/2024.
- 17 de octubre de 2024.- La Sala Civil Primera concedió el
recurso de casación, ordenando a los recurrentes que
cumplan con lo dispuesto por el art. [Link] del Código
Procesal Civil para proveer el importe de los gastos de
remisión del expediente ante el Tribunal Supremo de
Justicia.
- 15 de octubre a 19 de noviembre de 2024.- Ambos
recurrentes se encontraban con baja médica y en
tratamiento, según certificados presentados, lo que,
según ellos, les impidió apersonarse para cumplir con la
provisión del importe requerido.
- 19 de noviembre de 2024.- La Sala Civil Primera del
Tribunal Departamental de Justicia de La Paz dictó un
Auto declarando la caducidad del recurso de casación
debido a la falta de provisión del importe para la
remisión del expediente, y ejecutó el Auto de Vista N°
442/2024.
- Fecha no precisa (posterior al 19 de noviembre de 2024).-
Los recurrentes presentaron recurso de compulsa ante el
Tribunal Supremo de Justicia, alegando fuerza mayor por
enfermedad y vulneración de derechos fundamentales,
solicitando que se declare la legalidad del recurso y la
admisión del caso.
- 16 de enero de 2025.- El Tribunal Supremo de Justicia,
Sala Civil, dictó el Auto Supremo 002/2025 declarando
LEGAL el recurso de compulsa, señalando que la caducidad
del recurso de casación fue declarada en base a un
criterio que vulnera el principio de gratuidad y el
derecho a la tutela judicial efectiva, ordenando que se
proceda con la remisión del expediente.
IV.- PRINCIPIO DE SUBSIDIARIEDAD EN EL PRESENTE CASO
La presente acción constitucional de defensa constituye el
mecanismo idóneo y eficaz para garantizar el respeto y la
tutela inmediata de los derechos fundamentales consagrados por
la Constitución Política del Estado.
En el caso concreto, la acción se dirige contra el Juez Cuarto
de Instrucción Cautelar en lo Penal del Tribunal Departamental
de Justicia de Chuquisaca, quien, con fecha 27 de enero de
2023, en el marco del proceso penal seguido en mi contra,
procedió al cierre de la audiencia sin permitirme ejercer mi
derecho fundamental a emitir mis palabras finales, a pesar de
haberlo solicitado de manera expresa, vulnerando así el debido
proceso y el derecho a la defensa.
Posteriormente, el 31 de enero de 2023, interpuse recurso de
complementación y enmienda, el cual fue rechazado sin brindar
una fundamentación legal adecuada, persistiendo la omisión y,
por tanto, la transgresión de mis derechos.
Es importante señalar que estos actos no se encuentran
comprendidos entre las resoluciones recurribles conforme al
artículo 403 del Código de Procedimiento Penal, lo que impide
la utilización de un recurso ordinario para subsanar o reparar
la vulneración denunciada. Por tanto, se configura plenamente
el principio de subsidiariedad, al no existir una vía idónea
ni eficaz en el ordenamiento jurídico ordinario que permita
obtener la protección de los derechos fundamentales
conculcados, habilitándose en consecuencia el presente amparo
constitucional.
La jurisprudencia del Tribunal Constitucional Plurinacional ha
señalado reiteradamente que el principio de subsidiariedad
exige el agotamiento previo de los medios ordinarios previstos
por la ley, siempre que estos sean idóneos y eficaces para
reparar la lesión constitucional; sin embargo, en el presente
caso, dichos medios no existen o resultan inadecuados, por lo
que corresponde la activación de la presente vía
constitucional.

V.- FUNDAMENTACIÓN
Dentro del proceso de cobro de dinero que sigo y como ha
sostenido la Sentencia Constitucional Plurinacional 0683/2013,
la razonabilidad y proporcionalidad son principios rectores
que aseguran la proscripción de decisiones arbitrarias y
discrecionales contrarias al orden constitucional, debiendo
toda decisión judicial ser motivada, coherente y conforme al
bloque de constitucionalidad.
En ese sentido, el derecho al debido proceso no se limita al
cumplimiento formal de actos procesales, sino que exige una
actuación jurisdiccional que permita la defensa efectiva del
acusado, más aún tratándose del acto final del juicio oral,
que constituye la última oportunidad procesal del imputado
para expresarse ante el juez.
La omisión de esta facultad esencial, sin justificación ni
respaldo normativo válido, configura una vulneración grave e
irreparable a mis derechos fundamentales, lo que hace
procedente la presente acción de amparo constitucional para
restituir el orden constitucional vulnerado.
