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Mito e Historia

El mito y la Historia son relatos sobre el pasado, pero el primero no requiere explicaciones racionales y a menudo incluye elementos sobrenaturales, mientras que la Historia busca causas y evidencia empírica. Existen diferentes tipos de mitos, como los antropológicos y cosmogónicos, que explican el origen del ser humano y del mundo, respectivamente. A pesar del avance del conocimiento científico, los mitos siguen siendo relevantes porque reflejan aspectos culturales y simbólicos de las sociedades.
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Mito e Historia

El mito y la Historia son relatos sobre el pasado, pero el primero no requiere explicaciones racionales y a menudo incluye elementos sobrenaturales, mientras que la Historia busca causas y evidencia empírica. Existen diferentes tipos de mitos, como los antropológicos y cosmogónicos, que explican el origen del ser humano y del mundo, respectivamente. A pesar del avance del conocimiento científico, los mitos siguen siendo relevantes porque reflejan aspectos culturales y simbólicos de las sociedades.
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¿Cuál es la diferencia entre el mito y la Historia?

Para responder a esta pregunta podríamos comenzar por lo que tienen en común el mito y la Historia: ambos
son un relato sobre el pasado. La principal diferencia es que el relato histórico busca causas racionales y
evidencia empírica para dar explicaciones al porqué de los hechos. Por eso, su objetivo apunta más que nada
a comprender un determinado proceso.
En cambio, el mito es un tipo de relato sobre el pasado para el cual no es necesaria la explicación racional.
Para que éste tenga validez, simplemente la persona debe creer en él. De esta manera, una de las
características del mito es incluir siempre algún tipo de factor sobrenatural, mágico, maravilloso o
milagroso: la intervención de algún dios, o de su contraparte el diablo, por ejemplo.
Hay distintos tipos de mitos. Podemos mencionar los antropológicos por ejemplo. Estos relatan el origen del
ser humano. Toda religión produce este tipo de mitos, para dar una razón de nuestra existencia. Pero también
hay una serie de mitos, comunes entre los griegos por ejemplo, cuyo objetivo es transmitir valores a la
sociedad: estos mitos eran representados en obras teatrales y el relato siempre incluía alguna interacción
entre el ser humano y algún dios. Lo que le iba sucediendo a la persona, era una lección para los oyentes:
respetar a sus conciudadanos, aceptar el destino, ser noble o tener valor heroico.
Otros mitos se utilizan para explicar fenómenos naturales: ¿cuál es la causa de la lluvia? ¿cómo se formaron
las montañas? ¿cómo aparecieron determinadas plantas y animales? Y así como pueden dar respuesta a
cuestiones referidas a la naturaleza, los mitos de cada sociedad explican el origen del mundo: a estos se los
llama cosmogónicos.
Si bien hoy en día, el conocimiento científico suple muchas de estas explicaciones, los mitos no han
desaparecido. Y esto se debe a una característica muy compleja: los mitos no siempre relatan episodios
ficticios, o cuentan mentiras. Muchas veces los mitos toman un evento de la realidad y, mediante una serie
de atributos simbólicos, lo transforman. Esto se ve en las batallas, en las hazañas, en los deportes. Por eso,
lejos de descartarlos, es importante aprender a comprender el significado de los mitos, porque nos dicen
mucho acerca de una cultura.
Actividad:
Leer el siguiente relato extraído del libro del Génesis de la Biblia y responder: ¿Qué tipo de mito es?
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre
la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio
Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó
Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas
de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que
estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y
llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios:
Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla
esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y
árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.”

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