Por lo expuesto, se tiene acreditado que se lesionó el debido
proceso y, consecuentemente, se ha vulnerado el derecho a la
defensa del imputado, derivando en un extremo inaceptable,
FINALIDAD DE LA ETAPA DEL JUICIO.- El proceso civil está
estructurado en tres etapas: 1) preparatoria, 2) intermedia, y
3) juicio oral. Esta última constituye la fase culminante,
donde se valoran las pruebas producidas y se escuchan los
argumentos finales de las partes, garantizando así la igualdad
de condiciones y el ejercicio pleno de la defensa. Negar al
procesado el derecho a pronunciar sus últimas palabras,
desconociendo su relevancia, implica dejar en manos exclusivas
del juzgador la apreciación de los hechos, sin permitir al
imputado exponer su versión final, lo cual contraviene los
principios de contradicción, inmediación y concentración,
pilares fundamentales del juicio penal oral.
SOBRE EL DERECHO AL DEBIDO PROCESO.- El debido proceso,
consagrado en el artículo [Link] de la Constitución Política
del Estado, el artículo 8 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) y el
artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, ha sido entendido como:
“el derecho de toda persona a un proceso justo
y equitativo en el que sus derechos se acomoden
a lo establecido por disposiciones jurídicas
generales aplicables a todos aquellos que se
hallen en una situación similar, comprendiendo
el conjunto de requisitos que deben observarse
en las instancias procesales, a fin de que las
personas puedan defenderse adecuadamente ante
cualquier tipo de acto emanado del Estado…”
(SSCC 0418/00-R y 1276/01-R).
En el caso concreto, la autoridad judicial, Jueza de Sentencia
Penal N° 1 del municipio de Entre Ríos, al clausurar
anticipadamente la audiencia final de juicio oral celebrada el
27 de enero de 2023, sin otorgarme la palabra final, ha
infringido gravemente este derecho, pese a que lo solicité de
forma expresa. Tal omisión no se encuentra respaldada por
norma alguna ni es subsanable mediante recursos ordinarios,
razón por la cual la vulneración de mis garantías
constitucionales se mantiene latente y produce efectos
directos en el resultado del juicio.
La Constitución y el bloque de constitucionalidad no conciben
un proceso penal justo sin la efectiva posibilidad de ejercer
la defensa material, lo cual incluye el derecho inalienable a
decir la última palabra antes del fallo, tal como lo establece
de forma reiterada la jurisprudencia constitucional y los
tratados internacionales suscritos por el Estado Plurinacional
de Bolivia.
Los secretarios son los encargados de redactar el acta y esta
carecerá de valor sin su firma, sin perjuicio de su
responsabilidad personal.
Conforme al precepto legal transcrito supra, sus probidades
podrán evidenciar que la declaración de la testigo-víctima
realizada como anticipo de prueba debió ser registrada
mediante el acta respectiva labrada por el secretario del
juzgado. En ese entendido, mi persona solicitó al juez de la
causa la transcripción del contenido de dicha declaración
contenida en formato DVD al acta respectiva, en cumplimiento
del artículo 120 del Código de Procedimiento Penal (CPP).
Inclusive, ante la eventual negativa de dicha solicitud,
solicité alternativamente se me extienda copia del referido
formato DVD, en mérito a lo dispuesto por el artículo 333 del
CPP, que establece:
Artículo 333°.- (Oralidad).
El juicio será oral y solo podrán incorporarse por su lectura:
1. Las pruebas que se hayan recibido conforme a las reglas
del anticipo de prueba, sin perjuicio de que las partes o
el tribunal exijan la comparecencia personal del testigo
o perito, cuando sea posible;
2. Las declaraciones o dictámenes producidos por comisión o
informe, cuando el acto se haya producido por escrito,
conforme a lo previsto por ley.
3. La denuncia, la prueba documental, los informes y las
actas de reconocimiento, registro o inspección
practicadas conforme a lo previsto en este Código.
Todo otro elemento de prueba que se incorpore al juicio por su
lectura no tendrá ningún valor.

De la correcta interpretación de este precepto legal, se puede


colegir con meridiana claridad que la declaración testifical
recibida como anticipo de prueba solo puede ser introducida a
juicio por su lectura. La pregunta entonces es: ¿puede un DVD
ser "leído" en juicio? Claramente no.
Lamentablemente, el juez recurrido, haciendo una
interpretación antojadiza y subjetiva de la norma procesal,
denegó mi solicitud con el siguiente argumento:
“El artículo 333 del CPP establece cómo se incorpora la prueba
en juicio. En este sentido, el anticipo de prueba es un acto
que se lo realiza para que sea incorporado única y
exclusivamente en juicio. Por lo que ante la eventualidad de
que en el presente proceso penal se llegue a juicio, el DVD
será remitido al Tribunal de Sentencia de turno respectivo,
quienes decidirán si ven el DVD o dispondrán que por su
secretaría se lo transcriba”.
Noten sus probidades que el juez demandado, en un acto
caprichoso, vulnera el derecho constitucional que me asiste al
debido proceso, ya que el referido artículo 333 del CPP no
establece que el anticipo de prueba solo pueda incorporarse en
juicio, ni mucho menos prohíbe que las partes puedan acceder a
una copia de la prueba anticipada. Por tanto, la negativa del
juez de conceder la transcripción del contenido o proporcionar
copia del DVD, vulnera abiertamente las garantías
fundamentales del proceso.
Por lo expuesto, el Juez demandado, al no haber dado curso a
la solicitud de transcripción del anticipo de prueba
solicitado por el Ministerio Público ni haber otorgado copia a
las partes, vulneró el debido proceso y el principio de
igualdad jurídica, entendido como el conjunto de garantías que
protegen al ciudadano sometido a proceso penal; garantías que
aseguran una administración de justicia recta, pronta y
cumplida; que posibilitan la libertad y seguridad jurídica,
así como la racionalidad y fundamentación de los
pronunciamientos judiciales, conforme a lo sostenido por la
doctrina jurídica especializada:
“La igualdad procesal es la manifestación sustancial del
derecho a un proceso justo. Negar el acceso o el conocimiento
de medios probatorios a una de las partes es tanto como
negarle el ejercicio efectivo de su defensa”.
(GÓMEZ CASTRO, Yasmin Andrea. El Principio de Presunción de
Inocencia, Academia Colombiana de Abogacía, 2004, p. 55 ss).
Asimismo, al negarme la posibilidad de contar con una copia
del acta o del formato DVD de la declaración testifical de la
víctima, se ha vulnerado lo dispuesto en el artículo 12 del
CPP, que dispone:
Artículo 12°.- (Igualdad).
Las partes tendrán igualdad de oportunidades para ejercer
durante el proceso las facultades y derechos que les asisten.
SOBRE EL DERECHO A LA DEFENSA.- La jurisprudencia
constitucional ha sostenido que el derecho a la defensa:
“Precautela a las personas para que en los
procesos que se les inicia, tengan
conocimiento y acceso a los actuados, e
impugnen los mismos en igualdad de
condiciones conforme a procedimiento
preestablecido; y, por ello mismo, es
inviolable por las personas o autoridades
que impidan o restrinjan su ejercicio”.
(SCP 0239/2013, entre muchas otras).
Es así que el Juez Cuarto de Instrucción Cautelar en lo Penal,
al no conceder mi solicitud de contar con copia del acta y/o
del DVD de la declaración anticipada, me ha privado del
derecho a la defensa que me asiste, puesto que la etapa
preparatoria es precisamente una fase en la que las partes
preparan el juicio, recabando y analizando los medios
probatorios de cargo y descargo en igualdad de condiciones.
Con dicha negativa, me encuentro en la imposibilidad de
preparar mi defensa de manera eficaz y efectiva, al no poder
acceder a una prueba anticipada que podría resultar sustancial
en el proceso, lo cual implica una clara situación de
indefensión, violatoria del principio constitucional de tutela
judicial efectiva.
En tal sentido, corresponde hacer énfasis en que el derecho a
la defensa, como parte integrante del debido proceso, se
encuentra expresamente reconocido como garantía jurisdiccional
por el artículo [Link] de la Constitución Política del Estado
(CPE), así como también por el artículo [Link] de la misma Ley
Fundamental, que establece:
“Toda persona tiene derecho inviolable a la defensa”.
Sobre este punto, la Sentencia Constitucional 1397/2010-R de
27 de septiembre, establece de manera clara que:
“La justicia constitucional es el mecanismo institucional
legítimo para resguardar las normas de rango constitucional,
precautelar derechos fundamentales y resguardar el ejercicio
del poder de los órganos públicos enmarcados en la
Constitución. Por tal razón, ésta se estructura sobre el
principio de Supremacía Constitucional y la nulidad e
invalidez de actos de poder contrarios a la Constitución,
teniendo por tanto este instrumento tres finalidades básicas:
1. Hacer respetar y prevalecer la Constitución y todas las
normas y preceptos considerados supremos en relación al
sistema normativo infraconstitucional restante, que debe
someterse a éstas;
2. Evitar el abuso de poder, para que el Estado, a través de
sus órganos, en el marco de la división y coordinación de
los mismos, cumpla con sus fines esenciales; y
3. Ser garante y celadora del respeto pleno y eficaz de los
derechos fundamentales atribuidos a todas las personas”.
Asimismo, si bien es atribución exclusiva de las autoridades
jurisdiccionales o administrativas la valoración probatoria,
es menester precisar siguiendo la jurisprudencia
constitucional que el control de constitucionalidad puede
operar siempre que concurran los siguientes presupuestos:
a) La existencia de un apartamiento flagrante de los
principios de razonabilidad, proporcionalidad y objetividad; o
b) Que la autoridad incurra en una conducta omisiva que se
traduzca en:
i) La negativa a recibir los medios probatorios ofrecidos, o
ii) La omisión de compulsar los medios probatorios producidos.
Así lo ha determinado la jurisprudencia sentada por las SSCC
0797/2007-R, 0965/2006-R, entre otras, indicando que en estos
supuestos procede el control de constitucionalidad para
restituir los derechos fundamentales vulnerados, siendo
improcedente su uso como una instancia de casación. Esta
doctrina impide que el Tribunal Constitucional se convierta en
una instancia revisora ordinaria, pero lo faculta a actuar
frente a violaciones evidentes de derechos fundamentales.
Consecuentemente, y de acuerdo con la jurisprudencia expuesta,
el derecho a la defensa se encuentra vulnerado cuando la
autoridad judicial incumple con los presupuestos que
garantizan el desarrollo de un debido proceso, como ocurre en
el presente caso.
Finalmente, corresponde puntualizar que la autoridad
demandada, al emitir el decreto de 14 de marzo de 2014, en el
que señala:
“...lo que tiene que quedar claro es que este acto se lo
realiza solo para juicio, no pudiendo en la etapa preparatoria
tener libre acceso a esa información…”,
y al afirmar expresamente que:
“...en caso de llegarse a juicio, el DVD será remitido al
Tribunal de Sentencia de turno respectivo, el cual decidirá si
transcribe o no dicha prueba”,
desconoce abiertamente los principios de continuidad,
celeridad e igualdad procesal con los cuales debe tramitarse
todo proceso penal, máxime cuando se trata de una persona
privada de libertad.
Tal afirmación es inadmisible, pues implica restringir
ilegítimamente el acceso y conocimiento de una prueba
anticipada que puede resultar determinante en la estrategia de
defensa, postergando su conocimiento hasta una etapa posterior
el juicio oral, con lo cual se limita injustificadamente el
ejercicio del derecho a la defensa en la etapa preparatoria,
cuyo fin es precisamente posibilitar a las partes el acopio de
medios probatorios tanto de cargo como de descargo, en
condiciones de igualdad procesal.
Por tanto, la negativa del juez de instrucción de conceder
copia o transcripción de la prueba anticipada solicitada no
solo infringe derechos fundamentales, sino que además se opone
al espíritu garantista de la Constitución, a la doctrina del
Tribunal Constitucional Plurinacional y al principio de
legalidad que debe regir toda actuación judicial.

IV. DERECHOS Y GARANTÍAS VULNERADOS


1. Debido Proceso
El debido proceso se encuentra expresamente garantizado por el
artículo [Link] de la Constitución Política del Estado, el
cual establece que:
“El Estado garantiza el derecho al debido proceso, a la
defensa y a una justicia plural, pronta, oportuna, gratuita,
transparente y sin dilaciones”.
Este derecho ha sido ampliamente desarrollado por la
jurisprudencia constitucional, que lo entiende como:
“El derecho de toda persona a un proceso justo y equitativo,
en el que sus derechos se acomoden a lo establecido por
disposiciones jurídicas generales aplicables a todos aquellos
que se hallen en una situación similar. Comprende el conjunto
de requisitos que deben observarse en las instancias
procesales, a fin de que las personas puedan defenderse
adecuadamente ante cualquier tipo de acto emanado del Estado
que pueda afectar sus derechos” (SC 0486/2010-R de 5 de
julio).
Dicha Sentencia establece que el debido proceso tiene una
doble naturaleza:
Como derecho fundamental, protege al ciudadano frente a
posibles abusos de autoridad, ya sea por acciones u omisiones
procesales, así como por decisiones contenidas en resoluciones
judiciales o administrativas que afecten derechos
fundamentales. Actúa como un mecanismo de sujeción de las
autoridades a las normas jurídicas.
Como garantía jurisdiccional, actúa como un medio de
protección de otros derechos fundamentales integrados al
debido proceso, tales como: el derecho a la defensa, la
motivación de resoluciones, la congruencia, la posibilidad de
recurrir, entre otros. Estas garantías se aplican a todo tipo
de actuación judicial y administrativa, debiendo ser
respetadas tanto por las autoridades como por las partes
procesales, en cumplimiento del principio de igualdad
procesal.
En ese sentido, el debido proceso no se limita a una fórmula
vacía, sino que comprende un conjunto de elementos esenciales,
como la razonabilidad, la motivación, la congruencia y la
posibilidad de ejercer una defensa efectiva. Estos requisitos
se encuentran no solo en la doctrina y jurisprudencia
nacional, sino también en instrumentos internacionales de
derechos humanos. Su respeto es indispensable para el
funcionamiento del Estado Constitucional, Social y Democrático
de Derecho, y está directamente vinculado con la seguridad
jurídica, entendida esta como un principio y valor supremo que
garantiza certidumbre, paz social y el cumplimiento de los
fines estatales establecidos en el artículo 10 de la CPE.

2. Derecho a la Defensa
El derecho a la defensa se encuentra reconocido en el artículo
[Link] de la Constitución Política del Estado, que establece:
“Toda persona tiene derecho inviolable a la defensa”.
Este derecho, íntimamente vinculado al debido proceso, obliga
al Estado a garantizar que toda persona cuente con las
condiciones necesarias para defenderse eficazmente frente a
cualquier imputación o acto estatal que afecte sus derechos.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo
8.2 incisos d) y f), refuerza este principio al establecer que
toda persona tiene derecho:
d) “a comunicarse libre y privadamente con su defensor” y
f) “a que se le conceda el tiempo y los medios adecuados para
la preparación de su defensa”.
En este marco, el Tribunal Constitucional Plurinacional,
mediante la Sentencia Constitucional 1842/2003-R de 12 de
diciembre, ha sostenido que:
“El derecho a la defensa precautela a las personas para que en
los procesos que se les inician, tengan conocimiento y acceso
a los actuados, y puedan impugnar los mismos con igualdad de
condiciones, conforme a un procedimiento preestablecido. Por
ello mismo, es inviolable por parte de personas o autoridades
que impidan o restrinjan su ejercicio”.
Esta actuación no solo vulnera las garantías establecidas por
la normativa interna, sino también las obligaciones
internacionales asumidas por el Estado boliviano en materia de
derechos humanos.

VI.- PETITORIO.-
En virtud de los fundamentos fácticos y jurídicos previamente
expuestos, y considerando que la autoridad demandada, al
haberme negado la transcripción de la declaración testifical
obtenida mediante anticipo de prueba, así como la entrega de
copia legalizada de dicha declaración, ha vulnerado mis
derechos fundamentales al debido proceso, a la defensa y a la
igualdad de armas; en aplicación de lo previsto por el
artículo 128 de la Constitución Política del Estado y los
artículos 51 y siguientes de la Ley Nº 254 - Código Procesal
Constitucional, interpongo ACCIÓN DE AMPARO CONSTITUCIONAL en
contra del Juez Cuarto de Instrucción Cautelar en lo Penal del
Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, solicitando
al Tribunal de Garantías lo siguiente:
1. Se admita la presente acción constitucional por reunir
los requisitos de admisibilidad y procedencia.
2. Se señale día y hora de audiencia pública, con la
citación y notificación correspondiente a las partes
involucradas.
3. En audiencia, luego de la consideración del caso y
conforme a la doctrina constitucional establecida por la
Sentencia Constitucional Plurinacional N° 1349/2022-S4,
así como los criterios fijados en el Auto Supremo N°
002/2025, se CONCEDA la tutela constitucional solicitada
y, en consecuencia, se disponga:
a) Dejar sin efecto la Resolución de 18 de febrero de 2014,
mediante la cual se denegó la solicitud de transcripción del
acta de declaración testifical recibida en anticipo de prueba,
así como la negativa a otorgar copias legalizadas a las partes
interviniente.
b) Dejar sin efecto la Resolución de 14 de marzo de 2014, por
la cual se rechazó la solicitud de enmienda y complementación
de la Resolución anterior, perpetuando la vulneración a los
derechos fundamentales.
c) Ordenar a la autoridad judicial demandada la entrega
inmediata a las partes procesales de una copia legalizada del
acta transcrita del anticipo de prueba, y/o una copia del
formato DVD en el cual se hubiere registrado dicha
declaración, conforme a los principios de transparencia,
igualdad de armas, debido proceso y derecho a la defensa.
Será justicia, etc.

También podría gustarte